La alimentación de Pedro Sánchez: “No consumo ni suplementos ni melatonina”

Alimente ha hablado con él sobre su alimentación en la campaña. Sigue la dieta mediterránea y mantiene en todo lo posible el mismo orden que a diario. Toma solo dos cafés al día. Nada de vitaminas

El Confidencial, por Patricia Matey

Pedro Sánchez haciendo ejercicio. (EFE)

Fue en EEUU, en la campaña electoral de 1960, cuando el gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, dijo: “Ningún candidato de un partido político podrá ser elegido presidente sin ser antes fotografiado comiéndose un hot dog”. Y esa imagen se captó en el parque de atracciones de Coney Island: Rockefeller y el candidato republicano a vicepresidente, Henry Cabot Lodge Jr, se zampaban entusiasmados sendos perritos. El candidato demócrata, John F. Kennedy, quedó tan espantado que se negó a repetir esta instantánea, a pesar de su conocida afición a las salchichas, tal y como contó Elizabeth Ralph en ‘Politico Magazine’.

Viajamos al presente, a este lado del Atlántico, y Alimente se ha preguntado cómo se alimentan los candidatos españoles durante esta dura campaña para hacer frente, sin ‘salir perjudicados’, a los cambios de horarios, de comidas, los discursos, los kilómetros que recorrer, conquistar el espacio en los medios de comunicación, ganarse al electorado, lucir en buena forma, no flaquear y, cómo no, no enfermar.

“Llevo una dieta muy variada y soy bastante partidario de la comida mediterránea, que hace, entre otras cosas, que España sea uno de los países más saludables del mundo. Como muchas verduras y carne y pescados a la plancha”, aclara Pedro Sánchez. El resto de candidatos declinó contestar.

Es cierto que “la campaña desorganiza completamente los horarios, pero dentro de lo posible intento llevar un orden. Siempre es posible comer una ensalada o un poco de carne y pescado. En general, durante los periodos de más intensidad (y la campaña sin duda lo es) trato de hacer comidas ligeras para evitar digestiones pesadas. Siempre desayuno bien, para tener la energía suficiente”, agrega.

La dieta de un candidato

Para Domingo Carrera, médico nutricionista del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), “la dieta que lleva el presidente en campaña electoral es adecuada porque mantiene una alimentación de estilo mediterráneo. Carnes y pescados a la plancha, bastante fruta y verdura”.

En opinión de Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “la dieta de un candidato en campaña tiene que ser lo más natural posible; es decir, que evite a toda costa alimentos procesados, porque los que son ricos en grasas saturadas, en azúcares y harinas refinadas producen somnolencia, y un político en campaña tiene que estar al máximo a nivel cognitivo (tiene que tener capacidad de reacción, memoria y de solucionar problemas correctamente)”.

Y recuerda: “La lista de alimentos de los que tiene que tirar son frutas, legumbres, verduras, pescados, carnes, y si toma cereales, mejor en forma de pan e integrales; alimentación ligera, muy importante evitar el alcohol, sobre todo a la hora de la comida”. Se acabó eso del ‘viva el vino’ que proclamaba Rajoy.

Como dijo en un correo electrónico David Axelrod, estratega jefe de la campaña de Obama de 2008 y 2012, “es un trabajo asesino. Las horas y el estrés son enormes”. Y el estrés puede alterar el apetito y el hambre; y como consecuencia, la correcta conducta alimentaria y la nutrición que, inexorable e involuntariamente, sigue a esta”.

La misma cantidad de dulce que de salado

Sin embargo, el presidente en funciones reconoce: “La tensión no me da hambre ni me la quita. Por otro lado, como presidente, y antes como secretario general del PSOE, estoy bastante acostumbrado a ella. De hecho, tomo las mismas cantidades de dulce y de salado que en momentos de tranquilidad. Creo, además, que soy una persona bastante calmada y sé controlar bien la ansiedad”.

El doctor Carrera defiende que “el presidente en funciones es muy afortunado, en la medida en que no le afecta el estrés a sus sensaciones de hambre y saciedad. A gran parte de la población en cambio sí le repercute. En una región del cerebro llamada hipotálamo se encuentra el centro del hambre y el de la saciedad. Estos centros regulan, al recibir información del aparato digestivo, tener más o menos sensación de hambre o estar saciados. Pero también en el hipotálamo se encuentra el sistema que regula nuestras emociones y nuestro estado de ánimo, a través de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina”.

