Torrijas: ‘la barrita energética’ más deliciosa

El Mundo, por Gema García Marcos

Leche, pan duro, huevos, azúcar, canela, miel y a la sartén con aceite muy caliente. Ésta es la fórmula magistral de las torrijas, un dulce ideado originariamente por los pasteleros para proporcionar un chute bestial de energía que compensara los ayunos propios de la Semana Santa. Cada rebanada de este humilde pero delicioso manjar es una bomba hipercalórica que puede aportar entre 500 y 1.000 Kcal por ración (dependiendo de los ingredientes que utilicemos y del tamaño), las mismas que una comida completa, según estiman fuentes del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Sin embargo, lejos de dramatizar, los expertos consultados por ZEN nos invitan a disfrutar plenamente del momento y dejarnos de sentimientos de culpa. “Una torrija en Semana Santa, la tarta en el cumpleaños, los polvorones en Navidad, los pescaítos en la playa… Son licencias puntuales que nos tomamos en una época muy concreta del año y de las que no tenemos por qué privarnos”, dice Guillermo V. Rodríguez, vicedecano del Colegio de Nutricionistas de Madrid.

BUENOS INGREDIENTES

Partiendo de esa base tan reconfortante, Rodríguez nos da dos pistas para que el tema no se nos vaya de las manos. La primera: “Es fundamental evitar tomar estos dulces cuando son procesados. Deben ser naturales y hay que utilizar buenos ingredientes en su elaboración, independientemente de que tengan azúcar o grasa”.

Buscar alternativas presuntamente más ‘healthy’ no compensa. Los trucos para aligerarlas les restan más encanto que calorías. “Las torrijas son lo que son, igual que las croquetas de la abuela. Intentar disfrazarlas no lleva a ningún lado”, añade este nutriocionista.

La segunda: “Terminada la Semana Santa, hay que volver a la autopista de las buenas costumbres en la mesa lo antes posible, no sea que nos entretengamos en la autovía y terminemos perdidos en un camino de cabras. Tomar torrijas en Pascua está genial pero, por mucho que nos gusten, no podemos incorporarlas como un postre habitual en nuestra dieta durante el resto del año”, asevera.

MÁS MOVIMIENTO

Ya que tenemos las pilas bien cargadas de energía (la que nos han insuflado las torrijas), ¿qué podemos hacer con ese extra de combustible que le hemos echado al cuerpo? “Prohibido tirarse en el sofá como una boa!”, exclama la entrenadora Noe Todea. Su estrategia: movernos todo lo que podamos y un poco más en nuestra vida cotidiana. “Una caminata ligera diaria sería una opción perfecta y, para los que se vean con ganas, una más intensa en pendientes (se necesita menos tiempo y es más efectivo)”, aconseja. Subir escaleras también cotiza al alza, “tres series de cinco minutos nos valdría, por ejemplo”.

MAR O MONTAÑA

Pensando en los afortunados que han podido escapar de la ciudad durante estos días, los entrenadores de VivaGym proponen sacar el máximo provecho a las características de los escenarios de nuestras escapadas, utilizándolos como gimnasios de excepción. “En la playa, podemos aprovechar la arena para entrenar descalzos y, de esta manera, fortalecer los pies y los tobillos”.

Empezaremos con ‘walking lunges’: “Se trata de dar zancadas amplias flexionando las piernas hasta tocar con la rodilla en el suelo (cuidando siempre mucho la técnica). De esta forma, trabajaremos el tren inferior, poniendo el foco de forma muy especial en el glúteo. Empezaremos con series de entre 10 y 12 repeticiones para ir aumentando de forma progresiva hasta llegar a 20″, indican en VivaGym.

A continuación, seguiremos con un ejercicio mágico para el abdomen, las planchas. “Apoyaremos las manos en el suelo y tocaremos con ellas nuestros hombros de forma alterna. Es un ejercicio apto para casi todos los públicos con el que fortaleceremos los abdominales. Para empezar, bastará aguantar en la posición base de 30 a 45 segundos”. Combinando “cuatro repeticiones de 20 zancadas con una plancha de 45 segundos” tendríamos una sesión de 10 minutos que podríamos complementar con “otros 10 ó 15 minutos caminando o subiendo escaleras”.

