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Cerca del 80 % de la población de los países desarrollados sufre de “obesidad oculta”

agosto 5, 2017

Un estudio sugiere que es más efectivo descubrir si una persona tiene problemas de salud por medio del exceso de grasa que teniendo el peso como referencia

El Espectador

En promedio, la proporción de adultos y niños con exceso de grasa (obesidad oculta) en los países desarrollados es extremadamente alta y mayor que la de los individuos con sobrepeso y obesos, al menos así lo expone un artículo publicado recientemente en la revista Frontiers in Public Health. Los investigadores detrás de este estudio explican que entre el 62 y el 76% de la población mundial han alcanzado niveles de grasa corporal que pueden perjudicar la salud.

Esta obesidad oculta que se le identifica bajo el término sobre- grasa, el cual significa exceso de grasa corporal, puede perjudicar incluso a aquellas personas de peso normal (no obesas), pues se estima que hasta el 90% de los hombres adultos, el 80% de las mujeres y el 50% de los niños tienen un porcentaje de grasa problemático para la salud.

De hecho, los expertos explican que el exceso de grasa tiene consecuencias más agresivas en el organismo, como vínculos directos con la resistencia a la insulina y la inflamación crónica; la hipertensión, enfermedad coronaria, apoplejía, cáncer, diabetes tipo 2, enfermedad de la vesícula biliar y osteoartritis, entre otras.

El problema principal es que la forma habitual de medir si un individuo tiene un peso saludable es bajo el índice de masa corporal, que tiene en cuenta la estatura y el peso de una persona.  Los investigadores de este trabajo, liderados por Paul B. Laursen de la Universidad Politécnica de Auckland, explican que esta fórmula no siempre ayuda a predecir si una persona va a tener problemas de salud asociados con esta enfermedad, por eso la manera más óptima de hacerlo sería por medio del exceso de grasa.

“Diversos estudios han observado que muchos individuos que se consideran delgados o con un ligero sobrepeso, pero que tienen un porcentaje de grasa elevado, tienen niveles de presión arterial, insulina o inflamación propios alguien con obesidad”, afirman los expertos.

No obstante, medir con precisión los niveles de grasa corporal requeriría métodos tecnológicamente más complejos como la absorciometría -técnica que se utiliza para medir la densidad mineral ósea, principalmente en la columna lumbar, fémur proximal y cuerpo completo- con rayos X de doble energía, lo que impondría una carga sustancial a los recursos económicos de los países que deseen implementarlo, lo que genera otro desafío en la salud pública mundial.

El estudio presenta que en 2011 la OMS estimó que la carga económica de enfermedades evitables y no contagiosas, como la obesidad, la diabetes y las cardiovasculares, crearán una pérdida acumulada de producción de 47 billones de dólares durante las próximas dos décadas, partiendo de que en 2010 esto representó el 75% del PIB mundial (63 billones de dólares), suficiente capital para levantar a los 2.500 millones de personas que actualmente están por debajo de la línea de pobreza.

Si bien es difícil determinar la carga absoluta de la pandemia de grasa excesiva, “es vital poner en práctica estrategias de tratamiento y prevención de éxito, ya que es un fuerte factor causal en el desarrollo de una parte significativa de la enfermedad crónica y la reducción de la calidad de vida”, concluyeron estos científicos de la Universidad Politécnica de Auckland.

Dietas sin gluten para adelgazar, una moda sin fundamento científico

julio 3, 2017

EFE Salud, por Ana María Belinchón
Tal y como define la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, el gluten es una proteína que se encuentra en la semilla de cereales como trigo, cebada, centeno y derivados y, posiblemente, avena, por lo que está presente en un altísimo porcentaje de alimentos manipulados y elaborados de consumo habitual.

La intolerancia a esta proteína se denomina celiaquía, una enfermedad autoinmune multisistémica que se caracteriza por una inflamación crónica de la parte próxima del intestino delgado.

El único tratamiento eficaz para la enfermedad celiaca es una dieta estricta y absolutamente exenta de gluten para toda la vida.

Los síntomas digestivos de esta afección son diarrea, dolor abdominal, hinchazón después de comer, náuseas y vómitos, astenia, anorexia o pérdida de peso.

Entre los síntomas no digestivos están la anemia ferropénica crónica, las alteraciones menstruales, los abortos de repetición, los trastornos de la coagulación, e incluso los trastornos psiquiátricos.

Se estima que la prevalencia mundial de la enfermedad celíaca es muy relevante y afecta a 1 de cada 266 personas. En España oscila entre 1 de cada 118 niños y 1 de cada 389 adultos.

