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A los 40 dio un giro drástico: cambió su cuerpo sin dieta, reveló el secreto y hace furor en las redes

agosto 30, 2017

El Intransigente

Belinda Norton Smith decidió, a sus 40 años, darle un giro radical a su vida. Cambió sus hábitos. Transformó su cuerpo. Compartió sus secretos. Y hace furor en las redes.  transformó su cuerpo gracias a una modificación de hábitos radical.

La asutraliana, demostró, además, que nunca es tarde. A sus 40 años, decidió por empezar a nutrirse con una dieta más saludable y, lo fundamental, a hacer ejercicios. Ahora comparte sus secretos en Instagram para inspirar a otras personas.

1. Cardio en ayunas

“Podés caminar si no querés correr o si no podés salir de casa, saltá la soga o hacé bicicleta estática. Practicar ejercicio con el estómago vacío y después desayunar provoca que el metabolismo se active y ajuste tu ritmo cardíaco mientras se acelera la distribución de la sangre por todo el cuerpo”, aseguró.

2. Circuitos de velocidad

“Circuitos de 40 minutos aumentan tu masa muscular. No es necesario más”, remarcó. “Son muy importantes porque a medida que envejecemos tendemos a perder el tono muscular y si no los construimos bien terminamos perdiendo la fuerza y la movilidad”, explicó.

3. Seis comidas por día

“Las mujeres, sobre todo, necesitan seis comidas al día para estabilizar su metabolismo, por lo que es muy importante hacerlo”, sostuvo.

4. Cuidado con el alcohol

“El alcohol está bien un viernes por la noche o en una fiesta especial, pero hay que tratar de evitarlo el resto de la semana. La gente suele olvidar la gran cantidad de azúcar que tiene el vino. Reemplazá esa por agua y vas a ver los resultados”, comentó. Además, durante los primeros 10 días de cambio de dieta, nada de alcohol.

5. El cuidado de los abdominales

“Si lo que querés es una verdadera tabla de planchar, tenés que mirar con lupa lo que tomás y comés de manera sana o todo ese ejercicio no tendrá resultados”, advirtió. Además, remarcó la importancia de trabajar en ambos lados y con las planchas con peso en las piernas.

6. No obsesionarse con la balanza

Lo recomendable es pesarse una vez por día, siempre a la misma hora, desnudo o con poca ropa, para conocer la evolución que se tuvo una vez terminada la semana.

Tras la Navidad, ¡Chicos, barriga fuera!

enero 3, 2017

EFE Reportajes, por Pablo Gutman

showimage¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como “un mal menor” y se presenta con eufemismos exculpatorios, como “barriguita cervecera” o “la curva de la felicidad”, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social?.

¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque “es sabido” que ellos beben más alcohol, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?.

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estos interrogantes, pero tiene claro que “quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo”.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21 por ciento) que el de mujeres (79 por ciento)”, explica el experto de este instituto (www.imeoobesidad.com) . “Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado, y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países.

“Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Efe Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

Ellos engordan diferente que ellas

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto IMEO.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica a Efe, Estefanía Ramo, nutricionista de ese instituto. Esta grasa acumulada en “la barriguita” de los hombres, es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales), es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al Síndrome Metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer, y las enfermedades respiratorias u osteo-articulares, según los expertos de IMEO.

Cinco reglas de oro para mantener la línea

Ramo traslada a Efe cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como ‘comida rápida’, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

1.- Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2.- Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3.- Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4.- Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales, nueces y semillas.

5.- Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, resistencia aeróbica, autoestima y niveles de estrés, entre otros. Opciones saludables para casos concretos Consultadas por Efe sobre algunas situaciones concretas y cotidianas en las que los hombres pueden tomar medidas para prevenir el sobrepeso, las nutricionistas Escalada y Ramo, sugieren:.

6.- En lugar de consumir productos ultraprocesados como pizzas, ‘nuggets’, salchichas o bollería industrial, es preferible comprar la mayor variedad posible de productos frescos, para reducir el consumo de grasas poco saludables, azúcares y sal, acudiendo a los mercados tradicionales.

7.- En lugar de beber refrescos, azucarados o edulcorados, o zumos cuando tenga sed, es preferible optar por agua o infusiones que, además de hidratarnos, también hacen que reduzcamos considerablemente nuestro consumo de azúcar.

8.- En lugar de disfrutar de los deportes solo a través del televisor o las gradas de un estadio, es preferible practicarlos, teniendo en cuenta que su variedad es inmensa: interiores o al aire libre, individuales o en equipo, de más o menos intensidad o impacto.

9.- En lugar de movernos siempre en coche porque es más cómodo y rápido, conviene desplazarse a pie o en bicicleta en las distancias más cortas, lo cual nos ayuda a mantener la línea y a apreciar la diferencia entre una vida activa y una sedentaria.

10.- En lugar de saltarnos comidas y pasar muchas horas sin comer, conviene aumentar el número de tomas, reduciendo el volumen de las colaciones, para que al comer no tengamos tanta sensación de hambre ni estemos ansiosos, ingiramos menos cantidad y elijamos opciones más beneficiosas.

11.- En lugar de tomar patatas fritas o galletas saladas, prepárese aperitivos saludables como unos ‘crudités’ (hortalizas crudas cortadas en forma de bastón) de verduras, con salsa de yogur y especias.

Cinco claves nutricionales para evitar la obesidad masculina

diciembre 4, 2016

Noticias de Mallorca / Infosalus
fotonoticia_20161204073134_640El 52,7 por ciento de la población española de más de 18 años está por encima de su peso y más años presenta sobrepeso u obesidad, un problema que se da en mayor medida en hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%) aunque no tenga la misma repercusión según un sexo u otro.

De hecho, desde el Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO) reconocen que, mientras que la obesidad femenina está despiadadamente juzgada y temida –e incluso en las redes sociales hasta circula el término “gordofobia” con este fin–, la obesidad masculina se sigue viéndose como “un mal menor” encriptado en términos exculpatorios, como ‘barriguita cervecera’ o ‘la curva de la felicidad’, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social.

Eufemismos que se encargan de presentar la obesidad del varón dentro de un contexto social de lo más normal, porque los hombres beben más (alcohol), frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y, al mismo tiempo, apenas se someten a dieta.

El problema, según el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, es que “quitando importancia a un problema de salud no hace que se resuelva por sí solo”, al tiempor que reconoce que los hombres que visitan sus consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%).

Aunque lo ideal es contar con un nutricionista que supervise nuestra alimentación, los expertos en nutrición de IMEO nos ofrecen cinco claves para seguir un patrón nutricional que haga posible evitar la obesidad masculina:

Aumentar los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena) que ayudan a disminuir el colesterol.

Asegurar el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, con el fin de mejorar la salud ósea. Aumentar el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

No olvidar los alimentos proteicos. Mejor la proteína vegetal (legumbres, los cereales, frutos secos). Las carnes que sean magras, sin grasa.

Reducir o moderar el consumo de alimentos grasos, sobre todo las grasas saturadas (por su incidencia en el riesgo cardiovascular) y aumentar el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los encontramos en principalmente en pescados azules, aceites vegetales, nueces, semillas, etc.

Recordar que el ejercicio físico reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular. Su práctica regular ayuda a evitar enfermedades y potencia el bienestar emocional.

Cómo reducir los efectos del alcohol con ejercicio

noviembre 16, 2016

El ejercicio regular podría reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la sustancia

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias
el-ejercicio-ayuda-contra-la-resaca_istocklavanguardia-webExiste una larga lista de recetas populares que pretenden contrarrestar los efectos de la resaca. Desde complementos vitamínicos hasta ciertas comidas, son las herramientas que de forma cotidiana intentan minimizar el molesto estado. La cuestión es ¿alguna funciona?

Aunque según una revisión de estudios publicada en el British Journal of Medicine concluía que no existe ningún método efectivo para acabar con ella, un nuevo trabajo parece indicar que puede haber una vía para que su presencia sea lo menos invasiva posible.

Según indica una reciente investigación, sudar la camiseta podría ser el remedio contra la resaca y sus efectos a largo plazo.

Sudar contra el alcohol

El estudio de la Universidad de Sidney ha descubierto que incluso la actividad básica recomendada por semana (unos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada) podría disminuir los efectos nocivos de la ingesta de alcohol.
“La práctica de ejercicio nos puede ayudar a eliminar las toxinas que se han acumulado en el organismo pues aumenta la velocidad de metabolización del alcohol”, apunta Jorge Martín Brañas entrenador personal del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Como comenta el especialista físico, cuando se consumen un par de copas o más, el hígado las metaboliza en acetato, un elemento residual utilizado por el cuerpo en lugar de las grasas como combustible. La práctica de ejercicio físico ayudaría al organismo a quemar más rápido el acetato y volver a la normalidad.

