Posts Tagged ‘nutricionista’

¿Cuánto azúcar añadido consumimos en los alimentos?

junio 13, 2017

CuidatePlus, por Eva Martínez Arredondo

La cantidad diaria de azúcar recomendada según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es por debajo del 10 por ciento del total de la energía (gasto calórico) de nuestra dieta, aunque lo ideal es no superar el 5 por ciento. “Para tener una referencia más clara, lo aconsejado sería no tomar más de 50 gramos de azúcares sencillos al día, es decir, unas 12 cucharadas de café”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En el caso de los niños propone “una ingesta de 37 gramos al día para una dieta de 1.700 calorías” aunque lo más importante es “adaptar el porcentaje al gasto energético de cada persona”. En este punto, Modesta Cassinello, farmacéutica y diplomada en Nutrición por la Universidad de Granada, considera esencial no acostumbrar a los más pequeños a sabores muy dulces y apostar por alimentos con alto valor nutricional. Por ejemplo, “un caramelo sólo contiene azúcar y colorantes mientras que una pieza de fruta tiene azúcar pero también vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes”, señala. “Debemos adaptarnos al sabor real de los alimentos porque la industria nos ha acostumbrado a aromas muy marcados y artificiales que, al final, se vuelven adictivos y, cuando tomamos fruta que contiene azúcar, no la percibimos como dulce”, añade Escalada.

Consejos para identificar los alimentos con más azúcar añadido

  • Leer bien las etiquetas. “El azúcar está presente de muchas maneras: glucosa, fructosa, jarabe, sirope, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel o jugos de caña y, todas ellas, sumarían en ese porcentaje que no podemos superar”, detalla la especialista de IMEO. Por ello, se deben reconocer las diferentes formas en las que aparece el azúcar añadido en los alimentos para así poder identificarlo. A veces, aparecen dentro de enunciados como “hidratos de carbono de los cuales azúcares son…x gramos”, recuerda Cassinello.
  • El orden de los ingredientes. “También es importante ver la lista de ingredientes porque la industria está obligada a que en sus etiquetados éstos aparezcan por orden decreciente, por tanto, si el azúcar (en cualquiera de sus formas) está en los primeros puestos, significa que dicho producto tiene una alta concentración”, detalla Escalada.
  • Los alimentos con más azúcar. Ambas expertas coinciden en que los productos procesados como las barras de cereales, las salsas, los gazpachos artificiales, los postres lácteos y los aperitivos salados y dulces son los que más azúcares añadidos contienen. A esta lista Escalada añade “los alimentos infantiles como mi primer yogurt o cacao para niños que contienen en el 99 por ciento de los casos muchos aditivos para que sean más adictivos”.
  • Cuidado con las bebidas. Los zumos preparados, los batidos y los refrescos energéticos para deportistas incluyen muchos azúcares según Cassinello. “Ojo con estas últimas, porque muchas veces los más pequeños las ingieren sin practicar actividad física”, comenta.
  • Los alimentos con menos azúcar. En general los productos frescos son los que menos azúcar añadido tienen. En este grupo, Escalada hace una distinción: “La carne, el pescado y los huevos no contienen ningún tipo de azúcar simple en su composición mientras que otros como la fruta, las verduras y los lácteos sí que tienen pero de forma natural”.
  • Y la fruta, ¿tiene demasiada azúcar? En ocasiones la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles”, matiza Escalada.

¿Qué pasa con el azúcar blanco y los edulcorantes?

A parte del azúcar añadido en sus diferentes formas, la sacarosa y otros edulcorantes también tienen un riesgo para la salud: “El hecho de que no tenga calorías no significa que sea beneficioso”, aclara Escalada. Esta experta aconseja evitar o prescindir totalmente de este tipo de productos pero mantener los alimentos como la fruta, la verdura y los lácteos que contienen azúcar de forma natural.

Por último, Cassinello apuesta por reducir al máximo tanto los edulcorantes como los productos procesados para que no se conviertan en un hábito diario. Además, propone alternativas saludables como “sustituir los cereales del desayuno por la tostada de pan”.

Sí, puedes ganar músculo con una dieta vegana

marzo 20, 2017

Los menús vegetarianos bien equilibrados son nutricionalmente adecuados y pueden disminuir la obesidad, las enfermedades coronarias y la presión sanguínea

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias

Entra en una sala de musculación y pregunta la dieta que siguen la mayoría de sus parroquianos. El pollo y el pavo seguro que serán un elemento frecuente en el menú de muchos de ellos. Hasta ahora, quienes buscaban sumar volumen a su musculatura confiaban su tarea a las pesas y las proteínas de origen animal. Sin embargo, no solo lo primero ha encontrado un sustituto en entrenamientos que recurren al propio peso del cuerpo, sino que la dieta vegetal se postula como una alternativa del filete a la plancha.
La ciencia ha demostrado que mejorar la salud muscular no está reñido con el veganismo. De hecho, esta opción culinaria cada vez gana más atletas, incluso olímpicos como el levantador de peso Kendrick Farris, que es vegano desde 2014. Según la Academia de Nutrición y Dietética estadounidense, menús vegetarianos bien equilibrados son nutricionalmente adecuados y pueden disminuir la obesidad, las enfermedades coronarias y la presión sanguínea.
Algunos atletas olímpicos, como el levantador de peso Kendrick Farris, se nutren de dietas veganas

