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Por qué las mujeres viven más tiempo y con mejor salud que los hombres

octubre 31, 2018

Ellas juegan con ventaja. De media, suelen vivir cinco años más que los hombres, una esperanza de vida que crece con los años. ¿Qué razones hay detrás de este hecho?

El Confidencial , por E. Zamorano

En España, la esperanza de vida en 2017 fue de 83,1 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La población cada vez vive más. Respecto a hace diez años, la esperanza de vida ha aumentado en tres años. Pero lo más curioso sigue siendo la diferencia entre sexos.Mientras que el año pasado las mujeres vivieron una media de 85,7 años, los hombres solo 80,39. Los datos no engañan: ellas viven más. Parece que siempre ha sido así y la diferencia está en torno a cuatro o cinco años. ¿Qué razones hay detrás de este hecho?

A pesar de la repercusión de las teorías feministas y los avances en igualdad, las mujeres siguen teniéndolo más difícil en términos laborales que económicos, pero en lo que respecta a la salud, llevan toda la ventaja. “Los hombres tienen desventajas biológicas y sociológicas desde el momento en que son concebidos hasta que se mueren”explica la doctora Mariane Legato, profesora emérita de la Universidad de Columbia, en ‘Health’. Existen algunas teorías para explicar este hecho tan curioso, desde el estilo de vida y los cromosomas hasta el temperamento. Aquí van algunas de ellas.

Estilo de vida y cromosomas

Tabaco, alcohol y obesidad. Estos factores pueden arrojar un poco de luz al caso. Por ejemplo, los hombres rusos viven de media 13 años menos que las mujeres, en parte porque beben y fuman mucho más que ellas. Pero no tan rápido; esta idea se contradice por el hecho de que los chimpancés, gorilas y orangutanes hembra vivan mucho más que los machos de su grupo, y ellos no tienen acceso a tales vicios. “Los factores sociales y el estilo de vida afectan, por supuesto, pero parece que hay algo mucho más profundo insertado en nuestra biología”, explica Tom Kirkwood, investigador de las bases biológicas del envejecimiento en la Universidad de Newcastle, en la ‘BBC’.

El lóbulo frontal, desarrollado de forma más lenta en hombres que en mujeres, hace que ellos tengan mayor propensión al enfrentamiento

Hay muchos mecanismos potenciales, como los cromosomas, los cuales vienen en pareja. Mientras las mujeres tienen dos cromosomas X, los hombres tienen uno X y otro Y. La diferencia puede alterar sutilmente la forma en la que envejecen las células. Teniendo dos cromosomas X, las mujeres tienen el doble de copias de cada gen, lo que implica que tienen uno de sobra si el otro resulta defectuoso. Por contra, los hombres no cuentan con este mecanismo extra. El resultado es que con el tiempo más células pueden empezar a funcionar mal,poniendo a los hombres en un mayor riesgo de contraer enfermedades.

Ellas son menos temerarias

Según datos del Institute for Health Metrics and Evaluation, en 2010 la principal causa de discapacidad entre los hombres españoles fueron las caídas, y la octava, los accidentes de tráfico. Entre las mujeres, las caídas bajan a la novena posición y los accidentes de tráfico a la decimoctava.

Legato asegura que esto tiene una explicación biológica: el lóbulo frontal del cerebro, que se encarga entre otras cosas de calcular los riesgos de una u otra acción, se desarrolla de forma mucho más lenta en los hombres que en las mujeres. Esto hace que los hombres tengan una mayor propensión al enfrentamiento de forma voluntaria y en situaciones peligrosas. “De forma casi inevitable, un hombre llevaría a cabo acciones más arriesgadas que una mujer de su misma edad no haría”, concluye Lageto.

Las enfermedades cardiovasculares

Desgraciadamente, los infartos son mucho más frecuentes en mujeres que en hombresun 7,7% más, según los últimos datos recogidos por el INE. Recientemente, el Instituto del Corazón de Ottawa publicó una investigación que tomó los datos de 90.000 pacientes con insuficiencia cardíaca entre 2009 y 2014. Los autores descubrieron que el 16,8% de las mujeres murió un año después de su diagnóstico, frente al 14,9% de los hombres.

El estrógeno es un antioxidante que limpia los químicos venenosos dentro de las células

Según otro informe de Harvard, las enfermedades cardíacas han matado a más mujeres que hombres en todo el mundo desde 1984. De media, las mujeres desarrollan problemas cardiovasculares diez años más tarde que los hombres, por lo que a pesar de morir más por esta causa que los varones, ellas reciben un diagnóstico más tardío. Legato ofrece una explicación biológica: gozan de una mayor protección frente a los problemas de corazón hasta la menopausia, ya que sus cuerpos producen grandes cantidades de estrógenos, una hormona que ayuda a mantener las arterias fuertes y flexibles.

El ciclo menstrual y la estatura

Otra de las explicaciones que ofrece la ciencia es que el ritmo cardíaco de una mujer aumenta durante la segunda mitad del ciclo menstrual, por lo que genera los mismos beneficios que realizar ejercicio frecuente y moderado. ¿El resultado? Se retrasa el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Por otro lado, la gente más alta posee muchas más células en su cuerpo que la que es más baja, lo que implica que corren más riesgo de desarrollar mutaciones peligrosas. Los cuerpos más grandes también queman mucha más energía, lo que puede perjudicar mucho más sus tejidos. Dado que los hombres tienden a ser más altos que las mujeres, ellas tendrían que enfrentarse a un daño mayor a largo plazo.

