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10 argumentos para desmontar la absurda moda “sin gluten”

junio 8, 2016

20minutos / La Sexta Noticias

¿Padeces enfermedad celiaca? ¿Has sido diagnosticado con intolerancia al gluten? En ese caso, eliminar esta proteína de tu dieta no es una opción. Se calcula que el 1% de la población está en este grupo, aunque la cifra posiblemente sea mayor dado que existe un gran número de casos sin detectar.

¿Pero qué ocurre con las personas que no sufren esta intolerancia y están convencidas de que eliminar el gluten de su alimentación es una buena idea? Pues que son víctimas de una absurda moda promovida por charlatanes, vendehúmos, famosos desinformados e iluminados intentando hacer negocio con la salud.

Mentira-gluten-portadaAsí de claro y duro se muestra Alan Levinovitz, autor de La mentira del gluten, recién editado en castellano por Planeta, y que desmonta los mitos que han convertido a esta proteína en el nuevo enemigo número uno de la alimentación para muchas personas.

“Prescindir del gluten no es divertido. No es el nuevo modo de perder peso. No es lo que la evolución nos dice. No existe ninguna prueba concluyente de que prevenga el cáncer, el Alzheimer o el autismo. Puede conducir a desórdenes alimentarios y puede ocasionar que empieces a manifestar síntomas que antes no existían”, alerta el autor. Y deslegitima, además, la verdadera enfermedad celiaca que muchos pacientes sufren.

Y para desmontar esta nueva moda -muchas veces alimentada por los propios medios de comunicación- nada mejor que repasar los argumentos que Levinovitz expone en esta recomendable obra. A modo de aperitivo, aquí van algunas pistas que merece la pena tener a mano para cuando toque salir en defensa del gluten.

1. A mi me funciona. Mantra omnipresente de dietas y medicinas alternativas, La mentira del gluten deja las cosas claras con un principio básico que habría que tener siempre presente: “Los testimonios personales por si mismos no establecen la eficacia de un medicamento o una dieta”.

2. El guión de siempre. Ahora es el gluten, ayer la grasa y antes fue el glutamato monosódico. Culpar a un producto de los males alimenticios del mundo, señalarlo como responsable de numerosas enfermedades, desatar la histeria y comenzar a ver etiquetas que presumen de no contener ese nuevo diablo es parte del guión habitual de estas historias. Tampoco pueden faltar insinuaciones sobre la vinculación y los oscuros intereses de la industria, claro.

3. El mito. La alimentación siempre ha tenido una relación muy próxima a los mitos y la religión. De hecho, la mala fama de los cereales se remonta a un cuento sobre ciertos monjes taoístas que rechazaban su consumo y vivían centenares de años, recuerda el autor de libro. Detrás de esta idea no hay nada nuevo, el viejo cuento de la vuelta al paraíso pasado frente a los riesgos de los alimentos nuevos.

4. Las cifras. Centrándose en el caso de Estados Unidos, 1 de cada 100 personas padece enfermedad celiaca. A esta cifra habría que sumar los casos no diagnosticados y la intolerancia al gluten, pero con todo sorprende comprobar que, en recientes encuestas, 1 de cada 3 personas estaría dispuesta a eliminar el gluten de su dieta. Está claro que la maquinaria de comunicación de los apóstoles del anti-gluten y sus negocios funciona mejor que la ciencia a la hora de tumbar mitos.

5. El miedo. Todo villano tiene que dar miedo. Y el gluten, según muchos autores, es un gran malvado. William Davis y David Perlmutter son dos de los principales impulsores e ideólogos del antigluten, relacionando el consumo de cereales con todo tipo de enfermedades: déficit de atención, cáncer de mama, esquizofrenia, o pechos en los hombres. “Cada vez que comes pan te estás envenenando con una toxina más peligrosa y adictiva que la cocaína”, llegaron a escribir.

6. Respuestas fáciles a problemas complejos. Es una de las mejores armas de la llamada mala ciencia, de las dietas y de la medicina alternativa: dar una respuesta muy simple a un problema complejo. “Las curas milagrosas no existen y las respuestas no son fáciles”, recuerdan en este libro. ¿Pero quién puede resistirse a escuchar y creer un “deja el gluten” como solución a todo tipo de problemas y síntomas para los que no hay una respuesta concreta? De hecho -recuerdan en La mentira del gluten– algunos autores y defensores de esta dieta pasaron por malas experiencias a causa de celiaquías no diagnosticadas. En su caso dejar el gluten fue la solución y les salvó la vida, pero de ahí a aplicar ese tratamiento para todo hay una gran diferencia.

7. Los síntomas. El libro recuerda un fenómeno tan sorprendente como real: las personas expuestas a mucha información y alertas sobre el potencial peligro de algo pueden llegar a presentar síntomas de una enfermedad aunque no la padezcan o hayan sido expuestas a la causa. Cuando ocurre de forma generaliza ante, por ejemplo, una crisis alimentaria o una intoxicación, se conoce como enfermedad psicogénica masiva. Y si somos capaces de mostrar esta especie de falsos síntomas, por supuesto adoptar la que creemos la solución acabará con ellos. Dicho de otro modo, si estamos convencidos de que el gluten nos está haciendo mal, dejar el gluten nos “curará”.

8. Que vienen los famosos. No hay dieta que se precie ni moda alimentaria que no cuente con unos cuantos famosos ejerciendo de apóstoles. La popularidad de los alimentos sin gluten se dispara en 2010 cuando se apuntan Oprah, Victoria Beckham o Gwyneth Paltrow, entre muchos otros. Miley Cyrus llegó a tuitear: “Todos deberíamos evitar el gluten durante una semana. El cambio en tu piel y en tu salud física y mental es asombroso”.

