Posts Tagged ‘pros y contras’

¿Qué tomar en cuenta en las dietas de moda?

julio 31, 2017

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

junio 12, 2017

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

Dieta Paleo: ¿por qué la gente que la prueba dice que funciona?

marzo 14, 2016

Pierdes peso de forma gradual, tienes más energía… Hablamos con 2 devotos de esta dieta y una experta en nutrición. ¿Es oro todo lo que reluce?

VOGUE, por Ana Morales
paleo_dieta_5096_620x“Es la dieta con la que más peso he perdido”, me contaba hace tiempo una amiga, alumna experimentada en probar muchas de las dietas de adelgazamiento que conocía en los países a los que, por trabajo o placer, viajaba con frecuencia. “Es lo mejor del mundo. Parece que me llevo comisión por hablar de la dieta Paleo, pero es que sienta tan bien”, sentencia otra conocida en su perfil de Instagram junto al hashtag #Paleoqueteveo. Hace tiempo pensaba que la dieta Paleo era una dieta más en la extensa lista de regímenes que pululan por la red para perder peso. Sin embargo, desde que el Instituto Médico Europeo de la Obesidad concluyera el pasado mes de enero que la dieta Paleo era una de las dietas de 2015 más saludables para perder peso, me he replanteado la absoluta necesidad de entender por qué muchas de las personas que la han probado afirman tan rotundamente que funciona, reconvirtiendo incluso su estilo de vida hacia esta dieta. Porque, tal y como afirman sus creadores, la dieta Paleo es una filosofía, un estilo de vida que apuesta por la vuelta a los orígenes inspirados por esta premisa: el cuerpo humano en su ADN está programado para vivir (y comer) como un cazador-recolector. Y es que, según sus incondicionales, el cuerpo humano ha evolucionado muy poco desde el Paleolítico en comparación con el desarrollo de la alimentación, que ha cambiado de forma vertiginosa. Un desequilibrio cuerpo-alimentación que, dicen, puede ser el causante de muchas de las enfermedades que padecemos hoy en día.

Por todo ello la dieta paleolítica apuesta por recuperar la comida que ayudó a nuestros antepasados a sobrevivir durante miles de años, evitando ciertos alimentos que sientan mal a la mayoría de las personas y apostando por los que nos hacen tener más energía. Todo esto se traduce en no tomar alimentos procesados, ni azúcares ni granos procesados; en reducir el consumo de cereales (permiten el arroz blanco), legumbres (los más estrictos evitan garbanzos, lentejas y soja) y lácteos (permiten los fermentados y recomiendan evitar los procesados) y potenciar el de carnes magras, pescado, mariscos, frutas y verduras. Pero como todo en esta vida, aunque hay seguidores que cumplen sus principios a rajatabla, hay una tendencia generalizada de personas que la practican de una forma más relajada, tanteando los alimentos que les sientan mal y los que no para descartarlos o incluirlos de forma progresiva en su dieta. O personas que solo la ponen en práctica en algún momento del día. ¿Un ejemplo? La práctica que lleva a cabo Julieta Benito, copropietaria de Silo Store. “Nuestra dieta no es Paleo completamente. Solemos cenar Paleo porque yo evito los carbohidratos por la noche y porque en el colegio de mi hija la comida es básicamente vegetariana. Además, en un momento dado, el pediatra nos dijo también que prescindiéramos de los lácteos por las noches ya que producen mucosidad y afectan a las vegetaciones. Así que las recetas Paleo se ajustan perfectamente”, nos cuenta desde Berlín, ciudad en la que reside con su marido y su hija de 7 años. Ella es un ejemplo de persona que solo practica algunos aspectos de esta dieta. “Creo que es demasiado extrema para un niño pero, por ejemplo, hay muchas recetas Paleo de dulces que son muy adecuadas para reducir la cantidad de azúcar y que a los niños les encantan”. ¿Algún ejemplo? Las energy balls (elaboradas con diferentes ingredientes como frutas, mantequilla de almendras, aceite de coco, mantequilla ghee…), barritas de fruta o panes y pasteles elaborados con harina de almendras o de coco.

