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Alimentos crudos o alimentos cocinados: ¿cuándo ayudan a adelgazar y cuáles son más sanos?

marzo 29, 2019

Dos expertos nos cuentan cuáles son los pros y los contras de cada uno de ellos

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Que si es mejor hacerse fan de la corriente raw food, que si los platos que cocinamos pierden las propiedades… A veces, parece una misión imposible saber si los alimentos cocinados son más sanos que los alimentos crudos o a la inversa. Y para desterrar mitos y ver todo mucho más claro a la hora de saber cuáles con mejores, preguntamos a dos expertos en alimentación para que nos den su veredicto.

Parece que siempre nos invaden las dudas cuando tenemos alimentos crudos o cocinados ante nuestros ojos y no sabemos cuáles elegir a la hora de seguir una dieta más sana y equilibrada. Por eso, consultamos a los expertos para que nos cuenten lo mejor y lo peor de cada uno de estos alimentos.

PARA CENAR ¿MEJOR CRUDO O COCIDO?

Si hablamos de cenar alimentos crudos o cocinados, “no se puede decir categóricamente que unos alimentos sienten mejor que otros, la cuestión principal reside en consumir de forma equilibrada tanto unos como otros. Algunos alimentos pierden una parte de sus nutrientes una vez sometidos a calor, como por ejemplo el tomate, que con la cocción pierde parte de sus vitaminas y minerales”, nos cuenta Leticia B. Carrera, nutricionista, farmacéutica y directora de Felicidad Carrera.

Lo que sí es una realidad es que “los alimentos crudos, en general, requieren una mayor energía para ser digeridos, mientras que si los cocinamos, la liberación de azúcares suele provocar que se digieran con mayor facilidad y aumente su índice glucémico. Por eso podría decirse que es mejor consumir productos crudos por la noche, ya que la digestión de los azúcares y por tanto su paso al torrente sanguíneo se realizará con mayor dificultad y es conocido que por la noche se quema menor cantidad de energía” apunta Carrera. Así que si lo que quieres adelgazar, lo ideal es comer más alimentos crudos por la noche.

Sin embargo, Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) apunta que son los alimentos cocinados y no los crudos, “los más adecuados para las cenas donde va a pasar generalmente poco tiempo para irnos a dormir”.

LOS ALIMENTOS COCINADOS SIENTAN MEJOR QUE LOS CRUDOS

Ninguno de los dos expertos asegura que haya que consumir más alimentos crudos o cocinados, sino que lo ideal sería seguir una dieta con una combinación de ambos, que nos permita aprovechar las ventajas de unos y otros. “Los alimentos crudos pueden hacer que aprovechemos mejor la vitamina C y las verduras cocidas nos pueden ayudar a asimilar antioxidantes potentes”, matiza Carrera.

Si hablamos de digestiones fáciles, los alimentos cocinados son más fáciles de digerir frente a los crudos. La razón, nos la cuenta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “se debe a que aligeran y aceleran las digestiones y provocan menor hinchazón abdominal y gases”.

Incluso, aplicar un tratamiento térmico (plancha, asado, vapor, wok…) a los alimentos tiene numerosas ventajas. “En primer lugar, el hecho de que el alimento sea sometido a cierta temperatura permite la destrucción de numerosos patógenos presentes en la comida y que pueden poner en riesgo nuestra salud como la salmonella, la E. coli o la listeria”.

Además, el calor también “nos protege frente a la acción de los antinutrientes, sustancias que limitan la absorción de nutrientes, ya que los destruyen total o parcialmente” matiza Bravo.

Y el calor facilita la digestión de ciertos alimentos como la carne, la verdura o los almidones de tubérculos o cereales modificando la estructura molecular de sus nutrientes.

En su contra, cuando cocinamos los alimentos se degradan las proteínas y azúcares de los haciendo que se liberen ciertos compuestos volátiles que son los responsables de los sabores característicos de los alimentos. “En el caso de la modificación de sabor entre un alimento crudo y otro cocinado y, que hace a este último mucho más apetecible, se debe a la acción que el calor ejerce sobre los hidratos de carbono y las grasas” comenta Bravo.

A pesar de todas estas ventajas, también hay que tener cuidado para evitar que los alimentos se cocinen lo suficiente como para quemarse ya que “en estos casos se producen sustancias tóxicas y cancerígenos como la acrilamida. Esto es especialmente importante en alimentos ricos en almidón como las patatas y otros tubérculos” advierte Bravo.

ALIMENTOS COCINADOS: ¿SUS NUTRIENTES SON MÁS FÁCILES DE ASIMILAR?

En cuanto a los nutrientes, hay ciertos tipos de cocinado que los preservan más que otros. Uno de los factores influyentes en esta diferenciación es el tiempo de cocinado y la temperatura a la que se expone porque aquellos alimentos que se someten a más altas temperaturas y durante más tiempo, pierden mayor cantidad de nutrientes. Es por eso que el microondas, a pesar de la radiación que pueda emitir, es una técnica que, al someter el alimento a alta temperatura durante poco tiempo, consigue mantener prácticamente intacta la concentración de nutrientes en los mismos. Sin embargo, en la cocción se pierden gran parte de vitaminas y minerales ya que estos quedan disueltos en el agua de cocinado.

“Por último, los alimentos crudos tienen unos componentes denominados antinutrientes que impiden la correcta absorción de los nutrientes pero que al ser destruidos total o parcialmente por el calor, quedan inhibidos. Y en ese sentido, la mejor manera de cocinar los alimentos es el wok pues se consigue el efecto de cocinado en cuanto a textura y temperatura, pero sin perder nutrientes” nos asegura Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

SI COMES ZANAHORIA, MEJOR COCIDA

Dicen que de una zanahoria cruda se asimila un 1 por ciento de betacaroteno frente a la zanahoria cocida cuya asimilación es del 30 por ciento… ¿es así? Los betacarotenos son unos pigmentos presentes en vegetales como las zanahorias o la calabaza y cuya función en nuestro cuerpo es ser los precursores de la vitamina A, responsable, por su poder antioxidante, de que veamos correctamente y de mantener en buen estado nuestra piel.

 

Para facilitar la absorción de los betacarotenos y, por tanto, asegurar niveles adecuados de vitamina A, “es mejor consumir la zanahoria cocida ya que con el calor se rompen las paredes celulares del alimento favoreciendo su liberación. Eso sí, esta cocción debe ser rápida y a temperatura moderada”afirma Bravo.

En eso también coincide Leticia B. Carrera, porque “la cocción de la zanahoria hace se liberen sus azúcares naturales, y pase de tener un índice glucémico bajo en crudo a tener un índice glucémico alto una vez cocinada pero la fibra se modifica, volviéndose más digerible y más fácil de procesar”.

Aunque otra manera de favorecer la absorción de los betacarotenos es combinar el consumo de alimentos ricos en ellos con otros ricos en grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, las semillas o los frutos secos. Esto se debe a que son liposolubles y, por tanto, utilizan la grasa como vehículo para su absorción.

TOMATE, CRUDO Y COCINADO

Algunos alimentos pierden una parte de sus nutrientes una vez sometidos a calor, como por ejemplo el tomate, que con la cocción pierde parte de sus vitaminas y minerales. Sin embargo, “el proceso de calentamiento del tomate permite la liberación del licopeno, un betacaroteno con funciones antioxidantes, que en el tomate crudo no se libera completamente. La cocción produce una rotura de las paredes celulares del tomate y permite que se libere y se facilite su absorción en el aparato digestivo. El licopeno es una sustancia muy estable y además liposoluble, por lo que si el tomate se consume crudo es importante añadirle una grasa, como aceite de oliva, para mejorar su disponibilidad. Luego el tomate, crudo y cocinado”, nos recomienda Leticia B. Carrera.

