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Dieta ‘anticáncer’, timo asegurado

noviembre 28, 2016

La dieta alcalina (la del agua con limón) promete ‘limpiar’ el organismo y ser un antídoto contra los tumores. Le contamos qué tiene de cierto

El País, por Ángeles Gómez López

1479127467_399312_1479229465_noticia_fotogramaDe la alcachofa, del bocadillo, de la cerveza, de la piña… La lista de dietas es casi infinita y elegir la más eficaz puede convertirse en una tarea tan compleja como enfrentarse a uno de los desafíos matemáticos del milenio. El truco para no sucumbir es simplificar (como nos enseñaron en el colegio para resolver los problemas), que trasladado al universo de las dietas equivale a dos principios fundamentales: casi todos estos planes alimenticios carecen de evidencia científica que los respalde, y la velocidad con la que pasan de moda es equivalente a la velocidad de la luz. Un momento, entonces, ¿por qué la dieta alcalina lleva captando la atención del personal desde el siglo XX? ¿Es acaso un acierto?

Este modo de alimentación, también conocido como la dieta del pH, se construye sobre la creencia de que ciertos alimentos afectan a la acidez de los fluidos corporales. Asume que el cuerpo humano es ligeramente alcalino (el valor del pH oscila entre 7,35 y 7,45), pero sostiene que su grado de acidez varía por el efecto de lo que comemos, provocando un aumento (pH por debajo de 7) o justo lo contrario, es decir, alcalinizando el cuerpo (pH superior a 7). Un incremento de la acidez favorece, según sus defensores, el desarrollo de enfermedades tan habituales como el cáncer, la obesidad o los trastornos cardiovasculares y acelera el envejecimiento. ¿Y qué alimentos empujan a este estado? Las carnes, el pescado, los huevos, los lácteos, los cereales y el alcohol (contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH), cuyo consumo animan a minimizar. En el polo opuesto, frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ricos en minerales y responsables de la alcalinización del organismo. La reivindicación de estos alimentos (similares a los de la dieta mediterránea) ha sido su tabla de salvación, aquello que ha permitido que la dieta alcalina gane en adeptos a la Dukan u otros disparates similares. Pero sus argumentos juegan en la misma líga psuedocientífica.

Esa ciencia en la que se apoya la importancia del equilibrio ácido-base en nuestro cuerpo es uno de los pilares sobre los que el americano Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), ha levantado un próspero negocio, con centro monográfico incluido, ubicado en California. Sin embargo, le ha valido la crítica de la comunidad científica internacional, y alguna que otra demanda en tribunales. Conceptos como “limpiar el organismo con la alimentación”, que este doctor enarbola, resultan poco rigurosos. “No somos piscinas, sino personas. Y afortunadamente tenemos órganos, como los riñones o el hígado, que trabajan en filtrar y mantener nuestro cuerpo como debe”, contó a BuenaVida el nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, sostiene que Richard O. Young, gurú de la dieta alcalina, ofrece, además, esperanzas falsas sobre determinadas enfermedades, “y eso no es ético desde el punto de vista un profesional de la salud”.

Afirmar que “la dieta alcalina garantiza que el pH de la sangre sea óptimo” es el primer gran error que señalan sus detractores. “El pH de la sangre se mantiene en unos límites muy estrechos y nuestro organismo tiene sistemas de regulación del equilibrio ácido-base para que no se produzca ni acidosis (pH menor de 7,35) ni alcalosis (pH superior a 7,45), porque que ocurriera supondría una importante amenaza para la salud humana”, explica la endocrinóloga Nieves Palacios, del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). Por tanto, pretender alterar el pH sanguíneo a través de la alimentación es poco realista. Lo que sí se puede hacer es alcalinizar o acidificar la orina, por ejemplo, a través de la dieta o con medicamentos (bajo supervisión médica, es una práctica habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario).

“Alcalinizar el organismo” es otro término confuso, pues a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento: la piel es ácida (pH de 4 a 6,5) para protegernos de infecciones; el estómago es muy ácido (pH de 1,35 a 3,5) para la digestión de los alimentos; la bilis es alcalina (pH 7,6-8,8) para neutralizar los ácidos del estómago y el flujo vaginal es también ácido (pH 4,7) para impedir el crecimiento de gérmenes, según datos publicados en Journal of Enviromental and Public Health. Sin embargo, el aspecto más polémico de la dieta alcalina es su asimilación como antídoto para las personas con cáncer, ya que puede impulsar a algunos afectados a abandonar los tratamientos convencionales (quimioterapia) con la esperanza de controlar la enfermedad a través de la alimentación. Para evitar situaciones dramáticas, el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.