Ya sea a jornada parcial o completa, la realidad es que son muchas las personas que, tras experimentar de alguna u otra manera con este tipo de alimentación, se han acabado convirtiendo en seguidores. Y ponemos otro ejemplo: el de Charlie Centa, modelo y pareja de Bimba Bosé, que afirma rotundo. “No creo que sea una dieta. Creo que es la dieta. Con la dieta Paleo comes lo que tu cuerpo te pide biológicamente y ya está. Y cuando comes bien tu cuerpo vuelve a su forma natural. Aprender a comer bien es lo más valioso que puedes sacar a la dieta Paleo”, nos cuenta el modelo, que fruto de esta experiencia lanzó un proyecto Paleo en toda regla, PaleoPapeo, una web de referencia para los amantes de la vida sana.

Hablamos con ellos y con la nutricionista Mª Ángeles Herráiz Sanz, del equipo de nutricionistas de centros deportivos GO fit, para desgranar las claves (y los posibles inconvenientes) de la dieta a la que todos los que la prueban le profesan admiración.

Se pierde peso de forma efectiva
Aunque los más puristas no relacionarían esta dieta con la pérdida de peso como objetivo prioritario –se trata más de una filosofía de vida que pretende alinear nuestra alimentación con nuestra genética–, la realidad es que uno de los fines por los que la practica mucha gente es precisamente la pérdida de peso que se experimenta con ella, progresiva y gradual. “Cuando probé la dieta Paleo por primera vez, mi intención era encontrar la mejor manera de controlar mi cuerpo con facilidad. Primero la hice durante 10 días sin hacer ejercicio y perdí 3 kilos de grasa. Había podido cambiar mi cuerpo muy rápido sin ningún esfuerzo. No había contado ni una sola caloría y no me sentía que estaba a dieta”, nos explica Charlie Centa. Una realidad que confirma la nutricionista de GO fit. “Se puede perder peso ya que se retiran los carbohidratos como harinas, cereales, alimentos refinados y azúcares. Además, al comer proteína magra se mejora la sensibilidad a la insulina, no se come en exceso, se está más saciado entre horas y se mejora el metabolismo”. Y a todo esto se añade otra realidad que confirman desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO): el mantenimiento de la masa muscular gracias a un completo aporte de aminoácidos esenciales. “Cubre las necesidades de macro y micronutrientes, reduce el consumo de antinutrientes, controla la producción de insulina, protege frente a enfermedades degenerativas y asegura el aporte balanceado de Omega 3 y 6″, afirman cuando hablan de esta dieta.

Superpoderes: más energía y concentración
Es otra de las bondades que tiene la dieta Paleo según sus creadores. Y es que, tal y como nos explica Charlie Centa, la dieta le afectó muchísimo en el plano mental. “En esta época tenía un blog donde escribía artículos todos los días y con la nueva dieta podía concentrarme mucho mejor. Lo más notable para mí fue que mejoró mi capacidad para dormir. Antes me costaba mucho y después de empezar con la dieta me dormía con mucha más facilidad”, afirma.

Menos colesterol
Tal y como nos recuerda la nutricionista Mº Ángeles Herráiz Sanz, los estudios realizados sobre cazadores recolectores sugieren que tenían muy bajos los niveles de colesterol en sangre y una tasa baja de enfermedades cardiacas. Y es que, según la experta, la explicación está en el hecho de tomar más grasas monoinsaturadas (presentes en frutos secos, aceite de oliva y aguacates) y moderar las saturadas y poliinsaturadas (presentes en carnes y lácteos enteros).

Sentirse saciado
Otro de los principios de esta dieta es hacer, frente a las consabidas 5 comidas al día, tan solo 3 ó 4, incluyendo en cada una de ellas proteínas magras, vegetales y grasas saludables. Tal y como nos explica la experta en nutrición de GO fit, esto no supone un inconveniente ya que en esta dieta, al tomarse más proteína magra, la sensación de saciedad es mayor.

No tomar legumbres y lácteos, dos de los puntos ¿débiles? de esta dieta
Dos de los aspectos que más llaman la atención de esta dieta es el hecho de reducir o evitar el consumo de legumbres, lácteos y cereales. Los defensores de esta corriente dicen que el objetivo es moderar la producción de insulina ya que, dicen, nuestra genética no está preparada para este tipo de alimentos. Una premisa que la experta en nutrición de GO fit (y tantos otros) ponen en duda. “No hay que dejar de comer todo los alimentos que prohíben. Nuestra alimentación no puede ser blanca o negra, es decir, no creo que haya que eliminar cereales, ni lácteos, pero sí reducir su consumo respecto al de otros alimentos a los que estamos mejor adaptados y ver cuál es tu grado de adaptación. Desde mi punto de vista, la dieta más equilibrada es una dieta varidada en la que no se prohiba ningún alimento”, explica la experta. Por su parte, sus seguidores proponen otras alternativas a esos alimentos prohibidos: ghee (mantequilla clarificada), lácteos fermentados como el yogur y el kéfir, quesos y leche cruda en lugar de lácteos pasteurizados o yogures procesados; judías verdes, guisantes y arveja en lugar de soja, lentejas y garbanzos, y chocolate al 99 % de cacao.

