Día Mundial de la Diabetes: En España 6 millones de personas conviven con la patología

La prevención de la diabetes desde la familia y la promoción de hábitos saludables centra la celebración del Día Mundial de la Diabetes, 14 de noviembre.

Diario Médico

Según datos del Estudio di@bet.es, la incidencia de diabetes en España es de 11,5 casos/1.000 personas al año, lo que implica que cada año alrededor de 386.000 personas desarrollan la patología. En global, alrededor de unos 6 millones de personas la padecen, sumando sus diferentes tipos (1, 2 y gestacional). Este jueves se celebra el Día Mundial de la Diabetes.

Según la Federación Española de Diabetes (FEDE), además del elevado número de nuevos diagnósticos, hay que tener en cuenta el gasto sanitario que supone: un total de 23.000 millones de euros, sumando tanto los costes directos (5.400 millones) como los indirectos (17.600 millones). Para FEDE, estas cifras son inaceptables, pues la evidencia médica corrobora que podrían reducirse las defunciones y el gasto económico.

La celebración del Día Mundial de la Diabetes se centra en la importancia de fomentar un estilo de vida saludable desde la familia con el lema Diabetes: protege a tu familia. En esta línea, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición se ha presentado la campaña Familia DiabeteSEEN, para representar los diferentes tipos que se pueden dar en una misma familia

Manuel Gargallo, coordinador del área de Diabetes de la SEEN, ha señalado que el lema internacional hace doble referencia a la protección de la familia. “Resulta evidente que el adecuado control exige, además de la toma de medicación, la implantación de unos adecuados hábitos de vida en el entorno familiar. Los familiares sanos, además de compartir y reforzar estos hábitos, deben ser un apoyo psicológico y emocional para los pacientes que pueden vivir esta situación como una limitación. Además, la familia también es de vital importancia para detectar situaciones de urgencia grave e incluso estar preparados para su resolución, como ocurre con las hipoglucemias con pérdida de conciencia”.

Apoyo familiar

La idea de ‘Familia DiabeteSEEN’ es aclarar que la diabetes no es exclusiva de un grupo de edad o clase de individuo, sino que, dependiendo del tipo o circunstancia (como un embarazo), puede surgir en cualquier persona y nadie está libre de riesgo de padecerla. “Es decir, la diabetes nos puede afectar a todos”, ha puntualizado Gargallo.

La campaña también quiere resaltar que los familiares sanos no son elementos pasivos ni al margen de la enfermedad, sino que forma parte muy activa del equipo de apoyo y han de contribuir al adecuado control de la enfermedad.

La idea es mantener esta campaña en el tiempo, como fuente primaria de información y concienciación en diabetes. Las asociaciones de personas con diabetes han ayudado de forma muy significativa por su cercanía al entorno familiar tanto al control de las personas con diabetes como a la detección de nuevos casos”.

Hábitos de vida frente a la diabetes

“Una de cada dos personas con diabetes no está diagnosticada, por eso es tan importante conocer los síntomas y signos que puedan contribuir a un diagnóstico y tratamiento temprano. En muchos casos, los síntomas deben ser vistos por nuestro entorno más cercano”, ha advertido Gargallo.

La diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional se asocian con la obesidad, por lo que es prioritario evitar el exceso de peso llevando un control alimentario que siga un patrón de dieta mediterránea, limitando el tamaño de las raciones y evitando grasas saturadas y bebidas azucaradas. Y, por supuesto, mantener un cierto grado de actividad física. “Evitando el exceso de peso se puede prevenir más del 50% de los casos de diabetes tipo 2, según la Federación Internacional de Diabetes, y también, aunque en menor medida, la de tipo gestacional. Por lo tanto, en los familiares sanos de personas con diabetes, que tienen una predisposición genética a este tipo de diabetes, las medidas de prevención son clave”.

En el caso de la diabetes tipo 1 la aparición de los llamados síntomas cardinales de la enfermedad: aumento de la cantidad de orina y de la ingesta de líquidos con importante pérdida de peso a pesar de comer incluso más de lo habitual, es un claro signo de alarma. En la diabetes tipo 2 los síntomas son mucho más desapercibidos o inexistentes, por lo que es conveniente que aquellas personas con exceso de peso y antecedentes familiares de diabetes se realicen análisis de sangre cada cierto tiempo para detectar precozmente la enfermedad.