En la montaña, para exprimir a tope los beneficios que aporta la actividad física en altura, nos sugieren un entrenamiento interválico de alta intensidad (hiit): “El primer paso será buscar un banco o piedra para realizar 20 subidas, alternando las piernas de apoyo. A mayor altura, más duro será el ejercicio y más lo notarán nuestras piernas y glúteos. Lo combinaremos con 15 flexiones y 15 fondos de tríceps”, aconsejan.

El equipo técnico de VivaGym aclara que “si realizamos tres series de estos tres ejercicios seguidos y añadimos una caminata de otros 20 ó 30 minutos, conseguiremos un trabajo completo del tren superior e inferior en apenas 45 minutos de entrenamiento”.

Moraleja: no dejemos que la obsesión por la delgadez nos amargue el dulzor de las torrijas.

¿Cómo deberíamos alimentarnos antes y después de realizar ejercicio?

Misiones online / Cuidate Plus
Seleccionar adecuadamente los alimentos y bebidas antes de realizar ejercicio ayuda a optimizar el rendimiento deportivo, facilita una adecuada recuperación y previene lesiones. Casi todos somos conscientes de que para lograr una buena productividad tiene mucha importancia qué y cómo comemos antes y después de hacer ejercicio.

En este sentido, Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma que “los alimentos funcionales como los lácteos, cereales zumos, huevos o pan, surgen como respuesta al estilo de vida actual para intentar paliar los desequilibrios y desajustes nutricionales que se producen como consecuencia de un ritmo de vida frenético”.

Existe mucho debate sobre cuál es la mejor hora para hacer deporte y qué tipo de comida debe tomarse para acompañar dicho entrenamiento. Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO, aconseja evitar hacer deporte unas dos horas y media antes de irse a la cama. “Si se realiza una carrera por la noche, nuestro reloj interno cree que es de día y nos acelera, con lo cual, el mejor momento es por la mañana, desayunando una hora y media antes, porque la digestión tarda unas dos horas y media en realizarse”. Por su parte, Bravo da las pautas nutricionales más adecuadas dependiendo de si el ejercicio se realiza por la mañana o por la noche.

Si se entrena por la mañana

Si se quiere hacer deporte muy temprano, se debe tomar un desayuno muy ligero y de ninguna manera omitirlo, esperar media hora y luego salir a correr. Una vez terminada la carrera, habría que complementarlo con un segundo desayuno que nos ayudará a recuperar los nutrientes, compuesto por cereales, fruta, leche y grasa saludable.

Bravo recomienda que “siempre que sea posible hay que seguir unas pautas personalizadas, pero, a modo general, os ofrecemos varios ejemplos de plato único para los desayunos ligeros y los complementarios”.

Si se entrena por la noche

Evitar realizar ejercicio alrededor de las dos horas y media antes de irse a la cama. Si se realiza el entrenamiento de noche, después del trabajo, es muy importante no saltarse la cena, ya que nos ayudará a tener una buena recuperación. Eso sí, debe ser una cena ligera que nos aporte todos los nutrientes y energía necesaria.

“La proporción ideal, en este sentido, sería aquella donde la verdura (cruda o cocida) ocupa una tercera parte del plato; los carbohidratos, una cuarta parte, en forma de arroz hervido o patata cocida; las proteínas, un tercio en forma de pechuga de pollo o salmón a la plancha o huevo duro como opción; grasas saludables obtenidas de una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y en caso de que haya habido mucho desgaste en el entrenamiento podemos añadir 2 o 3 nueces; sin olvidar beber agua durante el entreno y las horas posteriores”, apunta el portavoz del IMEO.

No ayunar e hidratarse bien

Una de las preguntas que más se hace la gente es si, es bueno no ingerir ningún alimento antes de hacer ejercicio. A lo que Bravo le ha dado una respuesta negativa. “No, es bueno ayunar, principalmente porque durante la noche los niveles de glucosa han disminuido considerablemente y podríamos tener sensación de náusea, mareo y falta de vitalidad”. Por lo tanto, se debe realizar un correcto desayuno o uno muy ligero de bajo índice glucémico que favorezca el uso de la grasa como fuente de energía.

Otro factor importante a la hora de realizar ejercicio es la hidratación. Debemos hacerlo adecuadamente antes, durante y después de la actividad física, ya que no sólo mejora el rendimiento deportivo, sino que tiene consecuencias positivas para la salud. “Es muy importante beber agua durante el entrenamiento y posteriormente, porque se produce una pérdida considerable a través de la sudoración provocada por la hidrólisis. Así se evita una posible deshidratación y reponemos de electrolitos”, concluye Bravo.

