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Cómo hacer un bufé libre de excesos

agosto 26, 2016

EFE, Hoy digital
26_08_2016-HOY_VIERNES_260816Para evitar que la abundante y variada oferta de comida y bebida del “todo incluido” que ofrecen numerosos restaurantes y hoteles se transforme en digestiones pesadas y kilos de más, los nutricionistas ofrecen pautas que ayudan a prevenir y compensar los excesos del bufé libre…

El “bufé”, término derivado del idioma francés que designa una “comida en la que todos los alimentos están dispuestos a la vez en una o varias mesas para que los comensales, de pie, elijan lo que prefieran”, puede tener un impacto muy diferente en quienes los consumen cuando se le añade la palabra “libre”.

Es que los también llamados restaurantes o servicios de tenedor libre o “self service” (autoservicio), que permiten comer y beber todo o casi todo lo que uno desee pagando un precio fijo, pueden ser buenos para el bolsillo, pero peligrosos para la silueta.

No todo lo que reluce es oro y la abundancia no siempre conviene cuando se trata de comer por placer y no por deber, recalcan los expertos en nutrición, recordando que hay que evitar que la suculenta y variada oferta de comida de los bufés libres y los menús “todo incluido” nos conduzca al libertinaje gastronómico.

Esta modalidad es aceptable si se practica con acierto y moderación, aclaran los expertos en nutrición.

“No es malo buscar la mejor opción en la relación calidad-precio en la comida, pero aprovecharlo para cometer continuos excesos durante un lapso prolongado como las vacaciones, puede sumar de 0.5 a 1.5 kilos de más al cuerpo por cada semana”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

El riesgo de la glotonería. “Hace años, el sistema de restauración de estilo bufé se centraba en cruceros y restaurantes de hotel, pues está diseñado para dar de comer a un gran número de personas en un horario más o menos amplio”, explica a Efe, el portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com).

Bravo indica que este modo de comidas era muy común esencialmente en las épocas estivales y vacacionales.

Explica que en los últimos años al bufé tradicional se han incorporado variantes importadas de las influencias brasileñas, chinas y americanas, donde se paga una cantidad fija por comer todo lo que uno quiera.

“A estos restaurantes se suele acudir en cualquier época del año y sin un motivo concreto, salvo salir a comer fuera de casa”, explica Bravo.

Consultado por Efe sobre las características nutricionales que suelen tener las comidas de estos establecimientos, Bravo responde que “en los bufés de hoteles o cruceros la variedad y la calidad suele ser más alta que en las opciones “come todo lo que quieras”, principalmente por la sostenibilidad del propio negocio”.

“En general, y centrándonos en las opciones más cotidianas, para que un bufé libre sea rentable debe acudir a alimentos de calidad nutricional media, que sacien el apetito de forma temprana y no tengan muy alto coste”, señala este experto en nutrición.

Por eso, “lo habitual es encontrar en ellos arroz, patatas, opciones harinosas, como la pasta, la empanada o similares, carnes o derivados cárnicos como salchichas, pollo en salsa, charcutería, quesos, huevos, postres dulces y repostería en general”, apunta. “Las características nutricionales de estos alimentos no se encuadran dentro de las más saludables si tenemos en cuenta el factor cantidad de micronutrientes (vitaminas, minerales…) por cada caloría aportada, indica el experto del IMEO.

Alimentos que nunca debes comer por la noche para no engordar

junio 22, 2016

Noticias24

alimentosdelanoc544gSegún diversos estudios, el momento en que realizamos nuestras comidas es determinante a la hora de perder o ganar peso y la cena es la comida más delicada. Comer por la noche en abundancia está relacionado de manera inequívoca con la producción de grasa, el sobrepeso y la obesidad.

Aprende qué no debes hacer para no engordar

Alimentos con los que ser precavidos

Hay ciertos alimentos que debemos tratar de evitar a la hora de la cena, pues son especialmente calóricos o indigestos: no sólo nos harán engordar, además resultan tan pesados que no podremos conciliar el sueño en condiciones. Para elegir los alimentos de una cena perfecta no basta con usar el sentido común. Como es lógico, hay que evitar en la medida de lo posible cualquier alimento pesado, frito o grasiento, y las bebidas carbonatadas o con cafeína, pero hay otras comidas muy poco recomendables para la cena sobre las que no prestamos atención.

Bocadillos

Muchas personas toman bocadillos para cenar pensando que es una comida ligera. Por supuesto, todo depende del contenido del bocadillo en cuestión pero, en cualquier caso, nunca es recomendable comer demasiado pan para cenar, algo que es inevitable si tiramos de este tipo de comidas. Hay gente que es especialmente sensible a la ingesta de carbohidratos, no los asimilan correctamente y, si se consumen en exceso, se acumulan en forma de triglicéridos en el tejido adiposo.

Ensaladas con lechuga

Aunque parezca mentira, la lechuga es un alimento bastante indigesto. Tiene un alto contenido en fibra insoluble y puede hacer que tengamos gases e hinchazón abdominal por la noche. Mucha gente toma ensaladas por la noche, y no hay razón para no hacerlo, pero es preferible apostar por ensaladas de tomate o camperas. También son recomendables las ensaladas mixtas, con algo de proteína, que ayudarán a saciarnos y no tener la tentación de picar por la noche. En cualquier caso, depende de cada persona. Hay a quien no le sienta mal este vegetal y puede seguir consumiéndolo, pero si tras tomar tu ensalada siente molestias, plantéate que la culpa es de la lechuga. Otros vegetales ricos en fibra, como el apio, también deben dejarse de lado en la cena, pues ralentizan la digestión.

Ajo y cebolla

Estas dos hortalizas, tan habituales en nuestros guisos, pueden arruinar nuestra cena, sobre todo si se consumen crudas. Son alimentos que producen sensación de quemazón en el estómago y resultan muy indigestos en la cena. También es aconsejable evitar, por la misma razón, todo tipo de comidas picantes.

Pasta, arroz y pizzas

Por la misma razón que es recomendable evitar los bocadillos debemos hacer lo propio con la pasta y el arroz. No es cierto que tengamos que eliminar todo tipo de hidratos de carbono de nuestras cenas, pero es preferible primar los hidratos complejos de los vegetales y verduras sobre los procedentes de la pasta y el arroz. El gran problema de tomar arroz o pasta para cenar es que, además, solemos consumir grandes cantidades, ingiriendo muchas más calorías de las recomendadas. Si se toman en raciones pequeñas no constituyen ningún problema, pues son alimentos muy fácilmente digeribles, pero es difícil no excederse.

