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Consecuencias para la salud de la obesidad en niños

julio 2, 2019

CuidatePlus Marca, por Ana Callejo Mora

Un niño obeso tiene más probabilidades de convertirse en un adulto obeso, y las repercusiones de esta enfermedad metabólica en el adulto son bien conocidas. Se trata de la principal consecuencia para la salud de la obesidad infantil, según explica a CuídatePlus José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

“Lo que hemos venido observando es una aparición más precoz de exceso de peso en niños más pequeños y también de obesidades más extremas en edades inferiores. Eso significa que comenzamos a ver en edad infantil y juvenil algunas de las consecuencias que antes solo se veían en adultos: hipertensión, hiperglucemia, trastornos del sueño, lesiones en piel, etc., además de las repercusiones psicológicas -lo que se ha venido a llamar el estigma de la obesidad-”, advierte Moreno. 

Comienzan a verse casos de diabetes tipo 2 (DM2) en la infancia, aunque la prevalencia en adolescentes obesos en España es muy inferior a los datos norteamericanos. En un estudio  español con jóvenes con obesidad mórbida la prevalencia de DM2 era inferior al 1 por ciento. Otras series españolas muestran resultados semejantes (alrededor del 1 por ciento de los pacientes seguidos en una Unidad de Diabetes Infanto-juvenil es diabetes tipo 2).

¿Qué pasa cuando llegan a la edad adulta?

Casi la mitad de los adultos con sobrepeso eran niños con exceso de peso, y, a su vez, dos tercios de los niños con índice de masa corporal (IMC) más elevados son luego los jóvenes con IMC más elevados.

Según expone Moreno, “cuando se compara la mortalidad a largo plazo, los adolescentes con mayor IMC tienen tasas de mortalidad un 30 por ciento superiores cuando son adultos jóvenes, al compararlos con sus pares con normopeso.  En general, ese alto riesgo ocurre por una mayor incidencia de hipertensión, diabetes tipo 2, un riesgo cardiovascular más elevado…. Es decir, por su asociación con el denominado síndrome metabólico”.

Por eso, dice el miembro de la AEP, “cada vez hay mayor interés en buscar qué marcadores precoces podemos encontrar para actuar en consecuencia. Y cuando hablamos de marcadores precoces de riesgo de obesidad más tarde significa que aparecen antes de los 4 o 5 años de edad, como es el peso elevado al nacimiento, tener padres obesos, la ausencia de lactancia materna y la ganancia excesiva de peso en los dos primeros años de vida”.

Pautas para prevenir la obesidad infantil

No todos los factores que influyen en el riesgo de obesidad son modificables (por ejemplo, el condicionante genético o algunos factores ambientales), pero hay muchas acciones que pueden emprenderse desde edades muy tempranas. Algunas son acciones individuales o familiares y otras competen a todos los actores sociales, incluyendo medios de comunicación, la escuela o las administraciones públicas.

Moreno señala algunas acciones, debiendo los padres servir de ejemplo de estas:

Comer de forma más saludable:

  • Más frutas y verduras y cereal integral poco procesado.
     
  • Controlar el tamaño de las raciones.
     
  • Tener orden en las comidas. Evitar el picoteo y sentarse todos juntos a comer cuantas más veces mejor.
     
  • Evitar o limitar los alimentos calóricos con bajo interés nutricional: chuches, bollería industrial y refrescos azucarados.

Más actividad física:

  • Un máximo de 1 o 2 horas al día ante una pantalla, tableta, ordenador, etcétera.
     
  • Recuperar los juegos al aire libre.
     
  • En los niños más mayores, al menos una hora diaria de actividad física intensa.
     
  • Ir al cole caminando o en bici.

Promoción de la lactancia materna.

