Ranking de las mejores y peores dietas para perder peso en 2020

El IMEO lanza la séptima edición de la clasificación Top 5 de las mejores y peores dietas para perder peso en el 2020, teniendo en cuenta su popularidad, posible efecto rebote y cómo afectan la salud a largo plazo

Por séptimo año consecutivo el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) lanza su tradicional clasificación con algunas de las dietas que han cobrado protagonismo en España a lo largo del último año, dejando claro que no todo lo que está de moda vale para lograr una pérdida de peso saludable. En dos listas independientes, en orden descendente de uno a cinco, los expertos del Instituto enumeran las mejores y peores dietas que seguirán marcando tendencias en 2020.

El Ranking del IMEO está respaldado por una veintena de expertos en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos endocrinos y cirujanos bariátricos, nutricionistas clínicos y deportivos, dietistas, psicólogos, terapeutas y entrenadores físicos. Se nutre de casos reales, estudios científicos, novedades y tendencias recogidos de los Medios y las redes sociales, así como de las búsquedas registradas para España en Google Trends.  

Los expertos del IMEO insisten en la necesidad de seguir una dieta equilibrada dentro de un estilo de vida saludable

“Este año nos hemos vistos desbordados por las tendencias en dietética que emergen y rompen con fuerza en las redes sociales y la enorme popularidad entre sus seguidores explica la elección de la gran mayoría de las dietas que componen esta séptima edición de nuestro ranking”, explica Rubén Bravo, portavoz y experto en nutrición del Instituto. Ante los nuevos retos de la nutrición actual, apelan a evitar las “dietas milagro” por sus efectos negativos sobre la salud. Los métodos de adelgazar saludables se basan en evidencias científicas, proponen una pérdida de peso paulatina, no superior a los 1,5Kg por semana y los 6Kg al mes. Se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo sólo las cantidades y son de gran ayuda a la hora de mantener un estilo de vida saludable.

Top 5 de las dietas menos indicadas para 2020

Agresivas y muy restrictivas, prometen perder mucho peso en poco tiempo, siendo insostenibles a largo plazo. Carecen de sustento científico y a menudo recurren a productos “milagro”. Con garantizado efecto rebote y efectos secundarios que comprometen la salud. Desaconsejadas para lograr una pérdida de peso saludable.

Las dietas milagro suelen ser muy agresivas y descompensadas; no funcionan a largo plazo y tienen numerosos efectos adversos en la salud, además de un asegurado efecto rebote.
  1. La dieta del vinagre

Por otro año consecutivo el ranking de las peores dietas del año desaconsejados por IMEO es encabezada por una monodieta que se centra en la ingesta exclusiva de un solo producto durante varios días. Se trata de la dieta del vinagre que se hizo viral debido a la muerte de una joven británica. Puesto que la lista de famosas que respalda este método para adelgazar, se encabeza por nombres, como Miranda Kerr y Victoria Beckham, no debemos subestimar su influencia y riesgos.  

Se trata de una dieta agresiva que explota como fundamento un estudio realizado en Japón hace una década que atribuye la pérdida de peso corporal al efecto del ácido acético del vinagre sobre el metabolismo de los lípidos. “Los resultados demostraron que, con la ingesta diaria de 30 ml de vinagre de manzana, se podían perder unos 150 gramos por semana que es insignificante, lejos de bajar 5 kilos en 3 días augurados por algunos seguidores de esta práctica”, apostilla la nutricionista clínica del IMEO Carmen Escalada. En realidad, combinar ayunos descontrolados con ingestas mínimas y vinagre a diario puede comprometer nuestra salud y agravar enfermedades ocultas o sin detectar, como diabetes, úlcera, gastritis u osteoporosis, entre otras.      

Las monodietas se proponen una bajada de peso sustancial y rápida y normalmente lo consiguen a corto plazo con la reducción drástica de la ingesta calórica. A partir de aquí todo son inconvenientes: riesgo de déficit de nutrientes y energía, pérdida de agua y masa muscular y un temible efecto rebote que nos acecha a largo plazo. Son difícil de encajar en un estilo de vida saludable: empeoran nuestros hábitos y generan ansiedad, irritabilidad y decaimiento.