Setas

Las setas son un alimento muy completo pero que debe consumirse en pequeñas cantidades, sobre todo si las tomamos por la noche. Por definición las setas son indigestas, pues contienen macromoléculas costosas de procesar para el estómago humano. No ocurre nada por añadir unas láminas de champiñón a nuestra ensalada, o hacer un pequeño revuelto de níscalos, pero en ningún caso debemos darnos un festín de setas silvestres por la noche: lo más probable es que no paremos de dar vueltas en la cama.

¿Y después de cenar?

Si bien debemos cenar poco, eligiendo alimentos que no resulten pesados, no debemos reducir la cena a la mínima expresión. Una cena liviana no tiene por qué ser escasa. Lo mejor es que la cena sea ligera, pero suficiente en cantidad. Si cenamos demasiado poco nos puede volver a entrar hambre al poco de haber cenado o, lo que es peor, podemos despertarnos en mitad de la noche para ir a la nevera.

¿El sushi es un buen alimento para la dieta?

diciembre 2, 2015

Livestrong.com
Autor Tara Carson, Traducción Verónica Sánchez Fang

fotolia_5768530_XSLos estadounidenses gastan alrededor de $ 40 mil millones de dólares cada año en programas de dieta, productos y libros, según el sitio web de PBS, y la mayoría de los intentos de bajar de peso no tienen éxito. Más del 65 por ciento de los adultos en Estados Unidos tienen sobrepeso o son obesos. Los japoneses tienen un perfil de peso saludable y la población se encuentra entre las más saludables del mundo. Okinawa, Japón, se encuentra entre las mejores zonas residenciales más grandes. Los alimentos tradicionales japoneses, como el sushi, contienen verduras, pescado y arroz, ingredientes que proporcionan nutrientes que apoyan la pérdida de peso.

Rollo California

El rollo California es una variedad de sushi popular desarrollado en los Estados Unidos. Los ingredientes son imitación de cangrejo, o el abadejo, aguacate, pepino y nori, o algas, y el arroz blanco de grano corto. Un rollo de seis piezas contiene varios nutrientes beneficiosos para la pérdida de peso, incluyendo 282 calorías, o 14 por ciento de una dieta estándar de 2.000 calorías; 0,9 g de grasa, o menos del 2 por ciento de los 65 g recomendados por la Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés)y 3,6 g de fibra, o 14 por ciento del valor diario de 25 g de la FDA. Incluir un rollo de California en la dieta contribuye a la ingesta de fibra dietética que te hace sentir lleno y regula la absorción de hidratos de carbono, mejorando el metabolismo.

Rollo de atún picante

Un rollito de atún picante es un rollo de sushi, que incluye atún, arroz blanco de grano corto, nori y salsa picante. El rollo proporciona 290 calorías, o 15 por ciento de la dieta estándar de 2.000 calorías y 11 g de grasa, o el 17 por ciento del valor diario de 65 g recomendado por la FDA. La inclusión de un rollito de atún bajo en calorías en la dieta reduce las necesidades de gasto de energía.

Rollo de camarón témpura

El rollo témpura de camarón es un rollo de sushi que incluye camarones fritos en pasta, arroz blanco de grano corto y nori. El rollo proporciona 544 calorías, o 27 por ciento de la dieta estándar de 2.000 calorías y 13 g de grasa, o el 20 por ciento del valor diario g FDA 65. El rollo témpura de camarones y todos los rollos de sushi que incluyen ingredientes fritos tienen un contenido calórico más alto en comparación con el pescado crudo sin empanizar y verduras. Evita el consumo de este tipo de rollo en una dieta, o si incluyes este rollo de sushi en la dieta, vigila de cerca tu ingesta diaria de calorías.

Sodio

El acompañamiento de los rollos de sushi que mantiene el peso del agua en el cuerpo es la salsa de soja o shoyu, una salsa de soja fermentada y salsa de trigo. A 1 cucharada de salsa de soja, o cerca de dos paquetes proporcionan 902 mg de sodio. La FDA estableció un máximo de consumo diario de sodio de 2.400 mg. Una salsa de soja baja en sodio proporciona 533 mg de sodio, una reducción de casi el 50 por ciento de sodio.

¿Cuáles son los errores nutricionales más frecuentes que cometen los ‘runners’?

octubre 5, 2015

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y muchas personas reducen su objetivo de dieta a perder o ganar peso o músculo, pero esto no te hará ganar una carrera

El Confidencial
Runners¿Qué debes comer si quieres dar la talla en tu primer maratón o superar tu marca personal en la próxima carrera? Para un ‘runner’ abordar un desafío no sólo es una cuestión de entrenamiento y control mental, sino que una alimentación adecuada es la herramienta para alcanzar la forma física óptima que te ayudará a afrontar cada desafío con éxito. En ‘Dieta para runners’, la nutricionista Lucía Bultó Sagnier te da las claves para alimentarte eficazmente antes, durante y después de cada prueba.

Recogemos un extracto del libro en el que la autora explica los mayores errores nutricionales que cometen los deportistas:

Un día determinado, un individuo que no es atleta profesional, pero sí amante de los retos, se propone hacer una prueba de largo recorrido, incluso una prueba de las llamadas ‘extremas’. Correr, nadar, montar en bicicleta o una prueba combinada, la realidad es que cada vez hay más propuestas y más gente con ganas de abordarlas.

El deportista amateur ‘extremo’

En apenas cinco años se ha multiplicado casi por treinta el número de pruebas de larga distancia, dirigidas no solo a atletas y corredores profesionales, sino a ciudadanos “de a pie”, nunca mejor dicho, que se retan a sí mismos para practicar eventos deportivos de largo recorrido.

Este público, tanto femenino como masculino, pasa la mayoría de las veces del estrés laboral y familiar al deporte extremo. Es la tendencia (moda) de la actividad extrema: el deportista amateur con las exigencias del deportista profesional.

Todas estas pruebas tienen en común la larga duración en el tiempo y la exigencia de una buena forma física. Cuando el individuo en cuestión se propone este reto, su objetivo principal es acabar la prueba y, a poder ser, con “dignidad”, es decir, con un cierto grado de integridad física y moral. Sabe que la exigencia física es importante y ello forma parte del aliciente.

