Alimentos a tomar en cuenta para consumir con más frecuencia durante la cuarentena

El Imparcial
Es importante saber qué podemos consumir con mayor frecuencia para esta cuarentena y que sea parte de nuestra lista cada vez que vayamos al supermercado porque se consideran alimentos esenciales.

En estos momentos es donde la ansiedad incrementa mucho más, por eso lo primero que debemos hacer es organizar una lista para llenar la despensa con productos que se conserven mucho más, los no perecederos. 

Lo otro según Cuídate Plus es fijarnos de las fechas de vencimiento para evitar que se nos dañe antes de tiempo. También hay que abastecernos de otros alimentos que aunque no se conserven por largos períodos son importante consumirlos. 

Estefanía Ramo, diplomada en Nutrición y Dietética y Licenciada en Tecnología de los Alimentos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), compartió algunos consejos: 

Cereales: harina, arroz, pasta, pan precocinado congelado o elaborado casero, cereales de desayuno enriquecidos en hierro y copos de avena, ambos sin azúcar añadido.

 Legumbres: garbanzos, lentejas, judías pintas y judías blanca y todos los granos. 

 Verduras y hortalizas: Espinacas, acelgas, judías verdes, zanahorias, calabaza, menestra de verduras, patatas y tomate entero o triturado al natural; cebolla y cabezas de ajo crudos; purés de verduras envasados bajos en sal.

Frutas y frutos secos: Papillas de fruta y zumos sin azúcar añadido esterilizados; por supuesto las frutas naturales, frutos secos naturales o ligeramente tostados, como nueces, almendras, avellanas o pistachos.

 Proteínas animales, pescados y mariscos, salmón para congelar en casa y aumentar su vida útil.

 Lácteos: leche en polvo, leche UHT, yogures esterilizados y quesos curados.

Grasas, aceites y vinagres: aceite de oliva virgen extra, vinagres.

Cafés, tés y especias: café, tés, infusiones, sal, azúcar moreno, especias, hierbas, condimentos, levadura.

Otro tipo de productos totalmente prescindibles serían la bollería industrial (por su alto aporte en grasa saturada, trans, azúcares y sal)

Los huevos son considerados alimentos perecederos, pero “bien refrigerados en la nevera tienen una fecha de consumo de aproximadamente 3 semanas”. 

De acuerdo al potal Baptisthealth al abastecerse, hay que concentrarse en las cosas que la familia disfruta comiendo. La planificación es útil para que sepa lo que tiene y lo que hará. 

Aconsejan utilizar cualquier alimento fresco que se tenga antes de recurrir a sus reservas de alimentos congelados y estables. La clave es no dejar que nada se desperdicie. 

Obesidad incide en rendimiento de niños en la escuela

Preste atención al menú que deben comer
Prensa libre/EFE Reportajes, por Omar Goncebat

La obesidad lastima la autoestima del niñoTener un desayuno equilibrado, controlar las cantidades de azúcar, realizar una hora de actividad física diariamente, beber abundante agua, reducir el tiempo delante de la pantalla y preparar un menú saludable adecuado a los requerimientos de la edad.

Estos son algunos consejos prácticos para combatir ‘desde casa’ la obesidad  de los niños durante su etapa de crecimiento que proporcionan expertos en nutrición y psicólogos del  Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“La obesidad infantil, que antes era considerada algo propio de los países desarrollados, cobra cada vez más fuerza en los países de ingresos bajos y medianos, debido al sedentarismo y la mala alimentación que acompañan los procesos de globalización”, apunta Rubén Bravo, experto en nutrición  y portavoz de este instituto (www.imeoobesidad.com) .

Una de las claves para reducir este problema es “predicar con el buen ejemplo y hacer las cosas bien en casa, para asentar las bases de una saludable relación con la comida a lo largo de nuestra vida”, apunta Bravo.

La etapa más crucial de la infancia

“Desde los 2 a los 12 años, los niños aprenden los hábitos alimentarios que les influenciarán, de forma consciente e inconsciente, el resto de su vida, estableciendo unos complejos puentes neurales que les harán profundizar en sus gustos hacia unos u otros alimentos que, a partir de la adolescencia, será más complicado cambiar”, señala Bravo a Efe.

“Una educación activa alimentaria en la época de la infancia es fundamental, al igual que lo es el inculcar hábitos hacia la actividad física y la práctica del deporte”, añade.