En este sentido , según Gargallo son los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria los profesionales que habitualmente detectan los nuevos casos e inician las primeras medidas terapéuticas y quienes están vigilantes por si la evolución de la enfermedad precisa la participación del endocrinólogo.

Formación individualizada

A propósito del Día Mundial de la Diabetes, desde FEDE se ha puesto también en marcha la campaña Educación diabetológica ya; nuestro derecho, nuestra salud,  una iniciativa que busca conseguir que las personas con diabetes reciban la formación y la educación que requieren: individualizada, personalizada y continuada en el tiempo, para poder gestionar adecuadamente su patología y evitar complicaciones a corto, medio y largo plazo. Según Andoni Lorenzo, presidente de FEDE, “no estamos pidiendo ningún favor, es un derecho reconocido en la propia Estrategia en Diabetes del SNS y que, a día de hoy, no se está cumpliendo de una manera adecuada”.

La OMS lanza el primer programa de precualificación de insulina

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado el inicio de un programa piloto de precualificación de la insulina humana para extender el tratamiento de la diabetes en países de ingresos bajos y medianos.

La decisión forma parte de una serie de medidas que tomará la OMS para hacer frente a la creciente carga de diabetes en todas las regiones. Unos 65 millones de personas padecen la patología tipo 2 en el mundo y necesitan insulina, pero solo la mitad pueden acceder a ella, debido en gran medida a los altos precios.

“La diabetes está aumentando en todo el mundo, sobre todo en los países de ingresos bajos. Demasiadas personas que necesitan insulina se enfrentan a dificultades económicas para acceder a ella, o se quedan sin ella y arriesgan sus vidas. La iniciativa de la OMS de precalificación de la insulina es un paso fundamental para asegurar que todos los que necesitan este producto vital puedan acceder a él”, ha explicado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

Se espera que la precualificación de la insulina por parte de la OMS impulse el acceso al fármaco aumentando el flujo de productos de calidad garantizada en el mercado internacional y ofreciendo a los países más opciones, y a los pacientes precios más bajos. A pesar de una amplia oferta, los precios actuales de la insulina son un obstáculo al tratamiento en la mayoría de los países de ingresos bajos y medianos. Tres fabricantes controlan la mayor parte del mercado mundial de insulina, fijando precios que son prohibitivos para muchas personas y países. 

Los datos recogidos por la OMS en 2016-2019 en 24 países de cuatro continentes mostraron que la insulina humana solo estaba disponible en el 61% de los centros de salud, y sus análogos en el 13, y que el suministro mensual de insulina le costaría a un trabajador de Accra (Ghana) el equivalente a 5,5 días de salario por mes, o el 22% de sus ingresos.

“Es de esperar que la precualificación de productos de otras empresas ayude a nivelar el terreno de juego y a garantizar un suministro más constante de insulina de calidad en todos los países”, ha afirmado Mariângela Simão, Subdirectora General de la OMS para Medicamentos y Productos Sanitarios.

La precualificación de la insulina es uno de los pasos que la OMS dará el próximo año para hacer frente a la enfermedad. Hay planes en marcha para actualizar las directrices sobre el tratamiento de la diabetes, diseñar estrategias de reducción de precios para los análogos y mejorar los sistemas de administración y el acceso a las pruebas diagnósticas. La OMS también colabora con los países para promover dietas más sanas y la actividad física para reducir el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Para leer todo el reportaje: https://www.diariomedico.com/salud/dia-mundial-de-la-diabetes-en-espana-6-millones-de-personas-conviven-con-la-patologia.html

La concienciación no funciona ¿Cuáles son las mejores armas de un país contra la obesidad?

Los ciudadanos de las sociedades occidentales siguen engordando pese a la ingente investigación y concienciación sobre la obesidad. Un estudio publicado en The Economist concluye que sumando iniciativas se podría conseguir que una quinta parte parte de la población con sobrepeso alcanzara un peso equilibrado en los próximos cinco o diez años.

