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¿Los niños de hoy almuerzan mejor que los de antes?

julio 3, 2019

El interés creciente por la alimentación saludable de los menores no se refleja en las actuales tasas de sobrepeso y obesidad infantil

Consumer, por Miguel Ángel Bargueño

Desayunar, vestirse, preparar la mochila e introducir en ella un snack para consumir en el recreo. La escena se viene repitiendo desde siempre, aunque con ingredientes distintos: como reflejo de un interés cada vez mayor de la sociedad por la alimentación saludable, el picoteo de media mañana ha cambiado en los últimos años. Sin embargo, los niños de hoy no están tan sanos como esa concienciación por el bienestar podría sugerir. Según el Estudio Nutricional y de Hábitos Alimentarios de la Población Española (ENPE), impulsado en 2015 por la Fundación EROSKI, la tasa de obesidad de los menores de 6 a 9 años se incrementó en un 22,8 % desde 2000. El dato nos pone a la cabeza de Europa, solo por detrás de Chipre. ¿Qué hacer? A continuación veremos qué tomaban en el recreo los niños antes y qué comen ahora. Además, daremos algunos consejos de almuerzos de la mano de expertos.

Aperitivos y almuerzos de ayer y hoy

Los aperitivos de antes eran, en general, menos procesados. Andrea Marqués, nutricionista y experta en Dietética y Gastronomía, lo explica así: “Algunos productos no tenían tantos aditivos ni conservantes. Esto se puede ver en los panes congelados que se comercializan en la actualidad. Por otra parte, los bocadillos podían incluir rellenos menos saludables, como embutidos, aunque unos eran más sanos que otros, como el jamón”.

En la actualidad, hay padres muy comprometidos con garantizar una adecuada alimentación para sus hijos, pero otros no lo están tanto o no disponen de suficiente información. Hoy en día existen muchas opciones, y progenitores preocupados que le dan a su hijo una pieza de fruta, frutos secos en un táper pequeño o medio sándwich integral con un poco de jamón. Pero luego está el polo opuesto: quienes recurren a los ultraprocesados. “Esta es la lucha que tenemos los nutricionistas. Padres que les dan a los niños paquetitos de galletas con mucho azúcar, bollería industrial con grasas saturadas y zumos con azúcar añadido”, describe la experta.

En décadas pasadas se daba prioridad a la comida casera. “Hoy, aunque los productos ultraprocesados están sometidos al marco de la seguridad alimentaria, incorporan una serie de compuestos químicos que, a veces, si se consumen en exceso, pueden actuar como inductores endocrinos o alterar el metabolismo; si se acumulan, pueden ser perjudiciales para el organismo. Deberíamos evitar los ultraprocesados siempre que podamos”, aconseja Marqués.

La importancia de picar algo (sano)

La comida del recreo supone, como mínimo, el 10 % del aporte calórico diario. Por más que en los últimos años se esté cuestionando la ideoneidad de hacer cinco comidas al día, que los menores piquen algo a media mañana es mejor que si no lo hacen. “En jornadas que pueden empezar a las ocho o nueve de la mañana y se prolongan hasta la hora de comer, sí es necesario, sobre todo en niños que desayunan mal en casa”, advierte Andrea Marqués. Ahora bien, también es preciso que esa opción matinal sea lo más saludable posible.

Algunas alternativas respaldadas por los nutricionistas son las siguientes. Si el menor no ha desayunado bien, sería conveniente darle una pieza de fruta para que tenga el aporte necesario de vitaminas; mejor fresca que en zumo, para no añadir más azúcar. Otra opción es meterle en la mochila un puñado de frutos secos, que contienen grasas saludables y omega 3, y vienen muy bien para la actividad cerebral. Incluso se puede incluir un pequeño lácteo o, si sabemos que el niño tiene apetito, medio sándwich de pan integral relleno de un poquito de jamón serrano o jamón cocido, o de media lata de atún que le aporte proteínas de calidad. En cambio, convendría evitar el chorizo, el salchichón y otros embutidos con exceso de grasa.

Puestos a planificar un picoteo saludable, sería buena idea intentar conjugarlo con los menús diarios del comedor escolar. Se elaboren en cocinas propias o en empresas externas, están sujetos a unos férreos estándares de calidad que fomentan la inclusión de frutas y verduras y limitan la presencia de fritos, precocinados o derivados cárnicos, como salchichas o hamburguesas. La nutricionista cita algunos ejemplos de cómo combinar los platos de la comida con el snack del recreo: “Si el niño va a comer un arroz con pescado y no va a ingerir verdura, deberíamos incidir más en que ese día se llevara fruta. La jornada en la que no vaya a consumir proteína animal porque tiene legumbres de plato único, debería llevarse algo más de proteína a media mañana. También podemos fijarnos en el postre del menú: cuando sea fruta, llevarles yogur, y viceversa”.