2. La dieta del polvito

Las dietas con suplementos tipo Pronokal están en auge, debida su accesibilidad y al hecho que prometen perder hasta 4 kilos en una semana. Suelen ofrecer, junto con el asesoramiento nutricional, una amplia gama de productos dietéticos en forma de polvos que se emplean para preparar sopas, tortillas, pasta, chips, salsas, barritas, batidos, galletas, chocolates y postres, a las que hemos de sumar múltiples complejos minerales y vitamínicos.

Son productos excesivamente caros y no por ello justifican que cumplirán su propósito o meta. A largo plazo “la dieta del polvito” es difícil de seguir y tiene un fuerte efecto rebote. En España lo pudimos ver casi en directo con el cambio en la imagen de la presentadora televisiva Carlota Corredera que, tras perder 60 kilos con este método, ha comenzado a recuperar peso.     

“Los suplementos proteicos, habituales en este tipo de dietas, antes se podían adquirir sólo bajo prescripción de un endocrino o nutricionista; ahora se pueden comprar sin receta en tiendas a pie de calle y online”, apunta la nutricionista del IMEO Andrea Marqués. Las personas que desesperadamente desean perder peso muchas veces no son conscientes de los riesgos que ocultan. Tomados sin supervisión pueden empobrecer nuestra dieta y desplazar el consumo de frutas, verduras y proteínas de calidad. Además, los suplementos proteicos no son poco calóricos, por lo que debemos tener cuidado al incluirlos en nuestra alimentación, aunque sea de manera puntual. Nunca deben emplearse para realizar dietas cetogénicas sin supervisión médica o del nutricionista, ya que éstas pueden conllevar riesgos para la salud, como intoxicación hepática y renal, o déficit de vitaminas y minerales. 

3. Keto dieta

Esta dieta seguida por famosas como Kim Kardashian promete bajar hasta 12 kg en 1 mes y fue una de las más buscadas en España según los datos de Google Triends para el año pasado. Se basa en la cetosis, la transformación de las grasas acumuladas en cuerpos cetogénicos para que puedan ser usados como combustible por nuestro organismo. “Cuando remitimos la cantidad de hidratos de carbono –pasa al tercer día de estar tomando menos de 15 gr de carbohidratos diarios–, nuestro glucógeno o reserva energética disminuye, obligando al cuerpo a tirar de las reservas de grasa y así bajar de peso”, explica Estefanía Ramo, nutricionista y dietista del IMEO.

Estamos ante una dieta poco saludable, recalcan los expertos del Instituto que promueve el consumo excesivo de grasas y proteínas que sacian mucho, pero cuestan más ser digeridos que los hidratos de carbono. Eso explica algunos de los síntomas del malestar general y efectos adversos que provoca la cetosis, tales como dolor de cabeza y mareos ante la falta de energía, mal aliento y sequedad en la boca, sudoración fuerte, falta de apetito, náuseas o incluso vómitos, dolor abdominal, dificultad al respirar y decaimiento, pérdida de calcio y riesgo de osteoporosis, aumento del cortisol en sangre cuyo exceso puede llegar a producir sensación de estrés y ansiedad.

Los que de todas formas están decididos en hacen esta dieta, deben seguir un proceso riguroso a la hora de incorporar progresivamente los carbohidratos en su menú, tras finalizar el régimen, para evitar el esperado efecto rebote. Este proceso suele durar desde dos semanas a varios meses, dependiendo del peso que se haya perdido.

4. La dieta del influencer sin titulación

Es un fenómeno que mueve millones y arrasa en plataformas como Instagram, Facebook o YouTube: los influencers de comida y estilo de vida saludable. Sin tener las credenciales correspondientes, se embarcan en el mundo de la nutrición y el deporte, trasladando consejos que ellos mismos no practican sin una cámara delante, incitando al seguidor mediante propuestas hábiles de marketing al consumo de productos naturales o adelgazantes que, en muchas ocasiones, no son tan saludables o cuyos beneficios no son demostrables, constituyendo un arma de doble filo para los profesionales que también trabajan en estas plataformas.  