Llega un momento en la vida en el que hay que elegir: ¿cara o culo?

El Mundo, por Gema García Marcos

He ahí la cuestión con la que se nos atormenta, especialmente (todo hay que decirlo) a las mujeres a partir de cierta edad. La dichosa dicotomía, convertida ya en una de las joyitas de nuestra tradición oral, plantea una decisión presuntamente complicada a la que nos tenemos que enfrentar, nos guste o no, en un determinado momento de la vida: elegir entre tener un buen culo o una buena cara. Pero, ¿de verdad hay que hacerlo? Para intentar comprender la razón del enjundioso dilema habría que aclarar que se parte de la base (errónea) de que para lucir unos glúteos atractivos hay que estar muy delgado y eso, cuando acecha la madurez, resta aún más lozanía al rostro, demacrándolo y abonando el terreno para la aparición de arrugas.

Afortunadamente, el ‘fitness’ ha logrado, por fin, encontrar un anhelado ‘ni pa ti, ni pa mí’ que llega en el mejor momento posible: la era del ‘body positive’. Es decir, partiendo de la base de que todas las comparaciones son odiosas (sobre todo, si nos medimos con modelos 20 años más jóvenes) y de que el mejor culo es el que tenemos cada uno (grande, pequeño, flaco, respingón…), el margen de mejora lo marcamos nosotros.

¿Cómo se alcanza ese equilibrio entre esa versión óptima del culo que no deje chupada la cara? Fácil: con los ejercicios correctos (cardio suave y fuerza) y la dieta adecuada.

AERÓBICO MODERADO Y FUERZA

Machacarse con extenuantes e interminables sesiones de ejercicio aeróbico para intentar quemar la grasa que solemos acumular en la zona no es la solución, especialmente a partir de los 40 años, porque aumentan el estrés oxidativo de nuestro cuerpo. Es decir, envejecen.

Además, esa anhelada delgadez (tipo ‘carpeta’) no es, precisamente, la característica que distingue a un buen culo, sino la dureza. Los glúteos tienen que estar tonificados para cumplir con su función anatómica: motor del movimiento y estabilizador de la columna (junto al abdomen). Por eso es fundamental, ganar masa muscular.

¿Qué actividades nos pueden ayudar a lograr nuestro objetivo? Aeróbico moderado. En nuestro día a día es fácil: caminar (especialmente en cuesta y alternando intensidades) y subir escaleras. Patinar, bailar, nadar, jugar al tenis (o al pádel) o practicar yoga son cuatro buenas opciones para movernos sin ‘secarnos’.

En el gimnasio (o en casa), los hiit (entrenamientos interválicos de alta intensidad) nos ayudarán a elevar la frecuencia cardiaca (llegando la zona de quema de calorías) y tonificar en poco tiempo. Sentadillas, zancadas, peso muerto y elevaciones de cadera son cuatro de las opciones más efectivas para endurecer los glúteos.

DIETA

En cuanto a la alimentación, el primer mandamiento es olvidarse de las dietas milagro y utilizar el sentido común. La receta del éxito es sencilla: nutrir al músculo con proteínas de calidad (pescados, carnes magras, huevos y legumbres), consumir abundante fruta y verdura; hidratarse con agua y eliminar (o limitar al máximo) el consumo de azúcar, procesados y alcohol.

¿Qué conseguiremos con todos estos consejos? Lograremos que nuestros glúteos se rearmen para cumplir su misión sin perder unos kilos de los que, a lo mejor, no necesitamos librarnos. Y, si eso no funciona, la próxima vez que nos digan (con cierta mala leche) que, a partir de cierta edad hay que elegir entre la cara y el culo siempre nos quedará el recurso de cantar aquello del “fat bottomed girls, you make the rockin’ world go ‘round” (y al que no le guste, que no mire).

Campamentos militares contra la obesidad: sangre, sudor y ‘quemagrasas’

Los campamentos para adelgazar se extienden por la península y se consolidan como un nuevo destino turístico para las personas con sobrepeso.

