Los 4 tipos de cáncer cuya principal causa es la obesidad

BBC News Mundo

Ser obeso ha superado al tabaquismo como la causa principal de cuatro tipos comunes de cáncer.

Cancer Research UK (CRUK), una fundación de investigación y divulgación en Reino Unido, concluyó tras una reciente investigación que los cánceres del intestino, riñón, ovario e hígado son probablemente más el producto del sobrepeso que del tabaquismo.

La organización advierte que millones de personas están en riesgo debido al exceso de peso y que los números de obesos sobrepasan a los de fumadores en razón de dos a uno.

Para resaltar la gravedad de los riesgos asociados con la obesidad, CRUK inició una campaña con una valla publicitaria que ha sido criticada porque se asemeja a las advertencias en las cajetillas de cigarrillos que pretenden frenar el consumo de tabaco.

CRUK no es la única entidad especializada que llama la atención sobre la relación entre el cáncer y el sobrepeso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el National Cancer Institute en Estados Unidos, entre otros, han hecho énfasis en esta relación.

Cancer Research UK dice que no está sugiriendo que la obesidad y el tabaquismo se pueden comparar directamente en términos del riesgo de cáncer. Ambos incrementan el riesgo.

Mientras que el sobrepeso y la obesidad causan unos 22.800 casos de cáncer al año en Reino Unido, comparados con 54.300 casos causados por fumar, la organización resalta cuatro tipos específicos de cáncer y sus causas:

  • Intestinal– Unos 42.000 casos nuevos; el sobrepeso u obesidad causan 4.800; el fumar 2.900
  • Renal– 12.900 en total; el sobrepeso u obesidad causan 2.900; el fumar 1.600
  • Hepático– 5,900 in total; el sobrepeso u obesidad causan 1.300 casos; el fumar 1.200
  • Ovárico– 7,500 in total; el sobrepeso u obesidad causan 490 casos al año; el fumar 25

Fumar continúa siendo la principal causa evitable del cáncer en su totalidad. La obesidad en la segunda, según CRUK.

Sin embargo, aunque el número de fumadores está disminuyendo, el de obesos va en aumento, algo que preocupa a los expertos en salud.

¿Cómo actúa la obesidad en términos del cáncer?

A pesar de que los vínculos entre la obesidad y el cáncer están bien establecidos, los mecanismos biológicos relacionados no están completamente entendidos.

Los Centros de Control de Enfermedades de EE.UU., explican que es difícil definir las causas de cáncer por obesidad porque la gente obesa puede presentar otros factores de comportamiento diferentes a su peso corporal.

El ser obeso o tener sobrepeso no significa que una persona definitivamente desarrollará cáncer, pero el riesgo sí se incrementa.

Y ese riesgo crece entre más peso gana la persona y más tiempo lo mantiene.

Las células grasas sobreproducen hormonas y factores de crecimiento que le informan a las células del cuerpo a dividirse con mayor frecuencia. Eso aumenta la posibilidad de que se produzcan más células cancerosas.

Los obesos frecuentemente tienen niveles crónicos de inflamación ligera que pueden, con el tiempo, dañar el ADN y generar cáncer.

Otros posibles mecanismos que pueden afectar el riesgo de cáncer incluyen cambios en las propiedades mecánicas de la estructura que rodea a las células mamarias y la alteración en la respuesta del sistema inmune.

De acuerdo a Cancer Research UK, hay 13 tipos de cáncer que están vinculados a la obesidad: • de mama (en mujeres posmenopáusicas) • intestinal • pancreático • del esófago • hepático • renal • de la parte superior del estómago • de la vesícula biliar • uterino • ovárico • de tiroides • mieloma múltiple (cáncer de la sangre) • meningioma (cáncer del cerebro)

Los vínculos entre la obesidad y el cáncer están solamente presentes en adultos, aunque un peso saludable también es recomendable en los niños.

Los resultados de la investigación de Cancer Research UK coinciden con un debate actual sobre el papel de las autoridades para reducir el problema de obesidad.

Según la profesora Linda Bauld, experta de CRUK, el gobierno debería tomar más medidas para controlar la obesidad, como la restricción de publicidad de alimentos poco saludables y de bebidas azucaradas, tal cual lo recomendó la Asociación Médica Británica.

“Mientras estamos muy conscientes de los riesgos asociados con fumar, se han hecho menos esfuerzos para hacerle frente a la obesidad, que se ha convertido en una de las principales causas de cáncer”, declaró Bauld.

La OMS, que también aboga por un impuesto a los alimentos y refrescos azucarados para disminuir su consumo, plantea una estrategia que abarque a varios sectores de la sociedad incluyendo familias, empresas alimenticias y agencias gubernamentales para combatir un problema que considera “epidémico” en muchas partes del mundo.

El aire contaminado nos quita dos años de vida

En el mundo ya causa más muertes que el tabaquismo

El aire contaminado acorta la vida útil de los europeos en dos años. En el mundo ya causa más muertes prematuras que el tabaquismo, especialmente debido a enfermedades cardiovasculares. Una reevaluación de los riesgos para la salud asociados con la calidad del aire muestra un alto riesgo inesperado de mortalidad.

Tendencias 21.net
Una reevaluación de los riesgos para la salud asociados a la contaminación del aire muestra que el riesgo de mortalidad es más alto del que se pensaba. Las muertes se deben, especialmente, a enfermedades cardiovasculares.

