La “adicción” de la Reina Letizia que todo el mundo desconoce

Viva Fútbol, por María Costas

La reina Letizia Ortiz es adicta a la bicicleta estática, con la que quema muchas calorías

Siempre se ha comentado que a los miembros de la realeza les gusta cuidarse. Quieren estar siempre en forma por su continua exposición a los medios , y por lo tanto, se cuidan a su manera. Kate Middleton prefiere correr, Mary de Dinamarca esquiar y Meghan Markle es leal al yoga y al pilates.

En el caso de la Reina Letizia, su afición por el deporte no es una novedad, ya se había revelado que  sigue una estricta rutina de ejercicios, basada en la calistenia, y una dieta balanceada para mantenerse en forma.

La Reina Leticia practica varios deportes pero hay un ejercicio en particular que es su favorito y con el que presume de tener los brazos más envidiables: el fondo del tríceps en la pared. La Reina es fanática de la Calistenia, que es hacer ejercicio con su propio peso.

Pero además de sus rutinas de musculación, Letizia Ortiz acompaña este acondicionamiento físico, en el que usa el propio peso del cuerpo, con entrenamientos que utilizan máquinas de gimnasio.

Hay una máquina en particular que es su favorita, sobre todo por los beneficios para su salud y estética. La Reina Letizia tiene adicción a la bicicleta estática, lo que vendría a ser una sesión de spinning en el gimansio, lo que le permite quemar entre 600 y 800 calorías.

El spinning es una actividad cardiovascular de alta intensidad. Practicarlo durante una hora puede hacer que queme entre 600 y 800 calorías . Es por esta razón que en su gimnasio no puede faltar una bicicleta estática, la que junto con su exigente entrenamiento le permiten estar saludable y en forma.

Venció la obesidad y perdió los 80 kilos que le sobraban

Tras someterse a un tratamiento de reducción de estómago en el IMEO, esta joven madrileña mejoró su salud y autoestima; dejó de ser una “nini” para recuperar el control de su vida 

Eva entró en quirófano con 27 años, pesando 140 Kg. Tenía síntomas analíticos de hígado graso e hipotiroidismo subclínico. Sus niveles de triglicéridos, colesterol LDL y fibrinógeno eran muy altos apuntando a riesgo cardiovascular y diabetes tipo 2. Su tasa metabólica era bajísima, priorizaba el consumo de azúcar y almacenaba su exceso en forma de grasa.

La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial, difícil de abordar en solitario, debido a mecanismos biológicos y de comportamiento que dificultan la pérdida de peso. En los casos graves, cuando se busca reducir más de la mitad del peso corporal del paciente, la solución pasa por el quirófano y forma parte de un tratamiento multidisciplinar que ofrece las garantías y controles periódicos necesarios. Porque no sólo se trata de limitar la capacidad de ingesta y, con ello, frenar temporalmente los atracones, sino de corregir con ayuda profesional aquellos hábitos que han llevado a esta situación de alto riesgo.

Con el fin de concienciar a la sociedad sobre los riesgos de esta enfermedad que se instala en la vida de las personas de forma sigilosa e indolora, condicionando no sólo su movilidad física y salud general, pero también las perspectivas de futuro, queremos dar a conocer un verdadero caso de éxito en la lucha contra la obesidad. Es el caso de Eva Lerma, una joven madrileña que tras someterse a un tratamiento de reducción de estómago en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) no sólo logró perder los 80 kilos que le sobraban, sino también recuperó el control de su vida; dejó de ser una “nini” que no trabajaba, ni estudiaba para convertirse en una mujer emprendedora, centrada en su proyecto familiar y laboral.

Mejoras sobre la salud que trascienden más allá del aspecto físico 

Después de perder los 80 kilos que le sobraban, la paciente no muestra ningún signo de hígado graso, colesterol malo o problemas con las tiroides. Su metabolismo está equilibrado y no tiene riesgo de diabetes tipo 2.

En el caso de Eva Lerma, combinar la cirugía bariátrica con un seguimiento semanal multidisciplinario nos ha permitido: reducir la grasa visceral de la paciente y con ello, el riesgo de enfermedad cardiovascular e hipertensión; remitir en un alto porcentaje la incidencia de la diabetes 2; mejorar la tasa metabólica, es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía; normalizar la función del páncreas y los niveles de tiroides, triglicéridos y colesterol.