Los estrógenos

Estas hormonas son como “un elixir de la juventud” que ayuda al cuerpo a recuperarse de los estragos físicos. El estrógeno es un antioxidante que limpia los restos de químicos venenosos de las células. En experimentos con animales, las hembras que no los tienen tienden a vivir menos que las que no han sido operadas. “Durante el apareamiento, las mujeres tienen más probabilidades de elegir a los machos alfa, rebosantes de testosterona. Pero una vez nacen las crías, los hombres son más prescindibles”, asegura Kirkwood, en la ‘BBC’.

5 maneras para combatir el sobrepeso y la obesidad

diciembre 17, 2015

BBC Mundo

151216142739_alimentacion_304x171_thinkstock_nocreditUnos 130 millones de personas, casi la cuarta parte de la población de América Latina, tienen sobrepeso y obesidad, según los últimos datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

De acuerdo con el Banco Mundial, si no hacemos nada para evitarlo, en 2030 la cantidad de obesos podría ascender hasta el 30% de la población latinoamericana.

Y no se trata tan sólo de una cuestión estética: cada año mueren en el mundo al menos 2,8 millones de personas por sobrepeso y obesidad, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A menudo se culpan a los servicios de salud y a la industria alimentaria por no hacer lo suficiente para combatir este mal.

Sin embargo, existen una serie de consejos que tú mismo puedes poner en práctica para peder peso y mejorar tu salud y bienestar.

1. Aprende a cocinar

151216140921_cocinar_624x351_thinkstock_nocredit“Los alimentos ultraprocesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos”, dijo en septiembre de este año Enrique Jacoby, asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS.

Costa Rica y México se encuentran, de hecho, entre los mayores consumidores de azúcar del mundo, junto con Estados Unidos, Holanda y Nueva Zelanda.

Parece una cuestión obvia, pero aprender a cocinar puede ser una manera muy eficaz de evitar el sobrepeso.

Y es que cuando cocinas eres consciente de los alimentos e ingredientes que incluyes en tu comida.

“Aprender a cocinar es lo primero que debemos tener en cuenta para combatir la obesidad y perder peso”, le contó a la BBC Tam Fry, vocero del Foro Nacional de Obesidad de Reino Unido.

Y si no puedes cocinar, al menos es importante que prestes atención a los productos que compras.

“La gente no lee las etiquetas y debería ser más consciente de lo que compra“, advierte Try, quien destaca que es importante fijarse en cosas como “la cantidad de gramos de azúcar”.

2. Utiliza platos más pequeños

151216141123_platos_624x351_thinkstock_nocreditLa gastronomía se ha convertido en una moda, así como la manera en la que “vestimos” la mesa.

A los chefs les gusta mostrar sus creaciones culinarias en grandes platos, pero investigaciones recientes dicen que comemos casi todo lo que nos servimos en el plato.

Por lo tanto, si nos servimos de más, también tenderemos a comer en exceso.

Un estudio experimental del doctor Brian Wansink de la Cornell University, EE.UU, reveló que reducir el tamaño del plato de 30 a 25 centímetros supone que consumamos un 22% menos de calorías, pues los platos más pequeños hacen que una porción normal parezca más grande.

Sin embargo, Wansink también descubrió que si utilizamos platos más pequeños -de hasta 24 centímetros-, “nos damos cuenta del autoengaño”.

Según esta investigación, utilizar un plato de unos 25 centímetros durante un año podría permitir hacernos perder hasta 8 Kilos.

3. Controla el ejercicio que practicas

151216141249_ejercicio_624x351_thinkstock_nocreditEl aumento de peso y la inactividad suelen ir de la mano.

Según los expertos, mantener un registro de tu propia actividad puede ser una buena manera de controlar cuánto ejercicio practicas.

La doctora Charlotte Jones asegura que “hacer ejercicio durante 20 minutos al día repercutirá en tu salud y te ayudará a perder peso”.

“No significa tener que ir al gimnasio o pagar por clases, simplemente caminar supone una diferencia“, le contó la especialista a la BBC.

Jones asegura que también es importante “hacerse cargo de la situación”.

“Yo hago un seguimiento de mi actividad con una aplicación en mi teléfono. Hay muchas aplicaciones gratuitas que te muestran la cantidad de los pasos que has tomado y te permiten comparar día a día lo que has hecho”, agrega.

En caso de que no puedas hacer ejercicio, el simple hecho de estar de pie también es beneficioso.

“La gente está sentada en el trabajo, después en el coche y en frente del televisor. La tasa metabólica llega al mínimo y no es natural”, explica el doctor John Buckley, de la Universidad de Chester.

“Los humanos estamos diseñados para estar de pie y en movimiento”.

4. Busca apoyo

151216141443_clase_624x351_thinkstock_nocreditTratar de perder peso puede ser una experiencia muy solitaria, lo que a menudo tiene como consecuencia la falta de motivación. Por lo tanto, el consejo es no hacerlo solo.

