Echan del hospital a un enfermo de obesidad mórbida por pedir una pizza

ABC
Steven Assanti, de 33 años y 360 kilos de peso, que se ha hecho famoso en YouTube por sus atracones, vive en la actualidad en la camioneta de su padre.

obeso morbidoSteven Assanti, enfermo de obesidad mórbida fue expulsado de su tratamiento contra esta enfermedad del Kent County Hospital, en Rhode Island (EE UU), porque al parecer rompió las reglas marcadas por el equipo médico al pedir una pizza familiar para la comida.
Assanti, de 33 años, y famoso en Youtube por sus vídeos dándose atracones con todo tipo de viandas, dijo a una televisión local que fue echado del centro médico después de 80 días de tratamiento para intentar reducir su peso a unos niveles más normales. En el programa de adelgazamiento severo quedaba especificado que no podía salirse de la dieta estricta marcada por los médicos. Pero Assanti no pudo resistir la tentación.
Debido al incumplimiento flagrante de la terapia, la dirección del hospital, después de varios avisos anteriores, puso en la calle (literalmente) a Big Assanti. Ahora, el afectado vive en la camioneta de su padre y no tiene de momento domicilio porque alquiló su casa para poder sufragar los gastos del tratamiento.

“La expulsión de mi hijo pone en peligro su recuperación y seguro que le hace recaer en su malos hábitos alimenticios“, dijo. “Espero convencer a la dirección del Kent Hospital para que readmita a John porque su vida corre peligro“, añadió.

Ortorexia: ¿Por qué es peligroso comer demasiado sano?

Comer demasiado sano puede convertirse en una grave enfermedad. Se llama ortorexia y, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta ya al 28 por ciento de la población mundial.
Qué, por Diana García Bujarrabal

anorexiaDicen los grandes filósofos que en el equilibrio está la virtud. Los excesos no son buenos, y mucho menos cuando hablamos de la salud. Sin embargo, en los países desarrollados la obsesión por la buena salud y la figura están desembocando en una enfermedad de nuevo cuño: la ortorexia.

“Hace cinco años se veían muy pocos casos y ahora se ven muchos, son entre el 15 y 20 por ciento de los casos que atendemos”,  cuenta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Pero, ¿en qué consiste la ortorexia?, ¿qué comportamientos tienen quienes padecen esta enfermedad?

Han tenido éxito en una dieta anterior:

El perfil más habitual del ortoréxico, según Bravo, es la persona que ha tenido éxito en una dieta anterior y tiene un miedo atroz, irracional, a recuperar el peso. “El cambio a veces es en poco tiempo, hay gente que pierde 40 kilos en dos años y les cuesta acostumbrarse a su nuevo yo”. De repente, un cambio de alimentación les ha dado la felicidad. “Son como mariposas que han salido del capullo, dse ven guapos, recuperan sus relaciones sociales, tienen éxito…”. A prtir de ahí se desarrolla la obsesión.

Cuentan cuantas veces mastican….

Además de preocuparse por lograr siempre los alimentos más sanos según el último estudio, los ortoréxicos desarrollan comportamientos extraños. Por ejemplo, cuentan cuantas veces mastican cada bocado o dejan de beber agua durante las comidas de forma radical. “Cada ortoréxico tiene su propia teoría de lo que es comer sano. Pero los instauran con muchas fuerza”.

Asegura Bravo que algunos llegan a irse a vivir al campo “para cultivar su propia comida”.

Se enfadan si les cuestionan:

Esta forma tan extraña de manejarse con la comida suele terminar provocando muchos problemas en sus relaciones sociales, sobre todo con el entorno más cercano. El problema es que, además, ante cualquier crítica el ortoréxico responde con cierta agresividad. “Creen en lo que hacen, piensan que es lo mejor. Son personas con un ego muy alto que se ven por encima de los demás”, describe Bravo. De hecho, si pueden intentan imponer a los demás su forma de comer.

Una enfermedad de personas racionales:

La ortorexia es una enfermedad típica de un perfil muy racional: todas las decisiones que toma un ortoréxico las basa en el último estudio nutricional publicado en las revistas médicas más conocidas o bien en opiniones de nutricionistas que ha rastreado por Internet. El ortoréixco está plenamente convencido de que está en posesión de la verdad.

Una enfermedad cara:

La ortorexia sale cara. No solo por las limitaciones que impone al enfermo, o por lo que afecte a sus relaciones con amigos y familiares. Los complementos alimenticios, los productos orgánicos y ecológicos, en general, la compra de herbolario es más cara de lo habitual. Normalmente es una enfermedad de un perfil socioeconómico medio-alto.