La mejor rutina anti-resaca

Para obtener beneficios el día después de haberse pasado con las copas no sirven las sesiones extenuantes. “Una sesión suave de cardio en el gimnasio o un paseo andando o en bicicleta al aire libre pueden ser una buena opción, siempre haciendo caso a nuestras sensaciones e hidratándonos muy bien”, recomienda Brañas.
Lo más importante estos días, según subraya Jorge es no sobrepasar la intensidad. “Si mantenemos esta premisa, estas rutinas activarán el metabolismo favoreciendo la eliminación de las sustancias tóxicas que sobran en el organismo”, manifiesta.

Entrenar contrarresta los síntomas

De vuelta a la investigación anterior, los científicos encontraron una relación directa entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad por cáncer. Sin embargo, el análisis de los resultados de los más de 36.370 participantes demostró que la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad fue atenuada entre los individuos que cumplían con las recomendaciones de actividad física.
“Hay que destacar una relación dosis-respuesta entre el consumo de alcohol y las muertes por cáncer, es decir, son directamente proporcionales. Pero este no es el caso entre personas físicamente activas”, comenta el autor del estudio Dr. Emmanuel Stamatakis en un comunicado.
Sin embargo, los investigadores alertan: “En ningún caso sugerimos que hacer ejercicio es una licencia para beber más alcohol, ya que el abuso de esta sustancia causa un daño en la salud y la sociedad significativo”, afirma Stamatakis.
Algo en lo que coincide Jorge: “El alcohol no es un buen aliado para nuestra salud ya que su consumo puede estar unido a enfermedades como la cirrosis, cáncer de hígado, deterioro de la función renal, disminución de la función sexual y cardiopatías”.

A veces, mejor descansar

Aunque los beneficios del ejercicio físico quedan constatados cuando se realizan de forma regular, existen ocasiones en las que es mejor dejar la sesión para otro día. Existe una larga lista de consecuencias como la desnutrición, mareos, diarrea y un largo etcétera que requieren sobre todo de reposo.

“Si tenemos síntomas como náuseas, diarrea y vómitos, lo ideal será quedarse en casa tranquilo e hidratarse hasta que desaparezcan”, cuenta Jorge.

Las ‘drogas’ de la cesta de la compra

junio 19, 2016

Grasas, azúcares y sales son los ingredientes más usados por la industria para engancharnos a comidas y bebidas que deberíamos evitar

Las Provincias

pasteles-muffins-kmNB-U20785360748DaH-490x490@Las ProvinciasMás alcohol, más refrescos, más tapas… En verano no solo comemos peor, sino que además tomamos menos cantidad de alimento, lo que provoca que podamos llegar a estar mal nutridos, porque aunque ingiramos muchas calorías nos faltarán los nutrientes mínimos de una comida sana y rica, sobre todo, en verduras, frutas y legumbres. «De hecho podemos perder masa muscular y sin embargo coger unos kilos, porque cambiamos músculo por grasa», matiza Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

También se abusa muchas veces en las vacaciones de la comida rápida, más aún si se sale fuera de España o se acude a eventos tipo festivales donde la comida se vende en foods trucks, donde por lo general, aunque no siempre, los bocados están cargados de grasas no saludables, proteínas demasiado cocinadas, con exceso de harinas refinadas y rebozados… «Una bomba calórica con poca carga alimentaria positiva», agrega Bravo.

Esta ‘nueva’ alimentación veraniega a base de alimentos ricos en grasas y azúcares provoca más somnolencia, falta de vitalidad y fortaleza y, por lo tanto, una mayor sensación de fatiga. Por no hablar de que las camisas que antes se pegasen a los brazos o pectorales se ajustarán ahora en la zona del abdomen.

Los hay que se fían de las ensaladas, pero ojo. El hecho de que se llamen así no quiere decir que todas valgan. Si bien la base es muy saludable (lechugas, tomates, espinacas, canónigos, cebolla…) hay que tener cuidado con esos ‘extras’ tan atractivos como los trozos de pollo empanados, el pan tostado, los taquitos de bacon fritos o las salsas que sustituyen al aceite de oliva virgen que hacen que las 100 calorías de este plato se transformen en 800.

Y todo esto con el peligro oculto de la adicción, ya que esta clase de comida ‘rápida’ suele exceder los niveles de grasa y azúcares, que como bien explota la industria alimentaria son ingredientes que ‘enganchan’, como denuncia el periodista de investigación y ganador del Pulitzer Michael Moss en ‘Adictos a la comida basura’ -algo que en su día y en cierto modo ya mostró el documental ‘Super Size Me’-. «Mucha gente habrá comprobado que al tomarse un bombón, por ejemplo, le apetece comerse otro a los pocos minutos», apunta Bravo y agrega: «El problema es que esta ‘adicción’ es mayor en pacientes con tendencia a la obesidad».

Como vemos en el listado de los alimentos más adictivos, elaborado por científicos de la Universidad de Michigan y el Centro de Investigación de la Obesidad de Nueva York que fue publicado el año pasado en la revista científica ‘PloS One’, la gran mayoría de ellos lleva azúcar, ya sea presente u oculta, y/o contiene grasas saturadas.

En el caso de las grasas, un estudio publicado en 2011 que fue llevado a cabo por la Universidad de California, en Irvine, mantenía que el aparato digestivo de las ratas de laboratorio usadas para su investigación al entrar en contacto con la grasa generaba unas sustancias químicas conocidas como endocannabinoides. Estas conducen a un aumento en las señales celulares que provocan el ansia por seguir consumiendo alimentos grasos. De hecho, este sistema endocannabinoide se convirtió en una diana para reducir el riesgo cardiometabólico y la obesidad.

Pero no son estos los únicos poderes de la grasa. En la industria de los alimentos procesados, y como explica Moss en su libro, «este ingrediente convierte patatas sosas en maravillas crujientes, panes resecos en barras tiernas y aporta una textura más firme y más volumen a las galletas». También es capaz de enmascarar y transmitir otros sabores de los alimentos. «La grasa puede cubrir la lengua para impedir que las papilas gustativas obtengan dosis demasiado intensas de los acidulantes y a la vez estimular y prolongar la absorción de los sabores más sutiles y aromáticos de alimentos, como sucede con la crema agria. Y esta es una de sus funciones más valiosas para los fabricantes alimentarios», agrega Moss, ya que el sabor es parte importante a la hora de decantarnos por un alimento u otro.

No hay que olvidar que «cuando consumimos grasas y/o azúcares se da un pico de serotonina, un neurotransmisor que controla nuestros niveles de ansiedad, y eso nos hace sentir más calmados», explica el portavoz del IMEO. A esto hay que añadirle que al comer también se libera dopamina, la causante de que busquemos de nuevo el modo de hacernos con ese alimento que nos gusta y de que se guarde en nuestra memoria su buen recuerdo. Por eso nos resulta tan difícil comer solo un bombón. Como con todo, la gratificación que obtenemos disminuye con el tiempo y cada vez necesitamos una dosis mayor para sentir lo mismo que la primera vez.

Una prueba más de lo que hablamos la mostró Don Darling, vicepresidente en Unilever, quien dijo en una publicación del sector: «Hemos podido demostrar que el helado da felicidad. En los estudios clínicos (elaborados por el Instituto de Psiquiatría de Londres), se ha visto cómo una sola cucharada de Carte D’or ilumina las zonas de placer del cerebro». De ahí salió el eslogan… «El helado te hace feliz: ¡es oficial». Como vemos el azúcar también nos atrae irresistiblemente.

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Hay quienes dicen que esa atracción se debe a que la lecha materna es dulce y nos recuerda aquella placidez que sentíamos al mamar, otros que nos atrae porque nuestro cerebro la necesita… Sea como fuere nos place el sabor dulce desde pequeños. Pero aunque que el azúcar nos vuelve locos se sabe desde que Cristóbal Colon trajera consigo tras su segundo viaje la caña de azúcar, no fue hasta finales de los sesenta cuando se tuvo alguna prueba científica de la potente atracción que causaba este ingrediente. Y todo gracias a un estudiante llamado Anthony Sclafani que alimentó a unos ratones con unos cereales superdulces (Froot Loops). Cuando se dio cuenta de la velocidad con que los ingerían, decidió ver qué pasaba si ponía los cereales en el centro de la jaula, un lugar más expuesto y abierto que normalmente evitan los roedores, que prefieren los rincones sombreados y laterales. Como era de esperar, los ratones vencían sus miedos y corrían a devorarlos. El estudiante repitió el experimento años más tarde, ya como profesor de psicología en el Brooklyn College. Sucedió lo mismo. De hecho, demostró que su ansia superaba los frenos biológicos que debían de estarles diciendo «¡basta ya!». Los detalles de su experimento, plasmados en un artículo en 1976, es una de las primeras pruebas experimentales sobre la ansiedad alimentaria.