“A menudo tenemos que desmitificar bulos sobre métodos agresivos para perder 5 kilos en dos semanas”, señala la nutricionista clínica y deportiva del IMEO Sonia Peinado, porque no existe una “fórmula milagrosa” a la hora de bajar de peso. Si nos dejamos guiar a distancia por el éxito ajeno sin un seguimiento profesional, lo más probable es no alcanzar la meta, acabar con más sobrepeso que el inicial, desarrollar un déficit nutricional o algún trastorno alimenticio, comprometiendo nuestro estado de salud a causa del desconocimiento. Para evitar caer en las redes del influencer aficionado, la experta aconseja asegurarse que éste cuenta con un número de colegiado, que al menos las primeras consultas se realicen de forma presencial, que la dieta sea personalizada y que, después de todo, no se trate de la venta de productos adelgazantes que no hayan pasado los controles sanitarios correspondientes.  

5. Dieta paleo

Es la favorita de los deportistas de élite, como los futbolistas Marcos Llorente y Rafa Usín, que permite perder 3 kilos de grasa en 10 días. Como su nombre indica, se trata de un plan de alimentación similar al del cavernícola del paleolítico donde se prioriza el consumo de carnes magras, pescado, huevos, lácteos orgánicos, frutas, vegetales, frutos secos y semillas, y se excluye el grano (trigo, arroz, maíz, avena). Los seguidores de la paleo dieta sostienen que el cuerpo humano es incompatible genéticamente con la alimentación actual que incluye comidas procesadas ricas en azúcares, grasas y sal que hace las personas más susceptibles a enfermedades como la diabetes mellitus, obesidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión o inflamación del colón.

“Con un seguimiento profesional, esta dieta podría funcionar a deportistas o a personas que buscan mejorar su rendimiento físico y muscular”, indica la nutricionista clínica y deportiva del IMEO Inmaculada Luengo. El alto contenido de frutas y verduras asegura unos adecuados niveles de potasio, buena presión arterial y correcta función de los riñones y del músculo. Es una dieta apta para celiacos y previene el estreñimiento, debido a su aporte de fibra. Se realizan un máximo de 3 ingestas al día, con períodos de ayunos intermitentes que permite descansar a nuestro sistema digestivo e inmunitario.

En cuanto a los inconvenientes, un estudio realizado por científicos australianos[1] hace poco reveló que la dieta paleo puede tener un efecto adverso sobre la salud del corazón, además de conducir a otras enfermedades crónicas a largo plazo, debido que excluye del menú los carbohidratos de los granos enteros, lo que influye a tener un inferior número de bacterias beneficiosas en el estómago.

Al ser una dieta con exceso de proteínas, puede doblar la cantidad recomendada de grasas saturadas, aumentar los niveles de colesterol “malo” y afectar el funcionamiento de hígado o riñón. Puede acarrear déficit de calcio, vitaminas D y B. Es más cara y difícil de variar en cuanto a los alimentos, lo que a menudo conlleva a su pronto abandono.

Top 5 de IMEO de las dietas más saludables

Sostenibles en el tiempo y sin efecto rebote. Contribuyen a llevar un estilo de vida saludable. Se proponen una pérdida de peso moderada, hasta 1,5Kg por semana y no más de 6Kg al mes. Se nutren de todos los grupos de alimentos teniendo en cuenta su distribución, biodisponibilidad y las cantidades para garantizar el buen funcionamiento de nuestro organismo. Normalmente monitorizados por endocrinos, nutricionistas o dietistas.

Quemar grasa y definir músculo, son entre los objetivos que buscan los hombres
  1. Método Evolution

Según Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO, el Método Evolution “es una apuesta multidisciplinar a corto, medio y largo plazo que incorpora no sólo pautas nutricionales y de actividad física, sino también complementos alimenticios y técnicas de coaching, crecimiento personal y mindfulness como herramientas de ayuda para conseguir objetivos de salud y reforzar la motivación”. Permite perder 5 kilos de grasa en un mes de forma saludable y es aconsejado a personas que buscan compaginar un estilo de vida activo con mejora en la condición física.