Expansión, por Marga Castillo Grijota
las armas más efectivas contra la obesidad, foto by Expansion¿Por qué la gente sigue engordando pese a las numerosas campañas de concienciación contra los efectos de la obesidad? ¿Qué capacidad disuasoria tiene los Gobiernos para impedir que las poblaciones sigan ganando peso? Un análisis de McKinsey publicado en The Economist concluye que la concienciación, por sí misma, no funciona, pero combinando campañas y poniendo en práctica lo que ya se sabe, se podría revertir.

El 30% de la población mundial es obesa o tiene sobrepeso, un porcentaje 2,5 veces mayor que el número de adultos y niños en situación de desnutrición. La obesidad está implicada en el 5% de los fallecimientos y su impacto económico alcanza el 2,8% del PIB mundial, casi equivalente al del tabaquismo, las guerras y la violencia y el terrorismo juntos.

Los países ricos destinan entre un 2% y un 7% de su gasto en salud a tratar afecciones asociadas al sobrepeso, porcentaje que se eleva hasta el 20% si se incluye el tratamiento de las enfermedades asociadas como la diabetes. Sin embargo, la solución a la obesidad no es ni mucho menos simple.

En las tres últimas décadas ningún país ha conseguido unas tasas de éxito medianamente aceptables pese a los esfuerzos para concienciar a la población, según un estudio de The Lancet. Es decir, las campañas de concienciación impulsadas por las autoridades sanitarias no se han mostrado capaces de revertir esta tendencia al sobrepeso que invade las sociedades occidentales: seguimos ganando peso, aunque somos conscientes de que “estar gordo no es bueno”.

Un estudio publicado por el Instituto de Investigaciones Globales de la consultora McKinsey (MGI, en sus siglas inglesas), del que se hace eco The Economist, explica por qué los programas de concienciación no han conseguido disuadir a sus habitantes de que mejoren su estilo de vida para no seguir ganando kilos de más.

La investigación, titulada Derrotando a la obesidad; un análisis económico básico, ha analizado 74 iniciativas puestas en marcha en 18 condados estadounidenses para ofrecer un punto de vista independiente e intentar abordar una nueva estrategia que consiga detener esta epidemia. “Si continuamos así, a finales de 2030 casi la mitad de la población adulta será obesa o tendrá sobrepeso”, advierte la investigación.

Las iniciativas analizadas son diversas: desde aquellas encaminadas a impulsar la elección de alimentos saludables, hasta la disuasión, incluso dificultando el acceso en superficies comerciales a opciones de escasa calidad nutricional.

Así, MGI ha estudiado campañas de diverso ámbito entre las que se incluyen los menús subvencionados por el Gobierno estadounidense en colegios e institutos, las reformas legislativas para mejorar el etiquetado nutricional, así como restricciones publicitarias en comidas y bebidas hipercalóricas o campañas de salud pública centradas en la concienciación a la población general .

Entre todas las iniciativas analizadas, MGI encontró datos susceptibles de ser analizados en 44 iniciativas de 16 áreas. De los resultados se extrae que ninguna de las campañas puede hacer mucho si se pone en marcha de forma aislada.

Sin embargo, la combinación de las 44 iniciativas analizadas podría conseguir que al menos una quinta parte de la población con sobrepeso alcanzara un peso equilibrado en los próximos cinco o diez años. El estudio se centra en comportamientos, más que en analizar la respuesta clínica de nutrientes específicos o el papel que juega la genética. Desde el plato más pequeño hasta las ‘chuches’ fuera de la vista Según este análisis, en función de rentabilidad, lo más efectivo para luchar contra la obesidad es obligar a la industria y la restauración a ofrecer porciones más pequeñas y eliminar los ingredientes hipercalóricos. También se valoran otras iniciativas menos paternalistas, como la de sustituir en los supermercados las estanterías dedicadas a los dulces por opciones más saludables.

Lo que está claro, dicen los investigadores, es que animar a la gente a adelgazar y hacer más ejercicio, sin ningún tipo de ayuda opcional, es totalmente ineficiente. “Es posible que conciencie pero, claramente, no se lleva a la práctica”.

¿Hasta qué punto tienen que implicarse los gobiernos para promover la salud? Es un intenso debate, señala The Economist, cuando se esgrime el concepto de la libertad de elección para cuestionar la efectividad de las campañas más efectivas.