Otras medidas que podrían influir, o no…

La Comisión Europea ha aprobado un nuevo reglamento, que se aplicará a partir del 2 de abril de 2021, en el que se fija el límite máximo de grasas trans que pueden contener los alimentos de la Unión Europea. Así, la cantidad máxima fijada es de 2 gramos de grasas trans por 100 gramos de grasa contenidos en los alimentos de distribución al por menor y los destinados al consumidor final.

¿Medidas como la mencionada ayudarán a la prevención de la obesidad infantil? “Esta en concreto tiene poca influencia sobre el riesgo de obesidad y más sobre el riesgo cardiovascular, pero es cierto que algunas medidas legislativas -comedores escolares, máquinas de venta en centros escolares e impuestos sobre bebidas azucaradas- pueden influir en la modificación de los hábitos en niños y adolescentes”, responde Moreno.

¿Cuánto de importante es el desayuno?

El desayuno es la comida que marca la pauta del día, actúa como el reloj o, mejor, como el despertador de los ciclos de hambre y saciedad sobre los que se basa la alimentación en el ser humano. No siendo la comida principal del día, proporciona con un grupo pequeño de alimentos una buena cantidad de nutrientes.

Por estas razones, se ha asociado la ausencia de desayuno a un riesgo más incrementado de desarrollar obesidad en el niño y en el adolescente. Se estima que el riesgo de sobrepeso u obesidad es un 20 por ciento superior en los individuos que no desayunan, cuando se comparan con sus pares, y se tienen en cuenta factores como estrato socioeconómico, nivel de estudios de los padres, etcétera. “Viendo el cuadro por el reverso: hacer un desayuno diario completo disminuye el riesgo de desarrollar obesidad”, destaca el pediatra.

El exceso de pescado durante el embarazo aumenta el riesgo de obesidad del futuro niño

febrero 15, 2016

Comer pescado más de tres veces a la semana en la gestación supone un mayor riesgo de crecimiento acelerado y obesidad, sobre todo para las niñas
ABC, M. Lopez
embarazopescado--620x349Los estudios han demostrado numerosos beneficios asociados al consumo de pescado. Es el caso, entre otros muchos, de la protección que confiere frente a la enfermedad de Alzheimer. Tal es así que el pescado está considerado como uno de los elementos claves de cualquier dieta saludable. Sin embargo, y dado que contiene mercurio, su consumo excesivo puede resultar perjudicial durante la gestación, razón por la que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ya recomendó en 2014 que las mujeres embarazadas no lo coman más de tres veces por semana. De hecho, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Creta (Grecia) muestra que comer mucho pescado durante el embarazo aumenta el riesgo de obesidad del futuro hijo.

Como explica Leda Chatzi, directora de esta investigación publicada en la revista «JAMA Pediatrics», «la presencia de contaminantes ambientales en el pescado podría explicar la relación observada entre el alto consumo de pescado durante el embarazo y un incremento de la adiposidad infantil. Sin embargo, y si bien hemos recopilado información sobre el consumo de diferentes tipos de pescado, no tenemos datos suficientes para establecer diferencias entre las especies, las maneras de cocinarlas o la procedencia, marina o fluvial, del pescado».

Pescado no tan ‘sano’

El objetivo del estudio era evaluar la posible asociación entre el consumo prenatal de pescado y el ritmo de crecimiento y tasa de sobrepeso durante la infancia. Y para ello, los autores analizaron los datos registrados en estudios tanto europeos como estadounidenses de un total de 26.184 mujeres embarazadas y de sus hijos hasta que cumplieron la edad de 6 años.

El promedio del consumo de pescado osciló entre las 0,5 veces semanales de las mujeres belgas hasta las 4,5 veces por semana observadas en las mujeres españolas. Así, los investigadores calificaron como ‘elevado’ todo consumo de pescado que excediera de tres tomas semanales, como ‘moderado’ a aquel entre 2 y 3 veces por semana, y como ‘bajo’ al que no superara una única toma semanal.