En cuanto a alimentación, hay tantos factores como tipos de ‘runner’: no todo el mundo come en casa ni parte del mismo peso y altura

El siguiente paso tras esta importante decisión es hacer un “examen de conciencia” de su punto de partida y de su forma física actual y valorar cómo y en cuánto tiempo puede mejorarla y optimizarla para afrontar el reto.

Sabe que le esperan unos meses de entreno, de puesta a punto, de sacrificios, de buscar tiempo para entrenar, conciliando trabajo y familia con todo ello. No es fácil, pero forma parte del reto.

En lo que se refiere al tema del entrenamiento, rápidamente encontrará colegas, amigos y expertos que hayan pasado por ello y no le será difícil programar un entreno que le lleve a preparar el evento. Buscará tiempo y combinará sus diferentes obligaciones al son del reto.

La clave del éxito

En cuanto a la alimentación, la cosa está más complicada. No todos parten del mismo peso, altura, musculación o resistencia. El amigo o experto que le va a ayudar con el entreno es físicamente diferente a él. Es consciente de que no le valen los mismos parámetros alimentarios. Hay numerosos detalles y circunstancias individuales que hacen que lo que le sirve a uno no le cuadre a otro.

No todos comen en casa; unos lo hacen en el restaurante; algunos, de táper. Se hacen ellos la comida, la compran hecha, entrenan a primera hora o a última…

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo. ¿Suplementos, barritas, geles, isotónicos…? Solo saben que saben muy poco, pero a la vez están muy concienciados de que gran parte del éxito de su reto depende de su alimentación antes, durante y después de la prueba. Como nutricionistas con dilatada experiencia en el mundo del deporte, creemos que el éxito de un reto deportivo depende tanto del entreno como de la alimentación.

Estos son los errores nutricionales más frecuentes entre los deportistas:

Déficit en calorías

No siempre comer ligero es la mejor opción. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos, pérdida de masa muscular, desnutrición general y falta de aptitud y actitud frente a la competición.
Pauta: alimentación equilibrada entre gasto e ingesta.
Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo.

Déficit en alimentos ricos en carbohidratos

Las féculas son la base. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos y pérdida de masa muscular. Necesidades diarias: 50-60 % del aporte energético diario. Alimentos ricos en carbohidratos y féculas: pan, pasta, patata, arroz, cereales en general y frutas.

Exceso de proteínas

No caigas en este error. Consecuencias: dieta aterogénica (que favorece los problemas cardiovasculares), deshidratación, aumento de las necesidades de las vitaminas B6 y B12, descalcificación y posible aumento de peso.

Déficit en hierro

Motivo de gran cansancio. Consecuencias: anemia, bajo rendimiento, aparición precoz de fatiga y amenorrea (mujeres). Necesidades diarias: 10-12 mg al día (se puede aumentar en periodos de entrenamiento intenso o de competición hasta un máximo de 30 mg al día). Alimentos ricos: carnes rojas, hígado, foie gras, marisco, huevo, frutos secos y cereales de desayuno.

Déficit en calcio

Ojo con tus huesos, el calcio previene lesiones. Consecuencias: baja densidad ósea, calambres musculares, osteoporosis, mayor posibilidad de roturas y menor recuperación tras las lesiones. Necesidades diarias: 900-1.000 mg por día (1.500 mg en el caso de amenorrea en las mujeres). Alimentos ricos: todos los productos lácteos (también los bajos en grasa), excepto la mantequilla y la nata; el pescado pequeño, del tipo de las sardinillas; los frutos secos y las legumbres.

Déficit en ácido fólico

La fatiga llega antes de lo previsto. Consecuencias: anemia, cansancio y palpitaciones. Necesidades diarias: 300 mg al día (400-500 en ejercicios intensos). Alimentos ricos: carnes rojas y pescados, legumbres, huevos, verduras de hoja verde, levaduras y plátano.

Alimentos que nos ayudan a entrar en calor sin descuidar la línea

febrero 10, 2015

Los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad ofrecen 10 consejos para combatir el frío y cuidar la línea

Alimentos que nos ayudan a entrar en calor_bajaLa caída generalizada de las temperaturas en invierno, agudizada por la reciente ola de frío que congeló la Península Ibérica, hizo que los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se planteen una pregunta: ¿Irrumpe el frío en nuestros hábitos alimenticios a la hora de cuidarnos?

Diferentes estudios[1] apuntan que consumimos más calorías mientras más expuestos al frío estamos[2]. Pese a ello, no se da un gasto calórico importante, porque contrarrestamos dichos efectos con medidas para entrar en calor: pasamos menos tiempo fuera, nos abrigados más y hacemos buen uso de la calefacción. Según Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición, “el frío exige a nuestro cuerpo un esfuerzo extra para mantener una temperatura constante alrededor de los 37ºC, teniendo que activar los mecanismos de la termogénesis para generar calor interno y contrarestar de ésta manera el descenso de la temperatura que marca el exterior”.

“Dado que los alimentos que ingerimos suelen consumir en diferentes procesos digestivos casi el 15 por ciento de la energía consumida, en época de frío el cuerpo nos pide más alimentos calientes y energéticos que ayudan a mantener la temperatura corporal constante, aumentan nuestras defensas y son una valiosa herramienta para combatir los resfriados”, argumenta Bravo.

No obstante, los platos de puchero y potajes hipercalóricos –que son lo que más se consume en estas fechas– esconden cierto riesgo de engordar y no siempre son la mejor opción. Por esta razón, los especialistas en nutrición del IMEO han marcado diez puntos, en forma de consejos prácticos, que nos ayudarán a entrar en calor, sin descuidar la línea.

Para no desviarse de los hábitos saludables, desde IMEO recomiendan basar el menú de cada día en un 50% de hidratos de carbono, en un 30% de grasas saludables y en un 20% de proteínas sobre las calorías totales diarias.

