Las sorprendentes maneras en que las horas a las que comes afectan a tu peso y tu salud

Cuando los jóvenes comienzan la universidad, es común que aumenten de peso. En Estados Unidos llaman a este fenómeno “freshman 15”, en referencia a las 15 libras (algo más de seis kilos) que normalmente ganan durante el primer año en que los estudiantes viven fuera de casa.

En parte, este aumento de peso puede explicarse por la sustitución de comidas caseras por comidas precocinadas y comidas rápidas, combinadas con la reducción de la actividad física.

Sin embargo, cada vez más, los científicos están apuntando un factor adicional: el trastorno del ritmo circadiano, provocado por una cultura de comer y beber a altas horas de la noche y patrones de sueño inconsistentes.

La importancia del reloj

Durante décadas nos han dicho que el aumento de peso -junto con enfermedades asociadas como la diabetes tipo 2 y los padecimientos cardíacos- se debe a la cantidad y el tipo de alimentos que consumimos.

Pero hay una evidencia creciente que sugiere que la hora también es importante: no se trata solo de lo que comes, sino cuándo comes.

Adelgazar durante la menopausia sí es posible… ¡Descúbrelo!

Salud 180

Si bien desde los 35 años empezamos a experimentar uno que otro cambio, llegados los 50 es casi seguro que la menopausia ha ocasionado estragos en nuestro cuerpo; con ello no solo nos referimos a los bochornos o cambios de humor, sino al aumento de peso.

“Alrededor del 75% de las mujeres en esta etapa suelen aumentar su peso corporal entre 5 y 10 kilos. Esto se debe a un desorden endocrino que favorece la pérdida de nasa muscular, así como el aumento de adipócitos (grasa)”, describe Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Acelera tu metabolismo

Para ayudar al cuerpo a mantenerse delgado durante la menopausia, el  IMEO ha publicado las siguientes recomendaciones… ¡Ponlas en práctica!

1. Ingiere copos de avena integral en el desayuno

También puedes optar por pan de centeno integral o legumbres; además de aportarte fibra, te permitirá mantener el estado de saciedad por más tiempo durante el día.

2. Ejercicio

Aunque la actividad física debe ser parte de toda nuestra vida, en esta edad existe una combinación que es clave para la pérdia de peso: 2 sesiones de 45 minutos de actividad física aeróbica moderada a la semana (bailar, bicicleta, nadar…), 2 sesiones de 45 minutos de fortalecimiento muscula y flexibilidad (gimnasia, abdomen, yoga).

3. Ajusta tus alimentos al ciclo circadiano

En este ciclo se concentra la mayor parte calórica del día en el desayuno y comida, dejando una pequeña porción para la cena.

4. Más alimentos ricos en colina

Cebolla, ajo y berenjena son alimentos que contribuyen en la producción acetilcolina, químico encargado de la regulación del sistema nervioso cerebral.

5. Bebe entre un litro y medio a dos de agua

Además del agua, si cierras tu día con una copa de vino tinto, disminuirás los riesgos de depresión; tendrás mejor salud mental.

¡Ojo! Si eres una mujer que aparte de estar en la menopausia sufre de trastornos de la glándula tiroides, es recomendable que evites le consumo excesivo de soja, pues su contenido de calcio pueden complicar este problema de salud.

Ya no hay excusa para no mantener un peso ideal durante este momento de nuestra vida, ¿no crees?

Consejos para que no se te hinche la tripa

El Mundo, por Gema García Marcos

consejos-para-deshicnchar-la-tripaToma nota de estos consejos para evitar ponerte como un globo tras una comilona de Navidad:

MASTICAR DESPACIO

Si no realizamos un buen trabajo en la boca toda la responsabilidad recaerá en nuestro aparato digestivo. Masticar bien los alimentos es una de las prácticas más sencillas y saludables que podemos introducir en nuestras vidas, “debemos hacerlo sin prisa y las veces que sean necesarias”, asegura Rosa Ordoyo, experta en nutrición Clínicas Dorsia.

COMER CÍTRICOS Y FRUTAS ROJOS

“Ricos en antioxidantes, reducen la resistencia a la insulina que es una de las causas principales de la obesidad abdominal”, explica Ordoyo.

