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Las dos causas detrás de unos 800.000 cánceres en el mundo

enero 15, 2018

Un reciente estudio de la Escuela Imperial de Londres, publicado en ‘The Lancet’, indaga en la relación del cáncer con la diabetes y la obesidad.

El País, por Eva van den Berg
La diabetes y un Índice de Masa Corporal (IMC) alto (superior a 25, umbral del sobrepeso), son causa de cáncer. Así lo afirma un reciente estudio publicado en The Lancet realizado por un equipo de investigadores encabezado por el experto en epidemiología Jonathan Pearson-Stuttard de la universidad británica Escuela Imperial de Londres.

De todos los nuevos casos de cáncer contabilizados en 2012 en el mundo (los datos están recogidos en la base de datos GLOBOCAN de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC por sus siglas en inglés) un 5,6% fueron atribuibles a estas dos causas. Concretamente, 544.300 se vincularon a un IMC alto (un 3,9%) y 280.100 (un 2%) a la diabetes. Sobre los casos nuevos registrados, estas dos causas de riesgo también representan un elevado porcentaje: 629.900 de los 792.600 registrados.
Mientras que según este artículo científico la obesidad o sobrepeso afecta a más de dos mil millones de adultos a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 422 millones de adultos sufren diabetes, una enfermedad crónica que se desencadena cuando el páncreas no produce insulina en cantidad suficiente (la hormona que regula el nivel de azúcar en la sangre) o cuando el cuerpo no la utiliza de forma adecuada. Ambos son factores de riesgo para varios tipos de cáncer, posiblemente debido a los cambios biológicos que causan en el organismo, como niveles altos de insulina y/o de azúcar, inflamación crónica y desequilibrio de hormonas sexuales como el estrógeno.

Como estos dos problemas de salud están cada vez más extendidos, se estima que la proporción de cánceres relacionados con los mismos irá en aumento. En opinión de Jonathan Pearson-Stuttard, autor principal de este estudio, centrado en evaluar el aumento de 18 cánceres distintos basándose en la prevalencia de sendas afecciones, lo más importante al respecto es que “se implementen políticas alimentarias efectivas para afrontar tanto la creciente prevalencia de diabetes como del alto índice de IMC y las enfermedades relacionadas con estos dos factores de riesgo”.

Para realizar las estimaciones porcentuales, los autores reunieron datos de 2012 sobre la incidencia de 12 tipos de cáncer en 175 países distintos y los combinaron con la información recabada sobre índices de IMC alto y diabetes, clasificándola por grupos de sexo y edad. La mayoría de los casos de cáncer asociados a esos dos motivos ocurrieron en países occidentales ricos —un 38,2%, 303.000 y 792.600 casos respectivamente— y, en segundo lugar, en países del este y sudeste asiático: un 24,1%, (190.900 / 792.600).

En las naciones con ingresos bajos o medianos la incidencia es menor, pero aún así es importante, afirma Pearson-Stuttard. «Por ejemplo, entre el 9% y el 14% de todos los casos de cáncer en Mongolia, Egipto, Kuwait y Vanuatu se debieron a un alto índice de masa corporal y diabetes. Mientras que en Tanzania, Mozambique y Madagascar tuvieron la menor proporción de casos atribuibles a esas causas. Esto refleja las diferencias geográficas en la prevalencia de la diabetes y la obesidad, así como la incidencia de cánceres afectados por ellas», señala el epidemiólogo.

Los cánceres más prevalentes vinculados a estas dos causas
Según este estudio, a nivel mundial los cánceres de hígado (el 24,5% del total de casos, con 187.600 vinculaciones a la diabetes y 766.000 al IMC) y de endometrio (un 38,4%, 121.700 y 317.000 casos respectivamente) contribuyeron con el mayor número de casos de cáncer detonados por estas dos causas. Sin embargo, la tipología varía según el área geográfica.

“En los países de Asia Pacífico y Asia oriental y sudoriental, el cáncer de hígado causó el 30,7% y el 53,8% de los casos respectivamente, mientras que en los países occidentales de altos ingresos, en Europa central y oriental y en el África subsahariana, el cáncer de mama y endometrio constituyeron el 40,9% de los casos de cáncer”, afirma el artículo.

Si valoramos la incidencia de cánceres por sexo, se obtuvo que el más común en hombres fue el cáncer de hígado, (el 42,8% de los casos, es decir 126.700 casos) seguido del colorrectal (21,4% y 63.200 casos), mientras que entre las mujeres el más numeroso fue el de mama (29,7%/147.000 casos) y en segundo lugar el de endometrio (24,5%/121.700 casos).

