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Las profesiones que más engordan

marzo 7, 2018

Militares, cocineros, camioneros y oficinistas son los colectivos con más riesgo de subir de peso.

EFE / Canarias 7

Algunas profesiones implican mayor dificultad que otras para poder llevar un estilo de vida saludable debido a las condiciones laborales determinadas.

Entre estos ’trabajos que engordan’ están los que desempeña el personal de servicios de seguridad, los cocineros y manipuladores de alimentos, los camioneros y trabajadores en servicios de transporte, los oficinistas y también los cargos directivos que, en general, muestran más riesgo de aumentar de peso, según informa a Efe el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los colectivos que se vinculan a un mayor riesgo de padecer obesidad tienen en común una serie de factores, como trabajar en un espacio de trabajo reducido que limita la movilidad, y la falta de actividad física regular o su mala planificación, según este instituto (www.imeoobesidad.com) .

Los profesionales que ejercen esas profesiones también

suelen tener hábitos no saludables, como fumar, dormir poco, trabajar bajo presión o estrés, una alimentación a base de menús suculentos, comida rápida, bocatas y fritos, acostumbran a picar entre horas y usan su tiempo libre y de ocio de modo más sedentario, de acuerdo a este centro.

Los expertos del IMEO explican a los profesionales con más riesgo de engordar cuáles son las conductas que deben seguir y evitar para que mantenerse en forma sea una misión posible:.

Oficinistas y cargos directivos

Para Escalada, el problema de este tipo de empleos está fundamentalmente “en el desorden en los horarios de comidas por la falta de tiempo y el lugar donde se realizan las ingestas principales, haciendo que afecte al metabolismo y que cueste bajar o mantenerse en el peso”.

Por ello Escalada aconseja:

1.- Es conveniente que organicen las comidas y eviten los picoteos y evitar ingerir más cantidad de alimento en la cena.

2.- Deberían realizar cinco comidas diarias: la primera, un desayuno que incluya un hidrato de carbono, un lácteo y una proteína, como por ejemplo, un café con leche desnatada, unas tostadas integrales con aceite y pavo.

3.- Deben hacer una comida a media mañana, en el trabajo. La opciones más cómodas y saludable es tomar una fruta, un puñado de frutos secos, una barrita de cereales, tortitas de maíz, arroz o avena, yogur líquido y una infusión.

4.- La comida de mediodía y la cena deben constar de una ración de verduras (cocinadas o en ensalada) y una ración de proteínas, en tanto que la merienda sería a base de un yogur líquido o infusiones sin azúcar.

5.- Deben introducir en su alimentación las legumbres (lentejas, garbanzos, quínoa, alubias), tomadas preferiblemente los días que vayan a hacer deporte tras el trabajo, en introducir hidratos de carbono: pasta, arroz, patata, cuscús, pan en todas sus modalidades.

6.- Es importante no utilizar fritos, empanados ni rebozados, a la hora de cocinar o elegir en un restaurante, así como evitar las salsas y apostar por las especias como aderezo, en vez de sal.

7.- Deben beber agua, no solo en las comidas, , sino también a lo largo de todo el día para mantenerse hidratado, porque suele ser uno de los factores que más se olvida.

Militares y servicios de seguridad

“Algunas de las principales causas que dificultan a estos dos colectivos el mantenimiento de un peso saludable y unos niveles adecuados de grasa son el estrés físico y el mental al que se ven sometidos, además del descontrol de horarios”, explica a Efe Mireia Elías, nutricionista del IMEO.

“Es fundamental que los militares y quienes trabajan en servicios de seguridad, eviten al máximo pasar más de tres horas sin comer, para no pasar mucha hambre ni picotear entre horas”, explica a Efe la nutricionista Mireia Elías.

“Por ello, es fundamental que eviten al máximo pasar más de tres horas sin tomar alimentos, ya que así conseguirán no llegar a las comidas principales con mucha hambre y/o ansiedad y evitarán picotear productos más calóricos e insanos entre horas”, señala.

“Además, el aporte energético continuo pero moderado va a evitar la ralentización del metabolismo y va a contribuir a unos mejores resultados en la práctica del ejercicio físico”, señala Elías.

“Otro factor que deberán evitar los militares y quienes trabajen en servicios de seguridad, es el descontrol de sus comidas, tanto en el trabajo como en su casa”, apunta esta nutricionista.

“Debido a los turnos rotatorios con los que suelen trabajar y la falta de tiempo que esto supone, es habitual que quienes se dedican a estas profesiones tiendan a comer cualquier cosa que encuentren”, recalca.

Por eso Mireia Elías recomienda:.

1.- Dedicar un día a la semana para planificar las comidas del resto de días e incluso, cocinar aquellas recetas que puedan llevar más tiempo.

