Tras la navidad, barriga fuera chicos

Recomendaciones. Ya las fiestas decembrinas son cosa del pasado, es hora de empezar a disciplinarse con la alimentación. Conozca los consejos de los expertos.

EFE/ El Nuevo diario
¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como un mal menor y se presenta con eufemismos exculpatorios, como barriguita cervecera o la curva de la felicidad, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social? ¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque es sabido que los hombres beben más, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estas interrogantes, pero tiene claro que quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%)”, explica el experto.

“Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países. “Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Carmen Escalada, nutricionista clínica del Imeo.

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como hipogonadismo relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto Imeo.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica Estefanía Ramo, nutricionista. Esta grasa acumulada en la barriguita de los hombres es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales) es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al síndrome metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer y las enfermedades respiratorias u osteoarticulares, según los expertos de Imeo.

Ramo traslada cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como comida rápida, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

Recomendaciones

1 Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2 Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3 Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4 Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales o nueces.

5 Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, la resistencia aeróbica y la autoestima.

Obesidad psicógena: Cuando engordas por tristeza y ansiedad

Esta circunstancia puede llevarnos a una erma de seguridad en la vida diaria, fácil de derivar en una depresión

ABC
Por no haber podido superar un episodio traumático de nuestra vida, como una muerte cercana, una pérdida sentimental, o por tratar de controlar nuestra ansiedad mediante la ingesta desmesurada de comida. Al primero de los casos, se le denomina clínicamente Obesidad Psicógena Reactiva y al segundo Obesidad Psicógena de Desarrollo. Por supuesto, tal como aclara la psicóloga de Clínicas Origen, en ambos supuestos el incremento de peso se debe a un desfase entre las calorías que comemos y las que quemamos mediante actividad o ejercicio pero, aclara que en este diagnóstico el origen y el mantenimiento, en la mayoría de los casos, es psicológico y emocional.

Comemos para tranquilizarnos, porque las sensaciones que nos produce el acto de alimentarnos son placenteras. De esta manera, explica la experta, resulta muy fácil caer en la trampa de asociar la comida con una reducción del malestar. Comer algo que nos gusta nos aporta un refuerzo y, además, de manera inmediata. «Si la persona llega a percibir esto, y lo asocia, puede empezar de manera progresiva a realizar mayor ingesta alimentaria. Una vez iniciado el proceso, es difícil romper el círculo vicioso. Comemos por estrés y engordamos. Al vernos mal, perdemos nuestra autoestima, nos sentimos mal, y comemos».

Esta realidad implica, según Conde, importantes dificultades en nuestra vida, «pudiendo propiciar problemas de baja autoestima, limitación de la vida social y ansiedad. Puede ser un factor limitante para nuestra calidad de vida y desarrollo personal e incluso laboral. Estamos, sin querer, ayudando a que nuestro cuerpo se mantenga en ese peso que no es saludable para nosotros, lo que a su vez interfiere con nuestras posibilidades de desarrollo personal».

La ingesta voraz

Cuando el «hambre emocional» es excesiva puede aparecer el «trastorno por atracón» que, según la Asociación Psiquiátrica Americana, declara haber padecido entre el 20% y el 40% de las personas obesas. También conocido «trastorno de ingesta voraz» (binge eating disorder) consiste en una ingesta desmesurada, que puede llegar a sobrepasar las 6.000 calorías, y que, al contrario que la bulimia, no presenta episodios de vómitos. Es decir, la persona que se da el atracón no vomita lo que ha comido. En algunos episodios llega a darse la pérdida absoluta de control. Es un proceso muy adictivo, relacionado con la necesidad de recompensa, mediante la liberación de sustancias como dopamina y serotonina y, en este sentido, se buscan productos ricos en azúcar y, por lo tanto, altamente calóricos.

Desde Origen, Pilar Conde advierte que para trabajar la Obesidad se requiere de tratamientos multicomponente, en los que el apoyo psicológico es clave, pero pide también responsabilidad social en el tratamiento de la imagen, que discrimina a los cánones de belleza alejados de la delgadez, a veces extrema.

