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Dieta Keto: ¿comer más grasa para perder grasa funciona?

octubre 31, 2017

Los expertos en nutrición hablan acerca de la dieta que ha hecho perder más de 25 kilos a Kim Kardashian
TELVA, por Clara Sánchez de Ron
Esta nueva versión más saludable de la dieta Dukan o la dieta Atkins, la dieta keto o cetogénica vuelve a estar en el punto de mira entre los expertos en nutrición para adelgazar de forma más rápida. Desde que celebrities como Kim Kardashian o Mick Jagger alabaran las bondades de este sistema o plan de nutrición para perder peso y ganar energía, no ha hecho más que salir a debate. Varios expertos en nutrición analizan los pros y los contras de esta dieta tan controvertida.

La dieta keto o cetogénica vuelve a vivir su etapa más dorada. Sobre todo desde que Kim Kardashian contara sus bondades como el régimen por excelencia que le ha ayudado a perder más de 25 kilos con la ayuda de un médico profesional.

Hace unos años, algunas de sus versiones eran motivo de debate y de cómo podían poner en peligro tu salud como la dieta Dukan o la dieta Atkins. Sin embargo, la dieta keto difiere de sus antecesoras por varios motivos.

La dieta keto o cetogénica se centra en la ingesta de más alimentos ricos en grasas buenas y proteínas (pescado azul, aguacate, aceite de coco y de oliva) con una restricción de la ingesta de hidratos de carbono (cereales, azúcar, e incluso de mucha cantidad de verduras y frutas) con el objetivo de generar el proceso de cetosis en sangre similar al ayuno.

¿En qué consiste esa cetosis? Te preguntarás. En que las reservas de grasa de tu cuerpo se convierten en cetonas que a su vez alimentan a los músculos y al cerebro frente a los carbohidratos. ¿El resultado? La rápida quema de grasa y pérdida de peso exprés si la comparamos con otras dietas tradicionales.

En este sentido, la dieta keto tiene sus admiradores y detractores. Entre sus admiradores, se encuentran la experta en nutrición Susie Burrell, porque asegura que resulta idónea no sólo para adelgazar sino para reducir el picoteo de dulce, la inflamación cerebral y aliviar el dolor en personas con enfermedades crónicas.

“Durante la cetosis, hay una disminución en la producción y la utilización de glucosa y como consecuencia en la descomposición de las proteínas (que se encuentran en los músculos) son utilizados como energía”, asegura la también nutricionista de celebrities como Jessica Alba: Kelly Leveque a propósito de esta dieta. “Por lo tanto, tu cuerpo quema grasa sin sacrificar ningún músculo”, apostilla en defensa de la dieta keto frente a las dietas bajas en grasas. Y es por esta razón por lo que muchas personas se están apuntando a dietas cetogénicas para perder peso sin perder la masa muscular y acelerar su metabolismo.

¿Qué comer en la dieta keto?

La dieta cetogénica o dieta keto aboga por la ingesta de alimentos ricos grasas buenas del 60 por ciento al 75 por ciento (nueces, aceite de coco, aguacate, pescado azul…) combinada con ingredientes ricos en proteínas en un 15 o 30 por ciento y que los carbohidratos se limiten a hojas y verduras verdes sin exceder al 20 por ciento de las calorías ingeridas en cada ingesta.

Dieta Keto: ventajas e inconvenientes

Aunque la experta en nutrición Susie Burrell asegura que “no existen evidencias de que la dieta keto dañe seriamente la salud”, la dieta keto tiene sus pros y sus contras. Entre sus beneficios, se encuentra la reducción de los niveles de glucosa en sangre, mejorar dolencias como el hígado graso y la pérdida significativa de peso en menos tiempo. Sin embargo, el problema ocurre cuando la cetosis no se controla correctamente y las cetonas empiezan a dañar la masa muscular y a provocar otras alteraciones a nivel orgánico.

“Seguir esta dieta puede provocar a corto plazo mareo y dolor de cabeza, ya que nuestro cerebro necesita energía en forma de glucosa para funcionar; mal olor de aliento, orina y sudor debido al exceso de cuerpos cetónicos eliminados por estas vías de excreción; y estreñimiento severo, por la carencia de fibra”, apunta en contra de la misma, la nutricionista Andrea Marqués del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Entre otros de sus inconvenientes es que puede desencadenar piedras en el rinón, aumentar los niveles de acidez en sangre, pérdida de masa muscular… así que conviene tomar tus precauciones consultando a tu médico y no seguir esta dieta a la ligera.

Sin embargo, Julia Jiménez, nutricionista de Neolife, asegura que la dieta keto sí es eficaz para tratar dolencias como la epilepsia, el Alzhéimer e incluso el cáncer. “Las células dependen de la respiración celular como fuente de energía y durante periodos de privación de alimentos o en ausencia de glucosa, estas células también pueden recurrir a la cetosis como fuente de energía adicional. Las células malignas y tumorales no pueden servirse de la cetosis para obtener energía porque carecen de la capacidad de utilizar los cuerpos cetónicos y dependen en gran medida de la glucólisis para la producción de energía, incluso en estados elevados de oxígeno” asegura en defensa de la misma.

Dicho de otro modo, porque la dieta keto logra este estado metabólico, bien por un aporte insuficiente de alimentos porque la cantidad de energía de la dieta es menor que la requerida, bien por una restricción de alimentos ricos en azúcares eliminando o restringiendo los carbohidratos y aumentando el consumo de alimentos ricos en proteínas o en grasas. Así que es cierto que la dieta keto promete adelgazar, combatir el acné, mejorar la salud cardiovascular y hasta equilibrar los niveles hormonales… pero es imprescindible seguirla con la ayuda de un profesional.

