Punto de vista: Rubén Bravo, naturópata y especialista en nutrición de IMEO

Los casos de niños obesos son cada vez más frecuentes en España, que ocupa el segundo lugar en la Unión Europea, detrás de Malta, con mayor número de niños obesos o con sobrepeso entre 7 y 11 años de edad, según revela un estudio realizado por la Comisión Europea. La solución, para los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), está en manos de los padres y empieza desde el hogar con cambios en las practicas de alimentación incorrectas. El especialista en nutrición de IMEO, Rubén Bravo, nos cuenta en esta entrevista cómo combatir esta situación, qué alternativas existen en el mercado actual de la nutrición y qué grupos tienen más riesgo y deben vigilar más su dieta.

Por: Patricia Ojeda
REVISTA SALUD ESTÉTICA, Nº de noviembre – diciembre 2010

“Un niño que tenga problemas de obesidad en la infancia será un adulto obeso. Los datos que tenemos de adultos con obesidad son muy altos y empiezan a equipararse con los de Estado Unidos, en una generación de 10 o 15 años quizás puedan hasta duplicarse los datos actuales”.

¿Qué abanico de tratamientos ofrecéis en el centro?
Tratamos todos los tipos de trastornos de la alimentación ya sea por anorexia o por obesidad mórbida. Con un grupo de 32 especialistas, desde cirujanos bariátricos hasta un equipo de nutrición, cirugía plástica para el ‘lifting corporal’, medicina interna, biomedicina y también contamos con terapias de grupo e individual con un psicólogo. De aquí los pacientes salen delgados y recuperando su salud, pero también equilibrados psicológicamente.

¿Qué factores están afectando a los niños para que las estadísticas por obesidad infantil sean tan altas?
En el IMEO estamos observando que los padres no dedican demasiado tiempo a la comida de sus hijos, se autoalimentan demasiado y hay dejadez por parte de los progenitores. Las rutinas habituales de los padres, el trabajo, está generando en un claro desarrollo de la comida rápida y pre-cocinada como pizzas, hamburguesas, etc. Esto se nota a la hora de la alimentación. Estamos recibiendo incluso casos alarmantes, niños con 13 y 14 años que llegan a los 150 – 180 kilos y tiene principios de diabetes.

¿Qué patologías puede desarrollar un niño obeso?
El cuerpo del niño obeso está muy protegido por su sistema de crecimiento hormonal. Normalmente los niños se convierten en adultos a los19-20 años, las niñas quizás un poco antes, por lo que el cuerpo no está preparado en estos casos de obesidad tan altos. Es verdad que este crecimiento les favorecen para que no desarrollen problemas cardiovasculares, problemas de diabetes que son degenerativos de la edad. Al fin y al cabo, un niño que tenga estos problemas a lo largo de la infancia será obeso cuando sea adulto.

Los datos que tenemos de adultos con obesidad son muy altos y se empiezan a equiparar con los de Estado Unidos, en una generación de 10 o 15 años los datos que tenemos ahora quizás puedan hasta duplicarse. Son problemas muy alarmantes. Los niños en concreto tienen problemas de motricidad, no pueden realizar las actividades físicas de un niño como correr o ducharse solos. Por ejemplo, en adolescentes el olor corporal es más fuerte, la ropa… esto provoca sobre todo problemas emocionales. Se vuelven más introvertidos, por lo que estamos hablando no sólo de niños que de adultos tendrán problemas en su salud física por la obesidad, sino también problemas para relacionarse.

Entonces, ¿qué medidas se deben tomar para frenar este creciente problema en la sociedad?
Todos los apoyos son importantes. La mayoría de los niños comen en el colegio, te encuentras menús de todo tipo, algunas escuelas sí tienen dietas más equilibradas, pero otras van a lo fácil y lo barato, como pasta, arroz, patatas frítas en vez de ensaladas, bollería en vez de un sándwich. Los especialistas tenemos que tener en cuenta que tampoco podemos discriminar a los niños poniéndoles en el colegio una dieta muy estricta porque si ya de por sí tienen problemas emocionales y de socialización, esto agravaría esta situación. Todos los movimientos de regulación que hagan tanto el Ministerio de Sanidad, como la Comunidad de Madrid son muy positivos, entre las empresas privadas y la pública podemos conseguir bajar estas estadísticas, sin duda, es el reto que tenemos ahora mismo.

