Doce alimentos que te están ‘envenenando’ sin que lo sepas

Aunque los comamos a diario y muchos de ellos estén concebidos como sustitutos de otros que ‘engordan’, hay alimentos que pueden provocar serios daños a nuestro cuerpo.
Que.es

CAFÉ

cafeLa cafeína es una droga psicoactiva que acelera rápidamente el sistema nervioso y nos mantiene alerta, pero que conlleva una serie de peligros que hay que tener en cuenta. Como asegura el especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) a Qué.es, Rubén Bravo, el café supone “un peligro en potencia instaurado en nuestros hábitos”.
Aunque hay discrepancias sobre si es perjudicial o no un consumo normal (entre una y dos tazas al día), lo cierto es que gran parte de los expertos coinciden en los efectos del café a largo plazo.
En este sentido, las enfermedades más comunes que puede producir son hipertensión y diabetes. Esto se debe a que dota aporta una dosis de insulina muy fuerte en un corto espacio de tiempo. De ahí que el consumo de café nos proporcione una sensación de euforia y mayor captación cognitiva.
Además, tampoco se recomienda su consumo durante el tratamiento con ciertos medicamentos, como los tranquilizantes, ya que anula potencialmente sus efectos.

BOLLERIA INDUSTRIAL:
La bollería industrial dirigida especialmente a los niños, así como las galletas rellenas de chocolate o los cereales del desayuno chocolateados pueden contener grasas trans. ¿En qué consisten?
Son aceites artificiales conseguidos a través de la manipulación química de algunas materias primas naturales, como el aceite de coco o de palma entre otros. Es una grasa que se forma cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida añadiendo hidrógenos. Este proceso se llama hidrogenación y sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos, su textura y su sabor.
Esto incide en los niveles de colesterol, aumentando el ‘malo’ y disminuyendo el ‘bueno’, e incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y satura la capacidad vasodilatadora de los vasos sanguíneos.

SALSA BOLOÑESA PRECOCINADA
Tienen un aspecto sensacional y suponen un añadido perfecto para la pasta. Sin embargo, las salsas precocinadas presentan una serie de características que no favorecen el buen funcionamiento del organismo.
En el caso de la salsa boloñesa, al igual que ocurre con otro tipo de carnes preparadas, cuenta con un volumen de sal muy alto y una serie de conservantes que influyen en la pérdida de nutrientes.
Existen algunas salsas ya preparadas con niveles más bajos y, por lo tanto, más recomendables para su consumo, por lo que conviene fijarse en las etiquetas de los productos que adquirimos en el supermercado. La mejor solución, como siempre, pasa por invertir nuestro tiempo en prepararla de manera natural.

PALOMITAS PARA MICROONDAS:
La mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de ‘alimentos industriales’. Por ejemplo, las palomitas de maíz con las que solemos acompañar las pelis que vemos en casa, contienen mucha sal, mantequilla y colesterol.
Pero la influencia de las palomitas en la salud no queda solo ahí. En 2002, un médico estadounidense observó que ocho trabajadores de una fábrica de palomitas presentaban la misma enfermedad pulmonar. Cinco años más tarde, un estudio reveló que esa dolencia estaba relacionada con la inhalación de diacetil, una sustancia utilizaba para producir su aromatizante con sabor a mantequilla.

BARRITAS ENERGÉTICAS
Fueron concebidas como sustitutivas de las clásicas chocolatinas y por lo tanto es lógico pensar que pueden ser más naturales y que incluso son beneficiosas en una dieta baja en calorías. Pero no, lo cierto es que este tipo de productos suelen presentar fructosa de maíz, una sustancia que estaría relacionada con el incremento de casos de diabetes tipo 2.
Es conveniente verificar las etiquetas y comprobar que la miel o el sirope que publicitan como uno de los ingredientes principales están presentes en realidad en una proporción recomendada y que la fructosa de maíz no acapara buena parte de su edulcorante.

CARAMELOS O CHICLES SIN AZÚCAR
caramelosExiste la creencia popular de que los caramelos o chicles sin azúcar son más recomendables para la salud dental de los niños -también de los adultos-, pero tenemos que considerar que hay algunos edulcorantes perjudiciales para la salud. Uno de los más señalados es el Aspartamo, una variante aprobada para su consumo en 1981 y presente en buena parte de este tipo de productos o de los refrescos bajos en azúcar.
El aspartamo tiene grandes detractores y varios estudios señalan que podría estar relacionado con diversas enfermedades. Por ejemplo, esclerosis múltiple, fibromialgia, malformaciones en el feto durante embarazos…
Por esta razón se recomienda excluir los productos con edulcorantes o azúcar refinado.