Científicos de la Universidad de Princeton se dieron cuenta de que los ratones a los que después se les retiraba la dieta azucarada mostraban síntomas de sufrir un síndrome de abstinencia. «Cuando se empieza a tratar la adicción al azúcar, desde el punto de vista alimenticio y psicológico, existe un primer momento de ‘mono’ que cursa con nerviosismo, con echar de menos esos alimentos, de quererse saltar la dieta… En muchos casos se trata como cualquier otra adicción. De hecho, tenemos pacientes que consumen hasta dos litros diarios de refresco y no pueden dejarlo», apunta Bravo.

La magia de la sal

El tercer ingrediente señalado como adictivo es la sal. «Los fabricantes la contemplan como quizás el más mágico de los tres pilares de los alimentos procesados por todo lo que es capaz de hacer, además de excitar las papilas gustativas. En el mundo de los procesados, la sal corrige un montón de problemas que van surgiendo durante el procesado en la planta», señala Moss. Por ejemplo, las galletas saladas sin la sal serían amargas, se humedecerían y se nos pegarían al paladar. El jamón cocido se volvería tan gomoso que casi podría rebotar. Y parte del poder de la sal no tiene nada que ver con el alimento. «Por ejemplo, en la elaboración de pan industrial, la sal impide que las enormes máquinas amasadoras se apelmacen y que la cadena de montaje se atasque, además retrasa el proceso de fermentación, de manera que los hornos pueden soportar el ritmo», explica el Pulitzer. Por eso los médicos recomiendan que se eviten en la medida de lo posible los alimentos procesados, porque además de llevar ocultas grasas y azúcares que ni imaginamos, tienen una cantidad de sodio excesiva, con los perjuicios que el abuso de este ingrediente causa en la salud. Siempre es mejor elegir alimentos frescos, ya nos encargaremos nosotros de hacerlos más sabrosos a base de trucos más beneficiosos para nuestro organismo: como el uso de especias para evitar la sal o endulzar con cáscara de naranja (una tira muy fina y sin esa piel blanca que amarga), un truco infalible para hacer una buena salsa de tomate casera. Si con todo compramos algún alimento procesado, siempre hay que leer las etiquetas y fijarse bien en los ingredientes. Ahí aparecen todos en orden de más cantidad a menos. Eso sí, cuidado con los ingredientes ocultos. A veces el azúcar, por ejemplo, se esconde tras otros nombres: jarabe de maíz de alta fructosa, concentrado de zumo de fruta, sacarosa, glucosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, lactosa, miel, etil maltol y maltodextrina.

Neutralizar la tentación

A pesar de todo resulta difícil no caer en la tentación. Así que si se comete algún exceso, y siempre y cuando la base de la dieta sea sana y equilibrada, «se puede compensar con una cena ligera como un gazpacho y alguna proteína a la plancha, por ejemplo un poco de pavo o un pescado», explica Andrea Marqués, nutricionista experta en gastronomía del IMEO, pero nunca saltarse una comida porque si no se llegará con más hambre a la siguiente y será difícil no volver a caer. También, y como aconseja Marqués, podemos tomar algún depurativo a base de verduras como apio, puerro, espárragos, o infusiones como el té verde. Cuidado porque no son milagrosos y únicamente sirven si los excesos no son cotidianos. Además, y para eliminar las grasas extra, los mejores alimentos son las proteínas que nos ayudan a quemarlas y verduras ligeras como las ya mencionadas y otras como el tomate o el pepino.

Un consejo. Si es de los que debe comer fuera y su espíritu de sacrificio es débil, llevar el túpper con la comida hecha de casa no solo permite vigilar bien la dieta, también cortará de raíz la tentación de elegir otro plato que, por un momento, le pueda apetecer más que su sanísima ensalada de garbanzos y su lubina al horno. Seguramente, el cambio sería para peor, nutricionalmente hablando.

Menú para ser padres

marzo 8, 2016

El Mundo de Córdoba / EFE
Dieta de fertilidad IMEO¿Sabía que el estilo de vida y la alimentación de la pareja juegan un papel decisivo en la fertilidad de sus miembros? Un equipo de psicólogos, naturópatas y nutricionistas clínicos ofrece una serie consejos claves para aumentar las posibilidades de convertirse en papá y mamá.
Realizar unos cambios oportunos en la alimentación aumenta las probabilidades de concebir hijos en hombres y mujeres, según los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO que han elaborado un compendio de pautas actualizadas y enfocadas en aumentar la fertilidad de las parejas.
“En el momento que empecemos a plantearnos un embarazo, además de reducir los niveles de estrés, hay que realizar algunos cambios en la dieta, teniendo en cuenta que sus efectos positivos en la fertilidad empezarán a dar sus frutos a partir del tercer mes”, señala Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición del IMEO (www.imeoobesidad.com).
Según este instituto, existen suficientes evidencias científicas para asociar la calidad del semen y los óvulos con la exposición continuada a químicos en periodos de medio y largo plazo. En la gran mayoría de los alimentos de consumo cotidiano encontramos pequeñas dosis de productos químicos que, unidos y durante un consumo prolongado, podrían estar perjudicando la fertilidad y la capacidad de engendrar hijos, añaden los expertos de este instituto. La nutricionista dietista Andrea Marqués del IMEO recomienda “tener cuidado con las frutas y verduras expuestas a herbicidas y pesticidas, utilizados para controlar los cultivos”.
Cuando queramos evitarlos la primera opción consiste en “elegir productos obtenidos de la agricultura ecológica, con la que nos aseguramos la calidad y la ausencia de sustancias químicas nocivas, aunque quizás la variedad y la vida media del producto sean menores y su precio más alto”, señala Marqués a Efe.
“Nuestra segunda opción es realizar siempre un lavado de frutas y verduras con abundante agua corriente frotándolas con un cepillo de cerdas blandas o con las propias manos”, prosigue. Para Marqués, esta es la mejor manera de limpiarlas, “ya que los jabones y las lejías, si las frutas y verduras son porosas, penetrarán y se mezclaran con los pesticidas y herbicidas dificultando su eliminación”.

MEJOR LAVAR LOS VEGETALES QUE PELARLOS
Advierte que muchas personas “prefieren pelar las piezas de fruta y verdura, pero olvidan que de esta manera se perderán el 80 por ciento de sus nutrientes, normalmente concentrados en la piel”. La nutricionista también recomienda a las parejas que están tratando de concebir o se encuentran en tratamiento de fertilidad “tener cuidado con las carnes de animales que han sido tratados con hormonas, como pollos de crecimiento intensivo o ganado vacuno”.
“La mejor opción es consumir carnes de vacuno y de ave de ganadería ecológica en las que no se utilizan ni productos químicos, ni organismo modificados genéticamente (OMG)”, señala Marqués. Las conservas de lata o alimentos envasados en plástico que pueden contener más trazas de Bisfenol A son otros de los productos que deberían vigilar las mujeres y hombres que deseen tener hijos, de acuerdo a la nutricionista del IMEO.
“El Bisfenol A es una sustancia química capaz de alterar el equilibrio hormonal y afectar al sistema reproductivo, tanto en hombres como en mujeres”, según Marqués, por lo que durante el embarazo o un tratamiento de fertilidad es recomendable evitar el consumo de alimentos enlatados y envasados en plásticos.
“Si los consumimos de forma habitual, es recomendable sustituirlos por aquellos que estén envasados en vidrio, así como utilizar siempre que sea posible botellas de cristal, no calentar plásticos en el microondas, ni recurrir a utensilios de plásticos para cocinar”, destaca.
Marqués también aconseja a los aspirantes a papás, evitar las acrilamidas que se filtran en nuestra dieta a través de la fritura de los hidratos de carbono. “Estas sustancias químicas pueden formarse en distintos alimentos cocinados por encima de los 100 grados centígrados, y son más habituales en los hidratos de carbono, como las patatas fritas, aunque también pueden estar en la corteza del pan, los cereales del desayuno y los granos de café tostados”, especifica.

