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Cómo evitar las calorías de más en los viajes de carretera

septiembre 7, 2018

CuidatePlus Marca, por Ana Callejo Mora

Cuando se realiza un viaje en carretera, habitualmente se elige entre dos opciones, o bien parar para comer o bien llevar algo de comida preparada. “Cuando paramos a comer es casi imposible encontrar opciones saludables y bajas en calorías, pues principalmente se puede escoger en las gasolineras y cafeterías, menús del día o platos combinados altos en grasas saturadas, harinas refinadas y elevadas calorías”, explica Rubén Bravo, dietista experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En cuanto a la comida preparada desde casa, “ni mucho menos suele ser un tupper saludable, más bien nos movemos entre bocadillos, sándwich, chocolatinas y bebidas azucaradas”, añade.

¿Estamos haciendo bien si comemos un bocata?

Según este experto en Nutrición, la evidencia científica nos dice que las harinas refinadas producen somnolencia. “En el caso del bocadillo, que además sería una comida más o menos sólida y pesada, estaríamos multiplicando este efecto, pues por un lado bajarían los niveles en sangre y por otro, el sistema digestivo necesita llevar parte de la sangre corporal para poder realizar la digestión de forma correcta, por lo que el conductor notará sueño y falta de fuerza en piernas y brazos. Nada recomendable cuando necesitamos estar atentos frente al volante”.

¿Cómo evitar la tentación de ‘snacks’ y chucherías?

En el coche se suelen llevar snacks y chucherías para entretenerse, tanto para los niños como para los adultos. Sucede lo mismo con las bebidas azucaradas.

Picar algo durante la travesía es prácticamente inevitable, pero perfectamente podemos llevar opciones transportables, ricas y saludables, como pepinillos en vinagre, verdura deshidratada, aceitunas, hummus con palitos de zanahoria, algo de lomo y jamón ibérico magro, barritas de chocolate ligeras y bajas en calorías”, enumera el portavoz del IMEO.

En cuanto a las bebidas, comenta, “por supuesto que la mejor opción es el agua, sobre todo porque el exceso de azúcar en niños está relacionado con el exceso de actividad y solamente hay que imaginarse cómo se sentirá un niño con tanto nivel de actividad metido en un coche”.

¿Las personas que viajan mucho por trabajo llevan peor dieta?

“Por supuesto que sí”, confirma Bravo, “los individuos que viajan mucho por motivos laborales tienen muchas menos opciones para elegir, y la mayoría de ellas o no son nada saludables o no son nada apetitosas. Además, llevan una vida más sedentaria y hay una clara tendencia a realizar mayor número de ‘picoteos’ insanos y compulsivos”.

Recomendaciones para alimentarse en la carretera

Bravo ofrece los siguientes consejos para evitar la ingesta de calorías de más o de alimentos poco recomendados nutricionalmente durante los viajes en carretera:

  1. Planifica tus comidas con respecto al tiempo que estarás de viaje.
  2. Elige comidas ligeras para evitar la somnolencia.
  3. No abuses del café, pues inicialmente da un pico de energía, pero posteriormente tendrá el efecto contrario.
  4. Hidrátate mucho con agua.
  5. Evita hacer paradas para comer, sólo para repostar, estirar las piernas e ir al cuarto de baño. Es preferible comer en origen y en destino que hacerlo durante el trayecto. Más barato, más sano, provoca menos somnolencia y es menos calórico.
  6. Desecha de tu cabeza el pensamiento de en vacaciones se puede comer lo que te apetezca.

Así comemos los españoles: ocho gráficas que explican por qué engordamos

noviembre 4, 2015

El informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’ reúne los últimos datos sobre nuestra dieta diaria y cómo esta influye en nuestra salud

El Confidencial, por Miguel Ayuso
asi-comemos-los-espanoles-ocho-graficas-que-explican-por-que-engordamosLa sobreabundancia de recomendaciones nutricionales –y el anuncio de que algunas de las cosas que hemos comido siempre son mucho peores de lo que creíamos–, puede tener un efecto rebote. Podemos pensar que, al fin y al cabo, estamos en esta vida para disfrutar, y la dieta que llevamos no tiene tanta importancia como nos quieren hacer creer. Pero, por desgracia, no es así.

Según los últimos datos del macroestudio Global Burden of Disease (“Coste mundial de la enfemedad”), que publicó recientemente ‘The Lancet’, es una dieta inadecuada el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes evitables. Toda la información sobre cómo es nuestra dieta y cómo podemos mejorarla es bienvenida.