La psicóloga recuerda que personas con exceso de peso se pueden llegar a sentir rechazadas socialmente, influyendo en sus ámbitos tanto personales como laborales. Esta circunstancia puede repercutir en una pérdida de autoestima, una merma de seguridad en la vida diaria, fácil de derivar en una depresión.

 

Cómo combatir los prejuicios hacia la obesidad

El rechazo social que sufren personas con sobrepeso les hace más difícil superarlo
Por Jane E. Brody, The New York Times News Service / El Observador

Hace poco una amiga mía muy delgada me confesó que “no puede estar cerca de la gente gorda”. Su reacción es casi instintiva y provoca que evite contacto social o profesional con gente realmente pasada de peso. Aunque no puede señalar con exactitud la causa de su actitud, dice que ha sido así desde que tiene memoria.
Los sentimientos de rechazo quizá no sean evidentes para quienes los sienten; sin embargo, pueden influir sobremanera en el comportamiento de la gente. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Duke reveló que “el prejuicio implícito contra el sobrepeso” en niños de 9 a 11 años era tan común como “el prejuicio implícito contra la raza” entre adultos.
La autora principal de la investigación, Asheley C. Skinner, dijo que los prejuicios de los que la gente no está consciente podrían predecir sus comportamientos incluso mejor que el prejuicio explícito. Trazó los orígenes de este comportamiento con respecto al peso de niños pequeños y adolescentes dentro de las familias en las que crecieron, así como en la sociedad en general, lo que potencia los ideales culturales de ultradelgadez y la culpa de la gente por su gordura.
“Es muy común entre los padres comentar sobre sus propios problemas de peso y les dicen a los niños que no deberían comer ciertos alimentos o hacen hincapié en cuánto engordaron”, dijo Skinner.
Este tipo de prejuicio está bien documentado, al igual que sus efectos dañinos en las personas. Sin embargo, también puede convertirse en discriminación y un comportamiento socialmente indeseable, que afectan de forma negativa a la gente excesivamente obesa. El prejuicio contra el sobrepeso está muy extendido en la sociedad: se presenta en el trabajo, las escuelas, los medios de comunicación, los hospitales e incluso dentro de las relaciones familiares, con los padres y los maestros, según Scott Kahan, director del Centro Nacional para el Peso y el Bienestar en Washington.
“La obesidad ha sido definida como la forma más reciente de prejuicio socialmente aceptable y las personas con obesidad son consideradas como blancos aceptables”, publicó Kahan en un blog de 2015. Dijo que el prejuicio contra el peso “sucede incluso en gente que es de mente abierta o sin prejuicios, incluso en especialistas en obesidad”, quienes quizá no se den cuenta de que sus prejuicios “predisponen los comportamientos dañinos y el aumento de peso”.

Efectos negativos

Ya sea de forma explícita o implícita, el prejuicio contra la obesidad puede ser contraproducente, al limitar la capacidad de la gente con sobrepeso para perder kilos y mantenerse en forma. Estudios realizados por Rebecca M. Puhl y sus colegas del Centro para Políticas Alimentarias y Obesidad de la Universidad de Connecticut descubrieron que la gente con sobrepeso y obesidad que sufre de prejuicios contra su peso y que logra adelgazar es menos propensa a mantenerse en su peso.
La estigmatización se asocia con atracones más frecuentes y otros “patrones alimentarios incorrectos”, según reportó Puhl. “En un estudio de más de 2.400 mujeres con sobrepeso y obesas que pertenecían a una organización para apoyar la pérdida de peso”, escribió, “el 79% informó que en repetidas ocasiones la manera de lidiar con el estigma por su peso era comiendo más y el 75% se negaba a seguir la dieta”.
Además, sufrir el estigma por el peso puede provocar una imagen propia pobre, depresión y estrés, los cuales en algún momento pueden aumentar el riesgo de malos hábitos alimentarios así como dificultades.