REDUCIR LA CAFEÍNA
Respecto a la cafeína, Marqués indica que no hay una evidencia científica suficiente en relación a sus efectos secundarios para la fertilidad, “aunque si se ha visto que en hombres puede afectar a la movilidad del esperma y en mujeres reduce la actividad de las trompas de Falopio”.
Por ello, según la experta “es recomendable reducirla o eliminarla, si la pareja tiene problemas de fertilidad, y no abusar de ella durante el embarazo, ya que en exceso puede relacionarse con partos prematuros y pequeñas alteraciones morfológicas en el bebé”. “Bien es cierto que estos datos coinciden con consumos de café muy elevados durante el embarazo (entre 6-8 tazas al día)”, señala Marqués, quien también aconseja que, durante la gestación, “el consumo no debe ser superior a 150-200 mg/día de cafeína, lo que puede equivaler a una taza o taza y media de café al día, 2 tazas de té ó una taza de café y un refresco con cafeína”.
Por otra parte también advierte que “en mujeres con síndrome del ovario poliquístico es esencial evitar los picos de insulina en sangre, y por tanto, se recomienda controlar el consumo de harinas refinadas”. Principal ingrediente de productos de consumo habitual, como el pan blanco, la bollería industrial o las galletas de desayuno, las harinas refinadas “producen aumentos de la insulina en el organismo porque han perdido su fibra y además se les suelen adicionar azúcares”, de acuerdo a la nutricionista.
Para evitar los picos insulínicos, Marqués, recomienda consumir aquellos productos elaborados a base de harinas integrales (pan, pasta, cereales de desayuno) para “conseguir un mayor aporte de vitaminas y minerales y de fibra, cuya presencia hará que la absorción del azúcar en sangre sea más lenta y progresiva”.
Con respecto al alcohol, la experta indica a Efe que , “cuando una pareja decide concebir, el consumo de alcohol debería reducirse a no más de una copa de vino o una cerveza al día, eliminando el consumo de destilados, y deberá eliminarse por completo en el mismo momento que exista la posibilidad de que la mujer esté embarazada”.
“Esto se debe a que, por un lado, el consumo de alcohol reduce la fertilidad y, por otro, el feto metaboliza el alcohol de manera mucho más lenta, por lo que le podría ocasionar diversos problemas como hiperactividad o alcoholismo fetal”, explica Marqués a Efe.

COMIDAS PARA MEJORAR LA FERTILIDAD
Para aumentar las posibilidades de concebir Andrea Marqués recomienda:.
— Aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en antioxidantes, como la zanahoria, el arándano, el tomate, el brócoli o la coliflor.
— Elevar el consumo de ácidos grasos omega 3 a través de las nueces o el pescado azul.
— Incluir en el menú proteínas animales por su aporte de hierro, tomando pollo ecológico, carne roja (una vez a la semana) y mariscos como almejas, mejillones y berberechos.
— Asegurar un correcto aporte de calcio a través del consumo diario de leche semidesnatada, yogures y queso tiernos y frescos.
— Mantener unos niveles adecuados de ácido fólico – existente en verduras de hoja verde, cereales integrales y legumbres- antes y durante el embarazo.
— Incluir en nuestra dieta alimentos con poder afrodisiaco, como plátano, frutos del bosque, chocolate negro, así como vainilla, canela u hojas de damiana en las infusiones.
— Potenciar la fertilidad masculina con aportes de zinc (pescado, marisco, huevos y lácteos), la vitamina C (cítricos, frutas, tomate y kiwi) y selenio (cereales integrales y frutos secos).

Cómo poner freno a los atracones navideños

diciembre 28, 2015

El Mundo, por Gema García Marcos
14512946667178Llevamos una semana de atracones. Y todavía nos quedan dos más:los de Nochevieja y Año Nuevo y el de Reyes. Casi 21 días de excesos, oficialmente permitidos por esa bula mental que nos concedemos en Navidad, a los que hay que sumar los previamente consumidos en forma de cenas de trabajo, copas con amigos, cócteles de empresa. Total, que rezumamos cava, asados y turrones por cada poro de nuestro castigado organismo.

Aunque el ambiente festivo nos haga mirar a otro lado, la prueba del pantalón no engaña. Si el botón no abrocha es que ha llegado la hora de tomar cartas en el asunto antes de que el drama de la última dieta milagro se cierna sobre nuestras cabezas.

Y es que, según los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) cualquier españolito de a pie puede llegar «a coger 0,5 Kg por cada semana de excesos; una persona con sobrepeso, 1 Kg; y un obeso, hasta 1,5 Kg» durante estos días de libertinaje gastronómico.

Poseídos por un impulso incontrolado que nos empuja a devorar todo lo que se nos pone a nuestro paso bajo la peregrina excusa de que «son fechas muy especiales», esta locura transitoria «afecta en mayor grado a los hombres que a las mujeres y también más a aquellos que tienen problemas de sobrepeso u obesidad previos», afirma Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.

¿Por qué engordan más ellos que ellas? La razón, según el IMEO, es sencilla: «Las raciones que suelen tomar los varones son más generosas. También abusan más del dulce y, al tener más aguante, beben más alcohol».

Las diferencias por sexos en la tolerancia a la bebida también tiene su porqué. «El hecho que ellos toleren mejor el alcohol que ellas se debe a tres factores diferenciales que interfieren en su metabolismo: la cantidad de agua en el cuerpo;la concentración de grasas en la zona abdominal y la presencia de una enzima, que permite descomponer el alcohol de forma efectiva». Gracias a todo esto, los hombres son capaces de metabolizar «más cantidad de bebidas graduadas en menos tiempo, consumiendo así más calorías vacías».

En cuanto a los dulces, según los estudios del IMEO, ellas son «más golosas y suelen consumir este tipo de productos de forma regular y no sólo en festivos». Esta apetecencia tiene una explicación científica. «En las mujeres hay una presencia más elevada del neurotransmisor excitatorio acetilcolina, asociado a la sobrepreocupación, una tendencia que es entre un 30 y un 50% más alta que en los hombres», asegura Bravo.

EJERCICIO FÍSICO

«En situaciones de estrés, se disparan nuestros niveles de cortisol, algo que podemos compensar con alimentos ricos en triptófanos, como chocolate, frutos secos, nueces o almendras tostadas, todos ellos presentes en la inmensa variedad de turrones navideños, y que nos ayudarán a aumentar la producción de serotonina, reduciendo nuestros niveles de ansiedad», añade Bravo.

Los hombres, en cambio, son consumidores esporádicos, pero «a menudo caen bajo el efecto adictivo de los postres y son más propensos «a descontrolar las cantidades del bocado final en la época navideña».

Para evitar todo este desmadre, el equipo del IMEO propone «prevenir antes de curar». O lo que es lo mismo, elegir las opciones menos calóricas y practicar más ejercicio físico.

«Lo importante en estas fechas es saber y tener claro que algún kilo nos va a caer. Si eso está asumido se puede planificar el perder un kilo o dos antes de que lleguen los festejos porque todos sabemos que a partir de ahí, la batalla está casi perdida», asegura Martín Giacchetta, CEO de Boutique Gym y entrenador personal de algunas de las caras más conocidas de este país.

Dando por sentado que nos vamos a poner morados, Giacchetta nos da varias alternativas para quemar lo que se pueda. «Caminar, correr, nadar, bailar, saltar a la comba, hacer elíptica o remo son algunas de las opciones más interesantes porque son actividades en las que se gasta mucho».

Los entrenamientos de alta intensidad, conocidos como hiit, son también unos potentes quemagrasas que pueden realizarse en cualquier sitio, «la clave radica en llevar un ritmo mínimo a nivel cardiovascular». Y aclara: «Podemos jugar con los ritmos para ajustarlos a nuestro estado de forma, pero lo más importante es no realizar pausas».

Éstas serían «las mejores opciones para perder peso». Pero el verdadero secreto para mantener un peso equilibrado no es otro que «cuidar la alimentación», asegura.

Los hombres subirán de peso más que las mujeres estas Navidades debido a las generosas raciones y el exceso de alcohol

diciembre 19, 2015

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad alerta que cada semana de excesos gastronómicos puede costarnos entre 0,5 y 1,5Kg de más y sugiere algunos consejos para no arruinar la línea

  • Cada comilona de Navidad ronda entre 2000 y 2500 Kcal., el equivalente a dos días de dieta normal.
  • España y Argentina son los países con más días festivos para este período (hasta 6), seguidos por Alemania (5) y gran parte de los países latinoamericanos (entre 3 y 4), mientras que EEUU y Canadá celebran sólo dos días, Navidad y Año Nuevo.

