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Refrescos, ‘ganchitos’ y chucherías: la comida basura llega a los indígenas

junio 3, 2018
Un estudio analiza los cambios en la dieta de las comunidades chortí , en Guatemala, que se relaciona con enfermedades como el sobrepeso y la obesidad

El País

Para los indígenas mayas chortí, la comida de verdad es el maíz. En concreto, las tortillas. Si acaso, con algo de frijoles y algún cazo de café. Eso es lo que quita el hambre, lo que da fuerzas, lo que alimenta. Cualquier otra cosa que uno ingiera puede servir para alegrar el cuerpo, o para divertirse, o para entretenerse. Pero sin sus tortillas, en realidad, no puede decirse que esté alimentándose. O al menos así era hasta hace bien poco. Ahora, en una región como Chiquimula, en Guatemala —donde en algunas zonas siete de cada 10 menores de cinco años no comen lo suficiente— los refrescos azucarados, ganchitos y otros ultraprocesados se están haciendo un hueco en la dieta de los chortí.

“No… Hay bolsas en las tiendas, pero nosotros no se las compramos”. La reacción habitual a preguntas de los investigadores era negar la mayor. Lorenzo Mariano, doctor en Antropología de la Universidad de Extremadura, explica que la gran mayoría de la población chortí guatemalteca se sentía avergonzada y, al ver a extranjeros haciendo preguntas, aseguraba que no consumía productos chatarra, ni mucho menos se los daba a sus hijos. “Pero en los lugares donde teníamos más confianza nos confesaban que sí que lo hacen con normalidad, aunque sepan que no es bueno”, apunta.

Aunque los últimos datos oficiales (de 2006) aún no arrojaban un gran aumento del consumo de refrescos, ya señalaban una subida del 13% respecto a 1999 en la ingesta de snacks y otras chucherías ultraprocesadas en la región. Los algo más de 50.000 mayas chortí guatemaltecos viven en la región de Chiquimula, al este del país, frontera con Honduras y el Salvador. Estas comunidades registran tasas de desnutrición infantil un 13% superiores a la media nacional, que es la peor de Centroamérica. Y se relaciona la habitual talla baja de estos indígenas con la falta de alimento suficiente en los primeros cinco años de vida. La zona es conocida por haber sufrido una hambruna en 2001 que, en diversa medida, se viene repitiendo periódicamente. Pero ahora también se registran allí casos de sobrepeso y obesidad. Y el foco se coloca sobre el mayor consumo de grasas y azúcares.

“Las principales causas de la doble carga de la malnutrición [cuando conviven hambre y obesidad] son las condiciones sociales y la baja calidad de la alimentación”, explica Rubén Grajeda, experto de la Organización Panamericana de Salud (OPS). “Los productos con alto contenido calórico y bajo valor nutricional es decir, altos en azúcar, sal y grasa, están ampliamente distribuidos, son sabrosos, convenientes y de muy bajo precio”, añade.

Pese a que muchos se muestran convencidos de que son malos, la presencia de estas galguerías como patatas fritas, ganchitos, galletas azucaradas o refrescos se ha multiplicado en la tierra de los chortí. “El consenso es que ha crecido el número de tienditas de comunidad: todas las aldeas tienen una”, señala Mariano, coautor de un estudio sobre el tema para la ONG Acción contra el hambre. El trabajo de campo realizado por los investigadores muestra que en estos negocios los productos procesados y las bebidas azucaradas prácticamente monopolizan la oferta.

“Con la sustitución de los mercados tradicionales por estas tiendas, y la presencia de estos alimentos en su día a día, los chortí están realizando una transición alimentaria hacia cosas más procesadas. Pero sociedades como la española hicimos ese camino en cuatro décadas: ellos la están recorriendo prácticamente en una”, apunta el investigador. Son efectos colaterales del desarrollo, que permiten llevar estos productos a lugares antes inaccesibles. “Sus bajos costes de producción y la eficiente distribución en áreas remotas y usualmente pobres hacen que sus precios sean frecuentemente más bajos que alternativas saludables”, señala Grajeda, de la OPS.

Esta realidad no es exclusiva de este territorio, sino que se extiende por América Latina. “En toda la región, hoy es posible encontrar bebidas gaseosas, bollería industrial, galletas y snacks nutricionalmente pobres vendidos a precios bajos en territorios muy alejados”, explica Ricardo Rapallo, experto de la FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura). “Incluso en lugares donde a veces no llegan las escuelas, el agua potable ni los centros de salud”

El hecho de que la gente se avergüence de consumir esta chatarra ante los expertos demuestra, según los autores del informe, que la educación nutricional es acertada y llega. Pero la evidencia de que aun así se sigan consumiendo pone en duda su efectividad. Más aún cuando estos elementos compiten con una arraigada cultura culinaria en la que una dieta variada es muchas veces percibida como síntoma de desórdenes morales y sociales. “Esto nos sirve para reflexionar sobre los programas de cooperación en materia de salud. Partimos siempre de que todo se soluciona con información, y que gracias a ella la gente elegirá lo más saludable: vemos que no es así”, reflexiona el experto.

La comida que las ONG repartían en las emergencias alimentarias no podía competir con las cualidades nutritivas de las tortillas en el imaginario local. “Por eso, el mero hecho de que todos estos productos lleguen a competir con la dieta tradicional es muy sorprendente”, opina Mariano. El estudio sostiene que los más jóvenes son los más propensos a consumirlos, y apunta a las técnicas de marketing como una de las claves para comprender el fenómeno: las chucherías se venden en paquetes pequeños de precio bajo, para intentar hacerlas asumibles a todas las capas de la población, y en este caso se adaptan a los gustos locales, con una preferencia por el picante.

“Además está la cuestión del prestigio, estas cosas se identifican como algo moderno”, argumenta el antropólogo. Los nombres y el empaquetado de lo que se ve en las tiendas casi siempre hasta arriba de publicidad de marcas—también tratan de acercarse a las nuevas generaciones, con colores y nombres atractivos.