Rosemary Conley, quien hace dietas y ejercicio desde hace más de 30 años, asegura que “perder peso sin el apoyo de otras personas es mucho más difícil”.

“No hay una solución rápida. Lleva tiempo y es complicado, así que necesitas rodearte de gente positiva que te ayude”, sostiene.

Los centros de adelgazamiento y las clases de ejercicio son una buena manera de empezar, pero otra opción es buscar ayuda en internet.

“Los foros de internet son un lugar en el que puedes compartir tanto temores como consejos con otra gente”, cuenta Conley.

“También puedes buscar a alguien con quien caminar, si no quieres unirte a una clase. Hay mucha información ahí fuera, así que se trata de reeducarnos a nosotros mismos”.

5. No “comas por dos” durante el embarazo

151216141602_comer_624x351_thinkstock_nocredit“Es importante derribar el mito de que las mujeres deben comer por dos cuando están embarazadas”, asegura la doctora Sally Davies.

La salud de la mujer afecta al útero, lo cual puede tener consecuencias a largo plazo para la salud del niño, incluyendo el riesgo de padecer obesidad de tipo 2.

Rosie Dodds, asesora de la National Childbirth Trust (NCT) de Reino Unido, dice que las mujeres “deben adoptar un estilo de vida más saludable antes de quedarse embarazadas”.

“Averigua tu Índice de Masa Corporal (IMC) para saber lo que debes hacer antes y durante el embarazo”, explica.

“Es recomendable que aumentes la cantidad de frutas y verduras que comes y los alimentos con alto contenido en fibra, pero además tampoco debes ser demasiado indulgente”.

La presión para perder peso rápidamente después del embarazo puede conducir a expectativas poco realistas, pero los expertos recomiendan tratar de moverse más.

“Salir afuera mejora tu estado de ánimo, y obtener apoyo mutuo de otras madres es una gran ayuda”, dice Dodds.

EE.UU. y la pizza: radiografía de una historia de amor

febrero 14, 2014

BBC

En un día cualquiera más de 40 millones de estadounidenses consumen pizza. Este pan plano horneado, normalmente redondo, aderezado con salsa, queso y otros condimentos es considerado como la comida más popular del mundo, y definitivamente una de las preferidas en Estados Unidos.

pizzaTanta es la afición al plato que el Departamento de Agricultura de EE.UU. publicó esta semana un informe sobre el consumo de pizza. No por nada es considerado por especialistas del estudio como un “contribuyente de nutrientes de importancia pública”.

Pero, ¿el hecho que sea tan popular, lo hace importante?

El estudio sólo ofrece datos que son independientes de los juicios de valor sobre el consumo de este alimento, muchas veces calificado como “basura”. Y deja las reflexiones para el consumidor… y los especialistas.

No se puede ignorar

Para el presidente de la Asociación de Dietistas de España, Giuseppe Russolillo -quien no participó en la investigación- lo primero que hay que dejar claro es la definición de este plato. Mientras que en gran parte de Italia se trata de un producto artesanal, en EE.UU. está relacionado a la llamada comida rápida.

De acuerdo con el reporte, el 13% de la población en EE.UU. -de 2 años en adelante- consume pizza cualquier día. Una tendencia que aumenta a un 22% cuando la muestra se concentra en niños y adolescentes entre los 6 y los 19 años.

Y si hablamos de adultos, son los hombres quienes consumen más pizza que las mujeres.

Estos hábitos también varían entre grupos étnicos. Los blancos no-hispanos (un 16% de ellos) son quienes más comen este alimento introducido en territorio estadounidense a principios del siglo XX.

Mientras que cerca del 14% de los negros no-hispanos y los hispanos -respectivamente- consumen al menos un trozo en un día cualquiera.

“Esto nos indica la forma de alimentación en Estados Unidos, que podría ser una de las causas por las que lo sitúan entre los países con mayor índice de obesidad”, le explica a BBC Mundo Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en España.

Russolillo, que coincide con Bravo, agrega que esta es la razón por la cual la pizza no debería consumirse más de dos o tres veces al mes. “No debe formar parte de la dieta habitual, mucho menos en los niños, pues es aquí donde hay que promocionar el consumo saludable y variado de integrales, vegetales y frutas”.

Fuente de energía

Los especialistas que realizaron el informe determinaron que la pizza contribuye al 6% de la ingesta total de energía en niños y el 4% para adultos.

En el día que se consume, la pizza es fuente de aproximadamente el 27% de la energía total entre todos los consumidores.

La ingesta media de energía de la pizza es de 538 kilocalorías para los niños y 744 kilocalorías para los adultos.

“El problema no es la pizza, sino el abuso de la pizza, es un alimento muy calórico”, comenta Rubén Bravo, quien tampoco estuvo involucrado en el informe.

“Pero lo mismo ocurriría con un bocadillo (o sándwich). Estamos tomando harinas refinadas con grasas que no son beneficiosas para la salud”.

¿Tiene nutrientes?

pizza_464x261_reutersLa pizza es un gran contribuyente de nutrientes en la dieta estadounidense, pues ofrece altos porcentajes de la ingesta total diaria de proteína, grasas, grasas saturadas, fibra, calcio y licopeno.