Los hombres engordarán más que las mujeres en Navidad debido a las genersoas raciones y el exceso de alcoholA seis semanas de posibles excesos gastronómicos los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) evalúan el riesgo de estas Navidades. Hasta 17 días no laborales marca el calendario oficial en España este año desde uno de diciembre hasta concluida la semana de Reyes[1] sumando festivos y fines de semana. Además del colectivo masculino, se consideran más propensos a engordar en estas fechas aquellos que ya tienen un cierto grado de sobrepeso u obesidad. La regla básica sería a más peso corporal, mayor tendencia a descontrolarse o a desarrollar algún trastorno alimenticio. Asimismo se estima que un individuo que está en su normopeso podría coger 0,5Kg por cada semana de excesos; una persona con sobrepeso, 1Kg; y un obeso, hasta 1,5Kg. Con el fin de prevenir excesos sucesivos, los expertos del IMEO ofrecen algunos sencillos consejos que nos ayudará a mantener el peso estable durante las festividades.

En la época navideña existe un mayor riesgo para descuidar la alimentación y en algunos casos ésta se convierte en válvula de escape a los deseos adictivos de comer y en una justificación social para el atracón. “Nuestra experiencia nos indica que este problema afecta en mayor grado a los hombres que a las mujeres y también más a aquellos que tienen sobrepeso u obesidad”, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.

Las principales razones por las que los representantes del sexo masculino cogen más kilos que sus homólogas femeninas suelen ser las generosas raciones, incluidos los dulces, y el mayor aguante al beber alcohol.

El hecho que ellos toleran mejor el alcohol que ellas se debe principalmente a tres factores diferenciales que interfieren en su metabolismo: tener más cantidad de agua en el cuerpo, grasas concentradas en la zona abdominal y la presencia de una enzima, alcohol deshidrogenasa, que permite descomponer el alcohol de forma efectiva. Gracias a ello los hombres son capaces de metabolizar más cantidad de bebidas graduadas en menos tiempo y la contrapartida son más calorías vacías.

En cuanto a los dulces, ellas por regla general son más golosas y consumen este tipo de productos de forma regular y no sólo en festivos. Esta apetecencia se explica con la presencia más elevada del neurotransmisor excitatorio acetilcolina, que se asocia a la ‘sobrepreocupación’ femenina, una tendencia que es entre un 30 y un 50% más alta en las mujeres que en los hombres.

“Cuando generamos estrés, se disparan nuestros niveles del cortisol, algo que podemos compensar con alimentos ricos en triptófanos, como chocolate, frutos secos, nueces o almendras tostadas, todos ellos presentes en la inmensa variedad de turrones navideños, y que nos ayudarán a aumentar la producción de serotonina, rediciendo los niveles de estrés”, explica Bravo.

Los hombres suelen comer dulces de forma esporádica, pero a menudo caen bajo el efecto adictivo de los postres de forma desprevenida al descontrolar las cantidades del “bocado final” en la época navideña.

Otro factor que contribuye al exceso de peso, es la tendencia omnipresente a reuniones familiares y laborales que tienen como propósito celebrar las famosas cenas de Navidad.

Consejos nutricionales de cara a la Navidad

lenguado al hornoCon el fin de prevenir excesos sucesivos, los expertos del IMEO aconsejan ‘dosificar’ las celebraciones, reservando las comidas principales para los días señalados y optando por opciones más saludables que nos permitirán reducir las calorías a menos de la mitad. Seguir estos sencillos consejos nos ayudará a mantener el peso estable durante las Navidades.

  1. Controlar las técnicas de cocinado y presentación, pues pueden multiplicar x3 las calorías del plato.

Desde IMEO destacan como técnicas culinarias más saludables el horno, papillote, vapor, hervido, plancha y salteado. A cambio, desaconsejan los guisos, fritos, sofritos, estofados, brasa y microondas por ser menos saludables y porque en algunas ocasiones pueden multiplicar por tres las calorías del plato. “Se ha de tener especial cuidado con las calorías añadidas bajo forma de salsas, rebozados, mayonesas, natas y mantecas, ya que 3 cucharas soperas de mayonesa, por ejemplo, pueden aportar hasta 800Kcal, más de lo que sería el equivalente a una sola comida.

Ejemplos de diferencia calórica en 100gr de un alimento según la técnica de cocción aplicada:

– Calamares a la plancha (79,3Kcal) versus calamares a la romana (192,5Kcal).

– Lenguado al horno (72,6Kcal) vs lenguado empanado y frito (212,8Kcal).

– Patatas al horno (105Kcal) vs patatas fritas (295Kcal).

– Langostinos a la plancha con ajo y perejil (95Kcal) vs langostinos con mayonesa (369,8Kcal).

  1. Comprar raciones justas para no tener que comer las sobras.

La lucha con los excesos navideños empieza en el momento de la compra. Además de evitar tirar de las sobras los días siguientes del festivo, nos ayudará a ahorrar. Para ello, lo mejor es ir al mercado sin hambre, ni prisas; esto nos permitirá procesar mejor la información del etiquetado y elegir el producto más indicado. Podemos planificar la compra para los menús de la semana y calcular la cantidad necesaria según el número de comensales.

Lo mejor sería comprar productos frescos y de temporada en cantidades justas, sin dejarse llevar por las ofertas tipo “más por menos”, porque adquirir un producto fresco tiene sentido solo si se consume al poco tiempo.

Por último, es recomendable comprar los dulces de poco en poco evitando las cajas grandes.

  1. Ayunar antes o durante un día festivo es un grave error que promueve el síndrome de atracón posterior.

Muchas personas no prueban ni bocado o apenas comen antes de la comida o cena principal en un día festivo pensando que de esta forma compensarán los excesos que van a tener. Un grave error, totalmente desaconsejado, ya que promueve el síndrome de atracón posterior. Otros inconvenientes de esta práctica son el riesgo de mareos o desvanecimiento, la fuerte sensación de hambre, cambios en el metabolismo que se relentiza, favoreciendo la pérdida de masa muscular y un efecto rebote.

La mejor estrategia para afrontar la celebración es realizar durante el día festivo pequeñas ingestas cada 2 o 3 horas siguiendo la filosofía de la dieta del picoteo, optando por alimentos menos calóricos y limitando las cantidades.

  1. Planificar el menú festivo optando por platos menos calóricos.

Consejos nutricionales de IMEO para unas navidades sin excesosLos expertos del IMEO aconsejan ordenar las comidas de primeros platos y entrantes menos calóricos para llegar sin hambre al plato principal. Para finalizar, lo mejor es tomar un postre casero y acompañarlo con cava -¡las burbujas aportan saciedad!– y, cuando ya no se tiene hambre, sacar los dulces navideños para degustar.
Para hacernos una idea, una comida o cena de Navidad no debe sobrepasar el 30% de la ingesta calórica total del día[2]. Dependiendo del peso, sexo, edad y actividad física de la persona, la comilona debería moverse de 450 a 540Kcal en el caso de las mujeres y de 600 a 750Kcal en el caso de los hombres.

Sugerencias de entrantes y primeros platos bajos en calorías: Caldo de gallina y verduras desgrasado, ventresca de bonito del norte con pimientos rojos asados, jamón ibérico, marisco (navajas, percebes, mejillones, gambas a la plancha, langostinos), pimientos del piquillo rellenos de carne picada.

Sugerencias de platos principales bajos en calorías: lubina o besugo al horno con ajetes y limón, solomillo de ternera con pimientos verdes.

  1. Limitar la cantidad de alcohol y optar por bebidas menos calóricas.

El exceso de alcohol desinhibe y reduce nuestro autocontrol y fuerza de voluntad, aumentando el riesgo de glotonería excesiva e ingestas desmesuradas, que tendrán efectos negativos no sólo en los kilos de más, sino también en nuestra salud y equilibrio emocional. Desde IMEO recomiendan apostar por el cava, el tinto y la cerveza y evitar, siempre que se pueda, las bebidas espirituosas y los chupitos “digestivos”.

Para ilustrar la diferencia calórica, compararemos varias bebidas alcohólicas con un vaso ron con bebida de cola, que tiene 293Kcal y equivale a: 2,7 copas de 150ml de vino tinto o blanco; 3,2 vasos de sidra dulce; 4,1 copas de 100ml de champagne y a 4,5 botellas de 200ml de cerveza rubia.