Cualquier proteína mejora la masa

Un estudio realizado por la Universidad Lowell de Massachusetts ha descubierto que los adultos que más proteínas consumen (bien sean de origen animal o vegetal) cuentan con mejor masa muscular y más fuerza. Para ello, el profesor Kelsey M. Mangan y su equipo analizaron casi 3000 hombres y mujeres de buena salud entre 19 y los 72 años. Los investigadores estudiaron las dietas de los participantes, al tiempo que midieron su masa muscular, fuerza y densidad ósea.
La ingesta total se estimó mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria con seis categorías proteicas: comida rápida, lácteos grasos, pescado, carne roja, pollo, leche desnatada y legumbres. El cálculo se realizó entre los gramos consumidos por día y la masa magra muscular.
Los resultados confirmaron que la densidad de masa ósea no depende de la proteína, pero aquellos que toman menos cantidad de esta variedad tienen niveles más bajos de masa muscular apendicular esquelética y menor fuerza en los cuadriles que quienes consumían más.
“Sabemos que las proteínas pueden mejorar la masa muscular y la fuerza”, cuenta el Dr. Kelsey M. Mangan, director de la investigación en un comunicado. “Sin embargo, hasta ahora, no sabíamos si algunas fuentes eran mejores que otras para obtener resultados óptimos”, añade.

“Las proteínas pueden mejorar la masa muscular y la fuerza”
Dr. Kelsey M. Mangan
Director de la investigación de la Universidad Lowell de Massachusetts

¿Todas las proteínas son iguales?

El citado estudio alude a la proteína vegetal como una fuente que mejora la calidad de la masa muscular. Pero, ¿es igual de efectivo un filete que un trozo de tofu? “La principal diferencia entre la proteína de origen animal y la de origen vegetal es su calidad nutricional. Por este motivo, en las dietas vegetarianas es necesario que se combinen los alimentos vegetales a lo largo del día para conseguir proteínas vegetales completas”, cuenta Estefanía Ramo López, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
La explicación es que las proteínas animales contienen todos los aminoácidos esenciales, mientras que las vegetales se tienen que combinar para conseguirlos.Sin embargo, existen alimentos de origen vegetal con una calidad comparable a las de la carne, la leche o el huevo. Asimismo, la experta indica que el primer grupo se asimila mejor que el segundo y presenta mayor digestibilidad (la cantidad que el cuerpo absorbe), pues esta última contiene antinutrientes, unas sustancias que impiden su asimilación.

Qué vegetales son los más proteicos

Los veganos tienen la receta bien aprendida: la soja, la quinoa y el amaranto son el dream team de la alimentación proteica, pues todos ellos contienen los aminoácidos esenciales para el organismo. “El resto no presenta esta cualidad. Pero este problema se puede resolver combinándolas para obtener proteínas de elevado valor biológico”, comparte Ramo.
Las legumbres deben combinarse con alimentos ricos en metionina, un aminoácido presente en los cereales y frutos secos. “El sésamo es la semilla más rica en este elemento”, comenta la nutricionista. Algunas propuestas que funcionan son la ensalada de garbanzos con nueces, la hamburguesa de lentejas con almendras o el cous cous con garbanzos. Otro de tándem que cumple este objetivo son los cereales y los frutos secos, en forma por ejemplo de pan de nueces.
“En las dietas vegetarianas es necesario que se combinen los alimentos vegetales a lo largo del día para conseguir proteínas vegetales completas”
De forma gráfica, 100 gramos de solomillo de ternera que contiene 20,4 gr proteínas sería equivalente a 100 gramos de lentejas crudas que cuentan con 24,2 gr. Por su parte, 100 gr merluza que integran 17,2 gr. de proteínas, son similares a los 13,8 gr proteínas de los 100 gr de quinoa cruda.

No solo proteína

Pese a la importancia de la proteína, la experta aclara que para que el músculo rinda y se recupere tras el ejercicio necesita una dieta con suficientes hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. “Damos gran importancia a las proteínas, pero el tipo de ejercicio que da lugar al desarrollo muscular implica el metabolismo glucolítico, en el que los carbohidratos son esenciales”, explica.
La masa muscular necesita glucógeno (que se consigue a través de los hidratos de carbono para funcionar en el entrenamiento. “Si hay un déficit del mismo, no tiene suficiente energía para realizar trabajar con calidad ni desarrollar masa muscular”, concluye.
Para que el músculo rinda y se recupere tras el ejercicio necesita una dieta con suficientes hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales”.

La ropa que nos engorda o que no nos queda

febrero 23, 2017

Cada vez es más difícil encontrar su talla al buscar ropa. En algunos países el tallaje que se usa actualmente se basa en estudios de los años 70 y no refleja las medidas reales de los consumidores. Un problema que puede afectar la autoestima, sobre todo en las mujeres e incluso provocar trastornos alimenticios.