Diabetes y sobrepeso en España y Europa
La Fundación para la Diabetes apunta que en nuestro país el 13,8% de adultos padece diabetes tipo 2 (la más frecuente), es decir unos 5,3 millones de personas. Por su lado, la diabetes tipo 1 supone entre el 1 y el 5% del total de afectados. Son porcentajes muy elevados a los que cabe añadir, tal y como señala la Federación Española de Diabetes (FEDE), las importantes tasas actuales de obesidad y sobrepeso: entre los adultos, uno de cada seis españoles es obeso (algo más del 16%) y el 50% presenta sobrepeso, mientras que el porcentaje de niños y niñas cuyo peso es mayor al conveniente oscila entre el 24 y el 26%. La tasa de obesidad infantil es, lógicamente, mucho más baja que la de sobrepeso, pero al tanto: en España, según la OMS, entre 1975 y 2016 ha aumentado del 3 al 12% en niños y del 2 al 8% en niñas.
Si hablamos a nivel europeo, la diabetes afecta a 32 millones de ciudadanos. España ocupa el 18 lugar de un ranking de afectados que encabeza, en este orden, Suecia, Países Bajos, Dinamarca, Gran Bretaña y Suiza. El país con menor tasa de casos es Bulgaria, precedida por Lituania y Estonia. En cuanto a la obesidad y sobrepeso (datos de Eurostat), Malta, Letonia, Hungría, Estonia y Reino Unido concentran las tasas más altas de obesidad adulta, superiores al 20%, y los países con una tasa inferior son Países Bajos (13,3%), Italia (10,7%) y Rumanía (9,4%). A nivel mundial, China y Estados Unidos se llevan la palma, tanto hombres como mujeres: más de 80 millones de personas en cada uno de estos países son obesas.

Sin duda, ambas afecciones, causas genéticas al margen, podrían tener tasas de prevalencia muchísimo menores si los estilos de vida de las sociedades fueran más saludables. “El cáncer es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial”, explica Ascensión Marcos, experta del CSIC en inmunonutrición. En España, de acuerdo con los datos publicados por REDECAN, el número total de nuevos casos de cáncer en 2015 fue de 247.771 (148.827 en varones y 98.944 en mujeres). Los tipos de cáncer más frecuentemente diagnosticados en ese año fueron colo-rectal (41.441 casos), próstata (33.370 casos), pulmón (28.347 casos), mama (27.747 casos) y vejiga (21.093 casos).

“Es cierto que existe un componente genético, pero cada vez se está demostrando con mayor certeza que es una de las enfermedades que más depende del estilo de vida, pues existen múltiples factores que pueden estar involucrados en su desarrollo, como la dieta, el comportamiento alimentario, la actividad física, el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés en particular”, añade Marcos. Todo ello tiene un componente común y es el peso.
“El llamado índice de masa corporal (IMC), que como ya todos sabemos, se calcula a partir de los kilos de peso, dividido por la talla en metros al cuadrado, nos indica las condiciones ponderales en las que nos encontramos, marcando sobrepeso un valor superior a 25 kg/m2 y obesidad por encima de 29 kg/m2. No es extraño por lo tanto que a medida que el peso es mayor, el riesgo de padecer un cáncer se va elevando también”, dice.

El artículo publicado en la prestigiosa revista The Lancet, subraya esta especialista, aporta datos relevantes en ese sentido. Por ello, puntualiza, “los profesionales de la salud, en particular, los especialistas en nutrición, no cesamos en nuestro empeño en explicar y dar a conocer los factores que están desencadenando esta avalancha de distintos tipos de cánceres, la cual va creciendo con la edad, y que en multitud de casos serían evitables si se llevan a cabo unos hábitos saludables. No es sorprendente, por lo tanto, que haya diferencia entre países, dependiendo de las situaciones nutricionales y las condiciones medioambientales en las que se desarrolla la población”.

No hay que olvidar que sufrir esta o cualquier enfermedad tiene consecuencias que van mucho más allá del bienestar individual y familiar. La diabetes, en concreto, que se cobra en España 25.000 muertes anuales, tiene en nuestro país unos costes directos de más de 5.400 millones de euros en tratamientos y hospitalizaciones y otros 17.630 millones indirectos, que resultan de los gastos derivados del absentismo laboral, las jubilaciones anticipadas y los gastos sociales asociados a esos enfermos.

Revindicando, una vez más, la dieta mediterránea
En España, tenemos la gran suerte de contar con lo que sería una alimentación muy saludable si en efecto siguiéramos la dieta Mediterránea, algo que cada vez lamentablemente se está alejando más de lo que se incluye en la dieta habitual», señala Ascensión Marcos. Está claro que una alimentación en la que se incluye verduras, frutas, legumbre, cereales, con un aporte no excesivo de proteínas y grasas, es la ideal para mantener un peso saludable, y, sobre todo, unas condiciones óptimas para prevenir patologías que estén ligadas a procesos crónicos de inflamación. «Es cierto que no todas las proteínas son iguales, hay que mantener un equilibrio entre las proteínas de origen animal y de origen vegetal, sin eliminar ningún tipo. Asimismo, las grasas son un componente esencial de nuestra dieta, pero es importante tener en cuenta que los aceites vegetales, en particular, el aceite de oliva, es de una gran riqueza por los ácidos grasos monoinsaturados que lleva, así como los ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran en el pescado graso y los frutos secos», recalca. Lo recomendable, concluye «es adoptar una dieta equilibrada, variada y moderada, basada en productos naturales, evitando el procesado en su mayor parte. Y en paralelo, llevar a cabo una actividad física habitual, limitando un sedentarismo excesivo y eliminando en lo posible situaciones de estrés, que no dejan de ser la antesala de la enfermedad. Solo así se conseguirá promocionar una vida saludable y, por ende, prevenir patologías de esta índole».