“Gluten free” para no celíacos

Los productos sin gluten son cada vez más populares entre las personas no diagnosticadas con celiaquía que han decidido eliminar esta proteína de la dieta para perder peso.

Estos productos se han consolidado como una categoría diferenciada en los puntos de venta de alimentos, cuya oferta ha crecido un 136 % entre 2013 y 2015.

“No hay ninguna evidencia científica de que una persona que no sea intolerante al gluten tenga que dejar de tomarlo para adelgazar”, ha advertido Belén Rodríguez, profesora de la Escuela Universitaria Real Madrid de la Universidad Europea y del Máster en Entrenamiento y Nutrición Deportiva.

Rodríguez ha señalado que un profesional podría recomendar una dieta para adelgazar reduciendo los cereales para ingerir menos hidratos de carbono, pero no menos gluten.

También hay personas que eliminan esta proteína de su dieta porque han desarrollado una sensibilidad no celíaca: “Hay deportistas que no son intolerantes, pero al hacer mucho esfuerzo puede ser que no les siente bien”, explica esta experta.

Para adelgazar de manera saludable, Belén Rodríguez recomienda ponerse en manos de un profesional y llevar una dieta saludable rica en frutas y verduras que contenga todos los tipos de alimentos: legumbres, carnes, pescados, lácteos, etc., y sobre todo, no hacer dietas que no se puedan mantener a largo plazo.

Problemas de salud

Los médicos de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) han advertido que las personas sanas que no ingieran gluten pueden tener problemas de salud.

El doctor de la SEPD y especialista de Aparato Digestivo de los Hospitales Virgen de la Macarena y Virgen del Rocío de Sevilla, Federico Argüelles, aconseja a las personas que tengan síntomas de intolerancia al gluten a que se realicen un diagnóstico sobre la existencia o no de celiaquía.

“Actualmente las intolerancias alimentarias tienen mucha difusión; la población tiene mucha información sobre los efectos secundarios y si piensa que algo le sienta mal, lo deja de tomar”, ha señalado Argüelles.

Pero, cuidado, porque la no ingestión de esta proteína en personas sanas puede tener efectos secundarios y desarrollar problemas de salud.

Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard en Boston (EE.UU.), las dietas sin gluten pueden aumentar el riesgo de diabetes del tipo 2.

Y esto es debido a que los alimentos libres de gluten contienen, por lo general, menos cantidad de fibra dietética y de otros micronutrientes, por lo que son menos nutritivos.

Riesgo de contaminación alimentaria

La Asociación de Celíacos de Cataluña, por su parte, ha denunciado la banalización de las dietas sin gluten que pueden comportar mayor riesgo de consumo de alimentos contaminados con esta proteína, al relajarse los protocolos de manipulación de estos productos.

“La vida sin gluten no es una opción, es una obligación para los celíacos”, sostiene un manifiesto de esta asociación, que “asiste atónita al hecho de que gurús y falsos nutricionistas defienden dietas sin gluten entre la población sana”.

Una dieta sin gluten puede comportar serios problemas de salud para la población sana, del mismo modo que la moda de comer sin gluten “nos aboca a un riesgo importante y real de consumir alimentos contaminados”, sostiene la entidad.

La asociación alerta de que el 40 % de los celíacos transgrede la dieta estricta sin gluten y en el 75 % de los casos se debe a ingestas involuntarias debido a la contaminación cruzada de los alimentos, y advierte que solo con la ingesta de 50 miligramos diarios de gluten un celíaco puede tener problemas digestivos.

En el manifiesto, la asociación apuesta por concienciar a las administraciones de la necesidad de ofrecer ayudas para la compra de alimentos sin gluten, mucho más caros que el resto, y por mejorar el etiquetado de los productos para que incluyan, además de los alérgenos, las trazas de otras sustancias que contienen.

Detectan importantes aumentos globales de obesidad y diabetes en los últimos 35 años

abril 8, 2016

– Los expertos conservan un determinado optimismo pero reconocen que es difícil cambiar el estilo de vida y de comportamiento forjado durante décadas.
– A pesar de que comer en exceso es el principal problema de salud, la falta de seguridad alimentaria aún requiere atención, sobre todo en África y Asia.
– Una quinta parte de la población mundial será obesa en 2025.