Un menú tipo de la dieta keto

Desayuno: Huevos revueltos con aceite de coco o mantequilla o un café con un poro de leche desnatada y un toque de aceite de coco o ghee.

Comida: Pechuga de pollo con mantequilla de hierbas y verduras a ser posible de hoja verde o una ensalada de atún con queso.

Cena: Una hamburguesa de queso baja en hidratos de carbono o un filete de ternera y aguacate.

Ten en cuenta de que la dieta keto no es para ti si no estás preparado para dejar de comer pan, cereales o grandes cantidades de frutas y verduras o azúcar durante un largo período de tiempo. Aunque, todo hay que decirlo, algunas de sus recetas son de lo más apetitoso como un plato de atún con queso, aguacate y salsa de tomate pero no es nada fácil restringir los carbohidratos de tu dieta todos los días y es más complicado de lo que pueda parecer.

Y ten en cuenta que las dietas cetogénicas utilizan alimentos ricos en grasas como nueces, aguacate, aceite de oliva, de coco, pescados grasos y queso para reemplazar los hidratos de carbono.

Así que ya sabes, nada mejor que ponerte en manos de un experto para poderla llevar a cabo con suplementos que preserven tu salud y no dañar tu sistema digestivo ni tu metabolismo.

Y es sumamente necesario que la dieta esté regulada, guiada y estructurada por médicos especialistas. “Esta dieta no es para tomarse a la ligera y hay profesionales de la salud que trabajan específicamente en ella”, dice el profesor Thomas Seyfried, de la Universidad de Boston.

Sin embargo, otros expertos siguen incidiendo en que, para que nuestro cuerpo funcione correctamente, necesitamos ingerir grasas (buenas) todos los días. Ayuda a que tengamos energía pero también (y aunque parezca paradójico) a perder peso y a una mejor absorción de nutrientes y vitaminas.

Dieta ‘anticáncer’, timo asegurado

noviembre 28, 2016

La dieta alcalina (la del agua con limón) promete ‘limpiar’ el organismo y ser un antídoto contra los tumores. Le contamos qué tiene de cierto

El País, por Ángeles Gómez López

1479127467_399312_1479229465_noticia_fotogramaDe la alcachofa, del bocadillo, de la cerveza, de la piña… La lista de dietas es casi infinita y elegir la más eficaz puede convertirse en una tarea tan compleja como enfrentarse a uno de los desafíos matemáticos del milenio. El truco para no sucumbir es simplificar (como nos enseñaron en el colegio para resolver los problemas), que trasladado al universo de las dietas equivale a dos principios fundamentales: casi todos estos planes alimenticios carecen de evidencia científica que los respalde, y la velocidad con la que pasan de moda es equivalente a la velocidad de la luz. Un momento, entonces, ¿por qué la dieta alcalina lleva captando la atención del personal desde el siglo XX? ¿Es acaso un acierto?

Este modo de alimentación, también conocido como la dieta del pH, se construye sobre la creencia de que ciertos alimentos afectan a la acidez de los fluidos corporales. Asume que el cuerpo humano es ligeramente alcalino (el valor del pH oscila entre 7,35 y 7,45), pero sostiene que su grado de acidez varía por el efecto de lo que comemos, provocando un aumento (pH por debajo de 7) o justo lo contrario, es decir, alcalinizando el cuerpo (pH superior a 7). Un incremento de la acidez favorece, según sus defensores, el desarrollo de enfermedades tan habituales como el cáncer, la obesidad o los trastornos cardiovasculares y acelera el envejecimiento. ¿Y qué alimentos empujan a este estado? Las carnes, el pescado, los huevos, los lácteos, los cereales y el alcohol (contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH), cuyo consumo animan a minimizar. En el polo opuesto, frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ricos en minerales y responsables de la alcalinización del organismo. La reivindicación de estos alimentos (similares a los de la dieta mediterránea) ha sido su tabla de salvación, aquello que ha permitido que la dieta alcalina gane en adeptos a la Dukan u otros disparates similares. Pero sus argumentos juegan en la misma líga psuedocientífica.

Esa ciencia en la que se apoya la importancia del equilibrio ácido-base en nuestro cuerpo es uno de los pilares sobre los que el americano Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), ha levantado un próspero negocio, con centro monográfico incluido, ubicado en California. Sin embargo, le ha valido la crítica de la comunidad científica internacional, y alguna que otra demanda en tribunales. Conceptos como “limpiar el organismo con la alimentación”, que este doctor enarbola, resultan poco rigurosos. “No somos piscinas, sino personas. Y afortunadamente tenemos órganos, como los riñones o el hígado, que trabajan en filtrar y mantener nuestro cuerpo como debe”, contó a BuenaVida el nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, sostiene que Richard O. Young, gurú de la dieta alcalina, ofrece, además, esperanzas falsas sobre determinadas enfermedades, “y eso no es ético desde el punto de vista un profesional de la salud”.

Afirmar que “la dieta alcalina garantiza que el pH de la sangre sea óptimo” es el primer gran error que señalan sus detractores. “El pH de la sangre se mantiene en unos límites muy estrechos y nuestro organismo tiene sistemas de regulación del equilibrio ácido-base para que no se produzca ni acidosis (pH menor de 7,35) ni alcalosis (pH superior a 7,45), porque que ocurriera supondría una importante amenaza para la salud humana”, explica la endocrinóloga Nieves Palacios, del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). Por tanto, pretender alterar el pH sanguíneo a través de la alimentación es poco realista. Lo que sí se puede hacer es alcalinizar o acidificar la orina, por ejemplo, a través de la dieta o con medicamentos (bajo supervisión médica, es una práctica habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario).