El plan de alimentación está orientado a favorecer el uso de grasa como fuente de energía a través de la nutrición inteligente avalada por evidencia científica. Esto implica tomar alimentos de bajo y medio índice glucémico para estabilizar los niveles de azúcar en sangre y propiciar vitalidad y evitar la sensación de hambre; cantidades adecuadas de proteínas de alta biodisponibilidad que alimentan al músculo; grasas saludables que favorecen el sistema hormonal; alimentos de alta densidad nutricional para descartar carencias de micronutrientes o desnutrición.

Si seguimos una dieta descompensada y baja en proteínas, adelgazaremos, pero los kilos que perdamos serán en parte de masa muscular, haciendo que nuestro organismo se ralentice y gaste menos calorías en reposo. “Cuando terminemos la dieta y volvamos a comer normal, nuestro cuerpo, que ahora gasta muchas menos calorías porque tiene menos masa muscular, empezará a almacenar la energía sobrante en forma de grasa y experimentaremos el temido efecto rebote, volviendo a engordar”, explica Bravo. Es por ello que el método plantea tres fases diferentes para acostumbrar y adaptar a nuestro metabolismo a todos los grupos de alimentos: una primera de activación metabólica e iniciación en la actividad física; la segunda, diseñada para aposentar los nuevos hábitos saludables; y una tercera fase fit. “Es la recta final para definir el tono muscular, reducir al máximo la grasa corporal, trabajar para combatir el envejecimiento prematuro, la ansiedad y los problemas de sueño, entrenar la memoria y aumentar las defensas, reforzando la motivación y el pensamiento positivo con técnicas mindfulness, y el afianzamiento en el estilo de vida saludable, activo y preventivo”, concluye el experto.

2. Realfooding

La actriz Paz Vega, amante confesa de la comida sana, fresca y orgánica, encajaría en este movimiento social que cuenta con más de 2 millones de seguidores en las redes. El método, bautizado como “realfooding” por el nutricionista Carlos Ríos, apela a suprimir al máximo de nuestro menú los productos ultraprocesados y el efecto adictivo que puedan tener, pasándonos a una alimentación natural y saludable. Por tanto, no estamos ante una dieta, sino ante una propuesta de pautas saludables que nos puede ayudar a perder entre 0,5 y 1 kilo a la semana.

Los que siguen este planteamiento dividen los alimentos en tres grandes grupos en función de su naturaleza, calidad nutricional o la presencia de ingredientes procesados y aditivos. El primer grupo incluye frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescados, mariscos y huevos que serían la base de la alimentación diaria. El segundo está constituido por los procesados saludables, entre leche UHT, aceite de oliva virgen extra, pescados enlatados o pan 100% integral. El tercer grupo se refiere a los ultraprocesados, como refrescos, lácteos azucarados, snacks salados o bollería, que pueden ser nocivos para la salud, debido a las altas concentraciones de azúcares, sal o grasas saturadas que se les han incorporado para aumentar su palatabilidad, duración o atractivo.

“Seguir este método puede ayudarnos para estar sanos, pero no tiene por qué convertirse en una obsesión hasta el punto de recurrir a aplicaciones para escanear la comida y cada bocado que tomamos”, apunta Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO. No hay que olvidar que, aun comiendo sano, podemos engordar, si se exceden la cantidad de algunos alimentos saludables, pero muy calóricos, como el aguacate, el aceite de oliva o los frutos secos. Si queremos bajar de peso, sería necesario ajustar las ingestas en función de nuestra constitución y el ejercicio físico realizado. 

3. Dieta volumétrica

La actriz Angelina Jolie es una de las famosas que se ha pasado a este tipo de dieta que se sirve de alimentos con mucho volumen, pero bajos en calorías y con un mayor poder saciante. De este modo y con un menú diario que rondaría las 1500 calorías se podrían perder entre 0,5 y 1 kilo a la semana, asegurando una bajada gradual.

La gran ventaja de esta dieta es su capacidad de calmar el apetito y cubrir los requerimientos nutricionales diarios. Para ello, recurre al sabor, textura, forma de preparación y combinación de determinados alimentos que aumentan la sensación de saciedad e incentivan el descenso de peso. A penas tiene efecto rebote, ya que se excluyen muy pocos grupos de alimentos durante la realización de la dieta y, en general, es fácil de seguir.