Del total de niños incluidos en el estudio, 8.215 –el 31%– tuvieron un crecimiento acelerado entre el nacimiento y su segundo año de edad. Además, 4.987 (19,4%) y 3.476 (15,2%) mostraron sobrepeso u obesidad a la edad de, respectivamente, 4 y 6 años.

Los resultados mostraron que los hijos de aquellas mujeres con un consumo ‘elevado’ de pescado durante el embarazo tenían mayores índices de masa corporal (IMC) a los 2, 4 y 6 años de edad. Asimismo, el consumo ‘elevado’ durante la gestación también se asoció con un crecimiento más rápido entre el nacimiento y los 2 años de edad y de sobrepeso u obesidad a la edad de 4 y 6 años.

Es más; como destacan los autores, «la magnitud del efecto del consumo de pescado fue mayor en las niñas que en los niños».

Causa desconocida

Sin embargo, y como se ha referido, el estudio no desgranó la posible relación en función del tipo de pescado o de la manera de cocinarlo. Y como reconocen los propios investigadores, «dada la ausencia de información sobre los niveles de contaminantes en el pescado entre las distintas cohortes de participantes, nuestra hipótesis de que la contaminación asociada al pescado puede jugar una relación sobre el ritmo de crecimiento y la obesidad de los hijos es meramente especulativa».

Sea como fuere, concluye Leda Chatzi, «nuestros hallazgos están en consonancia con la limitación de consumo de pescado durante el embarazo propuesta por la FDA».

 

Los pediatras advierten de que la diabetes está aumentando entre los menores de 15 años

noviembre 14, 2014

Hoy se celebra el Día Mundial de la diabetes.
En España hay diagnosticados 29.000 menores de 15 años con diabetes tipo I.
La diabetes es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la infancia.
Los pediatras denuncian que los niños en edad escolar que tienen diabetes tipo I se han sentido en algún momento discriminados por sus compañeros.

20 minutos/ Ep
diabetes I en niñosEn España, cinco millones de personas padecen diabetes, pero el 43% está sin diagnosticar. De modo que al menos dos millones y medio de personas se saben diabéticos, de los que 29.000 son niños menores de 15 años con diabetes tipo I. Los pediatras alertan del incremento de la diabetes entre los más pequeños.

Aprovechando que este viernes se celebra el Día Mundial de esta enfermedad, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP) ha alertado de este aumento. Asimismo, cada año se registran unos 1.100 casos nuevos, aunque los últimos estudios indican que esas cifras van en aumento. La diabetes es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la infancia.

Coincidiendo con el incremento de obesidad y sedentarismo en estas edades, en los últimos años ha aumentado la prevalencia de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes. Según el Estudio sobre Obesidad de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de 2014, el 26% de los niños y el 24% de las niñas tiene sobrepeso.

También se estima que una cuarta parte de la población tiene predisposición a padecer esta enfermedad, debido a hábitos alimenticios incorrectos, obesidad y falta de ejercicio. Además, de los cinco millones de personas que se estiman son diabéticos un 11% tiene prediabetes, aunque, según alerta SEPEAP “muchos no lo saben” porque no se realizan controles preventivos.

Síntomas principales de la diabetes en niños

– Mayor cantidad de orina: aumenta el número de veces que hace pis, pesan más los pañales o incluso vuelve a hacerse pis en la cama un niño que ya era continente
– Sed
– Hambre
– Debilidad y cansancio
– Pérdida de peso.

Los pediatras denuncian que los niños en edad escolar que tienen diabetes tipo I se han sentido en algún momento discriminados por sus compañeros, especialmente los más pequeños que no pueden hacerse sus propios controles. Por ello, ha destacado la importancia de la colaboración entre padres y familiares, equipo de profesionales sanitarios y maestros.

“El niño debe hacer una vida completamente normal, incluyendo deporte y una alimentación equilibrada. Se ha de hallar la fórmula para que además de sus cometidos habituales pueda tener todas la facilidades para practicar sus análisis, comer, beber o frecuentar el baño”, aseguran.