Tras reducir su peso corporal en un 57%, eliminando 80 kilos de peso, la paciente necesitó varias cirugías complementarias reconstructivas realizadas por la unidad de cirugía plástica y reparadora del IMEO, entre ellas una abdominoplastia, lifting de brazos y muslos, corrección y rejuvenecimiento mamario.

Puntos importantes del estudio médico[1] de la paciente

“Eva Lerma, cuyo caso de éxito queremos compartir para que sirva de referencia para personas con similares problemas, es una joven madrileña que hace dos años acudió al IMEO con un sobrepeso de 80Kg, para someterse a una intervención de reducción de estómago, conocido como manga gástrica o gastroplasia tubular”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto. Esta cirugía aporta en una reducción importante de la ingesta de alimentos, obligando a la paciente, por un lado, a comer muy despacito y, por otro, a eliminar sustancialmente su sensación de hambre, de modo que con una cantidad muy pequeña de comida el estómago se siente lleno. La técnica ha sido completada con un seguimiento quincenal psicológico y semanal nutricional para asegurar la eficacia de este tratamiento multidisciplinar en los dos años posteriores.

El día que ingresó en quirófano, Eva tenía 27 años de edad y pesaba 140 Kg. A fecha de hoy ella pesa 58,9 Kg, habiendo perdido unos 80Kg. Su porcentaje de grasa inicial era de 46,1% estacionándose en un nivel muy elevado correspondiente a obesidad tipo IV, considerada extrema. Actualmente su IMC se sitúa dentro de su normopeso ideal. Su porcentaje de grasa ha pasado a un 19,8% y corresponde a un nivel muy bajo dentro de la masa grasa saludable.

Respecto al Índice de Tasa Metabólica que nos indica la efectividad del metabolismo para quemar grasa, hemos observado que en el punto de partida la paciente mostraba unos niveles bajísimos, correspondientes a 1 en una escala de 1 a 15, donde un metabolismo equilibrado se situaría en la tasa de 5 a 10. Esto nos indicaba claramente que el organismo de la paciente priorizaba el consumo de azúcar, no de grasa y que, al no utilizar el exceso de azúcar como fuente de energía –básicamente por la inexistente actividad física–, lo almacenaba en forma de grasa.

En este sentido, Eva tenía que hacer frente a la tendencia genética que tenía de obesidad, una dificultad añadida a la hora de perder peso. Gracias a sus esfuerzos y el trabajo de nuestro equipo multidisciplinar, compuesto por cirujanos, psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y preparadores físicos, la paciente normalizó su tasa metabólica a 10 que corresponde a un metabolismo de alta efectividad.

Sus analíticas iniciales mostraban niveles de azúcar de casi 170 mg/dl, indicando claramente el riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2. En el trascurso de la pérdida de peso, estos valores se fueron corrigiendo.

Otra amenaza para su salud suponía los síntomas analíticos de hígado graso con factores elevados tanto en la gama GOT, como en la gama GPT. Ambas enzimas se encargan del correcto funcionamiento de nuestro organismo y su presencia ayuda para diagnosticar enfermedades hepáticas. A esto debemos sumar los altos niveles de triglicéridos y colesterol malo LDL y la cantidad de fibrinógeno en sangre, una proteína que contribuye al incremento de la agregación plaquetas y a la formación de trombos, estando directamente relacionada con un alto riesgo cardiovascular.

Además, Eva Lerma rozaba los límites que se definen como un hipotiroidismo subclínico, con una TSH de 3,5 y aunque no llegaba a ser hipotiroidismo analítico, era bastante preocupante, visto su estado de salud general. Hoy esta tasa se ha reducido, pasando a 1,22, mostrando un funcionamiento de tiroides correcto.

Su fibrinógeno también está corregido. Los niveles de azúcar han pasado de casi 170 a 86 y la paciente está totalmente fuera de riesgo de la diabetes tipo 2. No aparecen ya ningún tipo de signo de hígado graso, todos los variables que medimos están en valores normalizados y saludables.

