La obesidad cuesta a cada español 265 euros extra en impuestos

Un informe de la OCDE calcula que la obesidad y el sobrepeso están reduciendo la esperanza de vida de los españoles en 2,6 años y comiéndose un 2,9% del PIB.

Correo Farmacéutico, por L. G. Ibañez

Los españoles viven 2,6 años menos como consecuencia de la obesidad y el sobrepeso.  Así lo constata el informe La pesada carga de la obesidad publicado por la OCDE este jueves. Según el estudio el sobrepeso se come el 9,7% del gasto sanitario español y reduce la productividad laboral en el equivalente a 479.000 trabajadores a tiempo completo. Esto es, las consecuencias de la obesidad y el sobrepeso trascienden la salud y suponen una reducción del PIB español del 2,9%. Dicho en plata, para poder cubrir los costes que genera la obesidad cada español estaría en la práctica pagando 265 euros adicionales en impuestos.

El informe de la OCDE explica que España ha adoptado algunas políticas interesantes para reducir la epidemia de obesidad, como el etiquetado de alimentos voluntario en la parte frontal de los paquetes y restricciones sobre la obesidad así como impuestos sobre la bebidas azucaradas (en Cataluña), pero insiste en que “cabría hacer más”.Y en ese más, la OCDE propone “un paquete combinado que incluyera el etiquetado de los menús, la prescripción médica de actividad física y programas de bienestar en el centro de trabajo”.

Según sus cálculos, medidas como esas podrían llegar a prevenir hasta 96.000 casos de enfermedad no transmisibles de aquí a 2050 y ahorro 32 millones de euros al año en España en costes sanitarios, además de ampliar la productividad en el equivalente a 4.000 trabajadores extra al año a tiempo completo.

Reducción calórica

Además, se propone que España introduzca medidas como una reducción calórica del 20% en los alimentos de alto contenido en azúcar, sal, caloría y grasas saturadas, lo que podría llegar a prevenir 472.000 casos de enfermedades no transmisibles de aquí a 2050. En términos económicos, una medida de estas características ahorraría 169 millones de euros al año en costes sanitarios en España y aumentaría la productividad en el equivalente a 13.000 trabajadores a tiempo completo al año.

El exceso de peso aumenta el riesgo de muerte

Cualquier IMC superior a 22-23 kg/m2 conlleva un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Y a mayor cantidad de grasa abdominal, mayor riesgo

ABC, por M. López

Es bien sabido que el sobrepeso y la obesidad se asocian con un mayor riesgo de padecer enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso muy especialmente de las cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos estudios han sugerido que, en realidad, el exceso de peso no tiene ningún efecto negativo sobre la mortalidad cardiovascular o por otras causas. Es más; algunos de estos trabajos han llegado incluso a plantear que el sobrepeso y la obesidad podrían tener un efecto protector, sobre todo en aquellas personas que, aun con exceso de peso, se encuentran en un buen estado de forma. Unas evidencias que han dado lugar a la denominada ‘paradoja de la obesidad’, según la cual tener un índice de masa (IMC) elevado no solo no se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, sino que resulta beneficioso para la salud. Y es que según esta teoría, las personas con exceso de peso y aparentemente sanas –o dicho de otro modo, ‘fofisanas’– viven más. Pero, ¿esto es realmente así? Pues según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), no. Definitivamente no.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «European Heart Journal», muestra que cualquier IMC superior a 22-23 kg/m2 conlleva un incremento del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, caso de la hipertensión arterial, de los infartos de miocardio y de los ictus. Y asimismo, que este riesgo también se ve notablemente aumentado en función de la cantidad de grasa abdominal que ‘porte’ la persona.

En palabras de Stamatina Iliodromiti, directora de la investigación, «cualquier idea errónea que albergue la población sobre un efecto potencialmente ‘protector’ de la grasa sobre el riesgo de episodios cardio y cerebrovasculares debe ser cuestionada».

El mito del ‘fofisano’

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de 296.535 adultos que, completamente sanos e incluidos entre los años 2006 y 2010 en el Biobanco de Reino Unido, fueron sometidos a un seguimiento clínico ‘intensivo’ hasta el año 2015.

