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Modelos XXL, ¿normalización de las tallas grandes o canto a la obesidad?

agosto 23, 2017

La moda ha diversificado sus cánones de belleza, pero está pasando de la extrema delgadez a mostrar maniquíes con sobrepeso

El País, por Irene Crespo

“Hemos lanzado un mensaje muy positivo que deja claro que la belleza no está restringida a una única talla para todas las mujeres”, dijo la poderosa directora de los números de bañadores de la revista Sports Illustrated. MJ Day se congratulaba así por el desfile de prendas de baño organizado por esta publicación en Australia con mujeres de distintas tallas. Pero ese momento histórico para la revista acaparó menos titulares que el debate que ha suscitado.

En The Daily Telegraph, una periodista los acusó de “irresponsables” porque entre las modelos no solo había maniquíes con tallas entre la 40 y la 42 (las más usadas por las mujeres), sino también algunas entre la 48 y la 54, y estas son “representantes de un gran problema en la sociedad”: la obesidad. Si en París las modelos extremadamente delgadas están vetadas, quienes estén por encima del peso recomendado para una vida saludable también deberían serlo, decía esta periodista.

Desde la comunidad médica se han mostrado de acuerdo. La obesidad no es un problema estético, sino una enfermedad grave que aumenta los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares, cerebrales o digestivas. Según explicó la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en su informe Obesity Update 2017, uno de cada dos adultos y uno de cada seis niños en el mundo es obeso o sufre sobrepeso. En España lo es el 25% de la población. Y son cifras que seguirán aumentando en el futuro.

MJ Day fue también quien, después de años de chicas delgadas en las portadas del Sports Illustrated, eligió a la modelo que está revolucionando las supuestas medidas perfectas, Ashley Graham. Embajadora de la talla 46, Graham quiere desterrar el concepto de tallas grandes y borrar el estigma que marca a quienes no usan una 36. “Es la era del cuerpo”, dice la modelo. El fat-shaming o avergonzar e insultar a alguien por su peso se persigue ahora virtualmente.

¿Pero habría que poner límites por arriba y por abajo? Ahora que la moda, por fin, ha roto el tabú de la delgadez, esto podría significar dar un paso atrás. El estigma del sobrepeso sigue a flor de piel, sobre todo cuando aún se considera talla grande todo lo que esté por encima de una 40 o 42. Los médicos advierten, sin embargo, que mostrar modelos que no tienen una imagen saludable puede incitar a normalizar la obesidad o incluso celebrarla, como hizo Sports Illustrated en su desfile. Esto puede ser tan peligroso como sacar a modelos fumando en la pasarela, dijo el presidente de la asociación de médicos de Australia.

Las defensoras de la diversidad en la belleza, como ­Ashley Graham o la australiana Stefania Ferrario (imagen de la Fashion Week de Melbourne y modelo de talla 42), defienden una mayor presencia en las pasarelas de mujeres que no están en los extremos, maniquíes más reales, “en un rango de peso saludable”. Esas son las que faltan ahora mismo en pasarelas y anuncios.

abril 24, 2015

Comer demasiado sano puede convertirse en una grave enfermedad. Se llama ortorexia y, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta ya al 28 por ciento de la población mundial.
Qué, por Diana García Bujarrabal

anorexiaDicen los grandes filósofos que en el equilibrio está la virtud. Los excesos no son buenos, y mucho menos cuando hablamos de la salud. Sin embargo, en los países desarrollados la obsesión por la buena salud y la figura están desembocando en una enfermedad de nuevo cuño: la ortorexia.

“Hace cinco años se veían muy pocos casos y ahora se ven muchos, son entre el 15 y 20 por ciento de los casos que atendemos”,  cuenta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Pero, ¿en qué consiste la ortorexia?, ¿qué comportamientos tienen quienes padecen esta enfermedad?

Han tenido éxito en una dieta anterior:

El perfil más habitual del ortoréxico, según Bravo, es la persona que ha tenido éxito en una dieta anterior y tiene un miedo atroz, irracional, a recuperar el peso. “El cambio a veces es en poco tiempo, hay gente que pierde 40 kilos en dos años y les cuesta acostumbrarse a su nuevo yo”. De repente, un cambio de alimentación les ha dado la felicidad. “Son como mariposas que han salido del capullo, dse ven guapos, recuperan sus relaciones sociales, tienen éxito…”. A prtir de ahí se desarrolla la obsesión.

Cuentan cuantas veces mastican….

Además de preocuparse por lograr siempre los alimentos más sanos según el último estudio, los ortoréxicos desarrollan comportamientos extraños. Por ejemplo, cuentan cuantas veces mastican cada bocado o dejan de beber agua durante las comidas de forma radical. “Cada ortoréxico tiene su propia teoría de lo que es comer sano. Pero los instauran con muchas fuerza”.

Asegura Bravo que algunos llegan a irse a vivir al campo “para cultivar su propia comida”.

