Clara o tinto de verano, ¿de verdad son buenos para combatir el calor?

Son las estrellas indiscutibles de terrazas y chiringuitos y una muestra inequívoca de la estación estival. Su fama es excelente, tienen un sabor agradable y ‘entran’ de maravilla. Si son la mejor opción contra el calor es otro tema

Alimente El Confidencial, por Ángeles Gómez

Cuando el calor y la sed aprietan, un buen vaso de agua es la elección más acertada, lo que no significa que tenga que ser también la más rica ni la más popular. De hecho, un vistazo por terrazas, barras de bar o chiringuitos nos enseña qué bebidas dominan: la cerveza (sola o con gaseosa) y el vino, especialmente el célebre tinto de verano. Ante el temor de que el ojo nos haya engañado, recurrimos a la inmensa fuente de información que es Google y comprobamos que en 2018 los españoles nos bebimos 2.700 millones de litros de cerveza en establecimientos públicos, frente a los más de 34 millones de litros de tinto de verano, según los datos ofrecidos por Mercasa.

Las dos bebidas nacieron a principios del siglo XX y se popularizaron en los años 50 con la llegada de una célebre gaseosa

El dicho afirma que las comparaciones son odiosas pero, sin quitar una pizca de razón a la sabiduría popular, en Alimente nos gusta enfrentar bebidas y alimentos parecidos y descubrir qué aporta cada uno de ellos. En este caso, y remontándonos a sus orígenes, la clara y el tinto de verano nacieron en la misma época, en la primera mitad del siglo XX, como recoge la Wikipedia, pero no fue hasta pasados los años 50 cuando ganaron popularidad gracias a la llegada de la conocida marca de gaseosa. A partir de ahí, forman parte de nuestra cultura gastronómica.

Cualidades al descubierto

¿Qué aporta cada bebida alcohólica? Según la Base de Datos Española de Composición de los Alimentos (BEDCA), la cerveza contiene algo menos del 4% de su volumen de alcohol, 42 calorías en 100 ml, minerales (calcio, fósforo, potasio, magnesio) y vitaminas (sobre todo E). El vino tiene una proporción etílica del 9,8%, 71 calorías en 100 ml y más potasio que la cerveza (pero menos del resto de minerales).

En cuanto a sus efectos saludables, la cerveza optimiza el perfil lipídico (colesterol y grasas), lo que se traduce en menos riesgo cardiovascular, como encontró una investigación española. También reduce la posibilidad de tener diabetes tipo 2, mejora los huesos y disminuye el riesgo de padecer demencia. Eso sí, todos los beneficios se asocian a un consumo moderado.

En cuanto al vino tinto, es un pilar de nuestra dieta mediterránea, y los taninos y el resveratrol de su composición proporcionan innumerables beneficios, los más notables para la salud cardiovascular, reconocidos por diferentes sociedades científicas, como la Sociedad Española de Cardiología, pero también protege de la depresión, mejora la resistencia a la insulina y defiende frente a algunos tipos de cáncer comunes (colon, próstata y ovario).

Si a la cerveza o el vino se le añade gaseosa (agua con gas edulcorada, pero sin ningún aporte calórico), observando la proporción 1:1, tenemos la fórmula perfecta de la clara y del tinto de verano con las propiedades de sus ingredientes alcohólicos intactas.

Las trampas del alcohol

Hasta aquí todo es positivo, pero ahora llega la parte que nos gusta menos, y Rubén Bravo, dietista y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), es quien desvela la realidad: “Tinto de verano y clara se toman para refrescarnos, pero es un gran error porque el alcohol deshidrata“. Y prosigue argumentando: “Cuando tenemos mucho calor, la deshidratación es muy alta y sin darnos cuenta podemos tomar una cantidad muy alta de alcohol con esas bebidas”, y la ingesta etílica alta (diaria y en exceso) está “totalmente desaconsejada por los profesionales de la salud”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Bravo explica, además, que “el alcohol nos deshidrata sobre todo a nivel cerebral, y pueden aparecer dolor de cabeza o desmayos”. Por ello, propone otras opciones “más sanas y menos calóricas”, que parten del agua y siguen por el zumo de tomate o el té con hielo y limón.

El consejo del dietista es muy bueno, pero ¿quién se plantea sentarse en un chiringuito playero a tomar té con hielo? Ante esta objeción, el portavoz del IMEO expone: “Primamos el vino tinto con gaseosa porque la cantidad que se bebe es menor y además hay más evidencia científica sobre los beneficios del vino tinto por su efecto antioxidante”. En el caso de la clara, afirma que “es verdad que se han encontrado beneficios y un ligero efecto antioxidante, pero siempre vamos a beber más cerveza con gaseosa que vino tinto con gaseosa (y por tanto más alcohol)”.

