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¿Alimentos con aceites minerales? Mejor evítalos

enero 31, 2018

MOSH y MOAH, responsables
Alimentos de uso habitual, como pasta, arroz, cereales, chocolate… se pueden ver contaminados por impurezas tóxicas derivadas de aceites minerales: los MOSH y MOAH. Rastreamos su presencia en más de 100 productos y comprobamos que muchos contienen MOSH, en niveles poco preocupantes, pero que también hay alimentos contaminados con MOAH, potencialmente cancerígenos. Pedimos que se retiren del mercado.

OCU.org

¿A que no te gustaría comer un producto contaminado con un compuesto mineral derivado del petróleo que es perjudicial para tu salud? ¿Y si es una sustancia potencialmente cancerígena?

Compuestos en entredicho
Los aceites minerales (MOH) son una compleja mezcla de sustancias derivadas del petróleo. Mal refinados dan lugar a impurezas tóxicas: los MOSH (Mineral Oils Saturated Hydrocarbons), que se acumulan en tejidos, nódulos linfáticos, bazo e hígado y pueden ocasionar microgranulomas, y los MOAH (Mineral Oils Aromatic Hydrocarbon), que son considerados como posibles sustancias carcinógenas y mutagénicas.

Estas sustancias llegan al alimento debido a una contaminación, que puede producirse por diversas causas:

– El alimento entra en contacto con papel o cartón reciclados de los envases.
– Por las tintas de impresión de los envases, que pueden incluir estas impurezas.
– Por aditivos en principio autorizados, pero que mal refinados dan lugar a MOSH y MOAH, en plásticos de uso alimentario, en pesticidas…
– Por entrar en contacto con aceites de maquinaria y otros compuestos de petróleo.
– Por los lubricantes usados para impermeabilizar los cestos donde se recogen arroz, café o cacao.

¿Impurezas tóxicas? No, gracias
El hecho cierto es que alimentos de uso habitual como la pasta, el arroz, el pan, el queso, las galletas… son susceptibles de sufrir esa contaminación por MOSH y MOAH. De hecho, en los últimos años se han notificado alertas en Europa por la presencia de estas sustancias. ¿Cuál es la situación? Pues que no se han establecido límites ni suficientes controles para evitar su presencia.

La EFSA, Autoridad Europea de Seguridad alimentaria, avisa del potencial riesgo de los MOAH, que por ello no deben estar presentes en los alimentos.

Para los MOSH, por su parte, tampoco hay unos límites oficiales, salvo los establecidos por el comité científico de la FASFC (Federal Agency for the Safety of the Food Chain), en Bélgica, que sí ha establecido unos límites que varían en función del tipo de alimento. En cualquier caso, se ha comprobado que una presencia elevada de MOSH influye en la aparición de MOAH, por lo que conviene limitarlos.

105 productos en el laboratorio
OCU, y las organizaciones de consumidores belga e italiana, han rastreado la presencia de estos compuestos tóxicos en 105 productos. De ellos, 35 son productos de venta en el mercado español. En particular, hemos verificado la presencia del aceites minerales en los alimentos, más fácilmente sujetos a esta contaminación: pasta, arroz basmati, cereales para el desayuno, chocolate y postres (budín y mezcla para hornear).

En conjunto, comprobamos que en el 81% de las muestras hay MOSH, afortunadamente en cantidades moderadas. En el 16% de esos productos están contaminados con MOAH.
Centrándonos en los resultados de los productos españoles: de los 35 productos analizados hay 21 en los que se encuentran compuestos MOSH, y tres en los que hay MOAH: los cereales de arroz con cacao de El Corte Inglés, la granolas con avena de Quaker, y la pasta para lasaña Festaiola Agnesi. Por eso OCU solicita a la AECOSAN la retirada de estos productos hasta que los fabricantes busquen una solución a este problema.

Alimentos que nunca debes comer por la noche para no engordar

junio 22, 2016

Noticias24

alimentosdelanoc544gSegún diversos estudios, el momento en que realizamos nuestras comidas es determinante a la hora de perder o ganar peso y la cena es la comida más delicada. Comer por la noche en abundancia está relacionado de manera inequívoca con la producción de grasa, el sobrepeso y la obesidad.