RFI, por Ivonne Sánchez-Telecki

Para escuchar el programa haga clic en la imagen principal

No es que la ropa no nos quede, más bien, los patrones de ropa no se adaptan a la evolución morfológica de la población.

La industria textil no se pone de acuerdo para crear un patrón único estándar, resultado, una persona puede comprar tres tallas diferentes según la marca de la prenda.

Por otra parte, algunas marcas, por cuestión de imagen, no fabrican prendas en tallas que consideran grandes, cuando en realidad un porcentaje importante de los consumidores tienen dichas tallas.

Algunos países como Estados Unidos han aumentado en varios tamaños el patrón establecido en los 50 ya que el 67 % de su población femenina lleva una ropa de talla grande “plus size”; Alemania también ha modificado sus patrones, pero son pocos los países que han llevado a cambio estos cambios de patrón. Resultado, un porcentaje importante de la población encuentra dificultades para encontrar ropa a su medida

Consecuencias en la autoestima

Para el consumidor, en especial, la mujer, este problema puede dañar su autoestima y empujarla a hacer métodos de adelgazamiento peligrosos. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha lanzado una señal de alerta sobre este problema.

Tallaje diferente según el país

El tallaje cambia tanto en Europa, que una talla 42 en España, esto es, una talla mediana, equivale a una talla 40 en Alemania, una 42 francesa y una talla 46 en Italia. Esto puede provocar una distorsión cognitiva en las personas y provocar una obsesión por poder ponerse una talla pequeña, aunque ésta no tenga ningún valor real.

Por otra parte, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón no se debe a un aumento de talla sino a una inflamación en la zona abdominal. Esta hinchazón puede ser producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias, estrés o un estado de salud intestinal irritable.

Tallaje diferente según el país

El tallaje cambia tanto en Europa, que una talla 42 en España, esto es, una talla mediana, equivale a una talla 40 en Alemania, una 42 francesa y una talla 46 en Italia. Esto puede provocar una distorsión cognitiva en las personas y provocar una obsesión por poder ponerse una talla pequeña, aunque ésta no tenga ningún valor real.

Por otra parte, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón no se debe a un aumento de talla sino a una inflamación en la zona abdominal. Esta hinchazón puede ser producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias, estrés o un estado de salud intestinal irritable.

La tiranía de la moda

Además del tallaje inadecuado y de la hinchazón intestinal, los cortes actuales no favorecen a las personas que tienen formas generosas: vestidos cortos y ajustados, de tubo o sin mangas, blusas con cintura avispada o de tejido transparente, pantalones ajustados y de cintura baja, la moda actual no es muy amable para estas personas.

Es indispensable  tomar distancia con respecto a las tallas y si acaso es necesario bajar de peso, se recomienda hacer una dieta saludable y equilibrada, supervisada de preferencia por un nutricionista.
 
Entrevistadas: la psicóloga María González, especializada en trastornos alimenticios  y la nutricionista Carmen Escalada, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Cómo afecta el exceso de deporte a la fertilidad

enero 22, 2017

El Mundo, por Galiana Legorburo
14846479630582Aristóteles tenía razón. En el punto medio está la virtud. Incluso cuando se trata de algo tan saludable como el ejercicio. Y es que cuando una pareja se plantea tener hijos debe saber que tanto el exceso como la falta de actividad física va a tener consecuencias en su fertilidad. En este sentido, como advierte la doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la Clínica Ginefiv, es importante que aquellos que deseen ser padres en el próximo año no cometan el error de combatir los excesos navideños con intensas sesiones de entrenamiento. O al contrario, si aún no tienen el hábito de hacer deporte con regularidad, es el mejor momento de ponerse en marcha.

“El paso de una vida sedentaria a un ejercicio muy extremo para bajar de peso lo antes posible puede ser contraproducente para la capacidad reproductiva. El exceso de deporte y la práctica de ejercicio físico intenso disminuyen las probabilidades de embarazo”, asegura la experta. Sobre esto, asegura que, en el caso de las mujeres, hacer demasiado o muy poco ejercicio puede causar desequilibrios hormonales que alteran la ovulación. Y en el de los hombres, la calidad y cantidad de esperma.

De la misma manera, el consumo de sustancias como esteroides o anabolizantes también se ha relacionado con la disminución de los niveles hormonales de testosterona, un menor tamaño testicular y la reducción del número de espermatozoides. Así como “un balance energético negativo, bajo porcentaje de grasa corporal y de los niveles de glucosa en sangre influye en la producción de hormonas como la insulina o la leptina, que pueden interferir en ovulación”, explica Verdú aludiendo a la amenorrea o ausencia de menstruación.

