Los 4 tipos de cáncer cuya principal causa es la obesidad

BBC News Mundo

Ser obeso ha superado al tabaquismo como la causa principal de cuatro tipos comunes de cáncer.

Cancer Research UK (CRUK), una fundación de investigación y divulgación en Reino Unido, concluyó tras una reciente investigación que los cánceres del intestino, riñón, ovario e hígado son probablemente más el producto del sobrepeso que del tabaquismo.

La organización advierte que millones de personas están en riesgo debido al exceso de peso y que los números de obesos sobrepasan a los de fumadores en razón de dos a uno.

Para resaltar la gravedad de los riesgos asociados con la obesidad, CRUK inició una campaña con una valla publicitaria que ha sido criticada porque se asemeja a las advertencias en las cajetillas de cigarrillos que pretenden frenar el consumo de tabaco.

CRUK no es la única entidad especializada que llama la atención sobre la relación entre el cáncer y el sobrepeso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el National Cancer Institute en Estados Unidos, entre otros, han hecho énfasis en esta relación.

Cancer Research UK dice que no está sugiriendo que la obesidad y el tabaquismo se pueden comparar directamente en términos del riesgo de cáncer. Ambos incrementan el riesgo.

Mientras que el sobrepeso y la obesidad causan unos 22.800 casos de cáncer al año en Reino Unido, comparados con 54.300 casos causados por fumar, la organización resalta cuatro tipos específicos de cáncer y sus causas:

  • Intestinal– Unos 42.000 casos nuevos; el sobrepeso u obesidad causan 4.800; el fumar 2.900
  • Renal– 12.900 en total; el sobrepeso u obesidad causan 2.900; el fumar 1.600
  • Hepático– 5,900 in total; el sobrepeso u obesidad causan 1.300 casos; el fumar 1.200
  • Ovárico– 7,500 in total; el sobrepeso u obesidad causan 490 casos al año; el fumar 25

Fumar continúa siendo la principal causa evitable del cáncer en su totalidad. La obesidad en la segunda, según CRUK.

Sin embargo, aunque el número de fumadores está disminuyendo, el de obesos va en aumento, algo que preocupa a los expertos en salud.

¿Cómo actúa la obesidad en términos del cáncer?

A pesar de que los vínculos entre la obesidad y el cáncer están bien establecidos, los mecanismos biológicos relacionados no están completamente entendidos.

Los Centros de Control de Enfermedades de EE.UU., explican que es difícil definir las causas de cáncer por obesidad porque la gente obesa puede presentar otros factores de comportamiento diferentes a su peso corporal.

El ser obeso o tener sobrepeso no significa que una persona definitivamente desarrollará cáncer, pero el riesgo sí se incrementa.

Y ese riesgo crece entre más peso gana la persona y más tiempo lo mantiene.

Las células grasas sobreproducen hormonas y factores de crecimiento que le informan a las células del cuerpo a dividirse con mayor frecuencia. Eso aumenta la posibilidad de que se produzcan más células cancerosas.

Los obesos frecuentemente tienen niveles crónicos de inflamación ligera que pueden, con el tiempo, dañar el ADN y generar cáncer.

Otros posibles mecanismos que pueden afectar el riesgo de cáncer incluyen cambios en las propiedades mecánicas de la estructura que rodea a las células mamarias y la alteración en la respuesta del sistema inmune.

De acuerdo a Cancer Research UK, hay 13 tipos de cáncer que están vinculados a la obesidad: • de mama (en mujeres posmenopáusicas) • intestinal • pancreático • del esófago • hepático • renal • de la parte superior del estómago • de la vesícula biliar • uterino • ovárico • de tiroides • mieloma múltiple (cáncer de la sangre) • meningioma (cáncer del cerebro)

Los vínculos entre la obesidad y el cáncer están solamente presentes en adultos, aunque un peso saludable también es recomendable en los niños.

Los resultados de la investigación de Cancer Research UK coinciden con un debate actual sobre el papel de las autoridades para reducir el problema de obesidad.