La comida caliente y la práctica regular de ejercicio físico son una forma natural del organismo humano para entrar en calor y, además, ayudan para alejar por un tiempo la sensación de hambre.
lubina con esparragos y arroz_baja

10 consejos prácticos que nos ayudan a entrar en calor en el invierno sin descuidar la línea

1. Añadir a las sopas, caldos, cremas y purés abundante cantidad de vegetales y hortalizas. Los caldos nos hidratan y ayudan al organismo a mantener la temperatura corporal adecuada. Los ingredientes indispensables para combatir el frío son: cebolla, ajo, jengibre, alcachofas, acelgas, espárragos, espinacas, zanahoria, lentejas, arroz, puerro, apio, calabacín, calabaza, berenjena, entre otros. La sopa Juliana y el caldo de verduras depurativo son la opción menos calórica.

Se desaconseja “potenciar el sabor” del plato añadiendo patatas, pastillas colorantes, quesos o nata, porque aportan calorías extras. Si se tiene mucha hambre, es mejor consumir las verduras en parrillada o rehogadas, por su efecto saciante.

2. Tomar a diario cebolla, ajo y jengibre para reforzar las defensas. Sus efectos antibióticos, antioxidntes y antiinflamatorios los convierten gran aliado contra los resfriados.

3. Servirse de súper especias como el comino, tomillo y pimienta. Además de ser un buen condimento, tienen pronunciadas propiedades antigripales. La pimienta de Cayena en sopas y guisos, por ejemplo, aumenta ligeramente el metabolismo, estimulando el uso de las grasas como fuente de energía.

4. En comida y cena priorizar las grasas saludables y omega-3 que se encuentran sobre todo en el pescado azul (sardinas, lubina, besugo).

“Hay que tener especial cuidado con las grasas, si queremos cuidar la línea: aunque son nuestra principal “gasolina” tenemos que limitar su consumo al 30 por ciento de las calorías totales diarias, que es el equivalente de cuatro cucharas soperas de aceite de oliva virgen”, recalca Rubén Bravo.

5. Legumbres e hidratos de carbono, en su justa medida. Se trata de alimentos que nos suministran energía de forma rápida y son indispensables para una alimentación equilibrada, pero también esconden riesgo, si se toman en cantidades desmesuradas. Las legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos, judías) hay que tomarlas un par a la semana. En cuanto al consumo de pastas, patatas, arroz y cereales, si es un plato principal completo, se aconseja comerlo una vez a la semana como excepción. “En el caso contrario se pueden utilizar pequeñas cantidades como guarnición todos los días”, explica Bravo.

6. Las proteínas deben constituir un 20 por ciento de las calorías totales diarias. La carne, el pescado, los huevos y los lácteos son alimentos indispensables para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y, además, ayudan a fortalecer el sistema inmunitario.

7. Comenzar el día con un café o té y a la tarde-noche tomar infusiones. Además de hidratar y dejarnos con buen sabor en la boca, estas bebidas calientes de tradición milenaria ejercen efectos terapeúticos sobre nuestro organismo y estado de ánimo si se usan correctamente. Pueden relajarnos (extracto de menta-poleo, pasionaria, valeriana o lúpulo), activar el metabolismo y contribuir a la pérdida de peso (te verde, rojo, rooibos) o mejorar la digestión (infusiones con manzanilla, hinojo o comino). Además, ayudan a combatir los resfriados, alivian el dolor de garganta y la congestión nasal.

En cuanto a las bebidas estimulantes como café y té, los expertos en nutrición advierten que no hay que abusar de ellas, porque puede provocar nerviosismo, insomnio o estados de ansiedad. “Hoy en día sabemos que se trata de la misma molécula, con la diferencia que los polifenoles presentes en gran cantidad en el té ralentizan el ritmo de absorción de la cafeína, con lo cual su efecto es más lento pero más duradero en el té”, explica Bravo.

8. Aumentar las raciones de fruta en invierno, sobre todo de cítricos y temporada con altas dosis de vitamina C. Son el remedio natural por excelencia para prevenir los resfriados y reducir sus síntomas.

Es preferible comer la pieza entera, con piel o pulpa, que contiene entre 60 y 70 porcientos de sus apreciados nutrientes. De esta manera nos saciaremos antes que tomando un zumo que contiene tres veces más frutas y mucho más calorías.

9. Incluir en el menú ansiolíticos naturales como el chocolate negro o semillas de griffonia. Durante el invierno tenemos días más cortos y disfrutamos de menos horas de luz solar. Esto contribuye a que disminuyan nuestros niveles de serotonina, hormona del bienestar, y que a su vez sintamos más necesidad de comer para oprimir los ataques de ansiedad y depresión.

Un truco para aumentar nuestros niveles de serotonina sería añadir al aliño de la ensalada semillas de griffonia, una planta africana que contribuye a reducir los estados ansioso y depresivos sin afectar al funcionamiento del cerebro ni crear adicción.

El chocolate caliente conviene prepararlo en casa con leche desnatada y una onza de chocolate negro puro.

10. Al ser posible, hacer deporte en el exterior. Cuando se realicen ejercicios aeróbicos y el deportista está en movimiento constante, se queman más calorías al aire libre y en un ambiente frío que en un gimnasio o ambientes climatizados. Eso sí, hay que tomar medidas para no coger algún resfriado, como utilizar ropa para absorber la humedad, proteger debidamente los vías respiratorias y no dejar que el sudor se enfríe.

Estudios realizados con habitantes de países con climas más fríos han demostrado que correr al aire libre en el invierno resulta saludable, ya que mejora el estado de ánimo de quienes lo practican y disminuye el riesgo de desarrollar el denominado “trastorno afectivo estacional”.

[1] Dauncey MJ. Influence of mild cold on 24 h energy expenditure, resting metabolism and diet-induced thermogenesis. Br J Nutr. 1981 Mar;45(2):257-67.

[2] A.M.J. van Ooijen, W.D. van Marken Lichtenbelt, A.A. van Steenhoven, K.R. Westerterp. Seasonal changes in metabolic and temperature responses to cold air in humans. Physiology & Behavior 82 (2004) 545–553.

 

Por qué estás tomando mucha más azúcar de la que crees

marzo 13, 2014

Huffington Post, por Margarita Lázaro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere limitarnos el consumo de azúcar. En concreto recomienda no tomar más de 25 gramos al día, esto es, seis cucharadas pequeñas. Eso significa que un amante de lo dulce agotaría su cupo diario con dos cafés y un yogurt natural.

cafe con lecheLa cifra es baja, muy baja y el objetivo parece casi inalcanzable. Más todavía si tenemos en cuenta los datos de consumo actual. Según el estudio de energía y macronutrientes de 2011, la ingesta de azúcar en España es del 20% de las calorías totales de nuestra dieta diaria. Esto es cuatro veces más de lo que quiere recomendar la OMS (la propuesta está todavía pendiente de aprobación) y el doble de la cantidad recomendada en ese momento. “El problema es que llevamos una vida desastrosa y nos va a costar cambiarla”, señala Irene Bretón, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y miembro del Área de Nutrición de la SEEN.