La fertilidad necesita equilibrio

Según el estudio “Conocimiento y hábitos de fertilidad de las mujeres”, elaborado por la Clínica Ginefiv a más de 300 participantes, el 53% de las encuestadas solo practica deporte ocasionalmente, y el 27,3% lo hacen entre 2 y 3 veces por semana. “La práctica de ejercicio moderado y regular mejora la calidad de vida y reduce la posibilidad de padecer ciertas enfermedades. Rebaja los niveles de estrés, proporciona energía, ayuda a controlar el peso y a mantener activo el cuerpo”, sostiene Verdú. Ingredientes imprescindibles para cuidar la fertilidad. Siempre y cuando, recuerda la especialista, se acompañe de una alimentación adecuada.

Sobre esto, la nutricionista Andrea Marqués sostiene que “existen muchas evidencias científicas que relacionan la calidad de semen y óvulos con la exposición continuada a químicos”. Es decir, que además de los alimentos que se ingieren hay que tener en cuenta los tóxicos presentes en ellos, como algunos edulcorantes, conservantes, abonos químicos o pesticidas. Eso sin olvidar que hay sustancias que perjudican la salud del aparato reproductor femenino, como la cafeína o la teína, que dificultan la implantación del óvulo.

El dulce navideño que menos engorda es este

diciembre 31, 2016

Aprende a distinguir entre mazapanes, peladillas, turrón, mantecados o polvorones en función de su carga calórica y sus nutrientes

AS, por Estefanía Grijota

1482239230_978440_1482241269_noticia_normalEstamos en la época del año en la que tanto comidas como cenas destacan por su suntuosidad. Las sobremesas tienden a alargarse hasta el momento del café, que viene acompañado de los típicos dulces navideños: turrones, mantecados, polvorones, mazapanes, peladillas, hojaldrinas… Llega la hora de elegir qué degustar y, aunque, en principio, esto no debería suponer un problema, puede que si eres de los que se cuidan, no quieras saltarte la dieta por muchas bandejas de polvorones que pasen por delante te tus ojos. Entonces, ¿por cuál de todos decantarse? La Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) recoge un análisis exhaustivo de la cantidad de grasas, hidratos de carbono y nutrientes de la composición de cada uno.

1. Turrones

El turrón es uno de los dulces más típicos en Navidad, sobre todo el duro y el blando. El Consejo Regulador del Turrón de Jijona hace esta distinción entre los de calidad suprema, la más alta:  deben tener un 60% de almendra como mínimo en el turrón de Alicante (el conocido como “duro”) y un 64% en el de Jijona (el “blando”). Lo positivo de este dulce es que no contiene grasas de origen animal como el polvorón; sin embargo es hipercalórico y, además, presenta un alto contenido en azúcar y miel. Por cada 100 gramos de producto, el contenido energético es de 533 kcal aproximadamente, con 31 g de grasas y 46 g de hidratos de carbono. Pese a todo, el doctor Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad (IOB), destaca lo positivo del turrón: “Contiene una gran fuente de vitamina E, la cual favorece la circulación”, comenta.

2. Mantecados y polvorones

La manteca, ingrediente estrella del mantecado, contiene casi un 100% de grasa, y el polvorón, un 55% del mismo componente: con ese dato la decisión entre estos dos dulces ya estaría tomada. Andrea Marqués, nutricionista experta en gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), especifica que aunque al polvorón se le añade una cantidad extra de azúcar, siempre es más ligero que el mantecado. “Este lleva más grasa y el polvorón más harina y no se debe olvidar que, además, la grasa de la manteca de cerdo es una grasa saturada. Son muy calóricos (500 Kcal/100 g)”, explica.

A pesar de sus altos índices de calorías, la experta destaca sus beneficios. “Son dulces elaborados a base de manteca de cerdo, que es baja en sodio y azúcar, harina, que es rica en vitamina E, fibra, zinc, vitaminas del complejo B y fósforo, azúcar y aceite de oliva, rico en vitaminas A, D, E, K”, matiza. En concreto el zinc es importante para crear las moléculas que componen el sistema inmunitario y por su papel antioxidante. También es fundamental para la formación y la estructura de la piel.

3. Mazapanes y peladillas

Los mazapanes son una mezcla de almendras, patata y azúcar. Y aunque existen mazapanes sin almendras, los clásicos poseen más proteínas y fibra que los mantecados, por lo que a pesar de la cantidad de azúcares que contienen, resultan más saludables que estos. Por cada 100 g de producto el contenido energético es de 500 kcal aproximadamente, siendo la composición en grasas de 25 gramod e hidratos de carbono 59 g, de los cuales azúcares sencillos contienen 49 g.

Las peladillas se fabrican a base de almendras confitadas con azúcar. Como tienen un alto contenido en azúcar, también son bastante calóricas (150 Kcal) pero es cierto que nunca tomamos más de una ración de 30 gramos. “Entre sus micronutrientes podemos destacar el calcio, el magnesio o la vitamina E, presentes en el fruto seco”, expone Caballero. El calcio está relacionado con la función de los huesos, los músculos y los dientes, así como con la función nerviosa, la contracción muscular y la coagulación sanguínea.