Según la profesora Linda Bauld, experta de CRUK, el gobierno debería tomar más medidas para controlar la obesidad, como la restricción de publicidad de alimentos poco saludables y de bebidas azucaradas, tal cual lo recomendó la Asociación Médica Británica.

“Mientras estamos muy conscientes de los riesgos asociados con fumar, se han hecho menos esfuerzos para hacerle frente a la obesidad, que se ha convertido en una de las principales causas de cáncer”, declaró Bauld.

La OMS, que también aboga por un impuesto a los alimentos y refrescos azucarados para disminuir su consumo, plantea una estrategia que abarque a varios sectores de la sociedad incluyendo familias, empresas alimenticias y agencias gubernamentales para combatir un problema que considera “epidémico” en muchas partes del mundo.

¿Puedo saltarme la dieta una vez a la semana para hincharme a hamburguesas?

La controversia está servida sobre la moda de las ‘cheat meals’ y los ‘cheat days’

Buena Vida El País, por Ángeles Gómez Lopez

Que el mundo tiene un problema con el exceso de kilos es de sobra conocido y los datos lo demuestran: más de 1.900 millones de personas tienen sobrepesoSolo en España, el 61% de la población supera el límite considerado normal (el 39,3 tiene sobrepeso y el 21% es directamente obesa), apunta el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE). Esta realidad, unida a la presión social por la imagen y la moda por lo healthy ofrece un campo abonado para que proliferen todo tipo de dietas (la mayoría con escaso rigor científico), que a menudo utilizan reclamos del tipo “sin pasar hambre”, “variada” o “no aburrida” para captar adeptos.

Ponerse a dieta es sinónimo de sacrificio. Por eso, muchas personas abogan por hacer pequeñas transgresiones que alivian el rigor, aunque después de esas licencias suene la voz de Pepito Grillo martilleando la conciencia. Un ejemplo son los conocidos como cheat day (día trampa) y cheat meal (comida trampa), que consisten en saltarse la dieta durante una comida o un día para comer todo aquello que nos apetezca, aunque no sea saludable.

“El concepto se introdujo como compensación gratificante durante un día o una comida en un escenario de una dieta hipocalórica”, describe Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad(SEEDO) y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn). La idea es que esta estrategia incremente la motivación para llevar una dieta hipocalórica el resto de los días, pero “no hay ninguna evidencia científica que demuestre que esta forma de actuar incremente la pérdida de peso o la motivación“, añade Tinahones.

¿Hay una relación entre las “comidas trampa” y los desórdenes alimentarios?

El concepto no procede del mundo de la medicina ni del de la nutrición, sino del fitness, indica José Manuel Moreno, director de la revista Nutrición Hospitalaria, y aclara que en lugar de llamarlo “comida trampa” o “día trampa” y prefiere hablar de hacer excepciones: “Trampa suena a engaño, a falta de compromiso, y ese no es el propósito de hacer un día o una comida diferente”.

De hecho, un estudio publicado en Psychology&Health ha comprobado que hay personas que perciben esa recompensa como algo negativo y ese sentimiento de culpa puede conducir a pérdidas de autocontrol respecto a la comida. Otro trabajo en Appetite encuentra una fuerte correlación (mayor en los hombres que en las mujeres) entre la participación en comidas trampa y los síntomas de trastornos alimentarios y atracones, aunque sin repercusiones psicológicas o clínicas.

Para Moreno “en cualquier régimen de alimentación saludable hay cabida para que un día o en una comida se pueda hacer una excepción sobre la dieta habitual. El problema está en la falsa imagen que se ofrece de las cheat meal a través de las redes sociales, que tienden a idealizar su empleo en el contexto de personas muy comprometidas con la mejoría de su imagen o forma física que las conciben como una recompensa psicológica, sin demostrar potenciales repercusiones clínicas”.