Es razonable albergar la sospecha de que alejar a los niños de un almuerzo poco saludable hará que se atiborren de zumos y chucherías fuera del centro escolar. Pero se ha demostrado que no es así. En 2009, investigadores estadounidenses convencieron a los alumnos de tres colegios para que dejaran de consumir bocadillos y refrescos, mientras que no dieron directriz alguna a los estudiantes de otros tres centros. Como revelan los resultados publicados en Health Education & Behaiour, al término del experimento, los alumnos a quienes se les habían retirado los aperitivos menos recomendables admitieron que no habían tenido un consumo compensatorio de estos en el hogar.

Un piscolabis sano educa al menor en los hábitos saludables y acostumbra su sentido del gusto a comidas que ayudan a cuidar su organismo. “Sabemos que a los niños les cuesta comer ciertos alimentos y aceptan mejor otros. Eso hay que tenerlo en cuenta”, dice Juana María González Prada, dietista-nutricionista. “El apetito está relacionado con saber identificar el alimento, que te guste verlo, la textura… La comida tiene que estar rica. Con el sentido del gusto se nace, pero también se educa”, concluye.

Estos hábitos influyen directamente en la tasa de sobrepeso y obesidad infantil. Es responsabilidad de los padres que los niños lleven una alimentación saludable, pero en casas donde se come mal, los menores comen mal. “En general, los niños que proceden de hogares donde se consumen muchos alimentos ultraprocesados, van a llevar al colegio bollería industrial o galletas, y van a tener tasas de obesidad más altas”, explica Andrea Marqués. Es de esperar que la tendencia contraria, la de unos padres cada vez más informados y preocupados por la vida sana, termine imponiéndose. Más aún en España, donde el apego a la dieta mediterránea debería garantizar una alimentación sana y equilibrada.

Obesidad infantil en aumento, consejos sencillos para revertir la tendencia

julio 6, 2016


Radio Internacional de Francia, por Ivonne Sánchez
La obesidad infantil se está convirtiendo en uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Según datos de la Organización Mundial de la Salud en el 2010, había 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo, de los cuales cerca de 35 millones viven en países en desarrollo. Una prevalencia que ha aumentado a un ritmo alarmante. Pero algunas medidas sencillas pueden revertir este problema.

El sobrepeso y la obesidad infantil van en constante aumento, así lo advierte desde hace algunos años la Organización Mundial de la Salud pero también otros organismos especializados en temas de nutrición.

Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) señala porqué la obesidad infantil está en aumento: “El problema principal radica en el estilo de vida actual, se come mal y además ha aumentado muchísimo el sedentarismo y la falta de actividad física. Hemos cambiado la pelota y la bicicleta por la televisión y las videoconsolas”.

Según datos de este organismo, el 32 % de la población infantil toma sólo una fruta al día y el 36 % no realiza ninguna actividad física.

Combatir la obesidad infantil

Para combatir la obesidad infantil, se preconiza que los gobiernos impongan impuestos a las bebidas azucaradas y limiten la publicidad de alimentos poco saludables, pero el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomienda también algunas medidas  que pueden empezar en casa. Rubén Bravo: “Lo primero es hacer un buen desayuno, completo, tanto en proteínas como en hidratos de carbono, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva o los frutos secos. Segundo punto, reducir el exceso de azúcar oculto en alimentos. Otro punto, el realizar actividad física a diario, no necesariamente un deporte, pero actividad física como jugar más en la calle, montar en bicicleta.. Por último, inculcarle al niño una buena cultura nutricional, indicarle qué alimento ha de comer a diario y cuáles de vez en cuando”.

El problema de la obesidad infantil es que una vez adulto es muy probable que esa persona siga teniendo problemas relacionados con el peso, se calcula que el 60 % de los niños que tienen sobrepeso, cuando lleguen a la edad adulta mantendrán esa tendencia a la obesidad.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), España.

Educar a comer empieza desde el colegio y en casa

julio 13, 2010

· Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, los niños en edad preescolar son los que más atraídos se sienten por la comida basura, la tele y los videojuegos.

· Un dato aliviador es que en verano los niños son más activos físicamente y pasan más tiempo jugando al aire libre.

En plena época de verano que para muchas familias coincide con el período vacacional, un equipo de nutricionistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha visitado escolares de Madrid para “medir” hasta qué punto los más pequeños conocen las bases de tener una comida sana. El encuentro, que reunió especialistas del centro, educadores y monitores deportivos se celebró durante la semana pasada en el campamento urbano Trotacosmos II, organizado por la asociación ABE Cirilo y Metodio y subvencionado por la Consejería de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid.

Durante la jornada, que transcurrió con juegos lúdicos al aire libre, un taller de nutrición infantil y degustación de un menú avalado por IMEO, se realizó una encuesta sobre aquellos hábitos de los niños que guardan relación con la comida, las actividades físicas y las alternativas de ocio menos saludable.

En el estudio participaron 55 niños, entre 4 y 11 años de edad. Se les realizaron 4 sencillas preguntas: cuántas horas el niño dedica su tiempo ante la pantalla, cuántas horas pasa jugando en la calle o haciendo actividades deportivas, cuántas raciones de frutas y verduras come al día, si consume y con qué frecuencia bollos, chucherías, pizza, hamburguesas, patatas fritas, chocolate o refrescos.