4. Hojaldrinas

Los ingredientes principales de las hojaldrinas son de nuevo, la grasa —que puede ser manteca de cerdo o mantequilla— y la harina de trigo. Además, contienen mucho azúcar. Sus propiedades nutricionales son similares a las de los mantecados y polvorones: contienen grasa saturada y aportan también unas 500 Kcal/100 g, por lo que a la hora de escoger un dulce lo más acertado sería decantarse por los mazapanes y las peladillas. “Su valor calórico es un poco menor que en el resto de los dulces navideños y al no contener grasa como ingrediente base evitaremos las grasas saturadas que contienen el resto de dulces”, concluye la nutricionista.

La grasa abdominal de los hombres es más peligrosa para la salud que la de las mujeres

diciembre 1, 2016

Las mujeres suelen estar más preocupadas por la obesidad que los hombres, como demuestran las consultas en busca de una solución, pero sin embargo en ellos es más peligrosa para la salud la acumulación de grasa visceral en la zona del abdomen, ya que da lugar al síndrome metabólico asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Europa Press, El Economista

Fat man holding a measuring tape

Fat man holding a measuring tape

“Limitan la calidad y las expectativas de vida”, ha reconocido la nutricionista Estefanía Ramo, del Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO), que cita entre estas patologías la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, el hígado graso o la cardiopatía coronaria.

En hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años.

Además, también hay diferencias en el patrón alimentario de unos y otros, condicionado por factores sociales, culturales, económicos, religiosos y de género. Las desigualdades emergen durante la adolescencia que es el momento en el que empiezan a ser conscientes de los cánones de belleza actuales para los cuales el peso ideal es mucho más bajo para las mujeres que los hombres.

Las mujeres suelen presentan una mayor preocupación por la alimentación saludable, debido a la mayor presión que tradicionalmente se ha ejercido sobre ellas para que alcancen y mantengan un determinado peso e imagen corporal.

De igual modo, mientras ellas tienden a hacer cinco comidas al día de menor volumen, los hombres suelen realizar únicamente tres comidas principales pero más copiosas, lo que explica en parte por qué entre los casos de anorexia en adolescentes apenas el 10 por ciento son varones, según esta experta.

En lo que respecta al consumo de alimentos, en general los hombres tienden a optar por carnes, arroz, pasta, pan o alcohol. En cambio, las mujeres prefieren frutas, verdura, lácteos, pescados, huevos y productos reducidos en calorías o grasas, así como destinados al control del peso.

LOS HOMBRES COMEN MÁS PRODUCTOS PROCESADOS

Además, ellas eligen en mayor medida productos frescos, mientras que ellos optan con mayor frecuencia por ultra-procesados, como ‘comida rápida’, ‘snacks’, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos. Esto se debe a que aún son muchas más las mujeres que saben y les gusta cocinar con respecto a los hombres.

Otra diferencia importante radica en lo que impulsa a comer a unos y otros. Mientras que los varones responden a una sensación fisiológica de hambre, las féminas tienden a comer de manera emocional, razón por la que son más vulnerables a subir de peso ante un incremento en los niveles de ansiedad.

En cuanto a las necesidades nutricionales, la regla básica establece que hay que consumir 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso y día, lo que hace que, dado que los hombres suelen tener un peso superior, su ingesta de alimentos proteicos, como es la carne, ha de ser superior al de las mujeres. No obstante, en ambos casos se debe llevar una alimentación en la que primen los vegetales, han recomendado.

Comidas sanas para la ‘oficina’

octubre 18, 2016

306_lznn_fotonoticia_20161016081452_640Sin embargo, no todas las personas preparan sus ‘tupper’ de forma correcta, ya que, tal y como ha comentado el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, algunas cometen el error de pensar en ellos como un plato único, más contundente y calórico, otros los llenan con las sobras de la cena y otros sólo comen pasta o legumbres.

Cada vez más españoles comen ‘tupper’ durante su jornada laboral, una costumbre ya arraigada en otros países europeos y que permite desarrollar hábitos alimentarios saludables, ahorrar de forma considerable y economizar el tiempo que se pasa en el trabajo. Sin embargo, no todas las personas preparan sus ‘tupper’ de forma correcta, ya que, tal y como ha comentado el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, algunas cometen el error de pensar en ellos como un plato único, más contundente y calórico, otros los llenan con las sobras de la cena y otros sólo comen pasta o legumbres. Con fin de ayudar a la población a preparar menús equilibrados, variados y saludables para toda la semana, los expertos de IMEO han elaborado un menú para cada día.

“En primer lugar, damos opciones para aquellas personas que simplemente quieren comer saludablemente. Como un segundo paso, ofrecemos una alternativa en la que, a través de una pequeña modificación, se adapta el plato para aquellas personas que quieran bajar de peso comiendo sano y, a continuación, desarrollamos una plantilla para que sirva como base para la elaboración del menú”, ha explicado la nutricionista clínica Carmen Escalada.