“Los especialistas tenemos que tener en cuenta que tampoco podemos discriminar a los niños poniéndoles en el colegio una dieta muy estricta, porque si ya de por sí tienen problemas emocionales y de socialización, esto agravaría la situación”

¿Qué dietas habría que ponerle a un niño o a un adolescente obeso?
Hay que tener cuidado con las dietas de los niños porque están creciendo y no pueden ser muy restrictivas, hay que calcular que sean dietas completas. En el IMEO no hacemos dietas difíciles, sobre todo intentamos enseñar a comer. Cuando se come saludablemente, es decir, con porciones de fruta, huevos, verduras, pescado, carne bajas en grasa, se disminuyen los hidratos de carbono, en general con una dieta equilibrada y combinando todo esto, tanto niños como adultos lograrán perder peso. Intentamos salir de una dieta que se pierdan kilos rápido, pero que luego se recupera rápidamente. Esas dietas también suelen hacer que se pierda mucha masa muscular, que es el motor de quema de calorías.

En el otro lado, tenemos a adolescentes que dejan de comer para adelgazar y tienen trastornos alimentarios, ¿está creciendo también esta tendencia?
Estamos empezamos a encontrar en la consulta a adolescentes obsesionados con el culto al cuerpo, que van mucho al gimnasio y que, a veces, son seducidos por monitores mayores que les incitan a introducirse en el círculo de ciclos hormonales y esteroides para conseguir un efecto rápido. En estos casos se generan problemas hormonales para toda la vida, como impotencia o problemas en la voz, hasta mamas como una mujer o un exceso de granos.

Los deportistas necesitan dietas específicas ¿qué barómetros tenémos que barajar a la hora de ponerles una dieta?
Cuando incorporamos el deporte a la vida diaria o una vez a la semana es importante que toda la alimentación gire entorno al deporte. Por ejemplo, en el caso de deportes de una hora y media o dos horas de entrenamiento tenemos que combinar hidratos de carbono de lenta asimilación (como la pasta, el arroz, las patatas) con hidratos de carbono de rápida asimilación, que aportarán energía en el primer periodo y luego van entrando los más lentos en el segundo periodo, así evitamos la fatiga.

Los niveles de proteínas también son fundamentales. Los gastos en articulaciones y musculares se efectúan de una forma más acelerada en la gente que hace deporte, los niveles de oxidación también, por eso las comidas deben ir controladas y la ingesta de alimentos tienen que ser superiores. El tener los niveles de proteínas bajos lleva a lesiones, roturas de fibra, deterioro de huesos, etc., esto les creará en vez de fortaleza, debilidad. El exceso de proteínas, como hemos hablado antes en el caso de los adolescentes, crea sobrecarga en el hígado y riñón, favorece el desarrollo de numerosos problemas como hepatitis, transaminasas altas, colesterol, entran en cetosois, que las células cetónicas estén muy altas, se produce una intoxicación o que los Ph del cuerpo se vuelvan muy ácidos, por eso los cálculos alimentarios deben estar regulados por especialistas.

Cómo configuramos entonces nuestra alimentación, ¿deberíamos apoyarnos en suplementación alimentaria para cubrir los niveles a los que no llega nuestro cuerpo?
Debe de estar recomendado por un especialista, es tan malo que te falten vitaminas como que te sobren. Por ejemplo, ahora la vitamina C de cara al invierno, 1 gr de vitamina C en ayunas ayuda a prevenir los resfriados, para tomar 1 gr de vitamina C deberíamos de tomar 2 kilos de naranja, un Redoxon nos quitaría el problema. La suplementación es muy buena pero hay que saber utilizarla. El consumidor lo que no debe es guiarse por lo que lee o ve en los medios de comunicación y en los anuncios, es necesario que consulte con un especialista que los analice y vea que problemas tenemos y nos aporte las soluciones que necesitamos desde la suplementación como, por ejemplo, bajar el colesterol con Omega3, no dar tanta medicación sino hacer una valoración y aplicarles las mejores respuestas.