Para finalizar, aunque en realidad es el punto de partida, “tanto para el tinto de verano como para la clara hay que usar gaseosa, que no contiene calorías, en lugar de refresco de limón”. Bueno, y haciendo una última concesión, “una limonada con cero calorías“.

En definitiva, como decíamos al principio del artículo, para refrescarnos e hidratarnos en verano el agua ha de ser la primera elección o, en su defecto, una infusión bien cargada de hielo, pero si seguimos con la determinación de una bebida alcohólica, “vino con gaseosa y una rodaja de limón, ya que así la cantidad de alcohol es menor que en el tinto de verano”, defiende Rubén Bravo. ¡Ah!, y hielo, mucho hielo.

El sobrepeso y la obesidad reducen en un 3,3% el PIB de los países de la OCDE

El porcentaje de obesos, que era del 15,4% en 1996, subió al 19,1% en 2006 y al 23,2% en 2016, fecha del último dato disponible

ABC / EFE

La epidemia de sobrepeso y obesidad en el mundo, además de reducir la esperanza de vida y limitar el desarrollo social de las personas, tiene un impacto económico negativo, evaluado en una pérdida del 3,3% del producto interior bruto (PIB) en los países de la OCDE.

En un informe publicado este jueves sobre este fenómeno, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) constata el agravamiento del problema, que ya afecta a casi un 60% de las personas en sus países miembros.

El porcentaje de obesos, que era del 15,4% en 1996, subió al 19,1% en 2006 y al 23,2% en 2016, fecha del último dato disponible.

Las cifras son superiores a esa media en una veintena de los 52 países que cubre el estudio -además de los de la propia OCDE están todos los de la UE y varios en desarrollo-, en particular en Estados Unidos (36,2 %), Arabia Saudí (35,4 %) y Turquía (32,1 %), pero también en México (28,9 %), Argentina (28,3 %) o Chile (28 %).

Las posibilidades de encontrar un empleo son un % inferiores para una persona con sobrepeso y cuando están ocupados son menos productivos y están más de baja.

También está en cola de los 52 países del estudio México por el impacto en su economía del sobrepeso, que le resta un 5,3% del PIB, seguido de cerca por Brasil (5%). También por encima de la media hay países como Estados Unidos (4,4%), Colombia (4,3%) o Chile (3,8%).

En España, aunque se queda por debajo de la media, ese impacto económico sigue siendo del 2,9%, mucho mayor que el de los países modelos que son Japón (1,6%) y Luxemburgo (1,9%).

La OCDE estima que las enfermedades vinculadas al sobrepeso y la obesidad absorben el 8,4% del presupuesto sanitario de media entre sus miembros, con porcentajes que llegan al 14% en Estados Unidos y al 11 % en Canadá y Alemania. En el otro extremo, en Francia se limita al 5% y al 6% en Japón. España se sitúa con un 9,7% por encima de la media.

Los autores del estudio dan algunos elementos de esperanza con políticas adecuadas: si se redujera en un 20% el contenido calórico de los alimentos energéticos, eso tendría beneficios significativos para las personas y para la economía.

De acuerdo con un modelo elaborado para 42 países de todo el mundo, se podrían evitar 1,1 millones de enfermedades crónicas anuales, sobre todo del corazón. Así se ahorrarían 13.200 millones de dólares de gastos médicos y el PIB subiría en un 0,5%.

El mapa de la obesidad en España: cuáles son las comunidades autónomas más obesas

Huffington Post, por Margarita Lázaro
Asturias, Galicia y Andalucía. Son, por este orden, las comunidades autónomas con mayor índice de sobrepeso y obesidad en España. Esto es, donde el índice de masa corporal (peso/altura²) de su población es mayor que 25.

Las tres regiones españolas ocupan el nada honroso podium hecho por el grupo Planeta Dieta, profesionales sanitarios contra la obesidad, a partir de datos de datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) de 2016.

Según este estudio, cuyas conclusiones han compartido en su cuenta de Twitter este martes, “casi el cuarenta por ciento de la población española (el 39,3%) tiene sobrepeso, y el 21,6% obesidad”. En este mensaje se muestran no sólo las tres peores comunidades, también las mejores. La lista la cierran Baleares, Cataluña y País Vasco.

El ránking sería el siguiente:

  1. Asturias (25,7%)
  2. Galicia (24,9%)
  3. Andalucía (24,4%)
  4. Murcia (23,9%)
  5. Madrid (23,8%)
  6. Aragón (23,7%)
  7. Castilla-La Mancha (23,6%)
  8. La Rioja (23,3%)
  9. Castilla y León (22,1%)
  10. Navarra (20,9%)
  11. Islas Canarias (201%)
  12. Comunidad Valenciana (19,8%)
  13. Extremadura (19%)
  14. Cantabria (17,6%)
  15. País Vasco (16,8%)
  16. Cataluña (15,5%)
  17. Baleares (10,5%)

Pese a las alarmantes cifras, España no está tan mal a nivel mundial (tampoco es un consuelo). El top 10 mundial lo lidera EEUU, seguido de México y Nueva Zelanda.