  1. Lunes: la opción saludable consiste en pasta integral, marisco y verdura; y la opción hipocalórica en verduras y marisco.
  2. Martes: la comida saludable se basa en verduras, ternera y pan (por ejemplo, una hamburguesa de ternera con espinacas, lechuga, tomate, cebolla, mostaza y mollete de pan de barra); y la hipocalórica en verduras y ternera (igual pero sin el pan de la hamburguesa).
  3. Miércoles: la opción más saludable consiste en preparar el ‘tupper’ con verduras, legumbres y pavo (lentejas con verduras y pechuga de pavo); mientras que en la hipocalórica se eliminan las legumbres (filetitos de pavo rellenos de verdura en juliana).
  4. Jueves: los expertos del IMEO aconsejan tomar verdura, pescado y boniato (como por ejemplo pimientos rellenos de bacalao y pasas con salsa de tomate natural triturado y cama de boniatos asados) para la opción saludable; y verduras y pescado para la hipocalórica.
  5. Viernes: la opción sana consiste en comer verdura, pollo y arroz integral (por ejemplo arroz integral tres delicias con jamón de york en taquitos, tomate, queso fresco y tortilla francesa); y la opción hipocalórica se basa en verduras y pollo (salteado de taquitos de pollo con verduras, setas y salsa de soja).

Ahora bien, para las jornadas intensivas, la nutricionista del IMEO ha aconsejado llevarse al trabajo un tentempié saludable y bajo en calorías como, por ejemplo, una pieza de frutas, zumo de frutas sin azúcares añadidos, yogur líquido, cuatro unidades de nueces o almendras, una barrita de cereales sin azúcares añadidos, una tortita de cereales, dos lonchas de pechuga de pavo, café descafeinado o una onza de chocolate negro.

EVITA LA CAÍDA DEL CABELLO EN OTOÑO

Asimismo, con la llegada del otoño aparece la “temida” caída de cabello, por lo que la nutricionista sénior de IMEO Andrea Marqués ha recomendado tomar suplementos naturales con una buena base de vitaminas y minerales que, además de reforzar el nacimiento capilar y reducir la caída estacional, ayudarán a recargar energía de cara al invierno.

Algunos de los suplementos para reforzar las defensas son, por ejemplo, el propóleo (en forma de cápsulas, jarabe o gotas), una sustancia que una serie de flavonoides que le otorgan una acción antibiótica natural y que se puede utilizar tanto para prevenir como para tratar infecciones respiratorias, anginas, infecciones urinarias e incluso alergias ya que refuerza el sistema inmunitario.

Los suplementos multivitamínicos para la caída del cabello se suelen encontrar en farmacias, parafarmacias, herbolarios o supermercados. Sin embargo, es importante fijarse en la composición del mismo para saber si es lo que se necesita:

  1. Vitaminas del grupo B: esenciales en la composición del cabello. Nuestro suplemento deberá contener siempre biotina o vitamina B7, ya que ayuda al crecimiento y restauración del folículo capilar. También es importante la niacina, o vitamina B3, que aumenta la circulación sanguínea en el cuero cabelludo y por tanto, también colabora en el crecimiento capilar.
  2. Vitamina E: previene la caída del cabello ya que también favorece la circulación y la formación de vasos sanguíneos. Se puede consumir por vía oral o aplicarla directamente en el cuero cabelludo a través de aceites vegetales. Además también es un buen hidratador del cabello seco.
  3. Vitamina D: promueve el crecimiento del folículo piloso, nuestro cuerpo la sintetiza gracias a la exposición solar, y también la consumimos a través de ciertos alimentos como los aceites de pescado, la yema de huevo o los frutos secos. Suele estar en déficit por lo que puede suplementarse, pero siempre bajo consejo profesional.
  4. Minerales como hierro, magnesio y zinc: todos necesarios para promover el crecimiento y sobre todo para evitar la caída del cabello. Suelen ir combinados con las vitaminas mencionadas anteriormente. EP

    Fuente: medio ambiente

9 recomendaciones de alimentación en viajes para las personas con diabetes

agosto 19, 2016

Obesidad y DiabetesEl verano es la época del año en la que más se viaja pero la planificación de estos viajessuele comenzar unas semanas o meses antes de su inicio, por eso, es necesario tener previstas muchas cosas, como los billetes de avión, la ruta, los hoteles o incluso renovar el pasaporte. Pero además, en el caso de las personas con diabetes también es inevitable pensar en algunos cuidados extra que hay que tener en cuenta para que durante el viaje no haya contratiempos relacionados con la enfermedad.

Medicina21

En este sentido, Serafín Murillo, asesor en Nutrición y Deporte de la Fundación para la Diabetes, dietista-nutricionista e investigador del CIBERDEM, ha explicado que “en los viajes, la adaptación a la alimentación de cada país es sumamente compleja pues se consumen productos diferentes a los habituales, cocinados de otras formas a las que se está acostumbrado y, todo ello, solamente durante unos pocos días”. Así mismo, junto a la alimentación, Serafín Murillo ha calificado como aspectos básicos a tener en cuenta para una persona con diabetes la preparación previa así como el horario y la duración de los desplazamientos.

Por ello, la Fundación para la Diabetes, junto a su asesor en Nutrición y Deporte, ha elaborado una serie de recomendaciones sobre alimentación para las personas con diabetes con el fin de ayudarles a preparar su viaje de este verano de la forma más adecuada.