La homeopatía, que en otros países como Francia, Inglaterra o EEUU los médicos están formados en estos aspectos, ahora está tomando más importancia en España. Poco a poco está entrando la biomedicina, una medicina más biológica que intenta utilizar la alimentación, esos niveles de vitaminas, omegas o aminoácidos en formas altas para conseguir un efecto terapéutico. Ayudarnos de la micronutrición y utilizándola de forma específica y en altas dosis consigues un efecto terapéutico igual de bueno que un medicamento concreto, pero sin los efectos secundarios de esos medicamentos.

“Lo más nuevo en tratamientos para la menopausia es desde el punto de vista de la biomedicina, cuidar la alimentación es fundamental”

La mujer tiene un riesgo añadido cuando está en la menopausia o tiene un embarazo tardío, ¿qué efectos tienen en el cuerpo y cómo combatirlos?
Los efectos secundarios de la menopausia ocupan una lista enorme de problemas. Podríamos decir que el hombre a partir de los 35 se va deteriorando lentamente, los riesgos cardiovasculares van aumentando cada cinco años. La mujer está muy protegida por sus hormonas hasta que empieza la menopausia. En dos años sufre un cambio hormonal tremendo que le produce todos estos efectos secundarios de golpe. Pasa de tener un más uno en la tabla de riesgo cardiovascular a tener un menos cinco. El riesgo cardiovascular, la osteoporosis, los problemas de huesos, reuma, artrosis, el deterioro de todo el sistema circulatorio, los cambios de humor, los sofocos, que la grasa corporal migre hacia la tripa, la decadencia de la masa muscular…. Todos esto síntomas sino se controlan vienen de golpe. Dependiendo de la mujer, es más progresivo y suave o más severos.

Al disminuir los estrógenos la mujer, por un lado, tiene tendencia a almacenar más grasa, por otro, la hormona de crecimiento disminuye también, con lo cual la masa muscular. Esto nos indica que el 80% de las calorías que quemamos al día es por la masa muscular, si esta disminuye, nuestro metabolismo se ralentizará. A veces esta ralentización del metabolismo lleva a una hipofunción en tiroides, esto hay que controlarlo con analíticas. La leptina que regula los niveles de hambre también se dispara por lo cual también hace que tengan más apetito. Todo esto unido genera que en cuestión de dos años puedan coger 10 o 15 kilos, comiendo lo mismo y haciendo el mismo deporte.

“Ahora está muy estudiado que tomar omega 3 por la noche ayuda mucho a la reparación celular que se compone en gran parte de esta grasa. Ayudará a que el cuerpo se repare bien y se mantenga más joven”

Por todo esto, lo principal es llevar un tratamiento de regulación de las hormonas con un endocrino, ginecólogo o internista especializado en esta regulación, que es muy difícil y compleja. Hay que ir a un especialista que conozca el transcurso de la menopausia, si se debe realizar alguna Terapia Hormonal Sustitutiva que no nos de miedo, hay muchos estudios que han dicho que puede ser precursora del cáncer, pero si se hace de forma controlada y con analísticas no tiene porque haber ningún problema y, sin embargo, bajará los porcentaje de padecer esas enfermedades antes citadas.

Y ¿algún tratamiento nuevo para paliar estos síntomas?
Lo más novedoso es desde el punto de vista de la biomedicina. Por ejemplo, una medicina alopática unida a unas determinadas vitaminas que le faltan a la mujer ayuda a estimular las glándulas suprarrenales. Hace que esa falta de vitalidad o bajada de energía no se pierda y se mantengan activas. Por otro lado, también se puede hacer un tratamiento con ácido fólico o con multivitamínicos específicos para mujeres en menopausia, o para perder grasa localizada como puede ser el CLA combinada con L-carnitina, por ejemplo.

Como he comentado antes, si hay que tomar alguna hormona no pasa nada, por supuesto, siempre controlado por el especialista. Hablar de cuidar la alimentación es fundamental, reducir los hidratos en las primeras horas del día y por la noche un menú basado en verduras. El deporte también es importante, a parte de quemar grasa y darnos un buen tono muscular, va a equilibrar mucho esas subidas y bajas de humor emocional de la bioquímica.