Pese a tener todos los datos y conocer las causas, las tasas aumentarán y mucho: si en 2014 se contabilizaron unos 382 millones de diabéticos en el mundo, se estima que en 2035 rondarán los 590 millones. Por tanto, también se incrementará la tasa de cánceres asociados. ¿Por qué no damos al cuidado personal la importancia que merece? Es todo un misterio porque, como dijo Schopenhauer, la salud no lo es todo, pero sin ella, lo demás no es nada.

Obesidad infantil en aumento, consejos sencillos para revertir la tendencia

julio 6, 2016


Radio Internacional de Francia, por Ivonne Sánchez
La obesidad infantil se está convirtiendo en uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Según datos de la Organización Mundial de la Salud en el 2010, había 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo, de los cuales cerca de 35 millones viven en países en desarrollo. Una prevalencia que ha aumentado a un ritmo alarmante. Pero algunas medidas sencillas pueden revertir este problema.

El sobrepeso y la obesidad infantil van en constante aumento, así lo advierte desde hace algunos años la Organización Mundial de la Salud pero también otros organismos especializados en temas de nutrición.

Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) señala porqué la obesidad infantil está en aumento: “El problema principal radica en el estilo de vida actual, se come mal y además ha aumentado muchísimo el sedentarismo y la falta de actividad física. Hemos cambiado la pelota y la bicicleta por la televisión y las videoconsolas”.

Según datos de este organismo, el 32 % de la población infantil toma sólo una fruta al día y el 36 % no realiza ninguna actividad física.

Combatir la obesidad infantil

Para combatir la obesidad infantil, se preconiza que los gobiernos impongan impuestos a las bebidas azucaradas y limiten la publicidad de alimentos poco saludables, pero el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomienda también algunas medidas  que pueden empezar en casa. Rubén Bravo: “Lo primero es hacer un buen desayuno, completo, tanto en proteínas como en hidratos de carbono, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva o los frutos secos. Segundo punto, reducir el exceso de azúcar oculto en alimentos. Otro punto, el realizar actividad física a diario, no necesariamente un deporte, pero actividad física como jugar más en la calle, montar en bicicleta.. Por último, inculcarle al niño una buena cultura nutricional, indicarle qué alimento ha de comer a diario y cuáles de vez en cuando”.

El problema de la obesidad infantil es que una vez adulto es muy probable que esa persona siga teniendo problemas relacionados con el peso, se calcula que el 60 % de los niños que tienen sobrepeso, cuando lleguen a la edad adulta mantendrán esa tendencia a la obesidad.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), España.

ESTADÍSTICAS DE OBESIDAD 2014

noviembre 11, 2014

Como cada año, con el motivo del Día Mundial de la Obesidad que se celebra el 12 de noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace un repaso y resumen de las estadísticas más relevantes de obesidad difundidas en el transcurso del año pasado por los organismos más reconocidos a nivel mundial en términos de salud: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la

estadisticas obesidad IMEOOrganización de Naciones Unidas sobre la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Centro Nacional para Estadísticas de Salud de EEUU (NCHS), el Centro de Información de Atención Social de Gran Bretaña (HSCIC), el Instituto Nacional de Estadísticas de España (INE) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A continuación, ponemos a la disposición de los Medios este breve recopilatorio que muestra la evolución de la obesidad en España y en otros países del mundo, donde el preocupante aumento dispara el alarma social.

Estadísticas comparativas: obesidad en España y el mundo

  • De cada 100 adultos en España de 18 y más años, el 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años. De cada 10 niños y adolescentes de dos a 17 años, dos tienen sobrepeso y uno obesidad. El 41,3% de la población se declara sedentaria, algo menos de la mitad de las mujeres (46,6%) y más de un tercio de los hombres (35,9%). Encuesta Nacional de Salud 2011-12 del INE del marzo del 2013
  • Países de nuestro entorno más cercano, como Italia (10%), Austria (12,4%), Francia (12,9%) o Alemania (14,17%) tienen índices de obesidad adulta más bajos que España (16,6%), mientras que países como Grecia (17,3%), Australia (21,3%) o Estados Unidos (28,5%) tienen porcentajes de obesidad adulta superiores. Los índices de obesidad más bajos están registradas en Corea (2,1%) y Suiza (8,1%). Datos OCDE, mayo 2014