Información. En la fase previa al viaje es recomendable buscar toda la información necesaria sobre el tipo de cultura alimentaria existente en el país de destino. Por ejemplo, las personas que utilizan insulina rápida en cada comida pueden encontrar información sobre el contenido en raciones de hidratos de carbono de algunos alimentos más habituales en cada país.

 Desplazamientos. Los horariosde los desplazamientos pueden modificarse de forma imprevista debido a retrasos o cambios de última hora, por lo que es aconsejable tener a mano suplementos que contengan hidratos de carbono, en forma de líquido o de alimento sólido, como barritas o un pequeño bocadillo, para evitar problemas en los controles de los aeropuertos.

Educación diabetológica. Una de las bases de la alimentación en el tratamiento de la diabetes es saber reconocer aquellos alimentos que contienen hidratos de carbono y poder diferenciarlos de aquellos otros que prácticamente no los contienen. En este sentido, la Fundación para la Diabetes cuenta en su web con un amplio listado de alimentos que contienen hidratos de carbono y su cantidad.

Raciones de hidratos de carbono. Las raciones de hidratos de carbono también pueden variar según cada país. En España una ración contiene 10g de hidratos de carbono, mientras que en otros países como en Estados Unidos, México o gran parte de Lationamérica contiene 15g.

Etiquetado. Aprender a leer las etiquetas de los alimentos en otros idiomas es fundamental para poder identificar la palabra hidratos de carbono o carbohidrato en el idioma del país de destino.

Cantidad de hidratos de carbono. Es importante que la cantidad de hidratos de carbono sea similar a la que se toma de forma habitual. Con esto se consigue evitar desequilibrios en los niveles de glucemia.

Actividad física. En aquellas situaciones en las que se realiza más actividad física de lo habitual, como una ruta de trekking o la visita a una gran ciudad con largas caminatas, se puede incluir una cantidad de hidratos de carbono algo mayor, preferentemente en forma de alimentos de bajo contenido calórico como frutas o pequeños bocadillos, evitando la bollería. En este caso, se recomienda aumentar el número de controles de glucemia para adaptar el aporte de hidratos de carbono según sea la actividad que se realice.

Distribución. Otra dificultad añadida es la forma en que cada cultura alimentaria mezcla o distribuye los alimentos, lo que puede dificultar su identificación. Por ejemplo, en algunos países no se reparten los alimentos en porciones individuales, sino que se come directamente de un plato o fuente principal. En otros lugares, se toman pequeñas porciones de muchos alimentos (al estilo de las tapas españolas), lo que dificulta el control de la cantidad consumida. Si es posible, es mejor seleccionar la cantidad de alimento que se va a tomar y colocarla en un plato, pues esto ayudará a reconocer y medir de forma visual la cantidad.

Precaución. Durante los viajes pueden llegar a tomarse alimentos contaminados, dando lugar a alteraciones gastrointestinales. Esto puede causar un fuerte desequilibrio en los niveles de glucemia, con un aumento del riesgo de hipoglucemia. Para evitarlo, es recomendable tomar agua preferentemente embotelladay evitar los alimentos crudos (ensaladas o frutas), pues podrían haber sido lavados con agua contaminada.

Cuatro preguntas muy sencillas para antes de comer que ayudan a adelgazar

marzo 23, 2016

¿Y si fuera ira? Responder a estas cuestiones le dirá si merece la pena hincarle el diente a ese dónut con doble de crema

El País, por Salomé García

preguntas antes de ponerse a dietaEl equilibrio con la báscula en personas sanas suele es una cuestión de matemática: ingerir más calorías de las que se queman dará lugar a unos kilos de más, mientras que lo contrario sería la fórmula para bajar de peso. Pero de nada sirve encomendarse al mejor dietista-nutricionista y entrenador personal si, en un momento de flaqueza, saboteamos la ingesta diaria con chucherías o si abordamos el plan de adelgazamiento como si fuéramos el Llanero Solitario: contra todo y contra todos. Si está pensando en perder peso o lo intenta pero no hay manera, hágase estas preguntas antes de comer nada.

  1. ¿Siento ira, ansiedad o mal humor? Si la respuesta es “sí”, no coma

Puede que haya tenido un mal día en el trabajo, o que se le haya averiado el coche. El caso es que se encuentra delante del frigorífico con una sensación de enfado e impotencia: se abre una cerveza y arremete contra una bolsa de patatas fritas XL. O unos nachos con salsa. En cuestión de nanosegundos se mete para el cuerpo 300 calorías o más y una suma preocupante de grasas saturadas. “Calmar un estado emocional interno con comida es una gratificación a corto plazo que no aplaca la ira y, además, genera sentimientos de culpa”, insiste María González, psicóloga del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Para no lamentarlo, hay que reconocer que atravesamos un episodio de ansiedad. Lo primero es procurar no abalanzarse sobre la comida. A continuación, se recomienda realizar ejercicios de relajación”. Su compañera, la dietista nutricionista Andrea Marqués, da algunas pautas para no sucumbir en esas horas cruciales previas a la cena: “No es necesario eludir la ingesta de alimentos, ya que, dadas las horas, es muy posible que haya hambre de verdad. Basta con decantarse por los que no sean tan negativos para nuestra salud física y mental. Por ejemplo, una pieza de fruta, una onza de chocolate negro si nuestro cuerpo nos pide dulce o bien unas lonchas de jamón serrano o queso fresco, si lo que nos apetece es algo salado”. Y advierte frente a los atracones de un mal día: “Nuestro cerebro asocia esas patatas con el placer o la relajación y volverá a pedírnoslas cuando vuelva a suceder”.