 

 

 

Los países donde hay demasiados gordos y demasiados flacos (y cuáles son los de América Latina)

Fuente: BBC, por 

La obesidad se presenta a menudo como un problema occidental y la desnutrición como algo típico de países más pobres.

Pero la realidad es mucho más compleja. Nueve de cada 10 países están atrapados en una epidemia de salud conocida como la “doble carga”: esto significa que las personas con sobrepeso y las desnutridas viven lado a lado.

La disponibilidad sin precedentes de alimentos poco saludables, los empleos de oficina y la expansión de los medios de transporte y el uso de la televisión son algunas de las causas.

A menudo esta doble carga ocurre no solo dentro de una misma comunidad, sino también dentro de una misma familia.

Incluso puede sucederle a una misma persona. A veces se puede tener sobrepeso pero carecer de nutrientes vitales.

También existe el fenómeno “grasa delgada”, cuando las personas parecen tener un peso saludable pero en realidad tienen grandes cantidades de grasa oculta.

Tasas de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 19 años

Niños obesos

En realidad todos los países del mundo están luchando contra problemas de nutrición de algún tipo.

El número de personas que sufren de privación crónica de alimentos alcanzó los 815 millones en 2016. Esto es un aumento del 5% en dos años.

Gran parte del aumento se produjo en África, donde el 20% de las personas están desnutridas.

Mientras tanto, las tasas de obesidad se han triplicado en los últimos 40 años.A nivel mundial, más de 600 millones de adultos son obesos, mientras que 1.900 millones tienen sobrepeso.

La tasa de personas obesas en países en desarrollo está alcanzando al mundo desarrollado.

Las tasas más altas de obesidad infantil se pueden encontrar en Micronesia, Oriente Medio y el Caribe. Y desde 2000, el número de niños obesos en África se ha duplicado.

En muchos países los niños tienen una dieta que no satisface sus necesidades.

En Sudáfrica, casi uno de cada tres niños tiene sobrepeso o es obeso, mientras que otro tercio tiene bajo peso.

En Brasil, el 36% de las niñas tienen sobrepeso o son obesas, mientras que el 16% pesa demasiado poco.

Tasa de peso insuficiente en niños de 5 a 19 años

Más dinero para gastar

Los cambios en el estilo de vida son en parte responsables de esta doble carga de obesidad y desnutrición.

Muchos países de ingresos medios y bajos, como India y Brasil, tienen una nueva clase media con más dinero.

Esto significa que muchas personas rechazan sus alimentos tradicionales y ahora ingieren una gran cantidad de productos occidentales altos en azúcares, grasas y carne.

En algunos países esto también ha ocurrido a medida que las personas se mudan del campo a la ciudad, donde hay mucha más variedad de alimentos.

Por ejemplo, un estudio de niños pequeños en China reveló que las tasas de obesidad en el campo eran del 10%, mientras que la tasa de desnutrición era del 21%. En las ciudades, el 17% de los niños eran obesos, mientras que el 14% estaban desnutridos.

Aunque las dietas de muchas personas pueden ser más altas en calorías, tiene muy pocas vitaminas y minerales.

El profesor Ranjan Yajnik, un especialista en diabetes en Pune, India, afirma que este cambio de dieta tiene un efecto importante en los niños.

“Normalmente la diabetes está considerada como una enfermedad que tienen las personas mayores y más obesas”, dice. “Pero en India lo estamos viendo en personas más jóvenes y con un índice de masa corporal más bajo“.

Según el profesor Yajnik, los indios cada vez consumen menos alimentos ricos en nutrientes y obtienen más calorías de la comida basura. “Muchas personas que parecen delgadas en realidad tienen grandes cantidades de grasa oculta”.

La grasa oculta o visceral se acumula alrededor de los órganos internos, incluyendo el hígado. Los niveles altos de grasa visceral pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, incluso si el portador no parece tener sobrepeso.

Combatiendo el hambre

Los niños son particularmente vulnerables a las dietas poco saludables, ya que necesitan vitaminas y minerales para crecer y desarrollarse con normalidad.

En algunas familias puede haber niños desnutridos y padres obesos, porque a pesar de tener la misma dieta los niños necesitan muchas más vitaminas.

Los niños desnutridos también tienen más probabilidades de tener sobrepeso cuando crezcan, ya que su metabolismo se ralentiza y su cuerpo se aferra a las reservas de grasa.

Esto significa que los países deben tener cuidado de que las políticas dirigidas a combatir el hambre no aumenten accidentalmente el problema de la sobrealimentación.