Muy difícil de tratar:

Precisamente por su carácter hiperrracional la ortorexia es muy difícil de tratar. “Se necesita un nutricionista muy preparado, a la última. Que tire por tierra todas sus teorías”. Tanto más cuanto que normalmente van al tratamiento “a regañadientes”.

Para curarlos se trabaja desde el aspecto nutricional y el psicológico un mínimo de seis meses y, a veces, toda la vida. Los trastornos alimentarios son así, siempre que hay un problema en su vida la persona tiende a recaer”. En el caso de la ortorexia cuenta Bravo que no es raro que meses después del tratamiento un paciente te mande un enlace a un estudio que acredite sus teorías…

Puede desembocar en anorexia:

Bravo ve un vínculo entre la ortorexia y la anoeria y, en ocasiones, una enfermedad puede desembocar en otra. “La ortorexia es la obsesión por la calidad de los alimentos, mientras que la anorexia es la obsesión por la cantidad”, observa Bravo. De una a otra se tienden puentes.

Los bebés tratados con antibióticos sufren mayor riesgo de padecer obesidad infantil

Un estudio subraya la posible relación entre estos tratamientos y el sobrepeso y alerta del peligro de eliminar la flora intestinal de los pequeños.

Las Provincias
antibióticos en los bebes fomentan la obesidadLos niños tratados con antibióticos de amplio espectro antes de los dos años sufren mayor riesgo de padecer obesidad infantil, reveló un estudio el lunes. La investigación publicada en la revista pediátrica de la asociación médica estadounidense (JAMA) halló un vínculo entre la obesidad y los antibióticos, que si bien eliminan las infecciones bacterianas también matan la microflora intestinal.

Expertos del hospital de niños de Filadelfia analizaron los registros de cerca de 65.000 niños que fueron tratados entre 2001 y 2013 y siguieron durante cinco años a los que fueron seleccionados para el estudio.

Más de dos tercios de los niños estudiados tomaron antibióticos antes de los dos años. En ellos, el aumento en el riesgo de obesidad varió de 2 a 20% y fue particularmente notorio entre los niños que habían sido tratados con antibióticos cuatro o más veces antes de esa edad.

Los que recibieron antibióticos de amplio espectro, que ataca un gran número de bacterias, también tuvieron más riesgos de sufrir problemas de obesidad en su infancia.

“No se observó una asociación entre la obesidad y los antibióticos de espectro reducido”, indicó el estudio, que describió el uso de los de amplio espectro en niños de menos de dos años como “uno de los factores” que inciden en la obesidad.

El estudio pidió que se emitan directrices para limitar el uso de antibióticos y la preferencia por los medicamentos de espectro reducido.

El uso desmesurado de los antibióticos de amplio espectro también ha sido vinculado a la emergencia de bacterias resistentes a los medicamentos.

En años recientes, las autoridades sanitarias estadounidenses han estado urgiendo a los médicos a reducir sus prescripciones de antibióticos y han intentado educar a los padres para que no intenten curar virus comunes con ellos.

“Este estudio ofrece otra razón de peso para considerar cuidadosamente el uso de antibióticos y evitarlo siempre que sea posible”, dijo Patricia Vuguin, pediatra endocrinóloga del Centro Médico Infantil Cohen en New Hyde Park, Nueva York.

“Si bien el estudio es sólido, no pudo considerar otras variables que pueden haber contribuido al riesgo de obesidad, como la dieta, el ejercicio y la historia de obesidad de la familia”, añadió Vuguin, quien no estuvo involucrada en la investigación.

Cáncer, la mortalidad aumenta en los pacientes obesos

Evolución

En este contexto, la doctora Yolanda Escobar, del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, añade que «la obesidad puede tener influencia en la evolución de los cánceres que sean hormonodependientes y, en concreto, estrógenodependientes porque hay una relación entre la grasa y la síntesis de los estrógenos». Esta misma opinión la comparte la doctora Mónica Jorge, oncóloga médica del Hospital de Vigo, quien añade que «en la mayor parte de los cánceres, sobre todo en los de digestivo, uno de los factores de riesgo es la obesidad».

