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La obesidad entorpece el sentido del gusto

marzo 23, 2018

Reduce la cantidad de papilas gustativas en la lengua

La Razón

Estudios previos han indicado que el aumento de peso puede reducir la sensibilidad al sabor de los alimentos y que este efecto se puede revertirse cuando se pierde peso, pero no está claro cómo surge este fenómeno. Ahora, un estudio publicado en la revista de acceso abierto ‘PLOS Biology’ por Andrew Kaufman, Robin Dando y colegas de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, Estados Unidos, muestra que la inflamación, impulsada por la obesidad, en realidad reduce la cantidad de papilas gustativas en las lenguas de los ratones, informa Europa Press.

Una papila gustativa comprende aproximadamente de 50 a 100 células de tres tipos principales, cada una con diferentes roles en la detección de los cinco sabores principales (sal, dulce, amargo, ácido y umami). Las células de las papilas gustativas cambian rápidamente, con una vida útil promedio de solo 10 días. Para explorar los cambios en las papilas gustativas en la obesidad, los autores alimentaron a ratones con una dieta normal compuesta de un 14 por ciento de grasa o con una dieta obesogénica que contenía un 58 por ciento de grasa. Como era de esperar, después de 8 semanas, los roedores alimentados con la dieta obesogénica pesaban aproximadamente un tercio más que los que recibieron comida normal. Pero sorprendentemente, los ratones obesos tenían un 25 por ciento menos de papilas gustativas que los animales delgados, sin cambios en el tamaño promedio o la distribución de los tres tipos de células dentro de las papilas gustativas individuales.

La renovación de las células de la papila gustativa normalmente surge de una combinación equilibrada de muerte celular programada (un proceso conocido como apoptosis) y la generación de nuevas células a partir de células progenitoras especiales. Sin embargo, los científicos observaron que la tasa de apoptosis aumentó en ratones obesos, mientras que el número de células progenitoras de las papilas gustativas en la lengua disminuyó, lo que probablemente explica la disminución neta en el número de papilas gustativas.

Los ratones que eran genéticamente resistentes a la obesidad no mostraron estos efectos, incluso cuando se les alimentó con una dieta alta en grasas, lo que implica que no se debe al consumo de grasa en sí, sino a la acumulación de tejido adiposo (grasa). Se sabe que la obesidad está asociada con un estado crónico de inflamación de bajo grado y el tejido adiposo produce citoquinas proinflamatorias, moléculas que sirven como señales entre las células, incluyendo una llamada TNF-alfa. Los autores encontraron que la dieta alta en grasas elevó el nivel de TNF-alfa que rodea las papilas gustativas; sin embargo, los animales que fueron genéticamente incapaces de producir TNF-alfa no tuvieron reducción en las papilas gustativas, a pesar de subir de peso. Por el contrario, la inyección de TNF-alfa directamente en la lengua de ratones delgados condujo a una disminución en las papilas gustativas, a pesar del bajo nivel de grasa corporal. «Estos datos juntos sugieren que la adiposidad total derivada de la exposición crónica a una dieta alta en grasas se asocia con una respuesta inflamatoria de bajo grado que causa una interrupción en los mecanismos de equilibrio del mantenimiento y la renovación de las papilas gustativas –apunta Dando–. Estos resultados pueden apuntar a nuevas estrategias terapéuticas para aliviar la disfunción del sabor en poblaciones obesas». EP

Las noticias del IMEO entre las 10 más leidas de salud en 2015

diciembre 31, 2015

Infosalus (EP)

Los ganglios linfáticos del cuello están conectados a una complicada red de tubos llamados vasos linfáticos que se distribuyen por todo el cuerpo, y su inflamación supone adenopatías que pueden ser de distintos tamaños, únicas o en cadenas ganglionares.

Los 10 titulares de salud más leidos en 2015Si en 2014 la enfermedad del año fue probablemente el ébola, este año la patología de la que más se ha hablado en 2015 en España, al menos durante la primera mitad del año, ha sido la hepatitis C. No obstante, eso no le ha valido para colarse en el ‘top ten’ de noticias más leídas en Infosalus a lo largo de estos doce meses. Aquí tienes las informaciones que han resultado más interesantes para nuestros lectores.