Los neurotransmisores y el área del cerebro mencionada “regulan nuestro estado de ánimo: tristeza, alegría, peligro, preocupación, relajación, etc. Entonces se sabe que hay una conexión fisiológica y psicológica entre nuestros estados de ánimo y emociones y nuestras sensaciones de hambre y saciedad”, determina el experto.

Nos apetece comer por “ansiedad, pero sobre todo dulces y carbohidratos complejos. Y esto es así porque el azúcar es el único alimento que se ha visto que puede tener efecto tranquilizante frente a esa ansiedad. Es solo temporal, pero este hecho y las cuestiones psicológicas hacen que los momentos de ansiedad se canalicen con ganas de comer y busquemos harinas o postres. La consecuencia: una ingesta calórica excesiva que conlleva el sobrepeso. Por el contrario, hay una parte de la población donde la ansiedad se canaliza hacia la reducción del apetito”, recuerda el experto del CMED.

Explica Sánchez: “Tampoco suelo comer entre horas, pero cuando lo hago, me gusta tomar una pieza de fruta. Realizo las tres comidas clásicas: el desayuno, el almuerzo y la cena. No tengo una rutina alimentaria demasiado diferente durante la campaña electoral. Intento comer lo mismo que durante el resto del tiempo. Quizá lo único que limito más son las legumbres y los guisos más pesados, para poder tener digestiones más ligeras. Creo que mantener una dieta equilibrada constante es fundamental”, explica el presidente del Gobierno en funciones.

El doctor Carrera opina: “No sé si consumirá frutos secos, pero si no lo hace, sería adecuado meter nueces y almendras como tentempiés entre horas, aunque comer una pieza de fruta fresca es muy acertado. Debería seguir los tentempiés de media mañana y media tarde fijos. Y no consume muchas legumbres para no tener comidas de digestiones pesadas, pero podría comerlas en preparaciones más ligeras, no al estilo español con los embutidos, sino más en preparaciones con vegetales”.

Pedro Sánchez reconoce que durante la campaña “no frecuento bares ni restaurantes, y si tengo que hacerlo, trato de ceñirme a mis costumbres”.

En este sentido, Rubén Bravo defiende que este hecho “sí es frecuente en otros candidatos y en estos casos lo que tienen que hacer es tender a los alimentos naturales; por ejemplo, tomar zumo de naranja, que además es un aporte positivo porque es precursor del sistema inmunitario, y a la hora de elegir raciones y tapas, tirar de alimentos proteicos: lacón con pimentón, boquerones en vinagre, ibéricos, etc”.

Poco café y mucha agua. “Tomo uno por la mañana y otro después de comer, pero sí ingiero mucha agua. Me encantan los platos de cuchara. Las cremas y también el cocido. Y los fines de semana, si puedo, me gusta tomarme una paella”, comenta Pedro Sánchez.

Está fenomenal “que desayune bien, aunque la primera comida del día no debe estar basada en grasas y azúcares, sino en fruta, lácteos desnatados y una o dos tostadas de pan de centeno con aguacate, queso suave, jamón de pavo o serrano y aceite de oliva. Su consumo de cafeína y agua es muy adecuado. Me parece bien que el presidente prefiera platos de cuchara, muy nutritivos y saludables al contener bastante verdura en nuestra dieta mediterránea. Que limite la ingesta de platos más pesados, como una paella o un cocido, a un día a la semana cada uno es muy acertado”, asegura el doctor Carrera.

A diferencia de Obama, que consumía vitamina C durante las campañas, Sánchez reconoce: “No ingiero suplementos vitamínicos, ni melatonina y espero no necesitarlos”, aclara el candidato del PSOE.

El ejercicio de Sánchez

Lo que sí intenta es practicar mucho deporte. “Es algo fundamental en la vida. Me gusta muchísimo correr, hacer bicicleta en los alrededores de Madrid, y si tengo un gimnasio cerca, también lo uso. Me encanta el baloncesto, pero ahora tengo pocas ocasiones de practicarlo. Aunque querría hacer deporte todos los días, a veces no es posible. Pero al menos cuatro veces a la semana encuentro un hueco. Mi salud y mi bienestar lo necesitan”, afirma.

Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad aclaran que el ejercicio ayuda “a los candidatos a tener un mayor nivel de vitalidad y mejor proceso cognitivo. La actividad física debería ser diaria, una hora”.