De acuerdo con el informe, este alimento representa un tercio de la ingesta total de calcio en un día y más de la mitad de licopeno, un micronutriente que -según varios estudios- es beneficioso para la salud.

Además, el plato es fuente de sodio, tanto en niños como adultos.

Pero para el especialista Bravo, el problema está en que si bien se pueden hacer pizzas sanas en casa, lo más probable es que sean industriales, con un alto contenido de hidratos de carbono y grasas saturadas.

“Tiene harinas refinadas, no integrales, y sabemos que el abuso de ellas contribuyen a la obesidad, aumentan el colesterol y con el tiempo tienen tendencia a elevar los niveles de azúcar en la sangre”.

No obstante, Bravo concede que, como cereal, aporta nutrientes y micronutrientes que también son válidos.

“Si hablamos de una pizza casera, entonces podría estar incluida en la dieta una vez a la semana”, explica Russolillo, quien deja claro que tampoco se trata de promocionar este producto, cuando hay otros alimentos más importantes como las hortalizas.

Estrella de la noche

El problema no es el qué, sino el cómo.

La pizza, si se hace de forma casera, eliminando muchos de los ingredientes industrializados con altos contenidos de grasas, sales y preservativos, puede ser una buena fuente de nutrición. Aunque el mayor problema está en la hora en que se ingiere.

Para el 44% de los niños, este consumo ocurre a la hora del almuerzo, y el 42% en la cena. Pero los adultos la prefieren en la noche, con un 59%.

Sólo el 28% de las personas mayores de 20 años elige este plato en el almuerzo.

“Por los últimos estudios relacionados con el biorritmo del cuerpo, y con el ciclo circadiano del día y noche, sabemos que por la noche el consumo abundante de hidratos de carbono, con grasas saturadas tiene más tendencia a que se acumulen en forma de grasa corporal”, señala Bravo.

Esto quiere decir, según el experto, que estos nutrientes a largo plazo pueden estar contribuyendo con la obesidad.

“También hace que la digestión sea pesada, y haya una carencia de sueño, producida por una cena demasiado fuerte”, agrega.

Así que no es lo mismo comer esa pizza al mediodía que por la noche.

Pero, ¿cómo hacer de la pizza un aliado para la nutrición?

“Lo primero es no comerla en la noche”, responde Bravo. Lo segundo sería utilizar ingredientes bajos en grasas.

Por su parte Russolillo considera que el mensaje debe ser consumir pizza “con prudencia y moderación”.

¿Es posible combatir la obesidad con tácticas antitabaco?

enero 25, 2014

Las nuevas directrices del Foro Nacional de Obesidad, en el Reino Unido, indican que las futuras campañas contra la obesidad deberían ser “más contundentes”, similares a las que se han hecho en Estados Unidos para alertar a los fumadores sobre los efectos nocivos del tabaco.

Kate Dailey, BBC

woman_smoking_bbcEn EE.UU. se ha debatido sobre si tratar la obesidad como al tabaquismo, al tiempo que los investigadores siguen buscando la manera más eficaz de mejorar los resultados en la salud.

Como antiguo fumador, Dan Gilmore se dio cuenta del poder que tuvieron los mensajes y las fuertes imágenes de las campañas en el cambio de su comportamiento.

“En algún momento, la gente te decía: ‘¿Podrías salir a la calle a fumar?’ o ‘Tengo alergia al humo’. Comienzas a sentir la presión social”, dice Gilmore, presidente emérito del Instituto Hastings, un centro dedicado a la bioética y las políticas públicas.

Las campañas frontales y directas del pasado, dice, efectivamente convencieron a mucha gente que sus acciones molestaban a terceros y planteaban un grave peligro para ellos mismos.

Cuando se trata de la obesidad, dice, “el público no ha sido aterrorizado tan exhaustivamente”.

Pero él todavía está tratando de dar con el balance adecuado -el “estigma ligero”- para motivar a la gente sin alienarla.

Ojo con estigmatizar

Los especialistas consideran que la estigmatización es un gran riesgo cuando se trata de campañas contra la obesidad. Las investigaciones muestran que aquellas iniciativas que hacen que la gente se sienta mal consigo misma a veces tienden a ser contraproducentes.

“Las campañas que se centraron principalmente en el peso corporal o en el número de la balanza, o los ya usados y controvertidos enfoques contundentes para llamar la atención, son mensajes que tendían a culpar o estigmatizar a las personas por su peso”, dice Rebecca Puhl, directora adjunta del Centro Rudd de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Yale.

“Y no resultaron eficaces. La gente reacciona mejor a las campañas que abordan una específica actitud frente a la salud, en las que pueda participar, comprometerse, independientemente del tipo de cuerpo que tenga”.

De hecho, una exfumadora y antigua entusiasta de las dietas dice que hay ya un nivel de estigma en torno al peso.

“La gente no se burlaría abiertamente de mí por ser fumadora, pero sí lo hacen porque estoy gorda”, dice Lesley Kinzel, editora del sitio web XOJane.co.uk y autora del libro “Two Whole Cakes: How to Stop Dieting and Learn to Love Your Body” (“Dos pasteles enteros: Cómo dejar de hacer dieta y aprender a amar tu cuerpo”).