Por si aún quedaran dudas, ningún estudio ha podido probar hasta hoy los beneficios para la salud de la dieta alcalina. Pero, ¿alcalinizar el organismo trae consigo alguna ventaja aislada? Si el objetivo es perder peso, los defensores del pH básico afirman que este es el camino. En su página web, la empresa Alkalinecare (parte interesada, pues vende productos de esta opción alimenticia) atribuye el sobrepeso a la acidez producida por la dieta y sostiene que la grasa es la respuesta del organismo para proteger la sangre del exceso de acidez. Para revertir la acidez y perder peso, sostienen, es necesario una buena hidratación (“beber mucha agua neutraliza y diluye los ácidos metabólicos”); una correcta nutrición con predominio de alimentos verdes; remineralización con agua alcalina y verduras, algas, legumbres y frutos secos, y, finalmente, desintoxicar el organismo con alimentos alcalinizantes (todo tipo de frutas) y zumos verdes, caldos vegetales y la ingesta habitual de un vaso de agua con limón en ayunas. De nuevo, ni rastro de evidencia, como indica Rubén Bravo, quien continúa: “Uno de los mayores defectos de esta dieta es que es muy restrictiva, porque retira las proteínas de origen animal y con ella se perderá masa muscular”. Con todo, este especialista sí reconoce algún aspecto positivo de esta dieta, que es su fomento del consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como su llamada a retirar los azúcares refinados.

Otro supuesto beneficio que enarbolan sus defensores es que la alcanilización es buena para los deportistas, pero la doctora Nieves Palacio vuelve a ponerlo en jaque. “Tomar frutas y verduras, que son alcalinizantes, es positivo, pero no lo es excluir alimentos que necesitan los deportistas (como son los hidratos de carbono simples y complejos o proteínas), ni tampoco disminuir la cantidad de calorías”, detalla la endocrina del AEPSAD.

El argumento a favor de alcalinizar a los deportistas se basa, según Palacios, en que el deporte exige un esfuerzo físico intenso que “puede provocar cierta acidosis por la degradación anaeróbica de la glucosa y producción de ácido láctico”. Se trata “de una ligera acidosis que causa fatiga muscular”, de la que el deportista se recupera con una pequeña pausa. “La fatiga es, en cierto sentido, un mecanismo de defensa para no continuar y no provocar más acidosis”, insiste. En esta situación, “los deportistas toman sustancias alcalinizantes [como bebidas específicas]”, una práctica que, ciertamente, es “de sentido común”, pero puntualmente y sin especial relevancia.

¿Y para combatir el estrés? Los defensores de la dieta del pH la abanderan como un impulso hacia la vida calma. Pero, ¡sorpresa!, tampoco hay estudios que lo refrenden. Así las cosas, si la dieta perfecta no existe, la alcalina dista la que más de serlo, pues se trata de un lobo con piel de cordero que sobrevive año tras años gracias a su reivindicación de frutas y verduras. Exactamente igual que la dieta mediterránea, que, por contra, sí se aproxima a la excelencia, según ilustran numerosos estudios, pero apuesta por lo verde sin aferrarse a la mentira del ph.

11 famosas a las que solo un mundo enfermo llamaría “gordas”. Y ese mundo es el nuestro

mayo 2, 2016

El País/Buenavida, por Beatriz de Vera

1460628462_068234_1460714827_album_normalLa fama no es únicamente un medio de alimentar el ego y la cuenta corriente. Esta tribuna puede servir para poner de manifiesto la disconformidad con el sistema establecido y crear tendencia. En una sociedad hiperconectada y que rinde culto al ego, no son pocas las estrellas, normalmente mujeres, que han sufrido la dictadura de la belleza en sus carnes y, pese a mantener su anatomía en rangos objetivamente saludables, han sido criticadas por su peso.

Jennifer Lawrence ha sido la última salir a la palestra, pero no la primera. Antes de ella, muchas otras ‘celebrities’ han denunciado que una sociedad tirana las ha tachado de ‘gordas’ sin razón alguna. Vaya por delante que nadie merece un insulto a causa de su peso. Pero el asunto se vuelve delirante cuando una actriz con una talla 36 se nos antoja redondita. Las féminas que verá a continuación son algunos de los ejemplos más disparatados.