En Chile se introdujo un programa nacional en 1920 para proporcionar raciones de alimentos a mujeres embarazadas y menores de seis años.

Aunque esto mejoró el problema del hambre, a largo plazo se cree que contribuyó al rápido aumento de las tasas de obesidad infantil.

Opciones

La solución a esta doble carga es complicada.

No se trata solo de tener acceso a alimentos saludables. Y además, no hay dos personas o culturas que vean la nutrición de la misma manera.

Nuestra elección de alimentos está influenciada por muchos factores. Por ejemplo el coste, la disponibilidad local, un bien conocimiento de lo que es una alimentación saludable y la dieta de las personas que nos rodean.

Y las necesidades nutricionales de cada persona son diferentes. Esto depende en parte de su metabolismo y su estado de salud.

Pero esta doble carga de obesidad y desnutrición puede ser muy peligrosa.

Los niños que crecen desnutridos suelen sacar peor resultados en la escuela y tener peores trabajos más adelante.

Y la obesidad infantil lleva a una peor salud en la edad adulta, y aumenta el riesgo de enfermedades como el cáncer.

Progreso poco a poco

En los países en vías de desarrollo, es probable que los problemas como la diabetes y las enfermedades cardíacas se disparen a medida que aumentan las tasas de obesidad.

¿Qué se puede hacer? América del Sur, donde muchos países sufren esta doble carga, está liderando el camino.

Brasil fue el primer país en adherirse a la Década de Acción sobre Nutrición de la ONU.

Entre los compromisos están reducir el consumo de bebidas azucaradas en un 30% y aumentar el de frutas y verduras en un 18% para detener el aumento de la obesidad.

Su objetivo es lograrlo con políticas tales como microcréditos para los agricultores, reducir los impuestos sobre ciertos alimentos frescos y educar a los niños sobre la importancia de la nutrición.

México fue el primer país en implementar un ‘impuesto al azúcar’ del 10% a las bebidas endulzadas artificialmente en 2014.

Se prevé que este impuesto reducirá las tasas de obesidad en un 12,5% en 12 años.

Pero se necesita mucho más para detener esta crisis mundial de nutrición.

línea

Esta pieza de análisis fue encargada por la BBC a expertos que trabajan para una organización externa.

La Dra. Sophie Hawkesworth trabaja en el equipo de salud de la población en la organización benéfica de investigación biomédica Wellcome y la Dra. Lindsay Keir está en el Departamento de Ciencias Clínicas y Fisiológicas de Wellcome.

 

 

 

¿Sabías que tu alimentación y la de tu pareja puede influir en la fertilidad?

El 15% de la población tiene problemas de fertilidad debido al estilo de vida y la alimentación de la pareja

Diario Información
“Aunque las alteraciones genéticas u hormonales son determinantes, numerosos estudios relacionan la infertilidad con el estilo de vida y, por supuesto, con la alimentación de la pareja“, afirma la doctora Carolina Pérez, nutricionista clínica de los hospitales Quirónsalud Torrevieja y Murcia.

Uno de los alimentos destacados serían las legumbres, protagonistas del Día Mundial de la Nutrición que se celebró el 28 de mayo, cuyo consumo recomiendan introducir en la dieta por sus propiedades a la hora de mejorar las posibilidades de un embarazo.

Como explica Rocío Práxedes, nutricionista de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud de Valencia, “a la hora de mejorar nuestra fertilidad debemos mantener una dieta equilibrada que contenga nutrientes como proteínas, calcio, yodo, fósforo, magnesio, hierro y de las vitaminas C, B1, B2, ácido fólico, A, D y E, y las legumbres aportan muchos de estos nutrientes”.

Como detalla la doctora Pérez, “el ácido fólico, presente en verduras de hoja verde y legumbres es necesario para reducir el riesgo de defectos en el tubo neural del feto (espina bífida), por lo que se recomienda que toda mujer comience a tomar ácido fólico al menos de un mes a tres meses antes de empezar a buscar un embarazo“.

“Otro de los nutrientes fundamentales sería zinc, elemento que juega un papel esencial en la movilidad del espermatozoide para su llegada al óvulo y muy común en alimentos como las semillas de calabaza o los garbanzos“, añade la especialista.

Consejos alimenticios para conseguir un embarazo

Las especialistas en nutrición de Quirónsalud recomiendan seguir las siguientes pautas alimenticias para mejorar las posibilidades de embarazo:

– Moderar el consumo de café: la cafeína estrecha los vasos sanguíneos, haciendo más lenta la circulación de la sangre hacia el útero, lo cual podría dificultar que el óvulo se implante en el útero.

 Eliminar el tabaco: los componentes del tabaco afectan al proceso de maduración de los folículos de los ovarios. Las mujeres que consumen tabaco suelen tener peor calidad ovocitaria y embrionaria, se incrementan las anomalías cromosómicas y su edad menopáusica se puede adelantar entre uno y cuatro años.