Para conocer cómo influye el exceso de peso en los pacientes oncológicos, el doctor Jesús García-Foncillas, jefe de Oncologia de la Fundacion Jiménez Díaz de Madrid, explica que «cuando hay obesidad se producen una serie de cambios metabólicos que conllevan la activación o cambios en la regulación de unas hormonas como la insulina. Las células tumorales tienen receptores para factores de crecimiento que se asemejan a la insulina, lo que significa que cuando hay una alteración en este equilibrio podemos estar poniendo en marcha mecanismos de activación de la célula tumoral que si hay un normopeso no suele estar alterado». Dado que las dosis que se emplean en el tratamiento contra la enfermedad «se administran en función de la superficie corporal, es decir, que están calculadas según el índice de masa corporal (IMC) del paciente. Por tanto, ahora mismo hay un debate sobre de qué forma y de qué manera se deben determinar la dosis más adecuada en pacientes oncológicos con un cierto grado de obesidad de cara a buscar el maximizar la eficacia y minimizar, por tanto, los efectos secundarios». Hay que tener en cuenta, según Jorge, que «la distribución de los fármacos en estos pacientes no es la misma porque si tienen mucha grasa, se deposita más ahí y el metabolismo es diferente».

Otro aspecto relevante se halla en los procesos inflamatorios asociados a la obesidad y que, según García-Foncillas, «la inflamación conlleva la producción de una serie de sustancias que son, a su vez, capaces de inducir al tumor o cambiar su entorno. Todo ese conjunto de situaciones hace que, sobre todo en situaciones donde esa obesidad llega a lo que clásicamente conocemos como patología de obesidad mórbida, pueda tener más derivaciones y consecuencias en todo el contexto del perfil y del comportamiento biológico del cáncer». Esta situación complica, según Escobar, el tratamiento, porque «a veces no pueden entrar en los estudios clínicos, no reciben la terapia a dosis plenas y si, además, presentan alguna patología asociada a la obesidad como cardiovascular, renal o diabetes descompensada todo se vuelve más difícil».

Post terapia

Hay tumores que conllevan una pérdida importante de peso. «En el caso de los cánceres de cabeza y cuello es muy frecuente que adelgacen un porcentaje importante de kilos. En este caso, los obesos se quedan no obesos y los que no tenían un exceso importante de peso se quedan muy delgados durante el tratamiento», advierte Escobar. Sin embargo, los expertos coinciden en que durante la terapia oncológica no se debe exigir a los pacientes que pierdan peso. «No es el momento porque a veces les cuesta, incluso, ingerir lo básico», recuerda Escobar.

Más de la mitad de los obesos padece ansiedad o depresión

La causa del fracaso a la hora de hacer dieta para bajar de peso puede deberse a la existencia de un trastorno mental como la ansiedad.

obesidad y ansiedadDos datos se cruzan para mostrar una preocupante realidad social y sanitaria. El primero: España es el país de Europa con mayor tasa de obesidad. Afecta a 25 por ciento de los adultos y a 33 por ciento de los tres niños. El segundo dato es que “más de un 20% de la población mundial sufre ansiedad sin saberlo, y en España afecta a afecta a más de 6 millones de españoles”, según datos del doctor Salvador Ros, presidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP). El resultado es que dentro este 20 por ciento de pacientes con ansiedad se encuentran entre un 50 y un 70 por ciento de las personas con obesidad.

“Pueden presentar algún tipo de trastorno psíquico asociado”, refiere el doctor Josep Ramon Domenech, co-coordinador del VII Congreso Nacional de Ansiedad y trastornos Comórbidos. “Los pacientes obesos tienen una probabilidad más alta de padecer trastornos psíquicos, al igual que los pacientes con enfermedades mentales tienen una probabilidad elevada de padecer obesidad. Estudios recientes sugieren que el fallo de muchos pacientes a la hora de seguir una dieta para perder peso puede deberse a la existencia de un trastorno mental, fundamentalmente de ansiedad, no tenido en cuenta o no tratado. Si se logra controlar el trastorno de ansiedad asociado, las posibilidades de que una dieta para perder peso sea exitosa se incrementan notablemente”.

El tratamiento ayuda a evitar la cronicidad

La ansiedad se presenta con síntomas físicos, como insomnio, angustia, cansancio injustificado, incremento de consumo de tóxicos o alteraciones de alimentación. Puede deberse a la actual situación de crisis e incertidumbre e “interfiere en todos los aspectos de la vida de una persona incitándola, en un porcentaje altísimo de los casos, al consumo de drogas, de alcohol, de todo tipo de sustancias adictivas o incluso al suicidio”, según el doctor Ros. “Causa absentismo laboral de un 10 por ciento, un 7 por ciento más que la media de los países europeos estimada en un 3 por ciento. Los tratamientos farmacológicos, antidepresivos y/o ansiolíticos de forma controlada, los cambios en hábitos de vida, deporte, alimentación, no tóxicos, vida familiar y social, y las terapias psicológicas pueden ayudar a reconducir el problema y evitar su cronificación o la aparición de otros trastornos añadidos”.