PLATOS PRECOCINADOS:
Las pizzas congeladas, así como otros alimentos precongelados (empanadillas o croquetas) pueden contener grasas trans. Lo recomendable en este tipo de alimentos es revisar bien las etiquetas nutricionales prestando atención a si en ellas aparecen las grasas parcialmente hidrogenadas.
Además, distintos estudios han relacionado el consumo de platos precocinados con el aumento de intolerancias a determinados aditivos, ya que gran parte de estos productos presentan algún tipo de aditivo para su conservación. Los más nocivos para la salud serían el glutamato monosódico o la tartracina, sin olvidar tampoco al ya mencionado aspartamo.

CEREALES
Lo más normal es consumirlos para el desayuno bajo el pretexto de que proporcionan la cantidad de energía necesaria para afrontar las primeras horas del día. Sin embargo, estos productos no tendrían valor nutricional de no haber sido enriquecidos previamente con todo tipo de vitaminas y minerales.
Además, como en el caso de las barritas energéticas, la mayoría presentan fructosa de maíz entre sus añadidos principales, que está relacionada con el aumento de los casos de diabetes tipo 2.

GALLETAS:
Las galletas, sobre todo si están bañadas o rellenas de chocolate, suelen contener grasas trans. Algunas marcas incluso se venden como un producto saludable, lo que induce claramente al error. Las grasas trans mejoran bastante el aspecto de los alimentos, lo que hace que la industria abarate costes con su utilización para alargar la vida útil de determinados productos.
Además según un estudio encabezado por el científico Joseph Schroeder, algunos tipos de galletas con un alto nivel de grasas y azúcar pueden provocar una adicción similar a la de ciertas drogas.

HELADOS:
Aunque en verano sean un producto ideal para combatir el calor, hay que tener cuidado con el número de helados que consumimos al día. En su creación su ingrediente principal era la fruta, pero ahora están monopolizados por los lácteos.
Algunos fabricantes utilizan aceites vegetales (palma o coco) para su elaboración, lo que hace que contengan grasas trans y elevado aporte calórico.
Lo más recomendable es reducir su ingesta o decantarnos por helados de base acuosa, que presentan un nivel de vitaminas más elevado.

HAMBURGUESAS:
Las hamburguesas son alimentos elaborados industrialmente con aceites vegetales, por lo que abusar de ellas solo va a conseguir que aumenten nuestros niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
En este caso hay que tener en cuenta el tipo de carne que estamos consumiendo y su procedencia. Si su calidad es buena y la elaboración de la hamburguesa se realiza en casa, su valor nutricional será infinitamente más favorable.
Según la OMS, el consumo de grasas trans debería representar menos del 1% de las calorías diarias ingeridas por un adulto.

PATATAS FRITAS:
Las patatas fritas, preparadas para su consumo tras ser congeladas en ‘fast food’ o de bolsa, además de provocar un riesgo lógico de sobrepeso en determinadas alimentaciones, pueden resultar altamente adictivas. Esta característica se debe al alto porcentaje de grasas y carbohidratos que incluyen.
Si tienes antojo de este snack, lo mejor es que tú mismo peles las patatas y las frías en aceite de girasol, nada de comprarlas congeladas o consumirlas en cadenas de restaurantes de comida rápida.

Cómo sobrevivir a los propósitos de septiembre

sindrome postvacacionalRecuperar ilusiones y proyectos puede ser una buena forma de afrontar de nuevo la rutina. Las más básicas son perder los kilos ganados en vacaciones, hacer más ejercicio y la eterna asignatura pendiente del inglés.

La Voz de Gsalicia, por Blanca Hermida

Tensiones musculares, nerviosismo y ansiedad. Si usted sufre estos síntomas al regresar al trabajo probablemente esté pasando el tan temido síndrome postvacacional.un concepto que año tras año ha ido aumentando y haciéndose notar, se refiere a la ansiedad o presión emocional que se afronta al readaptarse a las tareas laborales después de un período vacacional. Y parece que es tendencia, que cada vez más hay personas que les cuesta adaptarse a la rutina. Los datos lo muestran. El 65% de los españoles sufren este bajón tras las vacaciones, según un estudio de Sanitas. Según los expertos, se manifiesta como una reacción de rechazo al trabajo en forma de tristeza, agitación, ansiedad, agobio, nerviosismo e irritabilidad.

Según un informe del Hospital Quirón, el regreso de las vacaciones puede provocar alteraciones como la falta de apetito, dolores musculares o irritabilidad, una situación que suele afectar más a menores de 45 años y a aquellos que se incorporan a la rutina sin una breve transición. Los expertos apuntan a que alrededor de un 20% de los afectados por este síndrome se recupera en uno o dos días mientras que un 35% tarda hasta dos semanas.

Y ante esta situación, ¿qué se puede hacer para evitar esa ansiedad? Pues cosas tan sencillas como programar el regreso a casa de manera anticipada y relajada, abordar antes las tareas más gratas, mantener una actitud proactiva y positiva en el trabajo, no llevarse trabajo a casa o practicar ejercicio físico moderado.