Se enfadan si les cuestionan:

Esta forma tan extraña de manejarse con la comida suele terminar provocando muchos problemas en sus relaciones sociales, sobre todo con el entorno más cercano. El problema es que, además, ante cualquier crítica el ortoréxico responde con cierta agresividad. “Creen en lo que hacen, piensan que es lo mejor. Son personas con un ego muy alto que se ven por encima de los demás”, describe Bravo. De hecho, si pueden intentan imponer a los demás su forma de comer.

Una enfermedad de personas racionales:

La ortorexia es una enfermedad típica de un perfil muy racional: todas las decisiones que toma un ortoréxico las basa en el último estudio nutricional publicado en las revistas médicas más conocidas o bien en opiniones de nutricionistas que ha rastreado por Internet. El ortoréixco está plenamente convencido de que está en posesión de la verdad.

Una enfermedad cara:

La ortorexia sale cara. No solo por las limitaciones que impone al enfermo, o por lo que afecte a sus relaciones con amigos y familiares. Los complementos alimenticios, los productos orgánicos y ecológicos, en general, la compra de herbolario es más cara de lo habitual. Normalmente es una enfermedad de un perfil socioeconómico medio-alto.

Muy difícil de tratar:

Precisamente por su carácter hiperrracional la ortorexia es muy difícil de tratar. “Se necesita un nutricionista muy preparado, a la última. Que tire por tierra todas sus teorías”. Tanto más cuanto que normalmente van al tratamiento “a regañadientes”.

Para curarlos se trabaja desde el aspecto nutricional y el psicológico un mínimo de seis meses y, a veces, toda la vida. Los trastornos alimentarios son así, siempre que hay un problema en su vida la persona tiende a recaer”. En el caso de la ortorexia cuenta Bravo que no es raro que meses después del tratamiento un paciente te mande un enlace a un estudio que acredite sus teorías…

Puede desembocar en anorexia:

Bravo ve un vínculo entre la ortorexia y la anoeria y, en ocasiones, una enfermedad puede desembocar en otra. “La ortorexia es la obsesión por la calidad de los alimentos, mientras que la anorexia es la obsesión por la cantidad”, observa Bravo. De una a otra se tienden puentes.

La dieta de Angelina Jolie

febrero 20, 2014

Angelina JolieLa actriz Angelina Jolie está convencida de que “cereales antiguos” como el mijo, las semillas se chía, la escanda, el trigo sarraceno y la quinoa tienen grandes beneficios para su cuerpo y, últimamente, basa su alimentación en estos nutrientes.

Así lo ha asegurado una fuente de su entorno al National Enquirer: “Angie siempre ha sido fan de las semillas y los granos sanos, pero últimamente lo ha pasado a un nuevo nivel. Se ha aficionado a comer productos basados en ‘granos antiguos’ y alaba sus beneficios para la salud. Asegura que le proporcionan los nutrientes que no encuentra en otros lugares, así como una piel más brillante”.

La escuálida figura de la actriz ha sido objeto de mucha especulación sobre su saluesd. Ya en 2011, se aseguró que sobrevivía con sólo 600 calorías diarias.

“Angelina comienza el día tomando una cucharada de aceite de coco y un puñado de cereales, nada más. Pero lo más preocupante es que a veces está tan atareada que se le olvida comer. Otras, simplemente coge unas cuantas almendras y un puñado de golosinas para comérselas de camino al trabajo, o un batido de cereales”, reveló entonces una fuente cercana a la actriz.

Fuente: El Mundo

 

La delgadez no excluye la obesidad

febrero 19, 2013
Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra ha desvelado que un tercio de las personas clasificadas como delgadas por su Índice de Masa Corporal (IMC) son realmente obesas, tras analizar en más de 6 mil individuos la tasa de error en el diagnóstico de la obesidad que ofrece esta medición

EFE/ Info7

Existe una ecuación más precisa que el IMC para medir la grasa corporal, foto EFEEl equipo de investigadores ha elaborado una nueva ecuación más precisa que el IMC para el cálculo del porcentaje de grasa corporal, ya que, según ha informado este centro sanitario, la grasa es la que establece en una persona la condición de normalidad, sobrepeso u obesidad.

El trabajo concluyó que un 29 % de las personas que según el IMC -cuya fórmula consiste en dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado- se sitúan en el rango de normalidad ofrecen realmente un porcentaje de grasa corporal propio de una persona obesa y que un 80 % de las personas que, según el mismo índice, presentan sobrepeso, realmente son obesas.

El análisis tenía su punto de partida en la premisa de que el IMC es el sistema más extendido para conocer la existencia de sobrepeso u obesidad y comprobaron que ofrecía “una altísima tasa de error en el diagnóstico de personas obesas”, ha señalado el doctor Javier Gómez Ambrosi, primer firmante del artículo.