Esta mañana la Fundación Mapfre ha presentado el informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’, elaborado por el Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por el profesor Gregorio Varela.

El objetivo principal del estudio, que se ha realizado con una muestra representativa de más de 2.000 adultos de todo el territorio nacional, era “conocer el impacto de los estilos de vida en los hábitos de compra y consumo de los españoles, a través de la organización alimentaria, las formas de preparación y los hábitos de compra de los alimentos, las preferencias y aversiones alimentarias y la propia percepción de conocimientos en materia de alimentación y nutrición”. Estas son sus principales conclusiones:

Cuántas veces comemos

Los españoles realizan mayoritariamente tres comidas diarias: el desayuno, la comida del mediodía y la cena, y sólo el 28% toma algo a media mañana y media tarde. El desayuno, al que siempre se dice que no damos la importancia que debíeramos, es un hábito consolidado: lo realiza un 95,4% de los encuestados en día laborable, aunque los estudiantes siguen siendo los que menos desayunan.

El número de comidas que se realizan al día tiene relación con nuestro peso. Entre las personas que realizan menos comidas, tanto a diario como en fin de semana, existe un mayor porcentaje de personas con obesidad o sobrepeso.

IMC1Cómo comemos

El estudio concluye que se invierten alrededor de 15 minutos en el desayuno y entre 30-40 minutos en comidas y cenas. En Galicia y Cataluña es donde se invierte más tiempo en comer.

Las dos comidas principales, la del medio día y la cena, se realizan mayoritariamente sentados, conversando o prestando atención a lo que tenemos en el plato, tanto a diario como los fines de semana. No obstante, en menores de 30 años se observa un número creciente de personas (por encima del 30%) que comen y cenan viendo la televisión. Quienes en mayor medida comen solos los días laborables son el 26% de los catalanes y madrileños.

IMC2Entre quienes comen sentados conversando con alguien existe un mayor porcentaje de personas con peso normal que en el resto de grupos.

Dónde comemos

La gran mayoría de los españoles de la muestra estudiada realiza las distintas comidas en el hogar: un 94,1% de los encuestados afirma desayunar en casa y un 87% también realiza allí la comida del mediodía (este porcentaje es menor durante el fin de semana, 84,7%). La razón principal para comer fuera a diario es la actividad laboral. Cabe destacar que el 17% de la población del área metropolitana de Madrid afirma comer fuera todos los días. Los que con mayor frecuencia salen a comer fuera de casa por ocio son los murcianos y los andaluces.

Las comidas que más se realizan fuera de casa a diario son las comidas secundarias, especialmente la toma de media mañana, y suele realizarse en el ámbito laboral, ya sea llevándose la comida preparada de casa (26,4%) o en una cafetería (14,4%).

IMC3 IMC4

Si analizamos la relación entre el lugar donde se realizan las comidas (en casa, en un bar, cafetería o restaurante) y el Índice de Masa Corporal, se observa que entre quienes desayunan fuera de casa existe un mayor porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad. En fin de semana, las diferencias en este parámetro no resultan significativas y esta tendencia no se ha observado en lo que respecta a la comida del mediodía: de hecho, el porcentaje de personas con sobrepeso es mayor entre aquellas personas que comen en casa.

Quién y como cocina

Los resultados ponen de manifiesto que más del 80% de las mujeres saben cocinar, excepto las más jóvenes, entre las que el 70% sabe cocinar y el 25% “se defiende”. Sin embargo, entre los hombres, el porcentaje de chefs se reduce con la edad; desde el 60% de los más jóvenes, al 30% en el estrato de 65 a 75 años, y aumenta ligeramente en el último intervalo, de mayores de 75 años (40%). En todos los intervalos de edad, en torno al 30% admite que “se defiende”. Parece ser que la mayor parte de la población considera que puede cocinar; apenas el 9,5% reconoce “no saber”. Por comunidades autónomas, el porcentaje de los españoles que dicen saber cocinar oscila entre un 57,5% en Navarra y un 74,6% en Aragón.

Existe un mayor porcentaje de personas con un peso normal entre quienes se responsabilizan de la comida de un hogar y, también, entre las familias acostumbradas a guisar y cocinar al horno y a la plancha

IMC5Qué comemos

Aunque los hábitos en torno a la comida tienen un impacto en nuestra salud, no podemos olvidar que la composición de ésta es al final lo más importante. Y en ella influyen enormemente nuestros gustos. En todas las zonas geográficas la pasta es el alimento preferido, sólo superado por el arroz (que a efectos nutricionales es equivalente) en el Levante. En el noroeste se prefiere el pescado; y en el norte, las verduras y hortalizas. La ensalada, la fruta y las legumbres están en todas las regiones en bajas posiciones, algo que debería preocuparnos.