“No existe un beneficio en seguir una dieta tan restrictiva que nos obligue a romperla”

La falta de evidencia científica sobre las consecuencias de las comidas trampa lleva a los expertos a poner en cuarentena los mensajes que llegan alrededor de esta estrategia. Por ejemplo, ¿tiene algún impacto sobre las hormonas que regulan el apetito? Bartolomé Burguera, director del Programa de Obesidad de la Clínica Cleveland, en Ohio (Estados Unidos) reconoce que “existe la creencia de que las dietas con trampa, al permitir una comida con cierto exceso, conllevan un aumento de los niveles de leptina [una de las hormonas reguladoras del apetito; cuanto más alto su nivel, menor el hambre] que podrían alterar la tasa metabólica basal, pero no está demostrado”. Por el contrario, existe evidencia científica de que “la pérdida de peso va asociada a una disminución de la tasa metabólica basal derivada del esfuerzo [del organismo] por conservar reservas”, añade.

Burguera afirma que “no existe un riesgo significativo en el hecho de permitirse una comida menos restrictiva una vez a la semana; de la misma forma no existe un beneficio claro en seguir una dieta tan restrictiva que nos cause la necesidad imperiosa de romperla un día”.

Coincide con el director de la revista Nutrición Hospitalaria en que las comidas trampa pueden ser útiles en deportistas que tienen que alcanzar unos objetivos en un momento puntual, pero “para la población en general no considero que sean eficaces a largo plazo ni hay ninguna evidencia que lo demuestre”, y lanza un aviso: “Esa comida semanal donde no existe control lleva obviamente asociada una ingesta extra de calorías que pueden compensar la restricción que se ha llevado a cabo durante el resto de la semana, sin además causar ningún beneficio asociado a un incremento en la tasa metabólica basal”.

No abusar de las grasas saturadas en los días “trampa”

Después de esta declaración parece difícil defender esta estrategia, pero el dietista-nutricionista Rubén Bravo, portavoz del IMEO ofrece una propuesta conciliadora: “Disfruta de tu comida trampa, degusta ese plato que habitualmente no puedes comer”. Pero que quede claro que ha dicho comida y no día trampa: “Es muy importante aclarar que se trata de una sola comida y no un día entero, pues lo que inicialmente puede ser un método que ayude a desestresar de una dieta muy estricta, podía convertirse en una falta de control, que provoque altos niveles de ansiedad y potencie un proceso de comedor compulsivo”.

Tampoco podemos venirnos arriba y llenar el plato de grasas saturadas. En su opinión lo mejor es aprovechar para comer carbohidratos y enumera algunos de los platos que le parecen válidos: “Una hamburguesa completa con patatas y de postre una porción de bizcocho; paella; tortilla de patata; un buen bocadillo de jamón; fajitas de trigo y carne, dos huevos fritos para mojar pan; un plato de pasta o una buena ración de lasaña; una pizza casera, o ensalada campera”.

Índice de masa corporal (IMC)

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¿Qué es el IMC?

El índice de masa corporal (IMC) es un método utilizado para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona, y determinar por tanto si el peso está dentro del rango normal, o por el contrario, se tiene sobrepeso o delgadez. Para ello, se pone en relación la estatura y el peso actual del individuo. Esta fórmula matemática fue ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se conoce como índice de Quetelet o Body Mass Index (BMI).

Actualmente, esta fórmula está cayendo en desuso porque se está viendo que el IMC no hace diferencia entre la grasa corporal y la muscular, lo que hace que no sea muy exacto. “Un deportista o un culturista van a tener siempre un sobrepeso si tenemos en cuenta su peso respecto a la altura, pero no tienen los problemas de salud que tiene una persona obesa. Esta última tiene problemas debido a la cantidad de grasa que tienen, no por el peso”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). La cantidad de grasa marca mejor nuestro estado de salud.

Busca la línea que corresponde a tu peso y altura y ve cuál es tu clasificación de acuerdo con el índice de masa corporal. 

 

¿Cómo se calcula?