“Aquí suelen servirse de primero o antes de la comida principal platos que disminuyen el apetito, como la ensalada de hortalizas de hoja ancha o el caldo desgrasado”, explica la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo. Se priorizan los alimentos y cocinados más acuosos, como infusiones, cereales cocidos, frutas, hortalizas, sopas y guisos que permiten ingerir más volumen que otros y aumentan la saciedad. La ingesta de hortalizas crudas ricas en carbohidratos complejos garantiza un aporte constante de glucosa y energía, mientras que las frutas nos proporcionarían vitaminas y fructosa que se asimila más lentamente que la glucosa y, por tanto, no provoca bajadas de azúcar. 

Los alimentos de alta densidad calórica, como mayonesa, crema, mantequillas, embutidos, frituras, carnes grasas y lácteos enteros, se sustituyen por otros, de un aporte calórico bajo o moderado, como lácteos desnatados, pollo sin piel, cortes de carne magra (carne desgrasada fría, jamón magro), aderezos light y rocío vegetal.

Los hidratos de carbono de absorción rápida, como patatas, cereales refinados y sus derivados (pan blanco, pastas y arroz blanco) deben ingerirse con moderación, porque favorecen el aumento de los depósitos de grasa corporal, además de dar menor sensación de saciedad y elevar en forma brusca el azúcar en la sangre. Son preferibles los hidratos de carbono de absorción lenta obtenidos de frutas frescas y secas, hortalizas, cereales integrales, semillas y legumbres.

La hidratación en esta dieta es esencial, pues se recomienda beber dos vasos de agua nada más levantarse y alcanzar los 3 litros finalizado el día, pudiendo optar por zumos de frutas o batidos. El alcohol está desaconsejado, por aportar “calóricas vacías” y aumentar la sensación de hambre. Las bebidas azucaradas y con gas están prohibidas, ya que llenan y no sacian.

4. Dieta vegana

Natalie Portman y Brad Pitt son algunos de los famosos que reconocen seguir este tipo de dieta basada en la exclusión de todo tipo de carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos y todos sus derivados. 

“La dieta vegana siempre ha levantado controversia por los posibles déficits asociados, pero si está bien planificada y equilibrada con alimentos de alta calidad puede resultar beneficiosa, reducir el riesgo cardiovascular, equilibrar los niveles de colesterol y mejorar la microbiota intestinal, debido al consumo de fibra de origen vegetal”, explica Sonia Peinado, nutricionista del IMEO. Permite perder entre 1 y 2 kilos a la semana, si se restringe el aceite vegetal.

Con el fin de evitar carencias nutricionales, debería estar supervisada por personal sanitario cualificado, cuando en realidad se estima que sólo un diez por ciento de los veganos acude a consulta.

Los nutrientes que resultan críticos en una dieta vegana, ya sea porque tienen una menor disponibilidad o debido a su difícil absorción, son la Vitamina B12, el hierro, el zinc, el yodo, las proteínas y el ácido graso omega 3. Su déficit puede dar lugar a males mayores, como anemia megaloblástica y enfermedad cardiovascular, e interferir para el correcto desarrollo del sistema nervioso o en las etapas de crecimiento. En este sentido, la clave del éxito reside en un seguimiento profesional realizado por personal sanitario cualificado, donde se asegura una suplementación adecuada basada en preparados de origen vegetal y se minimiza el consumo de croquetas, Nuggets o salchichas aptos para veganos, que no dejan ser productos ultraprocesados. 

5. Dieta del ayuno intermitente

El ayuno intermitente es una de las dietas actuales de mayor auge que permite perder entre 1 y 2 kilos a la semana. Lo practican muchos famosos, entre ellos Ben Affleck y Elsa Pataky.

Consiste en introducir periodos de ayuno dentro de una alimentación equilibrada que pueden durar 12, 16 o más horas al día sin superar las 48 horas seguidas. “Por ser tan prolongados, éstos últimos períodos deben ser supervisados por profesionales”, aconseja la nutricionista del IMEO Andrea Marqués.