¿Y si decido empezar la dieta Paleo?
Pues debes tener en cuenta varias cosas. Que, tal y como explica Sanz, debes hacerlo de forma gradual y siempre que tengas un buen estado de salud ya que, tal y como aconseja la experta, ni pueden llevarla a cabo embarazadas (ya que la mayor fuente de calcio son los lácteos) ni personas con problemas renales a los que se haya recomendado reducir la ingesta de proteína animal. Y sobre todo, tal y como explica Charlie Centa, es importante no seguirla como una religión. “Es muy difícil hacerlo en el mundo moderno y todos tenemos nuestros obstáculos”, explica el modelo, que insiste en la importancia de analizar cómo los alimentos nos afectan realmente a cada uno. Eso sí, tal y como recuerdan desde el Instituto Europeo Médico de la Obesidad, el elevado aporte proteico de esta dieta “esconde el riesgo de desarrollar algunas enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación”.

La ‘Dieta de la Zona’ quiere adaptarse a la cultura mediterránea

junio 2, 2015

Su creador, Barry Sears, presentó el 12 de mayo en Madrid su libro La Zona Mediterránea, con recetas del cocinero Íñigo P. Urrechu. 

Correo Farmacéutico, por Gema Suarez

carbohidtarosLa inflamación es el causante del envejecimiento y de ciertas patologías crónicas, según Barry Sears, creador de la Dieta de la Zona, que presentó el 12 de mayo en Madrid su libro La Zona Mediterránea, con recetas del cocinero Íñigo P. Urrechu.

En su opinión, la alimentación es una forma de frenar la inflamación, y con su dieta, además, una manera de perder peso. La Dieta de la Zona propone una ingesta de un 40 por ciento de hidratos, un 30 de proteínas y otro 30 de grasas monoinsaturadas. Además, defiende no comer alimentos blancos, como arroz, pan y patata, por su alta carga glucémica y “ser causantes de la inflamación”. También defiende no consumir cereales o sólo tomar los integrales y de forma esporádica.”En el desayuno no hay que tomar cereales”, afirmó en la presentación de su libro, que trata de adaptar su dieta a la cultura mediterránea.

DIFÍCIL ADAPTAR
tortillaPor eliminar los productos blancos y los cereales expertos consultados creen que esta dieta no es fácilmente adaptable. Como señala Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, “sería imposible hacer una dieta mediterránea completa según la Dieta de la Zona, pues no se podría comer paella, tostas, pasta, tortilla de patatas…”. Aquilino García Perea, vocal de Alimentación del Consejo de COF, está en desacuerdo con suprimir los cereales del desayuno, pues son la base de un desayuno saludable. Según Bravo, si se sustituyen los cereales por fruta, como dice Sears, “habría que comer medio kilo de manzanas, y eso es imposible”.

La verdad acerca de 3 dietas populares

marzo 24, 2015

Te prometen pérdida de peso, salud y bienestar emocional, pero ¿cumplen lo que prometen?
¿Eres uno de los millones que intentaron la dieta de Atkins de alto contenido de proteínas y bajo contenido de carbohidratos para bajar de peso o recurriste a la dieta Paleo para obtener más energía? ¿Comes solo alimentos sin grasas para bajar el colesterol o compras solo productos sin gluten porque tu estómago es sensible?

El Diario NY/ Consumer Reports
dieta-saludableEsos regímenes tan divulgados se ven promisorios; no es de extrañar que muchos de nosotros los hayamos probado o, al menos, hayamos pensado en la posibilidad de seguirlos. Pero, ¿la ciencia avala lo que pregonan? Hablamos con médicos y dietistas y leímos las investigaciones. Aquí encontrarás lo que necesitas saber antes de iniciar una dieta con alto contenido de proteínas, bajo contenido de grasas o sin gluten.