Un equipo de científicos encabezado por el profesor de Química Jos Lelieveld, del Instituto Max Planck, y por el profesor Thomas Münzel, del Centro Médico de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, en Alemania, ha revelado que la contaminación del aire acorta la esperanza de vida de los europeos en aproximadamente dos años de media.
No hay una clara conciencia de que la mala calidad del aire sea un importante riesgo para nuestra salud. La contaminación atmosférica, especialmente por las partículas finas de un diámetro inferior a 2,5 micrómetros (PM2,5), puede desencadenar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y se asocia con un alto riesgo de mortalidad.

Los datos
Según el estudio, alrededor de 120 personas por cada 100.000 habitantes mueren prematuramente por los efectos de la contaminación del aire a escala mundial. La cifra correspondiente para Europa es de 133 por 100.000 habitantes, lo que supera esa media mundial. Las enfermedades cardiovasculares son la causa de muerte en al menos la mitad de los casos.
Hasta ahora, se había asumido que la tasa de mortalidad mundial debida a la contaminación atmosférica era de alrededor de 4,5 millones de personas al año. El valor recalculado sitúa esa cifra en 8,8 millones anuales. Solo en Europa, casi 800.000 personas mueren prematuramente cada año como resultado de la contaminación del aire.
De acuerdo con los nuevos cálculos, la mala calidad del aire ahora se encuentra entre los riesgos para la salud más graves, al nivel de la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el tabaquismo. Este último causa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 7,2 millones de muertes prematuras al año.
La contaminación ambiental representa un riesgo similar al de fumar (incluso mayor). La principal diferencia es que la exposición a la contaminación atmosférica no es una decisión personal.

Riesgo cardiovascular
“La contaminación del aire debe reconocerse ahora como un importante factor de riesgo cardiovascular, ya que causa daños adicionales a través de la diabetes, la hipertensión arterial y los altos niveles de colesterol en la sangre”, explica Thomas Münzel, director del Centro de Cardiología del Centro Médico Universitario de Maguncia, en un comunicado.

Estas nuevas conclusiones llegan después de que los científicos se dieran cuenta de que era necesario actualizar los cálculos y datos vigentes, ya que un estudio publicado recientemente situó las tasas de riesgo específicas de enfermedades asociadas a la contaminación muy por encima de los valores de la carga mundial de morbilidad (GBD), evaluada por la OMS. La morbilidad es la proporción de individuos que enferman en un sitio y tiempo determinado

Debido a que este estudio incorporó 41 investigaciones a gran escala, con casos de 16 países (incluida China), proporciona la mejor base de datos disponible en la actualidad, según Lelieveld.

Partículas peligrosas
“Los resultados de nuestro estudio muestran que el valor límite europeo para partículas contaminantes (una media de 25 microgramos por metro cúbico de aire a lo largo de un año) es demasiado alto”, explica Münzel. Este límite está muy por encima de la guía de la OMS, que sitúa el máximo en 10 microgramos por metro cúbico.

Según Münzel, es más urgente que nunca reducir la exposición a partículas de este tipo y ajustar los valores límite en consecuencia. Además, subraya la importancia de que la Sociedad Europea de Cardiología las reconozca como una de las mayores causas de enfermedades cardiovasculares.

Reemplazar los combustibles fósiles con fuentes de energía limpia podría reducir la tasa de mortalidad en más de la mitad. Dado que gran parte de las partículas finas y otros contaminantes del aire son el resultado de la quema de combustibles fósiles, los científicos abogan por reemplazarlos por fuentes de energía sostenibles.

“Cuando nos cambiemos a la energía limpia y renovable, podríamos cumplir con el acuerdo de París para mitigar los efectos del cambio climático”, explica Lelieveld, quien también es profesor en el Instituto de Chipre, en Nicosia. “En ese caso, también podemos reducir las tasas de mortalidad relacionadas con la contaminación del aire en Europa hasta en un 55 por ciento”.

Las cinco cosas que más nos estresan en la cuesta de Enero

Seis de cada diez personas padecen los efectos del comienzo del año, en los que la economía y los propósitos generan ciertas obligaciones que suelen provocar estrés.

Economía de hoy

Como cada comienzo de año, existen una serie de factores que pone cuesta arriba el ánimo durante las primeras semanas de este mes. Y es que la cuesta de Enero es, para algunas personas, más duras que para otras por diversos factores.

Según los centros Nascia, expertos en tratamientos conbiofeedback contra el estrés, seis de cada diez personas padecen los efectos de este inicio de año en los que la economía y los propósitos generan ciertas obligaciones que suelen provocar estrés.

Pero, ¿qué cosas nos estresan más en la cuesta de Enero? Estos cinco son los principales motivos de preocupación y estrés:

1.- El presupuesto del hogar. Después de varias semanas de gastos en comidas familiares, regalos e invitaciones, muchos hogares se han endeudado con aplazamientos que financian todos los gastos y que comienzan a pagar a finales de mes. El gasto por encima de las posibilidades con el fin de satisfacer a niños y adultos en regalos y atenciones puede jugar malas pasadas, siendo un motivo de preocupación porque las cifras de la economía del hogar no cuadren.

2.- Las rebajas. Muchos españoles se imponen como meta la compra de determinados productos en las rebajas sin tener en consideración los gastos previos de la Navidad. Las necesidades que se crean por comprar productos muy rebajados, a veces sin necesitarlos, pueden llevar a un gasto incontrolado por encontrar el mejor ‘chollo’. El estrés en la búsqueda de ese producto unido al que se puede crear cuando el análisis de las cuentas no cuadren provoca situaciones de verdadera ansiedad.