2.- Deben evitar la ingesta de alimentos muy calóricos y que sacian poco, como cereales azucarados, zumos, lácteos azucarados, salsas, refrescos y bebidas alcohólicas.

3.- Deberán evitar el sedentarismo practicando de manera moderada, pero habitual, ejercicio físico, llevando una vida activa.

Cocineros y manipuladores de alimentos

“Durante su trabajo deben evitar al máximo picotear entre horas todos los platos que elaboran. Para ello, es esencial que establezcan un horario de comidas adaptado a su turno de trabajo”, señala a Efe Elías.

“Así se reducirán las horas que pasan sin comer y, por tanto, el hambre y ansiedad que tienen en esos momentos”, añade.

Los cocineros y quienes manipulan alimentos, “también deberán evitar la falta de planificación en las comidas, tanto las que se dan entre horas, como las principales. Estas últimas jugarán un papel clave ya que en muchos centros de restauración no se permite a los trabajadores introducir comida externa”, asegura.

Por ello, Elías aconseja para este colectivo:

1.- Las comidas que vayan a hacer fuera de la jornada laboral deben ser complementarias con las del trabajo, para que el aporte, tanto energético como nutritivo, sea el adecuado.

2.- Se debe evitar llegar al inicio del trabajo con mucha hambre, puesto que la gran disponibilidad de comida al alcance favorecerá el picoteo.

Los colectivos laborales con un mayor riesgo de padecer obesidad trabajan en un espacio reducido que limita la movilidad y suele faltarles una actividad física regular o la planifican mal, según información del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

3.- Evitar tomar alimentos que sacian poco y son muy energéticos, como los refrescos, postres azucarados y snack salados.

4.- Deben evitar estos profesionales llevar una vida sedentaria fuera de su horario laboral, porque en la mayoría de la ocasiones su trabajo se desarrolla en espacios limitados y no requiere de ejercicio físico aeróbico, necesario para la bajada de la grasa corporal.

Servicios de transporte

“El mayor riesgo que conlleva esta profesión es la tentación de picar entre horas unida a la inactividad física, ya que quienes la desempeñan pueden llegar a pasar muchas horas de conducción, en las que el cansancio y el aburrimiento afloran”, indica a Efe Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

“Lo ideal es llevar alimentos sanos en el medio de transporte donde se trabaja para tomarlos entre horas y evitar la ganancia de peso”, señala.

“Estos alimentos podrían ser un puñado de frutos secos naturales, piezas de fruta, embutido magro como jamón cocido, pavo, jamón serrano o lomo, y lácteos desnatados, en el caso de tener un medio de refrigeración” ejemplifica esta nutricionista.

Respecto a las comidas y cenas, Escalada señala que es importante organizar el menú semanal para no acabar comiendo cualquier cosa en cualquier lado.

“Por ello, la mejor opción sería llevarse un “táper” con una ensalada completa que incluya algo de proteína (huevo cocido, jamón en tacos, atún, queso blanco fresco) e incluso algún día en semana se pueden meter legumbres en la ensalada”, señala.

Escalada indica que si un profesional de la conducción come o cena en un restaurante, “puede elegir platos que contengan verduras y proteína (pollo, pavo, pescado, huevo, ternera…), que no lleven salsas ni aderezos y cuya técnica culinaria no sea freír, rebozar o empanar para evitar el exceso de calorías”.

Debido a la falta de actividad física cuando están sentados en su trabajo, esta nutricionista les sugiere:.

1.- Aprovechar los descansos para realizar paseos aunque solo duren unos 15-20 minutos, que ayuda a mantener el peso y a evitar la retención de líquidos.

2.- Es muy importante beber agua durante todo el día o infusiones sin azúcar,que se pueden llevar en un termo.

3.- Deben evitar la bebidas azucaradas como refrescos o zumos, bebidas energéticas y alcohólicas.

4.- Si el profesional necesita tomar alguna bebida con cafeína, son recomendables uno o dos cafés al día, tomados cada 8 horas, según el turno que se realice.

La dieta de los militares en misiones internacionales

marzo 3, 2014

Jamón cocido y turrón no puede faltar en la comida de los soldados españoles. Los franceses cuentan en sus menús con confit de pato y los alemanes con salchichas.

La Vanguardia.com, por David Palacios

Una-tapa-de-jamon-ibericoJudías verdes con jamón, calamares en aceite, paté y sopa de verduras y pollo. Ese es un ejemplo del menú que los militares españoles destinados en la república islámica suelen comer cada día. Todos esos alimentos, junto a un sirope de melocotón de postre, están incluidos en el kit de comida que reciben los soldados españoles que trabajan en la zona. Este kit, que trae algunos productos típicos de la gastronomía española como el jamón o el aceite, no puede contener pan, al tratarse de un alimento muy perecedero. A pesar de eso, y como sustitutivo, los soldados reciben unas tostadas que les permiten acompañar esos sabrosos platos y salsas.