9. Una dieta peligrosa. Mención aparte merecen los que defienden que prescindir del gluten es una buena idea para adelgazar. Igual que cualquier otra dieta de eliminación es peligrosa, alerta el autor. “La ansiedad por lo que se come puede producir los mismos síntomas que se le atribuyen a la sensibilidad al gluten. Satanizar la comida puede contribuir al desarrollo de desordenes alimentarios”.

10. Un buen diagnóstico. Ponerse en manos de los médicos y rehuir de los alergólogos no tradicionales de diagnóstico fácil y rápido es el único camino seguro. “No más gluten, no más lácteos… Cuando te dices esas cosas a ti mismo es una profecía que se autocumple”, explica Levinovitz.

Así comemos los españoles: ocho gráficas que explican por qué engordamos

noviembre 4, 2015

El informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’ reúne los últimos datos sobre nuestra dieta diaria y cómo esta influye en nuestra salud

El Confidencial, por Miguel Ayuso
asi-comemos-los-espanoles-ocho-graficas-que-explican-por-que-engordamosLa sobreabundancia de recomendaciones nutricionales –y el anuncio de que algunas de las cosas que hemos comido siempre son mucho peores de lo que creíamos–, puede tener un efecto rebote. Podemos pensar que, al fin y al cabo, estamos en esta vida para disfrutar, y la dieta que llevamos no tiene tanta importancia como nos quieren hacer creer. Pero, por desgracia, no es así.

Según los últimos datos del macroestudio Global Burden of Disease (“Coste mundial de la enfemedad”), que publicó recientemente ‘The Lancet’, es una dieta inadecuada el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes evitables. Toda la información sobre cómo es nuestra dieta y cómo podemos mejorarla es bienvenida.

Esta mañana la Fundación Mapfre ha presentado el informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’, elaborado por el Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por el profesor Gregorio Varela.

El objetivo principal del estudio, que se ha realizado con una muestra representativa de más de 2.000 adultos de todo el territorio nacional, era “conocer el impacto de los estilos de vida en los hábitos de compra y consumo de los españoles, a través de la organización alimentaria, las formas de preparación y los hábitos de compra de los alimentos, las preferencias y aversiones alimentarias y la propia percepción de conocimientos en materia de alimentación y nutrición”. Estas son sus principales conclusiones:

Cuántas veces comemos

Los españoles realizan mayoritariamente tres comidas diarias: el desayuno, la comida del mediodía y la cena, y sólo el 28% toma algo a media mañana y media tarde. El desayuno, al que siempre se dice que no damos la importancia que debíeramos, es un hábito consolidado: lo realiza un 95,4% de los encuestados en día laborable, aunque los estudiantes siguen siendo los que menos desayunan.

El número de comidas que se realizan al día tiene relación con nuestro peso. Entre las personas que realizan menos comidas, tanto a diario como en fin de semana, existe un mayor porcentaje de personas con obesidad o sobrepeso.

IMC1Cómo comemos

El estudio concluye que se invierten alrededor de 15 minutos en el desayuno y entre 30-40 minutos en comidas y cenas. En Galicia y Cataluña es donde se invierte más tiempo en comer.

Las dos comidas principales, la del medio día y la cena, se realizan mayoritariamente sentados, conversando o prestando atención a lo que tenemos en el plato, tanto a diario como los fines de semana. No obstante, en menores de 30 años se observa un número creciente de personas (por encima del 30%) que comen y cenan viendo la televisión. Quienes en mayor medida comen solos los días laborables son el 26% de los catalanes y madrileños.

IMC2Entre quienes comen sentados conversando con alguien existe un mayor porcentaje de personas con peso normal que en el resto de grupos.

Dónde comemos

La gran mayoría de los españoles de la muestra estudiada realiza las distintas comidas en el hogar: un 94,1% de los encuestados afirma desayunar en casa y un 87% también realiza allí la comida del mediodía (este porcentaje es menor durante el fin de semana, 84,7%). La razón principal para comer fuera a diario es la actividad laboral. Cabe destacar que el 17% de la población del área metropolitana de Madrid afirma comer fuera todos los días. Los que con mayor frecuencia salen a comer fuera de casa por ocio son los murcianos y los andaluces.

Las comidas que más se realizan fuera de casa a diario son las comidas secundarias, especialmente la toma de media mañana, y suele realizarse en el ámbito laboral, ya sea llevándose la comida preparada de casa (26,4%) o en una cafetería (14,4%).

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Si analizamos la relación entre el lugar donde se realizan las comidas (en casa, en un bar, cafetería o restaurante) y el Índice de Masa Corporal, se observa que entre quienes desayunan fuera de casa existe un mayor porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad. En fin de semana, las diferencias en este parámetro no resultan significativas y esta tendencia no se ha observado en lo que respecta a la comida del mediodía: de hecho, el porcentaje de personas con sobrepeso es mayor entre aquellas personas que comen en casa.

Quién y como cocina

Los resultados ponen de manifiesto que más del 80% de las mujeres saben cocinar, excepto las más jóvenes, entre las que el 70% sabe cocinar y el 25% “se defiende”. Sin embargo, entre los hombres, el porcentaje de chefs se reduce con la edad; desde el 60% de los más jóvenes, al 30% en el estrato de 65 a 75 años, y aumenta ligeramente en el último intervalo, de mayores de 75 años (40%). En todos los intervalos de edad, en torno al 30% admite que “se defiende”. Parece ser que la mayor parte de la población considera que puede cocinar; apenas el 9,5% reconoce “no saber”. Por comunidades autónomas, el porcentaje de los españoles que dicen saber cocinar oscila entre un 57,5% en Navarra y un 74,6% en Aragón.

Existe un mayor porcentaje de personas con un peso normal entre quienes se responsabilizan de la comida de un hogar y, también, entre las familias acostumbradas a guisar y cocinar al horno y a la plancha

IMC5Qué comemos

Aunque los hábitos en torno a la comida tienen un impacto en nuestra salud, no podemos olvidar que la composición de ésta es al final lo más importante. Y en ella influyen enormemente nuestros gustos. En todas las zonas geográficas la pasta es el alimento preferido, sólo superado por el arroz (que a efectos nutricionales es equivalente) en el Levante. En el noroeste se prefiere el pescado; y en el norte, las verduras y hortalizas. La ensalada, la fruta y las legumbres están en todas las regiones en bajas posiciones, algo que debería preocuparnos.