“Alcalinizar el organismo” es otro término confuso, pues a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento: la piel es ácida (pH de 4 a 6,5) para protegernos de infecciones; el estómago es muy ácido (pH de 1,35 a 3,5) para la digestión de los alimentos; la bilis es alcalina (pH 7,6-8,8) para neutralizar los ácidos del estómago y el flujo vaginal es también ácido (pH 4,7) para impedir el crecimiento de gérmenes, según datos publicados en Journal of Enviromental and Public Health. Sin embargo, el aspecto más polémico de la dieta alcalina es su asimilación como antídoto para las personas con cáncer, ya que puede impulsar a algunos afectados a abandonar los tratamientos convencionales (quimioterapia) con la esperanza de controlar la enfermedad a través de la alimentación. Para evitar situaciones dramáticas, el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.

Por si aún quedaran dudas, ningún estudio ha podido probar hasta hoy los beneficios para la salud de la dieta alcalina. Pero, ¿alcalinizar el organismo trae consigo alguna ventaja aislada? Si el objetivo es perder peso, los defensores del pH básico afirman que este es el camino. En su página web, la empresa Alkalinecare (parte interesada, pues vende productos de esta opción alimenticia) atribuye el sobrepeso a la acidez producida por la dieta y sostiene que la grasa es la respuesta del organismo para proteger la sangre del exceso de acidez. Para revertir la acidez y perder peso, sostienen, es necesario una buena hidratación (“beber mucha agua neutraliza y diluye los ácidos metabólicos”); una correcta nutrición con predominio de alimentos verdes; remineralización con agua alcalina y verduras, algas, legumbres y frutos secos, y, finalmente, desintoxicar el organismo con alimentos alcalinizantes (todo tipo de frutas) y zumos verdes, caldos vegetales y la ingesta habitual de un vaso de agua con limón en ayunas. De nuevo, ni rastro de evidencia, como indica Rubén Bravo, quien continúa: “Uno de los mayores defectos de esta dieta es que es muy restrictiva, porque retira las proteínas de origen animal y con ella se perderá masa muscular”. Con todo, este especialista sí reconoce algún aspecto positivo de esta dieta, que es su fomento del consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como su llamada a retirar los azúcares refinados.

Otro supuesto beneficio que enarbolan sus defensores es que la alcanilización es buena para los deportistas, pero la doctora Nieves Palacio vuelve a ponerlo en jaque. “Tomar frutas y verduras, que son alcalinizantes, es positivo, pero no lo es excluir alimentos que necesitan los deportistas (como son los hidratos de carbono simples y complejos o proteínas), ni tampoco disminuir la cantidad de calorías”, detalla la endocrina del AEPSAD.

El argumento a favor de alcalinizar a los deportistas se basa, según Palacios, en que el deporte exige un esfuerzo físico intenso que “puede provocar cierta acidosis por la degradación anaeróbica de la glucosa y producción de ácido láctico”. Se trata “de una ligera acidosis que causa fatiga muscular”, de la que el deportista se recupera con una pequeña pausa. “La fatiga es, en cierto sentido, un mecanismo de defensa para no continuar y no provocar más acidosis”, insiste. En esta situación, “los deportistas toman sustancias alcalinizantes [como bebidas específicas]”, una práctica que, ciertamente, es “de sentido común”, pero puntualmente y sin especial relevancia.

¿Y para combatir el estrés? Los defensores de la dieta del pH la abanderan como un impulso hacia la vida calma. Pero, ¡sorpresa!, tampoco hay estudios que lo refrenden. Así las cosas, si la dieta perfecta no existe, la alcalina dista la que más de serlo, pues se trata de un lobo con piel de cordero que sobrevive año tras años gracias a su reivindicación de frutas y verduras. Exactamente igual que la dieta mediterránea, que, por contra, sí se aproxima a la excelencia, según ilustran numerosos estudios, pero apuesta por lo verde sin aferrarse a la mentira del ph.

Dietas hiperproteicas o proteinadas para adelgazar: innecesarias y arriesgadas. Dieta Dukan y método PronoKal® como ejemplo

octubre 25, 2012

Autores: Julio Basulto Marset, Maria Manera Bassols y Eduard Baladia Rodríguez

Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas. Barcelona. España. FMC. 2012;19(7)411-8. Trabajo íntegro publicado.

  • El libro No consigo adelgazar, basado en un método inventado por Pierre Dukan, ha ocupado los primeros puestos de ventas de “no ficción” en 2011. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad considera que dicho método es ineficaz, fraudulento, ilegal y arriesgado.
  • ¿Por qué las dietas proteinadas, que se autopresentan como un método eficaz para adelgazar, están desaconsejadas por el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, por la Organización de Consumidores y Usuarios y por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición?
  • Las dietas o métodos para adelgazar que cuentan con el reclamo de la palabra “proteína” pueden inducir a error al paciente con exceso de peso. No hay evidencias que señalen que la proteína tiene efectos positivos a medio-largo plazo en el control de peso.
  • La creencia popular (también arraigada entre no pocos profesionales sanitarios) de que la proteína es saciante y conserva la masa magra en la pérdida de peso no se sostiene en evidencias sólidas.
  • Es habitual perder peso de manera rápida mediante cambios drásticos y a menudo poco convencionales en la manera de alimentarse, lejos de una dieta saludable. Esto suele ser la norma, pero debería evitarse por ser arriesgado e ineficaz a medio-largo plazo.

