Los niños gordos entran en quirófano

Los cirujanos han comenzado a operar a niños de 12 años con más de 140 kilos, que de no ser intervenidos, morirían en el plazo de una década

Hoy.es, por Fermín Apezteguia

DOCU_GRUPO– 16% de los niños presenta obesidad y un 13%, sobrepeso.

– 16% de los niños de hasta 15 años reconocen que no hacen ningún ejercicio en su tiempo libre.

– 38 kilos es, aproximadamente, el peso ideal de un niño o una niña de 12 años, con una altura media de 143 centímetros.

Las puertas de los quirófanos se han abierto para intervenir a los primeros niños con obesidad enfermiza. El problema del exceso de peso en la infancia comienza a tomar tintes dramáticos. Una rutina diaria cada vez más sedentaria, sustentada en la triada escuela- actividades extraescolares-videojuegos, está poniendo en peligro la vida de un número creciente de menores, debido a las graves enfermedades que conlleva el exceso de peso.

Hace años, los niños dejaron de moverse y quemar calorías; ahora se encienden las alarmas. A los cirujanos llegan, de momento, los casos más graves. Son críos de doce o catorce años a quienes les quedan por delante diez años de vida, «o poco más»; una década quizá larga, que vivirán amenazados por la hipertensión, la diabetes, la apnea del sueño y el riesgo permanente de un infarto cerebral o un fallo cardiaco.

«Estamos operando niños y, aunque menos, también niñas, a partir de 12 años con pesos de 140 y hasta 150 kilos. Algunos de ellos engordaron por razones genéticas, pero son los menos. Un 1% o, como mucho, el 2%. La práctica totalidad de nuestros pacientes infantiles, el 98%, son chavales que han llegado a esta situación por tener unos hábitos de vida poco saludables. Por comer mal y por puro sedentarismo». Así de claro se explica el especialista vallisoletano Miguel Ángel Carbajo, pionero en España de la cirugía bariátrica.

La obesidad infantil se ha convertido ya en una auténtica epidemia que, si no se le pone freno, según pronostica el experto, provocará en un futuro próximo graves problemas sociales.

La infancia de los niños de hoy no tiene nada que ver con la que vivieron sus padres. Ni juegan en el río, ni roban manzanas, ni corren delante del aldeano que las cultiva. Tampoco tienen una madre pendiente a diario de la alimentación de sus hijos, porque la vida de su familia es distinta.

Ambos padres trabajan fuera de casa y cinco de cada siete días los chavales comen en el comedor del colegio, que está bien, pero no es lo mismo. El exceso de tareas escolares, el abundante tráfico que puebla las calles y un tiempo de ocio presidido por la televisión y la consola hacen el resto. Total, una dieta desequilibrada y una vida demasiado sedentaria, dos enemigos de la salud que han comenzado a cobrarse sus primeras víctimas infantiles.

Aislados en sus casas

La obesidad infantil afecta en España al 13,9% de la población, pero si a esa cifra se suma la de los chavales que están por encima del peso adecuado para su salud, la tasa alcanza ya el 26,3%, una de las más altas de Europa. El problema es mayor en las comunidades de Canarias y Andalucía, por ese orden. La clínica de Miguel Ángel Carbajo, donde se han operado de obesidad mórbida miles de españoles en los últimos años, es testigo del amenazante fenómeno en que se han convertido las gorduras de los chiquillos.

«Si un niño no va a clase, Educación se pone en contacto con los padres y lo recupera rápidamente para el aula. Pero comunidades como Canarias eso no siempre sucede así. Nosotros hemos atendido a chavales que tenían tal complejo de peso que habían abandonado los estudios. No iban a clase porque les daba vergüenza», relata el experto. No se trata sólo de un problema físico y de salud, sino también social. «Los críos pueden ser muy crueles. Les llaman gordos, tienden a quedarse sin amigos y acaban aislados».