TESTIMONIAL DE EVA LERMA

La motivación, clave

Tardé muchos años en decidirme a pasar por el quirófano para deshacerme de los 80 kilos de más que llevaba encima. El apoyo de mi familia y de la persona que ahora es mi pareja me han ayudado a dar el paso y a superar el miedo a la intervención y a la anestesia. Lo que realmente me hizo tomar la decisión, fue el deseo de tener hijos en un futuro. El nivel de obesidad que tenía en aquel entonces suponía un factor de riesgo de mucho peso, que afectaría mi salud, complicaría un posible embarazo y pondría en cuestión mi capacidad de poder jugar y cuidar bien de mis hijos, al tener la movilidad bastante limitada por el exceso de peso.

Había llegado a una situación insostenible; me di cuenta que estaba perdiendo mucho tiempo de mi vida encerrada en casa frente al ordenador. No estudiaba, no trabajaba y tampoco me esforzaba en buscar un empleo: encajaba perfectamente en la “generación nini”. Aunque no lo admitiese, creo que también me daba vergüenza salir a la calle o ir según a qué sitios. Una vez tomada la decisión, he tenido el apoyo incondicional tanto de la familia, como de amigos y simples conocidos y sabía que lo que hago lo hago por mi bien.

Riesgo para la salud

Llegué a pesar en algún momento determinado 152 kilos; entré a quirófano con 27 años y unos 140 kilos. Siempre he sido una niña gordita hasta que la cosa se descontroló y pase, sin darme cuenta, a una obesidad importante. Tenía el hígado graso y corría el riesgo de desarrollar hipertensión, es decir, estaba claro que la mochila de sobrepeso que cargaba me pasaría factura más bien antes que después, pero por aquel entonces todo me daba igual. Tampoco me esforzaba a dedicar tiempo a la actividad física; en mi rutina diaria era prácticamente nula. 

Relaciones afectivas

Antes de dar paso al cambio no tenía gana de hacer nada, vivía en un estado de ansiedad y depresión constante. No obstante, tuve mucha suerte de dar con un grupito de amigos que me brindaron su cariño y apoyo, así que, por ese lado, más bien me sentía acompañada que sola. En cuanto a la situación sentimental, me considero afortunada: conocí a mi actual pareja pesando 140 kilos y puedo afirmar que, a día de hoy, con 80 kilos menos, me sigue queriendo tal como soy.

La relación con la comida

Antes todo entorno a la comida era un caos: no tenía horarios y raciones eran desmesuradas. Comía cuando me apetecía, cuando tenía un bajón de ánimo, cuando me sentía deprimida o, incluso, cuando estaba indispuesta. “El grueso” de mi plato consistía en pasta, galletas, patatas, ensaladas condimentados con mucho aceite o salsas y carne. No tenía el hábito de desayunar, pero cuando lo hacía el paquete de galletas completo con un vaso de cacao no me lo quitaba nadie. Era capaz de acabar medio kilo de pasta o una ensaladera completa, de aquellas que se ponen en el centro de la mesa para que se sirva toda la familia, con mucho aceite.

Cuando me daba ansiedad por el dolor de ovarios, obtenía extra energía de en un paquete de donettes, –¡8 unidades de estos pastelitos industriales rondan 700 kcal! — y una bolsa de doritos, un aperitivo de maíz frito con sabor a queso donde la módica cantidad de 150 gr que contiene la bolsa sumaba otros 750 Kcal. Tomaba esta mezcla de grasas, azúcar y sal todos los días durante una semana hasta que me pasaban los dolores. En mi nevera antes nunca podían faltar salsas, nata, mayonesa, bollería industrial, pan, pasta y latas de pescado en aceite; eran “los alimentos básicos de supervivencia” en mi despensa.

Un cambio que “ha valido la pena”

Ahora tengo 29 años y peso 59,85 Kg. Estoy consciente del esfuerzo que hice para conseguirlo: la cirugía ayuda, pero no hace milagros y durante años he seguido las pautas del nutricionista para llegar a mis objetivos. Ahora hago la compra de forma responsable, pensando en mi dieta y en la salud: jamás pueden faltarme en la nevera filetes de carne magra (pollo sin la piel, lomo de cerdo o ternera, todas ellas bajas en grasas), verduras como las espinacas, frutas de la temporada y, para ocasiones especiales, chocolate negro sin azúcar.