Otro estudio que comparó las exigencias de los etiquetados y mensajes nutricionales de México, Ecuador, Chile y Guatemala, reveló que la regulación guatemalteca era la más débil en este sentido. Y advertía de que conseguir una información que fuera comprensible y útil para todos era un reto mayor en un país tan heterogéneo ética y culturalmente. ¿Valdría para algo señalar las calorías que contiene cada producto sin una formación previa?

Rapallo lamenta la falta de información sobre las diferencias particulares de las comunidades indígenas, y cree que las políticas públicas en toda América Latina pecan de falta de adaptación a la realidad de estos pueblos. “Pero, aunque sin duda el tema cultural de la propia idiosincrasia indígena tiene su importancia, otros factores de exclusión como la pobreza y la desigualdad pesan mucho en su situación nutricional”.

De ahí la necesidad de tomar medidas por parte de los Estados. Mariano apuesta por el gravamen a su venta: “Al final vemos que lo que realmente frena el consumo de estas cosas es el precio”. En México, uno de los países con mayores niveles de obesidad y sobrepeso, la venta de bebidas azucaradas cayó un 7,6% en dos años tras imponer una tasa especial.

Chips, el aperitivo más adictivo

julio 17, 2015

Un nuevo libro explica por qué la patata chip engancha | El eslogan de Frito Lay reta al consumidor a “comer sólo una chip” | Según Harvard, la patata chip industrial es una de las comidas que más engorda | Cuanto más crujiente y ruidoso al comerse es la chip, más patatas se comen

La Vanguardia, por Andy Robinson
Patatas-chips_adictivasLos madrileños que tenían la costumbre de comer una ración de patatas fritas entre tres o cuatro personas con boquerones o mejillones y un vermut en los chiringuitos del parque del Retiro habrán visto que, tras las nuevas concesiones, la vieja patata frita procedente de las fábricas locales como La Zamorana de José Jiménez en Toledo, va siendo sustituida por la marca multinacional Frito Lay. Es la filial más lucrativa de la gigante Pepsico, cuyas patatas chips ya consolidan su implacable conquista del mercado global.

La llegada de Frito Lay al Retiro es simbólica porque la multinacional estadounidense no está demasiado interesada en el tradicional aperitivo madrileño, un precursor de un buen cocido o besugo, sino en rematar la conversión de España a la costumbre que ha transformado la cultura alimentaria estadounidense en los últimos 30 años: el snacking. “El snacking es comer en cualquier lugar y en cualquier momento, comer mecánicamente, sin pensar“, dijo Michael Moss, premio Pulitzer de The New York Times y autor de Salt, sugar fat (2013) una critica demoledora del papel de las grandes multinacionales de comida basura en la epidémica de obesidad que arrasa el mundo. “Ha sustituido las comidas en EE.UU. y las gigantes de la industria de alimentos procesados se mueven ya por el mundo para promocionar un modelo alimenticio tipo estadounidense”, añade.

La clave del snacking para megaempresas como Pepsico que necesitan expandir sus ventas y beneficios constantemente bajo fuertes presiones de los inversores en Wall Street, es crear adicción. Betcha can’t eat just one, (apostamos a que que no puedes comer solo una) es el famoso eslogan publicitario de las chips de Frito Lay. Es esta cualidad adictiva -garantía de ventas en ascenso permanente- lo que interesa mucho a Wall Street. La presidenta de Pepsico, Indra Noovi, ha comentado en alguna ocasión que su buena voluntad de reducir la cantidad de azúcar y grasa en sus productos (tanto bebidas como chips) choca contra las presiones desde Wall Street. “Frito Lay no es un imperio del mal. Hay voluntad de hacer productos más salubres pero los mercados bursátiles quieren productos que seduzcan a los consumidores. Y estos son los que llevan grasa, sal, azúcar”, dice Moss. Tras perder cuota de mercado a la Coca-Cola y ver estancarse su acción, Pepsico depende cada vez más de la venta de aperitivos, sobre todo patatas chips.

¿Cómo se hace una patata chip adictiva, según los requisitos de Wall Street? La respuesta se encuentra en el laboratorio de Frito Lay en Dallas (Texas), donde un centenar de científicos, psicólogos y expertos en marketing, dotados de un presupuesto de 30 millones de dólares anuales, desarrollan la fórmula más placentera de sal y grasa que combinan con el azúcar natural en el almidón de la patata. “He hablado con muchos de ellos. Son muy inteligentes y hacen muy bien su trabajo de crear productos irresistibles. No sólo quieren que nos guste su patata frita sino que queremos más y aún más”.

Existe una jerga científica para cada sensación. El momento exquisito en el cual la saliva se mezcla con la sal de la patata es la explosión de saliva y la sensación de grasa deshaciéndose es el efecto boca. Aunque el almidón no es dulce, el subidón de glucosa provoca nuevos ataques de hambre casi enseguida. De ahí: Betcha can’t eat just one. Según experimentos neurálgicos, un subidón de glucosa enciende el encefalograma cerebral igual que un chute de cocaina. Es el efecto deseado por Wall Street.

En los laboratorios se va ampliando la gama de sabores adictivos: barbacoa mezquite, pepinillo deli, queso cheddar y nata, chili jalapeño. Se empieza también a cambiar la estructura química de al sal para crear un polvo muy fino absorbido rápidamente por la lengua. En el Reino Unido, donde Frito Lay controla la marca Walkers, los sabores que enganchan incluyen costillas barbacoa, filete y cebolla, y pavo relleno. Esto ayuda a que cada británico cada año consuma 150 paquetes de las llamadas ‘crisps’ al año. Luego está la textura. En los laboratorios de las corporaciones multinacionales como Frito Lay, la meta siempre es ser crunchy (crujiente) . “Se sabe que, cuanto más ruidoso es el sonido del crunch de una patata chip, más se comen”, dice Moss.