Libre Mercado, por Elena Berberana

Suena el silbato a las 7:00h de la mañana. Un entrenador militar al estilo del Sargento de Hierro de Clint Eastwood pone en pie a los soldados del campamento. Van a entrenar como nunca lo han hecho en sus vidas con un claro objetivo: quemar los kilos que les sobran. Este verano, la demanda de personas con sobrepeso que deciden pasar unas vacaciones castigo para perder grasa ha aumentado. El número de campamentos con este fin se extiende por toda la península y la Sociedad Española de Endocrinología (SEEN) ya ha advertido de la peligrosidad para la salud de los pacientes que se someten a estos duros métodos.

Estos campamentos aseguran que se puede llegar a perder “hasta 6 kilos en una semana“. Esta tendencia, que empezó en Estados Unidos hace una década, se instaló en nuestro país en 2011. Lo que nadie esperaba es que tuviera tanto éxito y que el negocio del adelgazamiento en un entorno rural iba a subir como la espuma, lo cual es un síntoma del aumento de la obesidad en España que bien refleja el reciente estudio del SEEN. Actualmente, el 53% de españoles está por encima de su peso y supone un gasto sanitario del 7% con cargo al contribuyente.

La desesperación por conseguir el cuerpo deseado al momento lleva a muchos a buscar la ayuda de campamentos de disciplina militar donde no habrá piedad para los kilos de más. Seis horas de ejercicio diario combinado con dietas quemagrasas harán sudar lágrimas de sangre a los campistas. Escalada, senderismo, aerobic, natación y equitación ofrece, por ejemplo, el campamento A Camp, en Valencia. Las rutinas exigen un esfuerzo extremo, aunque el campamento valenciano asegura que tienen nutricionistas, personal sanitario, psicólogos, militares, exmilitares y coachs personales, tal y como indican en su web.

Muchos de estos campamentos para obesos son reacios a abrir sus puertas a los medios de comunicación: “Hemos tenido muy malas experiencias cuando hemos enseñado lo que hacemos en el campamento. Nos han ridiculizado y nuestros clientes se han visto violentados. Lo que hacemos aquí es muy serio. Tenemos profesionales de alto nivel que trabajan para que nuestros clientes salgan con el objetivo cumplido. Aquí hay psicólogos, nutricionistas y profesores de Educación Física que están realizando una gran labor”, explica a Libre Mercado Jorge de la Fuente, director de Campamento para Adelgazar, en Pozuelo de Alarcón de Madrid.

“La gente come muy mal”

Parte de ese trabajo es hacer pedagogía nutricional. A los dietistas no les falta el empleo. “Somos más necesarios que nunca, la gente come muy mal, no hay cultura del saber comer”, explica Aitor Sánchez, nutricionista e investigador alimentario en la Universidad de Granada y autor del blog Mi dieta cojea.

Precisamente, los campamentos para adelgazar insisten en incorporar expertos que enseñan a cocinar alimentos con grasas saludables a través de talleres. Y no sólo eso, también realizan prácticas de “cómo comprar en el supermercado”. La cuestión es que no sólo se necesita preparación mental para acudir a estos campamentos castigos como el que puso en marcha el pueblo de Lanjarón, en Granada, también hay que tener a punto la cartera para pagar la nueva delgadez.

En Campamento para Adelgazar una estancia de una semana de entrenamiento y dieta cuesta 1.350 euros. En el caso de FatiCamp, un día de programa presencial vale 140 euros y así hasta que se logre el peso ideal. Pero la verdadera prueba suele estar en la vuelta a casa. La metodología de estos campamentos suele incorporar cuatro meses de seguimiento psicológico cuando se regresa a la vida normal.

El peligro de entrenar como un militar

A Rubén Bravo, portavoz y experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, le parece “una barbaridad tanto ejercicio de golpe en estos campamentos”. Señala que “no se puede pasar del sofá y comer dulces a un entrenamiento de militares que está diseñado para el ejército y no para personas que no hacen deporte jamás y comen mal”. Bravo alerta de que es un “cambio muy drástico y que ese ejercicio físico sólo lo pueden hacer los soldados preparados”. En este sentido, añade que el problema está en que normalmente cuando se vuelve al hogar “se recuperan los kilos perdidos rápidamente si se ha perdido mucho en poco tiempo”, recalca el experto de IMEO.

El sacrificio puede convertirse en un auténtico fracaso que mina la moral de aquellos que acuden en busca del milagro dietético. No obstante, el negocio antiobesidad parece que funciona en vista del éxito que tienen según informan en su canal residencias especializadas como Campamento Vida: “A nosotros nos preocupa que haya gente que desee perder peso y no pueda. Esto no es una cuestión de voluntad, nuestra formación sirve para que sepan cómo hacerlo”, concluye María Sanchidrián, nutricionista y dietista especializada en campamentos.