Y, sin embargo, dice, es más difícil de señalar a aquellos que sufren de enfermedades relacionadas con la obesidad que identificar a los fumadores.

“Las personas quieren asociar ciertos comportamientos con la gordura, pero en la vida real la gente gorda exhibe una amplia gama de distintos comportamientos, independientes de sus hábitos de alimentación y actividad física. Si usted es fumador es porque usted fuma cigarrillos”.

Los complejos y numerosos factores que rodean la obesidad y el hecho de que la obesidad en sí misma no es un comportamiento sino un estado del ser, hace difícil comparar las dos clases de campaña, dice Scott Kahan, director del Centro Nacional del Peso y Bienestar, en el Reino Unido.

campaña antitabaco_reutersAl mismo tiempo, dice, hay lecciones que pueden aprenderse de las campañas antitabaco.

“A veces la gente cae en la trampa de mirar hacia atrás, a los esfuerzos antitabaco y decir: ‘Lo que hicimos fue avergonzar a la gente hasta el punto de no fumar más e hicimos campañas contundentes sobre no fumar'”, dice Kahan.

“Pero eso fue el punto central de lo que hicimos con la epidemia de tabaquismo”.

Lo que demostró ser exitoso en EE.UU. fue un enfoque complejo y multifacético, dice Kahan.

“El tabaquismo fue abordado de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba”, dice.

Un punto clave fue la educación, la cual se manifestó en campañas de conocimiento público como el informe del surgeon general -la máxima autoridad oficial en materia de salud en EE.UU.- que delineaba los peligros de fumar. También hubo un aumento en las iniciativas educativas en las escuelas y lugares de trabajo.

Por otro lado, afirma Kahan, hubo cambios que crearon “un entorno donde fuese más fácil no empezar a fumar o dejar de fumar”, dice.

Esto incluyó mayores impuestos a los cigarrillos, restricciones sobre cómo estos productos pueden ser comercializados y vendidos, y la creación de más áreas libres de humo, como en restaurantes y bares.

De hecho, Kinzel dejó de fumar cuando los gastos y las molestias de fumar empezaron a acumularse. “En cierto momento se hizo demasiado inconveniente”, dice ella.

Asunto de salud, no de balanza

Mientras que EE.UU. ha visto grandes caídas en las tasas de tabaquismo, los números de la obesidad no se han reducido de forma significativa y, en muchos casos, siguen aumentando.

Eso tiene a investigadores estadounidenses centrados ya no en cambiar los números en la balanza sino en el fomento de conductas saludables.

“La apariencia exterior de la obesidad es un elemento de distracción y una cortina de humo”, dice Kahan. “Si usted toma a alguien que tiene evidente sobrepeso y lo pone a trabajar duro y a hacer lo que tiene que hacer y pierde 10% de su peso corporal, esa persona -con mayor frecuencia que las que no- verá tremendas mejoras en la salud y en sus funciones”.

“Al mismo tiempo, esa persona sigue siendo gorda. Y la seguimos señalando con el dedo para que pierda peso, y eso no es realmente necesario”.

Si bien el objetivo de las campañas contra el tabaco era que la gente dejara de fumar, las campañas dedicadas a la obesidad buscan un resultado menos tangible.

“El objetivo del tratamiento de la obesidad no es necesariamente tener un peso normal. Es más moverse en una dirección en la que la salud mejore de forma significativa”.

Para tal fin, señala Puhl, las campañas deberían centrarse en las conductas para mejorar la salud, no en las dimensiones del cuerpo.

Motivar a la gente a comer mejor y a moverse más tiene efectos beneficiosos para todos, dice, no sólo para la gente obesa.

Cuatro formas de poner freno a la obesidad antes de que nos ‘aplaste’ a todos

enero 16, 2014

Expertos coinciden en que se necesita tomar acciones urgentes y que todo el mundo debe hacer algo para buscar una solución

BBC Mundo / Periodista Digital

del homo sapiens al homo gordoLa obesidad es un problema mundial causado por una variedad de factores.

Expertos coinciden en que se necesita tomar acciones urgentes y que todo el mundo, no sólo la persona o las familias afectadas, debe hacer algo para buscar una solución.

Pero, ¿qué acciones tendrán mayor impacto?

La BBC consultó a cuatro expertos para que dieran cuatro respuestas a un asunto global. También puede dar su opinión al final de la historia.

Compradores expertos

Terry Jones, director de la Federación de Alimentos y Bebidas de Reino Unido, considera que los consumidores deben ponerse al día en sus conocimientos de salud y comprar con más sabiduría.

“No existe una solución sencilla o simple para enfrentar la obesidad, y todos debemos jugar un papel. De parte nuestra, los fabricantes debemos cambiar las recetas de los productos, para crear opciones más saludables, debemos invertir en educación al consumidor y ofrecer una información nutricional clara que permita tomar decisiones más sanas”.

El experto señala que la industria debe ayudar a los consumidores a entender mejor lo que comen y toman, y cómo estos productos pueden encajar en una dieta saludable. “Hacer un mejor uso de las etiquetas nutricionales nos puede ayudar a administrar nuestra ingesta calórica y algunos nutrientes en un día.