Alto contenido de proteínas

La promesa: ¿Recuerdas la dieta Scarsdale y la dieta Stillman? Esas dietas con alto contenido de proteínas y bajo contenido de carbohidratos dejaron de estar de moda, pero la dieta Atkins, publicada inicialmente en 1972, continúa vigente. Los productos con abundantes proteínas inundan las tiendas y la lista de dietas ricas en proteínas más populares (Paleo, Zone y más) continúa creciendo. Todas prometen que bajarás de peso, te sentirás más dinámico y que se reducirá el riesgo de que sufras una enfermedad cardíaca.

La verdad: La gente baja de peso con los planes con alto contenido de proteínas porque ingieren menos calorías, no porque se concentren en las proteínas. “Las dietas solo funcionan cuando se reduce la ingesta calórica”, dice el doctor David Seres, director de nutrición clínica del Centro Médico de Columbia University en New York y miembro del consejo asesor médico de Consumer Reports. “No importa de dónde provengan las calorías”.

Además de aumentar el consumo de proteínas, muchos de estos planes recomiendan reducir, o eliminar por completo, el consumo de carbohidratos. Consume menos de 50 gramos de carbohidratos por día (la cantidad que hay en 2 manzanas) durante 3 o 4 días corridos y tu cuerpo comenzará a sacar lo que necesita de su propia grasa y músculos para obtener energía en lugar de su fuente habitual, que es la glucosa derivada de los carbohidratos. Esto puede sonar como una buena manera de perder peso, pero puede tener consecuencias serias para tu salud. “Estás alterando tu metabolismo, sacándolo de la normalidad para privarlo de comida”, dice Seres. “Las personas privadas de comida experimentan problemas con el funcionamiento de su cerebro”.

Una dieta con alto contenido de proteínas también hace trabajar demasiado a los riñones. Esto es particularmente preocupante en las personas con enfermedad renal y puede predisponer a quien tiene riñones sanos a que se le formen cálculos renales. El consumo excesivo de proteínas durante períodos prolongados puede agotar el calcio de los huesos y producir osteoporosis.

Lejos de aumentar la energía, este estilo de alimentación puede dejarte fatigado y con náusea. El estreñimiento también puede ser un problema ya que las proteínas de origen animal aportan una cantidad mínima o nula de fibras.

Y si se trata de enfermedades cardíacas, la carne roja cargada de grasas saturadas, que es parte de muchas dietas con alto contenido de proteínas, también puede incrementar el riesgo. Según un estudio de Harvard de más de 120,000 personas a las que se les realizó un seguimiento por más de 20 años, una dieta a base de carne y con bajo contenido de carbohidratos aumentó en 14% el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular.

Conclusión: Según nuestros expertos, probablemente lo mejor sea mantenerse alejado de las dietas con alto contenido proteínico. No tienen beneficios comprobados a largo plazo y están asociadas a una serie de posibles problemas para la salud.

Bajo contenido de grasas o nada de grasas

La promesa: Los partidarios sostienen que estas dietas pueden prevenir o reducir las enfermedades cardíacas, bajar los niveles de colesterol, controlar la presión arterial y ayudarte a bajar de peso y mantenerlo.

La verdad: Sin algo de grasa en la dieta, puedes tener deficiencia de ácidos grasos esenciales y tener dificultades para absorber las vitaminas solubles en grasa. Y ciertos tipos de grasas, las insaturadas, ayudan a proteger el corazón, reducen el riesgo de diabetes tipo 2 y tienen otros beneficios.

Por ejemplo, en una revisión de estudios realizada en 2012 por la Colaboración independiente de Cochrane se observó que reemplazar las grasas saturadas (que se encuentran en los productos de origen animal, como la mantequilla y la carne molida) por grasas insaturadas (provenientes de aceites vegetales como el aceite de oliva, los pescados grasos, el aguacate y las nueces) redujo el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cardiovasculares.

Si tu objetivo es bajar de peso, debes saber que los alimentos con bajo contenido de grasa o sin grasa no siempre tienen menos calorías. “A veces, la versión con bajo contenido de grasa o sin grasa de un producto tiene azúcar y almidón agregados para mejorar el sabor y la textura”, dice la dietista Maxine Siegel, que dirige las investigaciones sobre alimentación y nutrición de Consumer Reports.