LOS ESPÁRRAGOS, SIEMPRE BIEN COCINADOS

El espárrago libera ácido ferúlico con mayor facilidad una vez cocinado. “El ácido ferúlico tiene un importante efecto antioxidante para la piel, favoreciendo la producción de colágeno y de elastina que ayudan en la prevención de arrugas y manchas solares” apunta Carrera.

BRÓCOLI Y ALIMENTOS CON VITAMINA C, LO MÁS CRUDOS POSIBLE

La vitamina C y los glucosinolatos, que protegen contra infecciones e incluso se han identificado como protectores contra el cáncer, son muy abundantes en el brócoli y otras verduras y frutas. “Estos nutrientes se pierden cuando el brócoli se cuece en agua, por lo que conviene cocinarlo al vapor para que esta pérdida sea mínima, o consumirlo en crudo. También se puede reutilizar el agua de cocción al vapor para realizar otras preparaciones y aprovechar los nutrientes” recomienda Carrera.

Inclsuo hay verduras y frutas que comienzan a perder sus nutrientes una vez son peladas o cortadas. Por ejemplo, las fresas, que comienzan a oxidarse y a perder parte de su vitamina C una vez que son cortadas. Hasta alimentos como el ajo, una vez cortado comienza a producir alicina, una sustancia con propiedades antibióticas y que puede incluso bajar la presión sanguínea, por lo que se recomienda consumirlos unos 10 o 15 minutos después de cortados. Otro ejemplo de que la naturaleza nos da una gran variedad de opciones.

¿ES VERDAD QUE LAS HIERBAS SÓLO TIENEN EFECTOS EN CALIENTE O COCINADAS?

La salvia, al igual que otras plantas, flores y hierbas aromáticas tienen multitud de usos en cocina debido a sus propiedades aromáticas y a los sabores que aportan en los numerosos platos a las que las podemos añadir. Pero “su consumo en opciones frías o calientes va a depender fundamentalmente de nuestros gustos y del efecto concreto que queramos conseguir” matiza Bravo.

LAS GRASAS, CUANTO MENOS COCINADAS, MEJOR Y EL YOGUR TAMBIÉN

Las grasas son otro ejemplo de alimentos que sufren transformaciones con el calor. Las grasas insaturadas, como el aceite de oliva y aceites de semillas, se pueden convertir en grasas trans, no tan beneficiosas para la salud, tras estar sometidas a un exceso de calor, pudiendo además producir otras sustancias perjudiciales para la salud. Así que mejor tomarlas en frío como en el caso del aceite de oliva o con el mínimo calor posible.

Y en el caso del yogur, podríamos eliminar los microorganismos beneficiosos para la salud, como los bacillus presenten en ellos si lo sometemos al calor.

Alimentación intuitiva en niños: ¿qué es y cómo funciona?

febrero 1, 2019

Es una técnica muy ligada al ‘Baby Led Weaning’, la alimentación complementaria a demanda que consiste en incorporar los sólidos en bebés sin pasar por la fase de purés

El País, por Estefanía Grijota

Que tu hijo coma cuando a él le apetezca. Suena utópico, y cuanto menos muy difícil de llevar a cabo, por el riesgo que conlleva, sin embargo, no debería de ser tan difícil, ni mucho menos imposible. De hecho, son muchas las razones por las cuales la ingesta intuitiva es uno de los mejores métodos que existen para criar a un niño sano y lleno de vitalidad. Porque cuando hablamos de la relación entre los niños y los alimentos, los esfuerzos por combatir los desajustes en la alimentación podrían ser muchos, y en parte, porque una mala alimentación, como la ingesta de los alimentos inadecuados, a deshora, podría desembocar fácilmente en principios de obesidad.

Entonces, ¿dónde está el límite para criar a niños que coman lo que quieran y sean felices, al mismo tiempo que están sanos y desarrollados? Para comer de manera intuitiva es necesario seguir 10 principios que, según los creadores de esta técnica en 1995, los dietistas, Evelyn Tribole y Elyse Resch, son la integración dinámica entre la mente y el cuerpo. “Estos principios funcionan ya sea cultivando o eliminando obstáculos para la conciencia corporal, un proceso conocido como “conciencia interoceptiva”, es decir, un proceso personal de honrar la salud escuchando y respondiendo a los mensajes directos del cuerpo para satisfacer sus necesidades físicas y psicológicas”, aseguran. Un modelo que cada día está ganando más adeptos y que cuenta con más de 90 estudios hasta la fecha.

Ventajas de comer de forma intuitiva

Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), nos explica que esta técnica consiste en alimentarnos según nos pida el cuerpo. “Si tengo hambre como, si no tengo hambre no como, e ingiero tanto el alimento que quiero como la cantidad”, expresa. Y aunque resulte increíble, lo cierto es que nuestro cuerpo es muy sabio.

“Una ventaja muy importante para los niños es que, así como un bebé nos da la señal de que ya está saciado, un niño puede aprender a intuir cuando tiene o no hambre. Podemos poner a su disposición, y en todo momento, comida saludable, para que detecten la hora de la comida como un momento agradable, donde no le vas a obligar a nada, ni a castigar ni a premiar, sino que él podrá elegir la comida y comer con gusto”, comenta.

De esta forma, y según la experta, el cuerpo va a ser el que regule la cantidad, por lo que va a ser más fácil que le demos justo lo que necesita en cada momento, por ello, tendremos todos los nutrientes cubiertos y el peso se instaurará en lo saludable. “No es una dieta, ni busca bajar de peso, sino que la finalidad es la de que un niño esté sano y nutrido”, asegura.

Al separar el hambre física de la emocional, se reduce también la ansiedad o el estrés, ya que se trata de una técnica muy ligada al Baby Led Weaning, la alimentación complementaria a demanda que consiste en incorporar los sólidos en la alimentación del bebé sin pasar por la fase de purés y papillas, siendo el propio bebé quien se alimenta por sí mismo usando las manos. “Al ser el propio niño quien marca su hambre y su saciedad, otra ventaja es que se reducirían mucho los problemas en la edad adulta de no distinguir del tener hambre a tener ganas de comer, o el comer por ansiedad o cuando está enfadado, por ejemplo, además se reducirían los problemas de obesidad y todos aquellos derivados de esta”, concluye.

Lo cierto es que los niños nacen como comedores intuitivos: saben cuándo comer y cuándo parar. La reconocida dietista estadounidense, Evelyn Tribole, coautora de “Alimentación Intuitiva: un programa revolucionario que funciona” , dice que el riesgo de la práctica de las dietas y la alimentación restrictiva conduce muchas veces a trastornos en la alimentación, y que es preocupante entre el clima nutricional actual. “Un bebé recién nacido, por ejemplo, llorará hasta que alguien lo alimente, y a los niños pequeños, incluso, se les evitará hacerles la maniobra o el jueguecito del avión para llevarles la cuchara a la boca”, explica.

Siete hábitos que te ayudarán a depurar tu cuerpo tras los excesos

enero 11, 2019

Durante las celebraciones navideñas se engorda una media de 3-5 kilos.

La Razón

Entre comidas, cenas, copas y reuniones familiares, laborales y de amigos y compañeros, las Navidades hacen que comamos y bebamos de forma excesiva durante más de dos semanas. Como consecuencia, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad calcula que el resultado de todas estas ingestas es un incremento de entre 3 y 5 kilos de peso como media por persona.

Este instituto ha calculado también que una única comida de Navidad aporta una media de entre 2.000 y 2.500 kilocalorías, que equivale a lo que deberíamos comer en todo un día o incluso dos, dependiendo de la constitución física del individuo. De esta forma, las semanas posteriores a las navidades resultan clave a la hora de depurar nuestro organismo, eliminar las toxinas ingeridas en exceso y perder el peso ganado.

Ondalium, empresa española de salud y alimentación saludable, ha creado una guía con los consejos a seguir tras los excesos de estas fiestas:

Compra con cabeza y comerás con cabeza: lo primero es lo primero. Pasadas las navidades, debemos evitar todos los productos que perjudiquen la salud y aporten más grasas de las necesarias, como los salados, azucarados, procesados, refinados, comida rápida… Habrá días en que se tengan caprichos o antojos y, por eso, es mejor no comprar ciertos productos, para evitar caer en la tentación y tener a mano opciones saludables para picar.