Ashley Benson (actriz y modelo, 26 años)

Ashley BensonLa actriz de ‘Pequeñas mentirosas’ ha revelado a la revista ‘Health’ que múltiples productores, directores de ‘casting’ y otros miembros de la despiadada Hollywood le siguen pidiendo que adelgace, pese a que ella mantiene que está flaca:”No quiero perder 10 kilos, fundamentalmente porque no lo necesito. Tengo una talla 36 [en Estados Unidos equivale a una talla 2], pero creo que la 38 es la verdaderamente sana”.

Las medidas que corresponden a la talla 36 no están estandarizadas, de modo que varía dependiendo de las marcas. Las medidas que usa la empresa española Inditex, por ejemplo, son 90 centímetros de pecho, 66 de cintura y 94 de cadera. Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición, anima a olvidar estas cifras, pues ser delgado no implica, necesariamente, estar sano. “Una persona flaca, sobre todo si lo es a causa de un metabolismo acelerado, puede tener muchos problemas de salud, como insomnio, debilidad o migraña”. Prioridad: sentirse bien.

Scarlett Johansson (actriz, 31 años)

Scarlett JojanssonAlgo parecido ha sucedido con la protagonista de ‘Lost in translation’. En una entrevista para la revista de estilo del periódico británico ‘Times’, declaró haber perdido algunos papeles porque parecía demasiado ‘sexy’, por su figura voluptuosa, para el personaje. La actriz se queja de que adjetivos como ‘normal’ o ‘sana’ tengan connotaciones negativas. “La gente está obsesionada con las curvas. Es una locura. Yo tengo mi propio estándar de cómo me gusta ser. Me cuido”.

Los hábitos saludables han de marcar la pauta, por encima del contorno de la figura. Para Steve Blair, profesor de la Universidad de Carolina del Sur, “hay obesos en forma que pueden ser más sanos que los delgados que no hacen ejercicio físico”. El Índice de Masa Corporal (IMC), indicador que tiene en cuenta los datos que conforman la apariencia física (peso, edad y altura) es una fórmula anticuada, según Bravo: “Por este índice un culturista estaría obeso. Y alguien que según esta medición está en los niveles adecuados e incluso por debajo puede ser que, en realidad, tenga un porcentaje de grasa corporal elevado, lo que puede tener riesgo cardiovascular, hipertensión o diabetes. Ahora usamos la antropometría, aparatos que midenla grasa, la masa muscular y el agua, de tal modo que saben si existe retención de líquidos o si la grasa está localizada y provoca riesgo cardiovascular”.

Gigi Hadid (modelo, 20 años)

Gigi HadidEl pasado septiembre de 2015, durante la semana de la moda de París, esta modelo recibió un aluvión de críticas negativas en su cuenta de Instagram por poseer una anatomía algo más curvilínea que la que, por norma general, desfila por esta pasarela. Por esta razón, publicó una carta abierta en la misma red social, en la que tiene 16 millones de seguidores, defendiendo su imagen: “Solo estoy haciendo mi trabajo. Tengo un tipo de cuerpo que antes no estaba representado en la moda, y me siento afortunada por ser apoyada por diseñadores, estilistas y editores que sé que saben muy bien que esto es arte y no puede ser siempre igual”.

Internet no solo expone a estas personalidades al juicio que emita cualquier usuario, también las convierte en un referente, sobre todo para muchas adolescentes. Según Sara Ibáñez, psicóloga clínica especialista en trastornos alimenticios en la clínica Campo-Optimage de Barcelona, “parece que lo que digan los medios de comunicación es siempre ‘la verdad’. Que a una persona famosa que está claramente en su peso, e incluso delgada, se le cuelgue el sambenito de ‘grande’ o ‘entrada en carnes’ destroza horas de terapia”. Sin embargo, considera positiva esta ola de reivindicación de la variedad de cuerpos. “Nos ayuda mucho en consulta”, zanja.

Jessica Alba (actriz, 34 años)

Jessica AlbaAlba fue la protagonista del calendario Campari (marca de licor que elabora anualmente un almanaque con fotos de famosas) en 2009, unos meses después de haber dado a luz. Cuando se filtró una imagen original, se pudo comprobar el evidente retoque al que había sido sometida la fotografía, algo de lo que se quejaron tanto la artista como sus ‘fans’. “Nunca podré volver al peso que tenía antes de tener a Honor [su hija], por mucho que lo intente”, dijo en una entrevista para la revista ‘Rolling Stone’.