Moss califica la patata chip -inventada en Saratoga Springs (estado de Nueva York) en 1853- como el “producto mas icónico” de la estrategia de la industria de alimentos iniciada hace 40 años de cargar su productos con azúcar, sal y grasa en busca de adicción masiva, beneficios en aumento constante y subidas bursátiles. La estrategia coincide con la explosión de la obesidad en EE.UU. hasta la situación actual en la que el 35,7% de los estadounidenses son obesos, lo cual ha provocado una epidemia de diabetes. “La patata chip es el producto que más engorda”, dice.

Segun un estudio de la Universidad de Harvard, en el 2011 con la participación de 120.000 personas a lo largo de 20 años, la patata chip provocó mayor aumento de peso. Una ración de 15 patatas cada día se tradujo en un aumento de peso de 1,69 libras, mucho más que los dulces. En cuanto al otro ingrediente adictivo, la sal, hay unos 180 miligramos de sodio en una bolsa pequeña de patatas Frito Lay, por encima del máximo consumo de sodio diario recomendado.

Ahora que crece el miedo sobre el catastrófico coste de la epidemia de obesidad, los científicos en el laboratorio Dallas de Frito Lay se emplean a fondo para inventar fórmulas innovadores para un snacking más sano, sin renunciar a esos sabores y texturas explosivos y adictivos. Pero la teoría de Michael Moss es que “el problema es el snacking en sí”, dice. “Debemos ejercer un control; comer en un lugar determinado y no terminar la bolsa”. Una sugerencia: si va al Retiro, busque el viejo chiringuito (aún quedan) y comparta con sus amigos una ración de patatas artesanales con aceitunas o mejillones antes de ir a comer un cocido.

Un fan de Taylor Swift pierde 200 kilos gracias a su música

mayo 21, 2015

El joven con obesidad mórbida decidió dar un cambio radical a su estilo de vida después de perder su trabajo al alcanzar los más de 300 kilos de peso
Flípalo, La Vanguardia
Un-fan-de-Taylor-Swift-pierde--200-kilosTaylor Swift mantiene una relación muy especial con sus fans y lo que acaba de ocurrir con Ronnie Brower, uno de sus más fervientes seguidores, es otra muestra de la importancia del alcance de su música. El joven ha perdido 200 kilos tras ser diagnosticado de obesidad mórbida y haber perdido hasta su empleo. Una dieta estricta, un plan de ejercicios y las canciones de Taylor Swift han sido la clave para lograr este cambio radical. Ronnie es el claro ejemplo de que, con una buena motivación, adelgaza quien se lo propone.
El caso de este joven estadounidense llevaba una vida totalmente descontrolada: comida basura, drogas, alcohol y sedentarismo formaban parte de su rutina habitual. Una visita al médico le hizo darse cuenta de que si seguía por ese camino, no viviría para contarlo. Con obesidad mórbida diagnosticada, su doctor le auguró una vida que no llegaría más allá de los 35 años. Ronnie ya había perdido su trabajo, aunque los resultados médicos fueron el detonante para su cambio de mentalidad.
Su perfil de Facebook ha sido el altavoz que este chico ha usado para difundir sus progresos en su pérdida de peso, algo en lo que la música de Taylor Swift le ha ayudado mucho. Un cambio en los hábitos alimenticios y un plan de ejercicios han sido parte del programa seguido para bajar los kilos que le sobraban, pero las canciones de la artista han sido la clave que le han mantenido motivado durante el proceso.
Tras 714 días de esfuerzo, Joe Bufalo, amigo de Ronnie, quiere que sus esfuerzos se vean recompensados y se ha puesto en contacto con Taylor Swif para que conozca la historia de su fan. A través de las redes sociales ha mandado un vídeo relatando el caso de Ronnie y advirtiendo que el próximo 3 de junio ambos acudirán a verla a su concierto en Cleveland. ¿Se producirá el ansiado encuentro?

Doce alimentos que te están ‘envenenando’ sin que lo sepas

enero 7, 2015

Aunque los comamos a diario y muchos de ellos estén concebidos como sustitutos de otros que ‘engordan’, hay alimentos que pueden provocar serios daños a nuestro cuerpo.
Que.es

CAFÉ

cafeLa cafeína es una droga psicoactiva que acelera rápidamente el sistema nervioso y nos mantiene alerta, pero que conlleva una serie de peligros que hay que tener en cuenta. Como asegura el especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) a Qué.es, Rubén Bravo, el café supone “un peligro en potencia instaurado en nuestros hábitos”.
Aunque hay discrepancias sobre si es perjudicial o no un consumo normal (entre una y dos tazas al día), lo cierto es que gran parte de los expertos coinciden en los efectos del café a largo plazo.
En este sentido, las enfermedades más comunes que puede producir son hipertensión y diabetes. Esto se debe a que dota aporta una dosis de insulina muy fuerte en un corto espacio de tiempo. De ahí que el consumo de café nos proporcione una sensación de euforia y mayor captación cognitiva.
Además, tampoco se recomienda su consumo durante el tratamiento con ciertos medicamentos, como los tranquilizantes, ya que anula potencialmente sus efectos.

BOLLERIA INDUSTRIAL:
La bollería industrial dirigida especialmente a los niños, así como las galletas rellenas de chocolate o los cereales del desayuno chocolateados pueden contener grasas trans. ¿En qué consisten?
Son aceites artificiales conseguidos a través de la manipulación química de algunas materias primas naturales, como el aceite de coco o de palma entre otros. Es una grasa que se forma cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida añadiendo hidrógenos. Este proceso se llama hidrogenación y sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos, su textura y su sabor.
Esto incide en los niveles de colesterol, aumentando el ‘malo’ y disminuyendo el ‘bueno’, e incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y satura la capacidad vasodilatadora de los vasos sanguíneos.

SALSA BOLOÑESA PRECOCINADA
Tienen un aspecto sensacional y suponen un añadido perfecto para la pasta. Sin embargo, las salsas precocinadas presentan una serie de características que no favorecen el buen funcionamiento del organismo.
En el caso de la salsa boloñesa, al igual que ocurre con otro tipo de carnes preparadas, cuenta con un volumen de sal muy alto y una serie de conservantes que influyen en la pérdida de nutrientes.
Existen algunas salsas ya preparadas con niveles más bajos y, por lo tanto, más recomendables para su consumo, por lo que conviene fijarse en las etiquetas de los productos que adquirimos en el supermercado. La mejor solución, como siempre, pasa por invertir nuestro tiempo en prepararla de manera natural.