Aprende qué no debes hacer para no engordar

Alimentos con los que ser precavidos

Hay ciertos alimentos que debemos tratar de evitar a la hora de la cena, pues son especialmente calóricos o indigestos: no sólo nos harán engordar, además resultan tan pesados que no podremos conciliar el sueño en condiciones. Para elegir los alimentos de una cena perfecta no basta con usar el sentido común. Como es lógico, hay que evitar en la medida de lo posible cualquier alimento pesado, frito o grasiento, y las bebidas carbonatadas o con cafeína, pero hay otras comidas muy poco recomendables para la cena sobre las que no prestamos atención.

Bocadillos

Muchas personas toman bocadillos para cenar pensando que es una comida ligera. Por supuesto, todo depende del contenido del bocadillo en cuestión pero, en cualquier caso, nunca es recomendable comer demasiado pan para cenar, algo que es inevitable si tiramos de este tipo de comidas. Hay gente que es especialmente sensible a la ingesta de carbohidratos, no los asimilan correctamente y, si se consumen en exceso, se acumulan en forma de triglicéridos en el tejido adiposo.

Ensaladas con lechuga

Aunque parezca mentira, la lechuga es un alimento bastante indigesto. Tiene un alto contenido en fibra insoluble y puede hacer que tengamos gases e hinchazón abdominal por la noche. Mucha gente toma ensaladas por la noche, y no hay razón para no hacerlo, pero es preferible apostar por ensaladas de tomate o camperas. También son recomendables las ensaladas mixtas, con algo de proteína, que ayudarán a saciarnos y no tener la tentación de picar por la noche. En cualquier caso, depende de cada persona. Hay a quien no le sienta mal este vegetal y puede seguir consumiéndolo, pero si tras tomar tu ensalada siente molestias, plantéate que la culpa es de la lechuga. Otros vegetales ricos en fibra, como el apio, también deben dejarse de lado en la cena, pues ralentizan la digestión.

Ajo y cebolla

Estas dos hortalizas, tan habituales en nuestros guisos, pueden arruinar nuestra cena, sobre todo si se consumen crudas. Son alimentos que producen sensación de quemazón en el estómago y resultan muy indigestos en la cena. También es aconsejable evitar, por la misma razón, todo tipo de comidas picantes.

Pasta, arroz y pizzas

Por la misma razón que es recomendable evitar los bocadillos debemos hacer lo propio con la pasta y el arroz. No es cierto que tengamos que eliminar todo tipo de hidratos de carbono de nuestras cenas, pero es preferible primar los hidratos complejos de los vegetales y verduras sobre los procedentes de la pasta y el arroz. El gran problema de tomar arroz o pasta para cenar es que, además, solemos consumir grandes cantidades, ingiriendo muchas más calorías de las recomendadas. Si se toman en raciones pequeñas no constituyen ningún problema, pues son alimentos muy fácilmente digeribles, pero es difícil no excederse.

Setas

Las setas son un alimento muy completo pero que debe consumirse en pequeñas cantidades, sobre todo si las tomamos por la noche. Por definición las setas son indigestas, pues contienen macromoléculas costosas de procesar para el estómago humano. No ocurre nada por añadir unas láminas de champiñón a nuestra ensalada, o hacer un pequeño revuelto de níscalos, pero en ningún caso debemos darnos un festín de setas silvestres por la noche: lo más probable es que no paremos de dar vueltas en la cama.

¿Y después de cenar?

Si bien debemos cenar poco, eligiendo alimentos que no resulten pesados, no debemos reducir la cena a la mínima expresión. Una cena liviana no tiene por qué ser escasa. Lo mejor es que la cena sea ligera, pero suficiente en cantidad. Si cenamos demasiado poco nos puede volver a entrar hambre al poco de haber cenado o, lo que es peor, podemos despertarnos en mitad de la noche para ir a la nevera.

¿Cuáles son los errores nutricionales más frecuentes que cometen los ‘runners’?

octubre 5, 2015

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y muchas personas reducen su objetivo de dieta a perder o ganar peso o músculo, pero esto no te hará ganar una carrera

El Confidencial
Runners¿Qué debes comer si quieres dar la talla en tu primer maratón o superar tu marca personal en la próxima carrera? Para un ‘runner’ abordar un desafío no sólo es una cuestión de entrenamiento y control mental, sino que una alimentación adecuada es la herramienta para alcanzar la forma física óptima que te ayudará a afrontar cada desafío con éxito. En ‘Dieta para runners’, la nutricionista Lucía Bultó Sagnier te da las claves para alimentarte eficazmente antes, durante y después de cada prueba.