La obesidad enfermiza o mórbida no es un simple problema de exceso de peso. Los kilos de más, cuando alcanzan estas dimensiones, favorecen la aparición de lo que se llama síndrome metabólico, un conjunto de complicaciones y dolencias que van apareciendo una tras otra a causa de la grasa acumulada.

La tensión se dispara, el colesterol ‘malo’ se pone por las nubes y las dificultades para respirar se convierten en apnea del sueño. Muy frecuentemente aparece la diabetes y el paciente acaba viviendo en un permamente riesgo de infarto, tanto cardiaco como cerebral. «La cirugía les recupera para la vida, cura la diabetes y los riesgos se reducen drásticamente o desaparecen». La alternativa a no operarse «es la muerte en diez años, a lo sumo quince».

Prevención

«Recuerdo a un chaval de Salamanca que suspendía todas las asignaturas», añade el especialista. «Lo operamos, comenzó a verse bien y acabó el curso con sobresalientes y matrículas». El reto en todo caso, antes de llegar a la cirugía, está en la prevención. «Los niños necesitan más calle», advierte Miguel Ángel Carbajo.

Complicaciones derivadas de la obesidad en la infancia y la adolescencia

 Un 29,3% de los niños españoles entre los tres y los doce años sufre sobrepeso u obesidad; el 21,1% tiene sobrepeso y un 8,2% obesidad con el IMC superior a 30, según datos de la Fundación Thao.

La obesidad puede no ser heredada genéticamente, pero un hecho contundente es que los hijos adoptan los malos hábitos de los padres. Muchos menores se encuentran comiendo la misma cantidad de comida de un adulto y a veces son las propias madres que les inducen a la obesidad, animándoles a que acaben su plato. “Una infancia o adolescencia con problemas de peso, nos marcan una edad adulta de obesidad y sobrepeso, estamos condenando a nuestros hijos a padecer ésta enfermedad, por no dedicarle la importancia y el tiempo suficiente a enseñarles como comer, a favorecerles la actividad física y unos hábitos saludables. Transmitir una adecuada cultura alimenticia es también un acto de responsabilidad que repercute en la salud, igual o más importante que pagar su colegio, o cubrir sus necesidades básicas”, recuerda Bravo, supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición en el Instituto Méduci Europeo de la Obesidad (IMEO). Cuando esto no sucede y el niño crece obeso, surgen una serie de problemas: psicológicos (marginación escolar, pérdida de autoestima, alteración de la percepción del esquema corporal), respiratorias (insuficiencia pulmonar, apnea obstructiva del sueño), cardiovasculares (hipertensión arterial, colesterol e hígado graso), de crecimiento (aumento de la masa muscular, edad ósea adelantada, estatura aumentada y artrosis de rodillas) y estéticos (estrías y celulitis). 

Los primeros signos de aterosclerosis comienzan en la edad pediátrica. Para evitar dolencias cardiacas en el futuro, todo niño, adolescente o adulto con sobrepeso u obesidad, debería realizarse un estudio completo de los marcadores de riesgo cardiovascular, aumento del estrés oxidativo e inflamación con los cuales se pueda detectar precozmente la enfermedad. Las taquicardias reactivas al esfuerzo, los problemas de asma e insuficiencia cardiorrespiratoria, son cada día más frecuentes en los niños con obesidad. Todos estos problemas generan en el pequeño un rechazo total al esfuerzo y una falta de autoestima que refuerza negativamente esta situación.

La pobre imagen que tienen de sí mismos los niños obesos está relacionada con las sensaciones de inferioridad y rechazo, y explica su dificultad para hacer amigos. La discriminación por parte de los adultos o de los compañeros desencadena en ellos actitudes antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y frecuentemente producen aumento en la ingestión de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa la obesidad. Los adolescentes se ven influenciados en su forma de alimentarse dependiendo con quién comen, si sus amigos son obesos o no. Según algunos estudios, los niños que tienen sobrepeso consumen 300 calorías más cuando están con amigos de su mismo calibre, que cuando están con amigos más delgados, y que comen con más apetito y en cantidad cuando hay confianza que con niños recién conocidos, ambos de peso similar al suyo.