La mayor parte de los niños que han participado en la encuesta son de edad preescolar y tienen entre 4 y 6 años. De este grupo, compuesto por 30 menores, 16 son chicas y 14 chicos. El resto de los niños, 25 en total, tienen entre 7 y 11 años de edad, predominando levemente las chicas (15) ante los chicos (10).

Los datos de la encuesta revelan que los menores pasan una media de 2 horas y 13 minutos al día frente el ordenador, viendo televisión o jugando con la videoconsola. Los padres deberían de tener especial cuidado con este tipo de actividades que puedan resultar adictivas y conducir en un futuro a obesidad. “Por esta razón, la tele, el ordenador y los videojuegos ocupan el ápice de la pirámide de actividades que un niño podría practicar sólo de forma ocasional, sin superar las dos horas semanales”, resume Rubén Bravo, especialista en nutrición infantil.

Según los resultados, los más pequeños, de entre 4 y 6 años de edad, son los que más atraídos se sienten por estas actividades. En sus respuestas, 1/3 parte de ellos indican que pasan 4 – 5 horas a diario ante la pantalla. Es un momento clave en la educación de los hijos, cuando se crean los saludables hábitos. “Los padres tendrían que implicar más a sus hijos en actividades tan sencillas, como ayudar en casa, hacer la compra, sacar el perro, utilizar las escaleras en vez del ascensor, organizar excursiones en bici o paseos en el parque”, insiste Bravo.

Un dato aliviador es que en época de verano, cuando no van a la escuela,  los menores son más activos físicamente y dedican más tiempo a jugar con sus amigos en la calle, hacer deportes o actividades en grupo (una media de 2 horas y 46 minutos al día).

Según la encuesta, la toma diaria de frutas y verduras de los niños ronda entre 2 y 3 raciones. Los que más se acercan al número ideal (5), recomendado por nutricionistas,  tienen entre 7 y 11 años de edad y una base de cultura nutricional.

Lo que respecta las comidas poco saludables –bollería industrial, golosinas, pizza, hamburguesa, chips, chocolate y refrescos–, todos los niños reconocen tenerlas a su alcance y consumirlas entre una y dos veces al día. Los que más pecan en este sentido, son de nuevo los más pequeños, en edad preescolar que sienten un especial atractivo hacia este tipo de comida. “El consumo de estos alimentos debe limitarse a  dos veces por semana –recuerdan del IMEO–, siendo tolerados de forma ocasional y no utilizados como premio de buena conducta”. Los padres a menudo se equivocan a la hora de preparar el desayuno y la merienda para sus pequeños. Los errores más comunes se cometen al sustituir la fruta por zumos envasados, abusar de cereales azucarados o chocolateados en el desayuno, montar meriendas blandas con pan de molde y bollería. 

Para que un niño crezca sano, no deben faltar en su menú diario:

·  5 raciones de fruta, verduras u hortalizas
·  4 raciones de cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas
·  2 raciones de pescado, huevos, carnes o lácteos
·  2 raciones de grasas saludables como frutos secos o aceite de oliva 

Comer bien durante las colonias

julio 5, 2010

Un equipo de expertos en nutrición del IMEO visitará este jueves el campamento urbano del colegio Doctor Tolosa Latour

MADRID, 05 (EUROPA PRESS)

Un equipo de expertos en nutrición infantil del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hará una visita este jueves de carácter educativo y lúdico al Campamento urbano Trotacosmos II en el colegio público Doctor Tolosa Latour en Vallecas.

El centro escolar acoge a unos 62 niños y niñas, entre 4 y 12 años de edad, de nueve nacionalidades distintas. Su coste total varía alrededor de los 35 euros por quincena.

El campamento, organizado por la Asociación Búlgaro-Española Cirilo y Metodio y subvencionado por la Consejería de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid, pretende facilitar la conciliación familiar y laboral en periodos de vacaciones escolares en los hogares madrileños con escasos recursos económicos.

Durante el verano los niños que acuden a colonias o campamentos urbanos realizan entre 3 y 5 comidas fuera de su casa, lejos de los padres.

En este sentido, con el fin de prevenir la obesidad infantil, el IMEO ha creado un menú avalado por expertos en nutrición infantil que garantiza la sana y correcta alimentación de los menores.

El menú determina las raciones diarias de fruta, verdura, proteína, lácteos y pan, además de las técnicas de cocción saludables (al horno, a la plancha, salteado).

Los juegos deportivos son básicos para la salud de los pequeños, ya que fortalecen el sistema inmune y estimulan el crecimiento. Si se aprende mantener el equilibrio entre la ingesta y el gasto calórico desde temprana edad -aconsejan del IMEO-, se tendrá alejada la sombra de la obesidad y de indeseados trastornos alimenticios.

Artículo publicado en QUE:
http://www.que.es/madrid/201007051346-equipo-expertos-nutricion-visitara-este.html