Mi analítica ha mejorado, igual que mi estado de salud general. Eso sí, tengo algo de anemia, un efecto bastante frecuente después de una cirugía bariátrica, que se está tratando. Anímicamente estoy un poco saturada, debido a la falta de costumbre de hacer cosas. Intento tomarme las cosas con calma, sin prisa, pero sin pausa.

En cuanto a la ocupación profesional, ya no me quedo sentada en casa. Trabajo como auxiliar de enfermería y tengo encaminado mi proyecto empresarial. En mi tiempo libre me gusta pasear, junto a mi perra y, ahora que me veo en forma, tengo ganas de ir al gimnasio, algo impensable en mi condición de antes.

Si tengo que resumir la experiencia, solo diría que vale muchísimo la pena. Para mí era como darme otra oportunidad en la vida, como volver a nacer. Mi consejo hacia los que ahora están como yo hace dos años es que no lo dejen para después. Lo que a primera vista parece enorme sacrificio, trae inimaginables beneficios para la salud y en cuanto al crecimiento personal y profesional. Es algo por lo que merece la pena luchar.  


[1] Los estudios de seguimiento se han realizado a través de ElectroImpedancia TANITA Medical Multifrecuencial, evaluando metabolismo basal, composición corporal total y segmental, índice de grasa visceral, tasa metabólica, equilibrio del agua y distribución corporal.

6 recetas para aumentar músculo sin comer carne

Te contamos hoy las 6 mejores maneras a través de recetas diferentes, sin carne, para aumentar músculo, una guía perfecta para deportistas vegetarianos.

As, por Laura Martín Sanjuan

A la hora de aumentar músculo tan importante es el trabajo en el gimnasio como el descanso como el aporte de nutrientes y vitaminas. En este caso, es clave la gasolina que el cuerpo consuma porque será la base de todo el trabajo a desarrollar.

Hemos descubierto 6 maneras de aumentar músculo sin comer carne a través de 6 recetas que harán las delicias de los deportistas veganos o vegetarianos y que os servirán para que la vuelta al gimnasio sea un poco más liviana.

Recetas ricas en proteínas donde la carne no existe.

Pan frito de tofu de sésamo con brócoli, y arroz, una base sólida muy saludable, una comida para después de entrenar y recuperar.

Poke bowl, de aire mediterráneo, con queso feta, garbanzos, tomate, pepino… una ensalada saludable llena de nutrientes, fibra, minerales…

Pizza, pero de garbanzos y aguacate. Una combinación fuerte y consistente, que aparentemente puede engañar, pero que si lo que buscas es el sabor… pues no.

Enchiladas de lentejas veganas, nada más que añadir. De nuevo las propiedades nutricionales de las legumbres son protagonistas, una comida fuerte, llena de proteínas, cuya apariencia puede ser similar a las enchiladas de carne. Si añades las salsas, puedes disimular el sabor.

Albóndigas de quinoa, porque la mente es uno de los músculos más poderosos, unas albóndigas de quinoa pueden ser un sustituto perfecto a la carne. El resto de acompañantes son iguales a las albóndigas de siempre, pero en este caso hemos conseguido un plato vegano con mucha proteína.

Sándwich, vegetariano, por supuesto, y en formato verde. Un sándwich con lechuga, pepino, mezcla de garbanzos y salsa al gusto. Una presencia diferente y lleno de energía y proteína para cuidar la alimentación.

Dieta o entrenamiento: ¿qué es más importante en realidad?

En los gimnasios siempre nos solemos preguntar si es más importante entrenar o hacer una buena dieta, aunque no deberíamos tampoco obviar el descanso.

AS, por Javier Robledo Vico

Es una pregunta recurrente en los círculos del fitness: ¿qué es más importante, entrenar o nutrirnos correctamente? Obviamente, no podemos olvidar el descanso, que supone una de las tres grandes variables del crecimiento muscular y la salud.