1. GANGLIOS DEL CUELLO INFLAMADOS: ¿DEBO PREOCUPARME?
Los ganglios linfáticos del cuello están conectados a una complicada red de tubos llamados vasos linfáticos que se distribuyen por todo el cuerpo, y su inflamación supone adenopatías que pueden ser de distintos tamaños, únicas o en cadenas ganglionares. Con la ayuda de Julio Hernández, miembro de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), en Infosalus te explicamos por qué se inflaman y qué riesgo conlleva en cada caso.

2. ¿QUÉ SON LAS BENZODIACEPINAS?
Estos fármacos actúan potenciando un mecanismo de inhibición natural del cerebro que proporciona alivio ante una excesiva activación. Sin embargo, en este artículo te contamos cómo su uso prolongado produce dependencia y a largo plazo podrían aumentar el riesgo de demencia y mortalidad.

3. LA DIETA UTILIZADA POR LA REINA LETIZIA, ENTRE LAS MÁS SALUDABLES

La ‘Dieta Perricone’, creada por el doctor Nicholas Perricone y supuestamente utilizada por la Reina Letizia, fue calificada como una de las más sonadas del año y también una de las más saludables por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ya que prima la salud sobre la pérdida de peso, al proponer un cambio en el estilo de vida y la rutina alimenticia.

4. CÓMO QUITAR LA CERA EN LOS OÍDOS
Al poco de empezar el año, en Infosalus te contamos la mejor forma de limpiar los oídos cuando acumulan mucho cerumen y los riesgos derivados de un mal uso de los bastoncillos, entre los que destacan traumatismo del canal del oído e infecciones y confinación de la cabeza de algodón del bastoncillo en el canal del oído.
¿QUÉ ALIMENTOS FORMAN LA DIETA MEDITERRÁNEA?A lo largo de este año hemos seguido publicando investigaciones sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea, cada vez más saludable pero también más denostada por los españoles. Pero ¿qué alimentos la componen? Aquí os dejamos un resumen de los productos y las cantidades recomendadas para cumplir con esta pauta alimenticia.

6. CÓMO SUPERAR UNA RUPTURA DE PAREJA: DEJAR ATRÁS AL ‘EX’
¿Y a ti también te han roto el corazón? Con esta pregunta, la escritora Helena López-Casares titulaba su libro en el que cuenta cómo afectan las rupturas sentimentales al organismo y nos da algunos consejos para sobreponerse y seguir adelante.

7. DESCRIBEN EN PACIENTES CON CÁNCER AVANZADO LOS SIGNOS CLÍNICOS ANTES DE FALLECER
Investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de Houston (Estados Unidos) publicaron en febrero un estudio en la edición digital de la revista ‘Cancer’ que revelaba ocho signos físicos muy específicos que se observan en pacientes con cáncer tres días antes de que acaben falleciendo.
8. POMELO: DIETA, BENEFICIOS Y SUS PROPIEDADES
La fruta ‘preferida’ por nuestros lectores ha sido el pomelo, un cítrico con amplias propiedades y gran versatilidad en la cocina, pero poco utilizado. Y como explicaba la doctora Montserrat Folch, autora de ‘Frutoterapia’, también muy saludable gracias a sus efectos anticancerígenos, antioxidantes o antiinflamatorios.
9. COMIDA CONGELADA, ¿DEBEMOS VOLVER A CONGELAR LOS ALIMENTOS?
¿Es necesario tomar precauciones con la descongelación? En Infosalus te contamos como este proceso produce una alteración de las características organolépticas del alimento pero también aumentan los riesgos sanitarios derivados del aumento de su carga microbiana. Y te dimos unas reglas básicas para devolver a los alimentos a temperatura ambiente.
10. ¿CASTIGAR A LOS NIÑOS?
Para muchos padres hay una delgada línea entre no castigar y ser permisivo y, aunque las diferencias puedan no ser tan claras, los psicólogos infantiles parecen coincidir en que lo fundamental es que los niños entiendan que existen consecuencias positivas o negativas ante su conducta. Nos lo contó en Infosalus Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron de 0 a 6 años’.
Econoticias

Los 10 grandes errores que se cometen al tratar de reducir el colesterol ‘malo’

noviembre 18, 2014
  • Muchos ignoran el azúcar en la dieta por pensar que no tiene nada que ver con el colesterol LDL.
  • Si se está tomando estatinas, mucho optan por saltarse los consejos médicos sobre la dieta.
  • Eliminar toda la grasa de la dieta tampoco es recomendable.
  • No realizar ejercicio es otro factor clave para que el colesterol no disminuya.

