Posts Tagged ‘trastornos de la alimentación’

La ropa que nos engorda o que no nos queda

febrero 23, 2017

Cada vez es más difícil encontrar su talla al buscar ropa. En algunos países el tallaje que se usa actualmente se basa en estudios de los años 70 y no refleja las medidas reales de los consumidores. Un problema que puede afectar la autoestima, sobre todo en las mujeres e incluso provocar trastornos alimenticios.

RFI, por Ivonne Sánchez-Telecki

Para escuchar el programa haga clic en la imagen principal

No es que la ropa no nos quede, más bien, los patrones de ropa no se adaptan a la evolución morfológica de la población.

La industria textil no se pone de acuerdo para crear un patrón único estándar, resultado, una persona puede comprar tres tallas diferentes según la marca de la prenda.

Por otra parte, algunas marcas, por cuestión de imagen, no fabrican prendas en tallas que consideran grandes, cuando en realidad un porcentaje importante de los consumidores tienen dichas tallas.

Algunos países como Estados Unidos han aumentado en varios tamaños el patrón establecido en los 50 ya que el 67 % de su población femenina lleva una ropa de talla grande “plus size”; Alemania también ha modificado sus patrones, pero son pocos los países que han llevado a cambio estos cambios de patrón. Resultado, un porcentaje importante de la población encuentra dificultades para encontrar ropa a su medida

Consecuencias en la autoestima

Para el consumidor, en especial, la mujer, este problema puede dañar su autoestima y empujarla a hacer métodos de adelgazamiento peligrosos. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha lanzado una señal de alerta sobre este problema.

Tallaje diferente según el país

El tallaje cambia tanto en Europa, que una talla 42 en España, esto es, una talla mediana, equivale a una talla 40 en Alemania, una 42 francesa y una talla 46 en Italia. Esto puede provocar una distorsión cognitiva en las personas y provocar una obsesión por poder ponerse una talla pequeña, aunque ésta no tenga ningún valor real.

Por otra parte, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón no se debe a un aumento de talla sino a una inflamación en la zona abdominal. Esta hinchazón puede ser producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias, estrés o un estado de salud intestinal irritable.

Tallaje diferente según el país

El tallaje cambia tanto en Europa, que una talla 42 en España, esto es, una talla mediana, equivale a una talla 40 en Alemania, una 42 francesa y una talla 46 en Italia. Esto puede provocar una distorsión cognitiva en las personas y provocar una obsesión por poder ponerse una talla pequeña, aunque ésta no tenga ningún valor real.

Por otra parte, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón no se debe a un aumento de talla sino a una inflamación en la zona abdominal. Esta hinchazón puede ser producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias, estrés o un estado de salud intestinal irritable.

La tiranía de la moda

Además del tallaje inadecuado y de la hinchazón intestinal, los cortes actuales no favorecen a las personas que tienen formas generosas: vestidos cortos y ajustados, de tubo o sin mangas, blusas con cintura avispada o de tejido transparente, pantalones ajustados y de cintura baja, la moda actual no es muy amable para estas personas.

Es indispensable  tomar distancia con respecto a las tallas y si acaso es necesario bajar de peso, se recomienda hacer una dieta saludable y equilibrada, supervisada de preferencia por un nutricionista.
 
Entrevistadas: la psicóloga María González, especializada en trastornos alimenticios  y la nutricionista Carmen Escalada, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Del comer sano a la obsesión enfermiza

julio 18, 2016

Todo comienza con un inocente intento de comer más saludable, basado en la calidad. Pero las cosas se complican cuando se convierte en obsesión. Aquí, las claves de una nueva enfermedad: Ortorexia.

El Entre Ríos, por Gisela Penco

Young woman looking at plate of salad  GETTY

Young woman looking at plate of salad. GETTY

“Te entra hambre a media mañana. Vas a la máquina de café y, de paso, sacas un bollo de chocolate. De pronto alguien clama con voz de profeta: ¡No le pongas azúcar! Es malísimo por la glicación (un proceso químico debido al exceso de azúcar que lleva al envejecimiento prematuro). ¿Sacarina? -¡Peor aún! ¡Es veneno! Y el bollo ese es masa industrial, lleno de aditivos artificiales y químicos cancerígenos-. Acto seguido le hinca el diente a una manzana de agricultura ecológica y se va tan campante, convencido de ser el último baluarte de una dieta saludable”.

Esta situación planteada por Rubén Bravo, especialista en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, refleja cómo funciona la mente de un ortoréxico.