3.- Las subidas de precio de los suministros del hogar. Otra de las cosas que también suman en esta cuesta de Enero y que afecta a la economía es la subida de precios en carburantes, electricidad, telefonía, calefacción y otros que van sumando piedrecitas a la mochila del presupuesto en el hogar. Analizar los gastos y ver cómo crecen los importes de las facturas supone un motivo más de agobio en este mes.

4.- Las dietas. Es costumbre fijarse un objetivo o propósito de año nuevo, pero siempre que sean metas alcanzables y con un período de ejecución a largo plazo. La ansiedad que muchas personas muestran por perder peso rápidamente con efectos visibles desde las primeras semanas genera un estrés del que no son conscientes en un objetivo que debe ser a largo plazo.

Y 5.- Dejar de fumar. Si a una dieta, los quebraderos de cabeza con la economía del hogar, las subidas de precio y las rebajas le sumamos esta meta para muchos se convierte todo en una odisea. La ansiedad que el tabaco genera a los fumadores que quieren dejarlo es un acicate más para la presencia del estrés.

Los centros Nascia aconsejan un análisis de la situación y anticiparse a los gastos derivados de la economía. Una buena planificación ayudará a que la improvisación no sea aliada del estrés. También fijarse objetivos y metas realistas en un plazo razonable ayuda a mentalizarse y no autoimponerse resultados cortoplacistas que lleven a la decepción y a la ansiedad.

Y, finalmente, para los momentos en los que se produzcan problemas físicos asociados al estrés es recomendable ejercitar la respiración para que esta sea abdominal y no torácica con una frecuencia razonable de entre 8 y 10 veces por minuto.

España sigue entre los países de la UE con más tasas de tabaquismo y obesidad

El ‘Informe sobre el estado de la Salud de la UE 2017’ certifica que en los últimos ha descendido el consumo de tabaco pero al mismo tiempo han aumentado los índices de obesidad y sobrepeso, especialmente entre los adolescentes.

El Publico / EFE

España ha reducido en los últimos años sus tasas de tabaquismo, que han pasado del 32% en 2000 al 23% en 2014, sin embargo son cifras que continúan por encima de la media de la UE, al igual que las de obesidad y sobrepeso y en este caso no solo en adultos, también en adolescentes.

Lo pone de manifiesto el Informe sobre el estado de la Salud de la UE 2017, que se ha hecho público este jueves y que incide en la importancia de la prevención, de la atención integral, de la calidad del personal sanitario y de situar al paciente como protagonista del sistema.

Este estudio analiza la situación en materia de salud en los Estados miembros y en el caso de España subraya la eficacia de la atención sanitaria de acuerdo con las bajas tasas de mortalidad tratable, es decir, de las muertes prematuras que se pueden evitar con una asistencia sanitaria oportuna.

Asegura que los hogares españoles pagan directamente una proporción cada vez mayor de los servicios sanitarios de forma que el gasto directo como porcentaje del gasto sanitario pasó del 20% en 2009 al 24% en 2015, mayor que el 15% que la media de la UE.

El documento, elaborado con datos de la oficina europea de estadísticas Eurostat y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fundamentalmente, recuerda que la esperanza de vida en España es la más elevada de los países de la UE (83 años frente a 80,6) y que más del 70% de la población asegura tener buena salud (la media de la UE es del 68%).

Si bien las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares son de las más bajas de los Estados miembros, suponen la principal causa de muerte y suponen el 30% del total, seguidas del cáncer con el 27% y, en concreto, es el de pulmón el que más fallecimientos suma, “lo que refleja las consecuencias a largo plazo de las elevadas tasas de tabaquismo”.

Sobre este aspecto, apunta que alrededor del 23% de los adultos fumaba en 2014, una reducción con respecto al 32% del año 2000 pero las tasas de tabaquismo siguen entre las más altas de la UE “y suponen unas de las principales causas de muerte prematura”.

El porcentaje de hombres fumadores (26%) es mayor que el de las mujeres (19%).

También se han reducido las cifras de tabaquismo en el caso de los adolescentes de 15 años del 28 % al 9%, y se encuentran entre las más bajas de Europa.

Lo que sí se han incrementado son las tasas de obesidad y sobrepeso, especialmente entre los adolescentes, y superan las de la media de la UE.

Entre los chicos y chicas de 15 años la tasa ha pasado del 16% en 2002 al 20% en 2014 superando al 18% de la media de la UE. Las cifras son algo mayores entre los chicos (24%), que entre las chicas (15%).

En 2014, uno de cada seis adultos sufría obesidad, mientras que en 2001 era uno de cada ocho.

El informe destaca una “diferencia sustancial” en las tasas de obesidad según el nivel de educación, de forma que las personas que lo tiene más bajo tiene más del doble de probabilidades de sufrir obesidad que aquellas que lo tienen más alto.

Según el documento, la obesidad entre los adultos se debe “en parte” a los bajos niveles de actividad física, aunque entre los jóvenes el nivel es “relativamente alto” comparado con el de otros países de la UE.

Por otra parte, hace mención a los prolongados tiempos de espera para la cirugía no urgente, como la de cataratas “que están muy por encima” de países como Italia y Portugal debido a que “la demanda de este tipo de procedimientos ha aumentado más rápidamente que la oferta”.