El artículo recuerda el caso del alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, cuando en 2012 intentó limitar el tamaño de los refrescos azucarados: se topó con una gran reacción en contra y el intento acabó muriendo en los tribunales.

Pero John Stuart Mill, el filósofo decimonónico adalid del liberalismo, justificó las intervenciones del Estado cuando se podían prevenir daños a la sociedad. Y algunas de las medidas antiobesidad entran en esta categoría. Cuatro premisas: cooperación, límites, alianzas y ensayos El estudio de McKinsey establece cuatro conclusiones cuya aplicación en el ámbito de la salud pública ayudará a que quienes diseñan las políticas tomen decisiones informadas y que los países elijan soluciones sanitarias vitales que sean rentables.

1. Las iniciativas aisladas no funcionan Ninguna por separado tiene un impacto significativo para reducir la obesidad. Para conseguir resultados se necesita un conjunto de iniciativas adaptado a escala y adaptada para cada población determinada.

2. La educación y la llamada a la responsabilidad individual, es decir, la concienciación, es útil, pero no suficiente. La educación sanitaria tiene que ir acompañada de otras campañas encaminadas a promover el consumo responsable: porciones más pequeñas, prohibición de campañas de marketing perniciosas, así como la promoción de la salud y el deporte en las zonas urbanas para facilitar la actividad física.

3. Ningún componente de la sociedad puede luchar contra la obesidad aisladamente Ni gobiernos, ni distribuidores, ni empresas alimentarias, restaurantes, empleados, medios de comunicación, educadores, ni sanitarios. Para que una campaña sea efectiva se necesita la implicación de todos los sectores posibles. “Hay precedentes de que una alianza entre los gobiernos y la industria alimentaria en combinación con líderes comunitarios es capaz de hacer funcionar campañas de salud pública contra la obesidad”.

4. Ninguna campaña funcionará sin establecer unas premisas fundamentales Cuantos más actores participen para poner en marcha una iniciativa, en todas las escalas y todos los niveles, basándose en el principio de la cooperación, más efectiva será. Si se priorizan determinadas campañas e investigaciones, se obstaculiza el éxito de la acción constructiva.

Mientras la investigación continúe, la sociedad debería ensayar, dar salida a proyectos piloto basados en la prueba-error en función de la evidencia científica, especialmente cuando los riesgos son bajos.

“La investigación en obesidad es prolífica, aprovechémoslo”. Pese que la evidencia sobre la intervención clínica y comportamental para reducir la obesidad es todavía escasa, es prioritario aumentar los recursos para investigar, pero también poner en marcha ensayos y experiencias, concluye McKinsey.

En muchos casos, dar prioridad a una investigación prometedora puede tener un efecto perverso, ya que en el esfuerzo para intentar encontrar una “solución perfecta”, se puede estar impidiendo pasar a la acción. “Mejor que esperar a tener pruebas de lo que funciona, hay que experimentar, aprender de los éxitos y también de los errores: sólo así podremos tener más conocimientos para mejorar”.

Cáncer, la mortalidad aumenta en los pacientes obesos

Evolución

En este contexto, la doctora Yolanda Escobar, del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, añade que «la obesidad puede tener influencia en la evolución de los cánceres que sean hormonodependientes y, en concreto, estrógenodependientes porque hay una relación entre la grasa y la síntesis de los estrógenos». Esta misma opinión la comparte la doctora Mónica Jorge, oncóloga médica del Hospital de Vigo, quien añade que «en la mayor parte de los cánceres, sobre todo en los de digestivo, uno de los factores de riesgo es la obesidad».

Para conocer cómo influye el exceso de peso en los pacientes oncológicos, el doctor Jesús García-Foncillas, jefe de Oncologia de la Fundacion Jiménez Díaz de Madrid, explica que «cuando hay obesidad se producen una serie de cambios metabólicos que conllevan la activación o cambios en la regulación de unas hormonas como la insulina. Las células tumorales tienen receptores para factores de crecimiento que se asemejan a la insulina, lo que significa que cuando hay una alteración en este equilibrio podemos estar poniendo en marcha mecanismos de activación de la célula tumoral que si hay un normopeso no suele estar alterado». Dado que las dosis que se emplean en el tratamiento contra la enfermedad «se administran en función de la superficie corporal, es decir, que están calculadas según el índice de masa corporal (IMC) del paciente. Por tanto, ahora mismo hay un debate sobre de qué forma y de qué manera se deben determinar la dosis más adecuada en pacientes oncológicos con un cierto grado de obesidad de cara a buscar el maximizar la eficacia y minimizar, por tanto, los efectos secundarios». Hay que tener en cuenta, según Jorge, que «la distribución de los fármacos en estos pacientes no es la misma porque si tienen mucha grasa, se deposita más ahí y el metabolismo es diferente».