Según Bravo, los estudios indican que el 60 por ciento de los niños obesos mantendrá su obesidad en su edad adulta, por lo que “es importante que en esta etapa de la niñez los padres se centren en el aprendizaje a través de la práctica repetida y a través del ejemplo por parte de los adultos, para formar a la larga unos hábitos saludables instaurados en el niño”.

Para combatir la obesidad infantil desde casa, la nutricionista del IMEO, Andrea Marqués, recomienda tomar un desayuno equilibrado, que priorice alimentos de absorción lenta y asegure un flujo de energía suficiente para el rendimiento escolar durante toda la mañana, en vez de uno rico en azúcares y grasas y escaso de nutrientes, que proporciona energía rápida, pero poco duradera, seguida por un bajón en el estado de ánimo.

“Respecto al azúcar, un niño con una dieta de 1.750 calorías no debería sobrepasar los 37 gramos de esta sustancia al día (unas 9 cucharitas de café), aunque lo ideal es que esta cantidad se redujera a la mitad, según esta nutricionista.

Los niños pasan una media de dos horas y media delante de la tele y el ordenadorSin embargo “el problema no es el azúcar añadido, sino el oculto que figura en el etiquetado con los “sobrenombres” de jarabe de maíz de alta fructosa, concentrado de zumo de fruta, sacarosa, glucosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, lactosa, miel, etil maltol y maltodextrina”, añade Marqués.

“Pasear al perro, ayudar con la compra, jugar en el parque o montar en ‘bici’, son hábitos que ayudan a combatir al sedentarismo, pero no es suficiente para estar en buena forma física”, agrega la experta.

“Hace falta que el niño realice actividad física deportiva al menos una hora a diario, unas cuatro veces a la semana, enseñándole  que puede entrenar por diversión jugando al fútbol, baloncesto o voleibol, deportes de equipo que contribuyen a la socialización y son beneficiosos para la autoestima”, explica.

Además, según Marqués, el ejercicio físico requiere de buenos niveles de hidratación y abundantes cantidades de agua, así como dormir entre 9 y 10 horas al día para la reparación celular.

“Correr, nadar, hacer caminatas, montar en ‘bici’ y estar físicamente activos, ayuda a mantener a los niños alejados de las pantallas del televisor, el ordenador o los dispositivos electrónicos inteligentes como tabletas o ‘smartphones’,  ante las que apenas ‘queman’ aproximadamente una caloría por minuto, casi lo mismo que durmiendo”, de acuerdo a Marqués.

“Asimismo, enseñar a un niño por qué le conviene más un alimento que otro y en qué momento del día,  le dará claves para gestionar su estado físico y emocional en el futuro”, según Bravo.

Añade que se debe enseñar a degustar las cantidades justas en casa y fuera, así como “nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos”.

“La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, aunque esta cantidad puede variar en función de su edad y la actividad física realizada”, según Bravo.

¿Cómo inculcar buenos hábitos?

“La mejor manera de persuadir a los niños es predicar con el ejemplo de tener unos hábitos saludables, ya que los padres son los principales modelos de referencia de los hijos, que imitan sus acciones en la infancia”, explica a Efe Alejandra Alonso, psicóloga del IMEO.

Si esto no fuera así o para reforzar aún más el aprendizaje, Alonso aconseja “utilizar algún ídolo de su hijo/a como ejemplo y modelo saludable a seguir: un superhéroe, un deportista conocido o alguien cercano como un tío, una prima o el abuelo”.

Alonso considera de vital importancia dar al niño la información nutricional, ya que así se le aportan conocimientos necesarios para que participe y sea responsable de su comportamiento alimentario.

Enseñar a los niños tener una realción saludable con la comida es clave para mantener el sobrepeso a ralla como mayores“Proponer un listado de alimentos para que el menor elija los que desea durante esa semana, le hará participar de la elaboración del menú y la compra semanal, y fomentará su responsabilidad frente a su alimentación, aumentando su autonomía y autocontrol y crecerá habiendo elegido qué comer”, señala.

La psicóloga Alonso recomienda “aplicar esto mismo con la actividad física, dejándoles elegirla y/o realizándola en familia” y también sugiere: “durante el fin de semana sería conveniente realizar, al menos, una actividad lúdica en familia que implique estar físicamente activo, para facilitar que los niños den un sentido positivo al ejercicio”.