El IMC es una fórmula que se calcula dividiendo el peso, expresado siempre en Kg, entre la altura, siempre en metros al cuadrado. Una cosa importante que destaca la nutricionista es que no se pueden aplicar los mismos valores en niños y adolescentes que en adultos. “Para calcular el IMC en niños se utilizan los percentiles. Estos son una media en los que se establece el peso del niño y se le relaciona con sus iguales de edad y sexo, dentro de la misma área; y si está en la media, tiene un peso adecuado; si está por encima, habría un percentil alto, por lo que  tendrían obesidad, y si está por debajo, se calificaría como un bajo peso”, indica Escalada.

Para la mayoría de los adultos, un IMC ideal está en el rango de 18,5 a 24,9.

Esta tabla te indica tu estado físico en función de tu IMC.

Asociaciones de médicos piden la retirada de alimentos poco saludables de las máquinas de los hospitales

Varias sociedades sanitarias suscriben una iniciativa contra esta venta de productos insanos

El País, por Javier Salas

Los médicos están hartos de curar rodeados de alimentos que enferman, productos alimenticios insalubres en el templo de la salud. En un país con altos índices de trastornos de salud derivados de una mala dieta, es un contrasentido que en los hospitales se oferten esencialmente “los mismos productos que hacen que la gente enferme: ultraprocesados, bollería industrial, bebidas azucaradas… todo lo que se asocia a la mala alimentación”, asegura Carlos Fernández Escobar, médico y uno de los impulsores de una iniciativa que pretende poner fin a esta situación. “Nos echaríamos las manos a la cabeza si pusieran una máquina de tabaco en la sala de espera y esto es igual”, recalca.

La campaña para acabar con estas máquinas en instalaciones sanitarias, aprobada en la asamblea de la Asociación de Residentes de Medicina Preventiva y Salud Pública (ARES), ya ha sido respaldada formalmente por la Asociación de Enfermería Comunitaria, el Comité Español Interdisciplinario de Prevención Cardiovascular, el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética, la Sociedad Española de Epidemiología, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene y la ONG Justicia Alimentaria Global.

El manifiesto de ARES “sobre la presencia de alimentos poco saludables en máquinas expendedoras de centros sanitarios” comienza señalando que la epidemia de obesidad “es en gran parte atribuible a la enorme disponibilidad de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados”. Y dado que en la obesidad “es mejor prevenir que curar” ya que existen importantes evidencias de que el “ambiente alimentario” que nos rodea es fundamental en la salud, demandan la retirada de estas máquinas. “No deja de sorprender que en la situación actual existan bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados en máquinas expendedoras de nuestros centros sanitarios. Diversos organismos (Organización Mundial de la Salud, Universidad de Harvard, Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria) han señalado a estas máquinas expendedoras como potenciales puntos de actuación para mejorar nuestro ambiente alimentario”, argumenta. Y concluye: “Es contrario a la ética médica y sanitaria que en los mismos centros donde se atiende a la salud de la población se suministren productos que contribuyen a enfermarla”.

El documento resalta las preocupantes cifras que muestran el aumento de la obesidad como un “desafío para la salud pública española”. Un 62% de la población adulta padece sobrepeso u obesidad, un porcentaje que supera el 38% entre los niños, y el exceso de peso es el primer factor de riesgo de pérdida de salud y el tercer factor de riesgo de mortalidad en España, responsable de casi 45.000 muertes anuales, más de un 10% del total. Además, señalan que este exceso de peso está asociado a un enorme coste social y económico, de unos 5.000 millones de euros al año, más del 7% del gasto sanitario español.

“Esta campaña va dirigida a todas las autoridades sanitarias que tienen algo que decir, incluidas las gerencias de los hospitales que se encargan de contratar estas máquinas”, explica Fernández, vocal de ARES y residente de Medicina Preventiva y Salud Pública del Instituto de Salud Carlos III. “La responsabilidad es compartida: desde el Gobierno a las consejerías, quienes aprueban normativas y los propios hospitales que podrían actuar de otro modo”, añade. El documento demanda a las autoridades sanitarias que evalúen la presencia de alimentos y bebidas poco saludables en las máquinas expendedoras de los centros sanitarios y las reemplacen por otros con un perfil nutricional saludable.