Este planteamiento consiste en hacer una dieta equilibrada con días de ayuno entre medio para que nuestro metabolismo optimice el consumo de energía almacenada en forma de grasa. Fisiológicamente, los niveles de glucosa en sangre durante el ayuno disminuyen y se ingieren menos calorías, lo que ayuda para perder peso. Cuando se practica por la noche, el ayuno ayuda a que nuestra microbiota intestinal se mantenga más saludable, favoreciendo la flora positiva y manteniendo a raya la negativa.

“No obstante, si practicamos ayunos intermitentes, es muy importante tener una ingesta de nutrientes adecuada a lo largo del día para no perder masa muscular o exponer a riesgo nuestra salud con un efecto rebote a corto y medio plazo”, advierte Marqués.

Este tipo de ayuno puede ser beneficioso en personas sanas, aquellas con diabetes tipo 2 controlada o los que practican un deporte moderado. Se desaconseja a pacientes con patologías asociadas o trastornos de la conducta alimentaria sin la recomendación y supervisión de un médico o nutricionista.


[1] Estudio, publicado en European Journal of Nutrition en 2019, ha sido llevado a cabo por investigadores de la Edith Cowan University (ECU) de Perth, Australia

Si dejamos de tomar azúcar, nuestro cuerpo recurre a los depósitos de grasa para obtener energía

En este video del documental Enviado especial: “País bajo en azúcar” de la Sexta, el periodista Jalis de la Serna se propone lo casi imposible: seguir una dieta sin azúcar. Tras realizarse unos análisis previos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), se le “diagnostica” cierta dependencia o adicción al azúcar y se le detecta, de forma paralela, con un la ayuda del scanner corporal iDexa una predominante grasa visceral.

Serna viaja a Chile, un país que ha tomando medidas reformando la ley para reducir el consumo de azúcar en la población, con mensajes disuasorios en el etiquetado que señalan como producto “Alto en azúcares” aquellos alimentos que contienen 15 gr de azúcar por cada 100 gr de producto. Una medida que también afecta de la misma manera los alimentos ricos en grasas, sal y calorías, en general.

Eliminando el azúcar de su menú diario y un mes después, el periodista vuelve a hacerse las pruebas en el IMEO, donde con la ayuda de la tecnología aplicada en el tratamiento de la obesidad establecen que ha perdido más de 4 kilos de grasa, la mayoría en la zona abdominal. Porque su cierpo ha entendido el mensaje y, al no tener “el extra de azúcar”, ha empezado a utilizar los depósitos de grasa para obtener energía. Un espectacular documental de la Sexta que podéis ver entero online en este enlace de Atresplayer:

https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/enviado-especial/temporada-3/programa-4-el-pais-bajo-en-azucar_5dc1b31d7ed1a82da08a28e0/

Cómo perder 10 kilos y 11 centímetros de cintura en un mes según el plan de moda

Este chico ha conseguido volver a estar en forma tras haber perdido el tono por completo. El objetivo que le dio fuerza: estar perfecto para la boda con la chica de sus sueños
El Confidencial

imagen-sin-tituloNo se puede decir que estuviera obeso, William Ladbury pesaba 96 kilos y tenía un 21 por ciento de grasa corporal, pero era un antiguo habitual en los gimnasios y últimamente se había dejado llevar. De un tiempo a esta parte le daba vergüenza quitarse la camiseta y lucir palmito, cuando se ponía un traje elegante parecía un gigante disfrazado y el volumen corporal había ido bajando de su pecho a su tripa.

Hacía falta volver a moldearse pero necesitaba disciplina, y tenía una fecha estupenda para marcarse una ‘deadline’: la boda con la mujer de su vida. Se celebraba en solo un mes, así que había que reparar rápidamente lo que había estropeado.

Socorro, una boda con piscina

Cuando pensamos en cambiar físicamente por amor nos imaginamos primero a una mujer. La suya, Heather, ha sido solo coprotagonista de su transformación, aunque sin ella, en palabras de William, “no hubiera sido posible”. Le apoyó en todo momento y ahora está, lógicamente, muy satisfecha con los resultados. Su novio era un ex fuertote venido a menos, su ahora marido es más superhéroe que nunca, pero uno al que le quedan bien los pitillos de fiesta.

