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Trucos para elegir restaurante en vacaciones

julio 28, 2017

No conoces la ciudad, no controlas la cocina, no hablas el idioma, todo está lleno… ¿Dónde vamos a comer?  Estos son algunos trucos para que la tarea de elegir restaurante cuando estés de vacaciones no sea misión imposible.

Gastroactitud

​Da igual que estés en una isla de moda, en una zona de montaña, visitando Venecia, recorriendo Tailandia o descubriendo Lima, en vacaciones todos andamos un poco perdidos, más si viajamos en grupo y estamos en un país extranjero. Encontrar un buen restaurante en los núcleos más turísticos no será fácil, pero tampoco es imposible. Además de recopilar algo de información con antelación, estas sencillas pautas te pueden ayudar.

  1. Que esté lleno no quiere decir que sea bueno… pero es una pista. Un restaurante lleno hasta la bandera tiene dos lecturas: o es bueno o es barato.  O ambas cosas, aunque precio y calidad rara vez van de la mano. Es probable que haya mucha gente porque el precio sea bueno  pero la calidad de la comida no sea la que buscas. Para asegurarte tendrás que observar los platos e intuir si serán de tu agrado.
  2. Si solo hay turistas comiendo… Mala señal. Si estás en una zona muy turística intenta enterarte donde come la gente del lugar. Seguro que los restaurantes a los que van los locales ofrecen más calidad y mejores precios. Es probable que no estén en la zona más concurrida  y que no se sean los más bonitos, pero tienes muchas posibilidades de que se coma bien y que ofrezcan  interesantes especialidades locales.
  3. La higiene es lo primero.  No hace falta que seas Alberto Chicote en Pesadilla en la cocina pero párate un momento y observa la limpieza del local: mira como está el suelo, el mobiliario, los vasos, pasa al baño, y si puedes ver la cocina o la barra fíjate si todo está ordenado y limpio. Si no te inspira confianza es mejor que te vayas y busques otro lugar. Si estás en Asia, África o algunas zonas de Sudamérica, ten en cuenta que los estándares de higiene no son los mismos que en Europa, Estados Unidos, etc. No olvides que un local puede ser humilde y estar muy limpio… y todo lo contrario.
  4. El olfato no engaña. Si del restaurante salen buenos aromas y al entrar el olor es agradable tienes bastantes garantías de que la cocina sea buena. Por el contrario evita los locales donde huele a aceite refrito (olor a fritanga), a humedad y otras notas desagradables.
  5.  ¿Menú turístico? No gracias. Los menús turísticos suponen precios más altos y cocina poco auténtica. No te fíes de las fotos: por desgracia lo que llega a la mesa no se parece ni de lejos a ellas. Los locales más auténticos es probable que no tengan el menú en otro idioma que no sea el del país que visitas, en ese caso mira lo que están comiendo en las mesas de alrededor, elige lo que más te guste y házselo entender al camarero.
  6.  ¿Están contentos los clientes? Si quienes están comiendo en el restaurante que has elegido están disfrutando de la comida es que la elección va por buen camino. Obsérvalos antes de decidirte, te darán muchas pistas. También los camareros: que no corran, que no gritén, que atiendan con educación… Todo eso contribuirá a tener una grata experiencia.
  7. Buen servicio, buen ambiente, la mejor ubicación… Si no estás seguro de que la comida vaya a ser buena, al menos elige un restaurante con ambiente agradable, buen servicio o unas vistas inmejorables. Un camarero amable o disfrutar de una puesta de sol para recordar, pueden hacer subir puntos a una comida mediocre. No olvides que el sitio se paga… pero a veces no importa si el espectáculo lo merece. La mejor vista no garantiza la mejor comida, se trata de priorizar.
  8. Platos sencillos, acierto seguro. A la hora de elegir el menú, evita la sofisticación innecesaria, la simplicidad es la mejor guía, sobre todo cuando te enfrentas a una cocina que no conoces. Huye de las cartas largas: es imposible hacerlo todo bien. Si solo conoces unas cuantas especialidades de la cocina local, intenta que te las preparen en el restaurante que elijas, de esa forma irás sobre seguro,  salvo que quieras vivir una auténtica aventura gastronómica. Si estás en un país tropical evita comer alimentos crudos.
  9. Contrasta opiniones de usuarios. Los portales con opiniones de usuarios te servirán pero tendrás que cruzar información para intentar acertar.

Cómo hacer un bufé libre de excesos

agosto 26, 2016

EFE, Hoy digital
26_08_2016-HOY_VIERNES_260816Para evitar que la abundante y variada oferta de comida y bebida del “todo incluido” que ofrecen numerosos restaurantes y hoteles se transforme en digestiones pesadas y kilos de más, los nutricionistas ofrecen pautas que ayudan a prevenir y compensar los excesos del bufé libre…

El “bufé”, término derivado del idioma francés que designa una “comida en la que todos los alimentos están dispuestos a la vez en una o varias mesas para que los comensales, de pie, elijan lo que prefieran”, puede tener un impacto muy diferente en quienes los consumen cuando se le añade la palabra “libre”.

Es que los también llamados restaurantes o servicios de tenedor libre o “self service” (autoservicio), que permiten comer y beber todo o casi todo lo que uno desee pagando un precio fijo, pueden ser buenos para el bolsillo, pero peligrosos para la silueta.

No todo lo que reluce es oro y la abundancia no siempre conviene cuando se trata de comer por placer y no por deber, recalcan los expertos en nutrición, recordando que hay que evitar que la suculenta y variada oferta de comida de los bufés libres y los menús “todo incluido” nos conduzca al libertinaje gastronómico.

Esta modalidad es aceptable si se practica con acierto y moderación, aclaran los expertos en nutrición.

“No es malo buscar la mejor opción en la relación calidad-precio en la comida, pero aprovecharlo para cometer continuos excesos durante un lapso prolongado como las vacaciones, puede sumar de 0.5 a 1.5 kilos de más al cuerpo por cada semana”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

El riesgo de la glotonería. “Hace años, el sistema de restauración de estilo bufé se centraba en cruceros y restaurantes de hotel, pues está diseñado para dar de comer a un gran número de personas en un horario más o menos amplio”, explica a Efe, el portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com).

Bravo indica que este modo de comidas era muy común esencialmente en las épocas estivales y vacacionales.

Explica que en los últimos años al bufé tradicional se han incorporado variantes importadas de las influencias brasileñas, chinas y americanas, donde se paga una cantidad fija por comer todo lo que uno quiera.

“A estos restaurantes se suele acudir en cualquier época del año y sin un motivo concreto, salvo salir a comer fuera de casa”, explica Bravo.

Consultado por Efe sobre las características nutricionales que suelen tener las comidas de estos establecimientos, Bravo responde que “en los bufés de hoteles o cruceros la variedad y la calidad suele ser más alta que en las opciones “come todo lo que quieras”, principalmente por la sostenibilidad del propio negocio”.

“En general, y centrándonos en las opciones más cotidianas, para que un bufé libre sea rentable debe acudir a alimentos de calidad nutricional media, que sacien el apetito de forma temprana y no tengan muy alto coste”, señala este experto en nutrición.

Por eso, “lo habitual es encontrar en ellos arroz, patatas, opciones harinosas, como la pasta, la empanada o similares, carnes o derivados cárnicos como salchichas, pollo en salsa, charcutería, quesos, huevos, postres dulces y repostería en general”, apunta. “Las características nutricionales de estos alimentos no se encuadran dentro de las más saludables si tenemos en cuenta el factor cantidad de micronutrientes (vitaminas, minerales…) por cada caloría aportada, indica el experto del IMEO.