 Ansia de proteína

 “A mi amada y cariñosa esposa Verónica, que en todo mo­mento me ha proporcionado un infalible alimento emocio­nal, intelectual, espiritual y bajo en hidratos de carbono”. Es la dedicatoria de La nueva revolución dietética del Dr. At­kins, uno de los libros más vendidos en relación con el con­trol de peso1. En 2004, aproximadamente 2 de cada 10 ame­ricanos había seguido la dieta Atkins2. El libro de este autor promueve una altísima ingesta de proteína (“done sus ali­mentos altos en hidratos de carbono a un comedor benéfico, y llene su nevera y su despensa con sus alimentos ricos en proteínas preferidos”) y asegura ser “el programa más pro­bado, efectivo y seguro para adelgazar y no volver a engor­dar” (sic). Atkins preconizó, desde 1970 hasta su muerte (en 2003, con un exceso de peso que desacreditaba sus categóri­cas afirmaciones), la ingesta de proteína como clave de la pérdida de peso. Algo que sigue de moda. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó en su libro El reto de la obesidad en la Región Europea de la OMS y estrategias de respuesta, publicado en 2007, que: “Las dietas ricas en pro­teína y pobres en carbohidratos son, actualmente, elecciones muy populares en lo que respecta a la pérdida de peso”. Aunque también afirmó que: “Su popularidad no se sostiene en las evidencias de su eficacia y de su seguridad a largo plazo”, que “no existen datos disponibles para evaluar la pérdida y el mantenimiento de peso a largo plazo”, y que “su perfil de seguridad tanto a corto como a largo plazo es con­fuso”3. ¿Por qué las dietas con la palabra proteína están de mo­da? ¿Acaso nos falta proteína? ¿Tomamos demasiados car­bohidratos? La ingesta de proteína en España cubre el 173% de las recomendaciones en varones de 20 a 39 años, y el 228% en mujeres de la misma edad4. Como las recomen­daciones de proteínas, a diferencia de las necesidades, se estiman al alza para evitar los posibles riesgos de su défi­cit5, nuestra ingesta proteica será sin lugar a dudas muy su­perior a las necesidades. Es cierto que no se ha establecido un límite superior de ingesta para las proteínas, pero tam­bién es cierto, tal y como señaló el Instituto de Medicina de Estados Unidos cuando estableció las ingestas dietéticas de referencia para proteínas (2005), que “eso no significa que no exista un potencial de efectos adversos resultante de in­gerir una alta cantidad de proteínas a partir de alimentos o suplementos”6. En España, los alimentos que más contribu­yen a nuestra ingesta proteica son los cárnicos y derivados7. En este sentido, mientras que la Sociedad Española de Nu­trición Comunitaria sugiere una ingesta media de carne de entre 43 y 71 g/día, nuestra ingesta real asciende a 179 g/día: del 252 al 416% de dichas recomendaciones7,8. Sin duda es recomendable, tal y como señalan Varela-Moreiras G et al, “disminuir la proporción de proteína animal en la ingesta proteica total”7. El antropólogo Marvin Harris hizo una de­liciosa reflexión en su libro Bueno para comer sobre nues­tra avidez de proteína al describir cómo una notificación del Gobierno polaco que restringía un 20% el suministro de carne generó en 1981 un alud de protestas que obligó al Go­bierno a declarar la ley marcial: “¿Por qué viven los polacos y otros pueblos de la Europa Oriental obsesionados por el espectro de unos mostradores sin rastro de jamón o de sal­chichas? […] ¿Es su dieta deficiente en calorías o proteínas? Según las últimas recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura/OMS, un varón adulto que pese 80 kilos necesita unos 60 gramos de proteínas por día. En 1980, los polacos obte­nían no ya 60, sino más de 100 gramos diarios […] las gen­tes se desesperan cuando escasea algo que muchos exper­tos en nutrición consideran un lujo y otros condenan cada vez más por estimarlo perjudicial para la salud”9. En cuan­to a los carbohidratos, nuestra ingesta cubre aproximada­mente el 41% de la energía de la dieta7, es decir, está por debajo de las recomendaciones establecidas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (45-60%)10 o la OMS (55-75%)11.