Pequeñas cantidades en cinco comidas al día: tras los increíbles excesos navideños, cargadas no solo de excesos, sino también de malos hábitos horarios, es importante volver a poner orden en el número de comidas y cantidades que ingerimos. La recomendación principal en este aspecto es realizar cinco comidas diariamente, siendo las más contundentes el desayuno y la comida, y las más ligeras la media mañana, la merienda y la cena. Se aconseja tomar productos vegetales al menos dos veces al día y frutas tres.

Método del plato: no menos importante que cuidar las cantidades es volver a los equilibrios saludables de comida. No puede ser que la mayoría de nuestras comidas consistan en carne como plato principal con patata de guarnición y turrones de postre. Tenemos que convertir de nuevo las proporciones saludables en la norma. Como referencia, podemos utilizar la siguiente proporción, en lo que se denomina ‘método del plato’: 50% verdura, 25% proteína (pescados o carnes) y 25% hidratos de carbono.

Más líquidos, menos alcohol: después de días bebiendo demasiado vino, cervezas y copas, es el momento de aumentar la ingesta de líquidos, pero sin alcohol. En este momento, podemos añadir algunas infusiones, que ayuden a tener una buena digestión, así como otros complementos que puedan beneficiar al cuerpo, como Extracto Fluido Concentrado de Ajo Negro, 100% natural y ecológico. Además, es recomendable beber dos litros de agua diarios.

Hacer ejercicio con objetivos razonables: igual de importante que alimentarse bien, es mantener una rutina de deporte adecuada. Y lo importante es establecer objetivos realizables, no imposibles, para no perder el ánimo a la primera de cambio. Si no eres una persona acostumbrada al ejercicio, el consejo básico es caminar durante 30 minutos a paso rápido cada día. Por supuesto, se puede incrementar la complicación combinando ejercicios de fuerza de diferentes intensidades con clases o deportes, como zumba o body combat, por ejemplo.

Adaptar el ejercicio a su rutina diaria: no solo debemos pensar en el ejercicio como una forma de perder peso, sino como una forma de sentirnos más felices y que nos ayude en nuestro trabajo. Un ejemplo es una persona que trabaje sentada en una oficina durante 8 horas. La recomendación para ella es realizar ejercicios que fortalezcan la espalda, para evitar dolores, así como intentar hacer descansos visuales de la pantalla de forma regular, para evitar también los problemas oculares. Además, realizar deporte genera endorfinas, hormonas que producen felicidad y alivian dolores y malestar. Tener todo esto en cuenta hará que nos resulte más sencillo integrar el deporte durante estos duros días post vacacionales.

Bienestar mental: el estado de ánimo y equilibrio mental son fundamentales en este proceso también. Muchas veces, el estrés, los nervios o la ansiedad, hacen que sintamos la necesidad consumir ciertos alimentos, que siempre suelen ser ricos en grasas y poco nutritivos. Por eso, es importante que los objetivos marcados de pérdida de peso sean realistas y alcanzables, para evitar frustrarse al no conseguirlos. Hay diferentes formas de evitar los altos niveles de estrés, como realizando ejercicios relajantes, como yoga, pilates o tai-chi; disfrutando de la naturaleza en compañía, descansando o, sencillamente, disfrutando de un hobby.

Miguel Serrano, director técnico y socio fundador de la compañía, recuerda: “lo importante es ser constante. No sirve de nada que el día 1 vayamos al gimnasio o empecemos a comer más saludablemente, si solo lo hacemos durante unos días. Una tarea se convierte en un hábito tras realizarla durante al menos 21 días. Son cambios que el cuerpo aceptará mejor y que se mantendrán en el tiempo, evitando el temido efecto rebote o yo-yo. Para conseguirlo es importante crear rutinas realizables y tomar complementos que refuercen los efectos positivos y nos ayuden, como Extracto Fluido Concentrado de Ajo Negro”.

Comiendo salud: De tapas en Semana Santa, pero cuidándote

abril 10, 2017

Expreso del Sur, por Catalina Coca

Hay quienes viven la Semana Santa desde la fe y la devoción, y quienes  aprovechan estos días para descansar, viajar o disfrutar de la gastronomía de nuestra tierra tapeando. Si eres de estos últimos te damos algunos consejos para hacerlo de manera saludable.

Lo que debes priorizar para elegir una buena tapa es que ésta aporte una cantidad de nutrientes interesante, es decir, que sea rica en vitaminas, aminoácidos, minerales etc.  En segundo lugar que en su elaboración se use métodos de cocción que no les aporte demasiadas grasas, para ello opta por alimentos crudos, hervidos o a la plancha y evita fritos y rebozados. Y finalmente apuesta por las tapas elaboradas con alimentos de temporada y locales.

Siguiendo estas reglas ¿Qué tapas podrías pedir?

  1. Pescados y mariscos. Son fuente de proteínas, de minerales como el yodo, fósforo  y vitaminas tipo B,  no aportan demasiadas grasas y éstas son saludables. Eso sí, evita los fritos y rebozados y sustitúyelos por opciones más saludables, como por ejemplo boquerones en vinagre, espetos de sardinas, ceviche o  revuelto de bacalao. El tartar  ya sea de atún, o de salmón con aguacate siempre es una buena elección, ya que aparte de ser una delicia estos pescados azules son una buena fuente de omega 3 y el aguacate que los acompaña es rico en vitamina E. Los mariscos preparados al vapor, cocidos o a la plancha resultan refrescantes, sin embargo debemos tener cuidado en caso de padecer de gota o de colesterol. Podemos encontrar infinidad de opciones como langostinos o gambas cocidas, gambones a la plancha, almejas al vapor, mejillones en vinagreta, pulpo a la gallega, salpicón de marisco etc .
  1. Carnes. Siempre a la brasa o a la plancha, eso sí, sin guarnición de patatas ni acompañamiento de salsas. Otra opción es en forma de carpaccio, pero sólo tomarlo en restaurantes que nos aseguren un producto fresco y donde no se haya roto la cadena de frío para evitar intoxicaciones, tampoco es adecuado en personas con problemas digestivos. Entre los platos de carne, el favorito es el jamón ibérico, una exquisitez rica en grasas monoinsaturadas como el ácido oléico y vitaminas B1 y B12.
  2. Verduras. No debes olvidarte de ellas. Puedes tomar brochetas de verduras a la parrilla, revueltos como el de ajetes, champiñones o setas con ajo. También puedes encontrar tostas de pimientos asados con cebolla caramelizada o pimientos rellenos de bacalao. Otra buena opción como aperitivo puede ser el gazpacho, típico de nuestra zona, es rico en antioxidantes.
  3. Banderillas (de pepinillos, anchoas o boquerón, cebolleta y aceituna). Son la tapa más saludable según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ya que aportan fibra, vitaminas y grasas saludables en apenas 20 kcal por banderilla.
  4. Si hay una tapa típica en nuestra tierra en esta época del año son los caracoles. Tomar caracoles resulta ser una tradición saludable ya que son ricos en hierro y magnesio, y sin embargo contienen pocas grasas y pocas calorías.

¿Y qué hay de la bebida?

Lo ideal es tomar agua, pero si acostumbras a tomar otra bebida, evita los refrescos con azúcar y el alcohol. Si aun sabiendo que el alcohol es dañino para tu organismo insistes en tomarlo, fija de antemano la cantidad que vas a tomar, por ejemplo, no más de dos cervezas o una copa de vino o intenta rebajar su cantidad combinándolo con gaseosa blanca, así puedes pedirte clara con gaseosa blanca o tinto de verano con gaseosa blanca.

Como ves, no es difícil disfrutar de la Semana Santa siguiendo una alimentación saludable.