Los resultados mostraron que los participantes con menor riesgo de enfermedad cardiovascular eran aquellos con un IMC entre los 22 y los 23 kg/m2. Sin embargo, y una vez superado este IMC, el riesgo se disparaba. De hecho, parece que la probabilidad de desarrollar una patología cardiovascular aumenta hasta un 13% por cada incremento en el IMC de 5,2 kg/m2 en el caso de las mujeres y de 4,3 kg/m2 en el de los varones.

Pero aún hay más. Partiendo de un perímetro de cintura de 74 cm en las mujeres, cada aumento de 12,6 cm adicionales se asoció con un incremento del 16% en la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. Un incremento del riesgo que también se observó en varones, en este caso de un 10% por cada 11,4 cm adicionales a un perímetro de cintura de 83 cm.

Como indica Stamatina Iliodromiti, «el nuestro es el mayor estudio de los realizados hasta la fecha que ofrece evidencias frente a la paradoja de la obesidad en la población sana. Sin embargo, es posible que la situación sea diferente en las personas con una enfermedad pre-existente, pues ya se ha demostrado que, por ejemplo, el tener un ligero exceso de peso se asocia con una menor mortalidad en los pacientes con cáncer, especialmente porque tanto los tumores como los tratamientos oncológicos pueden conllevar una pérdida de peso muy poco saludable».

Sea como fuere, continúa la directora de la investigación, «al mantener un IMC en torno a los 22-23 kg/m2, las personas sanas pueden minimizar su riesgo de sufrir o morir por una enfermedad cardiovascular. Y cuanto menor grasa porten, sobre todo en el abdomen, menor será su probabilidad de enfermedad cardiovascular en el futuro».

Perder unos kilos

En definitiva, lograr y mantener un IMC de 22-23 kg/m2 nos ayudará a prevenir las enfermedades cardiovasculares y, por tanto, a vivir más. Lo cual, como reconocen los propios autores, no resulta fácil. Sobre todo en las edades avanzadas.

Como apunta Naveed Sattar, co-autor de la investigación, «hay muchas personas que no pueden tener un IMC tan bajo, por lo que el mensaje es: cualquiera que sea tu IMC, y sobre todo cuando este IMC se encuentre en el rango del sobrepeso y la obesidad, perder tantos kilos como sea posible solo mejorará tu salud. Pero es cierto que no hay atajos para perder peso de forma intencionada, por lo que los médicos deben hacerlo mejor a la hora de ayudar a sus pacientes a perder estos kilos».

Y llegados a este punto, ¿cómo es posible que algunos estudios sugieran que el exceso de peso fuera bueno para la salud cardiovascular? O dicho de otro modo, ¿cómo es posible que se pudiera concebir la ‘paradoja de la obesidad’? Pues en opinión de los autores, por defectos en la metodología de estos estudios. Y es que seguramente hubo algunos factores de riesgo que no fueron tenidos en cuenta. Por ejemplo, que algunos participantes tuvieran una enfermedad grave que, además de hacerles perder peso, ocasionara su muerte prematura. O que se pasara por alto el caso de los fumadores. Y es que fumar cambia la distribución de la grasa corporal y reduce el apetito, lo que provoca que los fumadores, si bien presentan un riesgo cardiovascular muy superior al de la población general, tengan un menor IMC.

La salud entra por la boca

Heraldo de Berbate

Lo que comemos afecta nuestro cuerpo de forma positiva o negativa.

Muchas de las enfermedades que se pueden llegar a padecer tienen su origen en los malos hábitos alimenticios, ya que estos influyen de gran manera en el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Por supuesto, la mala alimentación aunada al sedentarismo y la predisposición genética de la persona, son factores a tomar en cuenta a la hora de padecer cualquier patología. Con el auge de la era fitness es normal ver más personas realizando ejercicio o pensando mejor en cómo alimentarse de forma correcta, ya que actualmente, gran parte de la población desarrolla diversas enfermedades.

El punto de la obesidad juega un papel importante en este aspecto ya que las personas que sufren de sobrepeso suelen desarrollar alguna enfermedad, debido a que el cuerpo humano, no está diseñado para soportar durante prolongados periodos de tiempo una gran cantidad de peso, esto produce que los órganos deban duplicar su funcionamiento causando que se deterioren o presenten fallas con mayor rapidez. Esto suele suceder con las articulaciones las cuales se encargan de soportar el peso del cuerpo y tienden a presentar desgaste ocasionado muchas molestias y en algunos casos visitas al quirófano.