William perdió la vergüenza al pasearse junto a las piscinas y desnudarse en los vestuarios

Contrató a un entrenador personal, Dan Lambert, experto en moldear cuerpos ajenos a base de dieta y ejercicio que había trabajado con futbolistas de primera división y jugadores de rugby profesionales. Tras años entrenando básicamente los veranos (operación bermudas), William se enfrentaba a un programa exigente contrarreloj para aparecer en la sesión de fotos más importante con su amada, esa que se enmarcaría y se guardaría en casa de familiares y amigos para siempre. Y se casaba en España: calor, piscina y enseñar cacha.
El resto es historia y nos la cuentan en un artículo en ‘The Daily Mail‘ con detalles sobre cómo lo hizo y lo lejos que llegó: 10 kilos y nada menos que 11 centímetros de cintura. La diferencia entre cambiarse a escondidas en los vestuarios del gimnasio o hacerlo bien a la vista y con espejos por todas partes para admirarse mejor.

Un dos, un dos

He aquí los ejercicios que eligió para él su entrenador personal. Como ves, no es una mera puesta a punto, sino sesiones intensivas con pocas zonas cada vez muy trabajadas.

Lunes: cuádriceps y pantorrillas

Martes: pecho, espalda y abdominales

Miércoles: pecho

Jueves: corvas y pantorrillas

Viernes: hombros, espalda y abdominales

Sábado: bíceps y tríceps

Domingo: pecho

¿Y la grasa que sobraba?

Moverse es condición sine qua non, pero ya se sabe que machacarse haciendo ejercicio después de un tiempo de sedentarismo da mucha hambre.

Si quieres cambiar tu cuerpo en poco tiempo, es mejor que evites a toda costa las comidas copiosas, así que para aplacar lo que te pedirá el organismo una opción es hacer como William y comer muchas veces al día pero muy ligero.

Es una recomendación que se suele hacer siempre en verano, porque es mejor también para las digestiones y para pasar el día con energía.

Un día en la vida de William

Desayuno: arroz inflado con leche semidesnatada y un plátano

Picoteo de media mañana: batido dietético

Comida: ensalada de queso feta con vinagre balsámico y una manzana

Merienda: queso fresco con biscotes y un plátano

Cena: pechuga de pollo (140 gramos) y ensalada mediterránea (200 gramos) con cus-cus (50 gramos)

Antes de acostarse: vaso de leche desnatada

Ahora William y Heather son felices y comen perdices… pero sin piel.

Cómo sobrevivir a los propósitos de septiembre

sindrome postvacacionalRecuperar ilusiones y proyectos puede ser una buena forma de afrontar de nuevo la rutina. Las más básicas son perder los kilos ganados en vacaciones, hacer más ejercicio y la eterna asignatura pendiente del inglés.

La Voz de Gsalicia, por Blanca Hermida

Tensiones musculares, nerviosismo y ansiedad. Si usted sufre estos síntomas al regresar al trabajo probablemente esté pasando el tan temido síndrome postvacacional.un concepto que año tras año ha ido aumentando y haciéndose notar, se refiere a la ansiedad o presión emocional que se afronta al readaptarse a las tareas laborales después de un período vacacional. Y parece que es tendencia, que cada vez más hay personas que les cuesta adaptarse a la rutina. Los datos lo muestran. El 65% de los españoles sufren este bajón tras las vacaciones, según un estudio de Sanitas. Según los expertos, se manifiesta como una reacción de rechazo al trabajo en forma de tristeza, agitación, ansiedad, agobio, nerviosismo e irritabilidad.

Según un informe del Hospital Quirón, el regreso de las vacaciones puede provocar alteraciones como la falta de apetito, dolores musculares o irritabilidad, una situación que suele afectar más a menores de 45 años y a aquellos que se incorporan a la rutina sin una breve transición. Los expertos apuntan a que alrededor de un 20% de los afectados por este síndrome se recupera en uno o dos días mientras que un 35% tarda hasta dos semanas.

Y ante esta situación, ¿qué se puede hacer para evitar esa ansiedad? Pues cosas tan sencillas como programar el regreso a casa de manera anticipada y relajada, abordar antes las tareas más gratas, mantener una actitud proactiva y positiva en el trabajo, no llevarse trabajo a casa o practicar ejercicio físico moderado.