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  • En los países desarrollados los hombres son más propensos que las mujeres a reportar niveles de obesidad según las tasas auto reportadas de una treintena de países miembros de la OCDE, siendo excepción Austria, Bélgica, Chile, Eslovaquia y Francia. En los países con ingresos bajos y medios, son ellas las más perjudicadas[1]Tasas de obesidad auto reportada (2012 o último) de la OCDE[2]. Para consultar toda la información disponible, haga clic aquí

Los hombres son más propensos a la obesidad, según datos de la OCDE 2012

  • Gran Bretaña es el país con más obesos en Europa según la Academia Real de Medicina. El 67% de los hombres y el 58% de las mujeres tiene sobrepeso u obesidad en el país. Según las estadísticas de Health and Social Care Information Centre, publicadas en febrero 2014, Gran Bretaña mostró un aumento gradual del número de personas con obesidad durante las últimas dos décadas. Para este período ascendieron los casos registrados de obesidad, del 13,2% en 1993 al 24,4% en 2012 para los hombres y del 16,4% al 25,1% para las mujeres. El número de personas con sobrepeso y también obesidad aumentó del 57,6% al 66,6% en hombres y del 48,6% al 57,2% en mujeres entre 1993 y el 2012. En este período también aumentó la proporción de adultos con una circunferencia de cintura elevada, del 23% al 39% (del 20% al 34% entre los hombres y de 26% a 45% entre las mujeres).
    Durante el período 2002/03 al 2012/13 y casi todos los años, el número de mujeres ingresadas al hospital con diagnóstico de obesidad doblaba éste de los hombres, (véase gráfico). En 2012/13 había 8.007 admisiones femeninas y 2.950 admisiones masculinas, y esta diferencia entre ambos sexos ha sido coherente desde el año 2006/07 donde había 2.807 admisiones de mujeres con obesidad y 1.047 admisiones de hombres obesos.

Casos diagnosticados de obesidad en Gran Bretaña entre 2002/03 y 2012/13, por sexo

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Durante 2012-2013 las admisiones con diagnóstico primario de obesidad en Gran Bretaña cayeron en cada grupo de edad, excepto para aquellos menores de 16 años (556 en 2012-13 de 495 en 2011-12, un aumento del 12,3 por ciento) y los mayores de 64 años y más (594 012-13 de 562 en 2011-12, un incremento de 5,7 por ciento).

Este mapa de Gran Bretaña muestra el número de recetas dispensadas por el tratamiento de obesidad por cada 100.000 habitantes en los centros de atención primaria. Según los datos, es en el sur donde hay menor número de elementos prescritos.

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  • Latinoamérica, Oriente Medio y África del Norte ya presentan niveles de obesidad similares a los que tenemos en Europa: sobre un 58% de la población. En China, entre 1980 y 2008 se dobló el número de personas con sobrepeso y obesidad. The Overseas Development Institute (ODI)

obesidad en Europa

  • España destina el 7% del gasto sanitario anual al tratamiento del sobrepeso y la obesidad, alrededor de000 millones de euros al año. La sanidad británica destina para el mismo fin unos 7.130 millones de euros anuales. Datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) del 2012, que pueden ser tomadas como referencia, ya que el presupuesto anual desde entonces a penas varía.

Estadísticas de obesidad de Estados Unidos y México

  • La obesidad en Estados Unidos está detrás del 18 por ciento de las muertes de la población adulta de entre 40 y 85 años. Estudio de la Fundación Robert Wood Johnson, 2013
  • Al menos una de cada cinco personas es obesa en Estados Unidos. Los estados del sur y el oeste medio tienen una más alta tasa de obesidad ya que va desde el 30 al 35% de la población. Las subidas más significativas de la obesidad se dieron en Alaska, Delaware, Idaho, New Jersey, Tennessee y Wyoming. Estudios de Trus for American’s Health y el CDC estadounidenses, 2014
  • En EE UU cerca de 78 millones de personas padecen de obesidad: 50 millones de blancos; 14,4 millones de hispanos; 12,2 millones de afroamericanos y 1,2 millones de asiáticos. Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
  • The prevalence of obesity in women aged 65–74 was higher than in women aged 75 and over in all racial and ethnic groups except non-Hispanic black women, where approximately one in two were obese among both age groupsEn la última década, el número de niños obesos entre los dos y los cinco años ha descendido un 43% en Estados Unidos y ha pasado del 14% en el curso 2003- 2004 a un 8% en el 2011-2012. Según los datos actuales, el 18% de los niños entre seis y 11 años son obesos; el 20,5% de los de entre 12 y 19 años también padecen la enfermedad, y la incidencia entre las mujeres de más de 60 años ha crecido en este lapso de tiempo del 31% al 35,4%. CDC
  • En 2050 se espera que el número de adultos estadounidenses mayores de 65 años fuese más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Tanto el envejecimiento, como la obesidad —actualmente uno de cada 3 estadounidenses mayores de 65 años la tienen—contribuirán a un mayor uso de los servicios de salud y también al gasto. NCHS Data Brief, Number 106, September 2012 Número 106, septiembre 2012
  • Casi el 70% de adultos padecen sobrepeso en México, una proporción mayor que en cualquier otro país de la OCDE. Alrededor del 32% de los adultos son obesos, la segunda tasa más alta de la OCDE, por detrás de Estados Unidos (36.5%). Obesity Update 2014 MEXICO, OECD