Partiendo de esta hipótesis, el equipo de la Clínica diseñó el estudio en una muestra de 6 mil 123 sujetos, de los que en torno a 900 eran delgados según su IMC, mil 600 presentaban sobrepeso y 3 mil 500 eran obesos. El conjunto de individuos era de raza caucásica, de entre 18 y 80 años y, de ellos, un 69 % mujeres.

Nuevo método para analizar la obesidad

El método utilizado para comprobar el margen de error que cometía el sistema del IMC en el cálculo del porcentaje de grasa corporal fue la pletismografía por desplazamiento de aire.

Dicha valoración, han explicado fuentes de la Clínica, se realiza mediante un equipo denominado BOP-POD, cuyo funcionamiento se basa en la medición del volumen corporal a través del desplazamiento de aire que produce un cuerpo dentro de una cámara especial que mantiene constante presión, temperatura y humedad.

Además, los especialistas establecieron en todos los individuos estudiados los marcadores sanguíneos de sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico (de riesgo coronario), así como por otros factores de riesgo cardiometabólico.

Según estos biomarcadores, los investigadores comprobaron que los factores de riesgo cardiometabólico se encontraban elevados en aquellas personas delgadas o con sobrepeso, según el IMC, pero clasificados como obesos según su porcentaje de grasa corporal, en comparación con los individuos que presentaban índices normales de grasa corporal.

“Hemos demostrado que estos sujetos considerados delgados o con sobrepeso, que realmente tienen un porcentaje elevado de grasa, presentan elevadas cifras de presión arterial, glucosa, insulina, así como de colesterol, triglicéridos y marcadores de inflamación”, ha indicado el especialista.

Los investigadores han valorado el beneficio que se obtendría de incorporar en la práctica clínica diaria, a la medición del índice de masa corporal, el cálculo de la composición grasa del cuerpo junto con el de los factores de riesgo cardiometabólico.

La obesidad y sus genes

enero 18, 2012
José Enrique Campillo | El Diario Montanés

La obesidad tiene una base genética, a la que se suma un estilo de vida incorrecto: una vida sedentaria y una ingestión excesiva de alimentos. Los genes que promueven la obesidad son los llamados «genes ahorradores» que no se reparten por igual en todas las personas. En la lotería de la genética a unos solo les ha tocado unas pocas papeletas para la tómbola de la gordura, y en cambio a otros les ha tocado el premio gordo. Y esta circunstancia marca una gran diferencia tanto en la facilidad para coger kilos, como la dificultad para perderlos. Se dan cuatro posibilidades. ¿Cuál es la suya?

Algunos tienen la suerte de albergar en su genoma solo algún gen ahorrador. Estas personas casi no ahorran energía y están siempre delgadas, coman lo que coman, para desesperación de sus amigos y familiares. Todos conocemos a alguno de estos afortunados. Estas personas, si por alguna circunstancia extraña, como por ejemplo tener que estar inmovilizados por una fractura de un hueso, engordan, recuperan rápidamente su peso habitual, solo con algo de dieta y un poco de ejercicio físico.
Otras personas tienen en su genoma bastantes genes ahorradores aunque no demasiados, por lo que no tienen una gran tendencia a engordar, pero a base de años de excesos acaban acumulando unos kilos de más. En ellos los planes de adelgazamiento, a base de una dieta hipocalórica y un plan de ejercicio físico, son eficaces y con mayor o menor dedicación y esfuerzo pueden recuperar su peso normal en un plazo razonable de tiempo.
El tercer grupo lo forman aquellos que han heredado en su genoma muchos genes ahorradores. Son esas personas que a poco que se descuiden (picoteos, abusos de fines de semana, navidades, bodas, comuniones, bautizos, etc.) aumenta mucho de peso y luego les es muy difícil y les exige un notable esfuerzo perder los kilos que le sobran. En ellos es conveniente que para poder adelgazar recurran a la utilización de alguna medicina antiobesidad, que ayude a las medidas dietéticas y de ejercicio físico o que opten por los planes a base de dietas estrictas, las llamadas dietas muy bajas en calorías, que solo pueden aplicarse bajo supervisión de un médico.
En el extremo final tenemos aquellas personas que, en la lotería fatídica, les ha tocado heredar el catálogo completo de genes ahorradores. Estas personas siempre están gordas hagan lo que hagan. Fueron niños obesos, luego jóvenes gordos y más tarde adultos con obesidades mórbidas que afectan a su calidad de vida y les provocan numerosas enfermedades. Estas personas no pueden adelgazar por sus propios medios, ni con dietas estrictas, ni con medicación ya que es muy difícil poder superar los muchos escalones genéticos que tienen que superar para poder adelgazar. Suelen gastar gran parte de su vida en un continuo intento para perder peso. La solución final en estas personas, casi siempre, es la cirugía, seguida de una reeducación nutricional, con asesoramiento endocrinológico, nutricional y psicológico.
El mensaje, a pesar de lo que parezca, es de esperanza. Cualquier persona puede perder los kilos que le sobran recurriendo al especialista, que le prescribirá el método que más se ajuste a su situación particular.