La finalidad de esta medida es disminuir el riesgo de caries dental y reducir los altos índices de obesidad entre la población. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 37% de los españoles sufre sobrepreso y un 17% padece obesidad. “Siempre se ha relacionado esta enfermedad con la ingesta excesiva de grasa pero un exceso es un exceso, provenga de donde provenga”, señala la nutricionista Vanesa León, miembro de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, ADDINMA. Así es tan negativo pasarse con las grasas como con los hidratos de carbono o las proteínas. “El abuso de cualquiera de ellos se transforma finalmente en depósitos de grasa en el tejido adiposo, lo que conocemos como obesidad”, explica. Esta enfermedad, cada vez más presente en la sociedad, va asociada a la aparición de enfermedades cardiovasculares, déficit de vitaminas del grupo B, accidentes cerebrovasculares, enfermedades de hígado graso y algunos tipos de cáncer.

Conocido el objetivo, toca saber cómo podríamos cumplir este saludable propósito. ¿A qué azúcares se refiere exactamente la OMS? ¿Se incluirían todos o hay alguno que queda fuera del saco? La nutricionista Vanesa León señala que existen excepciones: “Quedan excluidos de esta limitación los hidratos de carbono, azúcares de absorción lenta, y los contenidos en la fruta y los lácteos”. Quedarían fuera pan, cereales, patatas, pastas, arroz, legumbres, lácteos y frutas.

Los afectados por la norma serían los azúcares libres. “Estos son los monosacáridos (glucosa y fructosa) o disacáridos (sacarosa o azúcar de mesa) añadidos, así como los azúcares naturalmente presentes en la miel, siropes, zumos de fruta y concentrados de fruta”, señala Eduard Baladia, responsable de Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AED-N). También se incluiría el azúcar moreno, que goza de mejor fama que el blanco por tener nutrientes extras pero que no deja de ser un disacárido, señala Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

LOS AZÚCARES ESCONDIDOS

panLa cuestión ahora es descubrir qué alimentos contienen esos azúcares y cuáles deberíamos suprimir o limitar. “Los refrescos, los caramelos y chucherías, la bollería y las galletas (incluidas chocolateadas y/o con mermelada) son los casos más claros, pero también deberían considerar los zumos de fruta (naturales o comerciales) o el binomio cacao soluble y cereales de desayuno (casi todos son muy azucarados)”, señala Baladia.

Ahí no termina la lista. La tarea resulta mucho más complicada porque, como señala Bretón, “el azúcar está omnipresente”. La encontramos en productos impensables como galletitas saladas, jamón york o el kétchup. Este ejemplo lo cita OMS para advertirnos de la cantidad de azúcar que está oculto en nuestra despensa. Una ración de esta salsa guarda 4 gramos.

patatas fritas“Lo primero que debemos hacer para descubrir si un alimento lleva o no azúcares de este tipo es leer bien el etiquetado nutricional. Si en él encontramos los términos glucosa, fructosa, sucrosa, sacarosa, jarabe de maíz, miel, maltosa o concentrado de zumos de frutas, sabemos que el alimento que tenemos delante sí contiene azúcar”, señala León. Así encontremos grandes dosis en los cereales del desayuno, sobre todo los infantiles, el pan de molde, la salsa rosa, el cacao soluble y los refrescos azucarados.

Las OMS cita también este ejemplo. Una lata contiene alrededor de 35 gramos de azúcar, 10 más del índice diario permitido. Francesco Branca, director del área de Nutrición para la Salud y Desarrollo de la OMS, señala que un adulto puede tolerarlo esporádicamente pero el problema con los refrescos es que se consumen mucho (en cantidad) y con mucha frecuencia (a diario), incluso en el caso de los niños. Además son calorías añadidas. “Al tomar un refresco no dejas de tomar otro producto, sino que lo sumas”, explica la doctora Bretón. No por beberse una lata de una bebida azucarada, comeremos menos que si acompañásemos el plato de un vaso agua.

ketchupSin embargo, por muy buenas que sean nuestras intenciones, cortar de raíz no es fácil. El azúcar genera adicción. Porque es capaz de levantar nuestro estado de ánimo y hacer que nos sintamos mucho mejor ya que estimula la segregación de serotonina, la llamada hormona de la felicidad. Ese rápido “subidón” anímico nos lleva a consumir en momentos en los que necesitamos consuelo o pensamos que merece un premio. El problema es que igual que llega, el subidón se va y nos hace sentir irritables, ansiosos y cansados. Para calmarlo volveríamos a consumir azúcar lo que nos hace entrar en un ciclo de atracones sucesivos.

CÓMO ELIMINAR EL CONSUMO DE AZÚCAR

¿Qué alternativa existe? No hay una solución infalible. Leyendo las etiquetas de los alimentos podemos limitar el consumo. Para Rubén Bravo eliminar el azúcar común sería una medida beneficiosa aunque no es fácil. “Nuestro paladar está acostumbrado al sabor dulce de los alimentos y nos parece impensable tomarnos un café sin azúcar pero deberíamos acostumbrarnos ya que nuestra salud nos lo agradecerá”, añade Vanesa León.

La nutricionista señala que se puede seguir la metodología de las personas con diabetes tipo 2, que ven obligados a reducir su consumo de azúcares simples buscando alternativas y las más utilizadas son los edulcorantes acalóricos (aportan cero calorías) como el aspartamo, el ciclamato o la sacarina. “Es cierto que el consumo de estos edulcorantes artificiales está en constante revisión para establecer cuál debe ser la dosis adecuada y su efecto a largo plazo, pero hoy por hoy siguen siendo una buena alternativa”, señala León. Otros no lo aconsejan por ser productos 100% químicos que pueden ser el origen de cánceres y pancreatitis.