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‘Negro pronóstico’ para las próximas décadas a nivel mundial

  • 100 millones de personas en el mundo sufren obesidad o sobrepeso, según la investigación más completa que se ha realizado hasta la fecha que ha utilizado datos de 188 naciones durante 33 años: entre 1980 y 2013. Se concluyó que, si en 1980 había 857 millones de personas con este tipo de problemas, en 2013 la cifra ya sumaba 2.100 millones de personas. El número de niños o adolescentes obesos o con sobrepeso a nivel global aumentó un 50%. Más del 50% de los 671 millones de obesos del mundo viven en sólo 10 países: Estados Unidos, China, India, Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán e Indonesia. Instituto de Mediciones Sanitarias (IHME, en inglés) de la Universidad de Washington
  • El sobrepeso y la obesidad son el sexto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen unos 3,4 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. OMS, mayo 2014
  • La OMS prevé que 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles en 2030, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS
  • Las personas severamente obesas mueren 8 a 10 años antes que las de peso normal, al igual que los fumadores. Cada 15 kg extras aumentan el riesgo de muerte temprana aproximadamente 30%. OCDE
  • Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. En 2008 murieron por esta causa 17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas. Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,3 millones de personas por ECV. La mayoría de estas defunciones se puede prevenir actuando sobre los factores de riesgo, entre ellos las dietas malsanas, la obesidad, la inactividad física y el aumento de los lípidos. Informe de la OMS del marzo del 2013
  • Más de una tercera parte de las personas mayores de 65 años en EEUU eran obesos en 2007-2010. Se estima que en 2050 el número de estadounidenses mayores de 65 años sería más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Encuesta NHANES de NCHS
  • Una de cada dos personas tiene sobrepeso u obesidad en más de la mitad de los países de la OCDE. Sare projected to increase further and in some countries two out of three people will be obesee prevé que esta tendencia siga en aumento y en algunos países dos de cada tres personas tendrían obesidad within ten years.dentro de diez años. “Obesity: update 2012” de la OCDE1
  • En 2012, más de 44 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso (6,7%). Diez millones de esos niños vivían en la Región de África de la OMS, donde los niveles de obesidad infantil han aumentado rápidamente. En los países en desarrollo con economías emergentes (clasificados por el Banco Mundial en países de ingresos bajos y medianos) el incremento porcentual del sobrepeso y la obesidad en los niños ha sido un 30% superior al de los países desarrollados. Estadísticas Sanitarias de la OMS, mayo 2014


Para datos estadísticos de períodos anteriores, consultar apartado Estadísticas del Blog Corporativo del IMEO:

2013 https://stopalaobesidad.com/2013/11/11/12-de-noviembre-dia-mundial-de-la-obesidad/
2012  https://stopalaobesidad.com/2012/11/08/estaditicas-de-obesidad-2012/
2011 https://stopalaobesidad.com/2011/12/07/resumen-de-estadisticas-de-obesidad-2011/
2010 https://stopalaobesidad.com/2010/11/15/la-obesidad-en-espana-y-en-el-mundo/
https://stopalaobesidad.com/2010/11/18/la-obesidad-afecta-cada-ano-400-mil-ninos-mas-en-la-ue/
2009 https://stopalaobesidad.com/2012/10/27/estadisticas-obesidad-2009/

 

[1] Estudio global publicado en la revista The Lancet.

[2] Organización de cooperación internacional con 34 estados miembros. Fundada en 1960 con el objetivo de maximizar su crecimiento económico, intercambiando información y políticas de desarrollo. Agrupa los países que proporcionan el 70% del mercado mundial y representan el 80% del PNB mundial.

 

 

En verano se engorda entre tres y cinco kilos

septiembre 2, 2014

Ruben Bravo de IMEOEuropa Press Tv
Volver a los hábitos previos al periodo vacacional, establecer un plan programado y combinarlo con una dieta equilibrada y ejercicio físico es lo que recomiendan los expertos en nutrición a la hora de regresar de las vacaciones con el fin de perder los kilos de más que se cogen durante los meses de descanso, evitando así recurrir a un ‘plan rápido’ de pérdida de peso.

En declaraciones a Europa Press TV, el especialista en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, ha declarado que durante el verano se suele engordar una media de entre tres y cinco kilos por persona y lo achaca debido a que los españoles se dan también “vacaciones gastronómicas”; se come menos pero peor.