– Evitar sushi crudo, ceviches, el marisco o los ahumados: estos alimentos podrían contener listeria, bacteria que puede provocar abortos espontáneos en fases muy tempranas del embarazo.

 Consumir aceite de onagra: Este aceite es un aliado de la fertilidad por ser rico en omega 6 y actuar como un regulador hormonal del ciclo menstrual. Por su capacidad para mejorar la circulación, puede ser utilizado en caso de impotencia relacionada con una falta de riego sanguíneo en los órganos reproductores del hombre.

Quirónsalud celebra el Día Nacional de la Nutrición

Los hospitales Quirónsalud celebraron el pasado lunes 28 de mayo el Día Nacional de la Nutrición, ofreciendo de manera gratuita una pieza de fruta en stands ubicados a las entradas de sus instalaciones.

Los especialistas en nutrición recomiendan el consumo de 3 ó 4 piezas de fruta diaria para cubrir nuestro aporte diario de vitaminas y minerales. Su consumo ayuda a prevenir enfermedades como cardiopatías, el cáncer, la diabetes y la obesidad.

Los casos de obesidad se han multiplicado por 6 en 40 años

Antena 3

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de obesos adultos en el mundo se ha multiplicado por seis en los últimos 40 años. Ha pasado de 100 millones a 671. En estos 40 años ha aumentado de forma muy notable hasta afectar al 19% de la población. La obesidad infantil se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la salud en este siglo.

La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI. Más de la mitad de la población adulta tiene problemas de sobrepeso, según la OMS en los últimos 40 años el número de obesos se ha multiplicado por seis en el mundo.

Son varias las causas que provocan este exceso de grasa que puede provocar enfermedades como la hipertensión arterial y diabetes.

En nuestro país, aproximadamente el 20% de los españoles, unos nueve millones de personas, padecen obesidad y en el caso de niños y adolescentes, la situación es también preocupante.

El 20 % de los productos que se consumen son alimentos ultraprocesados. “Este tipo de preparados estimulan el apetito de manera intensa y si a esto se suma la falta de tiempo. El resultado es una alimentación poco saludable”, apunta Carmen Escalada, nutricionista clínca del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los horarios tampoco ayudan a mantener una dieta adecuada. Con todos estos factores los expertos recomiendan ser conscientes de los alimentos que consumimos, mantenerse activos y descansar lo suficiente.

La diabetes y la obesidad son responsables de casi 800.000 cánceres en todo el mundo

  • El sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes, en torno al 3,9 por ciento de todos los casos de cáncer.
  • En los hombres, el cáncer más habitual causado por la diabetes y la obesidad es el de hígado y el de mama, en las mujeres.
20 minutos / Europa Press
Un estudio dirigido por el Imperial College London, en Reino Unido, encontró que casi el 6 por ciento de los nuevos casos de cáncer en 2012 fueron causados por los efectos combinados de la diabetes y el sobrepeso (índice de masa corporal -IMC- de más de 25 kg/m2) u obesidad (IMC de más de 30 kg/m2). Para los 12 tipos de cáncer estudiados, la diabetes y un IMC elevado combinados fueron responsables de casi 800.000 nuevos casos de cáncer.
Como factores de riesgo individuales, el sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes: 544.300 casos se atribuyeron a un IMC elevado (equivalente al 3,9 por ciento de todos los cánceres) y 280.100 a la diabetes (equivalente al 2 por ciento), según los hallazgos del estudio, publicados en ‘The Lancet Diabetes & Endocrinology’.
Uno de cada cuatro casos de cáncer relacionado con la diabetes en 2012 (7. 000 casos) fue atribuible al aumento mundial de la diabetes entre 1980 y 2002. Algo menos de un tercio de los casos de cáncer vinculados con el peso en 2012 (174.000) se pueden achacar al aumento mundial el número de personas con sobrepeso y obesas durante el mismo periodo.
Los cánceres causados por la diabetes y el sobrepeso o la obesidad eran casi dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres, y representan 496.700 y 295.900 casos de cáncer en general, respectivamente.
Los autores dicen que, si las tasas mundiales de diabetes y sobrepeso continúan creciendo, la proporción de cánceres atribuibles a los factores combinados se elevará más de un 30 por ciento en las mujeres y en un 20 por ciento en los hombres en 2035.
Cáncer de hígado y endometrio, principalmente
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reunieron datos sobre 12 tipos de cáncer de 175 países en 2012. Combinaron esto con datos sobre un IMC alto y sobre la diabetes y emparejaron los conjuntos de datos por grupo de edad y sexo. Los dos factores representaron una cuarta parte de los cánceres de hígado y más de un tercio de todos los cánceres de endometrio en todo el mundo.
En los hombres, el cáncer de hígado fue el cáncer más común causado por la diabetes y el IMC alto, con 126.700 casos o el 42,8 por ciento de todos los cánceres causados por la diabetes y el IMC elevado. El cáncer colorrectal fue el segundo más común, cono 63.200 nuevos casos de cáncer o el 21,4 por ciento.
En las mujeres, el cáncer de mama fue el cáncer más común generado por la diabetes y el IMC alto, con 147.400 casos o el 29,7 por ciento de dichos cánceres. El cáncer de endometrio fue el segundo más común, con 121.700 nuevos casos de cáncer o el 24,5 por ciento.
La mayoría de los casos de cáncer se observaron en países occidentales de altos ingresos (38,2 por ciento, 303.000 de 792.600 casos), pero los mayores incrementos entre 1980 y 2002 se observaron en países de ingresos bajos y medios. El principal cáncer debido a la diabetes y el IMC alto en los países occidentales de altos ingresos fue el cáncer de mama, que representa el 23,8 por ciento de todos los cánceres atribuibles a estos riesgos. En el este y sudeste de Asia, el cáncer de hígado fue el 53,8 por ciento de los cánceres atribuibles a la diabetes y al alto IMC.
Las nuevas cifras destacan el importante papel de la diabetes en el cáncer en todo el mundo, especialmente en los países de bajos ingresos, donde las tasas de sobrepeso, la diabetes y los casos de cáncer están aumentando. “Aunque la obesidad se ha asociado con el cáncer durante algún tiempo, el vínculo entre la diabetes y el cáncer se ha establecido recientemente. Nuestro estudio muestra que la diabetes, ya sea sola o combinada con sobrepeso, es responsable de cientos de miles de casos de cáncer cada año en todo el mundo”, apunta el autor principal del estudio, Jonathan Pearson-Stuttard, de la Escuela de Salud Pública de Imperial.