Bravo habla sobre el aspecto del cuerpo femenino después de la maternidad: “Es probable que se quede algo de pellejo en la zona abdominal y que los pechos pierdan volumen, sobre todo si se ha dado de mamar”. El cuerpo cambia con los años, pese a que su configuración se mantenga. “La cantidad de grasa corporal aumenta de manera constante después de los 30 años. Las personas mayores pueden tener casi un tercio más de grasa que cuando eran jóvenes”, explica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Jennifer Lawrence (actriz, 25 años)

Jennifer LawrenceLa intérprete, que saltó a la fama con la saga ‘Los juegos del hambre’, ha sido la última en protestar por la imagen extremadamente escueta que promueve la industria para la que trabaja. “No creo que tenga un cuerpo normal”, dijo a la revista ‘Harper’s Bazaar’, en respuesta a la opinión de los que piensan que es la representante de la mujer de a pie. “Hago pilates todos los días. Como, pero entreno mucho más que cualquier persona normal. Creo que nos hemos acostumbrado tanto a la delgadez desorbitada que cuando tienes un peso normal es como ‘Oh, Dios mío, tiene curvas’. Es bastante horrible”.

El fin primero de la actividad física es ganar en bienestar. El yoga y el pilates queman entre 88 y 120 kcal por cada media hora de práctica, según explicó a BUENAVIDA Ignacio Gómez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Pero sus beneficios son insondables: un artículo realizado por la Universidad de Florida y publicado en ‘The Archives of International Medicine’ en 2012 asegura que los estiramientos para ganar flexibilidad ayudan a reafirmar los músculos y mejoran la resistencia y la capacidad aeróbica, lo que a su vez disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.

Jennifer López (actriz y cantante, 46 años)

Jennifer LópezLas curvas de la cantante probablemente han allanado el camino para las famosas de apariencia más rotunda de la meca del cine. Pero no se ha librado de los comentadores: tras las críticas que suscitó su físico por la publicación de una foto suya en bikini, realizó estas declaraciones a la versión británica de la revista ‘Elle’: “Tengo las curvas de una mujer. De ninguna manera me gustaría que desaparecieran. Odio ver en las revistas a chicas tan delgadas que transmiten infelicidad y que parecen necesitar un buen plato de comida”.

La grasa localizada en las caderas y en el vientre que dan lugar a esta figura típicamente femenina que luce López están ahí con un fin: proteger la salud. Bravo explica que la configuración corporal de cada persona, es decir, en qué partes del cuerpo se va a acumular principalmente la grasa, se decide después de la adolescencia y ya solo se modifica durante el embarazo o la menopausia. “Evolutivamente, almacenarla en el estómago, el trasero o las caderas es algo positivo, porque si la mujer da a luz y amamanta al bebé, necesitará 750 kilocalorías extra que puede coger de ahí”, contó a BUENAVIDA el biólogo y zoólogo David Bainbridge. Pero incluso para las que no contemplen la maternidad entre sus metas, el experto afirma que este elemento visceral almacenado y acumulado ejerce una función protectora del corazón y previene la diabetes.

Jessica Biel (actriz. 34 años)

Jessica BielEn el caso de Biel, el ‘problema’ no son unos invisibles kilos de más, las lenguas viperinas atacan a su altura y a su imagen deportiva, y las etiquetas que le atribuyen son ‘grande’ o ‘demasiado musculada’. Ella ha contestado en el periódico ‘The indepent’ que trabaja duro para conseguir esa imagen: “Hay mucha presión para lucir de un modo concreto, pero está bien tener algo de ‘carne’ y espero inspirar a alguna mujer a apreciar su musculatura”. En la misma publicación, la artista afirma que uno de los pilares de su figura es hacer ‘crossfit’.

Esta actividad, que se ha puesto de moda, no es un deporte para todo el mundo. El fisioterapeuta David González Arribas lo aclaraba en un artículo de BUENAVIDA: “Debido a la explosividad de sus ejercicios, afecta a músculos y articulaciones. Si no se controla la fuerza muscular, la articulación sufrirá”. El entrenador personal y nutricionista Alejandro Valero aseveraba: “Siempre y cuando hablemos de un individuo sano, todo deporte provoca un bienestar general, pero no debemos olvidar que estamos ante una práctica bastante lesiva y al alcance de pocos, pues a veces entraña más problemas que beneficios”. Es decir, estamos ante una heroína de la actividad física, aunque a algunos les indigne.

Drew Barrymore (actriz, 41 años)

Drew BarrymoreEsta artista ha recibido críticas constantes por su peso desde que, de muy pequeña, se convirtió en la amiga terrícola del entrañable extraterreste ET en la pantalla. En una entrevista a la revista ‘Elle’, habló sobre lo que es sentirse constantemente en el punto de mira: “Si eres demasiado delgada te ‘matan’, pero también si eres muy gorda. No existe la perfección y no me vale la definición de otra persona”.