¿Cuál es la mejor dieta para prevenir el envejecimiento?
Principalmente todos los antioxidantes, hay muchas frutas que son muy antioxidantes y nos ayudan a que envejezcamos menos. Ahora se está investigando mucho los ritmos del día y cómo influyen en las diferentes etapas del día y además afectan a los cambios hormonales en el cuerpo. El cuerpo va cambiando a lo largo de las etapas del día, lo mismo que ocurre al mes, cada 28 días, anualmente o en las estaciones determinadas. Está muy estudiado que tomar omega 3 por la noche ayuda mucho a la reparación celular que se compone en gran parte de esta grasa. Ayudará a que el cuerpo se repare bien y se mantenga más joven. El omega 3 por la mañana ayuda a toda la parte inflamatoria, después de todo el trabajo nocturno el cuerpo se levanta con inflamación, que en el caso de artrosis o de retención de líquidos, beneficiará mucho tomar omega 3. Se podría decir que es un ‘tres en uno’ para todas las articulaciones. Por ejemplo, con omega 3 y cartílago de tiburón se reducen mucho los dolores de la artrosis y los articulares.

¿Hacia dónde caminará el futuro?
La tendencia será muy parecida a Estados Unidos, como en casi todo, allí hay muchos contrastes, gente muy obesa o al revés, gente muy cuidada y preocupada por el físico. El futuro de la obesidad en España caminará hacia esta evolución, sino ponemos medios y la sociedad se empieza a concienciar que la base para tener una buena salud es una dieta equilibrada.

Estadísticas obesidad 2010: la enfermedad afecta cada año 400 mil niños en la UE

La obesidad infantil es uno de los retos de salud pública más graves a nivel mundial en el siglo XXI. Existen aproximadamente mil 600 millones de adultos y, al menos, 20 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso.  Este hecho tiene cada vez más repercusión en España que encabeza las listas de obesidad infantil en Europa. Sólo durante el año 2010 las visitas de padres con hijos obesos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha aumentado un 30%.  

Jugar una hora al dia ayuda mantener un peso saludable

   

Según las últimas estadísticas:

 

  Uno de cada 4 españoles en edad infantil y juvenil tiene exceso de peso. En todas las edades, las chicas realizan menos actividad física que los chicos (una media de 4,21 días a la semana para ellos y apenas 3,46 días para ellas). Sin embargo, el número de chicos obesos es mayor (56,5%) que el de las chicas (43,5%). Fuente: el estudio EnKid que analiza los hábitos de la actividad física de españoles de 2 a 24 años

 Un 27,6% de la población española comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad. Fuente: datos del Ministerio de Sanidad 

 El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década. Fuente: Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas

Uno de cada 3 jóvenes españoles, de edades comprendidas entre los 13 y 14 años, tiene sobrepeso. Estados Unidos y Gran Bretaña (en Escocia) superan a España en número de niños con sobrepeso. En estos países el 40 por ciento de la población infantil padece de obesidad. Fuente: informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado “Obesidad y economía de la prevención: en forma, no gordo”.

– España es el segundo país de la Unión Europea, detrás de Malta, con mayor porcentaje de niños obesos o con sobrepeso entre los 7 y los 11 años. La obesidad se ha convertido en una epidemia que afecta cada año a 400.000 niños más en los Veinticinco. Fuente: un estudio de la Comisión Europea  

– El 9% de los escolares españoles sufren obesidad y el 33 % sobrepeso, frente a cifras inferiores al 20% en Francia, Polonia, Alemania u Holanda. Fuente: International Obesity Task Force (IOTF)

– El 7,3% de los niños argentinos sufre la enfermedad, considerada epidemia mundial por la OMS. Le siguen Brasil y México. Fuente: laOficina Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación(FAO). 

En Brasil, uno de cada tres niños de 5 a 9 años tiene exceso de peso, mientras que en México uno de cada cuatro niños de entre 5 y 11 años tiene sobrepeso u obesidad. Fuente: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE)

Educar a comer empieza desde el colegio y en casa

· Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, los niños en edad preescolar son los que más atraídos se sienten por la comida basura, la tele y los videojuegos.

· Un dato aliviador es que en verano los niños son más activos físicamente y pasan más tiempo jugando al aire libre.