Los ejercicios que te ayudarán a envejecer mejor a partir de los 30

BBC News Mundo

A partir de los 30 empieza el declive natural de nuestra fuerza muscular y ósea.

Hacer ejercicio sirve para mantenerse en forma y evitar enfermedades cardiovasculares, pero hay un tipo de actividades clave que ayudan a envejecer mejor que parecen haberse quedado en el olvido.

Se trata de los ejercicios para el fortalecimiento de los músculos y los huesos,y las actividades para el equilibrio.

Es más, un informe de la agencia de salud de Inglaterra en conjunto con el Centro para un Mejor Envejecimiento califica a estos ejercicios como “la guía olvidada” de la salud.

El informe destaca los beneficios para mantener y mejorar la salud que este tipo de ejercicios producen en todos los adultos, no solo en los mayores, y recomiendan incorporarlos a la rutina al menos dos veces por semana.

“Además del ejercicio aeróbico, como caminar rápido, todos los adultos deberían tratar de hacer actividades de equilibrio y fortalecimiento dos veces por semana”, dijo la doctora Alison Tedstone, directora del departamento de dieta, obesidad y actividad física de Public Health England.

“En promedio todos estamos viviendo más tiempo y esta mezcla de actividades físicas nos ayudará a estar bien en nuestra juventud y a mantenernos independientes a medida que envejecemos”.

Músculos, huesos y equilibrio

Las autoridades inglesas creen que los ciudadanos no tienen claro lo importante que es cuidar la fortaleza del cuerpo, en particular la de los músculos y los huesos, para la salud general.

Según los expertos la masa ósea y la masa muscular tienden a alcanzar su punto más alto antes de llegar a los 30.

A partir de esa edad empieza un declive natural.

Entre los 18 y los 30 años, este tipo de ejercicios potencia la fortaleza de los músculos y de los huesos.

Entre los 30 y los 60 mantienen la fortaleza y ralentizan el declive natural.

A partir de los 65 años preservan la fortaleza y mantienen la independencia.

Además, dice el informe, los ejercicios de fortaleza y equilibrio también pueden mejorar los resultados futuros tras momentos de transición clave en nuestras vidas, como el embarazo, la menopausia, el diagnóstico de enfermedades, la jubilación o un período postoperatorio.

Por otro lado, destacan, estas actividades ayudan a mejorar el estado de ánimo, los patrones de sueño, aumentan los niveles de energía y reducen el riesgo de muerte prematura.

¿En qué consisten estos ejercicios?

El informe recomienda:

  • ejercicios de resistencia, como levantamientos de peso o utilizando el propio peso corporal
  • juegos con raquetas, como tenis, ping pong o bádminton
  • danza
  • juegos con pelota
  • marcha o caminata nórdica (con bastones)

Los ejercicios específicos y su intensidad, recomienda el informe, deberían ajustarse al estado de salud y función física de cada individuo.

Además, dicen los expertos que actividades como el yoga o el taichí son buenas para los huesos, los músculos y el equilibrio.

El fortalecimiento de los músculos y los huesos puede prevenir las caídas, que causan el 95% de las fracturas de cadera, según datos del informe británico.

Por otro lado, dicen, la debilidad muscular aumenta el riesgo de caídas en un 76%, y quienes ya se cayeron una vez tienen el triple de probabilidades de volver a caerse.

11 consejos de experto para evitar el estreñimiento

Comer más fibra, tomarse la vida con calma o tener a mano una pequeña banqueta para apoyar los pies facilitan la evacuación

Objetivo Bienestar, por Salomé García

Es de esos males que se sufre en silencio. Incluso nos agria el carácter. Solemos bromear con que quien no visita mucho al retrete anda de un humor de perros. El estreñimiento, entendido como un mal funcionamiento del intestino por el que se ralentiza el tránsito de las heces hasta su feliz descenso al inodoro, no mata, pero nos da mala vida. Y afecta a entre el 10 y el 12% de la población adulta. La buena noticia es que podemos reducir su incidencia simplemente llevando una vida saludable. Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos da algunas claves para dar vidilla al intestino. Por cierto, “hablamos de estreñimiento cuando hay menos de tres deposiciones a la semana. Y siempre que sean heces duras y difíciles de evacuar”

Además de conocer alimentos para combatir el estreñimiento, también conviene saber qué actividades o rutinas son buenas para visitar el baño con más frecuencia y así mejorar nuestra salud intestinal.