Alimentos que más gustan Alimentos que menos gustanEs habitual escuchar que hay gente demasiado preocupada por la alimentación, algo que puede ser contraproducente o inútil, pero el estudio muestra que esto no es real: existe una asociación directa entre la preocupación por la salud y el comportamiento de compra, con la proporción de personas con sobrepeso.

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Fuente gráficos: El Confidencial.LAB

¿Cuáles son los errores nutricionales más frecuentes que cometen los ‘runners’?

octubre 5, 2015

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y muchas personas reducen su objetivo de dieta a perder o ganar peso o músculo, pero esto no te hará ganar una carrera

El Confidencial
Runners¿Qué debes comer si quieres dar la talla en tu primer maratón o superar tu marca personal en la próxima carrera? Para un ‘runner’ abordar un desafío no sólo es una cuestión de entrenamiento y control mental, sino que una alimentación adecuada es la herramienta para alcanzar la forma física óptima que te ayudará a afrontar cada desafío con éxito. En ‘Dieta para runners’, la nutricionista Lucía Bultó Sagnier te da las claves para alimentarte eficazmente antes, durante y después de cada prueba.

Recogemos un extracto del libro en el que la autora explica los mayores errores nutricionales que cometen los deportistas:

Un día determinado, un individuo que no es atleta profesional, pero sí amante de los retos, se propone hacer una prueba de largo recorrido, incluso una prueba de las llamadas ‘extremas’. Correr, nadar, montar en bicicleta o una prueba combinada, la realidad es que cada vez hay más propuestas y más gente con ganas de abordarlas.

El deportista amateur ‘extremo’

En apenas cinco años se ha multiplicado casi por treinta el número de pruebas de larga distancia, dirigidas no solo a atletas y corredores profesionales, sino a ciudadanos “de a pie”, nunca mejor dicho, que se retan a sí mismos para practicar eventos deportivos de largo recorrido.

Este público, tanto femenino como masculino, pasa la mayoría de las veces del estrés laboral y familiar al deporte extremo. Es la tendencia (moda) de la actividad extrema: el deportista amateur con las exigencias del deportista profesional.

Todas estas pruebas tienen en común la larga duración en el tiempo y la exigencia de una buena forma física. Cuando el individuo en cuestión se propone este reto, su objetivo principal es acabar la prueba y, a poder ser, con “dignidad”, es decir, con un cierto grado de integridad física y moral. Sabe que la exigencia física es importante y ello forma parte del aliciente.

En cuanto a alimentación, hay tantos factores como tipos de ‘runner’: no todo el mundo come en casa ni parte del mismo peso y altura

El siguiente paso tras esta importante decisión es hacer un “examen de conciencia” de su punto de partida y de su forma física actual y valorar cómo y en cuánto tiempo puede mejorarla y optimizarla para afrontar el reto.

Sabe que le esperan unos meses de entreno, de puesta a punto, de sacrificios, de buscar tiempo para entrenar, conciliando trabajo y familia con todo ello. No es fácil, pero forma parte del reto.

En lo que se refiere al tema del entrenamiento, rápidamente encontrará colegas, amigos y expertos que hayan pasado por ello y no le será difícil programar un entreno que le lleve a preparar el evento. Buscará tiempo y combinará sus diferentes obligaciones al son del reto.

La clave del éxito

En cuanto a la alimentación, la cosa está más complicada. No todos parten del mismo peso, altura, musculación o resistencia. El amigo o experto que le va a ayudar con el entreno es físicamente diferente a él. Es consciente de que no le valen los mismos parámetros alimentarios. Hay numerosos detalles y circunstancias individuales que hacen que lo que le sirve a uno no le cuadre a otro.

No todos comen en casa; unos lo hacen en el restaurante; algunos, de táper. Se hacen ellos la comida, la compran hecha, entrenan a primera hora o a última…

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo. ¿Suplementos, barritas, geles, isotónicos…? Solo saben que saben muy poco, pero a la vez están muy concienciados de que gran parte del éxito de su reto depende de su alimentación antes, durante y después de la prueba. Como nutricionistas con dilatada experiencia en el mundo del deporte, creemos que el éxito de un reto deportivo depende tanto del entreno como de la alimentación.

Estos son los errores nutricionales más frecuentes entre los deportistas:

Déficit en calorías

No siempre comer ligero es la mejor opción. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos, pérdida de masa muscular, desnutrición general y falta de aptitud y actitud frente a la competición.
Pauta: alimentación equilibrada entre gasto e ingesta.
Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo.

Déficit en alimentos ricos en carbohidratos

Las féculas son la base. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos y pérdida de masa muscular. Necesidades diarias: 50-60 % del aporte energético diario. Alimentos ricos en carbohidratos y féculas: pan, pasta, patata, arroz, cereales en general y frutas.

Exceso de proteínas

No caigas en este error. Consecuencias: dieta aterogénica (que favorece los problemas cardiovasculares), deshidratación, aumento de las necesidades de las vitaminas B6 y B12, descalcificación y posible aumento de peso.

Déficit en hierro

Motivo de gran cansancio. Consecuencias: anemia, bajo rendimiento, aparición precoz de fatiga y amenorrea (mujeres). Necesidades diarias: 10-12 mg al día (se puede aumentar en periodos de entrenamiento intenso o de competición hasta un máximo de 30 mg al día). Alimentos ricos: carnes rojas, hígado, foie gras, marisco, huevo, frutos secos y cereales de desayuno.