A disfrutar y buen provecho

Cinco recetas de cremas de verduras para cinco ocasiones

marzo 2, 2016

Huffington Post

¿Hay algo mejor que una crema de verduras en otoño? El chef ejecutivo del hotel The Westin Palace Madrid, José Luque, elabora para nosotros cinco tipos de cremas de verduras, cada una perfecta para una ocasión. Son perfectas tanto si quieres depurar tu cuerpo como si quieres quedar como un auténtico chef, y además son aptas para congelar, llevarte al trabajo en un tupper ¡y por si quieres una dosis extra de vitaminas! Además, hoy en día gracias a los robots de cocina y las batidoras de vaso, triturar las verduras es pan comido. Con estas recetas, cocinarlas también lo será.

DETOX: VERDURAS DE HOJAS VERDES CON JENGIBRE Y QUINOA NEGRA

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Ingredientes (para cuatro personas):

  • 20 centrilitros de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • 2 ajos
  • 1 cebolla
  • 500 gramos de espinacas
  • 100 gramos de apio blanco
  • 200 gramos de brócoli
  • 50 gramos de jengibre
  • 1,5 litros de caldo de verduras
  • Una pizca de cilantro
  • Una pizca de albahaca
  • Una pizca de perejil
  • Una pizca de cebollino
  • 100 gramos de quinoa negra
  • 8 dados de tomates pera
  • ¼ de cebolla roja

Elaboración:
1.- Cortar la cebolla y el ajo muy finos, pochar en aceite hasta que estén tiernos y añadir el jengibre cortado en rodajas.
2.- Añadir todas las verduras troceadas, rehogar cinco minutos y mojar con el caldo de verduras. Dejar cocer hasta que estén tiernas.
3.- Triturar y pasar por un chino y volver a poner al fuego.
4.- Con las hierbas aromáticas, hacer una clorofila pasándolas por la túrmix con un poco de agua y por el chino. Añadirla a la crema hirviendo para conservar ese tono verde tan intenso.
5.- Cocer la quinoa en agua y sal hasta que este tierna (unos 7 minutos) y refrescar.
6.- Pelar el tomate y la cebolla roja y añadírselo a la quinoa. Aliñar con aceite, sal y pimienta

CREMA ANTIGRIPAL: CALABAZA, NARANJA, POMELO ROSA, LEMON GRASS

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Ingredientes (para cuatro personas):

  • Un kilo de calabaza
  • Media cebolla
  • Dos naranjas
  • Un pomelo rosa
  • Una vara de lemon grass
  • Bolas de pimienta negra
  • Pipas de calabaza limpias
  • 1,5 litros de caldo de verduras
  • 20 centilitros de aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
1.- Pochar la cebolla en aceite de oliva virgen extra.
2.- Pelar y trocear la calabaza y añadirla a la cebolla.
3.- Pelar las naranjas y el pomelo, sacar los gajos y reservar tres de naranja y uno de pomelo por comensal (para colocarlos encima una vez lista la crema). El resto añadirlo a la calabaza junto con su zumo.
4.- Machacar un poco la vara de lemon grass y añadirla a la calabaza.
5.- Mojar con el caldo de verduras.
6.- Dejar cocer y triturar retirando la rama de lemon grass.

 

PARA CONGELAR: CREMA DE CALABACÍN, PATATA Y AJETES

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Prácticamente todas las cremas son aptas para congelar. Eso sí: siempre tenemos que tener la precaución de volver a llevarla a ebullición, porque a veces al descongelar parece que se han cortado. Una vez que hierven, vuelven a su estado normal.

Ingredientes para cuatro personas:

  • Medio kilo de patatas
  • 1 cebolleta
  • Un kilo de calabacín
  • Un manojo de ajetes
  • ½ litro de leche
  • ¼ de litro de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
1.- Pochar la cebolleta y 2/3 del manojo de ajetes en aceite de oliva virgen extra.
2.- Pelar las patatas y cortar en trozos no muy grandes para que se cuezan antes.
3.- Cortar el calabacín también en trozos pequeños, reservar un poco de piel de calabacín para decorar la crema.
4.- Añadir la patata y el calabacín a la cebolleta pochada con los ajetes. Rehogar y mojar con la leche si nos hace falta. Para cubrir las verduras añadir un poco de leche y dejar cocer hasta que esté la patata tierna.
5.- Triturar y en ese momento añadir la nata y dejar cocer otros cinco minutos. Reservar.
6.- Saltear los ajetes con la piel del calabacín en juliana para decorar el plato.

 

PARA LLEVAR AL TRABAJO: CREMA MELOSA DE CHAMPIÑÓN PORTOBELLO Y QUESITOS

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Ingredientes (para cuatro personas):

  • 1 cebolleta
  • 2 ajos
  • ½ puerro
  • Una ramita de apio
  • ½ copa de vino blanco
  • 700 gramos de champiñón portobello
  • 4 quesitos
  • ½ litro de leche
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta blanca

Elaboración:
1.-Pochar la cebolleta, los ajos, el puerro y el apio en aceite de oliva virgen extra. Salpimentar.
2.- Añadir los champiñones, rehogar y mojar con el vino blanco. Dejar evaporar el alcohol y añadir la leche y un poco de agua hasta cubrir. Cocer unos 15 minutos, añadir los quesitos y cocer cinco minutos más.
3.- Triturar y pasar por el chino.
4.- Dar punto de sal y pimienta y enfriar. Una vez fría poner en un tupper de plástico y lista para recalentar al microondas.

PARA QUEDAR COMO UN SUPERCHEF: CREMA DE CARABINEROS CON MENESTRA DE SETAS Y VELO DE CARABINEROS

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Foods
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Ingredientes (para cuatro personas):

  • 500 gramos de carabinero terciado
  • 1 cebolleta
  • ½ zanahoria
  • ½ puerro
  • 1 tomate maduro
  • 1 rama de apio
  • 4 ajos
  • Pan duro
  • Una pizca de pimenton dulce
  • Un litro de fumet de pescado
  • ½ copa de brandy
  • ½ copa de vino blanco
  • 100 gramos de trompetas amarillas (setas)
  • 100 gramos de trompetas de los muertos (setas)
  • 100 gramos de boletus edulis
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta blanca

Elaboración

Para la crema
1.- Pelamos los carabineros y reservamos las cabezas y las pieles para la crema. Con la carne haremos un carpaccio.
2.- Pochar todas las verduras en aceite, menos el tomate que lo añadiremos cortado en cubitos cuando la verdura este bien pochada. Después de añadir el tomate, dejar reducir.
3.- Añadir el pimentón y dar una vuelta con cuidado de que no se nos queme.
4.- Mojar con el brandy y el vino. Dejar evaporar el alcohol y añadir el fumet.
5.- Freír el pan duro y añadírselo a la crema. Cocer todo junto unos 30 minutos, triturar y pasar por el chino. Dar el punto de sal y pimienta y reservar.

Para el carpaccio
1.- Con las colas de los carabineros bien limpias de tripa, colocarlas entre dos papeles de cocina con una gotas de aceite y aplastar con un rodillo. Debe de quedar una lámina fina de 2 milímetros. Reservar.

Menestra de setas
1.- Limpiar las setas con una brochita (no hay que mojar las setas, pues pierden aroma y se encharcan).
2.- Saltear con un poco de cebolleta y ajo, mojar con brandy y reservar.

Emplatado

En un plato hondo y grande colocar las setas y sobre estas un velo de carpaccio de carabineros y salpimentar. Servir la crema en una jarrita alrededor de la menestra.