Tabla de equivalencia alcohol

Realizar un día de compensación depurativo tras un día de excesos.

Siguiendo la filosofía de la Dieta de los Días Alternos, recomendamos los días posteriores a las comidas navideñas hacer un día depurativo como el que ofrecemos a continuación.

Desayuno: descafeinado, 1 zumo de 2 naranjas, 1 yogur desnatado de menos de 60Kcal con una cucharadita de salvado de avena.

Media mañana: 1 kiwi, 2 nueces.

Comida: 1 tazón de caldo de verduras depurativas preparado con apio, perejil, cebolla y diente de león; 150grs de queso fresco 0%, 1 zumo de zanahoria.

Merienda: 1 onza de chocolate negro, 2 nueces.

Cena: 1 tazón de caldo de verduras depurativas, 2 lonchas de jamón ibérico, 1 copa de vino tinto.

  1. Tener una vida activa.

A falta de la habitual actividad física (gimnasio, sesiones dirigidas, natación o running), aconsejamos decantarse por una vida menos sedentaria que incluya paseos diarios por la ciudad, sus mercados y atracciones navideños. Porque aunque no nos damos cuenta, moviéndonos quemamos calorías. Ir de compras durante 3,5 horas permite quemar unas 550Kcal, lo mismo que en una clase de Crossfit de 40 minutos.

[1] El calendario laboral en España marca 5 días festivos oficiales: el día de la Constitución, la Inmaculada, Navidad, Año Nuevo y Reyes. En Cataluña y Baleares celebran el 26 de diciembre, San Esteban, mientras que en la mayoría de las Comunidades Autónomas también es festivo el 7 de diciembre.

[2] Tomando de referencia una estimación media del aporte calórico diario de una mujer que varía entre 1500 y 1800Kcal, y de un hombre que varía entre 2000 y 2500Kcal.

Qué debemos saber sobre la alimentación saludable

noviembre 10, 2015

Autor: Rubén Bravo
Naturópata, experto universitario en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

la dieta meditarránea favorece la saludUna alimentación saludable debe basarse en una alimentación natural que cumple los siguientes requisitos:

  • Que escoja alimentos frescos y sin procesar en la medida de lo posible.
  • Que sea equilibrada, aportando las necesidades diarias, tanto en macronutrientes como en micronutrientes.
  • Que respete las formas tradicionales y vanguardistas de cocinar, evitando el uso del microondas, el abuso de las grasas saturadas y las harinas refinadas.
  • Que incorpore medidas preventivas alimentarias para reducir el riesgo de posibles enfermedades en el futuro y retardar el envejecimiento.
  • Que sea adaptada a las características personales de cada individuo teniendo en cuenta su edad, composición corporal, actividad física, enfermedades, tendencia genética, intolerancias alimentarias, gustos culinarios, ritmo de vida y equilibrio emocional.
  • Que se ajuste al Biorritmo Humano, aportando alimentos más energéticos (hidratos de carbono) en el periodo diurno de actividad, y más estructurales (proteínas y grasas saludables) en el periodo nocturno de reparación.

¿Qué pautas debemos seguir para llevar una correcta y adecuada alimentación?

La primera recomendación es acudir a un especialista para que nos elabore un plan de alimentación que cumpla con los requisitos marcados anteriormente, tenemos que comprender que la alimentación es el pilar más fuerte que sostendrá nuestra calidad de vida y salud a lo largo de nuestra vida, por lo que bien merece la pena darle la importancia que realmente tiene, buscando los consejos e indicaciones de un experto. Las directrices que yo daría serían:

  • Beber entre 2 litros y 2,5 litros de agua diariamente.
  • Tomar entre 5 y 7 raciones de fruta y verdura al día, seleccionándolas en su forma fresca y natural, evitando los envasados.
  • Elegir siempre alimentos integrales.
  • Comer la fruta con la piel y evitar los zumos envasados.
  • Tomar entre 0,9grs y 1,5grs de proteínas magras por kilo de peso. La variación dependerá de si se realiza actividad física, y si es así qué actividad se hace, siendo 0,9grs para las personas sedentarias y 1,5grs para los que realizan un deporte intenso.
  • Evitar el azúcar, los endulzantes o aquellos alimentos que los contengan.
  • Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.
  • Entre una y dos copas de vino tinto diarias en comidas diferentes.
  • En el grupo de los embutidos elegir entre el jamón york, pavo o jamón serrano/ibérico magro, siempre en su modalidad “al corte”, desechando los envasados.
  • De 3 a 6 nueces diarias.
  • De 2 a 3 cucharadas soperas de aceite de oliva extra al día.
  • Evitar alimentos precocinados y excesivamente procesados.
  • Tomar ternera 2 veces por semana y pescado o marisco 4 veces por semana.
  • Tomar 1 o 2 veces por semana legumbre.
  • Planificar las comidas y la lista de la compra, evitar la improvisación.
  • Elegir alimentos naturales.
  • Realizar la compra una vez a la semana.
  • No cocinar en exceso los alimentos. Evitar el microondas.
  • Tomar 2 onzas de chocolate negro +70% al día repartidas en merienda y cena.
  • Evitar los fritos y los empanados.
  • Tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día.
  • Realizar 5 comidas al día, 3 principales y 2 tentempiés.
  • Comer despacio.
  • No abusar de las bebidas alcohólicas.
  • En todas las comidas diarias combinar siempre una proteína + un hidrato de carbono (integral, fruta o verdura) + 1 grasa saludable.

¿Cuáles son las principales diferencias entre alimentos ‘procesados’ y naturales?

Desde el punto de vista de la Naturopatía los alimentos naturales son aquellos que:

  • No han sido sometidos a productos químicos ni artificiales como pesticidas, fertilizantes, piensos, colorantes, conservantes…
  • Se han obtenido respetando los ciclos biológicos estacionales y la actividad biológica del suelo, respetando la sostenibilidad del sistema agroalimentario.

Los alimentos procesados serían todos aquellos que no son naturales, donde ya sea en su producción, elaboración o envasado, se les ha añadido cualquier tipo de sustancia externa inherente al propio alimento tal y como lo encontramos en la naturaleza; o bien no se han respetado los ciclos naturales y el entorno natural con fines económicos y productivos.

Diferencia principal entre frescos y congelados

Los alimentos frescos son aquellos que por sus características naturales conservan sus cualidades aptas para el consumo durante menos de 30 días o bien requieren condiciones de temperatura controlada, tanto en el comercio como a la hora de transportarlos.

Los alimentos congelados son los que son sometidos a un proceso de congelación especialmente diseñado para preservar su integridad y calidad y para reducir, en todo lo posible, las alteraciones físicas, bioquímicas y microbiológicas, tanto durante la fase de congelación como en su conservación.

Alternativas de comidas saludables de rápida preparación

Con un poco de creatividad podemos prepararnos platos fríos en no más de 2 o 3 minutos. Aquí os dejamos algunas ideas, todas ellas compuestas por una mayoría de alimentos frescos y naturales:

  • Sandwich “tumaca”, compuesto por pan integral de centeno, un tomate cortado en rodajas, un chorrito de aceite de oliva y jamón Serrano o ibérico magro (retirándole la grasa).
  • Ensalada mixta crujiente, configurada con 3 puñados de brotes verdes, un tomate, media cebolla, 100grs de taquitos de jamón york bajo en grasa, 2 biscotes de pan integral desmenuzados, una cucharada sopera de aceite de oliva, una pizca de sal, unas gotas de mostaza y un chorrito de vinagre de Módena.
  • Ensalada agridulce de Burgos. Base de lechuga fresca iceberg, con un tomate cortado en rodajas, en la parte superior incorporar una pieza de 150grs de queso fresco 0% de burgos. Coronar con 2 nueces y aliñar con aceite de oliva extra, un chorrito de vinagre de Módena, y un chorrito de miel ecológica de romero.

Platos precocinados como por ejemplo albóndigas, lasañas o tortilla de patata, ¿son sanos?

Todos los platos y alimentos que hemos considerado menos saludables, ya sea por su composición o por su elaboración, podemos tomarlos perfectamente de forma esporádica sin superar nunca una ración semanal y tomarlas en la hora del almuerzo y no en la cena.

Tenemos que llevar un estilo de vida saludable y basar la mayoría de nuestra alimentación en recomendaciones sanas y equilibradas, pero no debemos volvernos ortoréxicos y obsesionarnos en exceso con estos planteamientos.