Otro aspecto relevante se halla en los procesos inflamatorios asociados a la obesidad y que, según García-Foncillas, «la inflamación conlleva la producción de una serie de sustancias que son, a su vez, capaces de inducir al tumor o cambiar su entorno. Todo ese conjunto de situaciones hace que, sobre todo en situaciones donde esa obesidad llega a lo que clásicamente conocemos como patología de obesidad mórbida, pueda tener más derivaciones y consecuencias en todo el contexto del perfil y del comportamiento biológico del cáncer». Esta situación complica, según Escobar, el tratamiento, porque «a veces no pueden entrar en los estudios clínicos, no reciben la terapia a dosis plenas y si, además, presentan alguna patología asociada a la obesidad como cardiovascular, renal o diabetes descompensada todo se vuelve más difícil».

Post terapia

Hay tumores que conllevan una pérdida importante de peso. «En el caso de los cánceres de cabeza y cuello es muy frecuente que adelgacen un porcentaje importante de kilos. En este caso, los obesos se quedan no obesos y los que no tenían un exceso importante de peso se quedan muy delgados durante el tratamiento», advierte Escobar. Sin embargo, los expertos coinciden en que durante la terapia oncológica no se debe exigir a los pacientes que pierdan peso. «No es el momento porque a veces les cuesta, incluso, ingerir lo básico», recuerda Escobar.

La cirugía también cura la diabetes tipo II en pacientes no obesos, según expertos

El IMEO inaugura un ‘Punto de Información para Diabéticos’ en Madrid

Europa Press

Nurse preparing syringeLa cirugía también cura la diabetes tipo II en pacientes no obesos, tal y como aseguran los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que ha inaugurado recientemente un ‘Punto de Información para Diabéticos’ en su clínica de Madrid.

   De esta forma, los especialistas exponen que el tratamiento quirúrgico libra de esta enfermedad a los pacientes con un índice de masa corporal normal, además de a los diabéticos que sufren obesidad. Con motivo de ello, esta institución ha creado este servicio, en el que se ofrece “orientación sobre nutrición y cirugía aplicada a la diabetes de forma gratuita a lo largo del año”.

   En la actualidad “hay cerca de cinco millones de personas con diabetes en España”, según datos de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE). De ellos, “unos 2,3 millones desconocen que la padecen”, afirman recogiendo la misma fuente.

   Además, los expertos señalan que las previsiones futuras no son nada halagüeñas, ya que se estima que la diabetes sea, en 2030, “la séptima causa de muerte en el mundo con casi 400 millones de enfermos”. A ello se une el hecho de que se espera que en los próximos diez años los fallecimientos por diabetes “aumenten más de un 50 por ciento”, señalan desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

   Sin embargo, desde el IMEO afirman que la diabetes tipo II, que es “la que presenta la gran mayoría de la población”, se llega a curar en un alto porcentaje de los casos, ya sea a través de cirugía o con un cambio de alimentación y hábitos. “Lo que era impensable plantearse hace unos años, ahora es realidad”, señala al respecto el portavoz del instituto, Rubén Bravo.

LA INTERVENCIÓN SE PROLONGA DURANTE UNA HORA

   A su juicio, esto supone “una esperanza” para millones de pacientes que conviven diariamente con fármacos e insulina. Para ellos existe una solución a través de una cirugía laparoscópica, que suele durar alrededor de una hora, y por la que “se deriva el tránsito digestivo entre el duodeno y el tramo superior del intestino delgado”, explica.

   De esta forma, se impide que el alimento pase por éste segmento del sistema digestivo “y las inmediaciones del páncreas”, lo que hace que se reduzca la absorción calórica de los alimentos ingeridos “regulando los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos”, manifiesta.