Tampoco sería aconsejable el consumo de sorbitol o fructosa que aportan las mismas calorías del azúcar. Sí lo es la Stevia, considerada el edulcorante natural sin calorías por excelencia. “Su poder edulcorantes es unas 300 veces superior al del azúcar, por lo que no se necesitan grandes cantidades para dar sabor a los alimentos”, señala León. Solo hay un problema: su ingesta diaria también está limitada. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición (EFSA) señala que debería ser de cuatro miligramos por kilo de peso corporal al día.

Las dietas de 4 famosas: Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston, Britney Spears y Sharon Stone

febrero 25, 2014

Terra Mujer / Amalia Panea

El cuerpo que lucen las famosas sólo tiene dos secretos: dieta y ejercicio. Pero por dieta no nos referimos solamente a pasarse la vida a régimen sino a adoptar nuevos hábitos alimenticios. Dieta mediterránea, macrobiótica, de la Zona, vegetariana, basada en las proteínas… Con el asesoramiento adecuado, tú también puedes seguir un plan de este tipo. Además, te recomendamos el ejercicio que mejor combina con cada dieta.

Añade a tus nuevos hábitos alimenticios dosis de ejercicio y algunos tratamientos de belleza o salud, y estarás perfecta para las vacaciones de Semana Santa.

Gwyneth Paltrow: macrobiótico y bio

gwyneth-paltrow_by ForbsA sus 36 años, Gwyneth no aparenta más de 30 y es la mejor exponente de un estilo de vida saludable y ecológico. Entre sus hábitos de vida saludables están el ejercicio y seguir la dieta macrobiótica, de la que es auténtica fan.
En qué consiste. Esta dieta, creada por el japonés George Oshawa, se basa en equilibrio entre alimentos, entre ying (frutas, verduras, energía caliente) y yang (cereales integrales, energía fría). La carne está prohibida y el pescado se come de forma ocasional.
Cómo seguirla. Los alimentos que consumas deben ser ‘bio’. Prepara tus platos a base de cereales integrales (arroz, cebada, trigo, avena), ricos en proteínas y que combinan bien con verduras, legumbres y semillas; verduras (combina las de raíz y las de hoja verde en cada comida); legumbres (por su aminoácidos); y frutas de estación mejor que tropicales.
Evita. La dieta macrobiótica recomienda eliminar los lácteos, demasiado grasos (si los tomas, mejor los de cabra); la carne (a veces se puede tomar pollo y huevos ecológicos); azúcar, casi un veneno para los macrobióticos (sustitúyelo por siropes de cereales o frutas cocinadas); cafeína (nada de café, té negro o refrescos, sólo té verde e infusiones).
Deporte. La dieta macrobiótica es perfecta para quienes practican yoga, pilates, tai chi o body balance, disciplinas que buscan el equilibrio cuerpo-mente y requieren menos energía física.
Nos encanta. La clínica wellness Sha, en Altea, a cargo del naturalista japonés Michio Kushi, padre de la macrobiótica moderna. En este centro, único en España, podrás adelgazar y mejorar tu salud a base de cocina macrobiótica, medicina antiaging y terapias naturales como la hidroterapia de colon, tai chi, yoga y meditación. www.shawellnessclinic.com

Jennifer Aniston: siempre en zona

Jennifer Aniston recienteLa guapa actriz, una de las que más se cuida en Hollywood, es amante de la dieta de la Zona, del doctor Barry Sears. Tras años de programas de ejercicio y planes de alimentación, este método le permitió adelgazar siete kilos y rejuvenecer su imagen. Cindy Crawford, Sandra Bullock o Madonna también han seguido esta dieta.
En qué consiste. Su creador, Premio Nobel de Medicina, versiona la tradicional dieta mediterránea defendiendo una alimentación variada y equilibrada (30% de grasas insaturadas, 30% de proteínas y 40% de hidratos de carbono). El aceite de oliva es la estrella de una dieta en la que se reduce el consumo de hidratos como el pan.
Cómo seguirla. Debes hacer cinco comidas diarias sin que pasen más de cinco horas entre ellas para mantener estables tus niveles de insulina (esto evita picos de hambre y mantiene tu energía arriba). Según Barry Sears un plato en zona incluye: un tercio de proteínas bajas en grasa (calcula una cantidad similar a la palma de tu mano), y otros dos tercios de frutas y verduras aliñadas con unas gotas de aceite de oliva. Los hidratos de carbono estarían presentes a través de las verduras, frutas o legumbres.
Evita. Los hidratos de carbono rápidos (como azúcar refinada y bollería industrial) y controla su consumo general (pan, pasta, arroz). Reduce al máximo el consumo de carne roja, embutido y grasas saturadas.
Deporte. Puedes practicar el deporte que quieras, ya que si sigues esta dieta siempre tendrás energía disponible. Nuestra recomendación es apuntarte a un gimnasio y realizar entre dos y tres sesiones semanales de ejercicio aeróbico, dos de tonificación y una de cuerpo-mente.
Nos encanta. La web Enerzona, dedicada íntegramente a esta dieta y a su creador. www.enerzona.net

Britney Spears: dieta hipocalórica

britneyspearsLos constantes vaivenes de la cantante y sus etapas de euforia y depresión la obligan a recurrir a dietas bajas en calorías para volver a ponerse a punto. Incapaz de adoptar unos buenos hábitos alimenticios permanentes (de todos es sabida su afición a la comida basura), Britney necesita programas intensos y rápidos de dieta y ejercicio.
En qué consiste. Las dietas hipocalóricas se basan en la reducción de la ingesta de calorías (a unas 1.200 calorías diarias) pero buscando un equilibrio entre nutrientes y dando prioridad a las frutas y verduras.
Cómo seguirla. Haz cinco comidas diarias pero reduce las cantidades en todas ellas. Elimina la fast food, la bollería industrial y los alimentos grasos. Tus platos deben contener una gran cantidad de verduras, proteínas cocinadas al vapor o a la plancha, e hidratos de carbono de digestión lenta (legumbres, arroz y pasta integral). Entre horas, fruta, yogures o infusiones.
Evita. Reduce las cantidades de pan y de lácteos, y elimina el embutido, alcohol, los dulces, los zumos envasados, los snacks salados y los refrescos.
Deporte. Para potenciar los efectos de esta dieta procura hacer ejercicio aeróbico (footing, spinning, aeróbic, body combat) y combínalo con alguna actividad suave y relajante, como el stretching.
Nos encanta. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad, donde te diseñan programas de adelgazamiento y ejercicio adaptados a tus necesidades, a tu forma física y a tu estado de salud. www.imeoobesidad.com