“Los datos que manejamos en el Instituto son de entre tres y cinco kilos de media los que cogen los españoles en esta época del año. El problema es que esta cantidad posiblemente en kilos de grasa sea más y perderla es mucho más difícil, por lo que al final nuestro metabolismo se ve perjudicado porque estamos bajando nutrientes necesarios en la dieta”, destaca el experto.

Por ese motivo ha recomendado trazar un “plan programado” que incluye una dieta equilibrada y ejercicio regular. “Si vamos a un plan rápido en el que queramos perder peso a celeridad alta al final tendremos efecto rebote y no vamos a tener los tres o cuatro que hemos cogido en verano sino que se van a sumar otros y podemos llegar a navidad con ocho kilos de más“, ha advertido.

Así, Bravo ha asegurado de que los españoles “no se toman del todo en serio” la necesidad de llevar una alimentación equilibrada y solo ponen remedio al problema cuando los malos hábitos resienten la salud. “Los datos reflejan que entre el 60 y 65 por ciento de españoles tienen problemas de obesidad y el 30 por ciento de población infantil; hasta que no se ve el problema no saltan las alarmas”, ha lamentado.

Por ese motivo ha indicado de que “con el actual carro de obesidad infantil” el nivel de obesidad adulta va a ser muy elevado en los próximos años; además, asegura que la Seguridad Social no va a poder encontrar soluciones a este “problema de pandemia importante” en el largo plazo.

“HAY QUE TOMAR MEDIDAS REALES”

“A veces me dicen que hay que disfrutar un poco también (con la comida) pero hay cosas con las que no se puede bromear porque hay gente que se está muriendo de esto. Las principales causas de muerte en los países desarrollados es por fallo cardiovascular que se produce principalmente por los niveles de obesidad y se trata de una pandemia. Mueren cientos de miles de personas por esto, por lo que hay que empezar a tomárselo en serio, concienciarnos y tomar medidas reales“, ha subrayado.

Finalmente ha recordado que existen dietas, como la ‘del vino tinto y jamón’, que promueven en IMEO, que demuestran que se puede comer “muy sano” con una alimentación muy variada que ayude a controlar el peso o a disminuirlo si es necesario.

Guerra a la comida rápida: el plan de la OMS para prevenir la obesidad

febrero 3, 2014

Mil millones de adultos tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos. Cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso

E. Ortega/ ABC

obesidad mundialControlar la obesidad es posible. Así lo establece un informe que acaba de hacer público la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se subraya que para evitar la cifra de 1.500 millones de obesos prevista para 2015 es necesario hacer un cambio de políticas relacionadas con la alimentación y la agricultura de los gobiernos. Los autores del documento creen que sólo se podría frenar, e incluso revertir, la creciente epidemia de obesidad adoptando medidas para combatir el consumo de comida rápida. Eso es lo que asegura un estudio publicado en el «Bulletin of the World Health Organization», realizado por un equipo de investigadores de EE.UU. e Irlanda, el primero en examinar los efectos de la desregulación de la economía, incluidos los sectores de la agricultura y alimentación, y el consiguiente aumento de las transacciones de comida rápida, en la obesidad a lo largo del tiempo. El estudio sugiere que si los gobiernos toman medidas, pueden prevenir el sobrepeso y la obesidad, dos situaciones que tienen graves consecuencias para la salud a largo plazo, como diabetes, enfermedades cardíacas y cerebrovasculares e incluso el cáncer.

Los investigadores en esta ocasión, en lugar de examinar la cantidad de puntos de venta de comida rápida o el consumo de fast food reconocido por los consumidores, adoptaron un enfoque innovador: calcularon el número de compras de comida rápida por habitante entre 1999 y 2008 en 25 de países de ingresos altos y los compararon con las cifras de índice de masa corporal (IMC) en los mismos países durante el mismo periodo de tiempo. (Se considera que una persona con un IMC de 25 o más tiene sobrepeso y con un IMC de 30 o más obesa).
Los resultados mostraron que mientras que el número medio de compras anuales de comida rápida por habitante aumentó de 26,61 a 32,76, el IMC promedio se incrementó de 25,8 a 26,4. Por tanto, cada aumento de 1 unidad en el número medio de compras de comida rápida por habitante se asoció con un incremento del 0,0329 en el IMC durante el periodo de estudio.

«A menos que los gobiernos tomen medidas para regular sus economías, la mano invisible del mercado continuará promoviendo la obesidad en todo el mundo, con consecuencias desastrosas para el futuro de la salud pública y la productividad económica», señala el coordinador del trabajo, Roberto De Vogli, de la Universidad de California-Davis, EE.UU.

El estudio se centra en los países de altos ingresos, pero los resultados también serían de utilidad para los países en desarrollo, ya que «casi todos han experimentado un proceso de desregulación de los mercados y globalización, sobre todo en las últimas tres décadas», dice De Vogli.