Dieta Dukan: fraudulenta, ilegal, ineficaz y peligrosa

Tal y como hemos visto, no parece existir un motivo para que nos ofusquemos en ingerir más proteínas y menos car­bohidratos (complejos, se entiende). Pero sí lo hacemos, so­bre todo si queremos perder peso. Es probable que por ello uno de los libros más vendidos en 2001 (no ficción) sea No consigo adelgazar, libro escrito por un autodenominado “ex­perto en nutrición” llamado Pierre Dukan, que promueve pa­ra adelgazar, entre otros sinsentidos (como chupar hielo o ducharse con agua fría), una altísima ingesta de cárnicos12. El más reciente Consenso para la prevención y el tratamien­to de la obesidad de la Federación Española de Sociedades de Alimentación, Nutrición y Dietética (FESNAD), que ha contado con la colaboración de la Agencia Española de Se­guridad Alimentaria y Nutrición, no sólo no avala la capaci­dad adelgazante de las proteínas, sino que señala claramente que “el elevado consumo de carne y productos cárnicos po­dría incrementar la ganancia de peso y el perímetro abdomi­nal (evidencia nivel 2+)”13. Un estudio no revisado en dicho Consenso, por su reciente aparición, también asocia la ma­yor ingesta de proteína animal con un incremento en el ries­go de ganancia de peso a largo plazo14. Sea como fuere, la dieta Dukan ha sido recientemente calificada como fraudu­lenta, ilegal e ineficaz para adelgazar y arriesgada para la sa­lud por parte de la Asociación Española de Dietistas-Nutri­cionistas en un documento refrendado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad15. Fraudulenta por­que cumple las características que definen a las llamadas dietas milagro. Ilegal porque incumple el Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto, que prohíbe cualquier clase de publicidad o promociones de productos, materiales, sustan­cias o métodos que sugieran propiedades específicas adelga­zantes o contra la obesidad que proporcionen seguridades de alivio o curación cierta, que utilicen el término “natural” co­mo característica vinculada a pretendidos efectos preventi­vos o terapéuticos, que atribuyan a determinadas formas, presentaciones o marcas de productos alimenticios de consu­mo ordinario concretas y específicas propiedades preventi­vas, terapéuticas o curativas, o que pretendan aportar testi­monios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo. Todo ello es publici­tado por el método Dukan. No sirve para adelgazar porque el único estudio publicado sobre este método revela que el 75% de sus seguidores recupera el peso perdido al cabo de dos años (lo que provoca, entre otros riesgos, una dificultad para perder peso con éxito). El fallo de la dieta causa, ade­más, un sentimiento de culpa en el 60% de las personas16. Y puede perjudicar a la salud porque el incremento en la inges­ta de proteínas de origen animal (por ejemplo, carne roja), algo que muy probablemente ocurre en los seguidores de es­te tipo de dietas, no sólo a corto plazo, sino también a medio o largo plazo, se asocia a un claro aumento en el riesgo de diabetes tipo 217,18 y de mortalidad total19-21, entre otros riesgos potenciales, tal y como se detalla más adelante.

Dietas proteinadas: innecesarias y arriesgadas. PronoKal® como ejemplo

Varias de estas características podrían aplicarse también a las dietas autodenominadas proteinadas. La acepción “dieta proteinada” no aparece definida en ningún tesauro, manual, guía o consenso de obesidad, razón por la que resulta espe­cialmente difícil analizar este tipo de dietas. No es de extra­ñar que la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición señale, al referirse a la dieta proteinada, que “no existe fun­damento científico para esta dieta”22. Un ejemplo de ellas es PronoKal®. Nos centraremos en ella porque es sobre la que más consultas recibimos por parte de los/las asociados/as de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas. El auto­denominado método PronoKal®, desaconsejado por la Orga­nización de Consumidores y Usuarios23 y por los firmantes de este artículo (Grupo de Revisión, Estudio y Posiciona­miento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionis­tas)24, asegura que, gracias a él y a sus productos “se pierde localmente donde más grasa se tiene” (tabla 1). Jamás he­mos tenido constancia de un método de pérdida de peso que ejerza semejante proeza, y no hemos hallado en la literatura especializada indicios de que ese efecto pueda ocurrir. En cualquier caso, la etapa de adelgazamiento del método Pro­noKal® (“cuya duración varía según el peso que se precisa perder” y en la que “se elimina hasta el 80% del sobrepeso gracias a la combinación de los productos PronoKal® con los alimentos permitidos”) se basa, tal y como recoge su pá­gina web25, en la ingesta del 100% de las necesidades (que no recomendaciones) de proteína, pero el 30,5, el 25 y el 8,5% de las necesidades (de nuevo conviene diferenciar este término de la palabra recomendaciones) de energía, carbohi­dratos y grasas, respectivamente. La cobertura del 25 y del 8,5% de las necesidades de carbohidratos y grasas, respecti­vamente, puede tener consecuencias nefastas sobre la sa­lud3,5,6,8,10,11,23,26,27. Aunque PronoKal® argumente que esta fase de restricción severa de los carbohidratos es corta (la duración, como se ha indicado anteriormente “varía según el peso que se precisa perder”), la realidad es que los pacientes acaban interpretando, según nuestra experiencia, que la pér­dida de peso pasa necesariamente por dicha restricción. Ello puede confundir a la población, tal y como reflejó un ensayo aleatorizado y controlado con 4.320 voluntarios que evaluó el efecto de las declaraciones tipo “bajo en carbohidratos” en las percepciones de los consumidores sobre la el índice de salud de productos alimentarios, y sobre su ayuda en el control de peso28. También se acaba interpretando, muy probablemente, que la pérdida de peso requiere un aumen­to en la ingesta proteica. Si bien PronoKal® no se autocla­sifica en su página web como dieta hiperproteica (es más, PronoKal® critica tales dietas porque “pueden llegar a so­brecargar el metabolismo”25), dicha empresa incluye en su sección “Noticias”, notas de prensa de diferentes medios de comunicación que hacen alusión a la alta ingesta protei­ca como clave del método PronoKal®, tal y como detalla la tabla 229.

