Las 3 deficiencias nutricionales más comunes y cómo combatirlas

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición lleva años advirtiendo de las ingestas insuficientes de ciertos nutrientes por parte de la población española. Son un problema de salud serio y hay que ponerle fin

Alimente El Confidencial, por Álvaro Hermida

Podemos creer que llevamos una dieta completamente equilibrada, que nuestra alimentación es inmejorable y que, al menos en ese aspecto, lo tenemos todo cubierto. La realidad puede ser bien distinta. Diversos estudios y encuestas muestran que tanto la población mundial como la occidental, como la europea e incluso los propios españoles (que gozamos de nuestra famosísima dieta mediterránea) tenemos serias deficiencias alimentarias que son más que comunes. Ponerles freno es algo fundamental tanto para nuestra salud como para la de aquellos que están a nuestro cargo, como los más mayores o los más pequeños (que son los dos grupos poblacionales que más riesgo tienen de sufrir estas carencias nutricionales).

Es por esto que desde Alimente mostramos cuáles son las insuficiencias más comunes y también los mejores métodos para evitarlas.

Hierro

Es la causa principal de la anemia. Este metal es necesario para nuestra sangre, dado que se une a la hemoglobina para conferir a los glóbulos rojos la capacidad de transportar oxígeno, el gas de la vida.

Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, el 25% de la población mundial tiene insuficiencia de este nutriente, y eso es un gran problema. De todos modos, es menos común en los países desarrollados debido a la mayor ingesta de carne. Esto se debe a que existen dos tipos de hierro alimentario:

  • Hierro ‘hemo’. Solo se encuentra en alimentos de origen animal, principalmente en la carne roja. Como se explica en un estudio de Adrian R. West y Phillip S. Oates, de la Universidad del Oeste de Australia, se encuentra en la hemoglobina (el pigmento rojo de las células sanguíneas, que está cargado de este metal). Es el que es más fácil de absorber por parte de nuestro organismo, dado que se encuentra en la misma forma en la que lo vamos a utilizar.
  • Hierro ‘no hemo’. Es el que se halla en los alimentos vegetales. Aunque muchas de estas comidas son extraordinariamente ricas en este nutriente, para nuestro cuerpo es más difícil procesarlo y utilizarlo, por lo que repercutirá menos en nuestra salud.

Aquellas personas que no comen carne, como veganos y vegetarianos, son un grupo en riesgo de padecer deficiencia de hierro debido a que el único que consumen es el ‘no hemo’. Así se ha probado en diferentes estudios, entre los que destaca uno de los investigadores A. WaldmannJ. W. KoschizkeC. Leitzmann y A. Hann, de la Universidad de Hannover, en Alemania. En este trabajo científico se especifica que, a pesar de que las mujeres veganas que formaban el grupo de estudio consumían cantidades diarias de hierro superiores a las recomendadas de forma diaria, el 40% de ellas sufría deficiencia de este micronutriente, lo que implica que “deberían seguir un control más estricto y, en caso necesario, tomar suplementos alimentarios”.

Foto: iStock.
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Los síntomas de la anemia, la enfermedad más común provocada por la falta de hierro, que reduce la habilidad que tiene la sangre para transportar oxígeno, son: cansancio, debilidad, sistema inmune debilitado y una menor actividad mental.

Según los National Institutes of Health (NIH) estadounidenses (algo así como nuestro Ministerio de Sanidad), los alimentos que más hierro contienen son los siguientes (100 gramos de cada una):

  • Ostras: 51% de la cantidad diaria recomendada (CDR).
  • Judías blancas: 50% de la CDR
  • Hígado de ternera: 44% de la CDR
  • Lentejas (50g): 20% de la CDR.
  • Sardinas: 15% de la CDR.
  • Guisantes: 14% de la CDR.
Foto: iStock.
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El problema es que la inmensa mayor parte de estos alimentos son vegetales, con lo que tienen hierro ‘no hemo’, más difícil de absorber. Por el contrario, como explican desde el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, un filete de ternera de 100 gramos contiene tan solo 1,85mg de este mineral, lo que supone únicamente el 12% de la CDR. Pero dado que su absorción es mucho mejor que la del hierro de las lentejas, su valor nutricional también es mucho mayor (en lo que a este metal se refiere).

Yodo

Este elemento es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestra glándula tiroides, una de las más importantes de nuestro organismo. Su deficiencia produce una enfermedad llamada bocio (aunque no es su única causa), que consiste en un crecimiento descontrolado de la glándula. Las hormonas tiroideas, que controlan en gran medida nuestro metabolismo, se basan en el yodo, con lo que su deficiencia también afecta al resto de reacciones químicas que tienen lugar en nuestro organismo.

Un único gramo de alga kombu contiene 2.353 microgramos de yodo, un 1.568% de la CDR

Según la encuesta ENIDE, elaborada por el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), que evalúa la calidad nutricional de la dieta de los españoles, “el déficit de yodo se considera un problema sanitario grave en nuestro país, especialmente en mujeres en edad fértil“. Según este informe, dependiendo del género y la edad de la población, el porcentaje con deficiencia de yodo oscila entre el 21% y el 34%.

Pero otro problema que tiene este nutriente es la dificultad que tenemos para obtenerlo. Los alimentos realmente ricos en este nutriente son escasos y todos tienen una procedencia marina. Por ejemplo, el alimento que mayor cantidad de yodo contiene es el kelp (una serie de ‘algas’ -que en realidad no lo son- de las que la kombu forma parte). Según un estudio publicado por los investigadores Theodore T. Zava y David T. Zava, del ZRT Laboratory, en Estados Unidos, un único gramo de alga kombu contiene 2.353 microgramos de yodo, un 1.568% de la CDR.

Foto: iStock.
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De todos modos, no es el único alimento rico en este micronutriente. También destacan:

  • Bacalao (100 gramos): 77% de la CDR.
  • Yogur (245 g): 50% de la cantidad diaria recomendada.
  • Huevos (1): 16% de la CDR.

Por último, una de las mejores fuentes de este mineral es la sal, pero no cualquiera vale. Más de una vez habremos visto a la hora de comprar el típico ‘saco’ de 1 kg que pone ‘sal yodada’. Básicamente es sal enriquecida, porque el aumento de este elemento no altera su sabor y se une muy bien a este condimento. Se popularizó su consumo ya en el siglo pasado debido a que la carencia de yodo en la población europea era muy preocupante. Si sustituimos nuestra sal corriente por la versión más nutritiva, nos estaremos haciendo un favor.

El problema es que, según el profesor Henry Völzke, de la Universidad de Greifswald, en Alemania, que es coordinador del proyecto EUTHYROID, “en Europa, tan solo el 27% de los hogares tiene acceso a sal yodada, dejando a unos 350 millones de ciudadanos expuestos a la deficiencia de este mineral y sus consecuencias”. Según el profesor, legislar es lo más importante: “Las políticas de fortificación con yodo voluntarias no están funcionando y la industria recibe mensajes contradictorios. Necesitamos unos niveles controlados de yodo en toda la sal (la de mesa, la de la industria alimentaria y la de la industria ganadera). Sin restricciones. Nececesitamos legislación“.

Vitamina D

Es una de la que más hablamos. Esto se debe a que es, con diferencia, la más difícil de conseguir. Muy pocos alimentos la contienen en cantidad suficiente y, aunque también podemos metabolizarla gracias al efecto de los rayos solares en nuestra piel, esto solo surte efecto en meses muy soleados, y tampoco lo hace con la eficacia ideal.

“Se advierte que la población española tiene una ingesta deficitaria de vitamina D”

Según la encuesta ENIDE anteriormente mencionada, los españoles no vamos bien en lo que a vitamina D se refiere: “Se comprueba que no se alcanzan los niveles de referencia, en especial para los tramos de edad más avanzados, en concreto en mujeres entre 45 y 65 años, donde solo se observan ingestas del 19% de la cantidad diaria recomendada. Dado que las ingestas por debajo del 80% de la CDR son indicativo de deficiencia, se advierte que la población española tiene ingestas deficitarias de vitamina D”.

Foto: iStock.
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La pregunta que no podemos evitar hacernos ahora es: ¿cómo podemos evitarlo? Decíamos más arriba que no hay una gran cantidad de comidas ricas en vitamina D, por lo que tiende a suplementarse con complementos alimentarios. De todos modos, si queremos hacerlo a la ‘vieja usanza‘, estas son las comidas que más contienen:

  • Aceite de hígado de bacalao. La línea divisoria entre lo que es complemento alimentario y lo que es comida está muy borrosa en este caso. Una cucharada sopera contiene el 227% de la cantidad diaria recomendada, según datos de la base de datos de composición de alimentos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
  • Pescado azul. Ya sabíamos que era muy nutritivo. Sus grasas, aunque abundantes, son buenas para nuestra salud cardiovascular, como ya se ha demostrado con anterioridad. Pero también podemos recurrir a caballas, salmones, sardinas y truchas para suplir nuestra carencia de vitamina D. Por ejemplo, como explican desde el USDA85 gramos de salmón (cocinado) contienen el 75% de la CDR, lo que está más que bien.
  • Huevos. En el caso de que no soportemos los productos marinos, nuestra única opción será echar mano de este producto avícola. Da igual que nos hinchemos a claras, pues la vitamina D solo se encuentra en la yema. Esta parte del huevo, al menos en un ejemplar grande, contiene el 7% de la CDR, lo que no es demasiado, pero es aceptable.

Llevar una dieta equilibrada requiere esfuerzo y dedicación. Pero está claro que hay ciertos nutrientes que no ingerimos en la cantidad que deberíamos. Hacer frente a este problema de salud pública es muy importante para nuestra salud y para la de los que nos rodean.

¿Estás a dieta? Te decimos qué alimentos te ayudarán a conseguir tus metas

Vix, por Sebastián Pérez

¿Estás haciendo dieta, pero te parece difícil dejar de comer y tienes hambre todo el tiempo? Esto se debe principalmente a que en la mayoría de estos regímenes alimenticios se hace una reducción drástica de las calorías. A su vez provoca que bajes muy rápido de peso, pero también un efecto de rebote cuando regresas a tus viejos hábitos.

De acuerdo con el Instituto Medico Europeo de la Obesidad, para evitar que comas de más en un intento por aplacar tu hambre durante y después de tu dieta, es necesario que consumas alimentos que tengan de saciedad sin que contengan muchas calorías. Por ejemplo:

#1 Plátano

Si vas a comer algo antes de dormir que sea un plátano, esta deliciosa fruta está llena de fibra, potasio, vitamina C y B6, además de que combate el insomnio, un mal que provoca que subas de peso. Entre más verdes los comas, mejor, ya que llenan más.

#2 Aguacate

Esta fruta nativa de México tiene grandes beneficios para tu salud, como la reducción del colesterol en la sangre. Además es un gran aliado en la pérdida de peso. Su consumo quita el hambre muy rápido gracias a que contiene grasas naturales Omega 9, además de azucares saludables que contribuyen a una buena nutrición.

#3 Yogur griego

Este tipo de yogur, más cremoso, contiene el doble de proteínas que el convencional, lo que contribuye a retrasar la sensación de hambre.

#4 Queso curado

Una combinación ganadora para un snack que te ayude a perder peso y a saciar tu hambre es el queso con pan integral, lo que significa que consumes proteína y fibra a la vez. Es el desayuno ideal en la mayoría de las dietas, ya que te quita las ganas de comer.

#5 Aceite de oliva

Si aderezas tus ensaladas con aceite de oliva extra virgen potenciarás la quema de grasas y se te quitarán las ansias por comer.

#6 Café negro

Está comprobado que una taza de café, sin crema ni azúcar, es buena para la salud: mejora el metabolismo y quita el hambre unas horas.

#7 Agua

Ocupa un gran volumen en tu estómago, por lo que si lo combinas con los alimentos de tu dieta, sentirás que has comido lo suficiente.

#8 Frutos secos

Los arándanos o las pasas, además de ser deliciosos, contribuyen con azucares buenos a tu organismo, lo que provoca una sensación de saciedad.

#9 Almendras

Las almendras contienen una gran cantidad de aminoácidos, proteínas, grasas saludables y vitamina E, estos combinados te ayudan a sentirte lleno.

#10 Carne magra

Por su alto contenido de hierro y proteínas de alta calidad, además de su bajo contenido de grasas animales, ayuda a no descuidar la nutrición y cuidar el peso.

La dieta de Shakira (“¡Vaya locura!”) para bajar 10 kilos como Jennifer López

La colombina se prepara para los modelitos veraniegos

Diario Gol

No son pocos y pocas las que están deseando que llegue el verano para poder lucir sus mejores modelitos en las playas. De ahí que también sean muchos los que estén empezando ahora la famosa operación bikini.

Una operación que parece ser que también ha empezado Shakira. De hecho, en los últimos días han sido varias las fotos y vídeos que hemos podido ver de la cantante colombiana quemando calorías con su entrenadora personal, la famosa Anna Kaiser.

La dieta de Shakira

Parece ser que el largo invierno después de la exitosa gira ha hecho que la colombina agane algunos kilos que ahora quiere quitarse de encima como hizo en su día también Jennifer López, otra de las celebrities que ahora está más en forma que nunca.

Entre ejercicio y dieta estricta seguro que la pareja de Gerard Piqué consigue llegar a las playas tan estupenda como siempre. De momento no sabemos la dieta que está siguiendo Shakira, lo que sí sabemos es la que ha seguido en alguna que otra ocasión fruto también de su trabajo con la ‘entrenadora de la famosas’.

Para el desayuno una tostada de pan integral con futas y un vaso de naranja y té. A media mañana si siente hambre puede comer toda la cantidad de frutas que desee más un yogur bajo en calorías.

En cuanto a la comida la cantante se alimenta de ensaladas combinadas con algún tipo de carnes magras (pollo, pavo o pescado) y como postre más frutas. Por último, la cena, que consiste en sopa de verduras, una rebanada de pan integral, ensaladas, una fruta a elección y gelatina dietética.

Una dieta que ha provocado muchos comentarios en las redes sociales. Comentarios como “¡Vaya locura!”, “Qué fuerte” o “Esa dieta es de las más bestias que he visto en mi vida”. En pocas semanas veremos si ha dado o no resultado. Seguro que la colombiana no defrauda a sus seguidores.

¿Por qué es el yogur un alimento tan completo?

CuidatePlus

Dentro del grupo de los lácteos encontramos el yogur. Los expertos en Nutrición suelen recomendar tomarlo una vez al día, ¿por qué? ¿Qué hace que tanto en los patrones habituales de alimentación, como en los planes de adelgazamiento se incluya el yogur?

“A día de hoy todas las recomendaciones justifican la presencia de los lácteos dentro de una dieta equilibrada (salvo en patologías muy concretas) puesto que se trata de un grupo de alimentos de consumo diario. El yogur es un alimento que por sus características ocupa un lugar muy especial dentro de los lácteos”, indica Leila Pérez, dietista nutricionista del Hospital Vithas San José, en Vitoria.

La experta señala dos razones que justifican esa posición privilegiada dentro de los lácteos:

  • Aporte de calcio: la mayor cantidad del calcio de la dieta proviene del grupo de los alimentos lácteos. Por ello, el yogur al ser un alimento tradicional de nuestra dieta y por aportar otra serie de minerales, vitaminas y macronutrientes, puede cubrir parte de nuestras necesidades diarias de lácteos y calcio de manera placentera y de forma saludable.
  • Se adapta a nuestras necesidades: en la actualidad tenemos a nuestra disposición un abanico muy amplio de opciones que nos permiten que elijamos el yogur que más se adapte a nuestras necesidades: desnatados, enteros, enriquecidos, edulcorados, sin edulcorar, de sabores, naturales, líquidos, etc.

    “Todo ello hace que sea un alimento versátil, pudiendo ser utilizado para comer solo o utilizarlo para diferentes preparaciones dulces o saladas; siempre debemos tener en cuenta que una dieta saludable debe ser también placentera y el yogur es un alimento que puede cumplir ambas condiciones”, añade la experta.

De gran calidad nutricional

Pero si profundizamos más, nos encontramos que estamos ante un alimento de una densidad nutricional alta, es decir, aporta muchos nutrientes con pocas calorías, “lo que significa que es un alimento denso en nutrientes, en comparación con los alimentos que aportan calorías vacías”, añade Pérez.

¿Y qué significa que sea un alimento denso en nutrientes? Andrea Marqués, directora del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), aclara que en el yogur podemos distinguir los tres macronutrientes principales:

  • Proteínas: en este caso caseína, la proteína de la leche.
  • Hidratos de carbono: azúcar en forma de lactosa.
  • Grasas: “hoy en día hay una oferta de desnatados con una amplia gama de sabores. Eso nos da la ventaja para incluirlo en las dietas de adelgazamiento. Además, las calorías del yogur son reducidas. Un yogur natural edulcorado con poco azúcar suele rondar las 80 calorías, por lo que como tentempié está muy bien y también nos permite hacer combinaciones con fruta y frutos secos”, añade la especialista del IMEO.

Además de las características que ya hemos especificado, hay otras que hacen que este alimento sea tan completo. Marqués añade que otra propiedad ventajosa del yogur es que su calcio es de fácil absorción. “El calcio se absorbe muy bien si se encuentra en una matriz láctea como el yogur. El consumo de un lácteo al día a través del yogur nos está ayudando a mantener los niveles de calcio en pacientes con menopausia, osteoporosis, etc.”.

También destaca la presencia de los probióticos en algunas de las variedades, lo que favorece el mantenimiento de la microbiota o flora intestinal y ayuda al sistema de defensas. “La virtud de los probióticos es que son bacterias positivas que van a llegar a nuestro intestino favoreciendo la el equilibrio de la flora bacteriana. Es cierto que parte se pierde con el proceso de la digestión porque el pH del estómago es ácido, pero las bacterias del yogur pueden atravesar la barrera ácida del estómago y nos ayudan a mantener esa flora saludable”, aclara.

Por último, la especialista del IMEO señala que para que se cumplan todos estos beneficios del yogur es importante que sea un yogur de calidad. Para distinguirlos aconseja revisar la lista de ingredientes y elegir aquellos que incluyan como máximo 3 o 4 ingredientes.

¿Puedo comer yogur si tengo problemas para digerir la lactosa?

La respuesta es sí, tal y como señalan ambas expertas. La dietista nutricionista del Hospital Vithas San José especifica que esto es posible gracias a la fermentación láctica, el proceso por el que la leche pasa a convertirse en yogur. A través de esa fermentación bacteriana una parte importante de la lactosa se transforma en ácido láctico y por ello muchas personas que tienen problemas para digerir la lactosa pueden consumir el yogur.

No te olvides de comer yogur si estás tomando antibióticos

Por último, las especialistas destacan que este proceso de fermentación láctica también resulta beneficioso para mantener la flora intestinal de las personas que toman antibióticos. “El antibiótico está destinado a matar unas determinadas bacterias que son las que están produciendo la infección, pero muchas veces no es selectivo y destruyen todas las bacterias, sin distinguir las bacterias que son beneficiosas para nuestra microflora intestinal de las bacterias que son patógenas y que nos causan la enfermedad.

Por este motivo, “al tomar los antibióticos favorecemos que se pierda la flora positiva y las defensas”, apostilla Márquez, quien indica que al tomar yogur propiciamos que se mantenga la flora.

Siete recetas con quinoa ideales para el desayuno

Si ya has decidido dejar a un lado los cereales comerciales que son una gran fuente de azúcar y la avena se ha vuelto monótona cada día, hoy dejamos siete recetas con quinoa ideales para el desayuno que te ayudarán a variar tu primer comida del día y a nutrirte de forma saludable.

La quinoa es un pseudocereal que puede ayudarte a comer mejor, pues ofrece hidratos con más fibra y proteínas que sacian y además, es rica en minerales y vitaminas que el cuerpo necesita, por ello, hemos seleccionado siete propuestas de desayuno con este gran alimento.

Siete desayunos con quinoa

Vitonica, por Gabriela Gottau
Para no acudir siempre a la avena o las tostadas de pan integral, podemos elaborar alguno de los siguientes desayunos con quinoa, muy nutritivos y sabrosos:

  • Pan de quinoa que podemos consumir junto a un zumo de naranja, tostado con aceite de oliva y tomate o bien, a modo de bocadillo con queso fresco, pechuga de pavo y tomate.
  • Yogur con quinoa: una vez lavada y cocida la quinoa, podemos mezclarla con el yogur tal como si fuera otro cereal y combinarla con frutas frescas y semillas para lograr un desayuno completo y nutritivo.
  • Quinoa con leche: en reemplazo del tradicional arroz con leche podemos hervir quinoa en leche para lograr un nutritivo, sabroso y reconfortante porridge rico en fibra, proteínas e hidratos, ideal para acompañar con nueces picadas y plátano en rebanada.
  • Quinoa con chocolate amargo y fruta: una receta muy sabrosa y colmada de antioxidantes así como de vitaminas y minerales que te dejará saciado de forma saludable.
  • Barritas de quinoa: ideal para veganos y celíacos que desean acompañar un vaso de zumo u otra infusión con un plato diferente. Resulta una receta muy sencilla de realizar y que puede trasladarse fácilmente al trabajo o al colegio.
  • Quinoa con manzana y canela: una opción rica en antioxidantes, fibra y proteínas de calidad que puede resultar muy reconfortante en un día frío si se consume templada.
  • Porridge de quinoa con compota de fresas: para aprovechar las fresas de temporada podemos elaborar este original porridge colmado de sabor y buenos nutrientes, sobre todo vitaminas, minerales y antioxidantes.

Éstas son siete recetas con quinoa ideales para variar tus desayunos con preparaciones nutritivas y muy sabrosas que todos podemos realizar en casa.

Las claves de la alimentación durante la lactancia

En este periodo, las madres necesitan más nutrientes y calorías para generar leche suficiente y de calidad

La Nueva España
lactanciaLa lactancia materna es un periodo en el que la mujer precisa mayores requerimientos nutricionales y un aumento de la ingesta calórica, de unas 500 kilocalorías más al día, ya que afecta significativamente al volumen de leche y a su composición en nutrientes.

Así lo ha señalado la responsable de Nutrición y Salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB), Carolina Muro, que recuerda no obstante que la calidad de la leche también depende, además de la nutrición materna, del número de veces y la fuerza de la succión del niño y la edad gestacional de la madre en el momento del parto.

En términos generales, las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 mililitros de leche al día, con un elevado valor energético y rico contenido en micronutrientes, lo que hace que tengan mayores requerimientos de energía que las mujeres no lactantes.

El consumo de proteínas es fundamental en este periodo y “al menos el 50 por ciento de las proteínas deben ser de alto valor biológico”, señala Muro. Además, se recomienda consumir entre un 30-35 por ciento de lípidos, principalmente aquellos que provienen del pescado azul, ya que los lactantes consiguen mejores resultados en las pruebas de evaluación neurológica.

Los hidratos de carbono también son fundamentales en esta etapa pero se puede mantener el mismo porcentaje que las mujeres no lactantes, y deben aportar entre un 50-55 por ciento de las kilocalorías totales ingeridas.

Micronutrientes

Además, esta especialista recuerda que “durante la lactancia los micronutrientes como el hierro, el calcio y el yodo son fundamentales”. El hierro se encuentra en alimentos animales y vegetales como la carne, hígado, huevos, pescado, almejas, mejillones, legumbres, acelgas o espinacas.

Por otro lado, el calcio contribuye al mantenimiento de los huesos y su déficit puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre los años posteriores. Durante la lactancia, las necesidades son especialmente elevadas para la producción de la secreción láctica, por lo que se debe asegurar su aporte recomendando con un consumo diario entre 1200-1500 miligramos al día de calcio en la dieta.

Para ello, se aconseja consumir alimentos ricos en calcio como leche, yogur, cuajada, queso, acelgas, espinacas, escarola, frutos secos (almendras, avellanas, nueces) y legumbres (soja, lentejas, alubias, garbanzos).

Y para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas, las mujeres lactantes deben tomar como mínimo 200-290 microgramos de yodo diario, que se encuentra en el pescado de mar; caballa, verduras, carne, huevos, marisco, además de utilizar, como recomendación, sal yodada.

Los requerimientos de vitaminas, tanto liposolubles como hidrosolubles, se ven incrementados durante la lactancia, especial relevancia adquiere la vitamina A por su papel en el sistema inmunitario, en la visión y en la diferenciación celular, que debe incrementarse 500 microgramos al día con respecto a una mujer no lactante. La vitamina A predomina en vegetales de hoja verde, así como en tomate, zanahoria y el pimiento.

Las vitaminas hidrosolubles (las del grupo B) deben aumentarse entre un 30 y un 50% con respecto a una mujer adulta no lactante, están presentes en multitud de alimentos como vegetales, frutas, legumbres, cereales, lácteos, carne.

Después del pecho? ¿qué?

Aproximadamente cuando el bebé cumple medio año es necesario el aporte de otros alimentos, al tiempo que se despierta la curiosidad por nuevos sabores y texturas. Por eso, los expertos aconsejan empezar a introducir en su dieta nuevos alimentos.

A partir de los 4-6 meses se introduce de manera gradual, fruta, verduras, hortalizas y cereales sin gluten. Y a partir del sexto mes, ya con gluten. Con medio año de vida se pueden comenzar a incluir en la alimentación carnes magras, quitando la grasa visible y la piel de las aves.

A partir del octavo o noveno mes se pueden introducir pescado y huevos, y al año pueden comenzar a comer legumbres. Hasta los dos años no se deben incorporar las frutas tropicales, y de manera individual para detectar posibles alergias.

Fuentes EP

Destierre el hambre psicológico

‘Para muchas personas con sobrepeso la cuestión no es qué comer, sino cuándo parar de comer’, recalcan desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que explica cómo controlar el hambre psicológico, aquel que no surge de la necesidad fisiológica sino de la ansiedad.
EFE, Vanguardia de México

48534_1Madrid, España.- “La proliferación de la denominada ‘comida rápida’, no es el único indicador de que algo falla en nuestra relación con la comida”, según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición.

Para este especialista “la clave está en cuándo parar de comer, ya que hoy en día consumimos muchas más calorías de las que necesitamos, unas 3.437 calorías de media por habitante, pero la mayoría de las mujeres y los hombres no necesitan más de 2 mil o  2 mil 500 calorías al día, respectivamente”.

Según Bravo, “es muy importante saber distinguir entre el hambre que surge a raíz de una necesidad fisiológica y la ansiedad, que podemos describir como un ‘hambre psicológico’, nutrido muchas veces por el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento”.

“Por esta razón, lo mejor es asegurarnos de no tener hambre realizando entre cinco y siete ingestas diarias”, sugiere el experto del IMEO, que explica que una ingesta es el conjunto de sustancias que se ingieren en un lapso determinado.

“Las personas que por motivos de trabajo se ven obligados a desayunar o cenar, respectivamente, muy temprano o muy tarde, deberían aumentar las ingestas habituales con una ‘post cena’, que puede consistir en un yogurt antes de ir a la cama, y un segundo tentempié a media mañana”, añade.

“El hambre producido por realizar pocas ingestas al día es el aliado perfecto para la ansiedad y los atracones psicobioquímicos”, destaca este experto.

PLANIFICAR LA ALIMENTACIÓN: ALGO ESENCIAL

Incluir siempre proteínas, carbohidratos y grasas saludables en cada comida principal, es otra forma de asegurarnos que, a lo largo del día, no tengamos hambre, según Bravo quien, sin embargo, recomienda “evitar los dulces y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales o con alto contenido en fibra”.

Para este nutricionista, “es esencial planificar nuestra alimentación. Así evitaremos improvisar cuando sentimos hambre. Siempre es mejor llevarnos la lonchera, la pieza de fruta, el bocadito o el yogur al trabajo, que sacar chocolatinas, dulces, panadería industrial y otros productos de la máquina expendedora”.

Para rebajar la ansiedad, el IMEO recomienda no saltarse las comidas y evitar dietas impersonales, demasiado estrictas o que limiten nuestra vida social, porque a largo plazo fracasan, y dormir de siete a ocho horas al día, lo que favorece el biorritmo de vitalidad diurna y descanso nocturno.

“Eliminar la cafeína -presente en el café, en el té o en las bebidas energéticas- también es positivo para disminuir el estrés, así como tomar todos los días de dos a cuatro onzas de chocolate con 70 por ciento de cacao puro o más, porque potenciará nuestro bienestar emocional”, según este experto en nutrición.

“Las personas que intuyen que comen por ansiedad es recomendable que se hagan un control de serotonina, acetilcolina y dopamina cerebral, ya que estas tres hormonas son habitualmente las responsables del estrés y la ansiedad y, si sus niveles están bajos, pueden corregirse  mejorando los hábitos nutricionales y de actividad física” , de acuerdo a Bravo.

“Si seguimos con ansiedad, podemos utilizar productos de fitoterapia como el frijol terciopelo (Mucuna Pruriens), una planta cuya semillas favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso,  o la Griffonia, unas semillas africanas que contribuyen a reducir los estados ansioso y depresivos sin afectar al funcionamiento del cerebro ni crear adicción”, según el experto.

ALGUNAS CLAVES PARA PARAR DE COMER TANTO

Rubén Bravo ofrece a Efe, algunas sencillas pautas  para poder controlar la sensación de hambre incontrolable y la ansiedad.

¿Cómo nos damos cuenta de estamos comiendo por hambre psicológico?

El indicativo más claro de una ingesta compulsiva consiste en comer rápido, sin saborear la comida y terminar en pocos minutos con nuestro plato. Otras pistas del hambre psicológico son ingerir cantidades excesivas de alimentos y picotear en exceso antes de los platos principales, algo común en la gente de la gran ciudad cuando llega a su casa por la noche.

¿Por qué cuando comemos por ansiedad solemos elegir la comida rápida?

Estamos hablando de un trastorno de adicción a la comida. En cuanto dejemos de comer la ‘fast food’, tendremos una etapa de síndrome de abstinencia y, al superarla, irá disminuyendo la necesidad irrefrenable de tomar ese tipo de comida.

¿Qué ejercicios ayudan a controlar la alimentación compulsiva?

El ejercicio aeróbico divertido, grupal y con música es la mejor actividad física reguladora del perfil emocional, ya que trabaja directamente sobre el estrés, la ansiedad e incluso la depresión. Ejercicios como la zumba, el baile de salón, el aerobic o el spinning, son los más indicados.

¿Qué podemos hacer si nos acomete un ansia irresistible de comer?

Intentar comer despacio, mientras luchamos por controlar la situación, escogiendo primero alimentos proteicos, que tienen mayor poder saciante.

¿Qué podemos hacer para saciarnos antes y así parar de comer?

Evitando el exceso de cantidad y las comilonas favorecemos la rigidez gástrica. Cuando se ingieren  alimentos, el estómago se dilata y estimula una serie de mecanismos situados en sus paredes que transmiten información a una zona llamada “centro de la saciedad”, que es una de las encargadas de indicarnos que ya hemos comido bastante. Si acostumbramos al estómago a recibir las cantidades justas de comida, se volverá más rígido y nos será mucho más fácil controlar el apetito.