Destaca que existen “pruebas sustanciales” del uso “excesivo” de las intervenciones quirúrgicas pero añade que o bien se debe a una “grave insuficiencia” en la prestación de servicios en regiones con las tasas más bajas en operaciones o a que hay autonomías que las hacen mientras que otras las consideran innecesarias.

Cuando la obesidad se convierte en éxito profesional

Esdiario.com

Tres mujeres que han luchado contra los kilos de más y su victoria ha servido para catapultarlas al éxito. Dos presentadoras y la ex de don Felipe se han coronado en reino de la obesidad.

Esto de las reinas de la obesidad va cambiando por temporadas. Hubo una época en que Isabel Sartorius parecía la única mujer excedida de peso de España. El asunto se trató en los medios y a ella le sirvió para encontrar su lugar bajo el sol en el panorama mediático. Habló de trastornos alimenticios, de compulsión, de desórdenes… ¿Y quién no iba a ponerse de su parte con esa cara que transmite dulzura? Los kilos de más la encaminaron por la senda del coaching y dijo adiós al diseño de bolsos, a los photocalls de dietas alcachoferas, a las quedadas con doña Letizia…

A Tania Llasera la conocimos delgadísima. Sin embargo, dejó de fumar y ahí empezó su vía crucis con el sobrepeso. Al compartir la presentadora su día a día en Instagram, le llueven críticas y alabanzas. Después llegaría su primer embarazo y tras dar a luz al precioso Pepe Bowie empezaría a ponerse en forma. Tania estaba un poco desaparecida cuando los kilos de más volvieron a darle protagonismo mediático. Regresó a los platós y observó un renacer profesional. Ha sabido aprovechar su nueva figura y trabajo no le falta.

Poco imaginaba Carlota Corredera que su lucha contra la obesidad iba a convertirla en imprescindible en los medios. Sin prisa pero sin pausa, la periodista ha conseguido rebajar más de 60 kilos. Desde entonces, el papel cuché está rendido a sus pies. Portadas y ventanitas se la disputan. Ahora corona su reinado publicando un libro en el que comparte su experiencia, Tú también puedes (Grijalbo). Cual diva, divina, ha posado en traje de baño demostrando que los complejos no sirven más que para estorbar. El único problema es que su omnipresencia ya despierta comentarios. Y es que en esto de los kilos, como en todo, la gente está ávida de nuevas musas. Una vez vista la transformación en cisne, llega el hartazgo y empieza el rechazo. El público, que tiene poca paciencia.

La obesidad se convierte en la primera causa de cáncer por delante del tabaquismo

El Observatorio Global del Cáncer relaciona el sobrepeso con catorce tipos de tumores, algunos tan comunes como el de mama o el de colon. El 53% de los alicantinos supera el peso adecuado

Diario Información, por Isabel Vicente

thumbEl 23,8% de los casos de cáncer de mama postmenopáusicos se deben a la obesidad, igual que el 21,2% de los de útero, el 17,2% de los de colon y el 13,7% de los cánceres de riñón. Estos datos proceden de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer dependiente de la Organización Mundial de la Salud, la OMS, que no duda en vincular los kilos de más como causa, evitable y poco conocida en la sociedad, del cáncer, hasta el punto de que la obesidad habría superado al tabaco como primera causa de la enfermedad.

El responsable de la Unidad de Cirugía de la Obesidad y Metabólica del Hospital General de Alicante y presidente provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer, Pablo Enríquez, lleva años alertando de la relación entre obesidad y cáncer a través de conferencias y charlas en la provincia en la que el 38% de los ciudadanos sufre sobrepeso y el 15%, obesidad. «Hay campañas en Europa contra el cáncer que evidencian que el principal enemigo ahora es la obesidad, y ya en segundo lugar, el tabaco», señala el médico a este diario, para añadir que «en Europa y EE UU están aumentando las cifras de cáncer y a este aumento contribuye la obesidad y el sedentarismo». Pablo Enríquez considera que «en los colegios e institutos debería incluirse una asignatura dada por expertos para que los niños y jóvenes aprendan a comer bien. Tenemos que tomarnos en serio la alimentación y el tipo de vida porque cada vez la obesidad se relaciona con más enfermedades, y se comprueba su vinculación con el cáncer».

Según datos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, «muchos estudios de observación han logrado pruebas consistentes de que las personas que suben menos de peso en la edad adulta tienen riesgos menores de sufrir cáncer de colon, de riñón y -en el caso de las mujeres postmenopáusicas- de cáncer de mama, de endometrio y de ovarios», por lo que eliminar el exceso de grasa corporal es un factor de protección frente al cáncer «del que debemos concienciarnos igual que nos hemos concienciado de la relación entre esta enfermedad y el tabaco», indica Pablo Enríquez.

La OMS considera que la obesidad y el sobrepeso influyen en catorce tipos de cáncer, algunos tan comunes como el de mama o el de colon. Igualmente, desde la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom) se incide en que «la obesidad no solo favorece la aparición de tcáncer sino que dificulta la curación de quienes lo sufren, ya que los pacientes obesos tienen una peor tolerancia a los tratamientos oncológicos y más posibilidades de recaer».

Pero ¿por qué el sobrepeso favorece la aparición de muchos tipos de cáncer? Según la organización británica Cancer Research UK, «el exceso de grasa, no solo altera el nivel de determinadas hormonas del cuerpo que pueden aumentar el riesgo de cáncer, como por ejemplo el estrógeno, la testosterona y la insulina, sino que las propias células de grasa pueden crear mensajeros químicos que afectan al funcionamiento del cuerpo». La Sociedad Americana contra el Cáncer cree que tener sobrepeso o estar obeso es la causa principal de una de cada cinco muertes por cáncer.