20 minutos/ Infosalus
colesterol maloAquellos que tratan de reducir el nivel de colesterol LDL (el conocido como ‘malo’) puede estar realizando un esfuerzo sin caer en la cuenta de otros errores que provocarán que dicho esfuerzo pueda ser en vano.

El doctor Pablo Pérez Martínez, especialista en Medicina Interna del Hospital Reina Sofía de Córdoba, miembro de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (enfermedad asociada a niveles muy elevados de colesterol LDL), explicaba recientemente en Infosalus varios de los errores que llevan a que un reducido número de pacientes cumplan o alcancen los objetivos deseados de colesterol, lo que han confirmado estudios recientes como el Codimet.

Los principales errores se resumen en los siguientes diez ejemplos:

Ignorar el azúcar en la dieta

Aunque el azúcar de la dieta tiene poca repercusión directa sobre los niveles de colesterol en la sangre, los alimentos ricos en azúcares simples suelen ser también ricos en grasas perjudiciales para la salud como son las grasas saturadas o trans. “Limitar el consumo de azúcares simples en la dieta indirectamente favorecerá que consumamos menos grasas perjudiciales”, señala Pérez Martínez.

Centrarse sólo en el colesterol malo (LDL)

El colesterol es un componente graso de nuestro organismo y se encuentra repartido en varias fracciones. Una de ellas, el colesterol LDL, es la perjudicial ya que favorece el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y se considera un factor de riesgo de la arteriosclerosis junto a la hipertensión, la diabetes mellitus y el consumo de tabaco. Por el contrario, el colesterol HDL es una fracción beneficiosa y reduce el riesgo de dichas enfermedades. El colesterol de nuestro organismo es producido en parte en el hígado y otra fracción procede de la dieta, por lo que evitando su absorción en el intestino se puede reducir el nivel de colesterol LDL en la sangre.

“No es suficiente con disminuir el consumo de alimentos ricos en colesterol en la dieta, pues parte del colesterol lo produce nuestro organismo. A la disminución del consumo de aquellos alimentos ricos en colesterol LDL hay que añadir el de aquellos ricos en grasas saturadas y trans que producirán un efecto perjudicial sobre la salud”, apunta el especialista.

No seguir el plan médico

La barrera principal que argumentan los pacientes para abandonar el tratamiento suele ser la intolerancia a estos fármacos, aunque en la actualidad existen estatinas con menos efectos secundarios, más potentes y que precisan menos dosis para alcanzar los objetivos. “Sin embargo, la realidad es que las estatinas son fármacos seguros con pocos efectos secundarios”, apunta Pérez Martínez, profesor de Medicina.

Otras barreras para su uso es la falta de respuesta a la estatinas por parte de algunos pacientes, lo que se denomina ‘hiporrespondedores’, aunque esto no depende directamente de ellos.

Comer de todo

La dieta es una herramienta eficaz para controlar el colesterol y siempre debe ser la primera medida a tener en cuenta. “Un ejemplo de ello es la dieta mediterránea, cuyo consumo se vincula a mayor longevidad, calidad de vida y menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer o deterioro cognitivo, a pesar de su elevado contenido en grasas, en contraste con las dietas recomendadas durante décadas por los nutricionistas anglosajones”, aclara Pérez Martínez.

Se ha demostrado además que el consumo de una dieta mediterránea modula de forma positiva múltiples mecanismos como la inflamación, el estrés oxidativo, la hemostasia o la función endotelial. “Por tanto no es una estrategia inteligente el abandonarse a una dieta poco saludable a cambio de tomarse un medicamento para controlar el colesterol”, concluye.

Eliminar toda la grasa de la dieta

“Se ha tardado varias décadas en demostrar con sólidas evidencias científicas, lo que ya sabíamos en los países mediterráneos y es que la grasa puede ser sana, si se consume con la moderación adecuada”, explica Pérez Martínez.

Estos trabajos respaldan el nuevo paradigma de la dieta saludable, el de que moderando el consumo de calorías, lo importante no es la cantidad de grasa que consumimos sino su calidad. Los alimentos contienen una mezcla de los diferentes grasas, incluyendo las saturadas, las monoinsaturadas y las poliinsaturadas omega 6 y omega 3. De ellas se deben limitar especialmente las saturadas, porque aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Desconocer tus niveles de colesterol

La hipercolesterolemia o los niveles elevados de colesterol en sangre o la dislipemia es una enfermedad que “no duele”. Esto influye en que el paciente muchas veces no sea consciente de la enfermedad que tiene y, lo que es más preocupante, del riesgo que tiene de sufrir una enfermedad cardiovascular.

