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Los 12 aditivos más perjudiciales de alimentos que comemos todos los días

noviembre 30, 2013

Las familias consumen diversos alimentos empacados y procesados durante el día. Son convenientemente portables y permanecen frescos por mucho tiempo (gracias a los conservadores)

glutamato
Los aditivos que ponen en los alimentos procesados para hacer que se vean y sepan mejor, incluyen grandes cantidades de sal, grasas, azúcar, por decir algunos que se puedan pronunciar. Estos aditivos, sin embargo, tienen un precio que incluye efectos secundarios, alergias, cinturas agrandadas, disminución en la absorción de los minerales y vitaminas, cáncer, esclerosis múltiple y más.

Abajo está la lista de los 12 aditivos más perjudiciales que hay. No tienen ningún orden en particular.

1. Endulzantes artificiales: Los endulzantes artificiales son una combinación de químicos que existen para hacer más dulces los alimentos sin las calorías del azúcar. La mayoría de los endulzantes artificiales tienen efectos secundarios y el desglose químico en el cuerpo puede ser tóxico. Adicionalmente, en combinación con otros aditivos como los colorantes artificiales, estos endulzantes tienen un efecto más potente en las células del sistema nervioso y la función de los neurotransmisores. Los endulzantes artificiales están ligados a más de 90 efectos secundarios.

2. Azúcar refinada: La gente en Estados Unidos consume de 150 a 175 libras de azúcar por año. En otras palabras la gente está consumiendo media taza de azúcar al día y la mayoría ni siquiera se da cuenta. Debido a su naturaleza adictiva y al hecho de que se puede encontrar virtualmente todos los alimentos procesados, (excepto los que dicen) “libre de azúcar”, nosotros “subsistimos” en azúcar. El gran consumo de azúcar y su correspondiente efecto en la elevación del nivel de insulina causan sobrepeso, hinchazón, fatiga, artritis, migrañas, bajo funcionamiento inmunológico, obesidad, caries, y enfermedades cardiovasculares. También interrumpe la absorción de los nutrientes, provoca osteoporosis, depresión, síntomas premenstruales y estrés.

3. Glutamato monosódico (MSG): MSG es una excitotoxina usada para extraer el sabor en los alimentos. Las excitotoxinas son toxinas que se unen a ciertos receptores (Ej., ciertos receptores glutamatos). De acuerdo con Dr. Russell Blaylock, un autor y neurocirujano, las excitotoxinas pueden causar que las neuronas más sensibles mueran. Algunas personas experimentan otros efectos secundarios como jaquecas, piel irritada, somnolencia, y problemas respiratorios, digestivos, circulatorios y coronarios.

4. Colorantes artificiales: Los colorantes artificiales son químicos sintéticos que no ocurren en la naturaleza. Muchos son derivados del alquitrán de hulla y pueden contener hasta 10 partes por millón de arsénico y aun así ser reconocidos como seguros por la FDA. Los colorantes artificiales pueden causar reacciones alérgicas e hiperactividad y déficit de atención en los niños, también pueden contribuir a desórdenes de la vista y de aprendizaje o causar daño nervioso.

5. BHA y BHT: BHA y BHT bloquean el proceso de “arranciamento” del aceite. Estos aditivos afectan el sueño y el apetito y están asociados con daño renal y hepático, pérdida del cabello, problemas de comportamiento, cáncer, anormalidades fetales y retardo en el crecimiento.

6. Nitrato y Nitrito de Sodio: El Nitrato y Nitrito de Sodio son conservadores que se añades a productos alimenticios procesados. Estos componentes se transforman en agentes causantes de cáncer en el estómago llamados nitrosaminos. Notables efectos secundarios incluyen jaquecas, nauseas, vomito y mareos.

7. Cafeína: La Cafeína es un estimulante adictivo que se encuentra en gaseosas, chicle, pastillas dietéticas y analgésicos; el café, el té y la cocoa la contienen de manera natural. La Cafeína causa excreción del calcio de los huesos, que lleva a la osteoporosis e incrementa la infertilidad.

8. Olestra (Olean): La Olestra es un sustituto de grasa libre de calorías usado como ingrediente en snacks y botanas. Inhibe la absorción de algunas vitaminas y otros nutrientes. También puede causar diarrea y goteo anal.

9. Aceite Vegetal Brominado (BVO): El Aceite Vegetal Brominado es utilizado para mantener en suspensión los aceites saborizados en las gaseosas. Se almacena como grasa en el cuerpo y con el tiempo se puede acumular. Este aditivo interfiere en la función reproductiva y defectos de nacimiento. Ha sido vetado en 100 países.

10. Aceite Vegetal Parcialmente Hidrogenado: El aceite vegetal parcialmente hidrogenado es fabricado al hacer reaccionar aceite vegetal con hidrógeno. Cuando esto ocurre, el nivel de aceites poliinsaturados (grasa buena) se reduce y se forman grasas trans. Están asociados con enfermedades cardíacas, cáncer de mama y colon, arterioesclerosis y colesterol elevado.