Déficit en calcio

Ojo con tus huesos, el calcio previene lesiones. Consecuencias: baja densidad ósea, calambres musculares, osteoporosis, mayor posibilidad de roturas y menor recuperación tras las lesiones. Necesidades diarias: 900-1.000 mg por día (1.500 mg en el caso de amenorrea en las mujeres). Alimentos ricos: todos los productos lácteos (también los bajos en grasa), excepto la mantequilla y la nata; el pescado pequeño, del tipo de las sardinillas; los frutos secos y las legumbres.

Déficit en ácido fólico

La fatiga llega antes de lo previsto. Consecuencias: anemia, cansancio y palpitaciones. Necesidades diarias: 300 mg al día (400-500 en ejercicios intensos). Alimentos ricos: carnes rojas y pescados, legumbres, huevos, verduras de hoja verde, levaduras y plátano.

Cereales integrales: un método excelente para perder peso

mayo 20, 2015

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La Gran Época, por Natalia Olivares

Seguro que los forofos y seguidores de las dietas bajas en hidratos de carbono estén pensando que nos hemos vuelto locos al decir que los cereales integrales son una buena forma para bajar de peso. Pero no, no hemos perdido el juicio.

Es sabido por todos que los cereales poseen un alto contenido en almidón (hidratos de carbono) y que, hoy en día, las dietas más recomendadas y efectivas para disminuir peso son aquellas bajas en carbohidratos. Pero ¿sabías que no todos los cereales nos hacen engordar y son perjudiciales?

 

¿Qué diferencia a unos cereales de otros?

En este caso, vamos a clasificar los cereales en dos tipos: cereales refinados o procesados y cereales integrales.
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Los cereales refinados o procesados son aquellos que se someten a un proceso de refinado y blanqueamiento (decoloración) para elaborar unos alimentos determinados. Esta refinación influye en el valor nutricional y composición de los cereales, lo que resulta en una eliminación de los nutrientes vitales y la fibra que contienen.

Normalmente, tras la refinación, la mayoría de estos cereales se “enriquecen” con el fin de compensar la pérdida sufrida en su valor nutricional. No obstante, incluso después de “enriquecerse” con ciertas vitaminas e hierro, los cereales refinados nunca recuperan la fibra ni los nutrientes de su composición.

Productos como el pan blanco o el arroz blanco están elaborados a partir de cereales procesados cuyo valor nutricional ha sido “modificado”. Sobra decir que estos cereales empobrecidos y decolorados no son, en absoluto, beneficiosos para nuestra salud.

Por el contrario, los cereales integrales, conservan todas sus propiedades y beneficios nutricionales, ya que no se someten a ningún tipo de procesamiento. Mantienen los nutrientes vitales, sales minerales y fibra responsables de los beneficios que aportan a nuestra salud.
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¿Cómo influyen los cereales integrales en la pérdida de peso?

Una de las principales razones por las que los cereales integrales pueden ser un método excelente para perder peso es su alto contenido en fibra. La fibra ayuda a mantener sano el aparato digestivo y acelera su funcionamiento, lo que resulta en un aumento del metabolismo y, por consiguiente, una disminución de peso. Además, puede ayudar a prevenir algunas enfermedades intestinales y combatir el estreñimiento, pues facilita la expulsión de heces.

Gracias a su alta densidad energética, los cereales integrales reducen el apetito y poseen un efecto “saciante”. Llenan el estómago más rápidamente y te hacen sentir saciado y satisfecho durante más tiempo. Esto significa que recibes muchos nutrientes a cambio de un menor gasto calórico.

¿El “mejor” cereal integral para reducir peso?

Aunque no existe un cereal integral mejor que otro a la hora de reducir peso, la avena puede considerarse como una buena opción para empezar.
Su alto contenido en fibra y proteína y bajo en calorías no solo ayuda a perder peso, sino que también ayuda a reducir el colesterol y las grasas.
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Sin embargo, si tu objetivo no es otro que disminuir tu peso corporal, poco importa el cereal integral (o producto elaborado con cereales integrales) que elijas. Olvídate del pan blanco y la pasta blanca, entre otros, y pásate al pan y la pasta integrales. Además de perder peso, también reducirás el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes tipo 2.

Quizá no sean tan apetecibles como los cereales refinados, pero combinar un consumo de cereales integrales con una dieta bien equilibrada y algo de ejercicio, puede ser un método excelente para perder peso. Eso sí, nunca olvides la palabra “moderación”. Y es que para que algo resulte realmente beneficioso para tu salud, siempre ha de tomarse con moderación.

 

 

 

Por qué estás tomando mucha más azúcar de la que crees

marzo 13, 2014

Huffington Post, por Margarita Lázaro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere limitarnos el consumo de azúcar. En concreto recomienda no tomar más de 25 gramos al día, esto es, seis cucharadas pequeñas. Eso significa que un amante de lo dulce agotaría su cupo diario con dos cafés y un yogurt natural.

cafe con lecheLa cifra es baja, muy baja y el objetivo parece casi inalcanzable. Más todavía si tenemos en cuenta los datos de consumo actual. Según el estudio de energía y macronutrientes de 2011, la ingesta de azúcar en España es del 20% de las calorías totales de nuestra dieta diaria. Esto es cuatro veces más de lo que quiere recomendar la OMS (la propuesta está todavía pendiente de aprobación) y el doble de la cantidad recomendada en ese momento. “El problema es que llevamos una vida desastrosa y nos va a costar cambiarla”, señala Irene Bretón, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y miembro del Área de Nutrición de la SEEN.

La finalidad de esta medida es disminuir el riesgo de caries dental y reducir los altos índices de obesidad entre la población. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 37% de los españoles sufre sobrepreso y un 17% padece obesidad. “Siempre se ha relacionado esta enfermedad con la ingesta excesiva de grasa pero un exceso es un exceso, provenga de donde provenga”, señala la nutricionista Vanesa León, miembro de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, ADDINMA. Así es tan negativo pasarse con las grasas como con los hidratos de carbono o las proteínas. “El abuso de cualquiera de ellos se transforma finalmente en depósitos de grasa en el tejido adiposo, lo que conocemos como obesidad”, explica. Esta enfermedad, cada vez más presente en la sociedad, va asociada a la aparición de enfermedades cardiovasculares, déficit de vitaminas del grupo B, accidentes cerebrovasculares, enfermedades de hígado graso y algunos tipos de cáncer.