“En este hecho el médico juega un papel fundamental para sensibilizar al paciente. Toda persona sana por encima de los 40 años si es hombre y de los 50 si es mujer, debería pasar por un análisis para controlar su colesterol. Si existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular o diabetes, o enfermedades concomitantes en esa persona se debe de adelantar dicho screening”, aclara el especialista.

Culpar a los alimentos equivocados

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo. Una persona sana precisa consumir 250-300 mg al día. El efecto real que ejerce el colesterol procedente de la dieta, y en concreto del huevo, sobre los niveles de colesterol en la sangre es escaso y en gran parte está influenciado por factores individuales como la genética, el peso corporal o los hábitos de vida.

En cuanto a los lácteos, hoy se dispone de productos desnatados o semidesnatados que permiten que nos beneficiemos de su riqueza en calcio sin la limitación de sus potenciales perjuicios derivados de las grasas saturadas.

No realizar ejercicio

Tomar la medicación no exime de realizar ejercicio. El ejercicio físico tiene un efecto muy interesante sobre el colesterol y especialmente sobre el C-HDL o colesterol bueno. “Realizar ejercicio aeróbico entre tres y cinco veces por semana, adaptado a la situación biológica de la persona, permite aumentar los niveles de nuestro colesterol bueno, además de controlar nuestro peso, algo fundamental para controlar los triglicéridos y nuestros niveles de azúcar”, apunta Pérez Martínez.

Pasar de una dieta milagro a otra

Además de seguir una dieta lo más ajustada posible a la mediterránea, desde el punto de vista práctico para controlar el colesterol LDL debemos reducir el consumo de grasa animal o saturada. Las dietas milagro para perder peso han demostrado que a la larga no son efectivas e incluso algunas de ellos son perjudiciales para la salud.

“Si queremos perder peso debemos personalizar a cada individuo, detectando dónde debemos incidir. Si existe un elevado consumo de grasa saturada, algo frecuente en el paciente obeso, se recomienda seleccionar carnes magras, aves sin piel, quesos bajos en grasa, leches y yogures desnatados, evitar alimentos fritos y consumir alimentos cocinados a la plancha, horno o al vapor”, aclara el especialista.

Tomar las estatinas con zumo de pomelo

Las estatinas se absorben por vía oral, lo que hace muy importante la ingesta a la hora de la administración para alcanzar un adecuado efecto terapéutico. Muchas de sus interacciones residen en el citocromo P-450 que facilita su posible interacción con alimentos como el zumo de pomelo. Por tanto se debe evitar el consumo de estatinas y el zumo de pomelo.

Un molécula podría explicar la ‘paradoja de la obesidad’

julio 7, 2014

ABC, por E. Ortega
fat chanceCasi una cuarta parte de las personas que se encuentran definidas como obesos están metabólicamente sanas y no tienen un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Aunque la obesidad es un importante factor de riesgo para la diabetes, las dos condiciones no están siempre ligadas. Ahora un estudio que se publica en «Cell» parece haber determinado cómo y porqué se produce está paradoja.

Los investigadores de la Universidad de Medicina de Viena (Austria) sugieren que la responsable de esta paradoja es una molécula llamada hemo oxigenasa-1 (HO-1), que está vinculada a la mala salud metabólica y un mayor riesgo de diabetes tipo 2 en obesos. Sin embargo, se ha visto que la inhibición de HO-1 mejora la salud metabólica en ratones obesos, lo que sugiere que fármacos dirigidos a bloquear la HO-1 podrían representar una nueva estrategia prometedora para el tratamiento de la enfermedad metabólica.

«Nuestros resultados indican que la HO-1 es de hecho necesaria para el desarrollo de la enfermedad metabólica y exigen una reevaluación de los numerosos hallazgos en el campo», destaca el autor principal del estudio, Harald Esterbauer, que añade que el trabajo también revela a HO-1 como un «biomarcador candidato para la catalogación de la obesidad metabólicamente saludable y no saludable, además de proporcionar un marco para una terapia personalizada más selectiva».