 

 

Variedad y densidad de nutrientes, la tendencia que debe seguirse

enero 26, 2016

Los azúcares añadidos y las grasas saturadas, así como la dieta mediterránea como ejemplo saludable, protagonizan la nueva edición de las guías dietéticas americanas. Estas pautas marcarán la senda de los próximos cinco años.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora

piramide nutricionalCentrarse en comer de forma variada y dando prioridad a los alimentos de alta densidad en nutrientes es una de las propuestas de la octava edición de las guías dietéticas americanas (2015-2020 Dietary Guidelines for Americans), presentadas el pasado mes de diciembre por los departamentos de Salud y Agricultura de Estados Unidos, y publicadas en la edición electrónica del JAMA a principios de enero.
Para Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y profesora visitante de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), lo más interesante de estas guías es que “destacan la importancia de la variedad. A pesar de la gran disponibilidad de alimentos, tendemos a repetir los que consumimos. La monotonía es lo que dificulta que obtengamos los nutrientes necesarios. Otra idea resaltada en esta edición es la densidad de nutrientes; un concepto relativamente nuevo. Lo importante es que los alimentos sean de alta densidad en nutrientes y con baja cantidad de calorías; es decir, que tengan muchos nutrientes por caloría (verduras y frutas), ya que ahora se consume menos energía que hace 30 años. Al día deberían ingerirse un plato y medio de verduras y tres piezas completas de fruta”.

Además, la experta en Nutrición, comenta que “estas pautas subrayan que la nutrición debe venir del alimento, no de los aditivos, como los suplementos nutricionales. Hay mucha gente que cree que hay que tomar batidos o cápsulas, pero es una idea errónea”.

Asimismo, las guías recomiendan cumplir patrones alimentarios saludables -ofreciendo el ejemplo de la dieta mediterránea- y ponen límites al consumo de azúcar (menos del 10 por ciento de calorías diarias deben proceder de azúcares añadidos) y de grasas saturadas (menos de un 10 por ciento de calorías diarias que procedan de estas grasas). Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “critica que intentan reducir el consumo de azúcar pero, por otro lado, no establecen normas hacia la industria alimentaria para que disminuyan los niveles de azúcar en sus productos. Es el caso de la bollería industrial, donde también se encuentran grasas saturadas”. Sobre este tipo de grasas, Bravo recuerda que también se hallan en las carnes procesadas, además de en algunas galletas y cereales, e incluso en el pan.

REVALORIZAR LAS LEGUMBRES
Según la catedrática, “en España deberían seguirse las recomendaciones de dieta mediterránea que incluyen estas guías, donde la fuente principal de proteínas son las legumbres. Este alimento tendría que consumirse tres veces a la semana, ya sea cocinado, en puré o en ensalada”. Tanto ella como Bravo afirman que en Estados Unidos no están acostumbrados a estos platos de cuchara.

Algo que no se hace en España y debería, en palabras de Garaulet, es “tomar la mitad de alimentos ricos en carbohidratos en su forma integral. No vas a comer una paella de arroz integral, pero los cambios se pueden hacer en la pasta, arroz y pan del día a día”. En cuanto a los lácteos, la experta señala que, aunque los americanos insistan en aconsejar el consumo de lácteos libres o bajos en grasa, “en nuestro país no llegamos a las cantidades de calcio necesarias, por eso no es tan importante recurrir a desnatados. Los niños deberían tomar dos raciones de leche entera al día y los adultos, tres de semi“.

Pautas americanas ‘recien salidas del horno’

Principales recomendaciones Y limitaciones de la octava edición de las guías dietéticas americanas:

1. Seguir un patrón alimentario saludable, como el mediterráneo, a lo largo de la vida y apoyar el seguimiento de ese patrón para todas las personas. Un patrón saludable incluye:
•Verduras variadas de todos los subgrupos -las de color verde oscuro, rojo y naranja y las ricas en fécula-, legumbres (alubias y guisantes) y otras.
•Frutas, especialmente en piezas enteras.
•Cereales, al menos la mitad de los cuales deben ser integrales.
•Productos lácteos libres o bajos en grasa, entre los que se hallan la leche, el yogur, el queso y las bebidas de soja fortificadas.
•Una variedad de alimentos proteicos, entre los que están
el marisco, carnes magras, aves, huevos, legumbres, frutos secos, semillas y productos de soja.
•Aceites.
2. Centrarse en la variedad, densidad de los nutrientes y cantidad.
3. Limitar las calorías procedentes de los azúcares añadidos, las grasas saturadas y reducir la ingesta de socio. En concreto:
•Consumir menos del 10 por ciento de calorías al día que procedan de azúcares añadidos.
•Consumir menos del 10 por ciento de calorías al día de grasas saturadas.
•Consumir menos de 2.300 miligramos al día de sodio.
4. Elegir alimentos y bebidas más saludables.
5. En caso de consumir alcohol, se debería hacer con moderación (hasta una unidad de bebida al día para las mujeres y hasta dos unidades para los hombres) y sólo para los adultos con edad permitida para ello.
Fuente: 2015-2020 Dietary Guidelines for Americans.JAMA. 2016.

Lo light no engorda y otras trolas

diciembre 12, 2015

Los nutricionistas de la Universidad de Alicante responden a una treintena de dudas ahora que se acercan las comilonas de Navidad

Diario Información, por Isabel Vicente
colage-alimentacionComo el chocolate es light, te comes media pastilla. No bebes agua en las comidas. No cenas para no engordar o te pasas una semana con pollo y piña. Malas prácticas e ineficaces con las que intentamos adelgazar o aprovechar supuestos beneficios.

Si habitualmente ya comemos mal, la cercanía de la Navidad, con las comidas y cenas de celebración, pueden dar al traste con los buenos hábitos alimentarios del más disciplinado; mucho más, los del común de los mortales que intentamos compensar los excesos, incluso los que están por llegar, haciendo caso a la vecina que asegura que comer sólo melocotón de noche te reduce la tripa o siguiendo dietas anunciadas por famosos que prometen quitarte cinco kilos en dos semanas. Te olvidas del pan y las legumbres, te lanzas a lo light como si no engordara y te hartas de comer pollo asado a todas horas.

Muchas de estas prácticas, sin embargo, no sólo son ineficaces sino que además son insanas, tal como se ha señalado desde el Gabinete de Alimentación y Nutrición de la Universidad de Alicante, Alinua. Una de sus responsables, la nutricionista Aurora Norte Navarro, aclara muchas de las dudas más habituales en cuanto a alimentación y desmonta mucho de los mitos que, a golpe de repetirse, acabamos por creer y que no tienen, tal como señala la experta, base científica. Firme defensora de la dieta mediterránea como fuente de beneficios para el organismo, ya que se basa en la ingesta de alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres, cereales, aceite de oliva, pescado y frutos secos, Aurora Norte alerta sobre la dudosa efectividad y los riesgos de las dietas milagro; considera que no hay alimentos buenos ni malos sino que hay algunos de los que no se debe abusar y aconseja el ejercicio como el mejor «quita grasas» ante la proliferación de fármacos que en ocasiones se consumen sin prescripción médica mientras cada año aumenta el número de personas que sufre sobrepeso u obesidad.

¿Para adelgazar no hay que probar el pan?
Pese a lo que mucha gente piensa, el pan no engorda mucho, y además no tiene colesterol ni grasas saturadas. Por otra parte, si nos quitamos el pan y lo sustituimos por más carne empeoramos la dieta. Comiendo mucho pan no nos vamos a morir de un infarto.

¿Tostar el pan o comer sólo corteza engorda menos?
A mismo peso, engordan lo mismo, e incluso el tostado engorda más porque con el mismo peso todo es pan. Lo que se pierde con el tostado es el agua.

¿Qué sustitutos del azúcar debemos tomar?
El azúcar en principio no debe estar en nuestra alimentación. Necesitamos glucosa para funcionar pero todo lo que nos comemos se transforma en glucosa. Con todo, depende de la cantidad. Por un poco de azúcar o un trozo de turrón ahora que llegan las fiestas, no pasa nada. En cuanto a los edulcorantes, todos los que hay en el mercado están autorizados por Sanidad y, por tanto, no deben tener ningún problema. Ahora está muy de moda la Stevia, que es una planta que no está autorizada para uso alimentario aunque se procesa como edulcorante.