¿Alimentos crudos o cocidos? Cuáles son los mejores para la salud

Así como las personas se preocupan por el aseo de su cuerpo, el higienismo alienta a hacer una limpieza del organismo de adentro hacia afuera. Por qué la OMS aconseja que el 50% de lo que se come en el día sea crudo

Infobae.com

0014211323Sobre alimentación, dietas y buen comer, mucho es lo que se difundió de un tiempo a esta parte. Todo tipo de gurúes y expertos gustan de dar consejos sobre lo que conviene y lo que no a la hora de sentarse a la mesa.

Si de higiene alimentaria se trata, se sabe que desde el aire que se respira, el estrés y el agua que se consume, hasta el tabaco que se inhala interfieren en una vida realmente saludable. Pero, sobre todo, la mala costumbre de comer cantidades considerables de carnes y alimentos cocidos es una de las principales responsables de la mala alimentación.

Una de las bases de una buena alimentación debe ser comer crudo, como promulga la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos el 50% de lo que consumimos por día. El calor excesivo de la cocción mata muchísimas propiedades de los alimentos ingeridos, y los hace extraños para el cuerpo.

“Respecto de esto, podemos decir que un hábito higienista de la alimentación, sería la disminución de la ingesta calórica en exceso para evitar la obesidad, la reducción de consumo de carnes, y el incremento de vegetales crudos”, destacó la médica endocrinóloga María Alejandra Rodríguez Zía, para quien “la ingesta de carne en general tiene una relación con una conducta más agresiva. De hecho, los animales carnívoros tienden a una conducta más ofensiva que los herbívoros”.

Y remarcó: “La dentadura, las quijadas y las garras de las que dispone un animal carnívoro, están hechas para cazar a las presas. También las características del intestino de un carnívoro como un león, un tigre, o un leopardo son diferentes a los herbívoros, y el hombre se asemeja a estos últimos, que son comedores de frutas y frutos”.

Según Rodríguez Zía, “si el hombre come carne, genera un trabajo para el que no fue diseñado y produce una putrefacción con intoxicación del organismo y esto afecta mucho la flora intestinal, que se agrava con la constipación”.

De acuerdo con la OMS, el consumo excesivo de carnes rojas y en conserva, puede estar asociado a un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Además, los hábitos alimentarios saludables, que previenen el desarrollo de los tipos de cáncer asociados a la alimentación, contribuyen también a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Cocido vs. crudo

En 1897, un médico alemán llamado Rudolf Virchow, descubrió que después de cada ingesta de alimentos cocidos aparecía una leucocitosis (aumento del número de leucocitos), como mecanismo de defensa natural del organismo para protegerse de agentes extraños.

Se trataba de proteínas que modificaban su estructura en base al calor. En 1930, el doctor Paul Kouchakoff expuso en un congreso de microbiología de París sus investigaciones, en las que indicaba que cuanto mayor era el tiempo de cocción y la temperatura que alcanzaba el alimento, mayor era la leucocitosis que se provocaba. Esto se conoce como leucocitosis post prandial.

Ocurre que durante la cocción de la comida se destruyen las enzimas digestivas que contiene el alimento. Por esta razón, el organismo reconoce a la comida cocida como un agente extraño.

El 1931, el fisiólogo alemán Otto Heinrich Warburg, descubrió que si la célula no respira oxígeno se transforma en cancerígena. Es decir que el medio cancerígeno no puede vivir con oxígeno y se mantiene con un pH ácido.

“Todas las células cancerosas son ácidas y anaeróbicas y, por lo tanto, el oxígeno y el medio alcalino las podrían destruir. Por esta razón, comer alimentos crudos alcaliniza el cuerpo y comerlos cocidos lo acidifican. Tal es así, que es conocido el hecho de que todos los pacientes con cáncer tienen habitualmente un pH en la orina por debajo de 5.5”, explicó la especialista.

Un día a día contaminado

Por otra parte, la OMS reconoció que el 90% de los casos de cáncer están causados por factores ambientales y entre los más nocivos, se encuentran el cigarrillo y la alimentación.

En el humo de los cigarrillos se encontraron no menos de 43 sustancias conocidas como cancerígenas. Pero, realmente, la alimentación del ser humano es más cancerígena que el vicio del cigarrillo.

Hace años se clasificaron más de 400 agentes cancerígenos, de los cuales algunos acompañan los quehaceres diarios, sin que se los pueda eludir, como la contaminación ambiental aérea y del agua.

Hasta hace poco, todas las bebidas light se acompañaban de un producto altamente cancerígeno como el aspartamo -reflexionó Rodríguez Zía-. Además, el agua corriente puede contener cantidades de flúor y está demostrado que es un producto con características cancerígenas”.

La acrilamida, una sustancia neurotóxica que se crea cuando los alimentos ricos en carbohidratos son cocinados a altas temperaturas, demostró ser cancerígena en animales de laboratorio. Ya sea frito, al horno, a la olla a presión o tostado, el alimento que se cocina a esas altas temperaturas -y a mayor tiempo de cocción, peor- se forman estas sustancias.