Recogemos un extracto del libro en el que la autora explica los mayores errores nutricionales que cometen los deportistas:

Un día determinado, un individuo que no es atleta profesional, pero sí amante de los retos, se propone hacer una prueba de largo recorrido, incluso una prueba de las llamadas ‘extremas’. Correr, nadar, montar en bicicleta o una prueba combinada, la realidad es que cada vez hay más propuestas y más gente con ganas de abordarlas.

El deportista amateur ‘extremo’

En apenas cinco años se ha multiplicado casi por treinta el número de pruebas de larga distancia, dirigidas no solo a atletas y corredores profesionales, sino a ciudadanos “de a pie”, nunca mejor dicho, que se retan a sí mismos para practicar eventos deportivos de largo recorrido.

Este público, tanto femenino como masculino, pasa la mayoría de las veces del estrés laboral y familiar al deporte extremo. Es la tendencia (moda) de la actividad extrema: el deportista amateur con las exigencias del deportista profesional.

Todas estas pruebas tienen en común la larga duración en el tiempo y la exigencia de una buena forma física. Cuando el individuo en cuestión se propone este reto, su objetivo principal es acabar la prueba y, a poder ser, con “dignidad”, es decir, con un cierto grado de integridad física y moral. Sabe que la exigencia física es importante y ello forma parte del aliciente.

En cuanto a alimentación, hay tantos factores como tipos de ‘runner’: no todo el mundo come en casa ni parte del mismo peso y altura

El siguiente paso tras esta importante decisión es hacer un “examen de conciencia” de su punto de partida y de su forma física actual y valorar cómo y en cuánto tiempo puede mejorarla y optimizarla para afrontar el reto.

Sabe que le esperan unos meses de entreno, de puesta a punto, de sacrificios, de buscar tiempo para entrenar, conciliando trabajo y familia con todo ello. No es fácil, pero forma parte del reto.

En lo que se refiere al tema del entrenamiento, rápidamente encontrará colegas, amigos y expertos que hayan pasado por ello y no le será difícil programar un entreno que le lleve a preparar el evento. Buscará tiempo y combinará sus diferentes obligaciones al son del reto.

La clave del éxito

En cuanto a la alimentación, la cosa está más complicada. No todos parten del mismo peso, altura, musculación o resistencia. El amigo o experto que le va a ayudar con el entreno es físicamente diferente a él. Es consciente de que no le valen los mismos parámetros alimentarios. Hay numerosos detalles y circunstancias individuales que hacen que lo que le sirve a uno no le cuadre a otro.

No todos comen en casa; unos lo hacen en el restaurante; algunos, de táper. Se hacen ellos la comida, la compran hecha, entrenan a primera hora o a última…

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo. ¿Suplementos, barritas, geles, isotónicos…? Solo saben que saben muy poco, pero a la vez están muy concienciados de que gran parte del éxito de su reto depende de su alimentación antes, durante y después de la prueba. Como nutricionistas con dilatada experiencia en el mundo del deporte, creemos que el éxito de un reto deportivo depende tanto del entreno como de la alimentación.

Estos son los errores nutricionales más frecuentes entre los deportistas:

Déficit en calorías

No siempre comer ligero es la mejor opción. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos, pérdida de masa muscular, desnutrición general y falta de aptitud y actitud frente a la competición.
Pauta: alimentación equilibrada entre gasto e ingesta.
Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo.

Déficit en alimentos ricos en carbohidratos

Las féculas son la base. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos y pérdida de masa muscular. Necesidades diarias: 50-60 % del aporte energético diario. Alimentos ricos en carbohidratos y féculas: pan, pasta, patata, arroz, cereales en general y frutas.

Exceso de proteínas

No caigas en este error. Consecuencias: dieta aterogénica (que favorece los problemas cardiovasculares), deshidratación, aumento de las necesidades de las vitaminas B6 y B12, descalcificación y posible aumento de peso.

Déficit en hierro

Motivo de gran cansancio. Consecuencias: anemia, bajo rendimiento, aparición precoz de fatiga y amenorrea (mujeres). Necesidades diarias: 10-12 mg al día (se puede aumentar en periodos de entrenamiento intenso o de competición hasta un máximo de 30 mg al día). Alimentos ricos: carnes rojas, hígado, foie gras, marisco, huevo, frutos secos y cereales de desayuno.

Déficit en calcio

Ojo con tus huesos, el calcio previene lesiones. Consecuencias: baja densidad ósea, calambres musculares, osteoporosis, mayor posibilidad de roturas y menor recuperación tras las lesiones. Necesidades diarias: 900-1.000 mg por día (1.500 mg en el caso de amenorrea en las mujeres). Alimentos ricos: todos los productos lácteos (también los bajos en grasa), excepto la mantequilla y la nata; el pescado pequeño, del tipo de las sardinillas; los frutos secos y las legumbres.