¿Hay relación entre los edulcorantes y el cáncer?
No se puede extrapolar los resultados que se hacen con células o con ratas con lo que ocurre con humanos. A día de hoy no hay pruebas de que haya una relación con el cáncer.

¿La carne y los embutidos provocan cáncer?
En este caso sí hay evidencias de que un consumo elevado aumenta los riesgos. Los nutricionistas consideran que, de las carnes magras como el pollo, conejo y pavo, se deben comer cuatro raciones a la semana, mientras que el embutido y la carne grasa, que son los menos sanos, sólo deben tomarse de forma ocasional, lo que significa menos de una vez a la semana.

¿Los productos ecológicos son más saludables?
No tiene por qué. Tienen que cumplir una normativa para ser considerados ecológicos, pero eso no significa que sean mejores o peores para la salud. Los ecológicos también tienen abonos y productos, además una cosa es el agricultor de la zona y otra las grandes empresas que lanzan productos ecológicos pero que están igual de industrializados. Lo que sí son estos productos es más caros.

¿Los que no tienen conservantes son mejores?
Si no lo llevan es porque no les hace falta, pero los conservantes en sí no son malos, depende de la sustancia. Los famosos E con un numerito son los aditivos y hay muchos mitos sobre ellos. La E sólo significa que está autorizado por la Unión Europea y el numero es el nombre del producto codificado, pero si están en el mercado es porque han pasado los test de seguridad sanitaria.

¿Las barritas sustitutivas de comidas engordan?
Claro que engordan, aunque se supone que menos que la comida que sustituyen. Lo mejor cuando alguien quiere perder peso es más ejercicio y más verdura.

¿Si no queremos engordar debemos renunciar al turrón y los dulces?
Todo con moderación. El problema de estas fechas es que las frutas y las verduras son las grandes olvidadas porque en los postres nos vamos a por los dulces. No pasa nada si una noche nos pasamos un poco, pero luego hay que compensar.

¿Engorda lo light?
Sí. Un producto light lo que lleva es un porcentaje de entre un 15 y un 30% menos grasa que el mismo producto normal, no es que no lleve grasa. Si la mayonesa tiene por ejemplo un 75% de grasa, la light puede llevar un 50%. O una bolsa de patatas, aunque sea light, engorda mucho más que otros productos que no lo son. Con el queso hay que tener en cuenta que un light tiene menos grasa que su original, por tanto los muy calóricos siguen siéndolo, aunque algo menos. Además hay mucha gente que cree que al poner light o sin azúcar puede comer lo que quiera y no es así. Es mejor comer un trocito de turrón normal que media pastilla de turrón light.

¿Engordan los caramelos sin azúcar?
Depende de lo que lleven engordan más o menos. No llevan azúcar pero sí otros productos. Hay que fijarse bien en la información del paquete. Muchos productos no es que no lleven azúcar sino que no llevan azúcares añadidos.

¿Los productos integrales engordan menos?
No. Suelen tener las mismas calorías pero se digieren mejor, incluso los hay que tienen más calorías que los no integrales porque tienen más cereal, pero tienen más fibra y son más sanos.

¿Los productos frescos son mejores que los envasados o los congelados?
En principio a mí me gustan los frescos, pero por ejemplo las verduras las congelan en temporada con lo que no pierden propiedades. A nivel nutricional es casi mejor una verdura congelada que una que tienen tres meses en una cámara.

¿Los zumos de bote son buenos?
Hay que tener cuidado con ellos porque tienen mucha azúcar. Hay estudios que demuestran que los niños tienen más caries desde que beben el zumo en cañita porque el líquido pasa por toda la boca. Además en el súper no todo son zumos, hay néctar, bifrutas… Incluso natural, siempre es mejor una fruta que un zumo porque mantiene la fibra.

¿Son peligrosas las bebidas energéticas?
Estas bebidas nacieron para los deportistas y sin embargo hay niños que las toman en muchos casos para estudiar pero no es bueno porque les sobreexcita. Tampoco son buenos si se sufre hipertensión. Estas bebidas llevan más cafeína que un café.

¿Y los refrescos light o cero?
Los hay que no llevan nada de calorías pero otros como los de naranja o limón sí llevan azúcar por la fruta. La diferencia entre los refrescos light y los cero es mínima, sólo varían en el edulcorante. Cuando una conocida marca de refrescos lanzó la cola cero lo hizo dirigida a los hombres porque se identificaba la light con las mujeres. De hecho, el diseño de la cero es más masculino aunque ahora se toman de forma indistinta.

¿Los pescados salvajes son más sabrosos que los de piscifactoría?
No necesariamente. En la mesa muchas veces no se aprecia la diferencia.

¿Es la cerveza culpable de la famosa tripa cervecera?
No. Lo que engorda es lo que acompaña a la cerveza. La cerveza no tiene muchas calorías, y aún menos si es sin alcohol.

¿Es más sana la margarina que la mantequilla?
No se debe abusar de ninguna. Son alimentos de los que consideramos ocasionales y por tanto, si se consumen poco, lo mejor es que cada cual tome lo que más le guste. Con todo, y aunque últimamente las margarinas han mejorado mucho, la mantequilla es más natural porque está menos procesada.

¿El agua engorda más durante las comidas?
No. El agua es acalórica. Lo único que hace durante la comida es provocar que comamos menos porque sacia antes.

¿Hay que tomar la fruta a deshoras para que engorde menos?
Es una afirmación que se ha puesto de moda pero no hay ninguna base científica que lo apoye. Lo que engorda son la cantidad de calorías que acumulamos. Incluso comiendo la fruta antes de comer, luego comeríamos menos de otras cosas que engordan más.

¿Es mala la leche para los adultos?
No. Es aconsejable tomar dos raciones de lácteos al día para asegurarse el aporte de calcio, leche, yogur o queso que es lo que más calcio tiene pero es lo más graso.

¿Podemos sustituir la leche por las bebidas vegetales?
Las bebidas vegetales no son leche y no tiene nada que ver con los lácteos, por tanto no. Aunque pongan en el paquete que llevan calcio añadido, el cuerpo no lo absorbe si no hay vitamina D. No son malas, simplemente no son lácteos. Hay otros productos que sí que tienen los mismos componentes que los lácteos, por ejemplo las sardinas en lata que tienen calcio y vitamina D.

¿Las patatas y las legumbres están prohibidas si se quiere adelgazar?
No hay que prohibir nada sino no abusar de ningún producto. Las patatas engordan sobre todo si se fríen. Las legumbres son necesarias y, por ejemplo, un plato de lentejas con arroz es una proteína perfecta sin tener que poner nada de grasa ni origen animal. Hay que volver a la cuchara.

¿Tienen tanto hierro como dicen?
No tanto. El hierro de origen vegetal se absorbe mejor con vitamina C, por ejemplo poniendo pimiento rojo o tomando una naranjada con las lentejas. De todas formas, los reyes son los berberechos. Una lata de berberechos con un chorrito de zumo de limón tiene un gran aporte de hierro.

¿El té ayuda a adelgazar?
No. Si bebes mucho té irás más al baño porque es depurativo, pero no pierdes más grasas.

¿Las píldoras antigrasa son efectivas?
Hay fármacos que sí funcionan pero hay que tener en cuenta sus efectos secundarios porque las que inhiben la absorción de grasa también inhiben la absorción de vitaminas. En cualquier caso siempre hay que tomar estos fármacos bajo control y prescripción médica, nunca por libre. El único quema grasas efectivo y que no hace daño es el ejercicio.

¿Las dietas disociativas son efectivas?
Se basan en no mezclar tipos de alimentos en una misma comida, pero es imposible porque todos los alimentos tienen de todos los nutrientes aunque en cantidades distintas. Hay que aprender a distribuir de todo a lo largo del día y tener en cuenta el gasto calórico de la persona, las necesidades de cada uno y los gustos, porque comer se asocia con la felicidad y no puede ser como un castigo. Hay que tener cuidado con las dietas milagro. Para sospechar si una dieta es un fraude hay varios factores: si tiene unos resultados demasiado rápidos, si le dan efectos mágicos, si prohíbe algún tipo de alimento, si tiene listados de alimentos buenos y malos, si exageran los beneficios de un nutriente concreto, si hay que comprar suplementos y si incluyen testimonios de gente que habla de ellos como increíbles, hay que desconfiar.