   “Nuestra experiencia con la cirugía aplicada en estos casos nos ha demostrado que la curación de diabetes tipo 2 es total en pacientes con medicación oral en el primer estadio de la enfermedad, donde el deterioro del páncreas es aún reducido”, continúa el portavoz del IMEO. Tras dos o tres semanas, se retiran los fármacos al paciente.

   Por su parte, en los pacientes con una medicación inyectable donde la enfermedad se encuentra en un estadio más avanzado, “también se logra en un alto porcentaje la curación total”, señala. En casos más complicados, se obtiene “una importante reducción de la dosis de insulina inyectable o un cambio a tratamiento oral”, sostiene.

   No obstante, Bravo destaca que para no llegar a desarrollar la enfermedad es importante mantener el índice de masa corporal estable, “especialmente en aquellas personas que tienen antecedentes familiares de diabetes”. Para él, “el riesgo disminuye si se pierde el sobrepeso”.

Cáncer de mama: Evitar la obesidad en la menopausia

Ella hoy / American Association for Cancer Research

Cancer de mama y obesidad, Salud 180Uno de los factores de riesgo, el exceso de peso, en el que los especialistas ponen el acento a la hora de reforzar la prevención contra el cáncer de mama y, en concreto, su aparición después de la menopausia. El sobrepeso, tal y como ha constatado un nuevo estudio publicado en Cancer Research, hace a las mujeres más vulnerables a desarrollar este tipo de tumor una vez superada la etapa de la menopausia. Para ello, la prevención y la adopción de medidas deben comenzar mucho antes.

Reducir los riesgos de desarrollar un cáncer de mama después de la etapa de la menopausia controlando factores como el sobrepeso o los problemas de obesidad. Esta es la recomendación avalada por los resultados del estudio publicado en la revista Cancer Research, dependiente de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer. Factores de riesgo que, tal y como señalan los autores del estudio (ensayo realizado con modelos de ratas con cáncer y obesidad), se deben controlar desde la denominada perimenopausia, ya que los resultados obtenidos han constatado un mayor riesgo entre las mujeres con problemas de obesidad posmenopáusicas frente a las mujeres que están más delgadas.

Es un hecho constatado que la mujer, al llegar a la etapa de la menopausia, tiende a aumentar de peso. Una de las causas está en la dieta y en que se suelen ingerir más calorías de las que necesita nuestro cuerpo. Esta tendencia a ganar peso nos hace más vulnerables a uno de los cánceres más frecuentes en la mujer. De hecho, en un ensayo previo, los investigadores ya habían indagado en la relación entre aumento de peso y desarrollo del tumor de mama, cuya aparición después de la ovariectomía quirúrgica confirmó la influencia de la obesidad y la sobrealimentación. En este estudio, realizado también con modelos de ratas, se observó que en los casos de obesidad el organismo se muestra más incapaz de manejar de manera apropiada este exceso de energía en forma de grasa dietética y glucosa cuando éste exceso deriva de la sobrealimentación. Algo que, a su vez, se observó que no sucedía en los modelos de ratas delgadas, las cuales eran capaces de almacenar la glucosa y la grasa en el hígado, músculo y tejido sano del pecho, respuesta metabólica normal a la sobrealimentación.

No fue la única causa, según apuntan los investigadores, que explicaría el crecimiento y desarrollo de los tumores, ya que al comparar los dos grupos de modelos de ratas (obesas y delgadas) también se hallaron perfiles moleculares diferentes en los tumores. Así, en el caso de las ratas obesas aparecían mayores niveles de expresión del denominado receptor de progesterona, relacionado directamente con la proliferación del tumor.

Tal y como concluyen los autores del estudio, si estos resultados se trasladan a humanos, se puede afirmar que durante la etapa de la perimenopausia es esencial promover medidas de prevención para determinar los riesgos de desarrollar cáncer de mama tras la menopausia. Medidas preventivas como modificar el estilo de vida y adoptar una serie de hábitos más saludables, cuidando especialmente la alimentación. Los investigadores aconsejan restringir el consumo de determinados alimentos y aumentar la práctica de ejercicio físico. En algunos casos, se puede recurrir a fármacos como la metformina para el control metabólico.