  1. ¿He hecho suficiente ejercicio hoy? Si la respuesta es “sí”, coma

¿Es usted uno de esos maratonianos que no se libra de sus michelines pese a correr muchos kilómetros a la semana? Puede que la pizza de beicon con doble de queso no sea la mejor manera de reponer carbohidratos. “La dieta deber ir en consonancia con la intensidad del ejercicio y distribuirse, preferentemente, en cinco comidas a lo largo de la jornada. De otra forma, el hambre se dispara y estamos ante los mismos picos de ansiedad de quienes se ponen a dieta”, comenta Marqués.

Por si fuera poco, no es tan común acertar calculando calorías a ojo de buen cubero. “Infravaloramos el aporte energético de los alimentos y tendemos a exagerar el gasto”, señala Juana María González, directora técnica de la Clínica Alimmenta. Mover el esqueleto no es un cheque en blanco para engullir comida basura o no nos habrá servido de nada el esfuerzo. “Si soñamos con un festín podemos premiarnos (cuando hayamos conseguido nuestro objetivo) con una cena en un buen restaurante donde la calidad prime sobre la cantidad”, señala.

  1. ¿Compartiría este plato con un ser querido que busca adelgazar? Si la respuesta es “sí”, coma

La fuerza de voluntad tiende a flaquear ante un bizcocho de chocolate casero cuando toda la casa huele a horno. Tampoco es fácil contenerse cuando se encuentra el armario repleto de snacks. “A veces no es suficiente el compromiso con nosotros mismos, conviene contar también basta con el apoyo del entorno. Esto implica no tener a mano aquellas tentaciones como dulces, quesos grasos, snacks, patatas fritas, galletas, bollería, refrescos… Es importante transmitir a quienes viven con nosotros que estamos haciendo un esfuerzo y que nos lo faciliten no consumiendo esos productos o, al menos, no en nuestra presencia”, apunta González. “En cambio, es un buen estímulo que nuestros allegados se centren en el refuerzo positivo de los buenos hábitos y no en hacer leña del árbol caído cuando no sigamos la dieta a rajatabla. Es también un buen momento para que el resto de la familia adopte hábitos más saludables, como aumentar la ingesta de frutas y verduras o utilizar técnicas de cocinado como el horno, la plancha o la cocina al vapor”.

  1. ¿Hace mucho que no bebo agua? Si la respuesta es “sí”, no coma

Antes de lanzarse sobre ese dónut con doble de chocolate analice sus sensaciones: “A veces la sed se confunde con el hambre. Es bueno pararse un momento para detectar qué nos pide el estómago, porque puede que lo que necesite sea un vaso de agua”, revela Mª Pilar Casanova, instructora en Mindful Eating y cofundadora de Alimentación Consciente. “Tampoco conviene dejarse llevar por el aspecto de un alimento o por lo bien que huela para comer sin mesura”, concluye.

Alimentos para tener un vientre plano

noviembre 25, 2015

Podemos reducir el tamaño de nuestro abdomen con ejercicios y sobretodo incluyendo en nuestra alimentación productos “devora-flotadores”. En este programa de Aquí Madrid la nutricioinista Andrea Marqués del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) desgrana los alimentos que nos ayudarían a conseguir un vientre plano. ¡Además de una dieta sana y mucho ejercicio, claro!

A continuación os ofrecemos una lista con alimentos que no pueden faltar en nuestra cesta de la compra, si queremos deshacernos de “la tripita”.
En primer lugar, destacaríamos los espárragos son un diurético por excelencia, ayuda a eliminar todo tipo de líquidos en el organismo a través de la orina y nos ayuda a reducir el vientre.
En segundo lugar, el té verde, un excelente quemagrasas natural.
En tercer lugar viene el jengibre, un tubérculo con propiedades antioxidantes y antiinflamatorios que nos ayudará tanto en hacer la digestión, como a eliminar la grasa a nivel de músculo.
En cuarto lugar destacaríamos algunas frutas como la piña, los plátanos y la papaya, todas ellas con un alto contenido de potasio y fibra que nos ayudará a eliminar líquidos y a combatir el estreñimiento.
Además de incorporar a nuestro menú estos alimentos, la nutricionista del IMEO aconseja “masticar lento para no acumular gases, beber muchos líquidos para disminuir la sensación de hambre y tomar cenas ligeras para que el vientre se deshinche por la noche”.

Fuente: Telemadrid