Conocido el objetivo, toca saber cómo podríamos cumplir este saludable propósito. ¿A qué azúcares se refiere exactamente la OMS? ¿Se incluirían todos o hay alguno que queda fuera del saco? La nutricionista Vanesa León señala que existen excepciones: “Quedan excluidos de esta limitación los hidratos de carbono, azúcares de absorción lenta, y los contenidos en la fruta y los lácteos”. Quedarían fuera pan, cereales, patatas, pastas, arroz, legumbres, lácteos y frutas.

Los afectados por la norma serían los azúcares libres. “Estos son los monosacáridos (glucosa y fructosa) o disacáridos (sacarosa o azúcar de mesa) añadidos, así como los azúcares naturalmente presentes en la miel, siropes, zumos de fruta y concentrados de fruta”, señala Eduard Baladia, responsable de Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AED-N). También se incluiría el azúcar moreno, que goza de mejor fama que el blanco por tener nutrientes extras pero que no deja de ser un disacárido, señala Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

LOS AZÚCARES ESCONDIDOS

panLa cuestión ahora es descubrir qué alimentos contienen esos azúcares y cuáles deberíamos suprimir o limitar. “Los refrescos, los caramelos y chucherías, la bollería y las galletas (incluidas chocolateadas y/o con mermelada) son los casos más claros, pero también deberían considerar los zumos de fruta (naturales o comerciales) o el binomio cacao soluble y cereales de desayuno (casi todos son muy azucarados)”, señala Baladia.

Ahí no termina la lista. La tarea resulta mucho más complicada porque, como señala Bretón, “el azúcar está omnipresente”. La encontramos en productos impensables como galletitas saladas, jamón york o el kétchup. Este ejemplo lo cita OMS para advertirnos de la cantidad de azúcar que está oculto en nuestra despensa. Una ración de esta salsa guarda 4 gramos.

patatas fritas“Lo primero que debemos hacer para descubrir si un alimento lleva o no azúcares de este tipo es leer bien el etiquetado nutricional. Si en él encontramos los términos glucosa, fructosa, sucrosa, sacarosa, jarabe de maíz, miel, maltosa o concentrado de zumos de frutas, sabemos que el alimento que tenemos delante sí contiene azúcar”, señala León. Así encontremos grandes dosis en los cereales del desayuno, sobre todo los infantiles, el pan de molde, la salsa rosa, el cacao soluble y los refrescos azucarados.

Las OMS cita también este ejemplo. Una lata contiene alrededor de 35 gramos de azúcar, 10 más del índice diario permitido. Francesco Branca, director del área de Nutrición para la Salud y Desarrollo de la OMS, señala que un adulto puede tolerarlo esporádicamente pero el problema con los refrescos es que se consumen mucho (en cantidad) y con mucha frecuencia (a diario), incluso en el caso de los niños. Además son calorías añadidas. “Al tomar un refresco no dejas de tomar otro producto, sino que lo sumas”, explica la doctora Bretón. No por beberse una lata de una bebida azucarada, comeremos menos que si acompañásemos el plato de un vaso agua.

ketchupSin embargo, por muy buenas que sean nuestras intenciones, cortar de raíz no es fácil. El azúcar genera adicción. Porque es capaz de levantar nuestro estado de ánimo y hacer que nos sintamos mucho mejor ya que estimula la segregación de serotonina, la llamada hormona de la felicidad. Ese rápido “subidón” anímico nos lleva a consumir en momentos en los que necesitamos consuelo o pensamos que merece un premio. El problema es que igual que llega, el subidón se va y nos hace sentir irritables, ansiosos y cansados. Para calmarlo volveríamos a consumir azúcar lo que nos hace entrar en un ciclo de atracones sucesivos.

CÓMO ELIMINAR EL CONSUMO DE AZÚCAR

¿Qué alternativa existe? No hay una solución infalible. Leyendo las etiquetas de los alimentos podemos limitar el consumo. Para Rubén Bravo eliminar el azúcar común sería una medida beneficiosa aunque no es fácil. “Nuestro paladar está acostumbrado al sabor dulce de los alimentos y nos parece impensable tomarnos un café sin azúcar pero deberíamos acostumbrarnos ya que nuestra salud nos lo agradecerá”, añade Vanesa León.

La nutricionista señala que se puede seguir la metodología de las personas con diabetes tipo 2, que ven obligados a reducir su consumo de azúcares simples buscando alternativas y las más utilizadas son los edulcorantes acalóricos (aportan cero calorías) como el aspartamo, el ciclamato o la sacarina. “Es cierto que el consumo de estos edulcorantes artificiales está en constante revisión para establecer cuál debe ser la dosis adecuada y su efecto a largo plazo, pero hoy por hoy siguen siendo una buena alternativa”, señala León. Otros no lo aconsejan por ser productos 100% químicos que pueden ser el origen de cánceres y pancreatitis.

Tampoco sería aconsejable el consumo de sorbitol o fructosa que aportan las mismas calorías del azúcar. Sí lo es la Stevia, considerada el edulcorante natural sin calorías por excelencia. “Su poder edulcorantes es unas 300 veces superior al del azúcar, por lo que no se necesitan grandes cantidades para dar sabor a los alimentos”, señala León. Solo hay un problema: su ingesta diaria también está limitada. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición (EFSA) señala que debería ser de cuatro miligramos por kilo de peso corporal al día.