Alimentos que más gustan Alimentos que menos gustanEs habitual escuchar que hay gente demasiado preocupada por la alimentación, algo que puede ser contraproducente o inútil, pero el estudio muestra que esto no es real: existe una asociación directa entre la preocupación por la salud y el comportamiento de compra, con la proporción de personas con sobrepeso.

IMC habitos de compra
Fuente gráficos: El Confidencial.LAB

La dieta del apio

septiembre 18, 2015

Cómo depurar durante la semana y ponerse púa el sábado

HOY.es, por J. R. Alonso de la Torre

Productos necesarios para una dieta depurativaEstoy haciendo ‘la dieta de los días alternos’, que debe de ser buenísima porque me duele la cabeza todas las tardes, orino cada 30 minutos, duermo siestas de dos horas, estoy en la cama a las once de la noche y, sobre todo, no paso hambre. Además, he recuperado una costumbre de la infancia: me llevo las once al trabajo en una bolsita. ¡Y qué onces! Hoy he tomado una manzana y una nuez, aunque ayer fue mucho mejor: un kiwi y dos nueces.

La fase de la dieta en la que me encuentro es la depurativa. Parece ser que mi organismo está expulsando toxinas y líquidos a toda máquina y ese trabajo lo deja tan exhausto que me paso el día medio dormido o dormido entero. Hoy he desayunado un té sin azúcar, un vasito de kéfir y un zumo de pomelo. Para comer, caldo de apio y perejil, que parece ser que te deja el hígado y no sé cuántas cosas más en estado de revista, medio quesito blanco desnatado y un zumo de zanahoria que sabía a gloria. Ahora estoy deseando acabar este escrito para merendar. ¡Mmmmm! Otro kiwi y otra nuez. Y perdonen que no les relate la cena porque para ello tendría que levantarme del ordenador e ir a la cocina para mirarlo en la pizarrina dietética… Y ya les he dicho que tengo las fuerzas justas.

No crean que me quejo de la dieta. Al revés. Da gusto comer y descubrir sabores nuevos como el del caldo de apio, que está exquisito, lo digo en serio. O unos zumos de frutos rojos alemanes que venden en el Aldi o en el Lidl y que son mano de santo desintoxicante. Esos dos supermercados están haciendo mucho por nuestra salud a base de zumos extraños, lácteos impensables y comidas como el salvado de avena y otros salvados, que antes solo comían las vacas y ahora me como yo dos días a la semana sin que se me ponga cara de rumiante.

Sabía que debía depurarme y por eso sobrellevo el plan con entusiasmo y convicción. Está avalado por Rubén Bravo, prestigioso especialista en nutrición, tiene una página en Internet (dietadiasalternos.es) y un ebook que me he bajado al teléfono.

La verdad es que este verano ha sido tremendo y la coda llegó el fin de semana, cuando me fui a Portugal a comer para después contarlo. Sé que a los lectores de esta página les gusta que les descubran restaurantes portugueses de comidas contundentes y baratas, esas casas de comida donde la carne y el pescado llegan en fuentes inmensas, en porciones gigantes y acompañadas por montones de patatas fritas, de arroz con alubias y de ensalada. Y servidor, que procura dar gusto, se ha sacrificado la pasada semana para comer mucho y rico por menos de 15 euros e ir contándoselo de sábado en sábado. Pero en el pecado está la penitencia y ahora, ya me ven, abonado al pan de centeno (solo para desayunar), al té sin teína y al queso batido sin grasa.

Mi dieta se salva porque ofrece dos consuelos de mucho peso: puedo comer jamón ibérico, aunque solo sean dos lonchas seis veces al mes, y los fines de semana reciben el nombre de días sociales porque la dieta permite cierto despendole para no hacer el ridículo cuando sales con los amigos o meriendas con la familia.

Cuando lean mañana mi recomendación sobre un restaurante de Estremoz, donde ponen de comer tan bien y tan barato que los sábados hay que hacer cola desde las 12.30 (hora española), entenderán por qué hago dieta: la hago por ustedes, para poder dedicarme los fines de semana de dieta social a buscar casas de comida del Alentejo y de la Beira y recomendárselas el sábado siguiente. El resto de la semana, apio, salvado y kéfir. En fin, me voy a por el kiwi y a por la nuez, a seguir depurándome.