En la adolescencia, donde no sólo se forma el cuerpo, también lo hace la personalidad y el carácter, el concepto de sí mismo es de tal importancia que cualquier característica física que les diferencie del resto de sus compañeros tiene el potencial de convertirse en un problema más grave, disminuyendo su autoestima. Celulitis, taquicardia de esfuerzo, estrías, caída del pelo e incluso alteraciones menstruales son consecuencias directas de la obesidad que se viven por los adolescentes con verdadero sufrimiento. Otro problema es la vestimenta para chavales obesos, ya que es difícil encontrar artículos de moda para su talla. “Por todo esto, no extraña que los menores que acuden al IMEO presentan frecuentemente alteraciones del comportamiento, síntomas de depresión y ansiedad”, explica el especialista.

A partir de la adolescencia empiezan a aparecer algunos problemas psicológicos, como el desorden de conductas alimentarias y perturbación emocional por hábitos de ingesta erróneos. La modificación del comportamiento en estos casos puede ayudar a los adolescentes a controlar la obesidad. Consiste en reducir el consumo de calorías estableciendo un régimen bien equilibrado con los alimentos habituales y realizando cambios permanentes en los hábitos alimentarios, así como aumentar la actividad física. Si no se tiene la costumbre de acudir al gimnasio, se puede caminar, montar en bicicleta, nadar o bailar. La asistencia psicosociológica para ayudar a los adolescentes a enfrentarse con sus problemas y a combatir su escasa autoestima puede ser muy útil.

Estadísticas obesidad 2010: la enfermedad afecta cada año 400 mil niños en la UE

La obesidad infantil es uno de los retos de salud pública más graves a nivel mundial en el siglo XXI. Existen aproximadamente mil 600 millones de adultos y, al menos, 20 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso.  Este hecho tiene cada vez más repercusión en España que encabeza las listas de obesidad infantil en Europa. Sólo durante el año 2010 las visitas de padres con hijos obesos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha aumentado un 30%.  

Jugar una hora al dia ayuda mantener un peso saludable

   

Según las últimas estadísticas:

 

  Uno de cada 4 españoles en edad infantil y juvenil tiene exceso de peso. En todas las edades, las chicas realizan menos actividad física que los chicos (una media de 4,21 días a la semana para ellos y apenas 3,46 días para ellas). Sin embargo, el número de chicos obesos es mayor (56,5%) que el de las chicas (43,5%). Fuente: el estudio EnKid que analiza los hábitos de la actividad física de españoles de 2 a 24 años

 Un 27,6% de la población española comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad. Fuente: datos del Ministerio de Sanidad 

 El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década. Fuente: Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas

Uno de cada 3 jóvenes españoles, de edades comprendidas entre los 13 y 14 años, tiene sobrepeso. Estados Unidos y Gran Bretaña (en Escocia) superan a España en número de niños con sobrepeso. En estos países el 40 por ciento de la población infantil padece de obesidad. Fuente: informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado “Obesidad y economía de la prevención: en forma, no gordo”.

– España es el segundo país de la Unión Europea, detrás de Malta, con mayor porcentaje de niños obesos o con sobrepeso entre los 7 y los 11 años. La obesidad se ha convertido en una epidemia que afecta cada año a 400.000 niños más en los Veinticinco. Fuente: un estudio de la Comisión Europea  

– El 9% de los escolares españoles sufren obesidad y el 33 % sobrepeso, frente a cifras inferiores al 20% en Francia, Polonia, Alemania u Holanda. Fuente: International Obesity Task Force (IOTF)

– El 7,3% de los niños argentinos sufre la enfermedad, considerada epidemia mundial por la OMS. Le siguen Brasil y México. Fuente: laOficina Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación(FAO). 

En Brasil, uno de cada tres niños de 5 a 9 años tiene exceso de peso, mientras que en México uno de cada cuatro niños de entre 5 y 11 años tiene sobrepeso u obesidad. Fuente: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE)