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No tiene ni idea de lo que es saludable

julio 12, 2017

La enorme cantidad de mercurio que los pescados azules de gran tamaño, como el atún o el emperador, acumulan en su grasa puede ser neurotóxica. Su omega 3 es esencial para el organismo, pero quizá nadie le había dicho antes los riesgos que se pueden derivan de su consumo en grandes cantidades.

Buenavida, El País
Llevar una vida saludable es tendencia. Tanto que una de cada tres familias, según según un estudio de la consultora Nielsen, ha vetado algún alimento o ingrediente en sus comidas en busca de una rutina más sana. Y es más: el 18% de los hogares en España sigue una dieta baja en grasas, aunque, según las encuestas de la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y Nutrición, el 40% de los que siguen regímenes especiales lo hace sin la supervisión de un médico u otro profesional sanitario.

Y no solo en la dieta. Aquí le presentamos algunos peros de alimentos y hábitos que debería poner en entredicho si de verdad le preocupa llevar una vida saludable.

El pescado azul, con mucha moderación

Según un estudio del Instituto de Salud Carlos III, las mujeres españolas tienen en el organismo 10 veces más mercurio que los alemanes o los canadienses. ¿Por qué es malo? El mercurio está considera un neurotóxico que afecta al desarrollo infantil. Y la razón de la alta exposición de los españoles es su elevado consumo de pescados como el atún o el emperador. Las grandes especies están más expuestas a los contaminantes que hay en el mar. Aunque los pescados azules son ricos en omega 3, esencial para el organismo, la nutricionista de la Clínica Medicina Integrativa Elisa Blázquez advierte de que su consumo, especialmente por parte de mujeres embarazadas y niños, “puede resultar neurotóxico”. Por eso, aconseja no comer pescado azul más de dos veces al mes y elegir preferiblemente especies de pequeño tamaño como las sardinas o el boquerón, menos contaminados. “El mercurio tiene la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica y afectar al sistema nervioso”, advierte.

Virginia Gómez, dietista-nutricionista del centro Nutrigandia, recuerda que la controversia siempre ha rondado a este alimento, con estudios en ocasiones contradictorios. “Los nutricionistas recomendamos reducir el consumo de este pescado por precaución”.

El lavavajillas para eliminar microbios

Lavan a temperaturas de hasta 65 grados centígrados y esta es, más allá de la comodidad, la razón de que muchas familias con niños lo elijan para “eliminar microbios”. Mal. La exposición a estos microorganismos hace que sea más difícil desarrollar alergias. Y no solo: un estudio sueco publicado en la revista Pediatrics concluye que los niños de familias que friegan a mano tienen menos eccema que los que usan lavaplatos (23% frente al 38%) y sólo el 1,7% de los pequeños donde los platos se limpian a base de estropajo tienen asma, frente al 7,3% de los niños de hogares en los que el lavavajillas friega el menaje.

La leche de vaca no tiene sustituto

La moda de las bebidas con estractos de soja, avena, arroz u otros son cada vez más una alternativa para los intolerantes a la lactosa. Pero Camilo Silva, endocrinólogo de la Clínica Universidad de Navarra, advierte de que dejar de tomar leche de vaca “podría limitar innecesariamente la ingesta de calcio y el aporte de vitaminas A, D, E y B”. Y remarca que “no es fácil sustituir las propiedades de este alimento”.

Los rollitos primavera son una bomba

¿Crep crujiente rellena de verduras? Parece de lo más saludable que se puede pedir en una carta cuando salimos a cenar; pero no. Los rollitos de primavera forman patre de aquellos alimentos que los nutricionistas eliminarían de la faz de la tierra si pudieran. “El elevado contenido de grasas saturadas que contienen los aceites que suelen emplear en los restaurantes de corte asiático junto con las harinas refinadas que utilizan para los rebozados promueven el aumento de colesterol y sobrepeso”, advierte Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Hinchazón abdominal, indigestiones, pesadez digestiva y, en casos extremos, diarreas o intoxicaciones” son algunas de las consecuencias que describe.

Mascarillas de papel contra la contaminación

Cualquier día de alta intensidad de contaminación ambiental en algún país asiático; las imágenes que llegan desde allí nos muestran a los viandantes protegidos con mascarillas de papel. Lamentablemente no sirven de nada. “Aunque no dejan pasar las partículas grandes, las más pequeñas (0,1 micras) pasan fácilmente hasta el final del aparato respiratorio -incluso al torrente sanguíneo- y causan problemas”, aclara Carmen Diego, coordinadora del Área de Medioambiente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Y “no hay mascarilla que valga” para protegerse de los gases contaminantes. Las más sofisticadas, con filtro incorporado, “son mejores que las de papel pero que tampoco evitan que respiremos aire contaminado”, insiste Carmen Diego.

Aceite de oliva: lea la etiqueta

“El aceite de oliva es el mejor”. En las últimas décadas este alimento ha pasado por ser demonizado y alabado por estudios diversos hasta que esta ha sido la conclusión a la que hemos llegado; pero con matices. Tal y como explica Marta Miguel, doctora e investigadora del CSIC en el Instituto de Investigación en Ciencias de Alimentación, “el aceite de oliva recomendado es el que lleva el apellido virgen o virgen extra: son aquellos que se han producido a través de procedimientos mecánicos. Es decir, simplemente se ha exprimido la aceituna hasta conseguir ese zumo natural que sería el aceite”.

Si en la etiqueta solo se indica aceite de oliva “sin ningún otro apellido, significa que después de exprimirse la aceituna se ha seguido otro procedimiento y existiría algún tipo de refinamiento con otros productos”.

El brócoli también tiene peros

La OMS remarca sus propiedades antioxidantes, su aportación en la prevención del cáncer y su capacidad para combatir el colesterol. Pero los nutricionistas advierten de que el brócoli tiene también un lado oscuro: las mismas sustancias responsables de su olor caracteristico, común en toda la familia de las crucíferas (coliflor, repollo o col), tienen también la capacidad de bloquear la utilización y absorción de yodo, “con lo que frenan la actividad de la glándula tiroidea”, según explica David Mariscal, director de la Clínica Mariscal, en Madrid.

Este efecto se mitiga si se cocinan las verduras, pero según cómo se haga será la dentadura la que se vea afectada.“Todo nuestro aparato masticatorio está diseñado para incidir, desgarrar y moler. La dieta debe ser dura, seca y fibrosa. Los dentistas recomendamos que se incremente el consumo de verdura fresca, porque la consistencia de una verdura cruda, la textura, hace que el propio alimento haga un efecto de barrido sobre los dientes, y además incremente el flujo de saliva, la cual protege contra la caries”, advierte Irene Iglesias Rubio, directora de la clínica dental e-Boca, en Segovia.

Además, el brócoli asado al horno aumenta su acidez hasta el nivel de las bebidas carbonatadas y, por tanto, se incrementa su caracter corrosivo, según detectó una investigación de la Universidad de Dundee (Reino Unido).

Un smoothie es como dos Big Mac

Tienen todo el aspecto de sano: 500 mililitros de pulpa de fruta con hielo o leche, parece un desayuno casi perfecto. Un estudio publicado por LiveLighter ha desvelado que estas bebidas contienen más calorías que una hamburguesa y más azúcar que un refresco de cola. ¿Por qué? Un solo trago contiene una enorme cantidad de fructosa a lo que se suma el azúcar contenido en otros ingredientes habituales en los smoothie, como la leche o el yogur.
Cuando se trata de preparados industriales, el panorama empeora. El diario NY Times alertaba especialmente de uno llamado The Hulk Strawberry. Se comercializa en un tamaño de alrededor de medio litro -lo que suponen 125 gramos de azúcar- y aporta nada menos que 1.000 calorías, el equivalente a dos Big Mac.

El ‘crossfit’ le puede dejar sin defensas

Hacer ejercicio es más importante para nuestro cuerpo que el peso corporal. Pero hay deportes que practicados en exceso pueden terminar ocasionando el efecto contrario al que buscábamos. Una investigación dirigida por el doctor Ramires Tibana, de la Universidad de Brasilia, determinó que la práctica de ejercicio tan intenso como el crossfit sin dejar descansar el cuerpo al menos un día entre sesiones puede debilitar el sistema inmunológico.

Aunque el estudio de Tibana necesita, según sus propias conclusión, continuarse con una investigación longitudinal y más entrenamiento, para el doctor y su equipo los resultados permiten recomendar moderación: “No se encontró ningún efecto negativo en la musculatura, pero sí se halaron indicios de las consecuencias que dos días seguidos de esta práctica pueden tener sobre el sistema inmunológico”. El equipo de expertos midió los niveles de citoquinas -proteínas implicadas en la respuesta inmune, la inflamación y la reproducción celular, entre otras- y el panel metabólico, además del poder del músculo antes y después de cada sesión de crossfit a los nueve hombres que participaron en el estudio. El nivel de citoquinas disminuyó después del segundo entrenamiento cuando este se realizó sin permitir un descanso al cuerpo.

Una pieza de fruta para cenar

Lo de “yo esta noche ceno piña” no es la mejor idea para contrarrestar un día en el chiringuito de la playa. La fruta contiene agua, fibra, vitaminas, minerales e hidratos de carbono. Son estos últimos los que nos fastidian el plan de la cena ligerita. “Como los hidratos de carbono son una fuente de energía, es mejor consumirlos cuando nos vayamos a mantener activos”, razona Iris de Luna, endocrinóloga del Hospital Universitario Quirón Salud Madrid.
Por la noche, el metabolismo baja el ritmo. Además, el hígado almacena más azúcares en forma de glucógeno y, cuando los depósitos de glucógeno están llenos, el exceso de azúcares se transforman en triglicéridos. Los mismo ocurre con la fructosa, el azúcar de absorción rápida que contienen las frutas. Por eso la doctora es clara: “En un plan de adelgazamiento, no es recomendable sustituir la cena por fruta”.

Los alimentos sin gluten

Un tercio de la población de Estados Unidos ha eliminado el gluten de su dieta. En España, la oferta para las personas con alergia e intolerancia a este ingrediente está provocando el mismo efecto llamada para el resto. Pero el hecho de que una parte de la población necesite privarse de un alimento no es sinónimo de que hacerlo sea más saludable per se. Camilo Silva, especialista en Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra, alerta de que “eliminar el gluten de la dieta podría derivar en una dieta menos saludable, con un aumento de la ingesta de carnes o quesos magros, pero también podría complicar la dieta en personas con enfermedades, como la diabetes”.

Aparte de las consecuencias que puede tener para la salud, el bolsillo también se ve afectado, pues este tipo de alimentos son más caros. “Hay que tener en cuenta que la dieta antigluten puede encarecer la cesta de la compra 1.400 euros al año por persona”.

La panacea de lo ecológico

Cada vez más productos llevan la etiqueta de ecológico en sus envases. Parece difícil resistirse a una moda que promete ser más amable con el planeta, al tiempo que trae a nuestra mesa alimentos con mejor sabor y más saludables. Pero una cosa es la promesa y otra la realidad detrás de lo ecológico. El bioquímico José Miguel Mulet, autor de Los productos naturales, vaya timo (Laetoli), considera que entregarse a estos productos no es más sano: “La calidad nutricional es similar tanto en convencional como en ecológico. Otra cuestión es la seguridad alimentaria, donde queda claro que las mayores alertas se han producido en ecológico, empezando por la crisis del 2011 que ocasionó 47 víctimas”.

Además, no estamos protegiendo el planeta, al contrario: los productos ecológicos tienen una mayor huella ambiental.

Dietas sin gluten para adelgazar, una moda sin fundamento científico

julio 3, 2017

EFE Salud, por Ana María Belinchón
Tal y como define la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, el gluten es una proteína que se encuentra en la semilla de cereales como trigo, cebada, centeno y derivados y, posiblemente, avena, por lo que está presente en un altísimo porcentaje de alimentos manipulados y elaborados de consumo habitual.

La intolerancia a esta proteína se denomina celiaquía, una enfermedad autoinmune multisistémica que se caracteriza por una inflamación crónica de la parte próxima del intestino delgado.

El único tratamiento eficaz para la enfermedad celiaca es una dieta estricta y absolutamente exenta de gluten para toda la vida.

Los síntomas digestivos de esta afección son diarrea, dolor abdominal, hinchazón después de comer, náuseas y vómitos, astenia, anorexia o pérdida de peso.

Entre los síntomas no digestivos están la anemia ferropénica crónica, las alteraciones menstruales, los abortos de repetición, los trastornos de la coagulación, e incluso los trastornos psiquiátricos.

Se estima que la prevalencia mundial de la enfermedad celíaca es muy relevante y afecta a 1 de cada 266 personas. En España oscila entre 1 de cada 118 niños y 1 de cada 389 adultos.

“Gluten free” para no celíacos

Los productos sin gluten son cada vez más populares entre las personas no diagnosticadas con celiaquía que han decidido eliminar esta proteína de la dieta para perder peso.

Estos productos se han consolidado como una categoría diferenciada en los puntos de venta de alimentos, cuya oferta ha crecido un 136 % entre 2013 y 2015.

“No hay ninguna evidencia científica de que una persona que no sea intolerante al gluten tenga que dejar de tomarlo para adelgazar”, ha advertido Belén Rodríguez, profesora de la Escuela Universitaria Real Madrid de la Universidad Europea y del Máster en Entrenamiento y Nutrición Deportiva.

Rodríguez ha señalado que un profesional podría recomendar una dieta para adelgazar reduciendo los cereales para ingerir menos hidratos de carbono, pero no menos gluten.

También hay personas que eliminan esta proteína de su dieta porque han desarrollado una sensibilidad no celíaca: “Hay deportistas que no son intolerantes, pero al hacer mucho esfuerzo puede ser que no les siente bien”, explica esta experta.

Para adelgazar de manera saludable, Belén Rodríguez recomienda ponerse en manos de un profesional y llevar una dieta saludable rica en frutas y verduras que contenga todos los tipos de alimentos: legumbres, carnes, pescados, lácteos, etc., y sobre todo, no hacer dietas que no se puedan mantener a largo plazo.

Problemas de salud

Los médicos de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) han advertido que las personas sanas que no ingieran gluten pueden tener problemas de salud.

El doctor de la SEPD y especialista de Aparato Digestivo de los Hospitales Virgen de la Macarena y Virgen del Rocío de Sevilla, Federico Argüelles, aconseja a las personas que tengan síntomas de intolerancia al gluten a que se realicen un diagnóstico sobre la existencia o no de celiaquía.

“Actualmente las intolerancias alimentarias tienen mucha difusión; la población tiene mucha información sobre los efectos secundarios y si piensa que algo le sienta mal, lo deja de tomar”, ha señalado Argüelles.

Pero, cuidado, porque la no ingestión de esta proteína en personas sanas puede tener efectos secundarios y desarrollar problemas de salud.

Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard en Boston (EE.UU.), las dietas sin gluten pueden aumentar el riesgo de diabetes del tipo 2.

Y esto es debido a que los alimentos libres de gluten contienen, por lo general, menos cantidad de fibra dietética y de otros micronutrientes, por lo que son menos nutritivos.

Riesgo de contaminación alimentaria

La Asociación de Celíacos de Cataluña, por su parte, ha denunciado la banalización de las dietas sin gluten que pueden comportar mayor riesgo de consumo de alimentos contaminados con esta proteína, al relajarse los protocolos de manipulación de estos productos.

“La vida sin gluten no es una opción, es una obligación para los celíacos”, sostiene un manifiesto de esta asociación, que “asiste atónita al hecho de que gurús y falsos nutricionistas defienden dietas sin gluten entre la población sana”.

Una dieta sin gluten puede comportar serios problemas de salud para la población sana, del mismo modo que la moda de comer sin gluten “nos aboca a un riesgo importante y real de consumir alimentos contaminados”, sostiene la entidad.

La asociación alerta de que el 40 % de los celíacos transgrede la dieta estricta sin gluten y en el 75 % de los casos se debe a ingestas involuntarias debido a la contaminación cruzada de los alimentos, y advierte que solo con la ingesta de 50 miligramos diarios de gluten un celíaco puede tener problemas digestivos.

En el manifiesto, la asociación apuesta por concienciar a las administraciones de la necesidad de ofrecer ayudas para la compra de alimentos sin gluten, mucho más caros que el resto, y por mejorar el etiquetado de los productos para que incluyan, además de los alérgenos, las trazas de otras sustancias que contienen.

10 argumentos para desmontar la absurda moda “sin gluten”

junio 8, 2016

20minutos / La Sexta Noticias

¿Padeces enfermedad celiaca? ¿Has sido diagnosticado con intolerancia al gluten? En ese caso, eliminar esta proteína de tu dieta no es una opción. Se calcula que el 1% de la población está en este grupo, aunque la cifra posiblemente sea mayor dado que existe un gran número de casos sin detectar.

¿Pero qué ocurre con las personas que no sufren esta intolerancia y están convencidas de que eliminar el gluten de su alimentación es una buena idea? Pues que son víctimas de una absurda moda promovida por charlatanes, vendehúmos, famosos desinformados e iluminados intentando hacer negocio con la salud.

Mentira-gluten-portadaAsí de claro y duro se muestra Alan Levinovitz, autor de La mentira del gluten, recién editado en castellano por Planeta, y que desmonta los mitos que han convertido a esta proteína en el nuevo enemigo número uno de la alimentación para muchas personas.

“Prescindir del gluten no es divertido. No es el nuevo modo de perder peso. No es lo que la evolución nos dice. No existe ninguna prueba concluyente de que prevenga el cáncer, el Alzheimer o el autismo. Puede conducir a desórdenes alimentarios y puede ocasionar que empieces a manifestar síntomas que antes no existían”, alerta el autor. Y deslegitima, además, la verdadera enfermedad celiaca que muchos pacientes sufren.

Y para desmontar esta nueva moda -muchas veces alimentada por los propios medios de comunicación- nada mejor que repasar los argumentos que Levinovitz expone en esta recomendable obra. A modo de aperitivo, aquí van algunas pistas que merece la pena tener a mano para cuando toque salir en defensa del gluten.

1. A mi me funciona. Mantra omnipresente de dietas y medicinas alternativas, La mentira del gluten deja las cosas claras con un principio básico que habría que tener siempre presente: “Los testimonios personales por si mismos no establecen la eficacia de un medicamento o una dieta”.

2. El guión de siempre. Ahora es el gluten, ayer la grasa y antes fue el glutamato monosódico. Culpar a un producto de los males alimenticios del mundo, señalarlo como responsable de numerosas enfermedades, desatar la histeria y comenzar a ver etiquetas que presumen de no contener ese nuevo diablo es parte del guión habitual de estas historias. Tampoco pueden faltar insinuaciones sobre la vinculación y los oscuros intereses de la industria, claro.

3. El mito. La alimentación siempre ha tenido una relación muy próxima a los mitos y la religión. De hecho, la mala fama de los cereales se remonta a un cuento sobre ciertos monjes taoístas que rechazaban su consumo y vivían centenares de años, recuerda el autor de libro. Detrás de esta idea no hay nada nuevo, el viejo cuento de la vuelta al paraíso pasado frente a los riesgos de los alimentos nuevos.

4. Las cifras. Centrándose en el caso de Estados Unidos, 1 de cada 100 personas padece enfermedad celiaca. A esta cifra habría que sumar los casos no diagnosticados y la intolerancia al gluten, pero con todo sorprende comprobar que, en recientes encuestas, 1 de cada 3 personas estaría dispuesta a eliminar el gluten de su dieta. Está claro que la maquinaria de comunicación de los apóstoles del anti-gluten y sus negocios funciona mejor que la ciencia a la hora de tumbar mitos.

5. El miedo. Todo villano tiene que dar miedo. Y el gluten, según muchos autores, es un gran malvado. William Davis y David Perlmutter son dos de los principales impulsores e ideólogos del antigluten, relacionando el consumo de cereales con todo tipo de enfermedades: déficit de atención, cáncer de mama, esquizofrenia, o pechos en los hombres. “Cada vez que comes pan te estás envenenando con una toxina más peligrosa y adictiva que la cocaína”, llegaron a escribir.

6. Respuestas fáciles a problemas complejos. Es una de las mejores armas de la llamada mala ciencia, de las dietas y de la medicina alternativa: dar una respuesta muy simple a un problema complejo. “Las curas milagrosas no existen y las respuestas no son fáciles”, recuerdan en este libro. ¿Pero quién puede resistirse a escuchar y creer un “deja el gluten” como solución a todo tipo de problemas y síntomas para los que no hay una respuesta concreta? De hecho -recuerdan en La mentira del gluten– algunos autores y defensores de esta dieta pasaron por malas experiencias a causa de celiaquías no diagnosticadas. En su caso dejar el gluten fue la solución y les salvó la vida, pero de ahí a aplicar ese tratamiento para todo hay una gran diferencia.

7. Los síntomas. El libro recuerda un fenómeno tan sorprendente como real: las personas expuestas a mucha información y alertas sobre el potencial peligro de algo pueden llegar a presentar síntomas de una enfermedad aunque no la padezcan o hayan sido expuestas a la causa. Cuando ocurre de forma generaliza ante, por ejemplo, una crisis alimentaria o una intoxicación, se conoce como enfermedad psicogénica masiva. Y si somos capaces de mostrar esta especie de falsos síntomas, por supuesto adoptar la que creemos la solución acabará con ellos. Dicho de otro modo, si estamos convencidos de que el gluten nos está haciendo mal, dejar el gluten nos “curará”.

8. Que vienen los famosos. No hay dieta que se precie ni moda alimentaria que no cuente con unos cuantos famosos ejerciendo de apóstoles. La popularidad de los alimentos sin gluten se dispara en 2010 cuando se apuntan Oprah, Victoria Beckham o Gwyneth Paltrow, entre muchos otros. Miley Cyrus llegó a tuitear: “Todos deberíamos evitar el gluten durante una semana. El cambio en tu piel y en tu salud física y mental es asombroso”.

9. Una dieta peligrosa. Mención aparte merecen los que defienden que prescindir del gluten es una buena idea para adelgazar. Igual que cualquier otra dieta de eliminación es peligrosa, alerta el autor. “La ansiedad por lo que se come puede producir los mismos síntomas que se le atribuyen a la sensibilidad al gluten. Satanizar la comida puede contribuir al desarrollo de desordenes alimentarios”.

10. Un buen diagnóstico. Ponerse en manos de los médicos y rehuir de los alergólogos no tradicionales de diagnóstico fácil y rápido es el único camino seguro. “No más gluten, no más lácteos… Cuando te dices esas cosas a ti mismo es una profecía que se autocumple”, explica Levinovitz.

Leches vegetales: propiedades y beneficios

junio 1, 2016

Clarin, por Alicia Crocco
funcionamiento-minerales-necesario-musculos-cardiovascular_CLAIMA20160531_0117_28Las leches vegetales son muy nutritivas y constituyen una excelente opción para remplazar las bebidas azucaradas. En este sentido se las puede considerar un alimento muy valioso, no obstante lo cual hay que recalcar que no deben sustituir los lácteos en el aporte de calcio.

¿Algunas de sus propiedades? Son fácilmente digeribles. Elaboradas con agua, no contienen colesterol ni lactosa: las pueden consumir quienes tienen intolerancia o alergia a estas dos sustancias.

Presentan menos grasas que la leche de vaca, y entre éstas se encuentran las grasas saludables (mono y poliinsaturadas), que favorecen la función cardiovascular.

Son ricas en vitamina B, esencial para el correcto funcionamiento cerebral, y en minerales como el potasio, necesario para la función cerebral, los músculos y la función cardiovascular.

Bajas en sodio, constituyen una excelente opción de bebida para los hipertensos. Son también bajas en calorías.

Son ideales para personas que presentan colon irritable, constipación, digestiones lentas, intolerancia a la lactosa.

Ricas en fibra, son beneficiosas para evitar el estreñimiento, las digestiones lentas, el colon irritable y la diverticulitis.

Advertencias:

– Calcio: no es tan absorbible como el que se obtiene de la leche de vaca.

– Proteínas incompletas: no presentan todos los aminoácidos esenciales, a diferencia de la leche de vaca, un dato fundamental que deben tener en cuenta quienes utilizan estas bebidas como reemplazo de los lácteos. Esta advertencia es crucial en chicos y jóvenes: los lácteos son los que aportan el calcio de mayor absorción, necesario para el crecimiento y desarrollo en las dos etapas más fundamentales de la vida (niñez y adolescencia).

Cómo nos benefician

A continuación, los beneficios que aportan tres de estas bebidas, además de los que comparten con todas las llamadas “leches vegetales”.

Leche de soja

Leche-soja_CLAIMA20160527_0157_17Se elabora a partir de la soja remojada y triturada con agua y en muchos productos se encuentra saborizada. Con soja se elaboran también alimentos como el tofu o la yuba.

La soja es la única legumbre que tiene todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Se digiere fácilmente y contiene:

– Lecitina: favorece la circulación sanguínea, con lo cual previene enfermedades cardiovasculares.

– Isoflavonas: estrógenos vegetales con menor acción que los verdaderos estrógenos corporales. Hay teorías que le atribuyen un mecanismo protector frente al cáncer de mama. Además, son beneficiosas para la prevención de otras enfermedades.

– Proteínas: su contenido es similar al de la leche de vaca.

– Vitamina E y vitaminas del complejo B (especialmente B6 y ácido fólico), fósforo, magnesio, hierro, ácidos grasos omega 3, cantidades mínimas de grasas saturadas.

– Calcio: muchos productos se encuentran fortificados con carbonato de calcio en cantidades similares a las encontradas en la leche de vaca. No obstante, el calcio presente en esta bebida es de baja disponibilidad; esto significa que no se absorbe como el que proviene de la leche de vaca. De ahí la importancia de aclarar que no es un correcto reemplazo de calcio en lugar del de la leche de vaca.

¿Quiénes la pueden consumir y quienes no?

Jóvenes, adultos, adultos mayores, diabéticos e  hipertensos. Su consumo debe ser moderado y -vale la pena reiterarlo- no debe reemplazar a la leche de vaca por la cantidad de calcio.

No se recomienda en niños menores de 5 años.

Bebida de avena

Avena1_CLAIMA20160527_0246_17Se obtiene a partir de la cocción de los granos de avena enteros, molidos, limpios y triturados y contiene:

– Fibra soluble beta-glutano: pesenta la misma acción que realizan los lactobacilos. Es más adecuada que la bebida de arroz para disminuir el colesterol y en los casos de intolerancia a la lactosa. Al presentar fibra y grasas insaturadas (las buenas omega 4), favorece la disminución del colesterol malo (LDL) y aumenta la fracción buena HDL.

– Pobre en proteínas: la leche de vaca presenta 6 gramos de proteínas por cada vaso y esta bebida contiene solo 2 gramos por vaso.

– Rica en vitaminas B1, B2, B5 y B6: favorece el sistema nervioso por la presencia de avenina, un alcaloide que tiene acción tranquilizante. Además contiene vitamina E.

– Hierro, magnesio, zinc y manganeso.

Es Ideal para disminuir la ansiedad, el estrés, el insomnio y alteraciones digestivas producidas por nervios. También beneficia a deportistas y a personas de la tercera edad que sufren desgaste físico.

La avena es un cereal que ocasiona menores reacciones alérgicasque el trigo, la cebada o el centeno. Contiene avenina y no gliadina. Por eso, las personas sensibles al gluten que toleran la avenina y no la gliadina pueden tomar leche de avena.

Bebida de almendras

Leche-almendras_CLAIMA20160527_0158_17– Bajo valor calórico: 1 taza aporta sólo 30 calorías sin el agregado de azúcar.

– Vitaminas D, A, B2. Esta última favorece la salud de las uñas y el cabello y que la hidratación de la piel.

– Ácidos grasos omega 6.

– Minerales como el zinc, el magnesio y el potasio. Este último es ideal para casos diarreicos, vómitos y en terapias donde se pierda potasio (tratamientos con diuréticos).

– Es una bebida astringente.

– Sin gluten: apta para celíacos.

– Baja los niveles de glucemia.

– Disminuye el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos y aumenta el colesterol bueno (HDL).

– Vitamina E: sustancias antioxidantes naturales, que ayuda a retrasar los procesos de envejecimiento celular y a prevenir el cáncer, siempre y cuando se verifique en el rótulo la no existencia de aditivos cancerígenos.

Contraindicaciones

– No pueden consumir esta bebida quienes sean alérgicos a las frutas secas.

– En aquellos que tienen alteraciones de las glándulas tiroides (causan bocio), ya que contienen sustancias químicas naturales que pueden inhibir la absorción adecuada y el aprovechamiento del yodo y esto puede dañar las glándulas.

– El consumo excesivo de almendras puede ocasionar tumores debido a que los productos químicos presentes en estos alimentos, que bloquean el yodo. Esto no sucede en personas sanas, sin patologías de tiroides, ya que los bociógenos son beneficiosos para el sistema inmunológico.

– No hay que administrarla a bebés, ya que no aporta los nutrientes necesarios y ocasiona complicaciones perdurables en la salud.

– Supervisar siempre las etiquetas nutricionales, para verificar que no presenten aditivos cancerígenos que además producen inflamación.

Las bebidas de almendras y ciertos lácteos pueden tener en su composición química un aditivo potencialmente cancerígeno llamado “carragenanos” extraído de las algas rojas de mar. Se utiliza mucho en la industria alimentaria para aglutinar, espesar y estabilizar muchos alimentos.

La carragenina (E- 407) tiene la desventaja de actuar como una sustancia potencialmente inflamatoria. Se ha comprobado su capacidad de inflamación en animales de laboratorio. Sin embargo, la Agencia de Seguridad Alimentaria de EE.UU. (FDA) afirma que es un producto seguro.

Las claves de la alimentación durante la lactancia

julio 31, 2015

En este periodo, las madres necesitan más nutrientes y calorías para generar leche suficiente y de calidad

La Nueva España
lactanciaLa lactancia materna es un periodo en el que la mujer precisa mayores requerimientos nutricionales y un aumento de la ingesta calórica, de unas 500 kilocalorías más al día, ya que afecta significativamente al volumen de leche y a su composición en nutrientes.

Así lo ha señalado la responsable de Nutrición y Salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB), Carolina Muro, que recuerda no obstante que la calidad de la leche también depende, además de la nutrición materna, del número de veces y la fuerza de la succión del niño y la edad gestacional de la madre en el momento del parto.

En términos generales, las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 mililitros de leche al día, con un elevado valor energético y rico contenido en micronutrientes, lo que hace que tengan mayores requerimientos de energía que las mujeres no lactantes.

El consumo de proteínas es fundamental en este periodo y “al menos el 50 por ciento de las proteínas deben ser de alto valor biológico”, señala Muro. Además, se recomienda consumir entre un 30-35 por ciento de lípidos, principalmente aquellos que provienen del pescado azul, ya que los lactantes consiguen mejores resultados en las pruebas de evaluación neurológica.

Los hidratos de carbono también son fundamentales en esta etapa pero se puede mantener el mismo porcentaje que las mujeres no lactantes, y deben aportar entre un 50-55 por ciento de las kilocalorías totales ingeridas.

Micronutrientes

Además, esta especialista recuerda que “durante la lactancia los micronutrientes como el hierro, el calcio y el yodo son fundamentales”. El hierro se encuentra en alimentos animales y vegetales como la carne, hígado, huevos, pescado, almejas, mejillones, legumbres, acelgas o espinacas.

Por otro lado, el calcio contribuye al mantenimiento de los huesos y su déficit puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre los años posteriores. Durante la lactancia, las necesidades son especialmente elevadas para la producción de la secreción láctica, por lo que se debe asegurar su aporte recomendando con un consumo diario entre 1200-1500 miligramos al día de calcio en la dieta.

Para ello, se aconseja consumir alimentos ricos en calcio como leche, yogur, cuajada, queso, acelgas, espinacas, escarola, frutos secos (almendras, avellanas, nueces) y legumbres (soja, lentejas, alubias, garbanzos).

Y para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas, las mujeres lactantes deben tomar como mínimo 200-290 microgramos de yodo diario, que se encuentra en el pescado de mar; caballa, verduras, carne, huevos, marisco, además de utilizar, como recomendación, sal yodada.

Los requerimientos de vitaminas, tanto liposolubles como hidrosolubles, se ven incrementados durante la lactancia, especial relevancia adquiere la vitamina A por su papel en el sistema inmunitario, en la visión y en la diferenciación celular, que debe incrementarse 500 microgramos al día con respecto a una mujer no lactante. La vitamina A predomina en vegetales de hoja verde, así como en tomate, zanahoria y el pimiento.

Las vitaminas hidrosolubles (las del grupo B) deben aumentarse entre un 30 y un 50% con respecto a una mujer adulta no lactante, están presentes en multitud de alimentos como vegetales, frutas, legumbres, cereales, lácteos, carne.

Después del pecho? ¿qué?

Aproximadamente cuando el bebé cumple medio año es necesario el aporte de otros alimentos, al tiempo que se despierta la curiosidad por nuevos sabores y texturas. Por eso, los expertos aconsejan empezar a introducir en su dieta nuevos alimentos.

A partir de los 4-6 meses se introduce de manera gradual, fruta, verduras, hortalizas y cereales sin gluten. Y a partir del sexto mes, ya con gluten. Con medio año de vida se pueden comenzar a incluir en la alimentación carnes magras, quitando la grasa visible y la piel de las aves.

A partir del octavo o noveno mes se pueden introducir pescado y huevos, y al año pueden comenzar a comer legumbres. Hasta los dos años no se deben incorporar las frutas tropicales, y de manera individual para detectar posibles alergias.

Fuentes EP