Riesgo de engordar

Incluso las personas que piensan que solo están pasadas de peso, independientemente de cuánto pesan, pueden estar “en un riesgo mayor de aumento de peso y mayor ingesta como respuesta a las amenazas sociales”, escribió Puhl.
Estar pasado de peso es una de tantas razones por la que los niños son víctimas de acoso escolar, un problema que requiere intervención urgente y la prevención tanto en escuelas como en organizaciones de todo tipo, dijo Puhl.
Mientras que la solución ideal para el prejuicio contra el sobrepeso depende en última instancia de la educación tanto de la gente común como de los profesionales de la salud, hoy en día la gente que lucha con problemas de peso no puede esperar a que toda la sociedad cambie para poder ayudarlos a resolver la responsabilidad personal de su peso.

El estigma que lleva al descuido

Cuando el estigma se internaliza disminuye considerablemente las oportunidades de la persona de perder peso a largo plazo, según confirmaron Puhl y sus colegas en una encuesta en línea con 2.702 adultos estadounidenses. Un estudio realizado por Robert A. Carels y sus colegas en la Universidad estatal Bowling Green con 46 adultos con sobrepeso y obesidad que se inscribieron en un programa conductista de pérdida de peso encontró que la estigmatización implícita y explícita estaba relacionada con mayor ingesta de calorías, menos ejercicio y gasto de energía, menor pérdida de peso y mucha más probabilidad de abandonar el programa. “Hay gente muy conocida en la sociedad que hace comentarios sobre la apariencia de las personas de modos muy inapropiados”, señaló Puhl en una entrevista. “¿Dónde están las otras voces tachando eso como inaceptable? Ese silencio quiere decir que esto es socialmente aceptable”.

Kate Winslet: “Me dijeron que conseguiría papeles de gordas”

La actriz confieza su infierno y que sufría bullying en el colegio

“No era la más guapa y me dijeron que sería afortunada si conseguía papeles de gordas. Esta falta de amabilidad me hizo sentir horrenda”

Vanitatis, El Confidencial

No es la primera vez que la protagonista de ‘Titanic’ habla de acoso escolar o de los duros años en los que no era más que la chica ‘gordita’ de su clase. Sin embargo, en estos días, Kate Winslet ha ido más allá y ha detallado aún más muchas de las cosas que tuvo que sufrir. “No era la más guapa y me dijeron que sería afortunada si conseguía papeles de gordas. Me decían que no era lo que estaban buscado. Esta falta de amabilidad me hizo sentir horrenda (…) Nunca tuve un cuerpo perfecto y muy raramente escuché algo positivo, así que empecé a sentirme incómoda en mi propia piel. Fue duro, quería renunciar. ‘Tal vez debería replantearme esto de la interpretación’, me dije a mí misma, pero era mi pasión y me hacía feliz”, ha asegurado en el ‘WE Day UK’.

La actriz ya había contado en alguna ocasión que la llamaban Blubber (grasa de ballena) y que se reían de sus kilos de más. Una vez, incluso, tuvo ocasión de ‘vengarse’ de una de sus acosadoras, a la que vio cuando ella se convirtió en una estrella gracias a ‘Titanic’ y la otra chica trabajaba como dependienta en unos grandes almacenes. Cuando su vieja compañera de clase la reconoció no pudo articular palabra, pero Kate sí lo hizo. “Gracias por ser tan zorra conmigo porque me hiciste más fuerte”, le espetó poco antes de abandonar el comercio.

Unos años después, Winslet posee un Oscar gracias a ‘El lector’ y es una de las actrices más aclamadas de su generación, algo que parecía bastante improbable cuando no era más que una niña. “Un buen día me seleccionaron para ser Rose en Titanic; la candidata más improbable. Kate de la tienda de sándwiches en Reading (pueblo natal de la actriz en Inglaterra) actuando en una de las mayores películas que nunca se hayan rodado. Puedes ser de cualquier sitio y puedes hacer cualquier cosa, créetelo. Es posible que superes tus miedos”, apostilló.

La ropa que nos engorda o que no nos queda

Cada vez es más difícil encontrar su talla al buscar ropa. En algunos países el tallaje que se usa actualmente se basa en estudios de los años 70 y no refleja las medidas reales de los consumidores. Un problema que puede afectar la autoestima, sobre todo en las mujeres e incluso provocar trastornos alimenticios.