PronoKal® propone perder peso rápidamente, algo no sólo desaconsejable30, sino que predispone al llamado efec­to yoyó o weight cycling, que a su vez incrementa el riesgo de mortalidad26,27. Se podría considerar fraudulenta, ya que promete eficacia en el control de peso corporal, “los pro­ductos PronoKal® te ayudarán a conseguir el peso que de­seas” (tabla 1), cuando ninguna de las bases de datos cientí­ficas españolas o internacionales (Elsevier, Excelenciaclinica.net, Guías de práctica clínica en el Sistema Nacional de Salud, Scielo, Scirus, ScienceDirect, clinicaltrials.gov, PubMed, etc.) contiene ensayos clínicos en humanos que hagan referencia al método PronoKal®. Numerosas afirma­ciones publicitadas por PronoKal® inflingen potencialmen­te la legislación, tal y como se detalla en la tabla 1. Y po­dría suponer un riesgo para la salud, además de por los riesgos comentados anteriormente sobre el hipotético exce­so de ingesta de proteínas (producido por la interpretación que hace la población, o los medios de comunicación [tabla 2] de este tipo de métodos: “A más proteína, más pérdida de peso”28), y además de por los riesgos asociados a la rápida pérdida de peso30, debido a que no existen datos que permi­tan concluir que dicho método cumple los preceptos esta­blecidos por los consensos nacionales o internacionales de tratamiento de la obesidad, como el reciente consenso FESNAD-Sociedad Española para el Estudio de la Obesi­dad (tabla 3)13. Las dietas muy bajas en calorías (es el caso de toda dieta que, como ocurre en la etapa de adelgazamiento del método PronoKal®, cubra solamente el 30,5% de las necesidades energéticas) se han asociado a muerte súbita por arritmia cardíaca, inflamación hepática, fibrosis portal y cálculos biliares26,27. El reciente consenso FESNAD-Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, mencio­nado anteriormente, coincide con este particular al señalar que “las dietas de muy bajo contenido calórico presentan un mayor riesgo de efectos adversos que las dietas de bajo contenido calórico (nivel de evidencia 1-)”. Acerca de su eficacia, dicho consenso indica que “a largo plazo (superior a un año), estas dietas no originan una mayor pérdida pon­deral que las dietas de bajo contenido calórico (nivel de evidencia 1+)”13. PronoKal® asegura que existe un control médico en el proceso, pero creemos que dicho control no tiene sentido si no se demuestra previamente una eficacia en la pérdida de peso, a largo plazo, que justifique los ries­gos detallados. En todo caso, una dieta muy baja en calo­rías se reserva (siempre bajo control médico) para pacientes con obesidad severa (índice de masa corporal superior a 35) y comorbilidades asociadas en que esté justificada la pérdi­da rápida de peso3, como en el preoperatorio de la cirugía bariátrica en los pacientes con esteatosis hepática y aumen­to del riesgo quirúrgico13. Así, consideramos injustificado el reclamo que aparece en la página web de Pronokal®, asegurando que dicho método es “el adecuado para co-rregir casos de un ligero sobrepeso hasta una obesidad severa”25. 

Las dietas autodenominadas proteinadas se suelen basar en la ingesta de preparados comerciales que sustituirán a la ingesta habitual durante un cierto período de tiempo. Noso­tros entendemos, en línea con la opinión del Comité de Nu­trición de la Asociación Americana del Corazón31 o del Sis­tema Nacional de Salud de Estados Unidos30, que los cambios drásticos en los patrones de alimentación no educan para mantener el peso perdido y pueden impedir, además, la adquisición gradual de los cambios en el comportamiento alimentario necesarios para el éxito a largo plazo en la pérdi­da de peso. Asimismo, suele existir una alta tasa de abando­no en los consumidores de este tipo de dietas, que podría re­flejar el aburrimiento y el cansancio de ingerir preparados comerciales32. Debemos focalizarnos en cambios a largo plazo en el estilo de vida de nuestros pacientes con obesi­dad, en vez de en enfoques rápidos y a corto plazo27. 

Proteína, saciedad y conservación de la masa magra

Uno de los reclamos más habituales de las dietas hiperpro­teicas es que la proteína es saciante. El libro No consigo adelgazar, mencionado anteriormente, indica: “Después de dos o tres días de una alimentación limitada a proteínas pu­ras, el hambre desaparece por completo”. Pese a que se ha sugerido que el mayor consumo de proteínas podría incre­mentar la saciedad a corto plazo y, por lo tanto disminuir, teóricamente, la ingesta energética33,34, numerosos estudios no sustentan esta hipótesis35-38. De hecho, la Autoridad Eu­ropea de Seguridad Alimentaria indica: “No se ha estableci­do una relación causa-efecto entre la ingesta dietética de proteína y un incremento sostenido en la saciedad que con­duzca a una reducción en la ingesta energética”39. Otro re­clamo es que conservan la masa magra. Si bien durante una dieta hipocalórica es recomendable que la ingesta proteica esté por encima de 1,05 g/kg para conservar la masa ma­gra13, esto es algo que se cumple sobradamente en práctica­mente todas las dietas hipocalóricas estándar40.

Riesgos de las dietas hiperproteicas o proteinadas

Las dietas hiperproteicas o proteinadas comparten una serie de riesgos potenciales: debilidad, riesgo de fractura ósea, ganancia de peso a largo plazo, síndrome metabólico, daño renal, desórdenes gastrointestinales, pérdida de la autoesti­ma, depresión y alteraciones en el comportamiento alimen­tario26,41-43. La Sociedad Española de Endocrinología y Nu­trición señala al respecto de la dieta proteinada que “es absolutamente desaconsejable”, ya que obliga al organismo “a consumir sus propias reservas, primero de glúcidos y más tarde de lípidos”, y porque “pueden aumentar peligro­samente los niveles de ácido úrico y creatinina (fallo re­nal)”22. La Organización de Consumidores y Usuarios opi­na de manera similar23. Sean hiperproteicas o proteinadas, estas dietas deben contraindicarse en niños o adolescentes, mujeres en edad fértil, embarazadas, lactantes, ancianos o personas que padezcan o con riesgo de padecer: alteracio­nes hormonales, psicológicas, renales, cardíacas, óseas o hepáticas8. Si son muy bajas en calorías (por ejemplo, la etapa de adelgazamiento del método PronoKal®), también deben contraindicarse en las situaciones descritas en la tabla 413.

Dieta Dukan y método PronoKal®: ¿válidos para el tratamiento de la obesidad?

