Una Europa incapaz de frenar la obesidad

Basado en un informe de la OMS sobre 53 países.
El 23% de los menores de 11 años tiene sobrepeso u obesidad.

El Mundo, por María Valerio
foto by El MundoBebedores, fumadores, con un sobrepeso galopante y muy diferentes entre sí. Así podría definirse, a grandes trazos, la salud de los europeos según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que refleja un continente que aún circula a dos velocidades en materia de salud.

Los autores del informe reconocen que se han logrado importantísimos avances en la lucha contra la mortalidad prematura o el control de enfermedades infecciosas. Sin embargo, manifiestan su preocupación por el elevado peso que aún tiene el alcohol, el tabaco y el sobrepeso como factores de muerte prematura entre los europeos. Y como señala a EL MUNDO por teléfono Claudia Stein, especialista de la Oficina regional de la OMS en Europa, de seguir por esta senda “es posible que esos logros se pierdan y las futuras generaciones no vivan tanto como sus padres y abuelos”.

“Somos el segundo continente con más obesos del mundo”, explica Stein, “sólo superados por los americanos”, subraya Stein desde Londres -donde se han dado a conocer los datos-, “y aquí se fuma y se bebe alcohol más que en ningún otro sitio en el mundo”.

Respecto al sobrepeso, nada menos que seis de cada 10 europeos es obeso o tiene sobrepeso (concretamente el 59%), aunque en algunos países esta cifra llega hasta el 67% (“y España está por encima de la media europea”). De hecho, la OMS recuerda que este problema se ha triplicado en algunos países europeos desde los años 80, lo que constituye un importante reto de salud público tanto por las consecuencias para estos individuos como para los sistemas sanitarios que tienen que atenderles.
Informe de la Oms sobre la obesidad en 53 paises

En este ranking de países europeos pasados de peso, España ocupa un preocupante noveno puesto (en un total de 53 que componen esta región europea), con un 60% de ciudadanos con sobrepeso y casi un 25% de obesos. “Es cierto que la dieta de los jóvenes ha cambiado [alejándose de los patrones mediterráneos], pero también falta promover la actividad física en los colegios”, destaca la responsable de la División de Información e Innovación. Stein sitúa la responsabilidad a partes iguales en los gobiernos (“se puede hacer más a nivel político”), la sociedad (“hemos aceptado socialmente que unos kilos de más no importan”) y la industria (“con el etiquetado actual mucha gente no es consciente de las calorías que está consumiendo”).

El informe -que se realiza cada tres años-, destaca que el 20% de los varones y el 25% de las mujeres no realiza ningún tipo de actividad física, pese a los esfuerzos que se han llevado a cabo desde las autoridades para promover el ejercicio como una receta saludable.

Pero el problema no se circunscribe a los adultos, sino que han aumentado de manera importante los niños y adolescente con sobrepeso: Nada menos que un 23% en niños de hasta 11 años y un 16% entre los adolescentes de 15 años.

Que sólo el 35% de los países tenga medidas concretas para facilitar el acceso caminando a las escuelas o que sólo el 20% promueva el uso de la bicicleta como medio de transporte para los escolares no facilita la lucha contra esta lacra. También aquí España suspende, y se coloca como el sexto país europeo donde más niños y niñas tienen problemas con la báscula.

Europa es también el continente en el que más alcohol se consume de todo el planeta, con 11 litros por persona al año (en el caso de España, 9,8 litros). Además, el 30% de los ciudadanos es fumador, una cifra que ha descendido en los últimos años gracias a las políticas antitabaco implantadas -también aquí desigualmente- por algunos países.

“La tasa de tabaquismo en España está descendiendo, pero aún sigue por encima de la media europea”, destaca también la doctora Stein que considera que “puede hacerse más”. Y menciona, por ejemplo, la implantación de las cajetillas genéricas de tabaco, una medida a la que se ha opuesto España por ahora.

Los avances contra las enfermedades infecciosas o la reducción en la tasa de suicidios y accidentes de tráfico (sólo en Rusia han caído un 20% en 10 años) ha permitido mejorar considerablemente la esperanza de vida en los 53 países que componen la región europea de la OMS (aunque con una diferencia de 11 años entre los dos extremos de este ranking). Sin embargo, como advierte el estudio, es posible que las nuevas generaciones no sigan disfrutando de esta longevidad si no se toman medidas contra el alcohol, el tabaco y la obesidad.

Guerra a la comida rápida: el plan de la OMS para prevenir la obesidad

Mil millones de adultos tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos. Cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso

E. Ortega/ ABC

obesidad mundialControlar la obesidad es posible. Así lo establece un informe que acaba de hacer público la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se subraya que para evitar la cifra de 1.500 millones de obesos prevista para 2015 es necesario hacer un cambio de políticas relacionadas con la alimentación y la agricultura de los gobiernos. Los autores del documento creen que sólo se podría frenar, e incluso revertir, la creciente epidemia de obesidad adoptando medidas para combatir el consumo de comida rápida. Eso es lo que asegura un estudio publicado en el «Bulletin of the World Health Organization», realizado por un equipo de investigadores de EE.UU. e Irlanda, el primero en examinar los efectos de la desregulación de la economía, incluidos los sectores de la agricultura y alimentación, y el consiguiente aumento de las transacciones de comida rápida, en la obesidad a lo largo del tiempo. El estudio sugiere que si los gobiernos toman medidas, pueden prevenir el sobrepeso y la obesidad, dos situaciones que tienen graves consecuencias para la salud a largo plazo, como diabetes, enfermedades cardíacas y cerebrovasculares e incluso el cáncer.