Lo que debe incluir en el menú de los niños

La nutricionista Andrea Marqués enumera algunas claves, basadas en la Pirámide Nutricional del IMEO, para configurar un menú infantil equilibrado y saludable:

*Cinco comidas al día.
Distribuidas en las tres principales (desayuno, comida y cena) y 2 secundarias (media mañana y merienda).

*Cinco raciones diarias de frutas y verduras.
Incluyendo hortalizas, preferiblemente de agricultura ecológica cultivada en las proximidades y de temporada.

*Cuatro raciones diarias de carbohidratos.
Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas, tomadas en todas las comidas excepto en la cena.

*Tres raciones diarias de proteínas y lácteos.
Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el crecimiento.

*Dos raciones diarias de grasas saludables.
Frutos secos y aceite de oliva.

*Una ración semanal.
El consumo de bollería, dulces, refrescos y chips (aperitivos), debe limitarse a una a dos raciones semanales, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

Un desayuno infantil ha de ser equilibrado y saludable

 

Así comemos los españoles: ocho gráficas que explican por qué engordamos

El informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’ reúne los últimos datos sobre nuestra dieta diaria y cómo esta influye en nuestra salud

El Confidencial, por Miguel Ayuso
asi-comemos-los-espanoles-ocho-graficas-que-explican-por-que-engordamosLa sobreabundancia de recomendaciones nutricionales –y el anuncio de que algunas de las cosas que hemos comido siempre son mucho peores de lo que creíamos–, puede tener un efecto rebote. Podemos pensar que, al fin y al cabo, estamos en esta vida para disfrutar, y la dieta que llevamos no tiene tanta importancia como nos quieren hacer creer. Pero, por desgracia, no es así.

Según los últimos datos del macroestudio Global Burden of Disease (“Coste mundial de la enfemedad”), que publicó recientemente ‘The Lancet’, es una dieta inadecuada el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes evitables. Toda la información sobre cómo es nuestra dieta y cómo podemos mejorarla es bienvenida.

Esta mañana la Fundación Mapfre ha presentado el informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’, elaborado por el Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por el profesor Gregorio Varela.

El objetivo principal del estudio, que se ha realizado con una muestra representativa de más de 2.000 adultos de todo el territorio nacional, era “conocer el impacto de los estilos de vida en los hábitos de compra y consumo de los españoles, a través de la organización alimentaria, las formas de preparación y los hábitos de compra de los alimentos, las preferencias y aversiones alimentarias y la propia percepción de conocimientos en materia de alimentación y nutrición”. Estas son sus principales conclusiones:

Cuántas veces comemos

Los españoles realizan mayoritariamente tres comidas diarias: el desayuno, la comida del mediodía y la cena, y sólo el 28% toma algo a media mañana y media tarde. El desayuno, al que siempre se dice que no damos la importancia que debíeramos, es un hábito consolidado: lo realiza un 95,4% de los encuestados en día laborable, aunque los estudiantes siguen siendo los que menos desayunan.

El número de comidas que se realizan al día tiene relación con nuestro peso. Entre las personas que realizan menos comidas, tanto a diario como en fin de semana, existe un mayor porcentaje de personas con obesidad o sobrepeso.

IMC1Cómo comemos

El estudio concluye que se invierten alrededor de 15 minutos en el desayuno y entre 30-40 minutos en comidas y cenas. En Galicia y Cataluña es donde se invierte más tiempo en comer.

Las dos comidas principales, la del medio día y la cena, se realizan mayoritariamente sentados, conversando o prestando atención a lo que tenemos en el plato, tanto a diario como los fines de semana. No obstante, en menores de 30 años se observa un número creciente de personas (por encima del 30%) que comen y cenan viendo la televisión. Quienes en mayor medida comen solos los días laborables son el 26% de los catalanes y madrileños.

IMC2Entre quienes comen sentados conversando con alguien existe un mayor porcentaje de personas con peso normal que en el resto de grupos.

Dónde comemos

La gran mayoría de los españoles de la muestra estudiada realiza las distintas comidas en el hogar: un 94,1% de los encuestados afirma desayunar en casa y un 87% también realiza allí la comida del mediodía (este porcentaje es menor durante el fin de semana, 84,7%). La razón principal para comer fuera a diario es la actividad laboral. Cabe destacar que el 17% de la población del área metropolitana de Madrid afirma comer fuera todos los días. Los que con mayor frecuencia salen a comer fuera de casa por ocio son los murcianos y los andaluces.