Toma más fibra

A nuestras bacterias intestinales (las míticas lactobacilus o probióticos, entre otras) les gusta la fibra. Es su plato favorito: cuanto más comen, más fuertes se ponen y más trabajan. Dado que su oficio es ayudar al buen funcionamiento del sistema inmunológico y contribuir a la digestión, si están bien alimentadas, iremos como un reloj y seremos más resistentes a las infecciones (de ahí la matraca de la publicidad con que tomando probióticos aumentamos las defensas). “Todas aquellas dietas que eliminan o limitan en exceso los alimentos ricos en fibra suelen provocar problemas de estreñimiento”. Añade frutas, verduras, cereales enteros y legumbres al menú y notarás la diferencia.

Bebe agua

Si las heces están poco hidratadas se endurecen y su paseo por el intestino se convierte en una procesión larga, lenta y pesada. Recientes estudios científicos rebelan que no hace falta seguir a pie juntillas lo de los ocho vasos de agua diarios, pero sí hay que ser generosos bebiendo e ingiriendo alimentos ricos en agua y bebiendo cuando haya sed. “Por ejemplo, beber más en verano para reponer el líquido eliminado con la sudoración. Un organismo deshidratado ralentiza muchos de sus procesos vitales como el movimiento peristáltico”. Así que al problema de unas heces deshidratadas añadiremos un intestino con menos movimiento que el portero de un futbolín. El final de la historia ya podemos imaginarlo.

Evitar ciertos medicamentos

Fármacos como los antibióticos pueden diezmar nuestra microbiota. “Esa bajada en el número de bacterias puede llevar a peores digestiones y al estreñimiento”. Ciertos antitusivos con codeína, analgésicos, sedantes, hierro oral o antidepresivos pueden tener idénticos efectos.

Los zumos no valen

Si eres de las que escucha la palabra fruta y piensa en un zumo bien colado ya puedes ir olvidándote. “Los zumos no actúan igual en el tránsito intestinal ya que no contienen la misma cantidad de fibra que cuando tomamos la pieza entera”. Solo sirven si llevan toda la pulpa.

Dietas peligrosas

“Hace pocos años, cuando las dietas a base de proteínas estaban de moda, era uno de los efectos secundarios más frecuentes desde la primera semana de comenzar la dieta”.

Eliminar la grasa

Demonizar las grasas es uno de los grandes errores de nuestros días. “Las grasas saludables son necesarias para mantener un ritmo intestinal regular y adecuado”. No a las grasas trans, al aceite de palma y otros ácidos grasos de dudosa calidad. Sí, al aceite de oliva, a los frutos secos y a los aguacates. “Nunca reducir el consumo de aceite de oliva por debajo de las dos cucharadas soperas al día”.

Llevar una rutina

Hay niños que hacen una deposición matemáticamente después de comer. Otros, al levantarse. “Llevar una pauta horaria para evacuar enseña al organismo a tener esa necesidad casi de forma automática”. Haz como los niños. Ve sin prisas, llévate algo de lectura, relaja y deja a la naturaleza actuar. “Por lo general el biorritmo humano encuentra el momento óptimo para ir al baño justo después de desayunar. Si nos lo pide el cuerpo, no conviene retrasarlo o inhibirlo porque vamos con prisas. Es una función vital y debemos dejarla suceder”.

Eleva las piernas

¿Te has planteado por qué acuclillada en el campo resulta tan fácil evacuar y, en cambio, en el inodoro de casa a veces se atrincheran? Hay una musculatura que bloquea parcialmente el colon impidiendo el buen devenir de la materia fecal hacia el abismo del sanitario. Basta con coger una banqueta y apoyar las piernas para descubrir que el proceso se agiliza como cuando estás en la campiña.

Tómatelo con calma

“La ansiedad o el estrés suelen ir de la mano con el estreñimiento. Desde 1999 con la aparición del libro The Second Brain, del Dr. Michael Gershon, se empezó a profundizar y a descubrir que en el intestino hay un gran número de neurotransmisores que anteriormente sólo se atribuían a la región encefálica del cerebro. Muchos de estos neurotransmisores, como la acetilcolina o la serotonina, influyen directamente en la motilidad intestinal y su movimiento peristáltico. De ahí que los cambios hormonales y emocionales, más intensos en las mujeres que en los hombres, provoquen directamente desajustes intestinales, ya sea en forma de estreñimiento o diarreas”.