EP, 20 minutos
Embarazo y diabetesDos artículos publicados en The Lancet revelan incrementos dramáticos en todo el mundo en el índice de masa corporal (IMC) y la diabetes tipo 2. En concreto, muestran que entre 1975 y 2014 el mundo hizo una transición en la que la obesidad es ahora más común en adultos que la falta de peso y durante aproximadamente el mismo periodo de tiempo, de 1980 a 2014, la proporción global de adultos con diabetes es más del doble entre los hombres y aumentó en casi un 60% entre las mujeres.
Los autores mencionan el territorio estadounidense de Samoa y Samoa independiente por su alta prevalencia en ambos trastornos. Como investigador que ha estudiado estos fenómenos en samoanos desde 1976, el doctor Stephen McGarvey aportó gran cantidad de datos sobre las tendencias temporales a ambos informes y ayudó a escribir el documento de la diabetes, además de ver en los datos globales algunos de los mismos patrones que ha detectado en las islas.
Las tasas ya estaban subiendo en Samoa Americana a mediados de la década de 1970, cuando McGarvey comenzó su investigación, y han continuado elevándose. En su mayor parte las influencias a los incrementos de estos trastornos han sido las mismas que han jugado un papel fundamental en muchas otras partes del mundo en desarrollo, según destaca McGarvey, que imparte una clase en la Universidad Brown, en Providence, Estados Unidos, llamada Global Health Nutrition.

La “transición nutricional”
Uno de ellos es la llamada “transición nutricional”, un término acuñado por Barry Popkin, de la Universidad de Carolina del Norte. Las cadenas globales de suministro de alimentos han dado en muchos lugares el acceso a alimentos procesados y preparados con altas cantidades de calorías y grasas, subraya McGarvey.
En Samoa, por ejemplo, este experto vio una proliferación de pequeñas empresas familiares en las que las personas cocinan pollo frito para su venta. Esta tendencia de alimentación ha llevado a un aumento en la disponibilidad de aceite de cocina importado barato y piezas de pollo congeladas.
A medida que las economías se han modernizado, coches y autobuses han sustituido a la actividad de andar y el trabajo ha pasado a menudo de trabajo de subsistencia exigente físicamente a trabajos industriales y de servicios relativamente sedentarios, alerta el doctor. Es también probable que los estilos de vida familiar se estructuren menos en torno a la laboriosa cocina casera de comida tradicional.
En resumen, como en los samoanos, cada vez hay más lugares, como los países occidentales, donde la comida ha pasado de ser cocinada por uno mismo y de elaboración propia a más de calorías y práctica. Al mismo tiempo, la globalización de la alimentación ha dejado claro que todavía algunas personas se han quedado atrás, con muchos todavía que no tienen suficiente comida.
A pesar de que comer en exceso se ha convertido en el principal problema de salud, dice McGarvey, la falta de seguridad alimentaria aún requiere atención, sobre todo en África central y el sur de Asia. El estudio sobre el IMC de The Lancet señala que en 2014, el 8,8% de los hombres y el 9,7% de las mujeres presentaba todavía bajo peso, mientras que el 10,8% de los hombres y el 14,9% de las mujeres eran obesos.
Las tendencias globales sobre el IMC y la diabetes, especialmente en el mundo en desarrollo, van en contra de los objetivos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para frenar los aumentos en 2025 a los niveles de 2010. McGarvey señala que él y sus colegas conservan un determinado optimismo pero reconoce que es difícil cambiar el estilo de vida y de comportamiento que se ha ido forjando durante décadas. “La mayoría de la gente cree que esto va a ser muy difícil. Podemos tardar en conseguir salir, ya que nos costó tiempo entrar”, afirma.

El problema del país con más obesidad del mundo

enero 21, 2016

Un consumo abusivo de carne de cordero y pavo de mala calidad ha provocado que más del 40% de los habitantes de Tonga padezcan diabetes
ABC
carne-obesidad-tonga--620x349Más del 40% de sus gentes padecen diabetes de tipo 2, la esperanza de vida cae año tras año y Tonga, el país con el mayor número de obesos del mundo no reacciona, pese a conocer perfectamente dónde está el problema que ha provocado que el país oceánico viva esta situación.

Tradicionalmente, la dieta de los tonganos era bastante saludable y variada y se basaba en pescado, hortalizas y coco aunque a medidados del siglo XX, y según explica la BBC, los hábitos alimenticios cambiaron dando más protagonismo a los desechos de carne que llegaron desde Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Más concretamente la culpa la tienen las enormes cantidades de cola de pavo y falda de ternera que consumen los tonganos, que encuentran en este tipo de carnes una alternativa barata al pescado tradicional.

Los datos de diabetes, de hecho, asustan más al compararlos con los de otros años. Por ejemplo, en 1973, sólo 7% de la población padecía diabetes de tipo 2, mientras que en 2004 el porcentaje, que ahora se sitúa en el 40%, estaba en el 18%.