Las comidas que más se realizan fuera de casa a diario son las comidas secundarias, especialmente la toma de media mañana, y suele realizarse en el ámbito laboral, ya sea llevándose la comida preparada de casa (26,4%) o en una cafetería (14,4%).

IMC3 IMC4

Si analizamos la relación entre el lugar donde se realizan las comidas (en casa, en un bar, cafetería o restaurante) y el Índice de Masa Corporal, se observa que entre quienes desayunan fuera de casa existe un mayor porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad. En fin de semana, las diferencias en este parámetro no resultan significativas y esta tendencia no se ha observado en lo que respecta a la comida del mediodía: de hecho, el porcentaje de personas con sobrepeso es mayor entre aquellas personas que comen en casa.

Quién y como cocina

Los resultados ponen de manifiesto que más del 80% de las mujeres saben cocinar, excepto las más jóvenes, entre las que el 70% sabe cocinar y el 25% “se defiende”. Sin embargo, entre los hombres, el porcentaje de chefs se reduce con la edad; desde el 60% de los más jóvenes, al 30% en el estrato de 65 a 75 años, y aumenta ligeramente en el último intervalo, de mayores de 75 años (40%). En todos los intervalos de edad, en torno al 30% admite que “se defiende”. Parece ser que la mayor parte de la población considera que puede cocinar; apenas el 9,5% reconoce “no saber”. Por comunidades autónomas, el porcentaje de los españoles que dicen saber cocinar oscila entre un 57,5% en Navarra y un 74,6% en Aragón.

Existe un mayor porcentaje de personas con un peso normal entre quienes se responsabilizan de la comida de un hogar y, también, entre las familias acostumbradas a guisar y cocinar al horno y a la plancha

IMC5Qué comemos

Aunque los hábitos en torno a la comida tienen un impacto en nuestra salud, no podemos olvidar que la composición de ésta es al final lo más importante. Y en ella influyen enormemente nuestros gustos. En todas las zonas geográficas la pasta es el alimento preferido, sólo superado por el arroz (que a efectos nutricionales es equivalente) en el Levante. En el noroeste se prefiere el pescado; y en el norte, las verduras y hortalizas. La ensalada, la fruta y las legumbres están en todas las regiones en bajas posiciones, algo que debería preocuparnos.

Alimentos que más gustan Alimentos que menos gustanEs habitual escuchar que hay gente demasiado preocupada por la alimentación, algo que puede ser contraproducente o inútil, pero el estudio muestra que esto no es real: existe una asociación directa entre la preocupación por la salud y el comportamiento de compra, con la proporción de personas con sobrepeso.

IMC habitos de compra
Fuente gráficos: El Confidencial.LAB

Guerra a la comida rápida: el plan de la OMS para prevenir la obesidad

Mil millones de adultos tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos. Cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso

E. Ortega/ ABC

obesidad mundialControlar la obesidad es posible. Así lo establece un informe que acaba de hacer público la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se subraya que para evitar la cifra de 1.500 millones de obesos prevista para 2015 es necesario hacer un cambio de políticas relacionadas con la alimentación y la agricultura de los gobiernos. Los autores del documento creen que sólo se podría frenar, e incluso revertir, la creciente epidemia de obesidad adoptando medidas para combatir el consumo de comida rápida. Eso es lo que asegura un estudio publicado en el «Bulletin of the World Health Organization», realizado por un equipo de investigadores de EE.UU. e Irlanda, el primero en examinar los efectos de la desregulación de la economía, incluidos los sectores de la agricultura y alimentación, y el consiguiente aumento de las transacciones de comida rápida, en la obesidad a lo largo del tiempo. El estudio sugiere que si los gobiernos toman medidas, pueden prevenir el sobrepeso y la obesidad, dos situaciones que tienen graves consecuencias para la salud a largo plazo, como diabetes, enfermedades cardíacas y cerebrovasculares e incluso el cáncer.

Los investigadores en esta ocasión, en lugar de examinar la cantidad de puntos de venta de comida rápida o el consumo de fast food reconocido por los consumidores, adoptaron un enfoque innovador: calcularon el número de compras de comida rápida por habitante entre 1999 y 2008 en 25 de países de ingresos altos y los compararon con las cifras de índice de masa corporal (IMC) en los mismos países durante el mismo periodo de tiempo. (Se considera que una persona con un IMC de 25 o más tiene sobrepeso y con un IMC de 30 o más obesa).
Los resultados mostraron que mientras que el número medio de compras anuales de comida rápida por habitante aumentó de 26,61 a 32,76, el IMC promedio se incrementó de 25,8 a 26,4. Por tanto, cada aumento de 1 unidad en el número medio de compras de comida rápida por habitante se asoció con un incremento del 0,0329 en el IMC durante el periodo de estudio.