La ansiedad, además de afectar a buena parte de las personas con problemas de obesidad, se produce con más frecuencia en gente con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años, seguida de la de 40 a 50 años, que está desempleada, o amas de casa o autónomos.

SALUD REVISTA.ES / El Correo

 

Obesidad: hombre de 610 kilos es sacado en grúa de su casa

Noticias Terra.com de Argentina

obesidad-arabia-1Khalid bin Mohsen Shaari, de apenas 20 años, en un ciudadano de Arabia Saudita que sufre serios problemas de obesidad. Tras llamar a un programa de TV local, el rey de país, Abdalá bin Abdelaziz, decidió intervenir personalmente para ayudar al joven, pero no fue nada fácil…

Para sacarlo de su casa, en una provincia fronteriza del sur del país, y trasladarlo a una clínica de la capital a donde iniciará su tratamiento, hubo que utilizar una grúa porque el muchacho, de 610 kilos, no puede moverse, y ya no atravesaba la puerta.

Para socorrer al joven, llevaron una grúa especial encargada en los Estados Unidos, y el hombre fue sacado con cama y todo por la ventana. De allí fue subido a una ambulancia, y luego a un avión que lo traslado a Riad.

Según contaron a CNN las autoridades de Salud saudíes, por el momento no se va a intervenir quirúrgicamente al joven, sino que sólo se va a iniciar un tratamiento de dieta y ejercicio, pero no descartan operarlo más adelante.
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¿Cómo influye la obesidad en el cáncer de mama?

Un elevado índice de masa corporal puede empeorar el pronóstico de la enfermedad

Hola.com

obesidad y cancer de mama¿Sabías que la obesidad puede influir  en la evolución de una mujer con cáncer de mama? Y el dúo obesidad-cáncer de mama no parece ser demasiado positivo. ¿La razón? Según se recoge en un estudio del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), que se ha presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO), el Índice de Masa Corporal (IMC) condiciona el pronóstico en las pacientes con este proceso tumoral, asociándose con más riesgo de mortalidad y recurrencia de la enfermedad en mujeres obesas cuyo IMC es igual o superior a 35.

Para llegar a estas conclusiones, se han realizado cuatro ensayos clínicos, con un seguimiento de más de siete años en los que han participado 5.863 pacientes con cáncer de mama operable a las que posteriormente se les administró quimioterapia. “El estudio evidencia que la obesidad origina un efecto pronóstico negativo frente a la mortalidad global, la mortalidad por cáncer de mama y la recurrencia de los tumores en las pacientes con un IMC igual o superior a 35, es decir en aquellas más obesas”, apunta la doctora doctora Marina Pollán, investigadora principal y jefa de servicio de Epidemiología del Cáncer del Instituto de Salud Carlos III.

Cifras poco elevadas
Esa es la mala noticia, pero también hay una lectura positiva, y es que en la investigación tan sólo el 8% de las mujeres estudiadas eran obesas y presentaban un IMC superior o igual a 35 –es decir, obesidad- en el momento de empezar el tratamiento algo que para la investigadora supone “una buena noticia, ya que el porcentaje de pacientes con cáncer de mama con obesidad moderada y grave es por ahora bajo, y el estudio muestra que en las mujeres con sobrepeso y obesidad leve (con IMC<35) no presentan un peor pronóstico”.

El estudio liderado por GEICAM también ha abordado la influencia de la obesidad en el tratamiento pautado en la quimioterapia. “La dosis óptima de fármacos está íntimamente relacionada con el IMC y, a pesar de que en el estudio no hemos encontrado cifras altas de infratratamiento, si hemos observado una asociación entre el IMC y el infratratamiento, algo que podría explicar por qué otros estudios en pacientes con cáncer de mama no incluidas en ensayos clínicos encuentran un peor pronóstico también en mujeres con sobrepeso y obesidad leve”, concluye la doctora Pollán.

El cáncer de mama, en cifras
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), después del cáncer de pulmón, el de mama es el más frecuente en ambos sexos. En todo el mundo se producen más de un millón de nuevos casos al año de cáncer de mama y más de 400.000 mujeres fallecen por esta causa. En nuestro país, una de cada diez mujeres sufrirá un cáncer de mama y cada año se diagnostican cerca de 26.000 nuevos casos.