Haz deporte

Tú te mueves, tus tripas se mueven. “La actividad física aeróbica activa nuestro cuerpo y favorece directamente a la motilidad intestinal por dos razones. Primero, porque al ejercitar la musculatura abdominal estamos indirectamente movilizando nuestras vísceras. Algo así como recibiéramos un masaje intestinal. Además, la actividad física activa la mayoría de sistemas orgánicos corporales, acelerando nuestro movimiento peristáltico entre otros muchos procesos”.

Precaución con los laxantes

En caso de urgencia, mejor recurrir a supositorios de glicerina o a microenemas que a fármacos laxantes. “Solucionan puntualmente una situación de estreñimiento, pero no atajan la causa del problema y tienen efectos adversos. Si es recurrente, siempre hay que consultar con el médico”.

Las cinco cosas que más nos estresan en la cuesta de Enero

Seis de cada diez personas padecen los efectos del comienzo del año, en los que la economía y los propósitos generan ciertas obligaciones que suelen provocar estrés.

Economía de hoy

Como cada comienzo de año, existen una serie de factores que pone cuesta arriba el ánimo durante las primeras semanas de este mes. Y es que la cuesta de Enero es, para algunas personas, más duras que para otras por diversos factores.

Según los centros Nascia, expertos en tratamientos conbiofeedback contra el estrés, seis de cada diez personas padecen los efectos de este inicio de año en los que la economía y los propósitos generan ciertas obligaciones que suelen provocar estrés.

Pero, ¿qué cosas nos estresan más en la cuesta de Enero? Estos cinco son los principales motivos de preocupación y estrés:

1.- El presupuesto del hogar. Después de varias semanas de gastos en comidas familiares, regalos e invitaciones, muchos hogares se han endeudado con aplazamientos que financian todos los gastos y que comienzan a pagar a finales de mes. El gasto por encima de las posibilidades con el fin de satisfacer a niños y adultos en regalos y atenciones puede jugar malas pasadas, siendo un motivo de preocupación porque las cifras de la economía del hogar no cuadren.

2.- Las rebajas. Muchos españoles se imponen como meta la compra de determinados productos en las rebajas sin tener en consideración los gastos previos de la Navidad. Las necesidades que se crean por comprar productos muy rebajados, a veces sin necesitarlos, pueden llevar a un gasto incontrolado por encontrar el mejor ‘chollo’. El estrés en la búsqueda de ese producto unido al que se puede crear cuando el análisis de las cuentas no cuadren provoca situaciones de verdadera ansiedad.

3.- Las subidas de precio de los suministros del hogar. Otra de las cosas que también suman en esta cuesta de Enero y que afecta a la economía es la subida de precios en carburantes, electricidad, telefonía, calefacción y otros que van sumando piedrecitas a la mochila del presupuesto en el hogar. Analizar los gastos y ver cómo crecen los importes de las facturas supone un motivo más de agobio en este mes.

4.- Las dietas. Es costumbre fijarse un objetivo o propósito de año nuevo, pero siempre que sean metas alcanzables y con un período de ejecución a largo plazo. La ansiedad que muchas personas muestran por perder peso rápidamente con efectos visibles desde las primeras semanas genera un estrés del que no son conscientes en un objetivo que debe ser a largo plazo.

Y 5.- Dejar de fumar. Si a una dieta, los quebraderos de cabeza con la economía del hogar, las subidas de precio y las rebajas le sumamos esta meta para muchos se convierte todo en una odisea. La ansiedad que el tabaco genera a los fumadores que quieren dejarlo es un acicate más para la presencia del estrés.

Los centros Nascia aconsejan un análisis de la situación y anticiparse a los gastos derivados de la economía. Una buena planificación ayudará a que la improvisación no sea aliada del estrés. También fijarse objetivos y metas realistas en un plazo razonable ayuda a mentalizarse y no autoimponerse resultados cortoplacistas que lleven a la decepción y a la ansiedad.

Y, finalmente, para los momentos en los que se produzcan problemas físicos asociados al estrés es recomendable ejercitar la respiración para que esta sea abdominal y no torácica con una frecuencia razonable de entre 8 y 10 veces por minuto.