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Los alimentos que hacen que estés cansado

junio 7, 2018

Alimente El Confidencial, por Álvaro Hermida

A todos nos ha pasado: dormir placenteramente toda una noche, levantarnos hechos un roble, comer y, de repente, todas esas cosas positivas desaparecen y nos convertimos en un muñeco de trapo. El día ha podido con nosotros. Pero hay determinadas comidas que pueden ser las responsables de fastidiarnos una jornada maravillosa.

1. Legumbres

La razón de que no las cenemos es que meternos 2.000 kcal antes de dormir durante ocho horas no es lo mejor para conservar nuestra figura. Por eso es el típico plato de domingo a mediodía. Que justo después de comerlas tengamos una necesidad imperiosa de echarnos una siesta no es casualidad. Las legumbres provocan digestiones pesadas, en las que los oligosacáridos que contienen reaccionan y provocan gases. Son una de las causas más comunes de dispepsia (nombre científico de la indigestión). Esto provoca que los vasos sanguíneos de nuestro intestino se llenen de sangre para procesar toda esa comida, y cuanta más sangre esté ahí, menos se encargará de cosas igual de importantes, como oxigenar el cerebro como es debido. Esto puede provocar somnolencia y cansancio. Por muy sana que sea, ningún corredor de los 100 m lisos se zampa una fabada asturiana antes de correr.

2. Lechuga

Esta hoja puede parecer tan solo una inofensiva fuente de fibra. Sus ingredientes (sobre todo en la parte más blanca de las hojas) son agua y fibra, ya está. Pero hay más detrás del ingrediente principal de la ‘ensalada de la casa’. Es un alimento (de los pocos que se conocen) que contiene una molécula llamada lactucina. Se encuentra en el ‘jugo’ de la lechuga y sus efectos, según explican los investigadores E. Chojnacka-Wójcik, A. Wesolowska y su equipo de la Academia Polaca de Ciencias, “muestran propiedades sedativas en el sistema locomotor”. Curiosamente, también pudieron comparar los efectos analgésicos de la lactucina con los del ibuprofeno, descubriendo que 30 mg/kg de este compuesto tiene efectos similares a 60 mg/kg del famoso analgésico.

3. Pasta

¿Cómo es posible que un nutritivo alimento, rico en hidratos de carbono y, por tanto, rebosante de energía nos produzca cansancio? En declaraciones al ‘Huffington Post‘, la doctora Pamela Peeke explica que “los hidratos de carbono refinados aumentan la cantidad de azúcar en sangre, lo que produce un desplome del nivel de insulina en sangre, lo que causa fatiga y debilidad“. Una vez el cuerpo se reajuste, tendremos energía para lo que nos eche el día encima, pero hasta entonces seremos un trapo.

4. Vino (alcohol)

Nos puede cansar de dos maneras diferentes. La primera (y más enfermiza) es desmayarse de la borrachera. Un problema si nos pasa una vez, un problemón si nos pasa más. La segunda es que el alcohol es un depresor del sistema nervioso. Altera la función de multitud de neurotransmisores, lo que es responsable de sus consecuencias, desde la desinhibición hasta la pérdida de equilibrio o memoria. Uno de esos efectos es la disminución del ritmo respiratorio, lo que provoca una sangre menos oxigenada, y finalmente un cerebro más apagado. Sueño asegurado.

5. Carne

Las grasas están de moda. Las animales, aunque siguen teniendo su particular lucha contra el vegetarianismo, también se han vuelto un poco más populares. La parte mala es que las comidas con mucha grasa pueden hacer que te sientas cansado. Según explica la doctora Peeke, “al cuerpo le es más difícil dividir las grasas, porque eso requiere procesos más complicados. Lo anterior provoca que el cuerpo envíe más energía a hacer la digestión, lo que desencadena el cansancio”.

6. Melón

La sabiduría popular no engaña. “Melón, por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche veneno que mata“. Aunque no existe evidencia científica al respecto, se cree que esto se debe a la capacidad que tiene esta fruta de fermentar rápidamente en nuestro estómago y, por tanto, producirnos una pesada digestión, lo que nos provoca cansancio y, a la vez, si conseguimos dormir, un sueño poco placentero.