Entrenamiento

Cuando se trata de perder peso, debemos asegurarnos de que estamos quemando más calorías de las que consumimos. En asociación con un plan de dieta saludable, es necesario estar haciendo suficiente actividad física para quemar una cantidad suficiente de calorías. Un régimen de entrenamiento adecuado nos ayudará mantener un peso saludable y es un elemento crucial para cambiar la forma y el tamaño de los músculos.

Nutrición

Si eres nuevo en la esfera de nutrición, dominarla es extremadamente importante. Una dieta deficiente interferirá con nuestro régimen de entrenamiento, y saber cambiar y adaptar lo que alimenta los músculos puede generar rápidos avances en la pérdida de grasa y la construcción muscular. Si, por ejemplo, estás acostumbrado a comer muchos alimentos procesados y azúcares refinados, o si te saltas las comidas e implementas un plan nutricional rico en proteínas, frutas y vegetales frescos y granos enteros, tu físico se transformará muy rápidamente. Hay una diferencia brutal en cuanto a la nutrición que sigamos y el cuerpo que queramos.

Como los sistemas nervioso y muscular de los principiantes del gimnasio no están acostumbrados a hacer ejercicio, casi cualquier programa de entrenamiento puede causar crecimiento muscular desarrollar nuestra fuerza. Sin embargo, para obtener los mejores resultados, una buena nutrición es primordial. Este es solo el caso de los novatos.

Cuando levantamos pesas, hay un aumento tanto en la síntesis de proteínas como en la descomposición de las éstas. Esencialmente, lo que esto significa es que los músculos están en un constante estado de renovación de proteínas. La única forma en que puede ocurrir el crecimiento muscular o hipertrofia es si la síntesis excede a la descomposición, o en otras palabras, si estamos generando más músculo de lo que estamos descomponiendo mediante el entrenamiento, y aquí la ingesta de proteína juega un papel fundamental. Si bien el entrenamiento es esencial para lograr el estímulo que nos hará crecer, hemos de asegurarnos de recargar combustible con los alimentos adecuados para reparar y reconstruir los músculos.

¿Cuál es el veredicto?

En definitiva, una buena nutrición es el elemento básico que necesitamos para mejorar las sesiones de entrenamiento y mejorar la calidad de éstos, y darle el toque definitivo al estímulo que logramos mediante el ejercicio.

Del mismo modo, no nos tonificaremos o aumentaremos el tamaño de los músculos sin la adición de un régimen de entrenamiento regular, compuesto por pesas y ejercicio aeróbico. No se entiende lo uno sin lo otro, aunque podríamos hablar de que en comparación con ir al gimnasio, la dieta supone al menos un 65% del trabajo.

Cómo reducir los efectos del alcohol con ejercicio

El ejercicio regular podría reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la sustancia

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias
el-ejercicio-ayuda-contra-la-resaca_istocklavanguardia-webExiste una larga lista de recetas populares que pretenden contrarrestar los efectos de la resaca. Desde complementos vitamínicos hasta ciertas comidas, son las herramientas que de forma cotidiana intentan minimizar el molesto estado. La cuestión es ¿alguna funciona?

Aunque según una revisión de estudios publicada en el British Journal of Medicine concluía que no existe ningún método efectivo para acabar con ella, un nuevo trabajo parece indicar que puede haber una vía para que su presencia sea lo menos invasiva posible.

Según indica una reciente investigación, sudar la camiseta podría ser el remedio contra la resaca y sus efectos a largo plazo.

Sudar contra el alcohol

El estudio de la Universidad de Sidney ha descubierto que incluso la actividad básica recomendada por semana (unos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada) podría disminuir los efectos nocivos de la ingesta de alcohol.
“La práctica de ejercicio nos puede ayudar a eliminar las toxinas que se han acumulado en el organismo pues aumenta la velocidad de metabolización del alcohol”, apunta Jorge Martín Brañas entrenador personal del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Como comenta el especialista físico, cuando se consumen un par de copas o más, el hígado las metaboliza en acetato, un elemento residual utilizado por el cuerpo en lugar de las grasas como combustible. La práctica de ejercicio físico ayudaría al organismo a quemar más rápido el acetato y volver a la normalidad.