Cambio de vida y de mente, la clave

“Muchas enfermedades que progresaron pueden mejorar su pronóstico, y si se acompañaran con un cambio muy importante de vida y se complementaran con lo fundamental, que es el cambio de mente del paciente”, consideró la especialista, para quien “es primordial una vida en armonía y tranquila, con ejercicio físico, paz, risa, poco estrés, alegría y buen descanso, ya que las buenas emociones son una parte básica en el higienismo, que no disocia cuerpo y mente”.

Respecto del alimento en particular, “se sabe que el 80% de las patologías que se padecen hoy son de origen epigenético, esto quiere decir que muchas de las noxas que llegan al genoma son las que pueden alterarlo y, por lo tanto, producir un cáncer o ateroesclerosis, principal causa de muerte en el mundo occidental”, puntualizó la especialista y enfatizó: “Esto puede mejorar su pronóstico si uno modifica la alimentación. Incluso hay cánceres que se han resuelto totalmente por el cambio alimentario, el cambio de vida y de mente”.

El higienismo puede ser la solución cuando en el año 2050 la humanidad llegue a 12 mil millones de habitantes, y se destinen los suelos al cultivo de frutas y verduras para el consumo humano, y no para animales como se hace ahora.

“Así se pierde la energía del planeta, dado que por cada animal que se engorda en base a soja y maíz, cientos de personas podrían comer de esa fuente en forma directa. También se limarían las diferencias de pobreza y riqueza, sin los gastos faraónicos en armamentos”, argumentó la especialista.

“Además -agregó- habiendo más comida, se reducirían las horas de trabajo, las personas se dedicarían más a sus afectos, habría tiempo para la elaboración de los alimentos y para la crianza de los hijos”.

Los pilares de la dieta higienista

-La dieta higienista no contiene ingredientes refinados, como harinas blancas, arroz blanco, sal y alimentos sin sus nutrientes originales.

-Incluye semillas, jugos, legumbres y pescados.

-Contiene huevos, cebollas, ajos, condimentos y especias.

-No incluye los alimentos fritos, rebozados, recalentados o precocinados.

-No contiene golosinas ni bebidas sintéticas.

-Evita los productos en latas, las conservas, las carnes y los embutidos.

-Restringe el té y el café.

-No admite conservantes, colorantes o aditivos químicos.

Cuidado: Una dieta con mucha carne y queso puede ser tan peligrosa como fumar

Una investigación desarrollada durante casi dos décadas arroja resultados reveladores

El Intransigente

demasiada carne y queso es comparable del efecto fumar en saludUna dieta rica en carne y queso podría ser nociva para la salud, e incluso tan peligrosa como el tabaco. El dato se desprende de un estudio realizado durante dos décadas, que concluyó que una dieta basada en una alimentación rica en proteínas animales durante la etapa media eleva en cuatro las posibilidades de desarrollar cáncer que en el caso de una persona que se alimentó con dietas bajas en proteínas. El riesgo es comparable a fumar.
La investigación realizada bajo la dirección del científico italiano Valter Longo del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur en California, EE. UU.  y que cita el portal Natura Medioambiental ha disparado una serie de reacciones en el mundo científico con posiciones de apoyo y algunas otras que piden seguir indagando más sobre el tema.
Proteínas en personas de mediana edad
El investigador mencionó que «No porque todos nos alimentemos significa que comprender  la nutrición es algo simple. La pregunta que nos debemos hacer no trata sobre que dieta nos puede permitir vivir bien por tres días, sino cuál de esas nos ayudará a llegar a los 100 años», citó el autor según se lee en la revista científica «Cell Metabolism» del 4 de marzo del presente año, cuando se publicaron los resultados.
Los jóvenes que tienen una dieta con cantidades elevadas de proteínas animales como las carnes, la leche o los quesos son 74 por ciento más vulnerables de morir de cáncer que los que se alimentan con cantidades bajas o sino con las provenientes de fuentes vegetales.
Se puede leer en el estudio que nuestra biología cambia con nuestra edad. Si bien para el grupo de mediana edad no es aconsejable abusar en su nutrición con muchas proteínas, sucede lo contrario para las personas mayores de 65 años.
¿Cuántas proteínas se deben consumir?
El debate continúa, según la revista (en inglés) Forbes, cuando cubren la investigación realizada, indican que los conocedores del tema calculan que cuando un 20 % de las calorías vienen de proteínas se consideran elevadas.
“Una dieta moderada tiene entre 10 – 19 % de calorías de origen proteico y menos del 10 % se considera una dieta baja en proteínas”.
Según Natura Medioambiental, se considera adecuado ingerir unos 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso. Es decir, una persona de 59 kilogramos debería consumir entre 45 y 50 gramos diariamente.
 
¿Cuál es la relación entre las proteínas y el cáncer?
La ingesta de proteínas eleva los niveles de la hormona de crecimiento IGF-I, que no sólo está relacionada con el crecimiento de células sanas sino que a las células cancerígenas también. De hecho en el estudio se encontró que por cada 10 ng/ml de incremento de la IGF-I, en las dietas altamente proteicas, en 9 % aumentaban las posibilidades de muerte  de cáncer comparando con el grupo opuesto.
A partir de los 65 años, el organismo de las personas reducen drásticamente la producción de la mencionada hormona, empiezan a perderse rápidamente la masa muscular y es en esta etapa donde el consumo de dietas con proteínas en cantidades moderadas a altas es muy importante.
Un ejemplo de longevidad
El periódico «The Washington Post» (en inglés), cuando cubre el tema expuesto, señala el caso de Salvatore Caruso, un hombre de 108 años de edad. Es el segundo más viejo de Italia. Como otros sujetos más del pueblo de Molochio, donde prevalecen las personas por encima del siglo de edad es «común», Caruso se alimentó con una dieta baja en proteínas basada en el consumo de plantas y granos para después de muchos años cambiar a un tipo de alimentación con muchas proteínas, asegura el sitio.
Conclusión
El equipo concluyó que una dieta basada en ingerir niveles altos de proteína puede resultar muy perjudicial para la salud en la mediana edad, alimentarse con niveles moderados a altos a partir de los 65 años puede reducir la ocurrencia de determinadas  enfermedades como el cáncer y la diabetes. Además, el consumo de proteínas de origen vegetal como los fréjoles parecía no causar efectos dañinos sobre la salud de las personas.