Los investigadores en esta ocasión, en lugar de examinar la cantidad de puntos de venta de comida rápida o el consumo de fast food reconocido por los consumidores, adoptaron un enfoque innovador: calcularon el número de compras de comida rápida por habitante entre 1999 y 2008 en 25 de países de ingresos altos y los compararon con las cifras de índice de masa corporal (IMC) en los mismos países durante el mismo periodo de tiempo. (Se considera que una persona con un IMC de 25 o más tiene sobrepeso y con un IMC de 30 o más obesa).
Los resultados mostraron que mientras que el número medio de compras anuales de comida rápida por habitante aumentó de 26,61 a 32,76, el IMC promedio se incrementó de 25,8 a 26,4. Por tanto, cada aumento de 1 unidad en el número medio de compras de comida rápida por habitante se asoció con un incremento del 0,0329 en el IMC durante el periodo de estudio.

«A menos que los gobiernos tomen medidas para regular sus economías, la mano invisible del mercado continuará promoviendo la obesidad en todo el mundo, con consecuencias desastrosas para el futuro de la salud pública y la productividad económica», señala el coordinador del trabajo, Roberto De Vogli, de la Universidad de California-Davis, EE.UU.

El estudio se centra en los países de altos ingresos, pero los resultados también serían de utilidad para los países en desarrollo, ya que «casi todos han experimentado un proceso de desregulación de los mercados y globalización, sobre todo en las últimas tres décadas», dice De Vogli.

Las cifras del IMC también indican hasta qué punto los problemas de sobrepeso y obesidad se han generalizado y que, por término medio, las personas que viven en los 25 países tienen sobrepeso y lo han tenido en los últimos 15 años.

Los datos muestran que la compra comida rápida por habitante aumentó en los 25 países. Canadá tiene el dudoso honor de encabezar esta lista (16,6 compras por habitante), Australia (14,7), Irlanda (12,3) y Nueva Zelanda (10,1), mientras que Italia (1,5), Holanda (1,8), Grecia (1,9) y Bélgica (2,1) son los países en los que el incremento ha sido más bajo. (España se encuentra en una tasa de consumo de fast-food por ahbitante del 3,9).

Utilizando los datos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, los autores han visto que la ingesta de grasas animales disminuyó levemente de 212kcal por persona y día en 1999 a 206kcal en 2008, y que el consumo de calorías aumentó levemente en seis de esos años con 3.432 calorías por habitante y día en 2002, en comparación con 3.437 en 2008. Sin embargo, señalan, la mayoría de los hombres y las mujeres no necesita más de 2.500 y 2.000 calorías al día, respectivamente.

«El estudio muestra la importancia de las políticas públicas para hacer frente a la epidemia de la obesidad», reconoce Francesco Branca, Director del Departamento de Nutrición para la salud y el desarrollo en la OMS. «Se necesitan políticas dirigidas a la alimentación y la nutrición desde varios sectores como la agricultura, la industria, la salud, el bienestar social y la educación», afirma Branca, quien advierte que «los países donde la dieta está cambiando de una rica en cereales a una alta en grasa, azúcar y alimentos procesados deben tomar medidas para que el suministro de alimentos esté en consonancia con las necesidades de salud de la población».

Medidas a seguir

El informe sugiere asimismo algunas medidas que los gobiernos podrían adoptar para revertir la epidemia de obesidad al impedir la difusión de los productos alimentarios ultraprocesados. Dichas medidas incluirían:

-Incentivos económicos para los productores que venden alimentos saludables y alimentos frescos en lugar de alimentos ultraprocesados, así como ayudas para cultivar frutas y hortalizas.

-Desincentivar económicamente a las industrias que venden comida rápida, alimentos ultraprocesados y refrescos e imponer un impuesto a los alimentos ultraprocesados.

-Un control más estricto de la publicidad de comida rápida y refrescos, especialmente la dirigida a los niños.

-Regulaciones comerciales que disuadan de la importación y el consumo de comida rápida, alimentos ultraprocesados y refrescos.

-Sistemas de etiquetado más eficaces, sobre todo para los alimentos ultraprocesados, que incluiría la comida rápida y los refrescos.

Los 194 Estados miembros de la OMS acordaron el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2013. Uno de los nueve objetivos voluntarios del plan es «frenar el aumento de la diabetes y la obesidad». Además, propone medidas que los países pueden adoptar para combatir la obesidad, como aumentar el consumo de frutas y verdura, o gestionar subsidios e impuestos alimentarios para promover una dieta saludable.

Las cifras de la pandemia

– Mil millones de adultos tienen sobrepeso. Si no se actúa, esta cifra superará los 1500 millones en 2015.
– En el mundo hay más de 42 millones de menores de cinco años con sobrepeso.
– A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia de ingresos.
– La obesidad suele ser el resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas.
– Una dieta saludable puede contribuir a prevenir la obesidad.