Cuanto más grande, mejor

Y es que en Tonga, la obesidad parece no ser un problema, de hecho sus habitantes están encantados ya que la tradición señala que el estatus en el país queda determinado por el tamaño.

En este sentido es necesario recordar que el hombre que posee el Récord Guinness al ser el «monarca más grande del mundo» es el tongano Tupou IV.

 

Obesidad afecta a millones de adultos en EEUU

septiembre 22, 2015

Las cifras de personas con sobrepeso siguen siendo altas en la mayoría de los estados del país

La Raza, por Pedro Frisneda

obesidad en EEUUUn reporte médico, dado a conocer este lunes, indica que las tasas de obesidad entre las personas adultas siguen siendo altas en la mayoría de los estados del país. Según el informe, el sobrepeso sigue afectando a millones de estadounidenses, especialmente en los estados del sur y el medio oeste.

De acuerdo al reporte ‘Behavioral Risk Factor Surveillance System”, ningún estado del país tiene una prevalencia de obesidad menor al 20%. Peor aún, ya en 19 estados, las tasas de obesidad superan el 30%.

Se estima que en 42 estados de la nación, los hispanos tienen tasas de obesidad que superan el 30% o más, al igual que los afroamericanos. Por el contrario, las personas de raza blanca mostraron índices de obesidad superiores al 30% sólo en 13 estados.

La epidemia de obesidad es una de las crisis de salud más serias de la nación“, dijo el doctor Jeff Levi, director ejecutivo de la organización Trust for America’s Health, que elaboró el reporto junto a la Robert Wood Johnson Foundation.

A pesar que las cifras permanecen altas, los expertos ven como algo positivo el hecho de que las tasas de de obesidad se han mantenido igual en casi todos los estados del país, menos en cinco.

El doctor Levi indica que, aunque las tasas de obesidad no han bajado en ningún estado, él ve la nivelación como un signo esperanzador.

En 2014, las tasas de gordura aumentaron en Kansas, Minnesota, Nuevo México, Ohio y Utah, según el informe publicado este lunes. Las estadísticas de obesidad más alta se registraron en Arkansas, que llegó al 35.9%. También se superó ese porcentaje en Mississippi y Virginia Occidental. Por el contrario, Colorado tuvo la tasa más baja, con un 21.3%.

Estas nuevas cifras causan alarma y contrastan enormemente con las tasas de obesidad de 1980, que no superaban el 15% en ningún estado. En 1991 ningún estado tenía tasas superiores al 20%, según los investigadores.

En general, se estima que unos 78 millones de estadounidenses sufren de obesidad, incluyendo 30% de los adultos, el 17% de jóvenes de 2 hasta los 19 años y el 8% de los niños de 2 a 5, según el informe.

Los expertos alertan que esto pone a un gran porcentaje de la población en riesgo de sufrirenfermedades crónicas y mortales como hipertensióndiabetes tipo 2enfermedades cardiovascularesderrames cerebrales y diferentes tipos de cáncer.

Si usted está obeso, el Instituto Nacional de Salud de EEUU recomienda perder por lo menos de 5 a 10% de su peso. Con esto puede retrasar o prevenir algunas de estas enfermedades más peligrosas. Por ejemplo, si usted pesa 200 libras, el 5 al 10% serían unas 10 a 20 libras.

Entre las medidas de prevención que se recomiendan están el hacer ejercicios o realizar actividades físicas a una edad temprana y una buena nutrición, entre otras.

 

La cirugía para la obesidad evitaría casi un 80% de los casos de diabetes

noviembre 3, 2014

Se podría integrar dentro de una estrategia globlal para el tratamiento de esta pandemia del siglo XXI

ABC.es
obese--644x362La cirugía bariátrica, indicada para la pérdida de peso, como el bypass gástrico o la banda gástrica, podría reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en casi un 80% en las personas obesas, en comparación con los tratamientos habituales, asegura una nueva investigación publicada en «The Lancet Diabetes & Endocrinology».

El sobrepeso o la obesidad son los principales factores de riesgo modificables de la diabetes tipo 2. Se calcula que más del 80% de los adultos con diabetes tipo 2 tiene sobrepeso u obesidad.

Desde hace un tiempo se especula con el impacto de la cirugía bariátrica como vía para reducir la diabetes. Ahora, este trabajo dirigido por Martin Gulliford, del Kings College de Londres (Reino Unido), ha valorado el efecto de los procedimientos quirúrgicos de pérdida de peso en el desarrollo de la diabetes.