Inflamación

Todavía hoy día no están demasiado definidos los factores que determinan si la obesidad conduce a la mala salud metabólica, pero las evidencias sugieren que una respuesta inmune desadaptativa llamada inflamación metabólica juega un papel importante. Sin embargo, los estudios que examinan la relación entre una molécula supuestamente anti-inflamatoria llamada HO-1 y la enfermedad metabólica han generado resultados contradictorios.

Para abordar esta cuestión, Esterbauer, en colaboración con Andrew J. Pospisilik del Instituto Max Planck de Inmunobiología y Epigenética, encontraron que, en contraste con los resultados anteriores, había mayores niveles de HO-1 en biopsias de hígado y grasa de personas obesas resistentes a la insulina en comparación con los individuos obesos metabólicamente sanos. Y cuando los investigadores suprimieron el gen HO-1 en las células inmunes –macrófagos-, se redujeron las señales moleculares de la inflamación en los ratones, lo que sugiere que la HO-1 en realidad promueve la inflamación, contrariamente a la creencia generalizada. Por otra parte, la deleción del gen HO-1 específicamente en el hígado o en los macrófagos de ratones alimentados con una dieta alta en grasas condujo a una mejor función hepática y a un aumento de la sensibilidad a la insulina, un signo claro de mejora de la salud metabólica.

Predictores

«Nuestros hallazgos muestran que HO-1 es uno de los predictores más fuertes de la obesidad metabólicamente poco saludable en los seres humanos, y que podría tener un alto valor pronóstico para la detección de la enfermedad», asegura Pospisilik. El experto cree que esto podría permitir a los médicos aplicar intervenciones específicas para «prevenir la progresión de la enfermedad específicamente en los individuos obesos que presentan signos tempranos de la diabetes tipo 2».

Cáncer, la mortalidad aumenta en los pacientes obesos

junio 9, 2014

Evolución

En este contexto, la doctora Yolanda Escobar, del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, añade que «la obesidad puede tener influencia en la evolución de los cánceres que sean hormonodependientes y, en concreto, estrógenodependientes porque hay una relación entre la grasa y la síntesis de los estrógenos». Esta misma opinión la comparte la doctora Mónica Jorge, oncóloga médica del Hospital de Vigo, quien añade que «en la mayor parte de los cánceres, sobre todo en los de digestivo, uno de los factores de riesgo es la obesidad».

Para conocer cómo influye el exceso de peso en los pacientes oncológicos, el doctor Jesús García-Foncillas, jefe de Oncologia de la Fundacion Jiménez Díaz de Madrid, explica que «cuando hay obesidad se producen una serie de cambios metabólicos que conllevan la activación o cambios en la regulación de unas hormonas como la insulina. Las células tumorales tienen receptores para factores de crecimiento que se asemejan a la insulina, lo que significa que cuando hay una alteración en este equilibrio podemos estar poniendo en marcha mecanismos de activación de la célula tumoral que si hay un normopeso no suele estar alterado». Dado que las dosis que se emplean en el tratamiento contra la enfermedad «se administran en función de la superficie corporal, es decir, que están calculadas según el índice de masa corporal (IMC) del paciente. Por tanto, ahora mismo hay un debate sobre de qué forma y de qué manera se deben determinar la dosis más adecuada en pacientes oncológicos con un cierto grado de obesidad de cara a buscar el maximizar la eficacia y minimizar, por tanto, los efectos secundarios». Hay que tener en cuenta, según Jorge, que «la distribución de los fármacos en estos pacientes no es la misma porque si tienen mucha grasa, se deposita más ahí y el metabolismo es diferente».

Otro aspecto relevante se halla en los procesos inflamatorios asociados a la obesidad y que, según García-Foncillas, «la inflamación conlleva la producción de una serie de sustancias que son, a su vez, capaces de inducir al tumor o cambiar su entorno. Todo ese conjunto de situaciones hace que, sobre todo en situaciones donde esa obesidad llega a lo que clásicamente conocemos como patología de obesidad mórbida, pueda tener más derivaciones y consecuencias en todo el contexto del perfil y del comportamiento biológico del cáncer». Esta situación complica, según Escobar, el tratamiento, porque «a veces no pueden entrar en los estudios clínicos, no reciben la terapia a dosis plenas y si, además, presentan alguna patología asociada a la obesidad como cardiovascular, renal o diabetes descompensada todo se vuelve más difícil».