EVITAR LAS BEBIDAS CON GAS

Y, en la medida de lo posible, “debemos intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores», aconseja Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

TOMAR INFUSIONES

Es muy recomendable “rematar las comidas con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas y que nos ayuda a aligerar las digestiones”, apunta Bravo. Si no la tenemos a manos, siempre podemos recurrir a otras más comunes como “el poleo, la manzanilla o el hinojo”, añade el experto en nutrición del IMEO. También, viene muy bien ingerir “enzimas digestivas como complemento alimenticio”. De esta forma, mejoraremos “las fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización”.

¿A qué hora del día es mejor entrenar para perder peso?

¿Merece la pena madrugar para ir al gimnasio? ¿Hay que desayunar antes de entrenar? Para perder peso, como es habitual en este ajetreado presente, los horarios importan. Resolvemos una de las grandes dudas ‘fitness’: la de cuándo entrenar para adelgazar.

07c812d22160d19172513604b2f034efVanitatis/ El Confidencial, por Marita Alonso
Seguro que lo ha intentado. Minutos antes de caer en los brazos de Morfeo, ha puesto el despertador a las seis de la mañana con la esperanza de ir al gimnasio antes de pasar por la oficina. Seis pitidos incómodos, un manotazo al reloj de turno y dos horas más tarde, el reto fitness del día ha devenido en fracaso. Quizás este estudio haga que la próxima vez que el despertador suene, se ponga las deportivas y se lance al gimnasio. La hora a la que entrena, cuando se trata de perder peso, importa. Lo sentimos. Mucho.

Un estudio belga hizo que un grupo de voluntarios siguiera durante seis semanas una dieta con un 30% más de calorías y un 50% más de grasas de lo habitual. Una parte de los participantes no hizo ejercicio, mientras que otros siguieron una rutina de ejercicio tras desayunar, a media mañana. El tercio restante siguió la misma tabla de ejercicios, pero lo hizo en ayunas, a primera hora de la mañana. El primer grupo, como era de esperar, ganó tres kilos y desarrolló una resistencia a la insulina. El segundo grupo también ganó peso (un kilo y medio) y desarrolló problemas relacionados con la resistencia a la insulina. El tercer sector casi no ganó peso y mantuvo niveles de insulina saludables. Sus cuerpos quemaron más grasa a lo largo del día que el resto de los participantes.

Aunque no es lo mismo perder peso que evitar ganarlo, los resultados señalan que en el caso de que usted sea enemigo de las dietas, e incluso sea dado a festines gastronómicos de forma habitual, hacer ejercicio a primerísima hora es la manera de no ganar peso.

Otro estudio publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise midió cómo las mujeres respondían a la comida tras haber entrenado a primera hora. Cuando las 17 participantes, cuyo peso era saludable, así como 18 participantes obesas anduvieron durante 45 minutos, se distrajeron menos al ser mostradas imágenes de comida que cuando no habían hecho ejercicio físico alguno. A lo largo del día, hicieron más ejercicio del habitual tras haber entrenado. El ejercicio a primera hora activa el metabolismo, por lo que quemamos más calorías a lo largo de la jornada y lo hacemos cuando estamos activos, no durante la noche, que es lo que suele ocurrir.

Pero que conste que hacer ejercicio tarde tiene también sus ventajas, como que el entrenamiento se encara con mayor energía. Como la temperatura corporal se incrementa a final del día, también lo hace la actividad enzimática. Un estudio publicado en Chronobiology International en 2010 determinó que la franja horaria a la que más rinde nuestro cuerpo en el gimnasio se comprende entre las dos y las seis de la tarde.

Cuando esta noche ponga su despertador a las seis de la mañana y se mentalice de que ir al gimnasio a primera hora será clave para perder peso, aquí tiene un dato que quizás le haga más llevadero pasar por semejante tortura: entrenar en ayunas no es necesario… si usted considera que un café cuenta como desayuno.

Un estudio español publicado en el International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism señaló que los atletas que ingirieron cafeína antes de entrenar quemaron alrededor de un 15% más de calorías las tres horas posteriores al ejercicio que los participantes que ingirieron placebo. La cafeína es un estimulante natural que acelera el metabolismo y la cantidad de adredalina en la sangre. Tomar café antes de entrenar no solo le ayudará a entrenar más fuerte, sino que hará que consuma calorías durante las tres horas siguientes al entrenamiento.