Conclusión: Evita las dietas sin grasa o con muy bajo contenido de grasa; al final de cuentas, pueden ser perjudiciales. Pero si eres como la mayoría de los estadounidenses y consumes más de un tercio de tus calorías en forma de grasas, dice Seres, especialmente de las menos saludables, probablemente lo mejor sea reducir la ingesta total y elegir las grasas que resulten buenas para ti.

Alimentos sin gluten

La promesa: Los dedicados a esta forma de comer dicen que mejora la salud intestinal, cura los problemas estomacales, ayuda a bajar de peso y es energizante. Un informe reciente del Centro Nacional de Investigaciones de Consumer Reports determinó que el 63% de los estadounidenses creen que eliminar el consumo de gluten beneficia su salud física y mental. Más de un tercio piensa que les ayuda a bajar de peso.

La verdad: Para la mayoría de la gente, no hay nada poco saludable en el gluten, las proteínas que se encuentran en la cebada, el centeno y el trigo. Las únicas personas que deben eliminar el gluten de su dieta son el 1% de los estadounidenses que se estima que tienen enfermedad celíaca o hasta el 6% que tienen sensibilidad al gluten pero no son celíacos.

De hecho, hay pruebas que sugieren que el gluten puede ayudar a combatir las enfermedades cardíacas ya que reduce los niveles de triglicéridos (grasas que circulan en la sangre junto con el colesterol). También puede ayudar a bajar la presión arterial.

Según un estudio de la revista médica Journal of Medicinal Food, cuando se trata de bajar de peso, una dieta sin gluten puede ser contraproducente. Muchos alimentos sin gluten tienen mayor contenido de calorías, grasas y azúcar que las versiones a base de trigo. Por ejemplo, un bagel regular de Thomas de 3 oz tiene 270 calorías, 2 g de grasa y 7 g de azúcar. Un bagel Glutino Original New York Style de 4 oz tiene 340 calorías, 7 g de grasa y 14 g de azúcar.

Y muchos productos sin gluten contienen pequeñas cantidades de arsénico, un carcinógeno que se encuentra en el arroz que a menudo se utiliza para reemplazar a las harinas que contienen gluten. En 2012, Consumer Reports analizó más de 60 muestras de arroz y de alimentos envasados que contenían arroz, incluso pasta, galletas saladas y dulces a base de arroz. Casi todas contenían niveles medibles de arsénico.

La dieta sin gluten tampoco es saludable para la billetera porque los productos sin gluten pueden ser más caros que las versiones típicas de los productos envasados. Por ejemplo, la mezcla tradicional para brownies Duncan Hines, cuesta aproximadamente 8 centavos por porción; la versión sin gluten de Betty Crocker cuesta 28 centavos por porción.

Conclusión: No elimines el gluten totalmente de tu dieta, a menos que seas celíaco o tengas sensibilidad al gluten. Si estás en uno de estos dos grupos, trata de comprar alimentos sin gluten que sean frescos y no procesados. Y, cuando compres productos envasados, busca los productos sin gluten que no contengan arroz y que tengan bajo contenido agregado de azúcar, sal y calorías.

Guía rápida para una alimentación inteligente de Consumer Reports

“Los programas de alimentación que glorifican o denigran a un grupo de alimentos en particular no resultan saludables a largo plazo”, dice la dietista Maxine Siegel. “Debes incluir alimentos muy variados (cereales, diferentes frutas y vegetales frescos y proteínas magras) para asegurarte que estás ingiriendo todos los nutrientes que necesitas”. Para tener un estilo de vida saludable:

Cuenta las calorías: Según los Institutos Nacionales de Salud, una mujer adulta moderadamente activa necesita alrededor de 1,800 calorías diarias; un hombre adulto, entre 2,200 y 2,400. Si eres una persona sedentaria, resta 200 a tu ración diaria y, si eres sumamente activo, agrega hasta 400.
Ingiere proteínas magras: En promedio, las mujeres necesitan alrededor de 46 gramos diarios; los hombres, 56 gramos. Ingiere carnes magras, como pescados (29 g en 4 oz de salmón cocido), aves sin piel (35 g en 4 oz de ave cocida), lácteos (20 g por vaso de yogur griego con bajo contenido de grasa) y opciones vegetarianas, tales como las mantequillas de nueces (3.5 a 4 g por cucharada).