Déficit en ácido fólico

La fatiga llega antes de lo previsto. Consecuencias: anemia, cansancio y palpitaciones. Necesidades diarias: 300 mg al día (400-500 en ejercicios intensos). Alimentos ricos: carnes rojas y pescados, legumbres, huevos, verduras de hoja verde, levaduras y plátano.

La dieta de los militares en misiones internacionales

marzo 3, 2014

Jamón cocido y turrón no puede faltar en la comida de los soldados españoles. Los franceses cuentan en sus menús con confit de pato y los alemanes con salchichas.

La Vanguardia.com, por David Palacios

Una-tapa-de-jamon-ibericoJudías verdes con jamón, calamares en aceite, paté y sopa de verduras y pollo. Ese es un ejemplo del menú que los militares españoles destinados en la república islámica suelen comer cada día. Todos esos alimentos, junto a un sirope de melocotón de postre, están incluidos en el kit de comida que reciben los soldados españoles que trabajan en la zona. Este kit, que trae algunos productos típicos de la gastronomía española como el jamón o el aceite, no puede contener pan, al tratarse de un alimento muy perecedero. A pesar de eso, y como sustitutivo, los soldados reciben unas tostadas que les permiten acompañar esos sabrosos platos y salsas.

¿Qué comen los soldados de otros países en misiones internacionales? Todos los ejércitos intentan que sus tropas sigan degustando los platos tradicionales de sus países de origen, según demuestra un estudio que acaba de publicar The Guardian. Los soldados italianos destinados a Afganistán disponen en su kit de un típico cappuccino italiano, galletas para acompañarlo y, como no podía ser de otra forma, pasta. También tienen ensalada de arroz, sopa y pavo. De postre pueden disfrutar de una barrita energética para deportistas o fruta en almíbar. Los soldados de este país son los únicos a los que también se les permite beber alcohol, pues en su menú se les incluye un pequeño chupito de bebida alcohólica del 40%.

Por su parte, los soldados franceses son los que cuentan con un menú más sofisticado, ya que en él se puede encontrar paté de ciervo, confit de pato, cerdo al estilo criollo (típico de la zona de Luisiana) y pudding de crema de chocolate para acabar. También les incluyen café y muesli.

El plato principal de los alemanes son las salchichas, que van acompañadas del típico pan de centeno, la tradicional sopa de carne goulash con patatas, además de zumo de melocotón y cerezas, mientras que los británicos hacen honor de su poca tradición gastronómica y disponen en su kit del pollo tikka masala (típico índio) y de pasta vegetariana. También les incluyen snacks y, como no, bolsas de té.

Los soldados australianos reciben, entre otros muchos productos, leche condensada, sándwich de jamón y albóndigas en salsa, mientras que los canadienses comen salmón, cuscús vegetariano y barritas de chocolate. Por el contrario, los americanos basan su dieta en pasta con vegetales y salsa de tomate picante, una tendencia que también siguen los soldados del ejército noruego.

Los soldados de Singapur cuentan en su menú con noodles de pollo, albahaca y arroz, así como leche de soja, mientras que los de Estonia se alimentan a base de salchichas de hígado con patatas, pimientos rellenos y pescado ahumado.

Los menús de la tropa española, al detalle

Según el documento Raciones individuales de combate, editado por el Ejército de Tierra y al que ha tenido acceso La Vanguardia.com, hay varios tipos de menús que se sirven a los miles de militares españoles desplazados en misiones en el extranjero. Como plato principal, los soldados pueden degustar una sopa de pasta con pollo, unas lentejas con chorizo, un pote gallego, un cocido madrileño, una carne en salsa o una carne con guisantes. El menú también incluye una de estas opciones, dependiendo del día: una lata de caballa en aceite, calamares en su tinta, atún blanco en aceite o sardinas con tomate. De postre, pueden degustar una terrina de crema de manzana, de membrillo o melocotón o un cóctel de frutas en almíbar. Incluso se contempla la opción del menú “para personal musulmán”, adaptado especialmente para ellos.

Para desayunar, los militares reciben cada mañana un sobre de cacao en polvo azucarado, un tubo de leche condensada, un sobre de copos de cereales con frutas y miel, un paquete de galletas y una chocolatina.