¿Cuáles son los mejores métodos de cocción?

Es necesario conocer la forma en la que vamos a cocinar un alimento, ya que variará la calidad nutricional de nuestra comida.

Podemos destacar como técnicas culinarias más saludables: horno, papillote, vapor, hervido, plancha, brasa y salteado.

  • Horno: La preparación al horno apenas precisa el uso de aceite. Además, dentro del horno podemos preparar papillote, según esta técnica los alimentos se cuecen en su propio jugo al estar totalmente envueltos en papel de aluminio que mantiene una mayor jugosidad.

Estas preparaciones son adecuadas en general para todo el mundo, especialmente para aquellas personas que siguen pautas nutricionales de control de peso.

  • Vapor: A diferencia del hervido, los alimentos al vapor no se cuecen en agua sino con el vapor que ésta despide. Es importante tapar bien la olla para evitar perder el vapor de agua y procurar que el agua no toque el alimento.

De esta forma se logra mantener mejor las propiedades de los alimentos, se conserva el color y sabor de los alimentos. Se puede aromatizar el agua con especias, hierbas y condimentos para conseguiremos un toque diferente. No precisan grasas añadidas.

  • Hervido: Resulta una cocción práctica y rápida si se utiliza olla a presión. El inconveniente es la pérdida de nutrientes que se quedan en el agua. Se perderán principalmente minerales y vitaminas hidrosolubles del grupo B. Para minimizar dichas pérdidas se aconseja introducir las piezas cuando el agua hierva y poco troceadas. También es importante no utilizar gran cantidad de agua y tapar la olla durante la cocción.

El tipo de cocción no añade calorías al alimento. El agua de hervir con nutrientes que han perdido los alimentos se puede reutilizar para elaboración de purés, sopas, etc.

  • Plancha: Método por el cual no es necesario añadir aceite a los alimentos o bien muy poca cantidad. Si aplicamos una pizca de aceite de oliva sobre el alimento evitamos su oxidación.
  • Brasa: Se puede realizar sin aceites o grasas añadidas. En ocasiones se cubren los alimentos para evitar que sufran daños por quemaduras, especialmente las hortalizas.

La brasa nos transmite, además del sabor del alimento, también el aroma a leña e incluso a humo.

  • Salteado: Se caracteriza por ser una cocción rápida de alimentos troceados en pequeñas porciones y añadiendo algo de aceite. Siempre es preferible que utilicemos aceite de oliva, por su resistencia al calor y por sus características nutritivas.

Por el contrario, los guisos, fritos, sofritos, estofados y microondas serían las técnicas culinarias menos saludables.

  • Guisos y Estofados: Preparaciones a fuego lento en las que se suelen añadir grasas procedentes de aceites, mantecas, carnes grasas o embutidos.
  • Fritos y sofritos: Se caracterizan por la utilización cantidades considerables de aceite. Esto provocará un incremento del valor calórico de los alimentos que cocinemos. Para evitar una pérdida nutricional del plato es aconsejable utilizar aceite de oliva, ya que soporta bien las altas temperaturas e intentar no reutilizarlo porque puede contener sustancias nocivas.
  • Microondas: Los microondas son una forma de energía electromagnética. Cada microondas contiene un magnetrón, un tubo en el cual electrones son afectados por campos magnéticos y eléctricos de tal manera que se efectúen muy pequeñas ondas de radiación de aproximadamente 2450 MHz.

Esta radiación del microondas interactúa con las moléculas del alimento. Todas las ondas de energía cambian la polaridad de positivo a negativo en cada ciclo. En el uso del microondas, esto sucede millones de veces en cada segundo. Las moléculas de los alimentos, especialmente las del agua tienen un efecto de cambios positivos y negativos. Toda esta agitación crea fricción molecular la cual produce calor. Esta forma inusual de calor también puede generar daño substancial a las moléculas causando que se destruyan o deformen, reduciendo su biodisponibilidad o disminuyendo su valor proteico.

¿Hasta qué punto influyen en la calidad de la comida los utensilios que se utilizan para cocinar?

Las diferentes normativas, tanto españolas como europeas, regulan con bastante precisión los materiales aptos para cocinar, su diseño y su fabricación para proteger a los alimentos de la toxicidad que estos pudieran transmitir en el proceso de cocinarlos o emplatarlos.

Resaltamos algunos de estos materiales y las precauciones que debemos tomar:

  • Aluminio. Presente tanto en el papel alumínico y en utensilios como sartenes o fondos de difusores, y prohibido en la mayoría de los países desarrollados por su alta toxicidad cerebral. Al ser un buen conductor de calor y un metal ligero, se venden los utensilios de aluminio anodizado o sellados con materiales inocuos para evitar la contaminación. Con estos tratamientos se pueden utilizar sin problema.
  • Utensilios esmaltados. Sobre todo en cazuelas metálicas o de barro. El peligro viene cuando estos utensilios se desgastan o golpean, pues el alimento quedaría expuesto al material que hay en la base. Es muy importante cerciorarnos de que de ninguna manera contienen plomo, ni en el esmaltado ni en su material principal, pues la intoxicación por plomo suele ser lenta y crónica, afectando principalmente al sistema digestivo y a los procesos intelectuales y de la conducta.
  • Acero inoxidable 18/10. Compuesto por 18 partes de níquel y 10 de cromo, es muy estable en contacto con los alimentos, pero si está dañado o desgastado, podría transmitir estos metales pesados a la comida. Los aceros más aconsejables, serían el acero quirúrgico (T304) pues no es poroso, y el acero japonés por ser una aleación de altísima calidad exento de cromo y níquel.
  • “Teflón” o PFTE Polifluorotetraetileno. Comúnmente conocido también como “antiadherente” en los utensilios para cocinar.

El APFO o ácido perfluorooctanoico es un ingrediente crucial para fabricar el teflón. Al ser calentadas a temperaturas muy altas, las ollas y sartenes liberan partículas tóxicas. Por ello hay que apostar por alternativas de teflón más resistentes que mantienen la superficie perfectamente sellada para que no se volaticen con las altas temperaturas.

La empresa que inventó el PFTE fue DuPont en 1938. Varias declaraciones sostienen que esta empresa conocía los efectos nocivos del APFO desde 1961 y que ocultaba información sobre su toxicidad. Es en el 2010 cuando la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU obligó a las compañías que lo fabrican, a reducir en un 95% su emisiones de APFO, y a erradicar su rastro de todos los utensilios de cocina.

¿De qué manera repercute todo esto en la salud de las personas?

Las diferentes técnicas culinarias que apliquemos a los alimentos y los utensilios que utilicemos en la elaboración de los platos, van a determinar buena parte de la calidad de nuestra alimentación: cantidad y tipo de grasas ingeridas, aporte de vitaminas y minerales, calidad de la proteína cocinada, toxicidad y posibles enfermedades a medio y largo plazo… Por esta razón debemos escoger en la medida de lo posible las técnicas más saludables e invertir en utensilios de cocina de alta calidad, sustituyéndolos cuando éstos comiencen a desgastarse o deteriorarse.

Comidas saludables al aire libre (con recetas incluidas)

agosto 11, 2015

Cuando hacemos alguna escapada al campo, a la playa o a la montaña en estos días de calor, hay que tener en cuenta algunas claves para preparar una comida saludable, teniendo en cuenta dónde la preparamos o el transporte más conveniente

EFE, Vanguardia
platos saludables para llevar en la fiambreraMuchas personas que viven y trabajan en las grandes ciudades, aprovechan los fines de semana veraniegos para realizar alguna escapada en familia, en pareja o con los amigos, a algún entorno natural cercano en busca de verdor, aire puro, sol y agua.

Independientemente de cuál sea su pasatiempo -senderismo, ciclismo, camping, playa, turismo rural o un paseo por las callejuelas urbanas- y el destino preferido –campo, bosque, playa, montaña o un pueblo pintoresco- muchos viajeros deben afrontar una importante labor: preparar la comida para llevar y disfrutar de ese día.

Para estas escapadas de fin de semana o días festivos, es importante optar por alternativas saludables de comidas, con un adecuado valor nutricional y calorías moderadas a la hora de preparar los alimentos y bebidas para llevar en la mochila, la nevera portátil o destinados a la barbacoa, según los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

IDEAS PARA BOCADILLOS

“Lo ideal para llevar en la mochila son los alimentos ligeros, bajos en calorías, que no fermenten ni requieran nevera, en tamaño individual, como el bocadillo (sándwich)”, sugiere Rubén Bravo, terapeuta naturista y experto en nutrición del IMEO (www.imeoobesidad.com).