Grupos control

Así, los investigadores identificaron a 2.167 adultos obesos sin diabetes que se sometieron a uno de los tres procedimientos de cirugía para la obesidad: banda laparoscópica ajustable, gastrectomía o bypass gástrico. A continuación compararon los datos con los de 2.167 controles emparejados por edad, sexo, índice de masa corporal y control de la glucosa en sangre que no habían sido sometidos a la cirugía u otros tratamientos de la obesidad. Los participantes fueron seguidos durante un máximo de 7 años (media 2,8 años).

Durante el seguimiento, se produjeron 38 nuevos diagnósticos de diabetes en el grupo de participantes que habían sido sometidos a cirugía para perder peso, en comparación con los 177 del grupo control. En comparación con los controles, la incidencia de diabetes se redujo en alrededor del 80% en los participantes que se sometieron a cirugía, incluso después de controlar otros factores, como el tabaquismo, la hipertensión arterial y el colesterol alto.

Gulliford cree que «los resultados sugieren que la cirugía bariátrica puede ser un método muy eficaz para prevenir la aparición de nuevos casos de diabetes en personas con obesidad severa». En su opinión es preciso comprender «cómo podemos utilizar la pérdida de peso a través de la cirugía en combinación con intervenciones más convencionales, como incrementar la actividad física y la promoción de una alimentación saludable, como parte de una estrategia global de prevención de la diabetes».

Por responder

En un comentario que acompaña al artículo Jacques Himpens, del Saint Hospital de la Universidad Pierre en Bruselas (Bélgica) afirma no obstante que a pesar de los resultados que muestra el efecto de la cirugía bariátrica sobre la incidencia de la diabetes tipo 2 , «todavía quedan muchas preguntas sin respuesta».

La diabetes tipo 2 está dejando de ser un problema sólo de adultos

junio 21, 2014

Desde que se diagnosticara en Europa el primer caso hace más de dos décadas, la prevalencia ha ido creciendo. Dos estudios presentados en la Asociación Americana de Diabetes ahondan en la naturaleza de este fenómeno.
Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

obesidad mundialUn 90 por ciento de diabetes en niños y adolescentes es de tipo 1, de origen genético. Sin embargo, desde que en 1993 se diagnosticara en Europa el primer caso de diabetes tipo 2 en menores, la prevalencia de ésta ha ido aumentando.

Paralelamente, ante el hecho de que esta patología está dejando de ser exclusivamente de adultos, se ha ido generando literatura científica sobre el tema. En el marco del 74 Congreso de la Sociedad Americana de Diabetes, que se está celebrando en San Francisco (Estados Unidos), se han presentado dos estudios que ahondan en el conocimiento de cómo el cuerpo de los niños procesa la comida y cómo la obesidad y la diabetes empiezan a desarrollarse en edades tempranas.

El primero de ellos, presentado por la Escuela de Medicina de Yale, en Estados Unidos, comparó el cerebro de un grupo de adolescentes con otro de adultos para registrar sus diferentes respuestas a la ingestión de bebidas con glucosa. En los jóvenes la glucosa aumentaba el flujo sanguíneo en las regiones cerebrales implicadas en la motivación y en la toma de decisiones, mientras que en el segundo grupo disminuía el flujo.

Pilar Martín Vaquero, directora del Centro Médico D-médical, considera que “es un estudio preliminar pero muy representativo. Que un cerebro en formación es mucho más susceptible a la toma de azúcares que un cerebro bien formado es muy intrigante, aunque sea una hipótesis”.

Para Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), “se confirman las sospechas de los últimos años que vemos en consulta en cuanto a comportamiento infantil y adolescente.”

El segundo estudio, del Hospital Universitario Infantil de Leipzig (Alemania), analizó cómo los niños que son obesos en edades muy tempranas (6 años) experimentaban un incremento en el número y tamaño de las células adiposas, y que son mayores en tamaño que las células encontradas en los niños delgados. También detectaron ciertas disfunciones, como signos de inflamación, que pueden llevar a la resistencia a la insulina, diabetes o hipertensión.

La diabetes tipo 2 aumenta de forma paralela, aunque más lenta, al incremento de casos de sobrepeso y obesidad. Actualmente, el 26 por ciento de la población pediátrica tiene sobrepeso, y el 19 por ciento, obesidad. En Estados Unidos en el periodo 2009-2011 las tasas de diabetes tipo 2 en niños crecieron un 30,5 por ciento, mientras que la subida en tipo 1 fue del 21 por ciento.