Aparte, cada ración de comida que el Ministerio de Defensa entrega a los soldados viene acompañada por varios elementos, como pastillas depuradoras de agua, pastillas hidratantes, un estuche de 20 cerillas, un desinfectante “instantáneo” para manos e incluso varios elementos de higiene dental, como un chicle, un cepilla, y una crema “dental fluorada”.

Suplementos calóricos y ‘raciones de emergencia’

La guía de las comidas del Ejército de Tierra también contempla lo que se llama un “suplemento de refuerzo” que “se dedica para complementar la ración diaria mediante un aumento calórico”, según han informado fuentes de Ejército español a La Vanguardia.com. Este suplemento alimenticio incluye dos tabletas de chocolate con leche y almendra, dos tabletas de turrón duro almendrado, miel, chicle con azúcar y dos pastillas defatigantes. Su uso se produce, sobre todo, en unidades “cuyo trabajo implica una mayor penalidad y esfuerzo físico” como por ejemplo una unidad de montaña durante bajas temperaturas o ascensos a montañas que implican un gran trabajo.

También existe la posibilidad de una “ración de emergencia” por valor de 1.050 calorías, que incluye productos no perecederos como café soluble con azúcar, consomé instantáneo, un paquete de caramelos, dos pastillas de vitamina C y cuatro pastillas hidratantes.  Según el Ejército de Tierra, estas raciones se usan, por ejemplo, en “un aterrizaje forzoso de un helicóptero en una zona de difícil acceso y en malas condiciones climatológicas”. Además, ocupan poco espacio y su peso es reducido.

Recomendaciones para una dieta sana

abril 15, 2013

El Médico en casa, Radio Toro

Comer pescado 3,4 veces a la semana es bueno para la salud y es un alimento que no puede faltar en una dieta saludable. Es especialmente recomendado para los niños y las embarazadas. El pescado es rico en proteínas, aminoácidos necesarios para formar y mantener los órganos. Nos aporta yodo, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Según Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “el consumo de pescado incide directamente en nuestro sistema hormonal y también en el inmunitario”. Por esta razón es bueno comer pescado a la noche, preferiblemente azul por su alto contenido de Omega 3, ya que ayuda a disminuir los niveles de inflamación celular por la mañana y también influye sobre la retención de líquidos.

No obstante, el impacto negativo medioambiental ha afectado en mayor grado los productos procedentes del fondo del mar o los que tienen un tamaño mayor, como los moluscos y el atún por ejemplo, que en algunos casos tienen una cantidad de toxinas importante. Por esta razón su consumo es desaconsejado a mujeres embarazadas o a niños menores de 2 años.

Por muy bueno que sea el pescado azul, hay que consumirlo unas tres veces a la semana, no más. El blanco prácticamente se puede comer todos los días. Según Bravo, “el pescado azul es un arma de doble filo: por un lado nos aporta una grasa muy buena (los pescados azules tienen más del 6%), pero si nos pasamos de esta cantidad recomendada, podremos tener algunos problemas de sobrepeso”.

Cuando estamos haciendo una dieta hipocalórica para reducir el peso, se recomienda no tomar más de un par de veces carne de ternera y evitar definitivamente el cerdo (o seleccionar sólo las partes más magras que no tienen ningún tipo de grasa).

Un menú ideal para los más pequeños

Los escolares tienen que tener un especial cuidado con el desayuno, ya que sólo un 9% de los niños españoles desayuna antes de ir a colegio. El experto en nutrición del IMEO recomienda que los más pequeños realicen un desayuno completo, en el que no falte un hidrato de carbono de bajo índice glucémico (cereales, pan centeno o integral), algo de grasa buena (aceite de oliva), proteína (leche, loncha de jamón, pavo o pollo), más una pieza de fruta. En media mañana hay que compensar bien con un sándwich de pan integral o bien con otra pieza de fruta.

A la hora de comer, es bueno que los niños que tomen legumbre (unas dos veces a la semana), ternera (dos veces semanales) y grandes cantidades de verdura. No abusar de la pasta, del arroz y las patatas, limitar su consumo a unas dos veces a la semana.

La merienda es fundamental y puede consistir en otro pequeño sándwich, el una pieza de fruta, un puñado de frutos secos o un lácteo bajo en grasa. Esto les ayudará a llegar a la cena con menos hambre y centrarse en cosas más saludables, como es un pescado o una verdura.

El tema de la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas, hay que dejarlo para algunos momentos puntuales, para los días festivos como algo excepcional.

Para escuchar el audio completo del programa “El Médico en casa” de Radio Toro, pulsa Play.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

septiembre 25, 2012

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.