Las diez tapas más saludables en Radio Aragón

agosto 6, 2013

En este programa del Radio Aragón hablamos de tapas, vino y cañas, pero también de salud.  El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un ranking con las diez tapas más saludables que nos va a ayudar a elegir cuando vayamos a tapear, sea durante el fin de semana o las vacaciones.

A nadie se le escapa que somos un país que tapea mucho en verano y si tenemos el mito que  “las tapas engordan”, será por algo. Solemos acompañar la caña con aceitunas, un pinchito de tortilla, patatas bravas, ensalada rusa, un surtido de ibéricos, quesos o gambas, pero ¿cuáles son las tapas más saludables?
Rubén Bravo, portavoz del IMEO enumera las diez tapas más nutritivas y menos calóricas. Tomen notas y apunten:
1.  Banderilla de pepinillo, anchoa o boquerón, cebolleta y aceituna (50-60 Kcal)
Una tapa rica en omega 3 y calcio, recomendada especialmente a mujeres a partir de los cuarenta años de edad.
2.  Un vaso de gazpacho (75-85 Kcal)
El tomate es un apreciado antioxidante natural rico en licopeno. Ayuda a proteger nuestra piel del sol y es recomendado a los amantes de la playa.
3.  Salpicón de marisco (100 Kcal)
Una tapa de alto valor biológico, baja en grasa que contribuye a la salud cardiovascular. No sería recomendable consumir mariscos crudos, si se padecen enfermedades hepáticas, alteraciones inmunológicas (sida, cáncer…) o problemas gastrointestinales.
4.  Sepia a la plancha con ajito (106 Kcal)
Una tapa rica en fósforo y potasio que favorece nuestro funcionamiento celular y huesos. Se recomienda contra la fatiga y para aliviar los síntomas del síndrome premenstrual en la mujer. La sepia a la plancha con ajito es una tapa muy nutritiva de la que no deberían abusar las personas con problemas de colesterol y triglicéridos.
5.  Mejillones a la vinagreta: 2 unidades (120 Kcal)
El mejillón es rico en selenio, antioxidante natural que junto con la vitamina E protege de la enfermedad coronaria e incluso de algunos tipos de cáncer. Es una verdadera delicatesen, tanto para el paladar, como para el corazón y la salud en general. Por ser una tapa rica en hierro, conviene tomarla en el período de gestación.
6.  Revuelto de champiñones o setas con ajito (130 Kcal)
El ajo es beneficioso para la salud en cuanto a su actividad antitumoral y protección cardiovascular. La clara del huevo también es una fuente proteica de alto valor biológico y exenta de grasa. Es una tapa completa que sacia el hambre y proporciona suficiente energía para mantenernos activos en verano: ir en bici, nadar, o hacer largos paseos por la playa.
7.  Pimiento relleno de bacalao: 1 unidad (140 Kcal)
El pimiento rojo es muy rico en carotinoides y vitamina A que, igual que en el tomate, ayudan a proteger nuestra piel y mucosas. Una excelente tapa para los meses de verano, ideal para los playeros, con muchos beneficios para nuestra piel, igual que el gazpacho, aunque algo más calórica.
8.  Pulpo a la gallega (140 Kcal)
Es un plato bajo en calorías, pero con un alto valor nutritivo. El pulpo es muy rico en yodo, esencial para el crecimiento y el desarrollo cerebral de los niños. Ayuda al correcto funcionamiento de la glándula tiroides y regula el metabolismo. Fortalece el cabello, la piel y las uñas. Es una gran tapa que también nos aporta vitamina B2 y su consumo de forma regular puede reducir las tasas de accidentes cerebrovasculares, ataques al corazón y muertes por enfermedades cardiacas.
9.  Atún con pimiento de piquillo y una rebanada de pan (156 Kcal)
Es rico en proteínas y bajo en grasas y calorías. Se estima que 170gr de atún aportan una tercera parte del requerimiento diario de proteínas en una persona adulta. Este pescado azul también es rico en omega 3 y ayuda a proteger nuestra salud cardiovascular.
10.  Tapa de Jamón ibérico con tomate (150 Kcal)
Unas cuantas lonchas de este preciado alimento sería la fuente perfecta de vitaminas del grupo B, tan necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro. Es una tapa que beneficia nuestra salud cardiovascular y prácticamente no tiene contraindicaciones.

Recomendaciones para una dieta sana

abril 15, 2013

El Médico en casa, Radio Toro

Comer pescado 3,4 veces a la semana es bueno para la salud y es un alimento que no puede faltar en una dieta saludable. Es especialmente recomendado para los niños y las embarazadas. El pescado es rico en proteínas, aminoácidos necesarios para formar y mantener los órganos. Nos aporta yodo, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Según Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “el consumo de pescado incide directamente en nuestro sistema hormonal y también en el inmunitario”. Por esta razón es bueno comer pescado a la noche, preferiblemente azul por su alto contenido de Omega 3, ya que ayuda a disminuir los niveles de inflamación celular por la mañana y también influye sobre la retención de líquidos.

No obstante, el impacto negativo medioambiental ha afectado en mayor grado los productos procedentes del fondo del mar o los que tienen un tamaño mayor, como los moluscos y el atún por ejemplo, que en algunos casos tienen una cantidad de toxinas importante. Por esta razón su consumo es desaconsejado a mujeres embarazadas o a niños menores de 2 años.

Por muy bueno que sea el pescado azul, hay que consumirlo unas tres veces a la semana, no más. El blanco prácticamente se puede comer todos los días. Según Bravo, “el pescado azul es un arma de doble filo: por un lado nos aporta una grasa muy buena (los pescados azules tienen más del 6%), pero si nos pasamos de esta cantidad recomendada, podremos tener algunos problemas de sobrepeso”.

Cuando estamos haciendo una dieta hipocalórica para reducir el peso, se recomienda no tomar más de un par de veces carne de ternera y evitar definitivamente el cerdo (o seleccionar sólo las partes más magras que no tienen ningún tipo de grasa).