Sharon Stone: el código genético

sharon stoneLa medicina antienvejecimiento es el secreto de la eterna juventud de muchos famosos, como Rania de Jordania, Geena Davis y muchos millonarios anónimos. Dentro de la medicina antiaging son fundamentales los test genéticos, que también se emplean como herramienta para diseñar planes de adelgazamiento y contra la obesidad.
En qué consiste. En realizar un estudio molecular de los nueve genes implicados en la obesidad para determinar la incidencia genética en los problemas de sobrepeso. Cómo seguirla. Una vez hecho el test genético, se hace una dieta a medida según los resultados, se prescribe ejercicio y, si es necesario o hay un problema grave de sobrepeso, se prescribe farmacología.
Evita. Seguir dietas desequilibradas pobres en nutrientes o poco variadas, y saltarte comidas. Según Leticia B Carrera, responsable del Departamento de Nutrición de los centros Felicidad Carrera, los dos errores que se suelen cometer al intentar perder peso son: eliminar comidas, ya que sólo consigues tener más hambre en la siguiente y potencias los picos de insulina; e intentar adelgazar solo a base de ensaladas y fruta, lo que provoca la pérdida de masa muscular y deriva en un problema de flaccidez.
Nos encanta. El Departamento de Nutrición de los cetros Felicidad Carrera (www.felicidadcarrera.com), que trabaja con el Laboratorio de Genética Molecular.

Cómo quedarse con ‘lo bueno’ de la comida internacional importada

diciembre 2, 2013

Estados Unidos y México no son un ejemplo a seguir en gastronomía, mientras que de la comida china y turca no llegan los ingredientes de mayor calidad. La comida japonesa y la italiana (sin ponerse ciegos) podrían ser la mejor opción.

Ana Callejo Mora | Correo Farmacéutico

En las dos últimas décadas, y cada vez con más fuerza, España está notando la influencia de la gastronomía de otros países, como Estados Unidos, China, Japón, México, Italia o Turquía, desbancando, poco a poco y casi sin notarlo, tanto a ingredientes como a platos nacionales equilibrados y saludables de la dieta mediterránea. Ahora que se acercan las comidas y cenas navideñas, en las que la gente suele decantarse por restaurantes de los países citados o intenta reproducir sus platos en el propio hogar, es momento de repasar las virtudes y debilidades de estas cocinas del mundo.

“Sin ninguna duda, este cambio de tendencias gastronómicas es uno de los factores determinantes que está provocando en nuestra sociedad el incremento alarmante de las cifras de obesidad y sobrepeso, no sólo en adultos sino también en niños”, comenta Rubén Bravo, especialista en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para Esperanza Torija, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la opción menos sana, sobre todo para los pacientes con riesgo cardiovascular (CV), es la comida americana, ya que está basada en “mucha carne, grasa y fritos”.

Al respecto, Bravo señala: “Nada bueno, desde el punto de vista de la gastronomía saludable, puede salir del país que inventó y propagó los conceptos de fast food (comida rápida) y super-size (súper raciones de comida). Si visitamos un restaurante americano en España resulta muy complicado realizar una comida saludable”.

La influencia de la cocina estadounidense también se observa en la comida tradicional mexicana, originaria de la sociedad azteca, lo que ha dado como fruto la mutación Tex-Mex. “Aun así, si buscamos en nuestra ciudad o en la red, es posible encontrar restaurantes de comida tradicional de México y trasladar a nuestro hogar sus ricas y saludables recetas picantes con carnes, tortitas de maíz y fajitas de pollo y verduras”, explica el portavoz del IMEO. Además, “las enchiladas pueden acompañarse de legumbres“, dice Torija.

En España se nos ofrece una comida china preparada con ingredientes de muy baja calidad, cocinada en la mayoría de los platos con grasas hidrogenadas en frituras o con salsas grasientas y muy especiadas para ocultar esta mala calidad. En ocasiones se han producido casos de intoxicación por el parásito Anisakis, por lo que desaconsejamos a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia frecuentar estos restaurantes o su servicio a domicilio. Por desgracia, para disfrutar de una buena comida china es necesario acudir a establecimientos que no están al alcance de todos los bolsillos”.

A esto, la catedrática de la UCM añade que la salsa de soja suele llevar bastante sal, pero, al emplearse como condimento, no supondría  riesgo alguno para la salud.

ESPECIAS COMO CAMUFLAJE

Otro ejemplo del uso excesivo de especias para enmascarar alimentos de dudosa calidad es la comida turca que llega a España. “De ahí que en ocasiones lleve a digestiones pesadas”, resume Bravo. Sin embargo, “el humus es un gran plato a nivel nutritivo y una buena opción si no se toman legumbres”.

La cocina japonesa importada en España es merecedora de más tenedores que la china. “Es la opción más saludable de la gastronomía asiática, pues destacan el sushi, sashimi o maki, elaborados a partir de ingredientes de calidad media-alta donde predominan las algas ricas en yodo, el arroz blanco y pescados con elevado contenido en omega 3 y proteínas de alta calidad biológica”, repasa Bravo. “Recomendamos tomar cantidades moderadas, pues, a pesar de tratarse de comida muy saludable, son platos calóricos. Las embarazadas o lactantes deberían evitar estos platos, porque contienen alimentos crudos, y el exceso de pescados grandes, como el atún, por su contenido en mercurio”. Torija recuerda que las algas pueden resultar indigestas para algunas personas.

pizzaLa cocina italiana guarda gran parecido con la española por influencia mediterránea. “El problema es que hemos importado los platos más calóricos, como pizzas y pastas, dejando en segundo plano el resto de platos tradicionales más sanos y menos calóricos. No aconsejamos estas importaciones a personas con alto riesgo CV, hipertensión o hipercolesterolemia, al igual que aquéllas en régimen de adelgazamiento, pues estos platos están compuestos de ingredientes como queso, embutidos o natas, con una base de trigo no integral”, apunta Bravo.

Torija pone el punto positivo a la comida italiana, al explicar que la pasta tiene un mayor valor nutritivo que el pan, sugiriendo ingerirla como plato único.

Pasta y verdura ‘al dente’ para obtener más beneficios.

Valor nutricional de platos e ingredientes importados del mundo que se han hecho populares en España. 