De hecho, el regresar al gimnasio (o probarlo por primera vez) era una de las metas que se planteaba a principios de año el 30 por ciento de los participantes en una encuesta. Después del verano, este porcentaje puede que incluso haya aumentado, ya que, según aseguran los expertos, durante las vacaciones se suele engordar una media de entre tres y cinco kilos por persona, en parte porque los españoles se dan también «vacaciones gastronómicas»; se come menos pero peor, como explica Rubén Bravo, especialista en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO). «Los datos que manejamos en el Instituto son de entre tres y cinco kilos de media los que cogen los españoles en esta época del año. El problema es que esta cantidad posiblemente en kilos de grasa sea más y perderla es mucho más difícil, por lo que al final nuestro metabolismo se ve perjudicado porque estamos bajando nutrientes necesarios en la dieta», destaca el experto.

Por ese motivo ha recomendado trazar un «plan programado» que incluye una dieta equilibrada y ejercicio regular. «Si vamos a un plan rápido en el que queramos perder peso a celeridad alta al final tendremos efecto rebote y no vamos a tener los tres o cuatro que hemos cogido en verano sino que se van a sumar otros y podemos llegar a navidad con ocho kilos de más», ha advertido.

Así, Bravo ha asegurado de que los españoles «no se toman del todo en serio» la necesidad de llevar una alimentación equilibrada y solo ponen remedio al problema cuando los malos hábitos resienten la salud. «Los datos reflejan que entre el 60 y 65 por ciento de españoles tienen problemas de obesidad y el 30 por ciento de población infantil; hasta que no se ve el problema no saltan las alarmas», ha lamentado.

Por otra parte, en el listado de propósitos se incluyen otras metas, y un 27 por ciento de la población prefiere aprender idiomas, -siendo el inglés y el alemán los preferidos-, el 23 por ciento hacer más deporte, y con un 8 y un 6 por ciento se encuentran propósitos como bajar el colesterol, dejar de fumar y ahorrar más.

Para no perder la ilusión ni dejar de hacer estos propósitos a la primera de cambio, Niklas Gustafson, experto en nutrición y salud, señala que es necesario tener una orientación y asesoramiento a la hora de afrontar estos retos. «Una pequeña ayuda que se traducirá en satisfacción personal no solo por la consecución de los objetivos sino también por la constancia demostrada para alcanzarlos», ha asegurado.

Por su parte, psicólogos y especialistas coinciden en que la mayoría de «sueños rotos» vienen dados por metas irrealizables. «Los grandes objetivos son los grandes incumplidos», señala el doctor Pedro Rodríguez, y por eso este psicólogo y psicoterapeuta familiar recomienda prudencia y moderación a la hora de hacer la lista de quehaceres para el nuevo curso, como mucho, una o dos actividades.

Si no queremos que en un mes nuestros propósitos sean cosa del pasado, el doctor Iñaki Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas, sugiere afrontar estos retos desde la psicología positiva, algo que se hace «viéndose a uno mismo como alguien capaz de hacer cosas, rodeándose de gente alegre y agradeciendo el mero hecho de estar vivos».

La positividad es una de las claves de éxito para el doctor Ferrando, para quien, «con una actitud positiva, moderada y equilibrada, todo se puede cumplir». Para la psicóloga y psicoterapeuta Blanca Armijo, el cumplir las metas vitales pasa por ser realistas, no esperar resultados inmediatos, procurar convertir los propósitos en un estilo de vida, y sobre todo, por «darse tiempo para reflexionar sobre el ideal de persona que cada uno tiene en mente y lo que verdaderamente nos proponemos alcanzar». Armijo entiende que el fracaso viene dado por el planteamiento de metas inalcanzables, que terminan siendo «agotadoras y nada satisfactorias», y que pueden llevarnos a «sentimientos de profunda tristeza e irritabilidad».

Sin embargo, no por ello hay que dejar de plantearse retos, aclara la doctora, pues el querer cambiar es un «síntoma evidente de salud», que indica que una persona se quiere «lo suficiente para visualizarse a sí misma de una manera y lucha por conseguir ser más sana, más atractiva, más inteligente, tener un mejor trabajo, pareja o familia».

 

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            2 Analizador Intersticial EIS (Hormonas, iograma y bioquímica)
            2 Analizador Corporal TANITA. % Muscular-%Grasa-%Agua

Tecnología REDUCCIÓN REAFIRMACIÓN:
            5 Sesiones de Narl Sonic. Lipolisis mecánica.
            2 Sesiones de VelaSmoth (60 min)
            2 Sesiones de Presoterapia
            1 Consulta con el Médico especialista en Endocrinología
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