Las solemnes afirmaciones de rigor y ciencia (método Pro­noKal®) o de eficacia garantizada en el control de peso cor­poral (dieta Dukan) deben ser contrastadas con las nueve condiciones que debe cumplir, según el más reciente consen­so FESNAD-Sociedad Española para el Estudio de la Obesi­dad, todo tratamiento dietético destinado a tratar la obe-sidad. Al hacerlo (tabla 3)13, apreciamos la ausencia de datos que permitan concluir que la dieta Dukan o el método PronoKal® se acomoden a dichas condiciones.

Reflexiones finales

La Alianza de Ciencias de los Alimentos y de la Nutrición (Food and Nutrition Science Alliance), que engloba 7 socie­dades profesionales científicas de Estados Unidos (Ameri­can College of Nutrition, American Dietetic Association, American Society for Clinical Nutrition, American Society for Parenteral and Enteral Nutrition, American Society of Nutritional Sciences, Institute of Food Technologists y So­ciety for Nutrition Education) enumera diez banderas rojas que permiten identificar a la junk science (ciencia basura) en relación con la nutrición humana y dietética. Deberíamos te­nerlas en mente siempre que se nos plantee cualquier méto­do, sistema o dieta que prometa pérdidas de peso rápidas, exitosas, garantizadas y sin riesgo alguno44,45:

1) Recomendaciones que prometen un éxito rápido.

2) Advertencias alarmistas de peligro sobre un determina­do producto (por ejemplo, “el pan engorda”) o régimen (por ejemplo, “la dieta occidental produce cáncer”).

3) Declaraciones que suenan demasiado buenas como para ser ciertas.

 4) Conclusiones simplistas extraídas de un estudio cientí­fico complejo.

 5) Recomendaciones basadas en un único estudio.

 6) Afirmaciones refutadas por organizaciones científicas de gran reputación.

 7) Listas de alimentos buenos y malos.

 8) Recomendaciones encaminadas a la venta de un pro­ducto.

 9) Recomendaciones basadas en estudios sin revisión por pares (peer reviewed).

 10) Recomendaciones a partir de estudios que ignoran di­ferencias entre individuos o grupos. 

También debemos tener presentes cuatro citas clarificadoras en relación con la prevención o el tratamiento de la obe­sidad. La primera es de la OMS. En el libro mencionado anteriormente, señala: “Las dietas ricas en carbohidratos desempeñan un papel central en el control del sobrepeso y de la obesidad”3. La segunda procede de las últimas guías dietéticas de Estados Unidos, que contaron con la asistencia de la Colaboración Cochrane46: “Existen evidencias sólidas y consistentes que señalan que cuando se controla la ingesta calórica, la proporción de macronutrientes de la dieta no está relacionada con la pérdida de peso”. Y las dos últimas provienen del reciente consenso de la FESNAD-SEEDO mencionado anteriormente: “En el tratamiento de la obesidad no se recomienda inducir cambios en la proporción de proteínas de la dieta (grado de recomendación A)”, y “las dietas con mayor contenido de hidratos de carbono complejos (≥ 50% del aporte energético total, aproximadamente) se asocian con índices de masa corporal más bajos en adultos sanos (nivel de evidencia 2+)”13.

Finalizamos con una última reflexión: el alimento emocional, intelectual y espiritual que proporcionó en todo momento Verónica a su marido (el Sr. Atkins) debería haber si­do, en nuestra opinión, “rico en hidratos de carbono complejos”.

 Conflicto de intereses

 Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de inte­reses.

 Agradecimientos

 Los autores agradecen los comentarios al manuscrito recibi­dos por parte de los dietistas-nutricionistas Pilar Amigó, Ol­ga Ayllón, Violeta Moizé, Juan Revenga y Giuseppe Russoli­llo, del investigador social Juanjo Cáceres, del médico especialista en farmacología clínica Alexis Rodríguez.

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Dukan dice que los obesos son enfermos mentales

agosto 28, 2012

La Gaceta
// – El presidente galo, la Duquesa de Cambridge y Carole Middleton han seguido su dieta.
– El doctor Pierre Dukan, archiconocido creador del plan de pérdida de peso que lleva su nombre, considera que la obesidad “es un problema mental”, y afirma que siente lástima por las personas que la sufren.

En este sentido, Dukan señala en declaraciones al periódico británico “Mail on Sunday” recogidas por “The Telegraph” que “nunca he visto a un obeso que diga: “estoy mentalmente sano”. Además, el doctor señala que “sufre por ellos”, y que le gustan los obesos “porque no están realmente enfermos, como si tuvieran cáncer, pero sienten que están marginados de la sociedad. Quiero ayudarles”.

El doctor Pierre Dukan, cuyo plan para perder peso ha sido seguido, entre otros, por François Hollande y Carole Middleton, afirma que siente “lástima” por las personas con exceso de peso.

Dietista de la Duquesa de Cambridge

Dukan también reveló que envió a Catalina de Cambridge un ejemplar de sus libros de dietas cuando supo que la duquesa estaba siguiendo su plan de adelgazamiento.

La Dieta Dukan se basa en consumir elevadas cantidades de proteínas y pocos carbohidratos. Dicha dieta es muy controvertida y ha sido criticada por expertos de todo el mundo. La Asociación Británica de Dietética considera que tras ella “no hay ninguna evidencia científica sólida”, al tiempo que el Instituto “Pasteur” francés señala que puede provocar serios desórdenes nutricionales.

Los expertos no comparten su opinión

Para Ruben Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, le parece “una falta de respeto y una nueva demostración de las carencias formativas de éste galo, pues confunde el concepto de trastorno con el concepto de enfermedades”, aunque reconoce que es cierto que muchos pacientes que padecen obesidad “traen asociado algún trastorno alimenticio como la ansiedad o la bulimia”.