Cómo evitar las calorías de más en los viajes de carretera

CuidatePlus Marca, por Ana Callejo Mora

Cuando se realiza un viaje en carretera, habitualmente se elige entre dos opciones, o bien parar para comer o bien llevar algo de comida preparada. “Cuando paramos a comer es casi imposible encontrar opciones saludables y bajas en calorías, pues principalmente se puede escoger en las gasolineras y cafeterías, menús del día o platos combinados altos en grasas saturadas, harinas refinadas y elevadas calorías”, explica Rubén Bravo, dietista experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En cuanto a la comida preparada desde casa, “ni mucho menos suele ser un tupper saludable, más bien nos movemos entre bocadillos, sándwich, chocolatinas y bebidas azucaradas”, añade.

¿Estamos haciendo bien si comemos un bocata?

Según este experto en Nutrición, la evidencia científica nos dice que las harinas refinadas producen somnolencia. “En el caso del bocadillo, que además sería una comida más o menos sólida y pesada, estaríamos multiplicando este efecto, pues por un lado bajarían los niveles en sangre y por otro, el sistema digestivo necesita llevar parte de la sangre corporal para poder realizar la digestión de forma correcta, por lo que el conductor notará sueño y falta de fuerza en piernas y brazos. Nada recomendable cuando necesitamos estar atentos frente al volante”.

¿Cómo evitar la tentación de ‘snacks’ y chucherías?

En el coche se suelen llevar snacks y chucherías para entretenerse, tanto para los niños como para los adultos. Sucede lo mismo con las bebidas azucaradas.

Picar algo durante la travesía es prácticamente inevitable, pero perfectamente podemos llevar opciones transportables, ricas y saludables, como pepinillos en vinagre, verdura deshidratada, aceitunas, hummus con palitos de zanahoria, algo de lomo y jamón ibérico magro, barritas de chocolate ligeras y bajas en calorías”, enumera el portavoz del IMEO.

En cuanto a las bebidas, comenta, “por supuesto que la mejor opción es el agua, sobre todo porque el exceso de azúcar en niños está relacionado con el exceso de actividad y solamente hay que imaginarse cómo se sentirá un niño con tanto nivel de actividad metido en un coche”.

¿Las personas que viajan mucho por trabajo llevan peor dieta?

“Por supuesto que sí”, confirma Bravo, “los individuos que viajan mucho por motivos laborales tienen muchas menos opciones para elegir, y la mayoría de ellas o no son nada saludables o no son nada apetitosas. Además, llevan una vida más sedentaria y hay una clara tendencia a realizar mayor número de ‘picoteos’ insanos y compulsivos”.

Recomendaciones para alimentarse en la carretera

Bravo ofrece los siguientes consejos para evitar la ingesta de calorías de más o de alimentos poco recomendados nutricionalmente durante los viajes en carretera:

  1. Planifica tus comidas con respecto al tiempo que estarás de viaje.
  2. Elige comidas ligeras para evitar la somnolencia.
  3. No abuses del café, pues inicialmente da un pico de energía, pero posteriormente tendrá el efecto contrario.
  4. Hidrátate mucho con agua.
  5. Evita hacer paradas para comer, sólo para repostar, estirar las piernas e ir al cuarto de baño. Es preferible comer en origen y en destino que hacerlo durante el trayecto. Más barato, más sano, provoca menos somnolencia y es menos calórico.
  6. Desecha de tu cabeza el pensamiento de en vacaciones se puede comer lo que te apetezca.

Los alimentos que hacen que estés cansado

Alimente El Confidencial, por Álvaro Hermida

A todos nos ha pasado: dormir placenteramente toda una noche, levantarnos hechos un roble, comer y, de repente, todas esas cosas positivas desaparecen y nos convertimos en un muñeco de trapo. El día ha podido con nosotros. Pero hay determinadas comidas que pueden ser las responsables de fastidiarnos una jornada maravillosa.

1. Legumbres

La razón de que no las cenemos es que meternos 2.000 kcal antes de dormir durante ocho horas no es lo mejor para conservar nuestra figura. Por eso es el típico plato de domingo a mediodía. Que justo después de comerlas tengamos una necesidad imperiosa de echarnos una siesta no es casualidad. Las legumbres provocan digestiones pesadas, en las que los oligosacáridos que contienen reaccionan y provocan gases. Son una de las causas más comunes de dispepsia (nombre científico de la indigestión). Esto provoca que los vasos sanguíneos de nuestro intestino se llenen de sangre para procesar toda esa comida, y cuanta más sangre esté ahí, menos se encargará de cosas igual de importantes, como oxigenar el cerebro como es debido. Esto puede provocar somnolencia y cansancio. Por muy sana que sea, ningún corredor de los 100 m lisos se zampa una fabada asturiana antes de correr.