11. Pesticidas: Cada año se añaden más de 2 billones de libras de pesticidas a nuestra fuente alimenticia. Esto es 10 libras por persona por año. Muchos pesticidas utilizados en el mundo son cancerígenos. La acumulación de pesticidas en el organismo reduce nuestra habilidad para resistir organismos infecciosos, daña la fertilidad y contribuye a pérdidas de embarazos y defectos de nacimiento. Además de que reduce el contenido vitamínico de los productos.

12. Organismos Genéticamente Modificados (GMOs): GMOs son plantas o animales a los que se les modificó el ADN. En USA, la mayoría del maíz, frijol de soya, algodón y cultivos de canola están genéticamente modificados y una o más de estas se encuentran en casi todos los alimentos procesados. No ha sido comprobado que los GMOs sean seguros y algunos estudios muestran que disminuyen la inmunidad a las enfermedades en plantas y humanos, pueden causar resistencia a los antibióticos y pueden tener un impacto negativo en las funciones genéticas. Las plantas que han sido genéticamente modificadas para resistir enfermedades, pesticidas e insecticidas pueden disminuir la necesidad de usar estos fuertes químicos en un principio, pero a la larga pueden construir una resistencia y por ello requerir mayores cantidades de químicos que al principio. Es muy pronto para concluir los efectos; no se cuenta con evidencia a largo plazo todavía.

Fuentes: Mamanatural.com.mx / Informe21

Disminuye el número de obesos en EE UU, pero continúa la epidemia

octubre 21, 2013

Cerca de 78 millones de adultos la padece. Los expertos solicitan “un cambio en la mentalidad de la sociedad”

El País, por Carolina García

luchar contra la obesidadEl número de obesos ha disminuido en Estados Unidos en los dos últimos años, después de décadas aumentando de forma continuada, según concluye el último informe del Departamento de Estadística de Salud (NCHS, en sus siglas en inglés), que está considerado como el estudio más riguroso y válido del país porque evalúa a los participantes, registrando peso y altura, y no son los sujetos los que proporcionan los datos.

Los resultados están muy lejos del objetivo planteado por las autoridades sanitarias de que para el año 2020 no afecte a más del 30% de la población. Esto significa que EE UU continua sufriendo una epidemia que padecen cerca de 78 millones de sus ciudadanos (50 millones de blancos, 14,4 millones de hispanos, 12,2 millones de afroamericanos y 1,2 de millones asiáticos) y que está relacionada con enfermedades como la diabetes tipo II; las patologías cardiovasculares; problemas de hígado; trastornos degenerativos, e incluso algunos tipos de cáncer.

“Aunque se ve un soplo de esperanza en los resultados que muestran una bajada en el índice de adultos que padecen obesidad en el país, el descenso todavía no es lo suficientemente significativo, es una evidencia cuantificable, pero no pronostica un cambio”, explicó Cynthia Ogden, epidemióloga del Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés)  en un comunicado.

En 2012, el 34,9% de la población era obesa, en 2010, el 35,7%. El índice de obesidad aumentó de forma dramática en los noventa, después de mantenerse relativamente estable en las décadas anteriores, cuando apenas un 15% de la población padecía obesidad.

En EE UU se considera obesidad, categorizada desde hace poco como enfermedad por la Asociación Nacional de Médicos, a toda persona que tenga un índice de masa corporal (basado en la relación entre el peso y la altura, y no distingue entre masa muscular y masa grasa) de 30 o superior.

“Los números siguen en términos de epidemia y necesitamos seguir adoptando nuevas medidas que aceleren su solución”, añadió Scott Kahan, profesor de nutrición en la Universidad de George Washington de la capital federal, a AP.

Estas últimas estadísticas no incluyen cifras de niños y adolescentes aunque un último estudio del Centro Prevención y Control de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) concluye que entre los años 2003 y 2010 el número de menores, entre los 2 y los 17 años, que padecen esta enfermedad disminuyó tras varios años de subida.

La obesidad sigue aumentando en las mujeres. En 2010, el 35,8% de ellas la padecía, y en 2012 el dato ha subido a un 36,1%. Mientras que entre los hombres, disminuyó un 2% en el mismo periodo de tiempo. Los más propensos a padecerla son las personas en los 40 y los 59 años.

“El objetivo de la especie humana ha sido durante siglos alimentarse y ya lo hemos cumplido. Desafortunadamente estamos comiendo más de lo que necesitamos. El cerebro y el cuerpo están preparados para recibir más calorías de las que necesitamos y esto es muy difícil de cambiar, ya que estamos hablando de mecanismos metabólicos muy importantes”, ha dicho Matt Pertesen, miembro de la Sociedad Nacional de Diabéticos, al diario médico HealthDay.

La epidemia de la obesidad también afecta a la economía de EE UU, que pierde unos 270 millones de dólares al año en costes de atención médica y disminución de la productividad asociada a esta enfermedad y al sobrepeso, según un informe elaborado en 2011 por la Sociedad Nacional de Medicina.

“Todo esto nos lleva a que tenemos que seguir trabajando para conseguir erradicar la epidemia”, ha añadido Pertesen. Entre las medidas que se aplican en la actualidad están las dietas nutricionales, la cirugía bariátrica y el ejercicio. Aunque no pueden luchar contra los alimentos hipercalóricos que siguen siendo muy baratos en el país y que también demandan un cambio “en la mentalidad y forma de vida de la sociedad estadounidense”, indican los expertos.