Así que ya lo sabe: un buen madrugón y un café son las mejores bazas para bajar una talla. Al fin y al cabo, nadie dijo que obtener resultados fuera una tarea fácil.

El frío es un “aliado oportuno” contra la obesidad

EFE MADRID / ESQUINA VIVA, CANAL EXTREMADURA

El supervisor de Nutrición y Endocrinología del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) Rubén Bravo ha asegurado que “el frío puede resultar un aliado oportuno contra la obesidad”.

“Más de la mitad de lo que ingerimos está destinado a mantener la temperatura corporal: si hay frío ambiente, consumimos más calorías”, ha comentado el experto, quien ha explicado que el deporte y las bajas temperaturas “activan el consumo de grasas que nos ayudan a adelgazar”.
Sin embargo, ha argüido que durante el invierno se tiende a engordar más debido a la baja actividad física, los platos contundentes y la calefacción puesta a tope.
Para comprender mejor los procesos que tienen lugar en el organismo y que guardan relación con el calor corporal y el cambio de la temperatura ambiental, Bravo se ha referido a dos principios.
El primero es la “homeostasis”, un complejo sistema que trabaja en mantener la temperatura corporal en 37 grados a pesar de los cambios ambientales, y el segundo es la “termogénesis”, una de sus herramientas utilizada para generar calor.
“De modo que, si pasamos un poco de frío, siempre perderemos más calorías quemando grasa para convertirla en calor”, ha resumido el especialista.
Por esta razón, Bravo ha argumentado que no es conveniente poner al máximo la calefacción, sea en casa, en la oficina o en el coche, y si la temperatura ambiental se fija en 21,5 grados, “sería más que suficiente”.
El doctor ha dicho que en invierno hay que “priorizar la comida caliente, ya que nos ayuda a entrar en calor y saciar más rápido el hambre”, pero desde luego, ha matizado, “es un error grave confundir una sopa con un cocido contundente”.
“El principal mensaje que queremos transmitir a la gente es que, si comemos de forma inteligente, no tendremos subidas y bajadas de peso durante el año, de modo que evitaremos la operación bikini”, ha expuesto el nutricionista.
Bravo ha comentado que al contrario de lo que muchos creen, las bajas temperaturas no son un obstáculo para hacer deporte porque múltiples estudios demuestran que “el ejercicio físico realizado en un ambiente frío activa la quema de grasas”, mediante “el tejido adiposo que ayuda a adelgazar y que debe su tonalidad a su alto contenido de mitocondrias”.
Su función, ha proseguido, es quemar energía para proporcionársela al organismo y elevar su temperatura cuando hace frío.
“Para quién no le gusta practicar deporte, cualquier excusa es buena: en el invierno, porque hace demasiado frío, y en verano, porque hace mucho calor”, ha discrepado Bravo para insistir en que el ejercicio físico en esta época es “bueno para la salud “.
De hecho, ha descrito que se tiene “menos tendencia de perder líquidos y por tanto de deshidratarnos”, mientras que en el verano existe un “mayor riesgo de insolación y sofocos”.
No obstante, ha recordado que los que no están acostumbrados a realizar actividad física cuando la temperatura ronda el bajo cero, deben tomar medidas para que el sudor no se les enfríe, porque es la forma más rápida de coger un constipado.
“Si uno se abriga en capas, mientras realiza su rutina deportiva al aire libre -trotar, correr o hacer bici- y termina llegando a casa con una ducha caliente, el riesgo de resfriado es inexistente”, ha sentenciado.

La barriga envejece y resta felicidad

Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo

Foto y texto EFE / Madrid

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, ha explicado hoy el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral. Este experto ha indicado que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha comentado que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -3,4 veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como párkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un “alto riesgo” para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Bravo ha explicado que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Más difícil de perder

“En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen”, ha subrayado. El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres.

El especialista en Nutrición ha recordado que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados. “Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos”, ha explicado Bravo.

Ejercicio aeróbico

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, “al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral“. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Bravo ha apuntado que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Publicado en ABC