PALOMITAS PARA MICROONDAS:
La mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de ‘alimentos industriales’. Por ejemplo, las palomitas de maíz con las que solemos acompañar las pelis que vemos en casa, contienen mucha sal, mantequilla y colesterol.
Pero la influencia de las palomitas en la salud no queda solo ahí. En 2002, un médico estadounidense observó que ocho trabajadores de una fábrica de palomitas presentaban la misma enfermedad pulmonar. Cinco años más tarde, un estudio reveló que esa dolencia estaba relacionada con la inhalación de diacetil, una sustancia utilizaba para producir su aromatizante con sabor a mantequilla.

BARRITAS ENERGÉTICAS
Fueron concebidas como sustitutivas de las clásicas chocolatinas y por lo tanto es lógico pensar que pueden ser más naturales y que incluso son beneficiosas en una dieta baja en calorías. Pero no, lo cierto es que este tipo de productos suelen presentar fructosa de maíz, una sustancia que estaría relacionada con el incremento de casos de diabetes tipo 2.
Es conveniente verificar las etiquetas y comprobar que la miel o el sirope que publicitan como uno de los ingredientes principales están presentes en realidad en una proporción recomendada y que la fructosa de maíz no acapara buena parte de su edulcorante.

CARAMELOS O CHICLES SIN AZÚCAR
caramelosExiste la creencia popular de que los caramelos o chicles sin azúcar son más recomendables para la salud dental de los niños -también de los adultos-, pero tenemos que considerar que hay algunos edulcorantes perjudiciales para la salud. Uno de los más señalados es el Aspartamo, una variante aprobada para su consumo en 1981 y presente en buena parte de este tipo de productos o de los refrescos bajos en azúcar.
El aspartamo tiene grandes detractores y varios estudios señalan que podría estar relacionado con diversas enfermedades. Por ejemplo, esclerosis múltiple, fibromialgia, malformaciones en el feto durante embarazos…
Por esta razón se recomienda excluir los productos con edulcorantes o azúcar refinado.

PLATOS PRECOCINADOS:
Las pizzas congeladas, así como otros alimentos precongelados (empanadillas o croquetas) pueden contener grasas trans. Lo recomendable en este tipo de alimentos es revisar bien las etiquetas nutricionales prestando atención a si en ellas aparecen las grasas parcialmente hidrogenadas.
Además, distintos estudios han relacionado el consumo de platos precocinados con el aumento de intolerancias a determinados aditivos, ya que gran parte de estos productos presentan algún tipo de aditivo para su conservación. Los más nocivos para la salud serían el glutamato monosódico o la tartracina, sin olvidar tampoco al ya mencionado aspartamo.

CEREALES
Lo más normal es consumirlos para el desayuno bajo el pretexto de que proporcionan la cantidad de energía necesaria para afrontar las primeras horas del día. Sin embargo, estos productos no tendrían valor nutricional de no haber sido enriquecidos previamente con todo tipo de vitaminas y minerales.
Además, como en el caso de las barritas energéticas, la mayoría presentan fructosa de maíz entre sus añadidos principales, que está relacionada con el aumento de los casos de diabetes tipo 2.

GALLETAS:
Las galletas, sobre todo si están bañadas o rellenas de chocolate, suelen contener grasas trans. Algunas marcas incluso se venden como un producto saludable, lo que induce claramente al error. Las grasas trans mejoran bastante el aspecto de los alimentos, lo que hace que la industria abarate costes con su utilización para alargar la vida útil de determinados productos.
Además según un estudio encabezado por el científico Joseph Schroeder, algunos tipos de galletas con un alto nivel de grasas y azúcar pueden provocar una adicción similar a la de ciertas drogas.

HELADOS:
Aunque en verano sean un producto ideal para combatir el calor, hay que tener cuidado con el número de helados que consumimos al día. En su creación su ingrediente principal era la fruta, pero ahora están monopolizados por los lácteos.
Algunos fabricantes utilizan aceites vegetales (palma o coco) para su elaboración, lo que hace que contengan grasas trans y elevado aporte calórico.
Lo más recomendable es reducir su ingesta o decantarnos por helados de base acuosa, que presentan un nivel de vitaminas más elevado.

HAMBURGUESAS:
Las hamburguesas son alimentos elaborados industrialmente con aceites vegetales, por lo que abusar de ellas solo va a conseguir que aumenten nuestros niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
En este caso hay que tener en cuenta el tipo de carne que estamos consumiendo y su procedencia. Si su calidad es buena y la elaboración de la hamburguesa se realiza en casa, su valor nutricional será infinitamente más favorable.
Según la OMS, el consumo de grasas trans debería representar menos del 1% de las calorías diarias ingeridas por un adulto.

PATATAS FRITAS:
Las patatas fritas, preparadas para su consumo tras ser congeladas en ‘fast food’ o de bolsa, además de provocar un riesgo lógico de sobrepeso en determinadas alimentaciones, pueden resultar altamente adictivas. Esta característica se debe al alto porcentaje de grasas y carbohidratos que incluyen.
Si tienes antojo de este snack, lo mejor es que tú mismo peles las patatas y las frías en aceite de girasol, nada de comprarlas congeladas o consumirlas en cadenas de restaurantes de comida rápida.

EE.UU. y la pizza: radiografía de una historia de amor

febrero 14, 2014

BBC

En un día cualquiera más de 40 millones de estadounidenses consumen pizza. Este pan plano horneado, normalmente redondo, aderezado con salsa, queso y otros condimentos es considerado como la comida más popular del mundo, y definitivamente una de las preferidas en Estados Unidos.

pizzaTanta es la afición al plato que el Departamento de Agricultura de EE.UU. publicó esta semana un informe sobre el consumo de pizza. No por nada es considerado por especialistas del estudio como un “contribuyente de nutrientes de importancia pública”.