Es lo que están haciendo ya en la Comunidad Valenciana y Murcia, donde han impulsado regulaciones que limitan la bollería industrial y las bebidas azucaradas de las máquinas vending de los hospitales. En Murcia se obligará a sustituir esos productos por alternativas más saludables como zumos, frutas o verduras. Otros hospitales, de forma individual, han tomado decisiones similares, como el Clínico San Carlos de Madrid o el Complejo Hospitalario de Albacete. “No hay ninguna justificación para que estos productos se vendan en los hospitales, no debemos seguir haciendo la vista gorda”, denuncia Fernández. De momento, mientras ARES prepara un estudio para analizar en detalle la situación en Madrid, han comenzado a distribuir este manifiesto entre los residentes de preventiva para que empiecen a influir en sus entornos. Más adelante, pretenden hacer llegar esta campaña a las consejerías de sanidad de toda España.

España sigue entre los países de la UE con más tasas de tabaquismo y obesidad

El ‘Informe sobre el estado de la Salud de la UE 2017’ certifica que en los últimos ha descendido el consumo de tabaco pero al mismo tiempo han aumentado los índices de obesidad y sobrepeso, especialmente entre los adolescentes.

El Publico / EFE

España ha reducido en los últimos años sus tasas de tabaquismo, que han pasado del 32% en 2000 al 23% en 2014, sin embargo son cifras que continúan por encima de la media de la UE, al igual que las de obesidad y sobrepeso y en este caso no solo en adultos, también en adolescentes.

Lo pone de manifiesto el Informe sobre el estado de la Salud de la UE 2017, que se ha hecho público este jueves y que incide en la importancia de la prevención, de la atención integral, de la calidad del personal sanitario y de situar al paciente como protagonista del sistema.

Este estudio analiza la situación en materia de salud en los Estados miembros y en el caso de España subraya la eficacia de la atención sanitaria de acuerdo con las bajas tasas de mortalidad tratable, es decir, de las muertes prematuras que se pueden evitar con una asistencia sanitaria oportuna.

Asegura que los hogares españoles pagan directamente una proporción cada vez mayor de los servicios sanitarios de forma que el gasto directo como porcentaje del gasto sanitario pasó del 20% en 2009 al 24% en 2015, mayor que el 15% que la media de la UE.

El documento, elaborado con datos de la oficina europea de estadísticas Eurostat y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fundamentalmente, recuerda que la esperanza de vida en España es la más elevada de los países de la UE (83 años frente a 80,6) y que más del 70% de la población asegura tener buena salud (la media de la UE es del 68%).

Si bien las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares son de las más bajas de los Estados miembros, suponen la principal causa de muerte y suponen el 30% del total, seguidas del cáncer con el 27% y, en concreto, es el de pulmón el que más fallecimientos suma, “lo que refleja las consecuencias a largo plazo de las elevadas tasas de tabaquismo”.

Sobre este aspecto, apunta que alrededor del 23% de los adultos fumaba en 2014, una reducción con respecto al 32% del año 2000 pero las tasas de tabaquismo siguen entre las más altas de la UE “y suponen unas de las principales causas de muerte prematura”.

El porcentaje de hombres fumadores (26%) es mayor que el de las mujeres (19%).

También se han reducido las cifras de tabaquismo en el caso de los adolescentes de 15 años del 28 % al 9%, y se encuentran entre las más bajas de Europa.

Lo que sí se han incrementado son las tasas de obesidad y sobrepeso, especialmente entre los adolescentes, y superan las de la media de la UE.