Escoge las grasas adecuadas: No más del 30% de las calorías diarias que ingieres deberían provenir de las grasas (cada gramo de grasa tiene 9 calorías). Consume como máximo 22 gramos diarios de grasas saturadas, evita las grasas trans (que se encuentran en algunos alimentos procesados, como galletas dulces o saladas), y concéntrate en las grasas que son buenas para ti. La mitad de un aguacate tiene alrededor de 15 gramos; todas, excepto 2, son grasas saludables. Media taza de almendras fileteadas contiene 22.5 gramos de grasas; 20 son insaturadas.

Elige los carbohidratos complejos: Las mujeres deberían consumir de 202 a 293 gramos diarios; los hombres, de 259 a 374. En vez de obtenerlos de carbohidratos refinados, como los azúcares agregados y los provenientes de las harinas blancas, es preferible consumir carbohidratos complejos; son nutritivos, producen sensación de llenura y están repletos de fibras (las mujeres de más de 50 años deben ingerir 21 gramos de fibra por día; los hombres, 30 gramos).

Los alimentos con alto contenido de carbohidratos complejos son las frutas y verduras, los legumbres como los garbanzos (media taza contiene 23 gramos de carbohidratos y 6 gramos de fibra) y los productos elaborados con cereales integrales, tales como el pan integral (14 gramos de carbohidratos y 1.9 gramos de fibra por rebanada). El programa ChooseMyPlate del gobierno sugiere que al menos la mitad de los cereales que consumimos sean integrales.

La dieta Dukan, tachada como comercial y mala para la salud

febrero 7, 2014

En esta emisión del programa No nos moverán, de Castilla la Mancha Tv, es comentada, entre otros temas, la polémica dieta Dukan. Como invitado especial del programa y moderador del debate a nivel de nutrición, interviene Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
El programa pone a debate los pros y contras de la dieta proteinada de Pierre Dukan, que recientemente ha sido expulsado por el colegio de médicos francés por haber hecho promoción comercial de su régimen. La decisión fue adoptada por la cámara disciplinaria del colegio y, en la práctica, no tendrá ningún efecto, porque el propio Dukan ya se había dado de baja de este organismo en abril de 2012, poco después de su jubilación, en desacuerdo con sus colegas.

Su propuesta, enviada al presidente de la República, François Hollande, de incluir en el Bachillerato la opción de la “lucha contra la obesidad” en la que los estudiantes conseguirían mejorar su nota si mantenían un peso equilibrado, es una de las razones argumentadas por el Colegio de Médicos para borrarle de sus listas. La consideran comercial y que se había extralimitado en su actividad.

Dukan ha vendido 13 millones de ejemplares con su método para adelgazar, por seis euros cada y percibe en torno a 100 millones de euros al año.

Desde un punto de vista médico, la dieta Dukan es totalmente desaconsejada

Estudios con personas que han adelgazado con la dieta Dukan muestran que 4 años después de sumarse al régimen, el 80% de ellos pesaba igual o más que antes de empezarlo.
La Sociedad Española de Nutrición advierte de “sobrecarga importante en el organismo” como consecuencia de realizar la dieta Dukan.

La Dieta Dukan es una dieta hiperproteica y como tal no es recomendada, primero porque acaba produciéndose la cetosis, que provoca náuseas, el ya comentado mal aliento y la falta de apetito, segundo porque se satura el hígado que trata de metabolizar el exceso de proteína, corriendo el riesgo de que se produzca lo que se conoce como “inanición cunicular”, que es una situación en que la vida de la persona puede llegar a correr peligro si las proteínas no van acompañadas de grasas, y tercero porque las dietas hiperproteicas tienen bastantes posibles efectos secundarios, a saber:

  • Al tomarse mucha carne se corre el riesgo de aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Puede producirse daño renal, porque no todas las proteínas se asimilan y muchas deben excretarse, forzando al riñón a trabajar más.
  • La falta de hidratos de carbono puede provocar fatiga y mareos. La glucosa es el combustible de nuestro cerebro y ni en la primera fase de la dieta, ni en la segunda, que puede llegar a durar a veces varios meses (he visto ejemplos de mujeres que han estado casi 300 días en la segunda fase), se come este tipo de alimentos, más allá de unas cucharaditas de salvado de avena. Desde luego, mal momento para una mujer que acaba de ser madre para empezar a fatigarse y marearse.
  • Se pierde proteína muscular, porque a falta de glucosa el cuerpo recurre al músculo para conseguir energía. Mal momento también, tras parir, para empezar a perder músculo.
  • Puede provocar deficiencia de calcio en los huesos con la consiguiente descalcificación ósea. A más proteína, peor absorción del calcio.
  • El rendimiento físico disminuye y el único ejercicio recomendable es caminar.