Pero, ¿el hecho que sea tan popular, lo hace importante?

El estudio sólo ofrece datos que son independientes de los juicios de valor sobre el consumo de este alimento, muchas veces calificado como “basura”. Y deja las reflexiones para el consumidor… y los especialistas.

No se puede ignorar

Para el presidente de la Asociación de Dietistas de España, Giuseppe Russolillo -quien no participó en la investigación- lo primero que hay que dejar claro es la definición de este plato. Mientras que en gran parte de Italia se trata de un producto artesanal, en EE.UU. está relacionado a la llamada comida rápida.

De acuerdo con el reporte, el 13% de la población en EE.UU. -de 2 años en adelante- consume pizza cualquier día. Una tendencia que aumenta a un 22% cuando la muestra se concentra en niños y adolescentes entre los 6 y los 19 años.

Y si hablamos de adultos, son los hombres quienes consumen más pizza que las mujeres.

Estos hábitos también varían entre grupos étnicos. Los blancos no-hispanos (un 16% de ellos) son quienes más comen este alimento introducido en territorio estadounidense a principios del siglo XX.

Mientras que cerca del 14% de los negros no-hispanos y los hispanos -respectivamente- consumen al menos un trozo en un día cualquiera.

“Esto nos indica la forma de alimentación en Estados Unidos, que podría ser una de las causas por las que lo sitúan entre los países con mayor índice de obesidad”, le explica a BBC Mundo Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en España.

Russolillo, que coincide con Bravo, agrega que esta es la razón por la cual la pizza no debería consumirse más de dos o tres veces al mes. “No debe formar parte de la dieta habitual, mucho menos en los niños, pues es aquí donde hay que promocionar el consumo saludable y variado de integrales, vegetales y frutas”.

Fuente de energía

Los especialistas que realizaron el informe determinaron que la pizza contribuye al 6% de la ingesta total de energía en niños y el 4% para adultos.

En el día que se consume, la pizza es fuente de aproximadamente el 27% de la energía total entre todos los consumidores.

La ingesta media de energía de la pizza es de 538 kilocalorías para los niños y 744 kilocalorías para los adultos.

“El problema no es la pizza, sino el abuso de la pizza, es un alimento muy calórico”, comenta Rubén Bravo, quien tampoco estuvo involucrado en el informe.

“Pero lo mismo ocurriría con un bocadillo (o sándwich). Estamos tomando harinas refinadas con grasas que no son beneficiosas para la salud”.

¿Tiene nutrientes?

pizza_464x261_reutersLa pizza es un gran contribuyente de nutrientes en la dieta estadounidense, pues ofrece altos porcentajes de la ingesta total diaria de proteína, grasas, grasas saturadas, fibra, calcio y licopeno.

De acuerdo con el informe, este alimento representa un tercio de la ingesta total de calcio en un día y más de la mitad de licopeno, un micronutriente que -según varios estudios- es beneficioso para la salud.

Además, el plato es fuente de sodio, tanto en niños como adultos.

Pero para el especialista Bravo, el problema está en que si bien se pueden hacer pizzas sanas en casa, lo más probable es que sean industriales, con un alto contenido de hidratos de carbono y grasas saturadas.

“Tiene harinas refinadas, no integrales, y sabemos que el abuso de ellas contribuyen a la obesidad, aumentan el colesterol y con el tiempo tienen tendencia a elevar los niveles de azúcar en la sangre”.

No obstante, Bravo concede que, como cereal, aporta nutrientes y micronutrientes que también son válidos.

“Si hablamos de una pizza casera, entonces podría estar incluida en la dieta una vez a la semana”, explica Russolillo, quien deja claro que tampoco se trata de promocionar este producto, cuando hay otros alimentos más importantes como las hortalizas.

Estrella de la noche

El problema no es el qué, sino el cómo.

La pizza, si se hace de forma casera, eliminando muchos de los ingredientes industrializados con altos contenidos de grasas, sales y preservativos, puede ser una buena fuente de nutrición. Aunque el mayor problema está en la hora en que se ingiere.

Para el 44% de los niños, este consumo ocurre a la hora del almuerzo, y el 42% en la cena. Pero los adultos la prefieren en la noche, con un 59%.

Sólo el 28% de las personas mayores de 20 años elige este plato en el almuerzo.

“Por los últimos estudios relacionados con el biorritmo del cuerpo, y con el ciclo circadiano del día y noche, sabemos que por la noche el consumo abundante de hidratos de carbono, con grasas saturadas tiene más tendencia a que se acumulen en forma de grasa corporal”, señala Bravo.

Esto quiere decir, según el experto, que estos nutrientes a largo plazo pueden estar contribuyendo con la obesidad.

“También hace que la digestión sea pesada, y haya una carencia de sueño, producida por una cena demasiado fuerte”, agrega.

Así que no es lo mismo comer esa pizza al mediodía que por la noche.

Pero, ¿cómo hacer de la pizza un aliado para la nutrición?

“Lo primero es no comerla en la noche”, responde Bravo. Lo segundo sería utilizar ingredientes bajos en grasas.

Por su parte Russolillo considera que el mensaje debe ser consumir pizza “con prudencia y moderación”.

Consejos para una buena ‘rentrée’ tras los excesos del verano

agosto 24, 2013

Conoce los ocho hábitos que te harán controlar lo que comes

CHANCE

foto Guetty imagesHelados, comidas copiosas de hotel, desajustes horarios. Sobrevivir al verano no es fácil y, por ello, con el inicio de curso son muchas las personas que deciden empezar una dieta para adelgazar los kilos ganados por los excesos del verano. Weight Watchers te da una serie de consejos para que estos buenos propósitos lleguen a buen puerto.