¿No cenar ayuda a adelgazar?
Al contrario porque el cuerpo acumula. No hay que saltarse ninguna comida.

¿Hay que evitar los carbohidratos por la noche?
Todos los alimentos tienen de todo tipo de nutrientes, por tanto esa disociación es imposible. Además, si se sustituyen por grasas y proteínas es peor. Simplemente hay que alimentarse con cabeza comiendo de todo y haciendo especial énfasis en la verdura, fruta, pasta y legumbres.

Las claves de la alimentación durante la lactancia

julio 31, 2015

En este periodo, las madres necesitan más nutrientes y calorías para generar leche suficiente y de calidad

La Nueva España
lactanciaLa lactancia materna es un periodo en el que la mujer precisa mayores requerimientos nutricionales y un aumento de la ingesta calórica, de unas 500 kilocalorías más al día, ya que afecta significativamente al volumen de leche y a su composición en nutrientes.

Así lo ha señalado la responsable de Nutrición y Salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB), Carolina Muro, que recuerda no obstante que la calidad de la leche también depende, además de la nutrición materna, del número de veces y la fuerza de la succión del niño y la edad gestacional de la madre en el momento del parto.

En términos generales, las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 mililitros de leche al día, con un elevado valor energético y rico contenido en micronutrientes, lo que hace que tengan mayores requerimientos de energía que las mujeres no lactantes.

El consumo de proteínas es fundamental en este periodo y “al menos el 50 por ciento de las proteínas deben ser de alto valor biológico”, señala Muro. Además, se recomienda consumir entre un 30-35 por ciento de lípidos, principalmente aquellos que provienen del pescado azul, ya que los lactantes consiguen mejores resultados en las pruebas de evaluación neurológica.

Los hidratos de carbono también son fundamentales en esta etapa pero se puede mantener el mismo porcentaje que las mujeres no lactantes, y deben aportar entre un 50-55 por ciento de las kilocalorías totales ingeridas.

Micronutrientes

Además, esta especialista recuerda que “durante la lactancia los micronutrientes como el hierro, el calcio y el yodo son fundamentales”. El hierro se encuentra en alimentos animales y vegetales como la carne, hígado, huevos, pescado, almejas, mejillones, legumbres, acelgas o espinacas.

Por otro lado, el calcio contribuye al mantenimiento de los huesos y su déficit puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre los años posteriores. Durante la lactancia, las necesidades son especialmente elevadas para la producción de la secreción láctica, por lo que se debe asegurar su aporte recomendando con un consumo diario entre 1200-1500 miligramos al día de calcio en la dieta.

Para ello, se aconseja consumir alimentos ricos en calcio como leche, yogur, cuajada, queso, acelgas, espinacas, escarola, frutos secos (almendras, avellanas, nueces) y legumbres (soja, lentejas, alubias, garbanzos).

Y para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas, las mujeres lactantes deben tomar como mínimo 200-290 microgramos de yodo diario, que se encuentra en el pescado de mar; caballa, verduras, carne, huevos, marisco, además de utilizar, como recomendación, sal yodada.

Los requerimientos de vitaminas, tanto liposolubles como hidrosolubles, se ven incrementados durante la lactancia, especial relevancia adquiere la vitamina A por su papel en el sistema inmunitario, en la visión y en la diferenciación celular, que debe incrementarse 500 microgramos al día con respecto a una mujer no lactante. La vitamina A predomina en vegetales de hoja verde, así como en tomate, zanahoria y el pimiento.

Las vitaminas hidrosolubles (las del grupo B) deben aumentarse entre un 30 y un 50% con respecto a una mujer adulta no lactante, están presentes en multitud de alimentos como vegetales, frutas, legumbres, cereales, lácteos, carne.

Después del pecho? ¿qué?

Aproximadamente cuando el bebé cumple medio año es necesario el aporte de otros alimentos, al tiempo que se despierta la curiosidad por nuevos sabores y texturas. Por eso, los expertos aconsejan empezar a introducir en su dieta nuevos alimentos.

A partir de los 4-6 meses se introduce de manera gradual, fruta, verduras, hortalizas y cereales sin gluten. Y a partir del sexto mes, ya con gluten. Con medio año de vida se pueden comenzar a incluir en la alimentación carnes magras, quitando la grasa visible y la piel de las aves.

A partir del octavo o noveno mes se pueden introducir pescado y huevos, y al año pueden comenzar a comer legumbres. Hasta los dos años no se deben incorporar las frutas tropicales, y de manera individual para detectar posibles alergias.

Fuentes EP

La dieta para perder hasta 10 kilos en 22 días

junio 22, 2015

Es la dieta de moda. La que nos promete tener el cuerpo el cuerpo de Beyoncé. La que han hecho también famosas como Jennifer López, Gloria Stefan y Shakira. Y funciona. Pero también entraña sus riesgos.
Qué, por Diana García Bujarrabal

beyonce_nor-672xXx80La dieta de los 22 días, que promete perder hasta 10 kilos de peso en ese lapso de tiempo, triunfa entre las ‘celebs’. Ideada por el fisiólogo de origen cubano, Marco Borges, promete esa espectacular cifra y una talla menos.

Pero no se queda ahí: aseguran tanto Borges como quienes le publicitan que notan mejorías en su bienestar físico e incluso en el aspecto de su piel. Aunque el asesoramiento directo del fisiólogo les cuesta a las famosas unos 600 euros, ya hay editado un libro en castellano, ‘La revolución de los 22 días’, donde se detallan el método y algunos menús.

Hacemos un repaso por las propuestas de esta dieta que, ojo, según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), son “desequilibradas”.

¿Por qué 22 días?

La propuesta de la dieta es de 22 días porque se basa en que, según los psicólogos, 21 días es el tiempo promedio que una persona necesita para romper un hábito. Rubén Bravo señala también otro aspecto importante: “El hecho de poner un límite de tiempo ayuda al paciente. Es más fácil que cumpla de una forma estricta”.

¿10 kilos en 22 días?

La cantidad de kilos es muy llamativa. Un buen reclamo para quienes buscan soluciones rápidas. Bravo no duda de que esta promesa sea posible; no obstante señala un hecho llamativo: se promete perder diez kilos, pero solo una talla. “Eso significa que la gran mayoría del peso que se pierde es agua y masa muscular”. Según su opinión resulta imposible perder 10 kilos de grasa en el lapso de tiempo indicado. “Con una dieta equilibrada en 22 días se pierden cuatro o cinco kilos y también una talla de pantalón.

La regla 80-10-10:

Según esta dieta para estar saciado solo nos hace falta comer tres veces al día y según la siguiente proporción: 80% de hidratos de carbono, procedentes sobre todo de frutas y verdura, 10% de proteínas y 10% de grasas.

“Es una dieta desequilibra”, apunta Bravo. Según este experto hemos de aportar un gramo de proteína por cada kilo de peso para mantener nuestra masa muscular, y eso sin hacer ejercicio. En este sentido, el resultado es que perdemos masa muscular en lugar de grasa.

 

El problema de la grasa buena:

Bravo ve aún más ajustada la recomendación del 10% de grasa: en una dieta estándar de 1.200 kilocalorías, serían 120 calorías, es decir, ni siquiera una cucharada sopera de aceite.

Bravo recuerda que hay muchas grasas, como las dela aceite de oliva, beneficiosas para nuestro organismo e incluso necesarias para su correcto funcionamiento.