Entre los chicos y chicas de 15 años la tasa ha pasado del 16% en 2002 al 20% en 2014 superando al 18% de la media de la UE. Las cifras son algo mayores entre los chicos (24%), que entre las chicas (15%).

En 2014, uno de cada seis adultos sufría obesidad, mientras que en 2001 era uno de cada ocho.

El informe destaca una “diferencia sustancial” en las tasas de obesidad según el nivel de educación, de forma que las personas que lo tiene más bajo tiene más del doble de probabilidades de sufrir obesidad que aquellas que lo tienen más alto.

Según el documento, la obesidad entre los adultos se debe “en parte” a los bajos niveles de actividad física, aunque entre los jóvenes el nivel es “relativamente alto” comparado con el de otros países de la UE.

Por otra parte, hace mención a los prolongados tiempos de espera para la cirugía no urgente, como la de cataratas “que están muy por encima” de países como Italia y Portugal debido a que “la demanda de este tipo de procedimientos ha aumentado más rápidamente que la oferta”.

Destaca que existen “pruebas sustanciales” del uso “excesivo” de las intervenciones quirúrgicas pero añade que o bien se debe a una “grave insuficiencia” en la prestación de servicios en regiones con las tasas más bajas en operaciones o a que hay autonomías que las hacen mientras que otras las consideran innecesarias.

¿Tu hijo es el enemigo número uno de la verdura? Estos son 10 consejos para que coma de forma más saludable

Un estudio de Cinfa recuerda la importancia de una buena alimentación para prevenir el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y la hipertensión.

Navarra.com
Un 19% de los menores españoles sufre en la actualidad obesidad  y el 26%, sobrepeso, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Pese a estos datos, los padres y madres de nuestro país no están concienciados sobre la necesidad de que los niños mejoren sus hábitos nutricionales, cada vez más alejados de la dieta mediterránea.

Por eso, en vísperas del Día Universal de la Infancia -que se celebra el lunes 20 de noviembre-, Cinfa recuerda los datos de su V Estudio CinfaSalud, “Percepción y hábitos de salud de las familias españolas sobre nutrición infantil”, realizado el año pasado: la percepción de los padres y madres respecto al peso de sus hijos no se corresponde con la realidad en cuatro de cada diez casos (42,3%), mientras que el 13,1% de ellos no tiene conciencia del sobrepeso u obesidad reales de su niño o niña.

En este sentido, el experto del departamento Científico de Cinfa, Eduardo González Zorzano, indica que “dado que una correcta nutrición constituye un pilar básico para el correcto desarrollo y bienestar del niño, los progenitores deben inculcar a sus hijos e hijas hábitos alimentarios saludables, que les permitan crecer sanos y les ayuden a prevenir el sobrepeso y la obesidad, así como enfermedades crónicas de base nutricional en la infancia, como la diabetes o la hipertensión”.

De acuerdo al estudio de Cinfa -avalado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)-, ocho de cada diez niños y niñas españoles (82,8%) no desayunan correctamente, a pesar de que, como recuerda González Zorzano, “esta primera comida proporciona al menor la energía necesaria para afrontar la primera parte de la mañana y contribuye al rendimiento escolar, por lo que debe cubrir al menos el 20-25% de las necesidades nutritivas de los niños. Si estos no desayunan bien y de manera completa, la productividad en clase es menor y, además, aumenta el riesgo de obesidad”.

DESARROLLO FÍSICO E INTELECTUAL

El experto de Cinfa también advierte de que “nuestros hijos deben hacer cinco comidas diarias, en las que estén incluidos todos los grupos de alimentos de la pirámide alimentaria, lo que les aportará la cantidad de energía y nutrientes necesarios para un correcto desarrollo físico e intelectual”.

La investigación revela que más de la mitad (51,9%) de los escolares españoles consume carne entre cuatro y siete ocasiones a la semana, mucho más de lo aconsejado por los expertos, que indican que esta ingesta debería ser de entre una y tres veces semanales.