Pros y contras de la dieta macrobiótica

noviembre 28, 2013

La dieta Macrobiótica es una dieta vegetariana y ecológica que nació en el Japón gracias a George Oshawa y se basa en la búsqueda del equilibrio físico y emocional a través de la nutrición

la dieta macrobioticaSe trata de un estilo de vida basado en la filosofía oriental del Yin y el Yang. Los grandes pilares de la dieta mabrobiótica son los cereales de origen biológico e integrales -arroz, cebada, maíz y trigo- que pueden ser presentados de forma hervida, guisada, en sopas y tartas. Otros alimentos básicos son la soja, las algas marinas, los aceites vegetales y las verduras y hortalizas. Estas han de ser de temporada y deben ser cultivadas en la zona de residencia. Así los alimentos naturales y de consumo diario han de ser masticados alrededor de 50 veces.

Pese a que este régimen alimenticio estipula que han de evitarse al máximo las proteínas de origen animal, la ingesta de pescados, pollo, carne magra, huevos y lácteos está permitida de manera ocasional aunque han de ser cocinados solo con sal marina y según los principios de la macrobiótica: en recipientes de barro o acero inoxidable y removidos con cucharas de madera. En este sentido, el café no es recomendable y se aconseja tomar té natural procedente de China o Japón.

Sin embargo, esta dieta no parece ser una alternativa saludable ya que conlleva serias carencias nutricionales si se sigue de manera estricta. «En casos muy extremos, los seguidores de esta filosofía oriental llegan a ingerir únicamente cereales integrales. Esto puede provocar escorbuto, anemia, hipocalcemia y alterar la función de los riñones o el hígado», advierte Vanesa León, nutricionista graduada en Nutrición Humana, quien recuerda que la correcta combinación de todos los grupos de alimentos es la clave para mantener una buena salud.

Ejemplo de un menú de la dieta macrobiótica

Desayuno
Una infusión de té de tres años (té Bancha, un té muy suave sin teína) o té Mu (una combinación de dieciséis plantas) con una crema de mijo o de arroz (poner una taza de arroz o mijo con cuatro o cinco de agua y cocinarlo lentamente durante cuatro o cinco horas. Luego servirla con un poco de sésamo por encima. También se pueden cocinar con un poco de canela y de pasas)
Como alternativa de la crema de arroz o mijo se suele tomar galletas de arroz con puré de sésamo o algún paté vegetal.

Almuerzo (mediodía)
De primero Sopa de Miso que es una sopa de verduras con algas y un condimento salado de soja.
De segundo se toma un plato combinado donde suele haber Arroz integral hervido con un trozo de alga Kombu y otra parte de proteína vegetal (legumbres, Seitán o gluten de trigo, Tofu o “queso” de soja, Tempeh o soja fermentada)
Como postre se puede tomar un poco de compota de manzana (la fruta siempre cocida) o un poco de pastel hecho con una base de copos de cereales o de sémola de maíz o de trigo (cous-cous) con gelatina de fruta hecha con alga Agar-agar.
Normalmente no se suele tomar postre sino una taza de té Bancha.

Merienda
Un té con unas galletas de arroz y un poco de mermelada o paté vegetal.

Cena
Una sopa (que puede ser de verduras con Shiitake, que es un hongo japonés, y daikon, que es como un nabo pero muy grande)
De segundo se suele tomar unas verduras al vapor o estofadas.
Si se tiene mucho apetito se puede acompañar con arroz o un poco de proteína.

Fuentes: En buenas manos / ABC

Dietas depurativas: ¿son realmente sanas?

octubre 10, 2011

Facilísimo.com / Natalia Plaza

Las dietas depurativas son conocidas por sus efectos en el organismo para eliminar toxinas y la pérdida de peso y volumen en cuestión de días, que esto conlleva. Sin embargo, ¿son verdaderamente sanos este tipo de métodos? ¿Es bueno para nuestro organismo alimentarse predominantemente de líquidos? Para dar respuesta a éstas preguntas, hemos hablado con algunos expertos en la materia y aquí tenéis los resultados.