La mejor rutina anti-resaca

Para obtener beneficios el día después de haberse pasado con las copas no sirven las sesiones extenuantes. “Una sesión suave de cardio en el gimnasio o un paseo andando o en bicicleta al aire libre pueden ser una buena opción, siempre haciendo caso a nuestras sensaciones e hidratándonos muy bien”, recomienda Brañas.
Lo más importante estos días, según subraya Jorge es no sobrepasar la intensidad. “Si mantenemos esta premisa, estas rutinas activarán el metabolismo favoreciendo la eliminación de las sustancias tóxicas que sobran en el organismo”, manifiesta.

Entrenar contrarresta los síntomas

De vuelta a la investigación anterior, los científicos encontraron una relación directa entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad por cáncer. Sin embargo, el análisis de los resultados de los más de 36.370 participantes demostró que la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad fue atenuada entre los individuos que cumplían con las recomendaciones de actividad física.
“Hay que destacar una relación dosis-respuesta entre el consumo de alcohol y las muertes por cáncer, es decir, son directamente proporcionales. Pero este no es el caso entre personas físicamente activas”, comenta el autor del estudio Dr. Emmanuel Stamatakis en un comunicado.
Sin embargo, los investigadores alertan: “En ningún caso sugerimos que hacer ejercicio es una licencia para beber más alcohol, ya que el abuso de esta sustancia causa un daño en la salud y la sociedad significativo”, afirma Stamatakis.
Algo en lo que coincide Jorge: “El alcohol no es un buen aliado para nuestra salud ya que su consumo puede estar unido a enfermedades como la cirrosis, cáncer de hígado, deterioro de la función renal, disminución de la función sexual y cardiopatías”.

A veces, mejor descansar

Aunque los beneficios del ejercicio físico quedan constatados cuando se realizan de forma regular, existen ocasiones en las que es mejor dejar la sesión para otro día. Existe una larga lista de consecuencias como la desnutrición, mareos, diarrea y un largo etcétera que requieren sobre todo de reposo.

“Si tenemos síntomas como náuseas, diarrea y vómitos, lo ideal será quedarse en casa tranquilo e hidratarse hasta que desaparezcan”, cuenta Jorge.

La dieta “milagrosa” de Robert Lewandowski

Sportyou
Robert-Lewandowski-dieta-2Robert Lewandowski ha concedido una entrevista al ‘Welt am Sonntag‘ en la que asegura sobre los rumores de traspaso al Real Madrid o al PSG que “desde que tenía 18 años, ha habido consultas y rumores. Ya he aprendido a tratar con ellos. No me distraen, porque para mí se ha convertido en algo normal”. Cuando el entrevistador le pregunta si se imagina retirándose en el Bayern, responde que “como futbolista profesional es difícil de decir. Tantas veces un jugador han dicho eso… y luego vino otro entrenador, o recibe una oferta muy interesante. En cualquier caso, me siento muy bien en el Bayern y voy a darlo todo por el equipo mientras esté aquí”. El polaco cuenta algunas curiosidades, como que siempre comienza las comidas por el postre. “Una dieta saludable es importante para mí, y este método me viene muy bien. Mejora la quema de grasa. Me lo propuso mi esposa Anna, que es entrenadora y tiene un amplio conocimiento del funcionamiento de nuestro cuerpo y la dieta adecuada. Es tan buena que otros futbolistas quieren que trabaje con ellos, pero yo la digo que tiene que tener su tiempo para mí (risas)”. Lewandowski confiesa que no consume productos lácteos. “Antes desayunaba cereales con leche y me sentía un poco flojo antes de entrenar. Ahora solo bebo leche de almendra, coco o arroz. Incluso he renunciado a la leche de soja y trigo. Me gusta mucho el dulce y antes comía chocolate con leche, ahora mi mujer me da un trozo de chocolate negro cien por cien”.

Sus compañeros del Borussia Dortmund le llamaban “el cuerpo” por su definida musculatura. “En casa tenemos un gimnasio donde entreno incluso en días de descanso junto con mi esposa. A veces trabajo con ejercicios específicos, incluso en mi concentración, que es muy importante para un delantero. Y necesito fuerza para oponerse a defensores poderosos”. Cuando le preguntan si se siente una especie en extinción con la llegada de los falsos nueves, dice que “en el fútbol moderno no puedes estar sólo al acecho en el área, a la espera del balón, como el delantero clásico. Tienes que jugar. Muchos equipos juegan contra nosotros con seis defensores y al menos dos centrocampistas defensivos. Tengo que ser paciente y siempre encontrar nuevas soluciones para estas situaciones”. Cuando está el área, “vivo de los automatismos. En primer lugar tengo que reaccionar rápidamente, sobre todo, cuando tienes varias opciones”.