Lo mismo ocurre en nuestro torrente sanguíneo, por el viajan gran parte de los nutrientes de nuestro cuerpo y por supuesto, las grasas que cuando se encuentran en niveles muy elevados pueden ocasionar obstrucciones las cuales pueden traer consigo embolias o infartos. Cuando las personas alcanzan cierto peso muchas veces se vuelve difícil perderlo y es por ello que existen instituciones creadas para brindarles apoyo a las personas que atraviesan por estas circunstancias, tal como lo es el Instituto Médico Europeo para la Obesidad.

Este centro cuenta con expertos los cuales pueden orientar al paciente sobre las diferentes opciones que existen para abordar su problema, tomando en cuenta la opción que mejor se adapte a cada caso, una de las intervenciones que suele ser más recomendada es la manga gástrica debido al gran éxito que ha presentado en poco tiempo, esta consiste en remover una parte del estómago dejando el restante en forma de tubo o manga que se conecta al esófago y al intestino delgado.

Esta intervención ayuda a disminuir la superficie del estómago hasta en un 70%, quedando aproximadamente del tamaño de una pelota de tenis, debido a que esta cirugía preserva el orden natural del sistema digestivo no presenta muchas complicaciones a la hora de la recuperación del paciente, ya que en algunos casos las cirugías pueden alterar la correcta absorción de los nutrientes ocasionando problemas a la larga

Para aquellos pacientes que presenten un índice de masa corporal total mayor a 50 kg/m² la principal opción a tomar en cuenta es la de la manga gástrica ya que es menos agresiva y riesgosa que intervenciones tales como el bypass gástrico o el cruce duodenal. Por supuesto, todos los procedimientos deben ser complementados con una dieta adecuada y ejercicio para que la persona no aumente nuevamente el peso perdido.

Alerta en Reino Unido: la obesidad ha alcanzado niveles de récord

23 amputaciones por diabetes se llevan a cabo al día en Inglaterra, 4 de cada 5 podría haberse evitado con una vida más saludable y mayor atención médica.

As, por Laura Martín San Juan

La alerta es real desde hace años, pero viendo las cifras oficiales de amputaciones, el gobierno ha pedido ayuda y ha dado la voz de alarma: la obesidad está llegando a tales niveles que las amputaciones por diabetes empiezan a tener cifras de récord.

En 2016, se han amputado más 8.500 miembros, un dato que podría haberse evitado, según los expertos. El número es altísimo, máximo histórico concretamente. En 9 de cada 10 casos de amputaciones es por diabetes tipo 2, la vinculada a la obesidad y la inactividad.

Desde la asociación Diabetes UK abogan por intentar que la tasa se frene y llegue a bajar. No puede ser que dos de cada tres adultos tengan sobrepeso u obesidad. Perder los brazos o las piernas y quedarse ciego es algo ya habitual en la sociedad británica. Y no parece que nada pueda frenar esto.

En muchos casos, afirman desde la organización, 4 de 5 amputaciones podrían haberse evitado si hubieran tenido esos pacientes controles diarios. Una crítica a la sanidad británica desde varios colectivos estos días.

Uno de los controles que se puede hacer de manera sencilla es mirarse los pies cuando la situación ya ha llegado a un punto difícil, evitando así la aparición de heridas que no cierran y que éstas se infecten y puedan llevar a la amputación.

Para la organización caritativa NICE, a los mayores de 40 años se les debería ofrecer una revisión de su diabetes y controlar la dieta por sus médicos. Además, abogan por clases de nutrición saludable para quienes estén poniendo en peligro su salud, además clases donde puedan aprender a adelgazar.