Bravo añade que “si el Sr. Dukan intentaba atraer nuevos adeptos hacia su doctrina, con éstas declaraciones tan desafortunadas ha conseguido todo lo contrario” pues varias organizaciones internacionales como el Instituto Pasteur, la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, la Organización de Consumidores y Usuarios e incluso el Ministerio de Sanidad y Consumo, han tachado su método de “peligroso para la salud y fraudulento”.

“La dieta Dukan se inventó hace ya 30 años”

agosto 26, 2011
El planteamiento hiperprotéico del médico francés se usaba con enfermos psiquiátricos
 
MARCOS SUEIRO | El Xornal de Galicia
El médico francés Pierre Dukan ha conseguido situar sus libros entre los más vendidos del mundo y ser conocido en más de 20 países. No es fácil alcanzar este nivel de popularidad, sobre todo cuando de lo que se habla es de medicina. Dukan lo ha logrado gracias a su revolucionario método para perder peso. Aunque proviene del mundo de la psiquiatría, su especialidad ha derivado hacia la dietética y la nutrición. La razón fundamental es que ha patentado un expeditivo método para adelgazar rápidamente y con unos resultados visibles que satisfacen a sus pacientes. Todo se encuentra publicado en un libro que contiene las claves para, en cuatro fases distintas, perder la grasa y preparar al cuerpo para un nuevo metabolismo.

El francés Dukan tiene el aval de los resultados visibles y el respaldo de estrellas mediáticas que prestan su imagen para apoyar sus prácticas. Además ocupa portadas en los periódicos más prestigiosos y en las revistas más vendidas. Sin embargo a su revolucionario sistema empiezan a surgirle algunos detractores y sus tratamientos son cuestionados desde la propia ciencia médica que advierte de que puede haber riesgo para la salud.

El sistema para adelgazar ideado por Dukan se basa en un cambio en los hábitos alimenticios Se trata en la primera fase de consumir solo proteínas y olvidarse de los hidratos de carbono. En su libro Diccionario de dietética y nutrición esboza las claves para conseguir el milagro y las pautas alimenticias que hay que seguir. A los diez días de cumplir con la nueva norma hay que acudir al médico. Advierte de que la perdida de peso debe ser controlada.

Sus seguidores lo confirman y no dudan en considerar al doctor una auténtica autoridad en la materia. Jaime Rego, un coruñés, de 38 años es el ejemplo. Tras padecer una enfermedad debía eliminar grasas. Su médico le aconsejó, tras experimentarlo previamente, que comprase el manual y que probase. Rego aceptó el reto y adelgazó: “Eliminé el pan, las patatas y la pasta, pero comí carne, pescado y verdura, en realidad, lo que siempre se ha hecho”.

La infalibilidad de la propuesta adquiere así categoría pero el problema viene después. El paciente Rego lo niega, pero otros médicos nutricionistas y la propia Organización de Consumidores y Usuarios afirman que hay trampa.

RECELOS ENTRE LOS MÉDICOS

José María Castro trabaja con los trastornos de la alimentación. El facultativo confiesa a Xornal de Galicia que “el sistema del colega francés se inventó hace 30 años para los pacientes con algún trastorno psiquiátrico”. Años más tardes se recuperó y fue Dukan quien lo hizo popular con una campaña extraordinario de marketing, explica Castro.

Los peligros de esta dieta son muchos para el médico gallego. José María Castro explica que “aunque la medicina no es una ciencia exacta puede decirse que es una dieta agresiva, hiperproteica que sobrecarga el riñón y el hígado y que a la larga puede tener consecuencias muy perjudiciales”. “Los resultados de unos análisis clínicos practicados a un hombre o una mujer diez o veinte días después de consumir solo proteínas pueden presentar alteraciones en el ácido úrico, el colesterol, e incluso cabe la posibilidad del cáncer de mama o colón”, sostiene Castro. En realidad, el facultativo gallego dice que cuando se trata de la alimentación y del cuerpo humano “no caben los milagros y lo que hay que hacer es educar a los niños y a los jóvenes en hábitos saludables”. Su reflexión le lleva a decir que “es fácilmente comprensible por cualquiera que adelgazar 20 kilos tiene que tener consecuencias para el metabolismo”.

 LOS CONSUMIDORES

En parecidos términos se pronuncia la OCU que sostiene que las consecuencias para el hígado y los riñones son “graves al someterlos a un trabajo extremo”. También la falta de agua a la que debe enfrentarse el organismo y las alteraciones en el intestino.

Pero el paciente Jaime Rego, que conoce estos argumentos, niega la mayoría y defiende con vehemencia su opción. “Yo la verdad que después de hacer la dieta, aún no he terminado, me he hecho análisis y no he notado ningún cambio, todo ha salido bien”. Rego entiende que lo que hay que hacer es cumplir con las cuatro fases de la fórmula y no quedarse sólo en la primera “porque sino claro que habría problemas”.

Al margen de las opiniones, basadas en algún caso en la experiencia y en otros en la propia ciencia médica, el doctor Dukan está perfectamente autorizado por las autoridades para seguir vendiendo recetas y sus fórmulas mágicas. Su portal de internet se ha convertido en uno de los más visitados y sus usuarios defienden a su “salvador” con vehemencia y con argumentos revestidos de solidez. Otros profesionales como Castro y organizaciones como la OCU entienden que “en esta sociedad de la imagen está todo permitido aunque el precio a pagar sea luego muy alto”.