Lo hemos definido como “la maldición de la carita de muñeca”: personas con unas facciones redondas que le hacen parecer más joven, pero, a su vez, ofrecen una imagen más oronda de lo que realmente son. “La explicación es sencilla: el cerebro tiende a interpretar una mayor redondez también en lo corporal”, señaló a BUENAVIDA el doctor José Vicente Lajo Plaza, especialista en medicina estética. Pasa algo parecido con los rasgos demasiado delgados o cuando se baja muy rápidamente de peso, que el efecto también es engañoso: en este caso, sensación de envejecimiento. Pero Drew está joven y fantástica.

 

Rihanna (cantante, 28 años)

RihannaA colación de las opiniones que origina su figura, la cantante dijo a la revista ‘Vogue’: “Me he dado cuenta de que me gusta mi cuerpo, incluso si no es perfecto según la norma. Me siento ‘sexy’. Por primera vez, no quiero reducir las curvas, sino tonificarlas. Mi cuerpo es sano, así que estoy orgullosa de él”. Como para no estarlo… su figura es tan perfecta como inalcanzable para la mayoría. Pero no todo el mundo se lo transmite así.

Las críticas que acechan a Rihanna se centran en la robustez de sus piernas y caderas. ¿Y qué pasa con las mujeres que vemos ee volumen… y lo doblamos? “El muslo tiene mucho de músculo y reducirlo es muy complicado”, ha precisado a BUENAVIDA Mar Mira, doctora especialista en medicina estética y codirectora de la Clínica Corporal M+C. Si quiere bajar de talla, consúltelo con un nutricionista. Habla Bravo: “Perder peso no es el objetivo que ponemos a nuestros pacientes, sino adelgazar, lo que significa perder grasa. Muchas de las dietas milagro se basan en una pérdida rápida de agua y masa muscular, con efectos muy negativos sobre la salud. Para mujeres anchas de cadera, recomendamos una rutina de musculación de piernas y ejercicio aeróbico moderado”.

Demi Lovato (actriz y cantante, 23 años)

Demi LovatoLa también compositora es famosa por haber sido una cara habitual en la compañía Disney. Ha confesado en más de una ocasión haber tenido problemas con la comida cuando era más joven. Tras colgar una foto en Instagram en la que posaba en pantalones cortos y animaba a la gente a mostrarse tal como es, tuvo que soportar comentarios de seguidores del tipo “sigues gorda”. Ella, en la misma publicación, decía haber odiado su cuerpo en un pasado, pero haber aprendido a quererlo.

Saber recuperarse de los problemas y aprender de ellos es una de las claves para la felicidad, según la Universidad de Harvard, que no habla de los kilos, sino de la resilencia. “Expresa la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirmó el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar. La psicóloga Ibáñez añade que el problema que arrastran las modelos, bailarinas o deportistas que ha tratado en la clínica es “la exigencia extrema de algunas empresas, que puede con la autoestima de estas personas, a las que les hacen sentir que solo valen por su cuerpo y que este está fallando”.

Cristina Pedroche (presentadora, 27 años)

Cristina PedrocheDentro de las fronteras españolas también existen historias de acoso a personas famosas por las mismas razones peregrinas. Uno de los casos más sonados lo ha sufrido la presentadora de televisión Cristina Pedroche. Tras la polémica que provocó que vistiera un vestido con transparencias para conducir una gala de Nochevieja, escribió en su blog un artículo dedicado a todos aquellos que vertían opiniones malintencionadas sobre ella: “No me importa nada en absoluto que algunos digan que estoy gorda. Estoy muy feliz con mi cuerpo, con mi constitución y con mi genética. Muy orgullosa de ser como soy y me encantaría que vosotros también lo estuvierais, que nunca nadie os haga sentir pequeños o débiles por un comentario”.

La madrileña es una de las caras nacionales más conocidas en las redes sociales. Publica con asiduidad ‘posts’ sobre su vida cotidiana y comparte una gran cantidad de imágenes haciendo deporte, sobre todo ‘running’. Un estudio publicado en ‘Journal of the American College of Cardiology’ muestra que aquellas personas que corren a velocidad reducida y moderada, o caminan rápido, reducen su riesgo de mortalidad hasta en un 30%. ¿Por qué no comentamos eso? Desde luego, es más relevante que su talla de pantalón, que, por cierto, parece bastante escueta.