Los autores dicen que, aunque la razón del vínculo entre la diabetes y el cáncer todavía se está investigando, los niveles elevados de insulina o glucosa, la inflamación crónica y la alteración de las hormonas sexuales son potenciales factores. Dicen que las cifras resaltan la necesidad de políticas alimentarias efectivas para combatir el sobrepeso y la diabetes y para que los médicos sean conscientes del alto riesgo de cáncer que sufren las personas de todas las edades que tienen sobrepeso, diabetes o ambas cosas.
Pearson-Stuttard agrega: “Los esfuerzos clínicos y de salud pública deberían centrarse en identificar medidas eficaces de prevención, control y detección para alterar estructuralmente nuestro medio ambiente, como aumentar la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables y reducir el consumo de alimentos no saludables. Es vital que se implementen políticas coordinadas para abordar los factores de riesgo compartidos y las complicaciones de las enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes.
“Las características distintivas de los pacientes con cáncer están evolucionando en todo el mundo. En el pasado, fumar era con mucho el principal factor de riesgo para el cáncer, pero ahora los profesionales de la salud también deben ser conscientes de que los pacientes con diabetes o con sobrepeso también tienen mayor riesgo de cáncer“, concluye este experto.

La tasa de obesidad en EE.UU. llega a un nivel nunca antes visto

CNN 
Estados Unidos no escapará pronto de la crisis de la obesidad: casi el 40% de los adultos y el 19% de los jóvenes son obesos, la tasa más alta que el país haya visto para los adultos, según una investigación publicada este viernes por el National Centro de estadísticas de salud.

Desde 1999, ha habido un aumento asombroso en la prevalencia de la obesidad, particularmente en adultos, sin ninguna “señal de desaceleración”, según el investigador principal del estudio, el doctor Craig Hales, epidemiólogo médico de los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. y prevención.

Las tasas de obesidad juvenil parecen ser más estables en los últimos años. Sin embargo, es “demasiado pronto para decir” qué dirección tomará la prevalencia de la obesidad en los jóvenes. Se requieren al menos cuatro años más de datos para comprenderlo, dijo Hales.

Lo que es “más llamativo” acerca de esta información es que ha habido un aumento del 30% en la obesidad adulta y un 33% en la obesidad juvenil de los datos de 1999-2000 a 2015-16, a pesar de los esfuerzos del gobierno para abordar el problema, de acuerdo con Michael W. Long, profesor asistente en el Instituto Milken de Salud Pública Escolar en la Universidad George Washington.

“No han hecho lo suficiente”, dijo Long, que no participó en el nuevo informe.

Al observar los objetivos de Healthy People 2020, un esfuerzo del gobierno para mejorar la salud de los estadounidenses en 2010, incluida la reducción de la obesidad, la crisis es aún mayor. La iniciativa apunta a reducir las tasas de obesidad a 14,5% entre los jóvenes y 30,5% entre los adultos para 2020.

“No tengo expectativas en absoluto de que el objetivo de Healthy People 2020 se logre”, dijo Long.