Día Mundial del Corazón: radiografía de la salud del corazón de los españoles

En España, la enfermedad cardiovascular causa el 30,3% de las muertes. En los últimos 30 años la esperanza de vida ha crecido en 6,4 años, el 63% gracias a los avances en las enfermedades cardiovasculares. La crisis: tras veinte años de descensos consecutivos, la mortalidad por causa cardiovascular aumentó en 2012. Este lunes se celebra el Día Mundial del Corazón.

20 minutos / EFE

dia mundial del corazon 2014Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, responsables de más de 17 millones de defunciones cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, en 2012, las enfermedades cardiovasculares fueron las causantes del 30,3% de las muertes, lo que supone algo más de 122.000 fallecimientos. Este lunes se celebra el Día Mundial del Corazón.

Como recuerda el doctor Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), debido al crecimiento de la esperanza de vida actual, cada vez aumenta más el número de personas mayores en nuestra sociedad. En concreto, se calcula que en 2025 uno de cada cinco ciudadanos de la Unión Europea tendrá más de 65 años; en España y, según los últimos datos del INE, a día de hoy el 18% de la población actual posee más de 65 años y el 5,7% supera los 80 años.

En este sentido y fruto de las campañas preventivas que ya hace años vienen llevándose a cabo, un reciente estudio español, publicado en Revista Española de Cardiología, constató que en los últimos 30 años la esperanza de vida de la población española ha crecido en 6,4 años, de los que 3,8 años (un 63% del total del aumento) se deben a los avances en las enfermedades cardiovasculares y la mayor parte de ellas son debidas a la prevención de las mismas.

Pero la crisis también ha distorsionado esta mejora. La FEC constata que los programas de prevención cardiovascular han sufrido recortes y eso ha tenido consecuencias. Los datos del último informe del INE (análisis de las defunciones del 2012) muestran como, por primera vez, se ha observado un aumento en la mortalidad por causa cardiovascular tras veinte años de descensos consecutivos.

Prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular en la población española

  • El 71,3% de los pacientes atendidos en los servicios de cardiología y el 40% en atención primaria son hipertensos. Cuanto mayores son las cifras de presión arterial mayor es el riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular y el de muertes causadas por la hipertensión arterial.
  • Uno de cada dos adultos españoles tiene las tasas de colesterol elevadas (por encima de 220ml/dl). Las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 mg/dl tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200 mg/dl.
  • El 36,65% de la población adulta española sufre sobrepeso y el 17,03% obesidad. Existe una relación directa entre el índice de masa corporal (IMC) y la mortalidad, de manera que a mayor IMC mayor la mortalidad, especialmente por motivos cardiovasculares.
  • El 35,86% de los hombres y el 46,64% de las mujeres son sedentarios. El sedentarismo, además de provocar por sí mismo un importante daño a nuestro sistema cardiovascular (alto riesgo de cardiopatía isquémica), contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o la hipercolesterolemia.
  • El 4,54% de los mayores de 15 años toman alcohol, de manera intensiva, al menos una vez al mes. El abuso del alcohol tiene efectos graves en el cuerpo y un impacto particular sobre la presión arterial alta.
  • El 26,96% de los españoles fuma diaria u ocasionalmente (casi 12.600.000 personas). La incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo.
  • Más de 4.500.000 de españoles padecen diabetes tipo 2, el 12% de la población total de España. La diabetes está estrechamente ligada a las enfermedades cardiovasculares; se calcula que las personas con diabetes son de dos a cuatro veces más propensas a desarrollar este tipo de enfermedades.

Para concienciar a la población sobre la importancia de prevenir estas enfermedades y promover unos hábitos de vida cardiosaludables, la Fundación Española del Corazón creó hace ya 30 años la iniciativa “Semanas del Corazón”, que ha recorrido estos días distintas ciudades españolas organizando varias actividades enfocadas a la prevención.

¿Es posible combatir la obesidad con tácticas antitabaco?

Las nuevas directrices del Foro Nacional de Obesidad, en el Reino Unido, indican que las futuras campañas contra la obesidad deberían ser “más contundentes”, similares a las que se han hecho en Estados Unidos para alertar a los fumadores sobre los efectos nocivos del tabaco.

Kate Dailey, BBC

woman_smoking_bbcEn EE.UU. se ha debatido sobre si tratar la obesidad como al tabaquismo, al tiempo que los investigadores siguen buscando la manera más eficaz de mejorar los resultados en la salud.

Como antiguo fumador, Dan Gilmore se dio cuenta del poder que tuvieron los mensajes y las fuertes imágenes de las campañas en el cambio de su comportamiento.