2. Lechuga

Esta hoja puede parecer tan solo una inofensiva fuente de fibra. Sus ingredientes (sobre todo en la parte más blanca de las hojas) son agua y fibra, ya está. Pero hay más detrás del ingrediente principal de la ‘ensalada de la casa’. Es un alimento (de los pocos que se conocen) que contiene una molécula llamada lactucina. Se encuentra en el ‘jugo’ de la lechuga y sus efectos, según explican los investigadores E. Chojnacka-Wójcik, A. Wesolowska y su equipo de la Academia Polaca de Ciencias, “muestran propiedades sedativas en el sistema locomotor”. Curiosamente, también pudieron comparar los efectos analgésicos de la lactucina con los del ibuprofeno, descubriendo que 30 mg/kg de este compuesto tiene efectos similares a 60 mg/kg del famoso analgésico.

3. Pasta

¿Cómo es posible que un nutritivo alimento, rico en hidratos de carbono y, por tanto, rebosante de energía nos produzca cansancio? En declaraciones al ‘Huffington Post‘, la doctora Pamela Peeke explica que “los hidratos de carbono refinados aumentan la cantidad de azúcar en sangre, lo que produce un desplome del nivel de insulina en sangre, lo que causa fatiga y debilidad“. Una vez el cuerpo se reajuste, tendremos energía para lo que nos eche el día encima, pero hasta entonces seremos un trapo.

4. Vino (alcohol)

Nos puede cansar de dos maneras diferentes. La primera (y más enfermiza) es desmayarse de la borrachera. Un problema si nos pasa una vez, un problemón si nos pasa más. La segunda es que el alcohol es un depresor del sistema nervioso. Altera la función de multitud de neurotransmisores, lo que es responsable de sus consecuencias, desde la desinhibición hasta la pérdida de equilibrio o memoria. Uno de esos efectos es la disminución del ritmo respiratorio, lo que provoca una sangre menos oxigenada, y finalmente un cerebro más apagado. Sueño asegurado.

5. Carne

Las grasas están de moda. Las animales, aunque siguen teniendo su particular lucha contra el vegetarianismo, también se han vuelto un poco más populares. La parte mala es que las comidas con mucha grasa pueden hacer que te sientas cansado. Según explica la doctora Peeke, “al cuerpo le es más difícil dividir las grasas, porque eso requiere procesos más complicados. Lo anterior provoca que el cuerpo envíe más energía a hacer la digestión, lo que desencadena el cansancio”.

6. Melón

La sabiduría popular no engaña. “Melón, por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche veneno que mata“. Aunque no existe evidencia científica al respecto, se cree que esto se debe a la capacidad que tiene esta fruta de fermentar rápidamente en nuestro estómago y, por tanto, producirnos una pesada digestión, lo que nos provoca cansancio y, a la vez, si conseguimos dormir, un sueño poco placentero.

 

Los 12 aditivos más perjudiciales de alimentos que comemos todos los días

Las familias consumen diversos alimentos empacados y procesados durante el día. Son convenientemente portables y permanecen frescos por mucho tiempo (gracias a los conservadores)

glutamato
Los aditivos que ponen en los alimentos procesados para hacer que se vean y sepan mejor, incluyen grandes cantidades de sal, grasas, azúcar, por decir algunos que se puedan pronunciar. Estos aditivos, sin embargo, tienen un precio que incluye efectos secundarios, alergias, cinturas agrandadas, disminución en la absorción de los minerales y vitaminas, cáncer, esclerosis múltiple y más.

Abajo está la lista de los 12 aditivos más perjudiciales que hay. No tienen ningún orden en particular.

1. Endulzantes artificiales: Los endulzantes artificiales son una combinación de químicos que existen para hacer más dulces los alimentos sin las calorías del azúcar. La mayoría de los endulzantes artificiales tienen efectos secundarios y el desglose químico en el cuerpo puede ser tóxico. Adicionalmente, en combinación con otros aditivos como los colorantes artificiales, estos endulzantes tienen un efecto más potente en las células del sistema nervioso y la función de los neurotransmisores. Los endulzantes artificiales están ligados a más de 90 efectos secundarios.

2. Azúcar refinada: La gente en Estados Unidos consume de 150 a 175 libras de azúcar por año. En otras palabras la gente está consumiendo media taza de azúcar al día y la mayoría ni siquiera se da cuenta. Debido a su naturaleza adictiva y al hecho de que se puede encontrar virtualmente todos los alimentos procesados, (excepto los que dicen) “libre de azúcar”, nosotros “subsistimos” en azúcar. El gran consumo de azúcar y su correspondiente efecto en la elevación del nivel de insulina causan sobrepeso, hinchazón, fatiga, artritis, migrañas, bajo funcionamiento inmunológico, obesidad, caries, y enfermedades cardiovasculares. También interrumpe la absorción de los nutrientes, provoca osteoporosis, depresión, síntomas premenstruales y estrés.