Isabel G. Casado, del Hospital Infantil de La Paz (Madrid), advierte de que, “aunque aumenta mucho la obesidad, en España no se corresponde en proporción con el aumento de diabetes tipo 2, si consideramos de manera estricta los criterios para la misma. Si es cierto que esos niños están en una situación de prediabetes y si no cuidan sus hábitos de vida en edad adulta terminarán siendo diabéticos”. En Estados Unidos, donde la relación numérica es mucho más clara, posiblemente se deba “a factores raciales. Se sabe, por ejemplo, que los afroamericanos tienen más disposición a la diabetes tipo 2 que nosotros”. G. Casado insiste en la prevención, en evitar dar pie a estas situaciones. “Hace falta hacer una campaña de prevención más agresiva, insistiendo en que hay que comer bien e inculcando el deporte”.

Psicoterapia cognitivo-conductual para cambiar el estilo de vida

Los mecanismos de adicción del azúcar funcionan de manera similar a los que aparecen en casos de dependencia a las drogas.

Una investigación de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) demostró que las galletas que habían sido elaboradas con mucha grasa y azúcar generaban la misma o incluso mayor adicción que la cocaína en ratas.
Es difícil cambiar el patrón alimenticio cuando se presenta una adicción fuerte, pero hay que tener en cuenta que la diabetes tipo 2 se transmite a los hijos, no a través de la genética, como ocurre con la tipo 1, sino a través de los hábitos de vida. Los hijos de padres obesos tienen 7 veces más de probabilidades de que terminen siendo obesos ellos también.
En alguna ocasión se ha señalado la Psicoterapia Cognitivo-Conductual (TCC) para cambiar definitivamente el estilo de vida, ya que el seguimiento de una dieta sería ineficaz a largo plazo.
La Psicoterpia Cognitivo-Conductual se basa en aumentar o reducir conductas específicas, como ciertos sentimientos, pensamientos o interacciones funcionales, poniendo énfasis en el que hay que hacer para cambiar.

Uno de cada tres adolescentes de Europa sufre obesidad o sobrepeso

febrero 26, 2014

Obeso en una silla, Reuters by Toby MelvilleLa falta de ejercicio físico así como la publicidad de comida con mucha grasa, azúcar y sal, han provocado en las últimas décadas un aumento brusco de la obesidad y sobrepeso infantil en algunos países europeos.

Según el último informe de la Organización Mundial de Salud (OMS), hasta el 27% de los niños de 13 años y el 33% de los de 11 años sufren de sobrepeso u obesidad. Entre los países con la mayor proporción de niños de 11 años con sobrepeso están Grecia (33%), Portugal (32%), Irlanda y España (ambas con un 30%).

Gracias a las restricciones de la publicidad de la comida basura y la promoción del consumo de frutas y verduras y del ejercicio físico en las escuelas, Francia, Noruega, Suiza y los Países Bajos se han convertido en los pocos campeones que han logrado detener la epidemia de la obesidad.

La OMS hace recomendaciones a los Gobiernos para solucionar el problema. Tienen que endurecer las leyes e insistir en un etiquetaje informativo de los productos y en la regulación de la publicdad y el ‘marketing’, obligando a la industria de la alimentación a asumir su responsabilidad.

La epidemia del sobrepeso y la obesidad amenaza la salud de los niños dado que la obesidad infantil está acompaña de un elevado riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, problemas ortopédicos, problemas mentales, bajos resultados académicos y pobre autoimagen.

“Nuestra percepción de lo normal se ha desplazado. Hoy tener un peso excesivo es algo cada año más común, no extraordinario. No debemos permitir que la próxima generación crezca con la obesidad como norma”, enfatizó la directora regional de la OMS, Zsuzsanna Jakab.

“Necesitamos crear un medio donde se aliente que la actividad física y la alimentación sana son un alternativa prioritaria para todos los grupos sociales”, declara el experto de OMS sobre nutrición, actividad física y obesidad Joao Breda.

Según los datos de la OMS, la obesidad infantil es una de las amenazas a la salud pública más graves del siglo XXI. En todo el mundo en el 2010 el número estimado de niños obesos menores de cinco años era de 42 millones, de los cuales unos 35 millones viven en los países en desarrollo.
RT Actualidad

La obesidad infantil, una epidemia que distingue entre clases sociales

enero 14, 2014

Un estudio confirma que, al menos en EE.UU., los jóvenes con un menor nivel socioeconómico, son más susceptibles a tener sobrepeso o a ser obesos.
ABC
obeso-infantilParece que la obesidad también es una cuestión de clases. Algunos estudios, como el que se acaba de publicar en «PNAS», sugieren que, al menos en EE.UU., país en donde la obesidad constituye un verdadero problema de salud pública, la obesidad, especialmente entre los jóvenes y niños, estaría directamente relacionada con el estatus socieconómico. El estudio ha constatado que mientras que en EE.UU. se ha producido un estancamiento en la epidemia de la obesidad infantil, parecer existir una brecha de clases importante y creciente entre los jóvenes con un nivel socioeconómico inferior y los de un estatus mejor.