“En algún momento, la gente te decía: ‘¿Podrías salir a la calle a fumar?’ o ‘Tengo alergia al humo’. Comienzas a sentir la presión social”, dice Gilmore, presidente emérito del Instituto Hastings, un centro dedicado a la bioética y las políticas públicas.

Las campañas frontales y directas del pasado, dice, efectivamente convencieron a mucha gente que sus acciones molestaban a terceros y planteaban un grave peligro para ellos mismos.

Cuando se trata de la obesidad, dice, “el público no ha sido aterrorizado tan exhaustivamente”.

Pero él todavía está tratando de dar con el balance adecuado -el “estigma ligero”- para motivar a la gente sin alienarla.

Ojo con estigmatizar

Los especialistas consideran que la estigmatización es un gran riesgo cuando se trata de campañas contra la obesidad. Las investigaciones muestran que aquellas iniciativas que hacen que la gente se sienta mal consigo misma a veces tienden a ser contraproducentes.

“Las campañas que se centraron principalmente en el peso corporal o en el número de la balanza, o los ya usados y controvertidos enfoques contundentes para llamar la atención, son mensajes que tendían a culpar o estigmatizar a las personas por su peso”, dice Rebecca Puhl, directora adjunta del Centro Rudd de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Yale.

“Y no resultaron eficaces. La gente reacciona mejor a las campañas que abordan una específica actitud frente a la salud, en las que pueda participar, comprometerse, independientemente del tipo de cuerpo que tenga”.

De hecho, una exfumadora y antigua entusiasta de las dietas dice que hay ya un nivel de estigma en torno al peso.

“La gente no se burlaría abiertamente de mí por ser fumadora, pero sí lo hacen porque estoy gorda”, dice Lesley Kinzel, editora del sitio web XOJane.co.uk y autora del libro “Two Whole Cakes: How to Stop Dieting and Learn to Love Your Body” (“Dos pasteles enteros: Cómo dejar de hacer dieta y aprender a amar tu cuerpo”).

Y, sin embargo, dice, es más difícil de señalar a aquellos que sufren de enfermedades relacionadas con la obesidad que identificar a los fumadores.

“Las personas quieren asociar ciertos comportamientos con la gordura, pero en la vida real la gente gorda exhibe una amplia gama de distintos comportamientos, independientes de sus hábitos de alimentación y actividad física. Si usted es fumador es porque usted fuma cigarrillos”.

Los complejos y numerosos factores que rodean la obesidad y el hecho de que la obesidad en sí misma no es un comportamiento sino un estado del ser, hace difícil comparar las dos clases de campaña, dice Scott Kahan, director del Centro Nacional del Peso y Bienestar, en el Reino Unido.

campaña antitabaco_reutersAl mismo tiempo, dice, hay lecciones que pueden aprenderse de las campañas antitabaco.

“A veces la gente cae en la trampa de mirar hacia atrás, a los esfuerzos antitabaco y decir: ‘Lo que hicimos fue avergonzar a la gente hasta el punto de no fumar más e hicimos campañas contundentes sobre no fumar'”, dice Kahan.

“Pero eso fue el punto central de lo que hicimos con la epidemia de tabaquismo”.

Lo que demostró ser exitoso en EE.UU. fue un enfoque complejo y multifacético, dice Kahan.

“El tabaquismo fue abordado de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba”, dice.

Un punto clave fue la educación, la cual se manifestó en campañas de conocimiento público como el informe del surgeon general -la máxima autoridad oficial en materia de salud en EE.UU.- que delineaba los peligros de fumar. También hubo un aumento en las iniciativas educativas en las escuelas y lugares de trabajo.

Por otro lado, afirma Kahan, hubo cambios que crearon “un entorno donde fuese más fácil no empezar a fumar o dejar de fumar”, dice.

Esto incluyó mayores impuestos a los cigarrillos, restricciones sobre cómo estos productos pueden ser comercializados y vendidos, y la creación de más áreas libres de humo, como en restaurantes y bares.

De hecho, Kinzel dejó de fumar cuando los gastos y las molestias de fumar empezaron a acumularse. “En cierto momento se hizo demasiado inconveniente”, dice ella.

Asunto de salud, no de balanza

Mientras que EE.UU. ha visto grandes caídas en las tasas de tabaquismo, los números de la obesidad no se han reducido de forma significativa y, en muchos casos, siguen aumentando.

Eso tiene a investigadores estadounidenses centrados ya no en cambiar los números en la balanza sino en el fomento de conductas saludables.

“La apariencia exterior de la obesidad es un elemento de distracción y una cortina de humo”, dice Kahan. “Si usted toma a alguien que tiene evidente sobrepeso y lo pone a trabajar duro y a hacer lo que tiene que hacer y pierde 10% de su peso corporal, esa persona -con mayor frecuencia que las que no- verá tremendas mejoras en la salud y en sus funciones”.

“Al mismo tiempo, esa persona sigue siendo gorda. Y la seguimos señalando con el dedo para que pierda peso, y eso no es realmente necesario”.

Si bien el objetivo de las campañas contra el tabaco era que la gente dejara de fumar, las campañas dedicadas a la obesidad buscan un resultado menos tangible.

“El objetivo del tratamiento de la obesidad no es necesariamente tener un peso normal. Es más moverse en una dirección en la que la salud mejore de forma significativa”.

Para tal fin, señala Puhl, las campañas deberían centrarse en las conductas para mejorar la salud, no en las dimensiones del cuerpo.

Motivar a la gente a comer mejor y a moverse más tiene efectos beneficiosos para todos, dice, no sólo para la gente obesa.