Para Bravo, un bocadillo ideal sería aquel que combina los hidratos de carbono integrales, una grasa saludable y una proteína de alto valor biológico.

“Los hidratos de carbono integrales consumidos en el día se han de ajustar aproximadamente al 50% de las calorías totales ingeridas y, de estos carbohidratos, habría que elegir frutas y verduras de bajo índice glucémico (que no elevan rápidamente el azúcar en la sangre), como manzanas, naranjas, tomates y también cereales integrales”, especifica.

Este experto en nutrición recomienda utilizar el pan de centeno integral como base, “pues contiene hasta cien veces más cantidad de micronutrientes que los panes blancos elaborados con harinas refinadas”.

Si se realiza una actividad ligera es suficiente con una rebanada delgada y “si se realiza una actividad física de intensidad moderada, podemos tomar un sándwich completo de dos rebanadas, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, tomate en rodajas o triturado y lonchas de jamón serrano magro, quitándole la grasa, o bien jamón ibérico”, explica Bravo.

“Otra configuración saludable es combinar lechuga, tomate, aceite y queso fresco (0% grasa) o jamón de pavo bajo en grasas”, añade.

PLATOS SALUDABLES PARA TUPPER

“Los platos de fiambrera o topper son perfectos para llevar en la mochila y se pueden preparar en casa, utilizando productos que puedan aguantar 24 horas fuera de la nevera”, de acuerdo a Bravo.

Si se realiza una actividad física moderada-alta, el experto en nutrición sugiere combinar proteínas con hidratos de carbono integral, los cuales “sacian mucho más, debido a su mayor contenido en fibra, y aportan mucho más minerales, vitaminas y oligoelementos, además de prevenir el estreñimiento, ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el colesterol”.

“Un ejemplo es el arroz integral con pollo al curry, sustituyendo la nata montada por queso batido 0% grasa. La lasaña con carne picada, tomate y pasta integral también es una excelente opción”, según el experto.

“Si nos espera un día tranquilo con poca actividad física, mejor combinar las proteínas con verduras, por ejemplo una berenjena rellena con carne picada o pimientos asados con atún y, si queremos apostar por la ensalada, hay que llevarla sin aliñar o prepararla antes de comer y añadirle aliño diez minutos antes de comer”, aconseja.

Bravo sugiere combinar brotes verdes, zanahoria rallada, lechuga y tomate, entre otros, con marisco cocido, filete de pollo, una lata de atún o taquitos de jamón york.

Aunque advierte que no es aconsejable añadir huevo a la ensalada por el riesgo de toxiinfeciones alimentarias y salmonelosis, y también señala como una buena opción llevar la ensalada campera mediterránea (aceitunas, atún, cebolla, patatas, pimiento y tomate), sustituyendo la patata por boniato que es un tubérculo de índice glucémico más bajo.

COMIDAS REFRIGERADAS Y VIAJERAS

“Algunas opciones saludables para llevar congelados o refrigeradas en la nevera de playa o la bolsa térmica, y muy adecuadas para familias con niños, son las bebidas y preparados bajos en calorías, como limonadas caseras de frutas, infusiones frías, ‘smoothies’ y helados con queso batido desnatado, chocolate negro, azúcar moreno o estevia, así como frutas frescas de temporada”, según Bravo.

Este experto recomienda llevar refrigerada cerveza 0%, pues el alcohol también deshidrata y podría causar mareos en los días de calor.

También apuesta por el zumo de zanahoria o jugo de tomate, agua en abundantes cantidades, así como frutas de un aporte calórico bajo o moderado, como cerezas, melocotón, manzana o nectarinas. “Además se deben tomar la sandía, el melón y el plátano con moderación”, indica.

CARNES Y VERDURAS A LA PARRILLA

“La regla básica para los alimentos que preparamos en la barbacoa (asado a la brasa) o cocina al aire libre, que se suelen compartir en familia o con los amigos, es priorizar todo tipo de carnes y pescados magros, evitando los chorizos, salchichas, butifarras y pancetas, así como prepararlas a la parrilla con verdura de guarnición”, según Bravo.

Para este experto, algunos alimentos saludables ideales para la parrilla son: las brochetas de pollo y verdura, los solomillos con parrillada de verduras, las sardinas o pulpo a la plancha con salpicón de cebolla.

CÓMO EVITAR LOS RIESGOS DEL CALOR

Rubén Bravo proporciona algunos consejos para conservar, manejar y comer los alimentos y bebidas al aire libre en temporadas cálidas, para que se mantengan en buen estado.

En el caso de los bocadillos o sándwich, Bravo recomienda “tener muy en cuenta la envoltura en la que guardemos nuestro emparedado, evitando el papel de servilleta que resecará el pan absorbiendo gran parte de su humedad, y procurando envolverlos en una hoja de lechuga y, posteriormente, en alumínio”.

“Asimismo, los emparedados convendría prepararlos con antelación y mantenerlos en la nevera, ya envueltos, al menos unas cuatro horas, para que estén frescos al comienzo de la jornada”, añade.

En cuanto a los tomates, “conviene llevarlos enteros, ya lavados y bien fríos, y transportarlos al aire, evitando lugares oscuros o apretados, porque la propia piel de esta verdura suele mantener bastante bien su interior siempre y cuando no se les presione o corte”, señala.

Este naturópata y experto universitario en nutrición considera “muy importante desechar como opciones aquellas comidas que incluyan lácteos, ya sean en forma de leche, nata o queso, pues con el calor se estropea rápidamente y agria”.

Las neveras trasportables y bolsas térmicas, son grandes aliadas para afianzar la mejor conservación tanto de los alimentos y bebidas, al mantenerlos frescos y aislados de forma importante del calor exterior, “añadiéndoles su hielo correspondiente y trasladando la comida del refrigerador de casa a la nevera portátil, para no romper la cadena de frío”, destaca Bravo.

Fuente: EFE

Berenjenas rellenas de carne

Rinde: 4 porciones
Tiemo: 30 minutos

Ingredientes:
2 berenjenas grandes
350 gramos de carne picada
Dos cebollas medianas
Un par de pimientos
350 gramos de tomate triturado
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen
Queso rallado
Bechamel (opcional)

Preparación:

Como siempre hay que hacer a la hora de preparar berenjenas rellenas, es poner las mismas a cocer, para sacarles la pulpa y dejar las pieles bien limpias para poder rellenarlas después. Quítales la parte de arriba y córtalas longitudinalmente en dos, y mételas en una olla grande con abundante agua y un buen puñado de sal. Cuécelas hasta que la pulpa se ablande, teniendo cuidado que la piel no quede muy tierna y se rompa. Déjalas escurrir bien para que pierdan toda el agua que tuvieran, y cuando se enfríen de todo saca la pulpa con cuidado, dejando las pieles con un buen grosor, el justo para que no se abran y tengan un poco de consistencia para rellenarlas.

Mientras tanto puedes ir preparando el relleno que usaremos en la receta. Picamos las cebollas y los pimientos en trozos no demasiado grandes, y los ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva virgen. Añade por encima un poco de sal para ayudar al proceso.

Cuando estén doraditos los trozos de cebolla, entonces es el momento de echar la pulpa troceada, y corregimos con un poco más de sal.

Mantenemos a fuego medio y removiendo de vez en cuando, y en 5 o 6 minutos tras echar la pulpa, vamos a incorporar a la mezcla la carne picada, previamente bien salpimentada. Nosotros empleamos siempre carne de cerdo o mixta, pero si prefieres puedes usar otro tipo de carne picada que te guste. Refríe todo bien durante unos minutos, sin dejar de remover, y por ultimo añade el tomate triturado, de bote o natural, como más te guste. Dejamos a fuego más bien lento unos 15-20 minutos para que se consuma poco a poco el tomate y se mezclen bien todos los sabores de los ingredientes. Receta Berenjenasrellenas.com

Frappé de arándano

Rinde: 1 porción
Tiempo: 10 minutos

Ingredientes:

50 grs de jalea de arándano
30 ml de jugo de arándano
30 ml de jarabe de canela
60 ml de leche de soja
30 ml de jarabe de canela
Hielo, al gusto

Preparación:

Poner todos los ingredientes en una coctelera, agregar hielo; tapar y agitar vigorosamente durante 15 segundos; destapar con mucho cuidado, añadir en una copa fría para martini y perfumar con una ramita de canela encendida.