Post terapia

Hay tumores que conllevan una pérdida importante de peso. «En el caso de los cánceres de cabeza y cuello es muy frecuente que adelgacen un porcentaje importante de kilos. En este caso, los obesos se quedan no obesos y los que no tenían un exceso importante de peso se quedan muy delgados durante el tratamiento», advierte Escobar. Sin embargo, los expertos coinciden en que durante la terapia oncológica no se debe exigir a los pacientes que pierdan peso. «No es el momento porque a veces les cuesta, incluso, ingerir lo básico», recuerda Escobar.

Bioquimícos advierten que la epidemia de obesidad y diabetes no es por exceso de calorías

diciembre 4, 2012

Afirman que es por los emulsionantes que a menudo están en los productos horneados y la sacarina

Por Anastasia Gubin – La Gran Época

barbara-corkey_1La bioquímica estadounidense Barbara Corkey, advirtió que la epidemia de gordura y de diabetes están relacionadas y no tienen una historia de sólo comer patatas fritas con refrescos frente a una televisión, sino algo más. Avalada por la Universidad de Boston ella propone a la comunidad científica que los responsables son los aditivos alimentarios, entre los cuales destacó la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, se comprobó que tienen efectos secundarios, destaca el informe de la Universidad de Boston.

“No creo que comer en exceso causa la obesidad”, dijo Corkey rotundamente, según el reporte publicado en el portal de la universidad y que relata la historia de sus últimas revelaciones durante el año.

Lo dice la respetada científica con cinco décadas de investigación sobre el metabolismo humano en su haber, destaca la Universidad.

La doctora Corkey se define como apasionada del estudio del metabolismo y de cómo se comunican las células implicadas en la diabetes y en la obesidad.

“La enfermedad metabólica siempre me ha interesado”, dice ella. “Es un sistema en el que todas las vías se interconectan y hablan unas con otras; y así, si se presiona en un botón para acá, tiene consecuencias en todas partes”.

En su estudio, analizó el trabajo que realizan las células beta del páncreas, las que producen la insulina, una hormona que convierte los alimentos en energía, y la almacena como grasa y glucosas. Estas células en el caso de los diabéticos, se producen en demasiada cantidad, muy poco o nada.

Lo que se sabía siempre es que la diabetes tipo 1, generalmente diagnosticada en los niños, no puede producir insulina, entonces para vivir reciben la insulina externa. El tema está en la diabetes tipo 2, donde estos suelen ser obesos.

Se suponía que los enfermos de diabetes tipo 2, tenían un déficit menos dramático o algo de insulina, pero no lo suficiente. Pero cuando a los científicos se les ocurrió verificar esto de una manera diferente, encontraron que las personas con diabetes tipo 2, en realidad tenían demasiada insulina, destacó la doctora. Entonces, esto generó una nueva pregunta para ella: “¿Si tenían un montón de insulina, que es lo que causó la diabetes?”.

Una de las teorías era que los receptores de la insulina en el tejido muscular y grasa, se hicieron insensibles y no funcionaban bien, bombardeados a su vez por un exceso de la hormona, lo que llamaron “resistencia a la insulina”. En tanto, las células beta del páncreas producían más insulina, y en ocasiones dejaban de funcionar por completo.

La doctora explica que esta idea penetró en 1980, pero nadie sabía si primero las células beta fracasaban en sus funciones o se trataba de una resistencia a la insulina.

Corkey se preguntó ¿Cómo puede haber más secreción de insulina en las células beta, si la glucosa no está elevada?. ¿Cómo se explica esto?”. Ella sospechó entonces que la respuesta estaba en las células beta, quienes eran en parte responsables de desencadenar la diabetes, y pasó las siguientes dos décadas tratando de demostrarlo.

“Sólo pensé que todo Estados Unidos estaba mal”, destacó, y ahora los científicos le dan la razón.

“Ella tenía razón. Los científicos ahora aceptan ampliamente que una persona no puede tener diabetes tipo 2 sin mal funcionamiento de las células beta, un cambio de paradigma en gran medida precipitada por Corkey”, destaca la Universidad de Boston.

Ahora, la bioquímica advierte que son los químicos, los aditivos presentes en los alimentos los que están causando esta nueva epidemia de enfermedad en el ser humano. Entre ellos están la sacarina y los emulsionantes.

Los emulsionantes corresponden a una mezcla de líquidos y grasas comunes entre compuestos químicos, que se agregan a los alimentos.