«A menos que los gobiernos tomen medidas para regular sus economías, la mano invisible del mercado continuará promoviendo la obesidad en todo el mundo, con consecuencias desastrosas para el futuro de la salud pública y la productividad económica», señala el coordinador del trabajo, Roberto De Vogli, de la Universidad de California-Davis, EE.UU.

El estudio se centra en los países de altos ingresos, pero los resultados también serían de utilidad para los países en desarrollo, ya que «casi todos han experimentado un proceso de desregulación de los mercados y globalización, sobre todo en las últimas tres décadas», dice De Vogli.

Las cifras del IMC también indican hasta qué punto los problemas de sobrepeso y obesidad se han generalizado y que, por término medio, las personas que viven en los 25 países tienen sobrepeso y lo han tenido en los últimos 15 años.

Los datos muestran que la compra comida rápida por habitante aumentó en los 25 países. Canadá tiene el dudoso honor de encabezar esta lista (16,6 compras por habitante), Australia (14,7), Irlanda (12,3) y Nueva Zelanda (10,1), mientras que Italia (1,5), Holanda (1,8), Grecia (1,9) y Bélgica (2,1) son los países en los que el incremento ha sido más bajo. (España se encuentra en una tasa de consumo de fast-food por ahbitante del 3,9).

Utilizando los datos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, los autores han visto que la ingesta de grasas animales disminuyó levemente de 212kcal por persona y día en 1999 a 206kcal en 2008, y que el consumo de calorías aumentó levemente en seis de esos años con 3.432 calorías por habitante y día en 2002, en comparación con 3.437 en 2008. Sin embargo, señalan, la mayoría de los hombres y las mujeres no necesita más de 2.500 y 2.000 calorías al día, respectivamente.

«El estudio muestra la importancia de las políticas públicas para hacer frente a la epidemia de la obesidad», reconoce Francesco Branca, Director del Departamento de Nutrición para la salud y el desarrollo en la OMS. «Se necesitan políticas dirigidas a la alimentación y la nutrición desde varios sectores como la agricultura, la industria, la salud, el bienestar social y la educación», afirma Branca, quien advierte que «los países donde la dieta está cambiando de una rica en cereales a una alta en grasa, azúcar y alimentos procesados deben tomar medidas para que el suministro de alimentos esté en consonancia con las necesidades de salud de la población».

Medidas a seguir

El informe sugiere asimismo algunas medidas que los gobiernos podrían adoptar para revertir la epidemia de obesidad al impedir la difusión de los productos alimentarios ultraprocesados. Dichas medidas incluirían:

-Incentivos económicos para los productores que venden alimentos saludables y alimentos frescos en lugar de alimentos ultraprocesados, así como ayudas para cultivar frutas y hortalizas.

-Desincentivar económicamente a las industrias que venden comida rápida, alimentos ultraprocesados y refrescos e imponer un impuesto a los alimentos ultraprocesados.

-Un control más estricto de la publicidad de comida rápida y refrescos, especialmente la dirigida a los niños.

-Regulaciones comerciales que disuadan de la importación y el consumo de comida rápida, alimentos ultraprocesados y refrescos.

-Sistemas de etiquetado más eficaces, sobre todo para los alimentos ultraprocesados, que incluiría la comida rápida y los refrescos.

Los 194 Estados miembros de la OMS acordaron el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2013. Uno de los nueve objetivos voluntarios del plan es «frenar el aumento de la diabetes y la obesidad». Además, propone medidas que los países pueden adoptar para combatir la obesidad, como aumentar el consumo de frutas y verdura, o gestionar subsidios e impuestos alimentarios para promover una dieta saludable.

Las cifras de la pandemia

– Mil millones de adultos tienen sobrepeso. Si no se actúa, esta cifra superará los 1500 millones en 2015.
– En el mundo hay más de 42 millones de menores de cinco años con sobrepeso.
– A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia de ingresos.
– La obesidad suele ser el resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas.
– Una dieta saludable puede contribuir a prevenir la obesidad.