HamburgesaAMERICANA.
Los platos típicos de la gastronomía de Estados Unidos que se pueden encontrar en España son las hamburguesas, las costillas de cerdo con salsa de barbacoa azucarada, los entrantes que son mayoritariamente frituras realizadas con grasas hidrogenadas y los postres que, en muchos casos, se acercan por ración casi a las 1.000 Kcal.

ITALIANA.
En ciertos aspectos, esta cocina guarda muchos parecidos con la española dada la influencia mediterránea, siendo rica en verduras, frutas, arroces, pastas, quesos, aceite de oliva, aceitunas, carnes y pescados de calidad. La virtud de la salsa de tomate frito es que el licopeno (un antioxidante) está más biodisponible que en el tomate crudo.

sushi ASIÁTICA (CHINA Y JAPONESA).
En España se disfruta de una versión de poca calidad de la comida tradicional china, pues allí abundan verduras, sopas, arroz, pescados, carnes y tofu, con una forma de cocinarlas muy saludable como el wok -las verduras quedan al dente, lo que preserva mejor las vitaminas-. El tipo de comida japonesa disponible en España  ofrece gran variedad de platos de calidad, como el sushi.

TURCA.
El kebab es, dentro de la comida turca, el plato que más fama ha adquirido en España. Pese a abusar de las especias, lo positivo es que, de las comidas rápidas, el kebab no es la peor opción porque incluye cordero magro o pollo, y la salsa de yogur no es demasiado grasa.

MEXICANA.
A pesar de que la comida mexicana ha recibido mucho influjo de la americana y cuenta con contundentes platos, como los nachos con queso, también ofrece alimentos como el pimiento y el tomate con poderes antioxidantes. El chile picante, además de poseer efectos antiinflamatorios, tiene poder saciante y estimula el metabolismo de los lípidos.

México ya ha llegado a la cima en cuanto a sobrepeso y obesidad

El cribado obligatorio del riesgo cardiovascular en la población mexicana debería realizarse a partir de los 18 años de edad, según ha propuesto Enrique Morales, director del Centro de Investigación Cardiometabólico, en Aguascalientes (México), al Gobierno de este país en el Congreso Mexicano de Cardiología, celebrado la semana pasada en Guanajuato. “Los mayores de 18 deberían someterse obligatoriamente a análisis que midan su glucosa, colesterol, presión arterial e índice de masa corporal. Estos exámenes deberían repetirse cada tres años. El cribado, que debería ser sencillo y barato, podría hacerse en colegios, centros comerciales y otros lugares públicos”.

La razón que alega este experto es que “la dieta mexicana es una mezcla de fritos, comida basura y refrescos, además de rica en carbohidratos y grasas”. La combinación de dieta pobre y sedentarismo es causa de la obesidad epidémica.

“México lidera la cumbre del último ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sobre los países con mayor tasa de obesidad y sobrepeso, con un 69,5 por ciento de la población que presenta estos problemas”, puntualiza Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, destacando que “Estados Unidos actualmente se encuentra en el segundo puesto de esta lista, con un 68 por ciento de población que sufre obesidad y sobrepeso”.

SOCIEDAD ‘INMÓVIL’
Para Esperanza Torija, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, “el problema de la obesidad, tanto en España como en México, parte de que no hacemos ejercicio”.

Recomendaciones para una dieta sana

abril 15, 2013

El Médico en casa, Radio Toro

Comer pescado 3,4 veces a la semana es bueno para la salud y es un alimento que no puede faltar en una dieta saludable. Es especialmente recomendado para los niños y las embarazadas. El pescado es rico en proteínas, aminoácidos necesarios para formar y mantener los órganos. Nos aporta yodo, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Según Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “el consumo de pescado incide directamente en nuestro sistema hormonal y también en el inmunitario”. Por esta razón es bueno comer pescado a la noche, preferiblemente azul por su alto contenido de Omega 3, ya que ayuda a disminuir los niveles de inflamación celular por la mañana y también influye sobre la retención de líquidos.

No obstante, el impacto negativo medioambiental ha afectado en mayor grado los productos procedentes del fondo del mar o los que tienen un tamaño mayor, como los moluscos y el atún por ejemplo, que en algunos casos tienen una cantidad de toxinas importante. Por esta razón su consumo es desaconsejado a mujeres embarazadas o a niños menores de 2 años.

Por muy bueno que sea el pescado azul, hay que consumirlo unas tres veces a la semana, no más. El blanco prácticamente se puede comer todos los días. Según Bravo, “el pescado azul es un arma de doble filo: por un lado nos aporta una grasa muy buena (los pescados azules tienen más del 6%), pero si nos pasamos de esta cantidad recomendada, podremos tener algunos problemas de sobrepeso”.

Cuando estamos haciendo una dieta hipocalórica para reducir el peso, se recomienda no tomar más de un par de veces carne de ternera y evitar definitivamente el cerdo (o seleccionar sólo las partes más magras que no tienen ningún tipo de grasa).

Un menú ideal para los más pequeños

Los escolares tienen que tener un especial cuidado con el desayuno, ya que sólo un 9% de los niños españoles desayuna antes de ir a colegio. El experto en nutrición del IMEO recomienda que los más pequeños realicen un desayuno completo, en el que no falte un hidrato de carbono de bajo índice glucémico (cereales, pan centeno o integral), algo de grasa buena (aceite de oliva), proteína (leche, loncha de jamón, pavo o pollo), más una pieza de fruta. En media mañana hay que compensar bien con un sándwich de pan integral o bien con otra pieza de fruta.

A la hora de comer, es bueno que los niños que tomen legumbre (unas dos veces a la semana), ternera (dos veces semanales) y grandes cantidades de verdura. No abusar de la pasta, del arroz y las patatas, limitar su consumo a unas dos veces a la semana.

La merienda es fundamental y puede consistir en otro pequeño sándwich, el una pieza de fruta, un puñado de frutos secos o un lácteo bajo en grasa. Esto les ayudará a llegar a la cena con menos hambre y centrarse en cosas más saludables, como es un pescado o una verdura.

El tema de la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas, hay que dejarlo para algunos momentos puntuales, para los días festivos como algo excepcional.

Para escuchar el audio completo del programa “El Médico en casa” de Radio Toro, pulsa Play.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

septiembre 25, 2012

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.