Un menú ideal para los más pequeños

Los escolares tienen que tener un especial cuidado con el desayuno, ya que sólo un 9% de los niños españoles desayuna antes de ir a colegio. El experto en nutrición del IMEO recomienda que los más pequeños realicen un desayuno completo, en el que no falte un hidrato de carbono de bajo índice glucémico (cereales, pan centeno o integral), algo de grasa buena (aceite de oliva), proteína (leche, loncha de jamón, pavo o pollo), más una pieza de fruta. En media mañana hay que compensar bien con un sándwich de pan integral o bien con otra pieza de fruta.

A la hora de comer, es bueno que los niños que tomen legumbre (unas dos veces a la semana), ternera (dos veces semanales) y grandes cantidades de verdura. No abusar de la pasta, del arroz y las patatas, limitar su consumo a unas dos veces a la semana.

La merienda es fundamental y puede consistir en otro pequeño sándwich, el una pieza de fruta, un puñado de frutos secos o un lácteo bajo en grasa. Esto les ayudará a llegar a la cena con menos hambre y centrarse en cosas más saludables, como es un pescado o una verdura.

El tema de la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas, hay que dejarlo para algunos momentos puntuales, para los días festivos como algo excepcional.

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Tomar patatas chips durante el embarazo es tan perjudicial para el bebé ¡como fumar!

octubre 25, 2012

Te interesa, por Patricia Ruiz Ruescas

– Los bebés nacen con menos peso y menor tamaño de cráneo.

– El motivo es un contaminante, la acrilamida, que traspasa la placenta y tiene un efecto sobre el crecimiento fetal equivalente al de ser madre fumadora.

Se encuentra en los cereales del desayuno, en el pan, en el café, en las patatas fritas y en general en todos los alimentos en los que un hidrato de carbono se tuesta, fríe u hornea a muy altas temperaturas, pero sobre todo en las patatas chips. La acrilamida es un contaminante que traspasa la placenta y tiene un efecto sobre el crecimiento fetal equivalente al de ser madre fumadora, por lo que tomar una elevada cantidad de estos productos durante el embarazo puede ocasionar que el bebé nazca con menos peso y con un menor tamaño de cráneo.

Entre los recién nacidos más expuestos a la acrilamida y los que menos hay una diferencia de 100 gramos de promedio. No obstante, los autores de la investigación dirigida por el Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental de Barcelona y la Universidad de Estocolmo, en Suecia, y publicado en la revista Environmental Health Perspectives, hacen énfasis en que no se trata de no probar estos alimentos durante los nueve meses de gestación, sino de tomarlos de manera equilibrada, aunque sí aconsejan evitar aquellos que contienen más cantidad de este contaminante, como es el caso de las patatas chips, que tienen hasta 4.000 microgramos de acrilamida por kilo, mientras que los cereales rondan los 1.600 y el café, los mil.

Para llegar a estas conclusiones se realizó un estudio internacional sobre la dieta de 1.100 mujeres embarazadas y sus recién nacidos de Dinamarca, Inglaterra, Grecia, Noruega y España, y se halló este contaminante, que surge al freír hidratos de carbono a temperaturas muy elevadas, incorporado a la dieta normal de los europeos en la sangre de cordón umbilical. Las cifras más preocupantes se dieron en Reino Unido, donde las patatas chips son un producto común en la alimentación de sus habitantes.

La disminución de peso de los bebés puede llegar a los 132 gramos y la reducción del tamaño craneal a los 0,33 centímetros, lo que puede favorecer la aparición de enfermedades como la diabetes porque condiciona el desarrollo de varios procesos metabólicos según los investigadores.

Hasta hace una década se sabía que la acrilamida era un contaminante conocido como neurotóxico, que llegaba a las personas a través del tabaco o por vía aérea por exposición laboral durante la fabricación de plásticos y que era potencialmente cancerígeno. Ahora se ha detectado en la dieta habitual y en productos tan comunes como las patatas, el pan, las galletas, los cereales y el café.

Vámonos de tapa, pero comiendo saludable

agosto 8, 2012

Fuente: Radio Aragón, programa Despierta Aragón

Es el momento perfecto para tomar algunas cañas, tapas o helado. El verano, sobretodo si la playa es destino turístico, invita a disfrutar de un buen rato que muchas veces pasamos en el chiringuito picando. Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierten de este  peligro de descuidar la alimentación. “No cabe duda, en verano comemos menos pero peor”, afirma Rubén Bravo, especialista en nutrición en el programa Despierta Aragón del Radio de Aragón. El calor hace que tengamos menos apetito, pero la cultura de tapeo que tenemos en España nos hace olvidar de la dieta mediterránea y muchas veces consumimos más alimentos calóricos que no nos aportan muchos nutrientes, como suelen ser la mayonesa, el exceso de fritos, el pan, etc. El problema no está en los dos o tres kilos de más que podemos coger, sino en el hecho que al reducir la ingesta de alimentos más saludables, disminuye nuestra masa muscular y aumentan nuestros niveles de grasa. “Nosotros, los nutricionistas, ya sabemos que es muy difícil resistir a este hábito tan arraigado en la cultura española, por esta razón en vez de ir contra ello, es mejor intentar a dirigir este momento de la terraza, o de las tapas para hacerlo bien y en el mismo tiempo disfrutar”, concreta el especialista.
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Los 10 errores más comunes cuando nos ponemos a dieta

abril 30, 2012

Suprimir comidas, no comer pan o eliminar alimentos como los carbohidratos son algunos de los falsos mitos a la hora de adelgazaruprimir comidas, no comer pan o eliminar alimentos como los carbohidratos son algunos de los falsos mitos a la hora de adelgazar

I. Zamora / ABC

Para muchos, sobre todo para aquellos que han comenzado a intuir los primeros rayos de sol a la vuelta de la esquina, ha llegado la hora de hacer dieta e intentar ponerse a tono para lucir cuerpo durante el verano. Llegan, como cada año, la avalancha de productos milagro, las dietas milagro, las altas dosis de ejercicio y todo tipo de trucos que nos permitan aproximarnos en poco tiempo (y a ser posible con poco esfuerzo) al tan ansiado cuerpo 10.