Riesgo de mortalidad por obesidad es subestimado

obesidad en EEUUEl riesgo de mortalidad asociada a la obesidad es subestimado en la mayoría de los estudios, porque estos se apoyan en una sola medición del índice de masa corporal, y no en las variaciones de peso a lo largo de períodos largos de tiempo, según un estudio reciente.
Según el reporte, las investigaciones que no distinguen entre las personas que jamás se excedieron de peso y aquellas que fueron obesas o tuvieron sobrepeso antes de adelgazar son engañosas, porque ignoran los efectos duraderos de un exceso de peso.
Además, la pérdida de peso es a menudo resultado de una enfermedad, precisan los investigadores, cuyos trabajos fueron publicados en la edición en línea de las Actas de la Academia estadounidense de las Ciencias (PNAS).
“Los riesgos asociados a la obesidad han sido subestimados en investigaciones previas porque la mayoría de los estudios toman en cuenta el peso medido una sola vez”, explica Andrew Stokes, profesor adjunto de salud pública de la Universidad de Boston y uno de los principales autores del trabajo.
“El simple hecho de incorporar medidas de peso tomadas a lo largo del tiempo deja en claro los riesgos de obesidad y muestra que estos son mucho mayores que los estimados hasta ahora”, añade.
Los científicos determinaron que el riesgo de mortalidad de las personas que tuvieron un peso normal al momento de la investigación, pero habían tenido sobrepeso u obesidad en el pasado, es 27% mayor al riesgo de mortalidad que padecen los que siempre mantuvieron la línea.
También observaron una mayor prevalencia de diabetes de tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares entre las personas que tuvieron un índice de masa corporal (IMC) mayor que el normal y luego perdieron peso, que entre las personas que siempre fueron delgadas.
Los autores del estudio utilizaron datos provenientes de una amplia investigación nacional sobre nutrición realizada en Estados Unidos entre 1988 y 2010.
El 39% de las personas que tenían peso normal al momento de la investigación habían padecido en el pasado sobrepeso u obesidad.
Fuente: Nacion.com

Embarazo tras la cirugía de la obesidad: pros y contras

· Las mujeres que gestan tras esta intervención tienen menos riesgo de diabetes gestacional
· Pero también presentan más posibilidades de tener hijos pequeños para su edad
· Además, se ha observado una posibilidad de incremento de la mortalidad de los bebés

El Mundo, por Ainhoa Iriberri

embarazo tras cirugía de obesidad, foto El MundoConseguir un embarazo tras una operación de cirugía bariátrica para perder peso tiene pros, pero también contras. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine afirma que las mujeres que gestan tras este tipo de operación tienen menos riesgo de padecer diabetes gestacional y de dar a luz niños con exceso de peso pero, a cambio, aumentan las posibilidades de tener hijos pequeños para su edad gestacional y se observa una posibilidad de incremento de la mortalidad.

Para el jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos, Miguel Ángel Rubio, esto tiene una clara lectura: ninguna mujer obesa debe someterse a cirugía bariátrica solo por mejorar su pronóstico de embarazo y solo ha de hacerlo si cumple con las indicaciones establecidas para entrar en quirófano: un índice de masa corporal (IMC) de más de 40 (o más de 35 si se acompaña de alguna comorbilidad asociada, como hipertensión), una estabilidad psicológica contrastada, haber intentado previamente perder peso sin éxito con dieta y ejercicio y no presentar otra enfermedad grave al mismo tiempo, como insuficiencia hepática.

Los investigadores dirigidos por Martin Neovious, del Karolinska Institutet de Suecia pretendieron con su trabajo contestar a una pregunta aún no respondida: qué impacto tenía la cirugía de la obesidad en las futuras madres. Para ello, compararon el embarazo de las 670 mujeres en este grupo que habían sido madres entre 2006 y 2011 con el de las 627.000 que habían dado a luz sin haberse operado por no tener necesidad de hacerlo.

Los datos fueron concluyentes. Un 6,8% de pacientes no operadas padeció diabetes gestacional frente al 1,9% de las que sí habían pasado por quirófano. Un 22,4% de las primeras dieron a luz niños grandes para su edad gestacional, frente al 8,6% del segundo grupo pero las cosas cambiaban en el porcentaje de niños de bajo peso para su edad en el vientre: nacieron así un 15,6% de los hijos de obesas operadas frente a un 7,6% del grupo control. El riesgo de dar a luz a un niño muerto o que muriera en el parto fue de 1,7% en el grupo de las operadas frente a un 0,7% en el otro.