3. Glutamato monosódico (MSG): MSG es una excitotoxina usada para extraer el sabor en los alimentos. Las excitotoxinas son toxinas que se unen a ciertos receptores (Ej., ciertos receptores glutamatos). De acuerdo con Dr. Russell Blaylock, un autor y neurocirujano, las excitotoxinas pueden causar que las neuronas más sensibles mueran. Algunas personas experimentan otros efectos secundarios como jaquecas, piel irritada, somnolencia, y problemas respiratorios, digestivos, circulatorios y coronarios.

4. Colorantes artificiales: Los colorantes artificiales son químicos sintéticos que no ocurren en la naturaleza. Muchos son derivados del alquitrán de hulla y pueden contener hasta 10 partes por millón de arsénico y aun así ser reconocidos como seguros por la FDA. Los colorantes artificiales pueden causar reacciones alérgicas e hiperactividad y déficit de atención en los niños, también pueden contribuir a desórdenes de la vista y de aprendizaje o causar daño nervioso.

5. BHA y BHT: BHA y BHT bloquean el proceso de “arranciamento” del aceite. Estos aditivos afectan el sueño y el apetito y están asociados con daño renal y hepático, pérdida del cabello, problemas de comportamiento, cáncer, anormalidades fetales y retardo en el crecimiento.

6. Nitrato y Nitrito de Sodio: El Nitrato y Nitrito de Sodio son conservadores que se añades a productos alimenticios procesados. Estos componentes se transforman en agentes causantes de cáncer en el estómago llamados nitrosaminos. Notables efectos secundarios incluyen jaquecas, nauseas, vomito y mareos.

7. Cafeína: La Cafeína es un estimulante adictivo que se encuentra en gaseosas, chicle, pastillas dietéticas y analgésicos; el café, el té y la cocoa la contienen de manera natural. La Cafeína causa excreción del calcio de los huesos, que lleva a la osteoporosis e incrementa la infertilidad.

8. Olestra (Olean): La Olestra es un sustituto de grasa libre de calorías usado como ingrediente en snacks y botanas. Inhibe la absorción de algunas vitaminas y otros nutrientes. También puede causar diarrea y goteo anal.

9. Aceite Vegetal Brominado (BVO): El Aceite Vegetal Brominado es utilizado para mantener en suspensión los aceites saborizados en las gaseosas. Se almacena como grasa en el cuerpo y con el tiempo se puede acumular. Este aditivo interfiere en la función reproductiva y defectos de nacimiento. Ha sido vetado en 100 países.

10. Aceite Vegetal Parcialmente Hidrogenado: El aceite vegetal parcialmente hidrogenado es fabricado al hacer reaccionar aceite vegetal con hidrógeno. Cuando esto ocurre, el nivel de aceites poliinsaturados (grasa buena) se reduce y se forman grasas trans. Están asociados con enfermedades cardíacas, cáncer de mama y colon, arterioesclerosis y colesterol elevado.

11. Pesticidas: Cada año se añaden más de 2 billones de libras de pesticidas a nuestra fuente alimenticia. Esto es 10 libras por persona por año. Muchos pesticidas utilizados en el mundo son cancerígenos. La acumulación de pesticidas en el organismo reduce nuestra habilidad para resistir organismos infecciosos, daña la fertilidad y contribuye a pérdidas de embarazos y defectos de nacimiento. Además de que reduce el contenido vitamínico de los productos.

12. Organismos Genéticamente Modificados (GMOs): GMOs son plantas o animales a los que se les modificó el ADN. En USA, la mayoría del maíz, frijol de soya, algodón y cultivos de canola están genéticamente modificados y una o más de estas se encuentran en casi todos los alimentos procesados. No ha sido comprobado que los GMOs sean seguros y algunos estudios muestran que disminuyen la inmunidad a las enfermedades en plantas y humanos, pueden causar resistencia a los antibióticos y pueden tener un impacto negativo en las funciones genéticas. Las plantas que han sido genéticamente modificadas para resistir enfermedades, pesticidas e insecticidas pueden disminuir la necesidad de usar estos fuertes químicos en un principio, pero a la larga pueden construir una resistencia y por ello requerir mayores cantidades de químicos que al principio. Es muy pronto para concluir los efectos; no se cuenta con evidencia a largo plazo todavía.

Fuentes: Mamanatural.com.mx / Informe21