La dieta mediterránea ayuda a prevenir la aparición de asma y obesidad infantil

La Razón / EP

la dieta mediterránea ayuda a combatir la obesidad infantilLa Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP) ha asegurado que una alimentación basada en el equilibrio óptimo en la ingesta de antioxidantes, mediante el consumo de alimentos frescos como sucede en la dieta mediterránea, ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad entre la población infantil y, de forma relacionada, a disminuir la prevalencia del asma.

Y es que, los datos que existen en la actualidad sugieren que el aumento del peso corporal y el asma se desarrollan en paralelo en la pubertad, períodos de rápido crecimiento y maduración. Además, se ha demostrado también que con la pérdida significativa de peso, el control del asma se ha mejorado significativamente en los individuos asmáticos.

Por este motivo, la asociación ha destacado la importancia que tiene que los padres conozcan y sean “conscientes” de la importancia que tiene el adecuado desarrollo físico y psíquico en los niños pequeños y ha asegurado que, con ello, la prevención de futuras enfermedades será “más eficaz”, especialmente cuando los niños tienen sobrepeso, son asmáticos y llevan una vida sedentaria.

“La clave para obtener resultados favorables es centrarse en la población adulta para la promoción y divulgación de la dieta mediterránea entre los más jóvenes. Una alimentación basada en el equilibrio óptimo en la ingesta de antioxidantes mediante el consumo de alimentos frescos como verduras, hortalizas, carne, pescado y fruta”, ha comentado la sociedad.

Por último, la SENP ha destacado la importancia que tiene la práctica de ejercicio físico de forma regular, sobre todo en los niños con problemas asmáticos, ya que, a su juicio, es básica para la expansión de los pulmones y para la prevención de futuros problemas en las vías aéreas.

Nutricionistas alertan del riesgo del aumento de las raciones de alimentos

EFE/ El Norte de Castilla

Endocrinos y nutricionistas han alertado de que el aumento de las raciones y del contenido calórico y la falta de planificación detectada en los últimos supone un riesgo para la salud de los ciudadanos, al incrementar el índice de obesidad.

Por ello, la Sociedad Españolas para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han diseñado “el plato ideal” con el objetivo de disminuir la obesidad y controlar el peso de los españoles.
Con motivo de la víspera del Día Nacional de la Persona Obesa se ha presentado esta guía de alimentos en la que se establecen las comidas y las cantidades adecuadas que se deben consumir y los alimentos que sólo deben tomarse de forma excepcional.
La doctora Irene Breton, miembro de la SEEN, ha señalado que la concienciación de la sociedad es fundamental, ya que “durante los últimos años ha aumentado el tamaño de las raciones, el contenido calórico y la falta de planificación”.
“El plato ideal”, campaña que tiene el propósito de llegar a la población con imágenes sencillas, recomienda el consumo de al menos dos raciones de verduras y hortalizas al día, tres piezas de fruta, y un 25 por ciento de cereales, legumbres y hortalizas del total de los alimentos consumidos en un día.
Tanto la SEEN como SEEDO recomiendan también un consumo moderado de carne, menos de seis veces a la semana, un mínimo de cuatro comidas con pescado, dos o tres con legumbres y de cuatro a seis huevos por semana para tener una dieta equilibrada.
El vicepresidente de SEEDO, Alberto Goday, ha explicado que las raciones de carne suelen ser superiores a las que se deberían ingerir, mientras que sería deseable comer más pescado, verdura y fruta.
La doctora Bretón, miembro de la SEEN, ha explicado que aunque la sociedad española no tenga el mismo nivel adquisitivo de hace unos años “hay alternativas para comer sano y barato con alimentos como el pollo o las legumbres”
“El consumo de huevos es una buena opción, son baratos y accesibles y buenos para equilibrar dietas para personas que no tengan que controlar el colesterol”, ha señalado el vicepresidente de SEEDO, Alberto Goday.
Bretón también ha destacado que la planificación y distribuir los alimentos a lo largo del día es fundamental para hacer una buena dieta.
Respecto a la llegada de la navidad, Goday ha destacado que “se pueden hacer excepciones. Lo importante es lo que se come la mayor parte de los días del año, igual que no pasa nada por comer cinco días de más en Navidades, tampoco sirve para nada hacer diez días de dieta.”
Sin embargo, en una nota de prensa, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha explicado que a pesar de las excepciones de alimentos consumidos en Navidad para controlar el peso y el riesgo cardiovascular, se debe comer de forma adecuada los días no festivos y reducir las grasas malas, entre otras medidas. EFE