“Estamos de acuerdo en que se necesita hacer más para asegurarnos de que tanto niños como adultos se aprovechen de las oportunidades para incluir el ejercicio en el día a día”.

Prohibición de anuncios

La profesora Sheila Hollins, presidenta del comité de ciencia de la Asociación Médica Británica (BMA, por sus siglas en inglés), asegura que la prohibición completa de anuncios de comida basura es lo que hará una verdadera diferencia.

“Factores medioambientales, incluyendo la promoción de comida que no es sana, y la poca infraestructura para tener un medio de transporte activo, han tenido un impacto negativo en los hábitos alimenticios de las personas y en sus niveles de actividad”, algo que según la experta ha exacerbado los problemas de obesidad.

“Con un alarmante aumento de los niveles de obesidad en niños, la BMA urge la introducción de una prohibición completa en la publicidad de alimentos poco sanos, y que haga un mejor uso de los medios para promover mensajes por un estilo de vida sano.

“Un mejor y consistente etiquetado de las comidas es fundamental para permitir a los consumidores que tomen una decisión informada de sus opciones dietéticas. Razón por la cual hemos hecho repetidos llamados para que se introduzca un enfoque consistente y estandarizado donde en la parte delantera exista un etiquetado basado en el principio del semáforo”.

Esto es algo que organizaciones como la Campaña para la Comida Infantil también tiene de primero en la lista.

“Es poco probable que se produzca una merma significativa de la obesidad si no se asegura que todas las empresas cambien sus hábitos de mercadeo, de una forma más rápida y profunda de lo que lo harían”.

Simples cambios

El organismo de Salud Pública británico cree que iniciativas como pedir a las personas que hagan cambios simples (una gaseosa con azúcar por una alternativa dietética o sin azúcar) ayudará a reducir la crisis de obesidad.

Estos cambios de algo que gusta por otra cosa que también gusta podrían ahorrarles a las familias hasta tres cuartos de un kilo de azúcar en cuatro semanas, según la campaña Cambios Inteligentes de Change4Life.

La idea no es privarse de los sabores o alimentos, sino de buscar alternativas que eviten el sobrepeso y, por consiguiente, disminuyan los riesgos a desarrollar enfermedades cardíacas o diabetes.

Programas de ayuda

La asociación para el Estudio de la Obesidad considera clave una mayor disponibilidad de intervenciones que ayuden a la gente a perder y controlar el peso.

Esto varía desde programas sencillos y económicos para la mayoría de las personas, hasta ayuda más intensiva disponible a aquellos con una obesidad más aguda y compleja.

La asociación insiste en que en las localidades se deberían crear grupos de apoyo que estén en contacto con las clínicas y ambulatorios, de manera tal que cuando un doctor trate a un paciente con sobrepeso, pueda referirlo, siempre y cuando lo desee la persona.

Existen muchos programas con base científica para tratar la obesidad, lo que falta es que estén disponibles en todas partes.

Por otra parte, la asociación señala que “se debe detener la fuerte promoción de alimentos y bebidas con alto contenido energético, a fin de apoyar los esfuerzos de pérdida de peso y de prevención del desarrollo de obesidad en personas que actualmente tienen un peso saludable”.

Hormonas del hambre, claves para entender la obesidad

marzo 25, 2012

Tim Usborne / BBC Horizon

Las hormonas que controlan nuestro apetito pueden revelar nuevas maneras de luchar contra la obesidad, de acuerdo con un grupo de científicos que analiza cómo el cerebro ayuda a regular lo que comemos.

Marilyn Walsh, una londinense de 38 años y 133 kilos, sintió que había perdido la batalla contra su peso y tenía cierto aire fatalista sobre su futuro.

“Mi tío pesaba 222 kilos”, dijo. “Sufrió por cuenta de su peso toda su vida: tuvo problemas en sus piernas, dejó de caminar, desarrolló diabetes y tuvo muchos otros problemas. Y sí, murió por su peso”.

Con el antecedente claro de su tío, ¿por qué Marilyn no era capaz de reducir su peso con dietas?

“Sería un poco como preguntar por qué un alcohólico no puede dejar de beber o por qué un fumador no puede dejar de fumar. Es exactamente igual”, dijo esta ama de casa.

“Es algo que he tenido toda mi vida. Siempre estoy con hambre y siempre quiero comida”.

Deseo constante

Todo el mundo sabe lo que se siente tener hambre, pero no todos pueden entender lo que significa tener un deseo constante de comida e incapacidad para sentirse satisfecho, de la manera en que lo describió Marilyn.

¿Pero qué es lo que es tan distinto en personas como esta británica?

En los últimos seis meses, Marilyn se sometió a una operación para reducir su peso, pero no sólo ella salió beneficiada. De paso, el procedimiento ayudó a revelar algunos aspectos sorprendentes sobre los mecanismos que controlan nuestro apetito.

Carel Le Roux, de la facultad de medicina del Imperial College y doctor del hospital King’s College, ambos en Londres, estudia la obesidad y los procesos subyacentes que ayudan a controlar las decisiones que tomamos para comer (o para comer demasiado).

En 2001, la unidad de investigación en Imperial College descubrió pistas clave. Identificaron dos hormonas previamente desconocidas llamadas PYY (péptido YY) y ghrelina, que parecen jugar un papel en nuestras sensaciones de llenura y hambre.