Todo comienza con un inocente intento de comer más saludable, basado en la calidad; pero luego se torna en algo obsesivo respecto de qué y cuánto comer, y cómo hacer frente a los deslices. Cada día es un día para comer bien. Las personas que esta patología con frecuencia se sienten superiores a otros, especialmente en lo que respecta a la ingesta de alimentos. Nunca piensan en si la comida es rica o no, sino en si es “conveniente” o “buena para la salud”, según describen los especialistas.

La palabra ortorexia proviene del latin: “orto” quiere decir correcto y “rexia”, alimentación; es decir, el hecho de buscar lo correcto para alimentarse o, más bien, lo que se cree que es lo correcto, que puede llegar a contraponerse con lo que recomiendan los profesionales. Ocurre que el bombardeo de información, consecuencia de este mundo cada vez más tecnológico y globalizado, no siempre proviene de fuentes válidas o científicas; y esto termina llevando a algunas personas a una crisis.

Una obsesión que puede producir desnutrición y muerte

Viviana Schauvinhold trabaja como nutricionista en Concordia y actualmente atiende a una paciente con ortorexia. “Cuando se cruzan ciertos límites, ya deja de ser sano para enfermar, para producir desnutrición primero e, incluso, hasta la muerte”, advierte.

La especialista confiesa que no hace mucho que se habla de esta enfermedad en el país y menos en la ciudad entrerriana. “Hace no más de dos o tres años que yo conozco casos”.

De hecho, el término fue acuñado recién a fines de los 90´. Un estadounidense fue el primero en describir esta enfermedad. Quizá ya existía desde antes, pero gracias a Bratman es que se puede decir que tal persona la padece.

Ahora bien, cómo nos damos cuenta de que comenzamos a recorrer el camino de ortorexia. Schauvinhold explica que lo primero que se tiende a dejar de comer son las grasas, que todo el mundo sabe que hacen mal. Después les toca el turno a los aceites, que son esenciales para el organismo, en su justa medida. Luego dejamos las harinas y las carnes. Sin darnos cuenta, nos hacemos cruríboros e ingresamos al mundo del veganismo.

“Cada vez van sacando más alimentos, sacan los que se llaman protectores, porque justamente nos protegen de no enfermarnos. Después ya no alcanza con los productos comunes, sino que pasa a ser todo orgánico. Muchas veces no se consiguen estos alimentos y encima salen mucho más caro. Entonces cada vez se come menos y el cuerpo se debilita cada vez más”, detalla la nutricionista.

Esto trae como consecuencia que las personas empiecen a retraerse y que casi no salgan porque no pueden comer en ninguna parte, no pueden tomar un café. Es decir, no solo se pierde salud, sino también contacto con el mundo que nos rodea, provocando un quiebre en las relaciones.

Como cualquier enfermedad, tiene distintos grados. “Cuando recién empieza, es mucho más fácil de solucionar. Se trata de orientar a ver por qué realmente quieren determinada alimentación, hay que ver cómo hacer para que la persona vaya pudiendo seleccionar cuáles son los consejos saludables, verdaderos, científicos y de personalidades que tengan cierto peso dentro del ámbito de la salud”.

La especialista hace hincapié en que hay que desterrar los mitos de que tal cosa es buena y tal otra no lo es y enferma. “Todos tenemos que hacer cambios en nuestros hábitos alimentarios, pero no llegando a un límite en el que ya no se pueda vivir”.

Si se comprenden los beneficios de comer bien, la enfermedad se cura con la ayuda de una nutricionista. En los casos más graves, al igual que ocurre con la anorexia, las personas dejan de ser conscientes de que las cosas andan mal y se torna necesaria la intervención de un siquiatra para preservar la vida.

abril 24, 2015

Comer demasiado sano puede convertirse en una grave enfermedad. Se llama ortorexia y, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta ya al 28 por ciento de la población mundial.
Qué, por Diana García Bujarrabal

anorexiaDicen los grandes filósofos que en el equilibrio está la virtud. Los excesos no son buenos, y mucho menos cuando hablamos de la salud. Sin embargo, en los países desarrollados la obsesión por la buena salud y la figura están desembocando en una enfermedad de nuevo cuño: la ortorexia.

“Hace cinco años se veían muy pocos casos y ahora se ven muchos, son entre el 15 y 20 por ciento de los casos que atendemos”,  cuenta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Pero, ¿en qué consiste la ortorexia?, ¿qué comportamientos tienen quienes padecen esta enfermedad?