¿Qué comen los soldados de otros países en misiones internacionales? Todos los ejércitos intentan que sus tropas sigan degustando los platos tradicionales de sus países de origen, según demuestra un estudio que acaba de publicar The Guardian. Los soldados italianos destinados a Afganistán disponen en su kit de un típico cappuccino italiano, galletas para acompañarlo y, como no podía ser de otra forma, pasta. También tienen ensalada de arroz, sopa y pavo. De postre pueden disfrutar de una barrita energética para deportistas o fruta en almíbar. Los soldados de este país son los únicos a los que también se les permite beber alcohol, pues en su menú se les incluye un pequeño chupito de bebida alcohólica del 40%.

Por su parte, los soldados franceses son los que cuentan con un menú más sofisticado, ya que en él se puede encontrar paté de ciervo, confit de pato, cerdo al estilo criollo (típico de la zona de Luisiana) y pudding de crema de chocolate para acabar. También les incluyen café y muesli.

El plato principal de los alemanes son las salchichas, que van acompañadas del típico pan de centeno, la tradicional sopa de carne goulash con patatas, además de zumo de melocotón y cerezas, mientras que los británicos hacen honor de su poca tradición gastronómica y disponen en su kit del pollo tikka masala (típico índio) y de pasta vegetariana. También les incluyen snacks y, como no, bolsas de té.

Los soldados australianos reciben, entre otros muchos productos, leche condensada, sándwich de jamón y albóndigas en salsa, mientras que los canadienses comen salmón, cuscús vegetariano y barritas de chocolate. Por el contrario, los americanos basan su dieta en pasta con vegetales y salsa de tomate picante, una tendencia que también siguen los soldados del ejército noruego.

Los soldados de Singapur cuentan en su menú con noodles de pollo, albahaca y arroz, así como leche de soja, mientras que los de Estonia se alimentan a base de salchichas de hígado con patatas, pimientos rellenos y pescado ahumado.

Los menús de la tropa española, al detalle

Según el documento Raciones individuales de combate, editado por el Ejército de Tierra y al que ha tenido acceso La Vanguardia.com, hay varios tipos de menús que se sirven a los miles de militares españoles desplazados en misiones en el extranjero. Como plato principal, los soldados pueden degustar una sopa de pasta con pollo, unas lentejas con chorizo, un pote gallego, un cocido madrileño, una carne en salsa o una carne con guisantes. El menú también incluye una de estas opciones, dependiendo del día: una lata de caballa en aceite, calamares en su tinta, atún blanco en aceite o sardinas con tomate. De postre, pueden degustar una terrina de crema de manzana, de membrillo o melocotón o un cóctel de frutas en almíbar. Incluso se contempla la opción del menú “para personal musulmán”, adaptado especialmente para ellos.

Para desayunar, los militares reciben cada mañana un sobre de cacao en polvo azucarado, un tubo de leche condensada, un sobre de copos de cereales con frutas y miel, un paquete de galletas y una chocolatina.

Aparte, cada ración de comida que el Ministerio de Defensa entrega a los soldados viene acompañada por varios elementos, como pastillas depuradoras de agua, pastillas hidratantes, un estuche de 20 cerillas, un desinfectante “instantáneo” para manos e incluso varios elementos de higiene dental, como un chicle, un cepilla, y una crema “dental fluorada”.

Suplementos calóricos y ‘raciones de emergencia’

La guía de las comidas del Ejército de Tierra también contempla lo que se llama un “suplemento de refuerzo” que “se dedica para complementar la ración diaria mediante un aumento calórico”, según han informado fuentes de Ejército español a La Vanguardia.com. Este suplemento alimenticio incluye dos tabletas de chocolate con leche y almendra, dos tabletas de turrón duro almendrado, miel, chicle con azúcar y dos pastillas defatigantes. Su uso se produce, sobre todo, en unidades “cuyo trabajo implica una mayor penalidad y esfuerzo físico” como por ejemplo una unidad de montaña durante bajas temperaturas o ascensos a montañas que implican un gran trabajo.

También existe la posibilidad de una “ración de emergencia” por valor de 1.050 calorías, que incluye productos no perecederos como café soluble con azúcar, consomé instantáneo, un paquete de caramelos, dos pastillas de vitamina C y cuatro pastillas hidratantes.  Según el Ejército de Tierra, estas raciones se usan, por ejemplo, en “un aterrizaje forzoso de un helicóptero en una zona de difícil acceso y en malas condiciones climatológicas”. Además, ocupan poco espacio y su peso es reducido.