Los adultos hispanos tuvieron una tasa de obesidad del 47% y los adultos negros no hispanos una tasa del 46,8% en 2015-16, mostró el nuevo informe. Los adultos blancos no hispanos tuvieron un índice de 37,9% y los adultos asiáticos una tasa de 12,7%.

Entre los jóvenes, los hispanos y los negros no hispanos también hubo mayores tasas de obesidad, en 25,8% y 22%, respectivamente, en comparación con el 14% de los blancos no hispanos y el 11% de los asiáticos.

Los niños con obesidad tienen un riesgo cuatro veces superior de desarrollar diabetes tipo 2

El 20% de los niños de nuestro país tiene sobrepeso y el 10% es obeso, por lo que es necesaria una mayor inversión en medidas para prevenir el desarrollo de la diabetes

ABC
Lejos de ser un problema meramente ‘estético’, la obesidad es una enfermedad muy grave y asociada al desarrollo de patologías potencialmente mortales como las cardiovasculares, la diabetes o el cáncer. Un aspecto muy a tener en cuenta no solo en los adultos, cuya prevalencia global de obesidad se ha duplicado en poco más de tres décadas hasta alcanzar el 13% –o lo que es lo mismo, más de 600 millones de personas–, sino sobre todo en los niños, que ya llevan arrastrando las consecuencias de esta enfermedad desde la infancia. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del King’s College de Londres (Reino Unido) demuestra que, comparados con aquellos con índice de masa corporal (IMC) normal, los niños con obesidad tienen un riesgo hasta cuatro veces superior de desarrollar diabetes tipo 2 durante los primeros años de su etapa adulta.

Como explica Ali Abbasi, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the Endocrine Society», «dado el rápido aumento de la prevalencia de obesidad y sobrepeso, la cifra de niños y adultos jóvenes diagnosticados de diabetes ha crecido notablemente en Reino Unido desde el inicio de la década de los años 90. Y en este contexto, y comparados con sus homónimos con un peso normal, los niños con obesidad presentan un riesgo cuatro veces mayor de ser diagnosticados de diabetes a la edad de 25 años».

Epidemia creciente

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos, y muy especialmente los datos referidos al IMC y a las enfermedades metabólicas, de 369.362 menores británicos con edades comprendidas entre los 2 y los 15 años.

Los resultados mostraron que 654 de los niños y adolescentes participantes en el estudio habían sido diagnosticados de diabetes tipo 2 entre los años 1994 y 2013. Y lo que es más importante, que la tasa de niños que desarrollaron la enfermedad, de ‘solo’ seis nuevos casos por cada 100.00 niños entre los años 1994 y 1998, se elevó hasta los 33 nuevos casos por cada 100.000 infantes durante el periodo 2009-2013. Un incremento de la incidencia de diabetes que, simple y llanamente, se explica por el aumento de la prevalencia de obesidad en Reino Unido.

Como refiere Ali Abbasi, «la diabetes conlleva una enorme carga para la sociedad dado que la enfermedad es cada vez más común y más costosa de tratar. Las estimaciones actuales indican que uno de cada 11 adultos padece diabetes tipo 2, lo que supondría una cifra global cercana a los 415 millones de personas. Y dado que tanto la diabetes como la enfermedad se pueden prevenir desde los primeros años de vida, esperamos que nuestros resultados, conjuntamente con los alcanzados en otras investigaciones, motivarán al público y a los decisores políticos a implicarse e invertir en esfuerzos para la prevención de la diabetes».

Diabetes tipo 2, no tipo 1

Finalmente, los resultados también mostraron que 1.138 niños fueron diagnosticados de diabetes tipo 1 durante el periodo 1994-2013. Sin embargo, y contrariamente a lo sucedido en el caso de la diabetes tipo 2, los autores no hallaron ninguna relación entre la diabetes tipo 1 y la obesidad. Un resultado esperable dado que la diabetes tipo 1 es el resultado de una enfermedad autoinmune subyacente.

En definitiva, el exceso de peso aumenta, y mucho, el riesgo de que los niños acaben desarrollando diabetes tipo 2. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que, ya a día de hoy, hasta un 20% de los niños españoles presenta sobrepeso y un 10% es obeso.

La bollería, culpable de la obesidad infantil en aumento en España

Y los malos hábitos, como no desayunar

En pocas décadas nuestro país ha pasado de la escasez a la sobrealimentación. Un nuevo estudio vuelve a poner de manifiesto los problemas de la bollería industrial

El Confidencial

imagen-sin-tituloLos ‘desayunos saludables’ en los colegios han cambiado a mejor la rutina de millones de niños españoles y ya no es habitual que consuman bollos en horario escolar. La medida es importante, dado que la obesidad es una auténtica epidemia de los países desarrollados. En el nuestro la prevalencia es preocupante: un 26,2% de los niños entre seis y nueve años tiene sobrepeso y el 18,3% son obesos, si usamos los estándares de crecimiento de la OMS. Sin embargo, no es la franja más problemática. A partir de 7 años, el problema aumenta considerablemente.