Utilizando los datos de dos amplias Encuestas Nacionales de Salud de EE.UU., el National Health and Nutrition Examination Survey y la Encuesta Nacional de Salud Infantil, los investigadores Carl Frederick, Kaisa Snellman y Robert Putnam, de la Universidad de Harvard, muestran que sí bien es cierto que las tasas de obesidad aumentaron en cifras similares para todos los adolescentes entre 1988 y 2002, sin embargo, desde entonces, los investigadores ha observado que la obesidad ha comenzado a disminuir entre los jóvenes que tienen un mayor nivel socieconómico, pero ha seguido incrementándose entre los jóvenes con menores recursos.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más importantes en EE.UU., pero también en otros países, como España. Los últimos datos sobre obesidad y sobrepeso en menores demuestran que la incidencia de este problema de salud sigue siendo «peligrosamente» elevada en España y nos sitúa a niveles muy próximos a los de Estados Unidos. De hecho, algunos estudios nos sitúan como «líderes europeos» en obesidad infantil, aunque en los últimos años la cifra de menores que tienen problemas con la báscula se han mantenido estable en los últimos cuatro años, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad.

Un reciente informe realizado por la Escuela Andaluza de Salud Pública junto con otros organismos públicos, mostraba que el 26% de los niños españoles de entre 8 y 17 años presenta sobrepeso y el 12,6% sufre obesidad. Si se comparan estos resultados con los de otros países, aseguró José Juan Sánchez Cruz, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública y uno de los autores del estudio, «en relación a los demás países europeos, España presenta valores de los más altos o incluso similares a los de Estados Unidos, paradigma de la pandemia mundial de la obesidad, cuya prevalencia de exceso de peso es del 37,1% en los niños de entre 6 y 11 años y del 34% en los niños de entre 12 y 19 años, según los últimos datos publicados en 2012 por el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). Esto significa que la siguiente generación podría tener una esperanza de vida menor que la actual, debido a esta obesidad».

La obesidad durante la infancia puede dejar secuelas difíciles de revertir. Según los autores del estudio que se publica en «PNAS», la obesidad en niños y adolescentes aumenta el riesgo de una variedad de situaciones adversas para la salud: diabetes tipo 2, apnea obstructiva del sueño, hipertensión, dislipidemia, síndrome metabólico, problemas cardiovasculares e incluso cáncer y problemas de relaciones sociales.

Por ejemplo, según los datos del estudio de la Escuela Andaluza de Salud Pública, aproximadamente cuatro de cada diez jóvenes españoles están expuestos desde etapas muy tempranas a factores de riesgo cardiovascular que son potencialmente modificables y que tendrán un efecto negativo sobre su salud, tanto a corto como a largo plazo, ya que en muchos casos la persona lleva padeciéndolos desde la infancia».

En la prevención de la obesidad intervienen muchos factores, destaca Snellman: alimentación, estilo de vida, sedentarismo, genética, etc. Y casi todos son modificables. Y si bien es cierto que en los últimos años, especialmente en EE.UU., se han lanzado campañas masivas para prevenir la obesidad infantil y se ha declarado la guerra a los azúcares o a las grasas, a tenor de los datos de este trabajo, los mensajes no parecen llegar a todos los grupos poblacionales.

Los investigadores han analizado factores claves relacionados con la obesidad: la excesiva ingesta de alimentos y la falta de ejercicio físico. Así han visto, por ejemplo, que mientras que durante muchos años la ingesta de alimentos era uniforme en todas las poblaciones, no lo es desde hace unos años: «los niños con un mejor nivel socieconómico comen menos alimentos calóricos». Y lo mismo se puede decir del ejercicio físico.

Los investigadores creen que este hallazgo puede ayudar a explicar la creciente disparidad socioeconómica en la obesidad entre los adolescentes. Los resultados, concluyen, subrayan la necesidad de orientar las intervenciones de salud pública hacia los jóvenes más desfavorecidos que permanecen en riesgo de obesidad, además de examinar cómo la información médica es sesgada en función de la clase social.

El trabajo realizado por este grupo de investigadores no deja de hacer palpable que la obesidad se ha convertido en uno de los problemas de salud pública más preocupantes en todo el mundo y también en nuestro país. Según la OMS, la pandemia del sobrepeso y la obesidad es ya el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo, responsable de que cada año más de 2,8 millones de personas adultas fallezcan como consecuencia de este trastorno.