Las cifras del IMC también indican hasta qué punto los problemas de sobrepeso y obesidad se han generalizado y que, por término medio, las personas que viven en los 25 países tienen sobrepeso y lo han tenido en los últimos 15 años.

Los datos muestran que la compra comida rápida por habitante aumentó en los 25 países. Canadá tiene el dudoso honor de encabezar esta lista (16,6 compras por habitante), Australia (14,7), Irlanda (12,3) y Nueva Zelanda (10,1), mientras que Italia (1,5), Holanda (1,8), Grecia (1,9) y Bélgica (2,1) son los países en los que el incremento ha sido más bajo. (España se encuentra en una tasa de consumo de fast-food por ahbitante del 3,9).

Utilizando los datos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, los autores han visto que la ingesta de grasas animales disminuyó levemente de 212kcal por persona y día en 1999 a 206kcal en 2008, y que el consumo de calorías aumentó levemente en seis de esos años con 3.432 calorías por habitante y día en 2002, en comparación con 3.437 en 2008. Sin embargo, señalan, la mayoría de los hombres y las mujeres no necesita más de 2.500 y 2.000 calorías al día, respectivamente.

«El estudio muestra la importancia de las políticas públicas para hacer frente a la epidemia de la obesidad», reconoce Francesco Branca, Director del Departamento de Nutrición para la salud y el desarrollo en la OMS. «Se necesitan políticas dirigidas a la alimentación y la nutrición desde varios sectores como la agricultura, la industria, la salud, el bienestar social y la educación», afirma Branca, quien advierte que «los países donde la dieta está cambiando de una rica en cereales a una alta en grasa, azúcar y alimentos procesados deben tomar medidas para que el suministro de alimentos esté en consonancia con las necesidades de salud de la población».

Medidas a seguir

El informe sugiere asimismo algunas medidas que los gobiernos podrían adoptar para revertir la epidemia de obesidad al impedir la difusión de los productos alimentarios ultraprocesados. Dichas medidas incluirían:

-Incentivos económicos para los productores que venden alimentos saludables y alimentos frescos en lugar de alimentos ultraprocesados, así como ayudas para cultivar frutas y hortalizas.

-Desincentivar económicamente a las industrias que venden comida rápida, alimentos ultraprocesados y refrescos e imponer un impuesto a los alimentos ultraprocesados.

-Un control más estricto de la publicidad de comida rápida y refrescos, especialmente la dirigida a los niños.

-Regulaciones comerciales que disuadan de la importación y el consumo de comida rápida, alimentos ultraprocesados y refrescos.

-Sistemas de etiquetado más eficaces, sobre todo para los alimentos ultraprocesados, que incluiría la comida rápida y los refrescos.

Los 194 Estados miembros de la OMS acordaron el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2013. Uno de los nueve objetivos voluntarios del plan es «frenar el aumento de la diabetes y la obesidad». Además, propone medidas que los países pueden adoptar para combatir la obesidad, como aumentar el consumo de frutas y verdura, o gestionar subsidios e impuestos alimentarios para promover una dieta saludable.

Las cifras de la pandemia

– Mil millones de adultos tienen sobrepeso. Si no se actúa, esta cifra superará los 1500 millones en 2015.
– En el mundo hay más de 42 millones de menores de cinco años con sobrepeso.
– A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia de ingresos.
– La obesidad suele ser el resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas.
– Una dieta saludable puede contribuir a prevenir la obesidad.

¿Es posible combatir la obesidad con tácticas antitabaco?

enero 25, 2014

Las nuevas directrices del Foro Nacional de Obesidad, en el Reino Unido, indican que las futuras campañas contra la obesidad deberían ser “más contundentes”, similares a las que se han hecho en Estados Unidos para alertar a los fumadores sobre los efectos nocivos del tabaco.

Kate Dailey, BBC

woman_smoking_bbcEn EE.UU. se ha debatido sobre si tratar la obesidad como al tabaquismo, al tiempo que los investigadores siguen buscando la manera más eficaz de mejorar los resultados en la salud.

Como antiguo fumador, Dan Gilmore se dio cuenta del poder que tuvieron los mensajes y las fuertes imágenes de las campañas en el cambio de su comportamiento.

“En algún momento, la gente te decía: ‘¿Podrías salir a la calle a fumar?’ o ‘Tengo alergia al humo’. Comienzas a sentir la presión social”, dice Gilmore, presidente emérito del Instituto Hastings, un centro dedicado a la bioética y las políticas públicas.

Las campañas frontales y directas del pasado, dice, efectivamente convencieron a mucha gente que sus acciones molestaban a terceros y planteaban un grave peligro para ellos mismos.

Cuando se trata de la obesidad, dice, “el público no ha sido aterrorizado tan exhaustivamente”.

Pero él todavía está tratando de dar con el balance adecuado -el “estigma ligero”- para motivar a la gente sin alienarla.