Han tenido éxito en una dieta anterior:

El perfil más habitual del ortoréxico, según Bravo, es la persona que ha tenido éxito en una dieta anterior y tiene un miedo atroz, irracional, a recuperar el peso. “El cambio a veces es en poco tiempo, hay gente que pierde 40 kilos en dos años y les cuesta acostumbrarse a su nuevo yo”. De repente, un cambio de alimentación les ha dado la felicidad. “Son como mariposas que han salido del capullo, dse ven guapos, recuperan sus relaciones sociales, tienen éxito…”. A prtir de ahí se desarrolla la obsesión.

Cuentan cuantas veces mastican….

Además de preocuparse por lograr siempre los alimentos más sanos según el último estudio, los ortoréxicos desarrollan comportamientos extraños. Por ejemplo, cuentan cuantas veces mastican cada bocado o dejan de beber agua durante las comidas de forma radical. “Cada ortoréxico tiene su propia teoría de lo que es comer sano. Pero los instauran con muchas fuerza”.

Asegura Bravo que algunos llegan a irse a vivir al campo “para cultivar su propia comida”.

Se enfadan si les cuestionan:

Esta forma tan extraña de manejarse con la comida suele terminar provocando muchos problemas en sus relaciones sociales, sobre todo con el entorno más cercano. El problema es que, además, ante cualquier crítica el ortoréxico responde con cierta agresividad. “Creen en lo que hacen, piensan que es lo mejor. Son personas con un ego muy alto que se ven por encima de los demás”, describe Bravo. De hecho, si pueden intentan imponer a los demás su forma de comer.

Una enfermedad de personas racionales:

La ortorexia es una enfermedad típica de un perfil muy racional: todas las decisiones que toma un ortoréxico las basa en el último estudio nutricional publicado en las revistas médicas más conocidas o bien en opiniones de nutricionistas que ha rastreado por Internet. El ortoréixco está plenamente convencido de que está en posesión de la verdad.

Una enfermedad cara:

La ortorexia sale cara. No solo por las limitaciones que impone al enfermo, o por lo que afecte a sus relaciones con amigos y familiares. Los complementos alimenticios, los productos orgánicos y ecológicos, en general, la compra de herbolario es más cara de lo habitual. Normalmente es una enfermedad de un perfil socioeconómico medio-alto.

Muy difícil de tratar:

Precisamente por su carácter hiperrracional la ortorexia es muy difícil de tratar. “Se necesita un nutricionista muy preparado, a la última. Que tire por tierra todas sus teorías”. Tanto más cuanto que normalmente van al tratamiento “a regañadientes”.

Para curarlos se trabaja desde el aspecto nutricional y el psicológico un mínimo de seis meses y, a veces, toda la vida. Los trastornos alimentarios son así, siempre que hay un problema en su vida la persona tiende a recaer”. En el caso de la ortorexia cuenta Bravo que no es raro que meses después del tratamiento un paciente te mande un enlace a un estudio que acredite sus teorías…

Puede desembocar en anorexia:

Bravo ve un vínculo entre la ortorexia y la anoeria y, en ocasiones, una enfermedad puede desembocar en otra. “La ortorexia es la obsesión por la calidad de los alimentos, mientras que la anorexia es la obsesión por la cantidad”, observa Bravo. De una a otra se tienden puentes.

Webs que fomentan la anorexia y la bulimia

febrero 17, 2011

·   El número de webs que hacen apología de estos y otros trastornos alimentarios crece un 470% desde el año 2006.

·   El 6% de los adolescentes padecen algún trastorno de la alimentación.

Emelia Viaña / Que.es 15 de febrero de 2011

Los expertos se preguntan: ¿qué estamos haciendo con nuestros hijos? “Aumenta la presión social para los adolescentes, pero también para los adultos.

En internet hay muchos contenidos buenos, pero desde 2006 ha aumentado un 470% el número de páginas webs que hacen apología de trastornos alimentarios, tales como anorexia o bulimia“, afirma Cristina Carretero, psicóloga y directora del programa de prevención de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia.

La preocupación no es vana si se tiene en cuenta que el 6% de las adolescentes  y el 1% de los adultos sufre algún trastorno alimentario. La sociedad actual es muy exigente con la imagen y les trasmite a nuestros hijos que estar delgado es sinónimo de éxito.

El 75% de las consultas en la red son de menores. En Google aparecen alrededor de 500.000 páginas pro anorexia y pro bulimia. En los últimos años se han cerrado 300. El 75% de los que lo consultan son menores de edad.

Muchos contenidos a través de redes sociales. La apología está proliferando a través de redes sociales como Facebook, Twitter, Hi5 o Tuenti, según la Agencia de Calidad de Internet.