Sedentarismo

El aumento en la prevalencia de la obesidad se vincula a hábitos alimenticios poco saludables. Sin embargo, tal y como se recoge en el estudio de «PNAS», los niños de EE.UU., independientemente de su clase social, consumen menos calorías que hace años. Pero, a pesar de estos cambios saludables en el consumo de energía, algunos niños continúan aumentando de peso. «Nuestros hallazgos sugieren que las disparidades de salud provienen de las diferencias tanto en la ingesta de calorías como en la actividad física. Así –señalan los expertos-, aunque la ingesta media de energía ha disminuido en todos los niños, ha caído más entre los niños con un mayor nivel social».

Y, muy importante, «muchos niños tienen un estilo de vida sedentario que hace que sea difícil que consuman las calorías suficientes para quemar lo que consumen». Especialmente, según el trabajo, los jóvenes de las clases más bajas, ya que muchos de ellos no hacen ningún tipo de actividad física a la semana. Claro, que el informe también reconoce que en barrios en donde no hay instalaciones deportivas o zonas verdes es complicado hacer ejercicio. «En los barrios ricos es más sencillo», reconocen.

Más de la mitad de los trabajadores en España sufre obesidad o sobrepeso

junio 27, 2013

La prevalencia es mayor entre los trabajadores varones de categorías manuales frente a los profesionales de tipo intelectual

ABC

trabajadores-sobrepesoMás del 50% de la población laboral en activo de nuestro país presenta sobrepeso u obesidad, según el estudio «Alta prevalencia de obesidad en una población laboral en España». Este análisis epidemiológico ha sido elaborado por la Sociedad de Prevención de Ibermutuamur y Lilly, en colaboración con el doctor Albert Goday, jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital del Mar de Barcelona y vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) a partir de una muestra de 1.336.055 chequeos médicos a trabajadores observados entre los años 2004 y 2007.

De acuerdo a los datos obtenidos en el estudio, la prevalencia de la obesidad en los trabajadores es mayor en hombres que en mujeres y se presenta en mayor medida entre los trabajadores de categorías manuales frente a los profesionales de tipo intelectual. En paralelo, el estudio concluye que la prevalencia de sobrepeso es también mayor en hombres que en mujeres y menor entre los trabajadores intelectuales frente a los que desempeñan una actividad manual.

Durante los cuatro años de estudio, la prevalencia de obesidad mostró además un aumento progresivo y paralelo en los trabajadores de ambas categorías. «Este incremento constante demanda promover programas de prevención temprana, tratamientos específicos, así como invertir en educación para reducir las fortísimas tasas de sobrepeso que asolan nuestro país. Este estudio proporciona una evidencia sólida sobre la magnitud del incremento de la obesidad en la población activa en España. Queda pendiente determinar sus causas», argumenta el doctor Goday.

«Debido a la estrecha relación entre obesidad y otras enfermedades tales como la diabetes tipo 2, hipertensión y dislipidemia, este estudio aportaría información adicional sobre la posible causa del incremento de la prevalencia de estas patologías en la población laboral activa, con el consecuente impacto socioeconómico en nuestro país», explica el doctor Jesús Reviriego, gerente médico de Lilly Diabetes España y coautor del estudio.

Abundantes son las investigaciones que establecen una estrecha relación entre el nivel de estudios de la población y el sobrepeso, demostrando la conexión inversamente proporcional entre ambas variables. «A menudo las personas con estudios están más capacitadas para cubrir mejor sus necesidades nutricionales escogiendo alimentos saludables en detrimento de aquellos que resultan perjudiciales para su salud», comenta el doctor Goday.

Pero la obesidad y el sobrepeso no sólo se asocian a un bajo nivel educativo, sino también, y de forma muy importante, al acelerado ritmo de vida de las sociedades actuales, según explica el doctor Goday «mientras que el nivel educativo de las clases sociales bajas, habitualmente, no les permite tener una cultura alimentaria adecuada, en las clases sociales altas es el ritmo de vida y la gran oferta de comidas preparadas que se consumen por falta de tiempo, lo que suele motivar el incremento del sobrepeso y la obesidad».

Partiendo de estas circunstancias, debemos saber que, tal y como asegura el vicepresidente de la SEEDO, «la estrategia más importante para prevenir la obesidad pasa por la modificación del estilo de vida desde edades tempranas; hábitos saludables que apuntan tanto a una alimentación sana y equilibrada, a la práctica de ejercicio físico, como a unos ritmos circadianos que aseguren un correcto balance energético». Se trata, por tanto, de disponer de una correcta educación alimentaria, una de las muchas parcelas que componen la educación integral y que contribuye a la promoción de la salud.