RFI, por Ivonne Sánchez-Telecki

Para escuchar el programa haga clic en la imagen principal

No es que la ropa no nos quede, más bien, los patrones de ropa no se adaptan a la evolución morfológica de la población.

La industria textil no se pone de acuerdo para crear un patrón único estándar, resultado, una persona puede comprar tres tallas diferentes según la marca de la prenda.

Por otra parte, algunas marcas, por cuestión de imagen, no fabrican prendas en tallas que consideran grandes, cuando en realidad un porcentaje importante de los consumidores tienen dichas tallas.

Algunos países como Estados Unidos han aumentado en varios tamaños el patrón establecido en los 50 ya que el 67 % de su población femenina lleva una ropa de talla grande “plus size”; Alemania también ha modificado sus patrones, pero son pocos los países que han llevado a cambio estos cambios de patrón. Resultado, un porcentaje importante de la población encuentra dificultades para encontrar ropa a su medida

Consecuencias en la autoestima

Para el consumidor, en especial, la mujer, este problema puede dañar su autoestima y empujarla a hacer métodos de adelgazamiento peligrosos. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha lanzado una señal de alerta sobre este problema.

Tallaje diferente según el país

El tallaje cambia tanto en Europa, que una talla 42 en España, esto es, una talla mediana, equivale a una talla 40 en Alemania, una 42 francesa y una talla 46 en Italia. Esto puede provocar una distorsión cognitiva en las personas y provocar una obsesión por poder ponerse una talla pequeña, aunque ésta no tenga ningún valor real.

Por otra parte, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón no se debe a un aumento de talla sino a una inflamación en la zona abdominal. Esta hinchazón puede ser producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias, estrés o un estado de salud intestinal irritable.

Tallaje diferente según el país

El tallaje cambia tanto en Europa, que una talla 42 en España, esto es, una talla mediana, equivale a una talla 40 en Alemania, una 42 francesa y una talla 46 en Italia. Esto puede provocar una distorsión cognitiva en las personas y provocar una obsesión por poder ponerse una talla pequeña, aunque ésta no tenga ningún valor real.

Por otra parte, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón no se debe a un aumento de talla sino a una inflamación en la zona abdominal. Esta hinchazón puede ser producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias, estrés o un estado de salud intestinal irritable.

La tiranía de la moda

Además del tallaje inadecuado y de la hinchazón intestinal, los cortes actuales no favorecen a las personas que tienen formas generosas: vestidos cortos y ajustados, de tubo o sin mangas, blusas con cintura avispada o de tejido transparente, pantalones ajustados y de cintura baja, la moda actual no es muy amable para estas personas.

Es indispensable  tomar distancia con respecto a las tallas y si acaso es necesario bajar de peso, se recomienda hacer una dieta saludable y equilibrada, supervisada de preferencia por un nutricionista.
 
Entrevistadas: la psicóloga María González, especializada en trastornos alimenticios  y la nutricionista Carmen Escalada, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Expertos avisan de los peligros de autoestima y nutricionales que puede suponer la ropa ajustada para muchas mujeres

Por Europa Press · La Información

Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han alertado de los peligros nutricionales y de autoestima que pueden suponer seguir la moda de la ropa ajustada para muchas mujeres y, especialmente, para aquellas con sobrepeso u obesidad.

expertos-peligros-autoestima-nutricionales-ajustada_999811394_122219338_667x375“La experiencia en consulta nos revela que en época de rebajas las mujeres con sobrepeso u obesidad se muestran más susceptibles y descontentas con su físico, debido a la insatisfacción de cómo les queda determinado tipo de ropa”, ha explicado el nutricionista y portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

Se trata de la moda “no apta para gorditas” y la desesperación para entrar en un vestido en pocos días para asistir a una boda, cita o evento, impulsa a las representantes del sexo femenino a probar métodos raros y dietas ‘milagrosas’ a ciegas, sin pensar en las secuelas negativas que pueden dejar rastro en su salud, metabolismo o equilibrio emocional y vital.