NO PASES HAMBRE

   Rotundamente no, no hay que pasar hambre. De hecho, las dietas muy restrictivas resultan desmotivadoras y el índice de fracaso es elevado. Lo que es necesario es que encontremos un equilibrio entre lo que ingerimos y el gasto energético que realizamos. Esto nos ayudará a cambiar hábitos como, por ejemplo, cocinar con técnicas más saludables: al vapor, al horno, planificar el menú semanal, realizar 4-5 comidas al día y comer variado. En entulínea no existen los alimentos prohibidos, sino que se aprende a realizar buenas elecciones alimentarias para no pasar hambre y adelgazar.  

OCHO HÁBITOS PARA MANTENER A LA VUELTA DE VERANO

 La clave para adelgazar está en ser conscientes de lo que comemos, gestionar nuestro entorno para poder controlar situaciones como comidas familiares o viajes, y empezar a establecer unas costumbres para que nos ayuden a adquirir buenos hábitos.  Algunos buenos hábitos que deberíamos incluir serían:

1. ANTES DE SALIR DE CASA ASEGÚRATE DE LLEVAR CONTIGO UN TENTEMPIÉ SALUDABLE

Desde entulínea, aconsejan llevar a mano un tentempié saludable, como una pieza de fruta, una barrita de cereales, un puñadito de frutos secos (tostados o al natural) para evitar así caer en las tentaciones que despierta el hambre hedonista que nos conduciría, por ejemplo, a comprar algo menos saludable, con más grasa y más calorías.

2. NO SALGAS DE CASA SIN DESAYUNAR

   Se ha demostrado que la prevalencia de sobrepeso es superior en aquellas personas que toman un desayuno escaso o lo omiten. El desayuno es la comida más importante del día,  es la primera ingesta tras 8-10 horas sin ingerir alimento, y nos debe aportar la energía necesaria para que nuestro organismo funcione con el máximo rendimiento. Además, empezar el día con un desayuno equilibrado que incluya un lácteo, un cereal y una fruta es la mejor garantía para no caer en las tentaciones. Si salimos de casa con el estómago vacío, lo más probable es que acabemos picando alimentos poco aconsejables (bollería o snacks calóricos) haciendo así malas elecciones alimentarias, otra situación que también abordan desde entulínea.

3. PLANIFICA LAS COMIDAS CON ANTELACIÓN

Planificar implica dos cosas importantes: detenernos a pensar qué vamos a comer para que nuestras comidas resulten equilibradas y, por otra parte, nos libra de improvisar. Las improvisaciones nos suelen llevar a elecciones rápidas y poco aconsejables como precocinados calóricos, por ejemplo.

4. HAZ LA COMPRA CON EL ESTÓMAGO LLENO

Está más que demostrado que comprar con el estómago vacío nos hace más vulnerables a las tentaciones que suscita en nosotros los alimentos calóricos y ricos en azúcares, grasa y sal, es decir, los alimentos que despiertan el hambre hedonista. Las empresas de alimentación lo saben, y nos lo ponen cada vez más difícil para caer en sus tentaciones alimentos con porciones más grandes, ofertas irresistibles, degustaciones culinarias. Por ello, desde entulínea aconsejan  ir a comprar sin tener hambre y, si es posible, con una lista de la compra para evitar improvisaciones.

5. SIÉNTATE A LA MESA PARA COMER

El sentarse en la mesa a comer es un buen hábito que muchos de nosotros hemos perdido. Si nos sentamos a la mesa en cualquiera de las comidas del día, estaremos dedicando la atención que necesita el hecho de comer. Es importante ser conscientes de que estamos comiendo y de qué estamos comiendo. Justamente, uno de los pilares de entulínea para controlar el hambre hedonista consiste en hacernos conscientes de lo que ingerimos para así realizar mejores elecciones alimentarias.

6. HAZ TUS COMIDAS SIN DISTRACCIONES

Es fundamental que dediquemos un tiempo suficiente a la comida. Y ello requiere que evitemos comer, por ejemplo, ante la pantalla del ordenador o de pie mientras realizamos otras tareas, por ejemplo. Comer de esta manera, hará que comamos más y, en consecuencia, no seremos realmente conscientes de qué estamos comiendo y tampoco de haber alcanzado el punto de saciedad, con lo que será más fácil que acabemos cayendo en tentaciones.

7. ESPERA SIEMPRE UNOS MINUTOS ENTRE PLATOS Y PIENSA SI TIENES MÁS HAMBRE

Antes de repetir plato, es importante que dejemos pasar un tiempo. Veinte minutos es el tiempo necesario para que nuestro estomago envíe las señales al cerebro que indica si estamos saciados o no. Si dejamos pasar unos minutos lo más probable es que se diluya este deseo de comer, que puede venir provocado por un impulso puramente por placer (hambre hedonista) como por ejemplo el tener delante la comida y recibir el impacto que despierta el impulso cerebral.

8. BEBE DE 1,5 A 2 LITROS DE LÍQUIDOS AL DÍA

El agua juega muchos papeles importantes en nuestro organismo. Es el componente principal de nuestro organismo. Mantener un buen estado de hidratación es vital y desde entulínea recomiendan beber de 1,5 a 2 litros de líquidos al día. A pesar de que el agua es el mejor recurso para saciar la sed, los zumos de frutas y verduras también son buenas elecciones.  Beber agua, además,  puede servirnos para controlar el impulso del hambre hedonista, al contribuir a sentirnos llenos.

En verano comemos menos pero peor, los aliados perfectos de la diabetes y el colesterol

julio 12, 2012

El excesivo consumo de “comida chatarra”, tapas y alcohol dispararán los niveles de colesterol y tendencia a la diabetes de nuestros españoles más playeros, advierten del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

Con el inicio del período vacacional, es la zona playera y de tapas la más afectada por la abundante oferta de “comida chatarra”, de escaso valor nutricional, alta en calorías y de difícil digestión. Tapas fritas con mucho pan y mayonesa, patatas bravas, pinchos picantes y entrantes muy salados que mitigamos con cañas de cerveza y refrescos azucarados. Es sólo parte de la larga lista de manjares que sirven a los veraneantes en sus días de descanso y calificados por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad como comida “ODC”, es decir, comida que propicia los males de la Obesidad, la Diabetes y el Colesterol.