 

Efecto rebote:

Aunque los ideólogos de la dieta aseguran que sí se logran establecer nuevos hábitos, Bravo cree que es “pan para hoy y hambre para mañana”. Aunque no duda de su eficacia asegura que debe tener un gran efecto rebote. Y es que al perder masa muscular, en lugar de grasa, reducimos también la cantidad de calorías necesarias para mantener nuestro metabolismo basal, es decir, para mantenernos tal cual. “Con menos calorías ya se empieza a engordar”.

Efectos secundarios:

Señala Bravo que las carencias, sobre todo al falta de grasa y durante un tiempo tan prolongado como son 22 días puede ocasionar dolores musculares, sensación de debilidad e incluso falta de memoria y dificultades de concentración. “Hacer dieta excesivamente bajas en grasas es un error”.

30 minutos de ejercicio:

Otra de las recomendaciones que se hacen en esta dieta es incorporar 30 minutos de ejercicio diario. Bravo matiza que no es lo mismo hacer carrera que pilates, y que las dietas deberían acomodarse a los consumos calóricos en uno u otro caso. En el mismo sentido señala que los menús deberían personalizarse, por ejemplo, en función del género: una mujer necesita entre 1500 y 1800 kilocalorías para mantenerse, un consumo que en los hombres se eleva a las 2.200 -2.800.

100% orgánica:

Los productos ingeridos tienen que ser además cien por cien orgánicos, nunca congelados. Se trata además de una dieta vegana: es decir, no se come carne. Las proteínas se obtienen de las frutas, verduras o semillas. De hecho, Beyoncé y sus socios venden a través de su web todo tipo de platos de estas características que además son sin gluten, sin lácteos y sin soja.

¿Alimentos prohibidos?

Bravo dice no ser partidario de los ‘alimentos prohibidos’ en las dietas, aunque sí lo sea de su restricción. “Se puede tomar una lata de Coca Cola Zero al día y no pasa nada, o un Gin Tonic el fin de semana”.

¿Qué se come?

En Estados Unidos ofrecen el servicio de enviar los platos directamente a casa, pero quien quiera seguir una dieta de estas características aquí deberá localizar un buen súper ecológico cerca de su casa, y hacerse con un libro de recetas. Para que os hagáis una idea, éste sería un ejemplo del primer día que proponen:

Desayuno: Pudding de vainilla con arándanos frescos.

Comida: Col roja con manzana verde, sésamo y boniato.

Merienda: Media cucharada de hummus con verdura.

Cena:  Frijoles negros con ensalda de quinoa y comino. De postre, por fin, cierto alivio: chocolate negro.

¿Serías capaz de hacer esta dieta sin desfallecer?

 

 

El tomate cocinado es mejor que el crudo

junio 19, 2015
  • Hay cosas que comemos mal. ¿A que también pensaba que la forma óptima de preparar brócoli es cociéndolo? Alimentos, modo de empleo

El País, por Abigail Campos Díez
1434470254_422346_1434627645_noticia_normalSon pequeños detalles que impiden que saquemos todo el partido a los alimentos que consumimos. ¿Sabía que la fruta, al trocearse, pierde vitamina C? He aquí un listado de ocho cosas que todos consumimos mal. Poner remedio es la mar de sencillo.

1. Error: beber a toda prisa el zumo de naranja

“Tómate el zumo rápido, que se le van las vitaminas”. Que tire la primera piedra quien no haya pronunciado o escuchado esta frase en algún momento de su vida. Sin embargo, aunque esperáramos doce horas, la vitamina C seguiría ahí. Así lo han constatado varios estudios que en 2014 fueron revisados en un artículo que se publicó en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. Según este trabajo, para que se produjera una disminución considerable de la vitamina C tendrían que darse “condiciones extremas”, como calentar el zumo a 120 ºC. “La vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo”, sostiene el artículo, firmado por varios expertos.

2. Error: hervir el brócoli y prescindir del agua

Cocinar al vapor el brócoli no afecta en gran medida a la vitamina C, mientras que cocerlo en agua reduce significativamente su contenido, como sucede con su capacidad antioxidante (y también con la de otros vegetales), según varios estudios. “Lo más importante es tomarlo (como todo producto de horticultura) en su estado adecuado de maduración, preferentemente ecológico y comerlo en crudo o cocinado al vapor o cocido con muy poca agua, para conservar todas sus propiedades”, apunta la doctora Elena Soria, nutricionista de la Clínica Menorca. La doctora María José Crispín, nutricionista del mismo centro, sugiere, si se cuece, beber el caldo de la ebullición.

3. Error: añadir leche al té

El té tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, pero si lo tomamos con leche, ese súper poder queda anulado por completo, según una investigación publicada en European Heart Journal. El té por sí solo es un producto natural con un olor, color y sabor únicos, que al añadirle el jugo blanco se ven afectados. Además, la caseína de la leche [fosfoproteína asociada al calcio] alteraría o disminuiría las propiedades antioxidantes y anticancerígenas con las que cuenta”, apunta Isabel Artero, directora y fundadora del centro médico-estético Cuerpo Libre.

4. Error: tirar el liquidito del yogur

Una de las primeras cosas que la mayoría de los comensales hacen al abrir un yogur es tirar el líquido blanquecino que queda flotando en la parte superior. Error. Aunque su aspecto no sea muy apetecible, en realidad se trata de suero y su aporte en proteínas es muy importante. “Está formado fundamentalmente por agua y sales minerales y es rico en calcio y fósforo, razón por la cual no deberíamos desecharlo”, explica la nutricionista Isabel Artero. Mejor beberlo o mezclarlo con el yogur.

5. Error: cortar las fresas en trocitos

Pelar, cortar o modificar la forma de un fruto hace que las propiedades físico-químicas se modifiquen debido a reacciones enzimáticas (oxidación) relacionadas con el deterioro, según el Manual de conservación de frutas y hortalizas de la FAO. “El contacto con el aire produce oxidación y pérdida de vitamina C. También la luz influye en la pérdida de sustancias nutritivas de forma indirecta, favoreciendo una serie de reacciones que tienen lugar al estar el alimento en contacto con el aire. Afecta sobre todo a la provitamina A o beta-caroteno [que favorece la buena visión ante la luz tenue, entre otras propiedades]. La acidez contribuye a reducir las pérdidas de vitaminas y la oxidación”, detalla la doctora Crispín, quien recomienda preparar las fresas muy poco antes de su consumo, añadir unas gotas de zumo de limón y cubrir cuidadosamente el recipiente en la nevera hasta el momento de servir.

6. Error: no cocinar el tomate o servirlo sin aceite de oliva

El tomate, al igual que otros frutos y verduras, pierde sus micronutrientes (vitaminas, minerales) cuanto más tiempo esté sometido a temperaturas altas. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate no procesado (crudo), en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva o, si se va a utilizar en ensalada, combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas”.

7. Error: consumir el ajo justo después de picarlo

Cortar o machacar el ajo estimula el proceso que convierte los fitonutrientes de la enzima aliina en alicina, un compuesto al que se le atribuyen “efectos antibióticos, hipoglucemiante o antihipertensivo”, según detalla Isabel Artero. Para permitir la producción máxima de alicina, se recomienda esperar al menos 5 o 10 minutos antes de usarlo, según recomienda Academy of Nutrition and Dietetics.

8. Error: primar la carne a la parrilla sobre la plancha o el wok

“Hay que tener cuidado con la elaboración de las carnes en barbacoas, ya que existen dos sustancias que están relacionadas con el riesgo de padecer cáncer. Son las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos (HAP) que se formarían al someter las carnes a altas temperaturas (+ 150ºC) y por un tiempo prolongado”, señala Isabel Artero.

Según la Asociación Española contra el Cáncer, “es importante evitar alimentos a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y, además, el alimento está en contacto directo con ella y se quema con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas)”.

Giuseppe Russolillo Femenías es presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, recomienda limitar este tipo de técnica culinaria a una vez a la semana, como máximo. Y asegura que el salteado y la fritura, en wok o sartén, crea una capa protectora de las propiedades del alimento, “si se emplea una cantidad generosa de aceite de oliva virgen”.