Si estás pensando en hacer dieta, es importante que tengas en cuenta algunas de las falsas creencias más extendidas en lo que a la alimentación se refiere. ABC ha consultado a una nutricionista sobre los mitos más comunes en nuestra rutina alimentaria y hemos descubierto que muchas de las costumbres que intentamos evitar a la hora de cuidar nuestra figura carecen, en realidad, de fundamento:

1. El pan engorda: No es cierto. ¿Cuántas veces has escuchado eso de «yo no como pan porque engorda»? Pues olvídate. La nutricionista Gretel Cabrera, responsable del área de Alimentación y Nutrición de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), asegura que «aunque cuando la gente se pone a dieta lo primero que hace es quitarse el pan, esta costumbre no tiene mucho sentido». Según la experta, «lógicamente el pan tiene un aporte calórico, pues está constiuido de cereales, pero lo que realmente engorda es la salsa en la que lo mojamos». Según nos explica, no es el pan lo que engorda, sino el hecho de que tenerlo sobre la mesa aumentará las posibilidades de que sucumbamos a esa rica salsa que acompaña nuestros planos y con eso sí acabemos engordando. «Si cuidamos los acompañamientos, se puede comer con pan perfectamente, pues el hecho de que lo incorporemos a la dieta no nos engordará más». Eso sí, Cabrera nos recomienda saber qué tipo de pan comemos: «El pan de molde, por ejemplo, tiene más calorías».

2. Suplementos alimenticios, solo si de verdad son necesarios: Hay quien, de manera casi aleatoria, decide suprimir ciertos complementos básicos de la dieta y sustituirlos por complementos alimenticios que faciliten los aportes vitamínicos de alimentos que son fundamentales. La nutricionista Gretel Cabrera considera, no obstante, que «hay que valorar los suplementos desde otra óptica. Si pasas por un periódo de embarazo o convalecencia y requieres nutrientes, necesitarás un complemento que te ayude, pero muchas veces utilizamos erróneamente este tipo de pastillas en lugar de cambiar nuestros hábitos de vida y de consumo».

3. Prohibido mezclar hidratos y proteínas: Falso. «Lo que conseguimos con este tipo de costumbres es perder peso en poco tiempo, dado que dejamos de comer calorías». La experta considera, por ello, que hacer una dieta disociada nunca será la mejor manera de adelgazar. «El objetivo de toda dieta debería ser llevar una vida sana, cambiar nuestra rutina de alimentación, aprender a comer bien…Las dietas disociadas son las más famosas y tienen muchísimos seguidores, pero a la larga no conseguirás lo que buscas».

4. El agua engorda si la bebes durante las comidas: Falso. El agua es un alimento acalórico, es decir, no aporta calorías. Según un informe de CECU en este sentido, beber agua antes de las comidas aumenta la sensación de saciedad, por lo que es recomendable beberla si estamos haciendo dieta y nuestro objetivo es sentirnos más saciados.

5. Fin a los dulces y a los caprichos: Tampoco hace falta renunciar a los pequeños placeres de la vida si queremos ponernos a tono. Según la experta, «para hacer dieta no es indispensable renunciar a cosas que te gusten, ni siquiera a los dulces, a los helados o a un plato de pasta con salsa bolognesa. Lo realmente necesario es plantearnos otro tipo de vida en la que estemos mucho más activos y adquiramos unos hábitos más saludables». Si conseguimos esto, podremos estar delgados incluso comiendo chocolate.

6. Las frutas ácidas adelgazan: No es cierto. Para Gretel Cabera, este mito «está asociado a los productos de limpieza, que siempre han asociado alimentos como el limón a acciones desengrasantes». «No existe ningún alimento que tenga la función de adelgazar».

7. Los productos integrales adelgazan: Es cierto, como explica Cabrera, que los productos integrales son ricos en fibra y producen una mayor sensación de saciedad que otro tipo de alimentos. Por ello, «si queremos estar saciados siempre será mejor comer pan integral que pan normal, o pastas integrales, puesto que comeremos una cantidad menor al estar más llenos». Pero en ningún caso los productos integrales facilitan la pérdida de peso: «podremos adelgazar si reducimos las cantidades, pero nunca comiendo un tipo de alimento determinado».

8. Prohibido comer carbohidratos de noche: Otro falso mito. De hecho, la experta no sabe de dónde sale está leyenda urbana tan extendida. «Como en los casos anteriores, lo único que debemos hacer es reducir las cantidades, sobre todo por la noche, puesto que no vamos a consumir energía». Sin embargo, asegura que, al igual que las frutas, «los hidratos de carbono están permitidos por la noche. Solo hay que intentar hacer una comida menos copiosa, pues no utilizaremos ese aporte de energía de manera inmediata si nos vamos a la cama».

9. Los productos light adelgazan: Según las recomendaciones de CECU, un producto light es aquel al que se le han reducido los aportes calóricos. Esto significa que estos alimentos engordarán menos que el resto pero, en ninguno de los caso, mejorarán nuestra figura.

10. Saltarse una comida adelgaza: También es falso. De hecho, saltarse una comida es un mal hábito de vida que puede acabar por salirnos caro. Además, es posible que incremente en gran medida el hambre y acabemos comiendo de manera descontrolada durante la siguiente comida, consiguiendo precisamente lo contrario que nos proponíamos. En definitiva, y según la experta de CECU, «es un completo error hacer dieta poco antes del verano para conseguir un cuerpo perfecto. La única clave que funciona si queremos estar a tono en los meses de calor es comenzar a cuidarnos desde el verano anterior. Solo modificando nuestras rutinas y nuestras costumbres conseguiremos un buen cuerpo y una vida saludable