“Es un hecho real: en verano comemos menos, pero mal y de peor calidad”, reivindica Rubén Bravo, especialista en nutrición de IMEO y portavoz de la entidad. Ingerimos más calorías incrementando la ingesta de hidratos de carbono y grasas, reduciendo las proteínas y empeorando las formas de cocinar o acompañar a los platos, con clara tendencia hacia los fritos, los panes, dulces o salsas. Claramente habrá un leve aumento del peso total, aunque una fuerte caída de la masa muscular que será reemplazada por una importante subida de los niveles de grasa corporales. Por otro lado, las digestiones pesadas, estreñimiento, y problemas digestivos están a la orden del día.

El cambio de escenario y la interrupción de hábitos establecidos a la hora de comer nos juegan una mala pasada. “Ante las innumerables tentaciones –buffet libre del tipo continental en la mañana con variedad infinita de bollería, fiambre, quesos, bacon frito, salchichas frankfurt o mermeladas; menú económico al mediodía compuesto normalmente de un arroz o pasta y un segundo de pescado frito o rebozado; cañas y helados entre horas; tapas con una base de pan y un añadido de mayonesa, a los que se suman unas cenas tardías–, nos encontramos con una sobredosis de comida poco sana que a lo largo de los días comenzará generar molestias innecesarias”, argumenta el especialista. 

“No se trata ni mucho menos de estar a dieta en vacaciones, sino de buscar un equilibrio en el día tanto con la alimentación como con la actividad física, para que nuestra salud y nuestro físico no decaiga durante el periodo vacacional”, explica Bravo. Para ello el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ha elaborado estos sencillos consejos, que nos ayudarán sentirnos ligeros en verano, proteger nuestra salud frente a indigestiones, y mantener nuestra masa muscular y niveles de grasa, sin mermar el disfrute de las vacaciones veraniegas.

  1. Intenta aumentar tu actividad física diaria. Ni mucho menos hablamos de ir al gimnasio o a correr, sino de evitar estar tumbado debajo de la sombrilla, y cambiarlo por paseos por la playa, nadar en mar o piscina, jugar al vóley playa o palas con hijos o amigos, es decir mantenernos activos por la mañana y realizar actividades divertidas.
  2. Como premio a nuestra actividad matutina, y dado que son las horas más peligrosas de exposición solar, después de comer podemos aprovechar perfectamente a echarnos una buena siesta. Si lo hemos hecho bien por la mañana, nos la hemos ganado. 
  3. Alcohol, sol y altas temperaturas no son buena combinación, pues nos deshidrataremos sin darnos cuenta y el riesgo de insolación aumenta exponencialmente. La ingesta de agua no debería ser inferior nunca a los 2,5 litros en verano, sobre todo si pasamos tiempo en la playa.
     
  4. Planifiquemos nuestras comidas entre horas, sobre todo incluyendo una media mañana y una merienda. Podemos combinar una pieza de fruta y algo de fiambre bajo en grasa por ejemplo. Evitaremos el picoteo de patatas fritas, las visitas innecesarias al “chiringuito”, y por otro lado un ahorro considerable en nuestro bolsillo. Por otro lado al ingerir alimentos saciantes entre las comidas principales, llegaremos a comida y cena con mucho menos apetito.
     
  5. Si vamos a tapear o pasar tiempo en una terraza, sugerimos utilizar la cerveza o el tinto de verano como fuente de hidrato de carbono y elegir raciones de contenido proteico como ibéricos, marisco, pescado, boquerones en vinagre, sepia a la plancha, pulpo a la gallega. Es importante evitar el pan, la mayonesa y los fritos para poder disfrutar y al mismo tiempo alimentarnos correctamente.
     
  6. El refrán nos lo deja muy claro, y en vacaciones es muy útil “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Podemos desayunar más de lo habitual, si estamos en un bufet incluso incluir alguna salchicha o revuelto de huevos. Si hemos hecho una media mañana, llegaremos con menos apetito a la comida. Recomendamos empezar con una buena ensalada y alguna ración de contenido proteico. Cuando lleguemos a los segundos y a los postres tendremos muy poco apetito y será más fácil tomar una cantidad moderada de alimentos más calóricos. La cena es imprescindible hacerla ligera, un gazpacho o salmorejo con huevo y jamón ibérico picado es una muy buena opción. Si pensamos en paellas, barbacoas y demás, dejemos éstas opciones para la comida y cenemos algo menos pesado.
     
  7. En cuanto a las bebidas, la cerveza suele ser la reina por excelencia en verano, las versiones light o cero alcohol suelen tener un 30-40% menos de Kcal, entre una cerveza y otra podemos incluir alguna de estas opciones, o refresco cero. No es un gran esfuerzo, pero si sumamos Kcal ahorradas en una semana nos sorprenderemos gratamente.
     
  8. Por último, si somos unos fanáticos de los helados os proponemos realizarlos de forma casera, tanto helados como polos de hielo. Sólo tendremos que comprar los moldes y leer estas dos recetas:
  • Helado natural: Cogiendo yogur 0% de sabor, fruta del mismo sabor y añadiendo algo de leche semidesnatada, tendremos helados de menos de 60Kcal, naturales y con un sabor exquisito.
  • Polo sin azúcar: Actualmente hay productos de Cola y bebidas refrescantes 0%, si las quitamos el gas, las echamos en nuestros moldes y las metemos unas horas al congelador, tendremos refrescantes polos 0% de Cola, Limón o Naranja.

Dormir muy poco despierta el deseo de comida basura

junio 15, 2012
  • El hambre y los hábitos alimenticios relacionados con el sueño son generados en parte por unas glándulas intestinales del apetito.
  • Las redes cerebrales asociadas con el deseo se activaron más cuando las personas no habían dormido y vieron fotos de comida basura.