Además, solo uno de cada cinco niños y niñas (21,3%) toma pescado con la frecuencia recomendada –más de tres veces a la semana-, mientras que únicamente uno de cada diez (12,1%) come verdura en más de siete ocasiones y el 30,3% nada más toma fruta con esta misma frecuencia.

En cambio, tres de cada cuatro niños y niñas españoles (74,5%) comen chucherías alguna vez a la semana, y el consumo de comida rápida también resulta preocupante: según el Estudio CinfaSalud, ocho de cada diez escolares españoles (82%) la toman al menos una vez al mes, a pesar de su escasa calidad nutricional.

DIEZ CLAVES PARA UNA BUENA ALIMENTACIÓN DE LOS NIÑOS

1. Recupera en casa la dieta mediterránea. La dieta española de toda la vida incluye todos los nutrientes que el menor necesita para un correcto crecimiento, gracias a los alimentos de gran calidad nutricional de los que se compone: el aceite de oliva, el pescado, las legumbres y cereales (pan, pasta y arroz), los lácteos, los huevos, las frutas, las verduras, el yogur y los frutos secos. El agua será siempre su mejor complemento.

2. Asegúrate de que tus hijos comen cinco veces al día. La mayoría de pediatras y nutricionistas españoles recomiendan la distribución de la ingesta de calorías en cinco comidas diarias: un desayuno completo –esencial para que el escolar llegue a la escuela con energía-, almuerzo de media mañana, comida, merienda y cena a una hora temprana. De esta manera, se aseguran al menor todos los nutrientes necesarios y se evita “el picoteo” entre horas.

3. Guíate por la pirámide alimentaria. Se trata de un instrumento muy útil a la hora de conocer las raciones de los alimentos y la frecuencia con que nuestros hijos e hijas han de tomarlos. Explícasela y diseñad juntos menús que cumplan los criterios que esta marca.

4. Evita los alimentos que engordan, pero no alimentan. El consumo de fritos, bollería, dulces y snacks debe constituir una excepción, pues contienen excesivos azúcares, grasas saturadas y sal, además de no aportar apenas micronutrientes. Lo mismo sucede con la comida rápida: no la conviertas en un rito semanal.

5. Comed en familia. Organizad los horarios para poder comer juntos al menos una vez al día y aprovechad ese momento de reunión para charlar, bromear y hacer planes. Y acuérdate de predicar con el ejemplo: los más pequeños observan e imitan los hábitos de los mayores y aprenden de ellos.

6. En la mesa, aparcad el móvil y la televisión. La atención de niños y progenitores debe centrarse en la comida y en quienes se sientan a la mesa. Los dispositivos tecnológicos interrumpen o anulan la conversación familiar, por lo que es recomendable dedicar ese rato a hablar con los tuyos y dejar para otro momento los mensajes, el teléfono o la tele.

7. Llévatelos a hacer la compra. Pídeles ayuda para elaborar la lista y, una vez en el supermercado, que se hagan cargo de una parte. Enseña a los más mayores a interpretar las etiquetas y comenta con ellos los valores nutricionales de los productos.

8. Prepara los alimentos de maneras diversas y pídeles que cocinen contigo. Alternar asados, hervidos, a la plancha, guisados o incluso crudos en gazpachos y ensaladas garantizará que la comida se convierta en un hábito variado y estimulante. Enséñales algunas técnicas culinarias sencillas o divertidas y pídeles que te ayuden a decorar los platos.

9. Ponles en movimiento. Anima a tus hijos a realizar ejercicio, pero también a reducir el número de horas que pasan frente a la televisión y los videojuegos. Sobre todo, aliéntales a llevar una vida activa, en la que caminen, paseen o suban escaleras de manera cotidiana.

10. Asegúrate de que duermen más de diez horas. Las sociedades científicas recomiendan que los escolares de entre 6 y 12 años duerman más de diez horas diarias, como un arma más para combatir el sobrepeso. Además, todos los niños y niñas necesitan descansar bien para poder afrontar su jornada de juegos y escuela.