Uno de los motivos puede ser el poco tiempo que los adultos tienen para encargarse de comprar y cocinar, con padre y madre trabajando a jornada completa en muchos casos. Las familias uniparentales o de padres separados, cada vez más frecuentes, complican también el presupuesto para comida, y ayudan a caer en círculos viciosos. Superados y con miedo a no satisfacer las necesidades de los hijos, los padres tienen problemas para negarles un capricho dulce o un premio en forma de aperitivo aceitoso en el rato en que sí disfrutan de su compañía.

Desayunar bollos

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la Estrategia Naos (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), coordinada por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), ha presentado el estudio Aladino para vigilar el “crecimiento, alimentación, actividad física, desarrollo infantil y obesidad” en 2015, y la industria de la bollería sale muy mal parada.

Para recabar los datos han contado con la colaboración de administraciones públicas de educación y sanidad de las comunidades autónomas, colegios, directores y profesores, asociaciones de padres y familias, y han usado datos de 10.899 niños en total. Han comprobado que, tras muchos años de tendencia creciente (más prevalencia de la obesidad cada vez), la situación empieza a invertirse en el rango de los seis a los nueve años de edad, como se ha observado en otros países.

Estas edades son críticas, y se presta especial atención a ellas porque, como puso de manifiesto la iniciativa COSI (“WHO European Childhood Obesity Surveillance Iniciative”), a la que España se adhirió desde el principio, en esta etapa los posibles cambios debidos a la pubertad son mínimos, de forma que los datos son más útiles para buscar patrones generales y valorar cómo intervenir para prevenir la obesidad y educar en los mejores hábitos de vida para su futuro.

Se han tenido en cuenta peso y medidas, respuestas a cuestionarios en colegios y casas y se ha hecho un análisis estadístico, teniendo en cuenta también datos de los niños nada más nacer y de su primer año de vida. Las medidas a favor de la lactancia materna, con formación en hospitales, talleres públicos y sobre todo el consejo directo de matronas y pediatras, han hecho que sean ya un 76% de familias del estudio las que indican que el niño recibió este tipo de alimentación, la más recomendada en los primeros meses de vida.

solo-de-vez-en-cuando-istockAunque la mejora de este año en la prevalencia de obesidad infantil es una buena noticia, hay que seguir trabajando sobre todo en estas claves, que estadísticamente están relacionadas con mayor peligro:

  • Malos hábitos de alimentación.
  • Falta de ejercicio físico.
  • No desayunar a diario. El 15,5% de los niños consultados respondieron que habían tomado solo agua, leche o zumo. Además, aún son una pequeña minoría los que toman fruta o zumo natural a primera hora: un 8,4%. Un 6,4% tomaron otros alimentos, como huevos o jamón, mientras que un 12,3% comieron bollería.
  • Tener televisión, ordenador o videojuegos en su habitación.
  • Usar estos dispositivos más de dos horas diarias.
  • Dormir poco.
  • Bajo nivel de ingresos familiares.
  • Bajo nivel educativo de padres y madres.

En un estudio de octubre de este mismo año, la OMS concluyó que los refrescos azucarados son la primera causa de obesidad infantil. Entre las recomendaciones de la organización internacional estaba aumentar los impuestos a estos productos. El estudio Aladino viene a negar la importancia de ese factor en nuestro país: según estos nuevos datos los niños no consumen refrescos azucarados a diario.

Muchos padres solo dan a sus hijos refrescos en cumpleaños y fechas especiales, pero les ofrecen bollería para merendar de forma habitual o galletas para desayunar cada mañana.

El 53% de los niños encuestados dijo que no los tomaban nunca; el 31% lo hacía una vez a la semana o menos; el 12,1% entre uno y tres días; y solo un minúsculo 0,8% lo hacía cada día. En cambio, las galletas, pasteles, donuts o bollos son consumidos a diario por un 7,8% de los niños y hasta un 39% lo hace entre una y tres veces por semana.

Estas cifras convierten a la bollería en lo segundo que los niños toman más frecuentemente, solo después de frutas frescas, verduras o lácteos. El pescado, recomendado en mucha mayor medida por los nutricionistas, lo consumen menos. Los niños que toman pescado a diario son solo un 5%.

También es significativo el número de niños que nunca han tomado bollería. Son realmente muy pocos, solo el 8,7%, aunque es aún menor (4,7%) el de los que nunca han probado pizzas, patatas fritas o hamburguesas. ¿Y los refrescos azucarados? Más de la mitad de los niños del estudio no los han tomado nunca, un 53%.