20 minutos
El cuerpo es todo uno y en su interior todo se relaciona. Por eso no debe sorprender el descubrimiento que acaban de hacer cientídicos norteamericanos: la falta de sueño despierta el deseo de comida basura, de comida de alto contenido de calorías.  

Las personas que habían dormido mal deseaban pizzas y hamburguesasSegún dos estudios presentados en el encuentro anual de la Associated Professional Sleep Societies de EE UU, dormir poco puede incrementar la actividad en áreas del cerebro que buscan placer. Los investigadores sugieren que el hambre y los hábitos alimenticios relacionados con el sueño son generados en parte por unas glándulas intestinales involucradas en el apetito.

En uno de los estudios, el de la Universidad de California en Berkeley (EE UU), se pidió a 23 adultos jóvenes poner nota a varios platos de comida mientras eran examinados en resonancia magnética funcional. De ellos, unos habían estado despiertos durante 24 horas seguidas, y la otra parte habían descansado bien. El grupo de los voluntarios que no habían dormido en un día, mostró una amplia preferencia por la comida menos saludable en comparación con los otros.

La otra investigación se ha llevado a cabo en  la Universidad de Columbia. También utilizaron resonancia magnética funcional, que registra el flujo sanguíneo en el cerebro, para comparar la actividad cerebral en 25 voluntarios después de una noche de sueño normal y de una noche en que se les limitó el sueño a sólo cuatro horas.

Desean comidas altas en calorías porque buscan la energía que saben que les falta. A unos y a otros les mostraron imágenes de comidas saludables, frutas y vegetales, intercaladas con otras poco saludables, del tipo comida basura. Ocurrió que las redes cerebrales asociadas con el deseo tuvieron más actividad cuando los voluntarios no habían dormido que cuando habían descansado bien, especialmente cuando vieron las imágenes de comida basura.

Lo que pasaba es que las personas que habían dormido mal deseaban comidas como pizzas y hamburguesas. Según los investigadores, los voluntarios deseaban comidas altas en calorías porque sus cuerpos y cerebros buscan la energía que les falta para poder enfrentar la jornada.

Come rápido, pero bien

mayo 8, 2012

La mala reputación de la comida basura y los estudios sobre obesidad imponen cambios en los menús “fast food”

Fuente: As
Cada vez más y debido a las altas tasas de obesidad en los países desarrollados, la alimentación se está convirtiendo en un problema de estado. Recientemente Italia ha declarado la guerra a la comida basura imponiendo mayores impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas y pidiendo a los productores de bollería industrial que rebajen el azúcar y el sodio; hace un mes, los médicos británicos (tras un estudio que revelaba que casi el 50% de los ingleses serán obesos en 2030) lanzaron una campaña contra las marcas que comercializan este tipo de comida.

Pero es importante diferenciar entre comida basura y comida rápida. Mientras que la comida basura se refiere a alimentos que ingeridos de forma habitual resultan poco saludables por sus contenidos en grasas, azúcares y falta de vitaminas como las hamburguesas, las patatas fritas o las pizzas, la comida rápida es simplemente la que se realiza en poco tiempo. Y cada vez son más las opciones disponibles para comer en poco tiempo de forma sana y nutritiva. Conviene distinguir entre los restaurantes de influencia anglosajona y los de mediterránea, que normalmente son más sanos y variados.

El truco, tanto si se prepara en casa como si elegimos almorzar o cenar fuera, está en optar por ensaladas y patatas cocidas mejor que fritas, en carnes a la plancha antes que rebozadas, en evitar las salsas y condimentos elaborados, en prescindir de los dulces de excesivas calorías. Una buena idea puede ser optar por un bocadillo con algún ingrediente protéico (jamón, atún natural, pavo…) y abundantes vegetales.

El hombre más gordo del mundo necesita 18 cuidadores

febrero 17, 2012

Keith Martin de 42 años, ha sido catalogado como el hombre más gordo del mundo. Este británico pesa más de 365 kilos, y necesita alrededor de 18 profesionales médicos para cuidar de él, incluyendo personal de ambulancia y enfermeras.

Ocho trabajadores levantan su cuerpo diariamente para trasladarlo en un vehículo de refuerzo y llevarlo a control al hospital cercano a su hogar en Herlesden, al noroeste de Londres. Desde hace 10 años, estas son las únicas ocasiones en las que Keith sale de su casa.

Cuatro cuidadores lo visitan dos veces al día, y cuatro enfermeras asisten tres veces a la semana para lavarlo y controlar su peso, además de monitorear el funcionamiento del corazón y otros órganos internos.

Los médicos dicen que se tiene que deshacer de la mitad de su masa corporal antes de que pueda ser considerado para una banda gástrica, que lo ayudará a bajar de peso.

Este hombre que se encuentra postrado en su cama, come diariamente al desayuno ocho hot dogs, cuatro rebanadas de pan y café con azúcar. Al almuerzo come una selección de barras de chocolate, pasteles, un paquete de galletas y café con azúcar. Y en la cena Keith le gusta comer carnes asadas, además de 16 salchichas, una bolsa de papas fritas y café.

Keith Martin, se convirtió en el hombre más gordo del mundo luego que Manuel Uribe, el mexicano de 46 años que llegó a pesar 590 kilos, bajara a través de una operación, aunque actualmente, aún es considerado como el hombre más pesado en el libro de los Records Guinness.

La vida de excesos de Martin se desencadenó a partir de la muerte de su madre cuando él era un adolescente. “Mi madre murió cuando yo tenía 16 años. Después de eso no me importó, me comí todo. Ha sido culpa mía y no me gusta lo que he hecho conmigo”, declaró el hombre en un documental emitido por un canal del Reino Unido.

No ha tenido una novia desde hace 20 años, y pasa sus días viendo televisión mientras comen un exceso de dulces, pasteles, galletas y embutidos.

Martin, es uno de los varios británicos obesos mórbidos que aparecen en el programa de televisión “Big Body Squad”, que tiene como objetivo aumentar la conciencia de la difícil situación de más de un millón de personas que tienen sobrepeso.

Fuentes: Daily Mail / Mail Online / Terra.cl