Rubio, que acaba de publicar un trabajo similar en la revista Obesity Surgery, reconoce sus resultados en los del estudio sueco. Como en este, su serie de 112 obesas embarazadas tras operarse, tuvieron más niños pequeños para su edad gestacional y menos diabetes de este tipo. Y también se observó una tendencia, no estadísticamente significativa, a un mayor porcentaje de muerte fetal.

Por esta razón, el experto resalta la importancia de operarse “solo si es necesario”, aunque destaca la seguridad de la cirugía bariátrica “sobre todo desde que se hace con laparoscopia”.

Además, recuerda que los endocrinos recomiendan esperar un año a las mujeres operadas para quedarse embarazadas, algo que no siempre se cumple, muchas veces por descuido de las propias pacientes.

La obesidad causó 500.000 nuevos casos de cáncer en 2012

Los expertos calculan que una cuarta parte de estos casos podría haberse evitado al estar relacionados con el progresivo incremento en el índice de masa corporal 

ABC
obesidad y cancerPrevenir la obesidad puede ser una vía para prevenir el cáncer. En 2012, el sobrepeso, y la obesidad, parecen ser los responsables de 500.000 nuevos casos de cáncer en todo el mundo. Y, según un informe publicado en «The Lancet Oncology», el impacto del exceso de peso es mucho mayor en los países más desarrollados: casi dos tercios (64%) de los tipos de cáncer relacionados con la obesidad se producen en América del Norte y Europa.

A tenor de estos datos, los investigadores, dirigidos por Melina Arnold, de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), estiman que una cuarta parte de todos los cánceres relacionados con la obesidad en 2012 (118.000 casos) son atribuibles al aumento en el índice de masa corporal (IMC) que se ha producido en la población desde 1982. Es decir, aseguran, eran «evitables».

A partir de la información obtenida de una serie de bases de datos, incluyendo Globocan, sobre la incidencia de cáncer y mortalidad en 184 países, Arnold y sus colegas crearon un modelo para estimar la cantidad de cánceres asociados con el exceso de peso en los países y regiones de todo el mundo en 2012, y qué proporción podría ser atribuida al aumento del IMC desde 1982.

Pero en mujeres

Los resultados revelan que los cánceres relacionados con la obesidad es un problema muchos más grave para las mujeres que para los varones, en gran parte debido al cáncer de endometrio y de mama después de la menopausia. Así, en los varones, el exceso de peso fue responsable de 136.000 nuevos casos de cáncer en 2012, mientras que en las mujeres lo fue de 345.000 (1,9% y 5,4% respectivamente).

De los 345.000 cánceres en mujeres, casi 25.000 fueron de mama, endometrio y colon, mientras que en los hombres el cáncer de colon y el de riñón representaron más de dos tercios de todos los tumores asociados con la obesidad (cerca de 90.000 casos).

Y las cifras son peores cuanto más desarrollado es el país; así por ejemplo, en aquellas regiones con mayor índice de desarrollo humano (IDH) países, alrededor del 8% de los cánceres en las mujeres y el 3% en los hombres estaba asociado con el exceso de peso, en comparación con el 1,5% de los cánceres en las mujeres y del 0,3% en los hombres en los países con un IDH más bajo.

La peor parte se la lleva América del Norte: solo en esa región hubo 111.000 cánceres, casi una cuarta parte (23%), de todos los nuevos cánceres relacionados con la obesidad a nivel mundial. Mientras que África subsahariana fue la que menos contribuyó: 7.300 cánceres o 1,5%. Dentro de Europa, los países donde más casos se produjeron son los del este de Europa (66.000 cánceres).

Cada vez más obesos

La prevalencia mundial de obesidad en adultos se ha duplicado desde 1980. «Si esta tendencia continúa –señala Arnold-, aumentará la carga futura de cáncer, sobre todo en América del Sur y en el norte de África, donde se está observando los mayores incrementos en la tasa de obesidad en los últimos 30 años». En España se calcula 22,9% de la población adulta es obesa, según el índice de masa corporal (IMC), porcentaje que aumenta al 36% si se utiliza el perímetro de la cintura para definirla.

La epidemia del siglo XXI