En plena época de verano que para muchas familias coincide con el período vacacional, un equipo de nutricionistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha visitado escolares de Madrid para “medir” hasta qué punto los más pequeños conocen las bases de tener una comida sana. El encuentro, que reunió especialistas del centro, educadores y monitores deportivos se celebró durante la semana pasada en el campamento urbano Trotacosmos II, organizado por la asociación ABE Cirilo y Metodio y subvencionado por la Consejería de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid.

Durante la jornada, que transcurrió con juegos lúdicos al aire libre, un taller de nutrición infantil y degustación de un menú avalado por IMEO, se realizó una encuesta sobre aquellos hábitos de los niños que guardan relación con la comida, las actividades físicas y las alternativas de ocio menos saludable.

En el estudio participaron 55 niños, entre 4 y 11 años de edad. Se les realizaron 4 sencillas preguntas: cuántas horas el niño dedica su tiempo ante la pantalla, cuántas horas pasa jugando en la calle o haciendo actividades deportivas, cuántas raciones de frutas y verduras come al día, si consume y con qué frecuencia bollos, chucherías, pizza, hamburguesas, patatas fritas, chocolate o refrescos.

La mayor parte de los niños que han participado en la encuesta son de edad preescolar y tienen entre 4 y 6 años. De este grupo, compuesto por 30 menores, 16 son chicas y 14 chicos. El resto de los niños, 25 en total, tienen entre 7 y 11 años de edad, predominando levemente las chicas (15) ante los chicos (10).

Los datos de la encuesta revelan que los menores pasan una media de 2 horas y 13 minutos al día frente el ordenador, viendo televisión o jugando con la videoconsola. Los padres deberían de tener especial cuidado con este tipo de actividades que puedan resultar adictivas y conducir en un futuro a obesidad. “Por esta razón, la tele, el ordenador y los videojuegos ocupan el ápice de la pirámide de actividades que un niño podría practicar sólo de forma ocasional, sin superar las dos horas semanales”, resume Rubén Bravo, especialista en nutrición infantil.

Según los resultados, los más pequeños, de entre 4 y 6 años de edad, son los que más atraídos se sienten por estas actividades. En sus respuestas, 1/3 parte de ellos indican que pasan 4 – 5 horas a diario ante la pantalla. Es un momento clave en la educación de los hijos, cuando se crean los saludables hábitos. “Los padres tendrían que implicar más a sus hijos en actividades tan sencillas, como ayudar en casa, hacer la compra, sacar el perro, utilizar las escaleras en vez del ascensor, organizar excursiones en bici o paseos en el parque”, insiste Bravo.

Un dato aliviador es que en época de verano, cuando no van a la escuela,  los menores son más activos físicamente y dedican más tiempo a jugar con sus amigos en la calle, hacer deportes o actividades en grupo (una media de 2 horas y 46 minutos al día).

Según la encuesta, la toma diaria de frutas y verduras de los niños ronda entre 2 y 3 raciones. Los que más se acercan al número ideal (5), recomendado por nutricionistas,  tienen entre 7 y 11 años de edad y una base de cultura nutricional.

Lo que respecta las comidas poco saludables –bollería industrial, golosinas, pizza, hamburguesa, chips, chocolate y refrescos–, todos los niños reconocen tenerlas a su alcance y consumirlas entre una y dos veces al día. Los que más pecan en este sentido, son de nuevo los más pequeños, en edad preescolar que sienten un especial atractivo hacia este tipo de comida. “El consumo de estos alimentos debe limitarse a  dos veces por semana –recuerdan del IMEO–, siendo tolerados de forma ocasional y no utilizados como premio de buena conducta”. Los padres a menudo se equivocan a la hora de preparar el desayuno y la merienda para sus pequeños. Los errores más comunes se cometen al sustituir la fruta por zumos envasados, abusar de cereales azucarados o chocolateados en el desayuno, montar meriendas blandas con pan de molde y bollería. 

Para que un niño crezca sano, no deben faltar en su menú diario:

·  5 raciones de fruta, verduras u hortalizas
·  4 raciones de cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas
·  2 raciones de pescado, huevos, carnes o lácteos
·  2 raciones de grasas saludables como frutos secos o aceite de oliva 

Los malos hábitos de los niños pueden conducir a obesidad

Uno de los factores determinantes en el aumento de la obesidad es el sedentarismo. La televisión, el ordenador o la videoconsola son, hoy en día, las actividades de tiempo libre que más llaman la atención de los niños. Según datos del Ministerios de Sanidad y política social los niños españoles pasan una media de 2 horas y 30 minutos al día viendo la tele y media hora adicional jugando con videojuegos o conectados a Internet. 

Según el programa PERSEO (programa piloto escolar de referencia para la salud y el ejercicio, contra la obesidad), algunos de los errores más frecuentes que se cometen en la alimentación infantil son:

  • Sustituir fruta por zumos envasados, abusar de cereales azucarados o chocolateados para el desayuno.
  • Realizar meriendas blandas a base de pan de molde y bollería, un consumo excesivo de lácteos (yogures, leches, pettit suise, natillas) en detrimento de otro tipo de alimentos.
  • Los padres a menudo preguntan a los menores qué quieren tomar en vez de elegir ellos cual va a ser la comida.

Si hablamos de pauta de consumo de alimentos en la infancia, algo sorprendente es que muchos niños no realizan un desayuno completo antes de ir al colegio. Esto puede ser determinante en el cambio del patrón de alimentos que el niño consume a lo largo del día, ya que los alimentos que se consumen en el desayuno (lácteos, cereales y fruta) son esenciales para llevar una correcta alimentación y si no se realiza esta ingesta el niño tendrá más hambre a media mañana y tenderá a consumir alimentos de comida rápida como bollería industrial o zumos envasados.

En la actualidad la oferta de alimentos ricos en azúcares y grasas es cada vez mayor, además son alimentos cuya publicidad, a menudo va dirigida a niños y adolescentes. La bollería, los precocinados o las pizzas se han convertido en alimentos de consumo muy frecuente entre los más pequeños y están sustituyendo comidas como las meriendas o las cenas. Es un dato preocupante y alarmante, para frenarlo es importante concienciar a los padres de la importancia de una dieta saludable y que la publicidad de este tipo de alimentos no vaya dirigida a niños de corta edad.

LA PIRÁMIDE DE LOS ALIMENTOS
La pirámide alimenticia es una especie de guía de lo que una persona debe consumir a diario  para obtener los nutrientes que su cuerpo necesita. En la base de la pirámide están los alimentos que se pueden y deben consumir diariamente. Ahí están las patatas, cereales, verduras, hortalizas, frutas, leche y sus derivados y el aceite de oliva. Después, aparecen los que deben tomarse alternativamente varias veces a la semana: las legumbres, frutos secos, pescado, huevos y carnes magras. Por último, en la cúspide, se encuentran los alimentos que sólo hay que comer de forma ocasional, concretamente carnes grasas, pastelería, bollería, azúcares y bebidas refrescantes. Los expertos recomiendan que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere el organismo.

Nutrición y Educación Alimenticia Infantil

Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética

del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) contesta a las preguntas más comunes que preocupan a los padres de niños obesos.  

Según las estadísticas alarmantes:

  •  Un 27,6% de la población comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad 
  •  El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década, según datos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas
  • La crisis acentúa la obesidad infantil por un aumento de alimentos basura  

¿A que se debe el alto porcentaje de sobrepeso y obesidad infantil?

Según los últimos datos del ministerio de sanidad un 27,6% de la población comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad.

Numerosas investigaciones estudian las causas de estos porcentajes alarmantes. La base genética de la obesidad explica por qué ciertos individuos tienen una mayor predisposición a tener un desequilibrio en el metabolismo energético. Sin embrago, solo con la genética no podemos explicar el gran incremento de obesidad en los últimos años. Según datos del CNIC (centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas), el porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década.

Los cambios en el estilo de vida, los nuevos patrones sociales y los cambios demográficos son los responsables de estos cambios tan drásticos en los últimos años. El alto porcentaje de obesidad infantil es debido al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios adoptados. Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE un 17% de los niños y un 21,9% de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Hoy en día existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados –comida rápida,  golosinas, refrescos y una impresionante variedad de bollería industrial– que están al alcance de los niños por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios. A este consumo de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado. Una gran cantidad de niños no desayunan, a menudo están acostumbrados a picotear en todo momento y no comen o cenan en familia.

Además, hay que resaltar el cambio que ha supuesto la incorporación de la mujer al mundo laboral. Hoy en día las mujeres no tienen tiempo para dedicarle al hogar y para cocinar; muchas veces recurren a comidas de fácil preparación, como la comida precocinada. La comida tradicional y las costumbres familiares están cambiando cada día más y es una tendencia que hay que conducir.

– ¿Dónde los menores deben recibir una educación adecuada alimentaria?

La obesidad es multifactorial y compleja y hay gran cantidad de condicionantes en el entorno que pueden predisponer a un niño a padecer obesidad. Cuando hablamos de educación una de las primeras cosas de la que nos tenemos que percatar es de que un niño vive en un mundo industrializado y mediatizado, pasa parte del día en un colegio y tiene una familia con unas rutinas de vida características que seguramente sean distintas a las de los demás niños.

Para asegurarnos una correcta educación alimentaria todo el entorno del niño debería ser favorable. Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio y que lo que aquí aprenda también será determinante. Hoy en día gran parte de los niños hacen la comida principal en el colegio. Por ello, los colegios deberían dar cada día más importancia a la educación nutricional.

En un mundo industrializado es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios. Un padre o tutor tampoco puede aislar al menor del entorno en el que vive. Por esta razón, debería existir una reglamentación mucho más poderosa que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional. En España existen ya multitud de campañas y estrategias destinadas a este control (ACTUA, 5 Al día, Estrategia NAOS, código PAOS), pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Los menores deben recibir educación nutricional en el hogar y en el colegio principalmente, aunque los medios de comunicación también juegan un papel importante y deberían ayudar en esta labor ofreciendo mayor educación nutricional en los programas y anuncios destinados a los niños.

Los padres son una fuente de transmisión y orientación imprescindible y el colegio debe ofrecer educación tanto en el aula como en el comedor escolar para que los niños convivan en un entorno saludable y puedan aprender y comprender la importancia de comer sano y hacer deporte.

– ¿Cómo los padres pueden ejercer un control y asegurarse que lo que comen sus hijos es bueno para la salud?

Cuando hablamos de educación tendemos a pensar en directrices, obligaciones o imposiciones que un padre o tutor tiene que ejercer sobre el niño para corregir una conducta. Desde mi punto de vista una educación correcta está basada en la trasmisión de unos valores. En el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía. Un padre no debería aislar a un niño del entorno, porque tampoco esto le ayudará a enfrentarse a él en el futuro.

Para que un niño adquiera unos valores determinados y lleve un estilo de vida saludable es muy importante, para empezar, que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar que es una vida saludable. Muchos niños o incluso adultos que tienen hábitos de vida nefastos, a menudo, ni siquiera son conscientes de ello porque de pequeños ya les alimentaban así y para ellos lo que hacen es “lo normal”. Por otro lado es muy importante que el niño reciba un mensaje coherente, si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba el niño no comprenderá porque el sí la debe tomar y ella no.

En los primeros años de vida ellos deben ejercer unas directrices y pueden controlar aquello que come su hijo, ya que el entorno del niño es el familiar y es en este momento donde debemos procurar que el niño coma de todo y se adapte a todo tipo de sabores. Es en estos años donde el niño va reconociendo los sabores y aquellos que le resulten familiares en el futuro serán más aceptados.

No obstante, cuando el niño empieza a salir del entorno familiar, un padre puede orientar y enseñar a su hijo a elegir qué es lo correcto, pero no podrá controlarlo. Si un padre muestra interés hacia lo que su hijo come cuando sale, si le explica el porque es saludable comer sano o hacer ejercicio, si le ofrece alternativas, si un niño tiene en casa comida sana y no comida basura, si tiene un bocadillo o fruta preparada para llevarse al colegio y así no comprarse el bollo de turno o si los padres ponen interés en que ese niño haga deporte y le apuntan a clases extraescolares, este niño estará teniendo la posibilidad de aprender a vivir de forma saludable.

– ¿Cuál es el perfil de un paciente menor de edad y con problemas de sobrepeso? ¿Qué soluciones se le pueden ofrecer?

Los niños con problemas de peso suelen ser niños con un patrón de estilo de vida mal estructurado desde el comienzo de su vida, suelen ser niños sedentarios y poco activos y con unos hábitos alimentarios caprichosos y descontrolados. A menudo esta falta de control viene condicionada por unos malos hábitos de los padres que se han trasmitido a los hijos. En otras ocasiones, menos frecuentes, los padres pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer caprichosamente y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada, como chucherías, bollería o comida rápida.

A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido (consumo caprichoso), con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por si mismos. Esta elevada permisividad de sus tutores les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Los niños obesos son niños a los que no les gusta el ejercicio y que comen sin ningún tipo de patrón determinado. Para ofrecer a un niño ayuda y conseguir cambiar estos estilos de vida, el abordaje debe de ser multidisciplinar y cuanto más joven sea el niño, más fácil será el abordaje. Considero que es esencial que el niño tenga una ayuda psicológica que le ayude a controlar sus impulsos, a comprender porque lo que ha aprendido desde pequeño no es lo correcto y a motivarle hacia el cambio. Por otro lado el niño debe recibir una educación nutricional buena, que le enseñe qué es lo que debe comer y qué es aquello que no le conviene. Cuando se hace un trabajo de educación nutricional con niños, los resultados pueden ser muy satisfactorios, si logramos captar su atención y motivación, ya que están en una edad muy receptiva, pero es muy importante que siempre tengamos presentes la importancia de que comprendan el porque de esta pauta nutricional y que no hay alimentos buenos o malos, sino una alimentación saludable. Los niños nunca deben tener la sensación de estar a dieta sino de estar aprendiendo y evolucionando por si mismos y orientados por sus padres.

– ¿Qué alimentos son indispensables en el menú diario de un niño? ¿Me podría dar dos ejemplos de comidas para un día normal y uno festivo?

La alimentación de un niño tiene que ser variada, equilibrada y saludable. Es importante que un niño coma de todo: cereales, lácteos, verduras y fruta, legumbres, carnes, pescados y huevos. No obstante, debemos hacer especial hincapié en aquellos alimentos que normalmente los niños rechazan más, como son las verduras y frutas o los pescados.

Para ir incorporando estos alimentos en la alimentación del niño la introducción debe de ser muy paulatina y en pequeñas cantidades. Si obligamos a tomar una cantidad grande de algún alimento que rechazan desde el primer momento le cogerán manía. Lo importante es que los niños prueben el alimento y cada día intenten comer un poquito más. Para que vayamos acostumbrando a los niños a los distintos sabores, podemos introducirlos como parte de salsas, guisos o purés, así estos sabores le resultarán más familiares el día que tomen el alimento solo.

Un niño debe hacer: tres comidas principales y dos tentempiés saludables, haciendo especial hincapié en un desayuno completo. Es importante que tome de 3 a 5 raciones de lácteos al día, 5 raciones de verdura y fruta, prefiriendo siempre la fruta fresca a los zumos, que incorpore cereales preferiblemente integrales, que se eviten las grasas saturadas, los azúcares y la comida basura, que se acostumbre a beber agua y que tomen varias raciones semanales de legumbres, carnes magras y pescados.

Ejemplo de comida de diario Ejemplo de comida en un día festivo
  1. Lentejas con verduras
  2. Filete de merluza a la romana con tomate casero
  3. Tres mandarinas
  4. Un trozo de pan integral
  5. Un vaso de agua
  1. Ensalada de langostinos con mayonesa casera y lechuga muy picadita
  2. Macarrones con carne de ternera magra, salsa casera (con cebolla, puerro, calabacín y tomate) gratinados con queso
  3. Flan de huevo casero
   
    Las lentejas son fuente de hierro, la merluza rebozada es más aceptada por el niño que un pescado a la plancha.

    Las mandarinas son ricas en vitamina C y suelen gustar a los niños; la vitamina C ayudará a que se absorba mejor el hierro de las lentejas.

    El pan puede ofertarse algunos días en versión integral, si el niño conoce desde el principio a este tipo de pan se adaptará con más facilidad a él. 

    
    Los días festivos son días para preparar aquello que más les gusta a los niños e incorporar salsas o postres dulces.

    No obstante, podemos seguir enseñándoles a que lo apetitoso también es sano.

    Por ejemplo, el tomate frito se puede hacer con otras verduras y pasarlo todo con la batidora. Los dulces pueden ser caseros, evitando los conservantes.