5 cosas importantes a tener en cuenta si nunca has hecho ejercicio y ahora te sumas a la fiebre del ‘fitness’

Mujerhoy.com, por Carlos Nieto

pic.aspxCrossfit, Yoga, Pilates, Body Pump, Zumba, Aquagym, Musculación, TRX, HIIT, Running, Ciclismo, Boxeo… Cualquier disciplina de ‘fitness’ que se te ocurra promete resultados si eres constante y aplicado. Pero lo que no te cuenta es… “¿cómo empiezo si nunca he hecho ejercicio y llevo una vida sedentaria?” Si eres de los que han dicho “ahora sí que sí” pero (casi) nunca te has enfrentado al reto de ponerte a sudar y a disparar tus pulsaciones por minuto, ten en cuenta éstas claves para comenzar con buen pie… Y no abandonar a las primeras de cambio.

1. Ve al médico: Antes de empezar con una rutina física diaria, deberías empezar por acudir a tu médico de cabecera. Cuéntale tus planes y escucha atentamente lo que te aconseja dependiendo de tu edad, estado físico e historial médico. No empieces con una rutina de ‘fitness’ sin tener en cuenta su opinión. Y mucho menos te lances a una actividad física muy exigente sin tener algo de experiencia.

2. Muévete: Al menos una semana antes de empezar con una rutina deberías empezar a moverte… Más. Un cambio brusco en tus hábitos acabará, irremediablemente, en agujetas o algo peor (lesiones, mareos, deshidratación…). Así que lo primero es acostumbrar al cuerpo al ejercicio.

Camina al menos 30 minutos al día, todos los días. Sube escaleras. Haz pequeños esfuerzos que aumenten tu frecuencia cardíaca (correr unos minutos, un paseo en bici…). Estira y mueve tus articulaciones (puedes probar a caminar en el sitio levantando exageradamente las rodillas). Todos estos cambios ayudarán a que tu cuerpo se acostumbre cuanto antes al ejercicio.

3. Cambia tu alimentación: Ten en cuenta que con el ejercicio físico quemarás más calorías, pero éstas tienen que ser de mayor ‘calidad’. Destierra, en la medida de lo posible, alimentos fritos o muy salados, dulces, bollería industrial… Todo eso que tú y yo ya sabemos.

Añade ensaladas a tu dieta. Cena ligero (deberías llegar a la noche sin ganas de ‘devorar’ el frigo). Desayuna sin prisa y con un aporte mayor de energía: fruta, huevos, frutos secos, lácteos y muesli deberían ser la norma. Pica entre horas, pero sano y sin pasarte: jamón, pavo, pollo, arroz integral, fruta o frutos secos… Y antes del entrenamiento puedes aprovechar para tomarte una pieza de fruta cómo un plátano o manzana.

4. Hidrátate: Cuando tienes sed, es que tu cuerpo está mandando un mensaje: está comenzando a deshidratarse. Bebe frecuentemente y cuándo tengas ésa sensación. Además, durante el ejercicio deberías estar bien hidratado, así que no está de más llevar una botellita de agua y darle tragos cortos. Y recuerda, los 2 litros de agua al día no tienen una base científica sólida, pero es importante que tu cuerpo no eche en falta el líquido elemento. Y sí, preferentemente opta por el agua.

5. No sigas si sientes agotamiento: Las agujetas no son señal de que estás haciendo el ejercicio correctamente, sino más bien todo lo contrario. Si aparecen las agujetas es que hemos sometido a los músculos de nuestro cuerpo a demasiada intensidad. Si es tu caso, mejor para ése día e intenta volver cuando ya hayan desaparecido.

…Igualmente, si sientes mucho cansancio, agotamiento o sueño; para automáticamente de hacer ejercicio y acude a tu médico.