¿En qué consisten estas dietas?

Las dietas depurativas o desintoxicantes pueden durar un sólo día o, incluso, realizarlas durante una semana completa. Su base reside en comer pocos alimentos sólidos e ingerir principalmente líquidos,la mayoría diuréticos, para ayudan a expulsar las toxinas. De esta manera, nuestro cuerpo se limpia por dentro.

El consumo de proteínas durante el periodo de duración de la misma es prácticamente inexistente, por lo que se recomienda realizarlas en días que no vayamos a realizar esfuerzos físicos. Este tipo de dietas son aconsejables después de periodos de grandes excesos, como la navidad o las vacaciones de verano. Aunque su finalidad no es adelgazar, es cierto que se pierde bastante volumen en pocos días, por lo hay personas que la usan con ese propósito.

Los expertos opinan

La nutricionista personal del Centro de adelgazamiento y nutrición Medicadiet, María López, afirma que “este tipo de tratamientos no tienen ninguna base nutricional y tampoco generan ningún beneficio probable”, sino que “es más bien todo lo contrario, ya que estaremos dejando de aportar durante días lo que nuestro organismo necesita para funcionar correctamente”. Por eso, desaconseja cualquier método que se base únicamente en el aporte de líquidos, ya que, según nos explica, “se puede generar una descompensación en el equilibrio de minerales, dando lugar a patologías relacionadas como, por ejemplo, con déficits en sodio o potasio”.

Asimismo, nos informa de que si generamos una situación de ayuno en nuestro cuerpo, ésta repercutirá en el comportamiento de su ritmo metabólico cuando volvamos a alimentarnos con normalidad, lo que puede generar situaciones de ansiedad no controlada hacia algún alimento. Por lo tanto, si nuestro objetivo es depurar el organismo, la nutricionista nos aconseja “una alimentación equilibrada basada, por ejemplo, en el aporte mayoritario de alimentos ricos en fibra y en antioxidantes y reduciendo el aporte de grasas”.

La dietista, nutricionista y especialista en nutrición, Nuria Pardillo, considera que estas dietas “son útiles para eliminar tóxinas y restablecer un equilibrio mínimo tras temporadas de un intenso desarreglo nutricional”. No obstante, afirma que “el máximo tiempo que se pueden hacer es de unas 36-48 horas y no más” ya que, “hay personas que lo hacen un día por semana para adelgazar o acelerar la pérdida de peso y, en ese caso, no sólo no es útil, sino que tampoco aconsejable”. Asimismo, añade que siempre deben realizarse bajo supervisión y nunca durante más de tres días.

El naturópata y jefe del área de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, señala que podemos llevar a cabo los régimenes depurativos siguiendo “procesos sanos y equilibrados, sin necesidad de acudir a terapias tan restrictivas y perjudiciales como las basadas en la exclusividad del Jarabe de Ágave, zumos, infusiones, etc.” El experto coincide con la dietista anterior en que deben estar en todo momento supervisados por un especialista y las aconseja porque “mejorarán nuestros problemas cutáneos, reducirán nuestra sensación de ansiedad, infecciones respiratorias, problemas digestivos, insomnio, dolor de cabeza, dolores musculares,etc.”

Eso sí, señala que para ello no hay que realizar aquellas estrictas centradas en líquidos, sino que debemos “evitar los fritos, las harinas refinadas, los lácteos, la sal, los hidratos fuera del desayuno (y dentro siempre integrales), los azúcares, los enlatados, congelados o envasados y los embutidos, mientras que tenemos que dejar de lado el tabaco, dormir entre 8 y 9 horas y beber únicamente agua”.

Igualmente, apunta que incluyamos “un par de frutas al día, preferiblemente ciruelas, cerezas, limón o manzana” y que “ comamos y cenamos verduras y unos 150 gramos de proteínas, como pescado, marisco, huevo, pollo…” y que intentemos “caminar una hora diaria y disfrutar del sol unas 4 o 5 horas al día. También menciona que la terapia de detoxificación puede acompañarse con productos homeopáticos, como la Nux Vómica o el Berberis. Por último, determina que, de esta manera, el régimen podría durar entre “una y dos semanas, coincidiendo con los cambios estacionales”.