La ghrelina se vinculó con la sensación de hambre y el PYY, con la llenura.

“Esto comenzó totalmente un nuevo capítulo porque por primera vez entendimos que la barriga puede hablar con el cerebro e influenciar cuán hambrientos o llenos estamos”, dice Le Roux.

Le Roux encontró que la concentración de hormonas del hambre es en algunos casos significativamente diferente en muchos pacientes obesos, si se compara con personas delgadas.

Su PYY, que debería decirles cuándo parar de comer, no funciona bien. En vez de ello, sus hormonas están generando que se sientan siempre hambrientos, tal como lo describió Marilyn.

Intervención drástica

En octubre del año pasado, Marilyn se sometió a un bypass gástrico. Ella y sus doctores habían decidido que para un caso como el de ella, una operación podía ser la única posibilidad.
El procedimiento quirúrgico consistió en cortar su estómago en dos partes y conectar sólo la parte más pequeña a su intestino delgado. En términos prácticos, su estómago pasó de tener el tamaño de un puño al de un pulgar.

Es una operación drástica. Por un lado, ella nunca podrá volver a comerse un plato completo. Por el otro, afectará su peso de manera radical.

Pero Le Roux tenía una intención adicional cuando hizo la operación. De acuerdo con su investigación, este procedimiento tiene un efecto secundario poderoso e inesperado.

Además de reducir el estómago del paciente, la operación también reorganiza el balance de las hormonas.

Lo que significa que, por primera vez en su vida, Marilyn está en capacidad de dejar de pensar como una persona gorda y pensar (y comportarse) como una delgada.

Actividad cerebral

Algunas semanas después de su operación, Marilyn ya había perdido más de 25 kilos. Pero lo que parecía más importante era cómo había cambiado su gusto.

“Ya no me gusta lo dulce ni lo grasoso. Lo grasoso no me apetece más”, dice.

“Y la grasa en el paladar, eso era horrible. Tratar de eliminar eso toma mucho tiempo”.

El cambio de Marilyn no es inusual, según Le Roux.

“Los pacientes dicen: ‘doctor, ¿acaso dónde fue la operación? ¿Operaron mi estómago o mi cerebro? Pues yo ya no me siento con hambre. Cuando sí como me siento lleno, y todos esos cambios han ocurrido verdaderamente en mi cabeza'”.

La siquiatra Samantha Scholtz ha estado investigando cómo el cerebro responde frente a diferentes tipos de comida.

Les muestra a sus pacientes imágenes de comida “saludable” y “no saludable” mientras una resonancia magnética mide cómo reacciona el cerebro.

Encontró que los pacientes obesos tienen una actividad cerebral considerable. Áreas del cerebro estimuladas incluyen la corteza orbitofrontal -asociada con la retribución- y otras áreas asociadas con la adicción y con una respuesta emocional a la comida.

Pero lo que sorprendió fue cómo esa respuesta cambió en pacientes que habían tenido una operación de bypass gástrico. Su actividad cerebral cambió totalmente.

En efecto, con la operación de bypass gástrico estamos cambiando fundamentalmente el cerebro de una persona”, dice Scholtz.

“Su reacción al ver comida con muchas calorías es diferente, y eso es lo que en últimas impulsaría sus decisiones de comida para que puedan dejar de tener esa pelea con los alimentos”.

La cirugía gástrica es una intervención drástica, además de controvertida. Pero Le Roux cree que en unos pocos años puede ser posible que se cambie la forma en que las personas obesas responden a la comida.

“Tal vez podamos usar otros métodos. Podemos poner cosas en el intestino grueso o podemos usar inyecciones o pastillas que hagan lo que ahora están logrando las operaciones. Si hacemos eso, eso abre toda la ciencia de la obesidad”.

Resumen de estadísticas de obesidad 2011

diciembre 7, 2011

Diciembre, 2011

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) publica un resumen de las estadísticas más relevantes en términos de obesidad que se han visto reflejados en los medios durante los últimos años.

La obesidad en España y en el mundo

  • En Españados de cada tres hombres tienen sobrepeso y una de cada seis personas es obesa. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
  • Las últimas estadísticas señalan que esta enfermedad afecta a entre el 10 y el 27% de los hombres y al 38% de las mujeres en Europa. Se calcula que más de 200 millones de adultos de toda la Unión Europea pueden tener sobrepeso o estar obesos. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE, 2009).
  •  Más de la mitad de la población española de 18 y más años está por encima del peso considerado como normal. El 45,5% de los varones y el 29,9% de las mujeres tienen sobrepeso, mientras que el 17,3% de los varones y el 14,7% de las mujeres presentan obesidad. El 52,1% de los varones y el 43,6% de las mujeres de 65 a 74 años tienen sobrepeso, mientras que el 23,9% de los varones y el 27,4% de las mujeres mayores padecen obesidad. Fuente: Encuesta Europea de Salud.
     
  • Uno de cada 3 españoles padece obesidad abdominal. Fuente: Estudio Enrica.
     
  • Más de dos millones de personas en España padecen obesidad severa, de ellos, menos del 1 por ciento, alrededor de 4.000 personas se han sometidos a cirugía de la obesidad o bariátrica. Fuente: Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO).
     