Ojo con estigmatizar

Los especialistas consideran que la estigmatización es un gran riesgo cuando se trata de campañas contra la obesidad. Las investigaciones muestran que aquellas iniciativas que hacen que la gente se sienta mal consigo misma a veces tienden a ser contraproducentes.

“Las campañas que se centraron principalmente en el peso corporal o en el número de la balanza, o los ya usados y controvertidos enfoques contundentes para llamar la atención, son mensajes que tendían a culpar o estigmatizar a las personas por su peso”, dice Rebecca Puhl, directora adjunta del Centro Rudd de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Yale.

“Y no resultaron eficaces. La gente reacciona mejor a las campañas que abordan una específica actitud frente a la salud, en las que pueda participar, comprometerse, independientemente del tipo de cuerpo que tenga”.

De hecho, una exfumadora y antigua entusiasta de las dietas dice que hay ya un nivel de estigma en torno al peso.

“La gente no se burlaría abiertamente de mí por ser fumadora, pero sí lo hacen porque estoy gorda”, dice Lesley Kinzel, editora del sitio web XOJane.co.uk y autora del libro “Two Whole Cakes: How to Stop Dieting and Learn to Love Your Body” (“Dos pasteles enteros: Cómo dejar de hacer dieta y aprender a amar tu cuerpo”).

Y, sin embargo, dice, es más difícil de señalar a aquellos que sufren de enfermedades relacionadas con la obesidad que identificar a los fumadores.

“Las personas quieren asociar ciertos comportamientos con la gordura, pero en la vida real la gente gorda exhibe una amplia gama de distintos comportamientos, independientes de sus hábitos de alimentación y actividad física. Si usted es fumador es porque usted fuma cigarrillos”.

Los complejos y numerosos factores que rodean la obesidad y el hecho de que la obesidad en sí misma no es un comportamiento sino un estado del ser, hace difícil comparar las dos clases de campaña, dice Scott Kahan, director del Centro Nacional del Peso y Bienestar, en el Reino Unido.

campaña antitabaco_reutersAl mismo tiempo, dice, hay lecciones que pueden aprenderse de las campañas antitabaco.

“A veces la gente cae en la trampa de mirar hacia atrás, a los esfuerzos antitabaco y decir: ‘Lo que hicimos fue avergonzar a la gente hasta el punto de no fumar más e hicimos campañas contundentes sobre no fumar'”, dice Kahan.

“Pero eso fue el punto central de lo que hicimos con la epidemia de tabaquismo”.

Lo que demostró ser exitoso en EE.UU. fue un enfoque complejo y multifacético, dice Kahan.

“El tabaquismo fue abordado de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba”, dice.

Un punto clave fue la educación, la cual se manifestó en campañas de conocimiento público como el informe del surgeon general -la máxima autoridad oficial en materia de salud en EE.UU.- que delineaba los peligros de fumar. También hubo un aumento en las iniciativas educativas en las escuelas y lugares de trabajo.

Por otro lado, afirma Kahan, hubo cambios que crearon “un entorno donde fuese más fácil no empezar a fumar o dejar de fumar”, dice.

Esto incluyó mayores impuestos a los cigarrillos, restricciones sobre cómo estos productos pueden ser comercializados y vendidos, y la creación de más áreas libres de humo, como en restaurantes y bares.

De hecho, Kinzel dejó de fumar cuando los gastos y las molestias de fumar empezaron a acumularse. “En cierto momento se hizo demasiado inconveniente”, dice ella.

Asunto de salud, no de balanza

Mientras que EE.UU. ha visto grandes caídas en las tasas de tabaquismo, los números de la obesidad no se han reducido de forma significativa y, en muchos casos, siguen aumentando.

Eso tiene a investigadores estadounidenses centrados ya no en cambiar los números en la balanza sino en el fomento de conductas saludables.

“La apariencia exterior de la obesidad es un elemento de distracción y una cortina de humo”, dice Kahan. “Si usted toma a alguien que tiene evidente sobrepeso y lo pone a trabajar duro y a hacer lo que tiene que hacer y pierde 10% de su peso corporal, esa persona -con mayor frecuencia que las que no- verá tremendas mejoras en la salud y en sus funciones”.

“Al mismo tiempo, esa persona sigue siendo gorda. Y la seguimos señalando con el dedo para que pierda peso, y eso no es realmente necesario”.

Si bien el objetivo de las campañas contra el tabaco era que la gente dejara de fumar, las campañas dedicadas a la obesidad buscan un resultado menos tangible.

“El objetivo del tratamiento de la obesidad no es necesariamente tener un peso normal. Es más moverse en una dirección en la que la salud mejore de forma significativa”.

Para tal fin, señala Puhl, las campañas deberían centrarse en las conductas para mejorar la salud, no en las dimensiones del cuerpo.

Motivar a la gente a comer mejor y a moverse más tiene efectos beneficiosos para todos, dice, no sólo para la gente obesa.