“Es un problema complejo que va más allá de la moda y las apariencias”, han señalado los expertos del IMEO y con el fin de aclarar dudas sobre el tema, ofrecen algunas pautas como solución a nivel nutricional y psicológico.

Y es que, tal y como han recordado, cada vez más consumidoras se preguntan ¿es la ropa la que se debe adaptar a las personas o a la inversa?. En este sentido, en Estados Unidos han solucionado el asunto, aumentado con varios tamaños el patrón establecido en los años 50, porque se había quedado anticuado para el siglo XXI donde el 67 por ciento de la población femenina, unas cien millones de americanas, lleva una ropa de talla grande ‘plus size’.

EL TALLAJE ACTUAL NO REFLEJA LAS MEDIDAS REALES DE LAS MUJERES

El tallaje que se usa actualmente en España se basa en estudios de los años 70 y no refleja las medidas reales del colectivo femenino, donde un 44, 7 por ciento de las mujeres de 18 y más años está por encima del peso considerado normal. No obstante, predomina la tendencia de hacer la ropa cada vez más pequeña y muchas consumidoras se quejan de que ya no entran en su talla habitual, manteniendo el mismo peso.

Si se compara España con los países vecinos, se observa que una talla 42 española equivale a una 40 alemana, una 42 francesa y una 46 italiana. En este contexto, los expertos han avisado de que “no es de extrañar” que muchas multinacionales y tiendas ‘on line’ que se dedican a la venta de ropa de mujer utilizan el tallaje alemán: hace que sus clientas se sientan más delgadas al saber que utilizan una talla menor.

“El hecho de que se lleva una talla superior a la habitual, de tamaño especial o grande, puede acarrear serios problemas de autoestima en la mujer y en adolescentes puede derivar en algún trastorno de la alimentación”, ha añadido la psicóloga experta en obesidad y conducta alimentaria del IMEO, María González.

En el contexto de las rebajas, prosigue, se suman otras variables de igual importancia como, por ejemplo, tener que enfrentarse a los probadores tras el periodo navideño, cuando se producen más sobreingestas y rupturas de la rutina de actividad física, que podrían estar en la base de mucha toma de decisiones en cuanto a iniciar una dieta o cambio físico.

“La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial y logros personales”, ha explicado González.

Es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y carácter. Por lo tanto, puede afectar a la manera de estar, de actuar en el mundo y de relacionarse con los demás.

En concreto, el problema estriba cuando se sostiene el pilar de la autoestima únicamente en un rasgo físico, en una cifra, en una talla, en este momentos entran en juego las distorsiones cognitivas de generalización o abstracción selectiva, ya que no hay datos objetivos que nos muestren una misma talla en cuerpos idénticos y depende de más variables como la constitución de cada persona, la distribución de la grasa corporal o la altura.

“Lo saludable para nuestra autoestima seria entender que las tallas no clasifican la belleza o salud del cuerpo femenino, sino un mero tallaje textil, que varía según el país y la marca comercial, con lo cual dirijamos la atención a la prenda y como se adapta a nuestra silueta y no a la cifra numérica”, han apostillado los expertos.

Finalmente, prosiguen, en el mundo de la moda también hay una tendencia de vuelta al corsé con el fin de estilizar aún más la línea. “Llevar una faja o moldeador de cuerpo no es malo desde un punto psicológico, siempre y cuando estas prendas se utilicen como un instrumento para complementar una prenda y se busca un resultado más estético”, ha zanjado la psicóloga.

La Última Dieta Con La Que Vas A Adelgazar 7 Kilos En Una Semana Sin Pasar Hambre

Código Nuevo, por Raquel Del Rio

¡NO! ¡MAL! ¿Por qué has hecho click? ¿No sabes que todas estas dietas son peligrosas? Y que además son mentira. Seguro que este invierno te has empachado de chocolate y vida sedentaria y ahora en unos días pretendes recuperar los buenos hábitos que nunca debiste perder. Pero la solución no es aporrear en Google -que todo lo sabe- “adelgazar 7 kilos en una semana” o “dieta para perder peso rápido”, porque solo vas a encontrar engaños y dietas peligrosas.