Como ganadora de la medalla Banting de la ciencia, Corkey tenía que dar una charla de una hora de duración a una multitud de 6.000 personas en junio pasado. La Universidad de Boston relata en su informe que ella se pasó una hora discutiendo la nueva dirección de su investigación, sobre los 4.000 aditivos en los alimentos de EE.UU.

“Si usted es una buena persona y hace todas las cosas correctas, usted va a ser magra. Y si usted es una mala persona y come como un cerdo y no hace ningún ejercicio, va a ser gorda”. Esa era la premisa, pero ahora ella explica, se están fijando en otro camino, estos aditivos químicos que ya están en un avanzado estudio.

La doctora de 73 años, comenzó su nueva línea de investigación con unos 500 aditivos alimentarios para los efectos sobre el hígado, grasa, tejidos o células beta.

De inmediato se constató que una clase de emulsionantes utilizados, llamados monoglicéridos, y que a menudo se encuentran en productos horneados procesados, y la sacarina edulcorante artificial, tiene efectos secundarios.

“Ambos aditivos hicieron que las células beta secretasen más insulina, pero no en la forma normal”, señaló, la científica.

Por lo general”, dice Corkey, “el calcio está implicado en la estimulación de las células beta para producir insulina, y cuando se estimula aumentan su consumo de oxígeno. Pero cuando los monoglicéridos y la sacarina fueron puestos a prueba, ninguna de estas cosas sucedieron”.

En cambio, agregó, “las células beta se sometieron a algunos cambios químicos inesperados y se liberaron moléculas llamadas especies reactivas de oxígeno, que han sido implicadas en el daño celular, la inflamación y la obesidad”.

Se sospecha que los niveles de fondo de ciertos aditivos alimentarios podrían causar cambios sutiles, pero cruciales en nuestros tejidos metabólicos, que posiblemente contribuyen a la diabetes y la obesidad, asegura la investigadora.

“Es una hipótesis que necesita pruebas y tiene que ser cuidadosamente probada”, destaca la bioquímica que continúa con sus investigaciones.

La Universidad de Boston cree que Corkey no está sola en su sospecha y agrega que los factores ambientales pueden también contribuir a la diabetes y la obesidad.

El Programa Nacional de Toxicología, del departamento de Salud y Servicios Humanos, dijo que ciertos factores desencadenantes ambientales, como el envenenamiento por arsénico y algunos pesticidas, se asocian a su vez con la diabetes tipo 1.

También encontró que los hijos de madres que fumaron durante el embarazo eran más propensos a ser obesos, informa en su reporte.

“Hay muchos factores en el ambiente que probablemente estarían provocando esta epidemia”, dice Kahn Harvard. “La mayoría de los investigadores se han centrado en las cosas obvias: usted come en McDonalds, usted se sienta en su computadora, usted engorda. Creo que es mucho más complicado que eso”.

Por supuesto que la postura de Corkey tiene sus opositores. Uno de ellos es Nestlé. Que usa aditivos y componentes en sus alimentos.

“Bárbara es una de las pocas personas que realmente comprende e integra en el metabolismo de investigación de la diabetes”, defiende Ronald Kahn, ex presidente del Centro de Diabetes Joslin y profesor de medicina de la Harvard Medical School”.

“El metabolismo vuelve ahora, después que en los últimos 30 años había sido una ciencia perdida”, agrega Kahn.

Barbara Corkey es la vicepresidenta del Departamento de investigación de la Facultad de Medicina y en noviembre fue galardonada. Ella es la ex directora del Centro de Investigación de la Obesidad en el Centro Médico de Boston Medical y el año pasado fue galardonada con la medalla de Banting para el Premio al Logro Científico, la más alta distinción científica de la Asociación americana de  Diabetes, y uno de los más importantes del mundo premios científicos.

Estadísticas alarmantes

Según el Centros de EE.UU. para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 25,8 millones de niños y adultos en Estados Unidos, equivalentes a un 8.3 por ciento de la población tiene diabetes, la cual es a su vez, la principal causa de insuficiencia renal y de ceguera entre los adultos.

La especialista teme que un tercio de los adultos estadounidenses podrían tener diabetes para el año 2050, y esto no se ve mejor fuera de Estados Unidos, donde expresa que “las cifras son igualmente sombrías”.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 346 millones de personas en todo el mundo, es decir un cinco por ciento de todos los seres humanos tienen diabetes, diabetes y muertes probablemente se duplicará para el año 2030.