  • En España dos de cada tres hombres tienen sobrepeso y una de cada seis personas es obesa. Tres de cada cuatro estadounidenses tendrán sobrepeso en los próximos diez años. En Japón y Corea es donde se han registrado las tasas de obesidad más bajas. Fuente: un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado “Obesidad y economía de la prevención: en forma, no gordo”.
     
  • En China hay cerca de cien millones de personas con sobrepeso, cuando en 2005 ese indicador alcanzaba sólo los 18 millones; en Brasil, el 16% de los niños y el 12% de las niñas, de entre 5 y 9 años, padecen obesidad (cuatro veces más que hace 20 años; en México, uno de cada siete adultos está por encima de su peso ideal; y en Sudáfrica, el índice de obesidad es incluso más alto que en Estados Unidos (donde dos de cada tres personas la sufren). Fuente: informe difundido por el BBC Mundo que relaciona el crecimiento de la riqueza en los países emergentes con el incremento del sobrepeso y la obesidad.
     
  • Se calcula que el gasto de atención médica para personas obesas “es por lo menos un 25 por ciento mayor que para gente de peso normal”. Fuente: OCDE.
  • La obesidad está relacionada con seis de cada diez muertes debidas a enfermedades no contagiosas y, de media, reduce en diez años la vida de quienes la padecen. Fuente: La Organización Mundial de la Salud (OMS).
     
  • Cada año fallecen en el mundo cerca de 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. Fuente: datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Obesidad y sobrepeso entre los menores  
  • En 2010, alrededor de 43 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso. En los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones. Durante los últimos tres décadas la obesidad se ha más que doblado en todo el mundo. Fuente: datos de la OMS.
  • El 21,1 por ciento de los niños españoles tienen sobrepeso y el 8,2 son obesos, con lo que casi uno de cada tres niños de entre 3 y 12 años tiene exceso de peso. Fuente: El Programa Thao de Salud Infantil.
     
  • Un 27,6% de la población española entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad. Fuente: datos del Ministerio de Sanidad.
     
  • El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década. Fuente: Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas.
     
  • Uno de cada 3 jóvenes españoles, de edades comprendidas entre los 13 y 14 años, tiene sobrepeso. Estados Unidos y Gran Bretaña superan a España en número de niños con sobrepeso. En estos países el 40 por ciento de la población infantil padece de obesidad. Fuente: informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado “Obesidad y economía de la prevención: en forma, no gordo”.
  • España es el segundo país de la Unión Europea, detrás de Malta, con mayor porcentaje de niños obesos o con sobrepeso entre los 7 y los 11 años. La obesidad se ha convertido en una epidemia que afecta cada año a 400.000 niños más en los Veinticinco. Fuente: un estudio de la Comisión Europea.
  • El 9% de los escolares españoles sufren obesidad y el 33 % sobrepeso, frente a cifras inferiores al 20% en Francia, Polonia, Alemania u Holanda. Fuente: International Obesity Task Force (IOTF).
     
  • El 7,3% de los niños argentinos sufre la enfermedad, considerada epidemia mundial por la OMS. Le siguen Brasil y México. Fuente: laOficina Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación(FAO).
     
  • En Brasil, uno de cada tres niños de 5 a 9 años tiene exceso de peso, mientras que en México uno de cada cuatro niños de entre 5 y 11 años tiene sobrepeso u obesidad. Fuente: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).Principales factores de riesgo

    Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. Algunas de sus causas radican en los factores de riesgo “modificables”, como son la dieta no saludable, el sedentarismo, el sobrepeso, el estrés, el tabaquismo y la hipertensión arterial.La alimentación no saludable y el sedentarismo son factores “intermedios” que elevan la presión arterial, el azúcar, el colesterol y los triglicéridos y llevan al sobrepeso y la obesidad. Los factores de riesgo “modificables” son responsables de alrededor del 80% de los casos de cardiopatía coronaria y enfermedad cerebrovascular.

    Otros datos de la OMS 

  • En general, 2,7 millones de muertes anuales son atribuibles a una ingesta insuficiente de frutas y verduras.
  • En general, 1,9 millones de muertes anuales son atribuibles a la inactividad física.
  • A nivel mundial, la obesidad afecta aproximadamente 1.600 millones de adultos y, al menos, 20 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso.
  • Las enfermedades crónicas, como las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes, son la principal causa de muerte en el mundo, causando el 60% de las muertes totales.
  • La obesidad infantil es uno de los retos de salud pública más graves en el siglo XXI. Más del 75% de los niños afectados vive en países de bajos y medianos ingresos.
  • Para ver las estadísticas más relevantes en temas de obesidad para el año 2012, abre el enlace: https://stopalaobesidad.com/2012/11/08/estaditicas-de-obesidad-2012/
  • Para ver las estadísticas de años anteriores, abre los enlacies:
    https://stopalaobesidad.com/2010/11/15/la-obesidad-en-espana-y-en-el-mundo/   https://stopalaobesidad.com/2010/11/18/la-obesidad-afecta-cada-ano-400-mil-ninos-mas-en-la-ue/2010; https://stopalaobesidad.com/2012/10/27/estadisticas-obesidad-2009/2009.