De hecho, el regresar al gimnasio (o probarlo por primera vez) era una de las metas que se planteaba a principios de año el 30 por ciento de los participantes en una encuesta. Después del verano, este porcentaje puede que incluso haya aumentado, ya que, según aseguran los expertos, durante las vacaciones se suele engordar una media de entre tres y cinco kilos por persona, en parte porque los españoles se dan también «vacaciones gastronómicas»; se come menos pero peor, como explica Rubén Bravo, especialista en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO). «Los datos que manejamos en el Instituto son de entre tres y cinco kilos de media los que cogen los españoles en esta época del año. El problema es que esta cantidad posiblemente en kilos de grasa sea más y perderla es mucho más difícil, por lo que al final nuestro metabolismo se ve perjudicado porque estamos bajando nutrientes necesarios en la dieta», destaca el experto.

Por ese motivo ha recomendado trazar un «plan programado» que incluye una dieta equilibrada y ejercicio regular. «Si vamos a un plan rápido en el que queramos perder peso a celeridad alta al final tendremos efecto rebote y no vamos a tener los tres o cuatro que hemos cogido en verano sino que se van a sumar otros y podemos llegar a navidad con ocho kilos de más», ha advertido.

Así, Bravo ha asegurado de que los españoles «no se toman del todo en serio» la necesidad de llevar una alimentación equilibrada y solo ponen remedio al problema cuando los malos hábitos resienten la salud. «Los datos reflejan que entre el 60 y 65 por ciento de españoles tienen problemas de obesidad y el 30 por ciento de población infantil; hasta que no se ve el problema no saltan las alarmas», ha lamentado.

Por otra parte, en el listado de propósitos se incluyen otras metas, y un 27 por ciento de la población prefiere aprender idiomas, -siendo el inglés y el alemán los preferidos-, el 23 por ciento hacer más deporte, y con un 8 y un 6 por ciento se encuentran propósitos como bajar el colesterol, dejar de fumar y ahorrar más.

Para no perder la ilusión ni dejar de hacer estos propósitos a la primera de cambio, Niklas Gustafson, experto en nutrición y salud, señala que es necesario tener una orientación y asesoramiento a la hora de afrontar estos retos. «Una pequeña ayuda que se traducirá en satisfacción personal no solo por la consecución de los objetivos sino también por la constancia demostrada para alcanzarlos», ha asegurado.

Por su parte, psicólogos y especialistas coinciden en que la mayoría de «sueños rotos» vienen dados por metas irrealizables. «Los grandes objetivos son los grandes incumplidos», señala el doctor Pedro Rodríguez, y por eso este psicólogo y psicoterapeuta familiar recomienda prudencia y moderación a la hora de hacer la lista de quehaceres para el nuevo curso, como mucho, una o dos actividades.

Si no queremos que en un mes nuestros propósitos sean cosa del pasado, el doctor Iñaki Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas, sugiere afrontar estos retos desde la psicología positiva, algo que se hace «viéndose a uno mismo como alguien capaz de hacer cosas, rodeándose de gente alegre y agradeciendo el mero hecho de estar vivos».

La positividad es una de las claves de éxito para el doctor Ferrando, para quien, «con una actitud positiva, moderada y equilibrada, todo se puede cumplir». Para la psicóloga y psicoterapeuta Blanca Armijo, el cumplir las metas vitales pasa por ser realistas, no esperar resultados inmediatos, procurar convertir los propósitos en un estilo de vida, y sobre todo, por «darse tiempo para reflexionar sobre el ideal de persona que cada uno tiene en mente y lo que verdaderamente nos proponemos alcanzar». Armijo entiende que el fracaso viene dado por el planteamiento de metas inalcanzables, que terminan siendo «agotadoras y nada satisfactorias», y que pueden llevarnos a «sentimientos de profunda tristeza e irritabilidad».

Sin embargo, no por ello hay que dejar de plantearse retos, aclara la doctora, pues el querer cambiar es un «síntoma evidente de salud», que indica que una persona se quiere «lo suficiente para visualizarse a sí misma de una manera y lucha por conseguir ser más sana, más atractiva, más inteligente, tener un mejor trabajo, pareja o familia».