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Dieta cetogénica: ¿cuándo puede ser útil?

marzo 12, 2019

CuidatePlus Marca, por Ana Callejo Mora

Las dieta ‘keto’ reducen el consumo de hidratos de carbono.

La dieta cetogénica, o dieta keto, ha sido la más buscada a nivel global y nacional en Google durante el pasado año. En países como España y Francia está en auge, porque, en opinión de Diego Bellido, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEO-Seedo), “todo lo que tiene que ver con el tratamiento de la obesidad, que abarca al 60 por ciento de la población adulta en un país desarrollado, genera interés”.

Para Bellido, lo primero es dejar claro que no es lo mismo una dieta cetogénica que una dieta verdaderamente baja en calorías. “La segunda se denomina VLCK, siglas de verylow-calorie-ketogenic, y es una dieta por debajo de las 800 kilocalorías, además de cetogénica. Este es el tipo que más se ha popularizado ahora”.

Básicamente, cualquier dieta cetogénica es rica en grasa, muy baja en hidratos de carbono y genera una situación de cetosis, “que es un estado o mecanismo natural de ayuno. Como el individuo no tiene reservas de hidratos de carbono, utiliza las de grasa como fuente energética. Los cuerpos cetónicos son el producto del metabolismo de la grasa en sangre”, detalla el vicepresidente de la SEO-Seedo. La fase inicial de esta dieta consiste en un tratamiento en cetosis de uno a dos meses de duración. Después tienen que adquirir buenos hábitos alimentarios.

Por ejemplo, un tipo de dieta cetogénica es la de Atkins, porque en ella el consumo de grasa supone el 50 o 60 por ciento del total de la dieta.

Pros y contras de la dieta cetogénica

La principal ventaja de la dieta cetogénica, señala el vicepresidente de la SEO-Seedo, es “la eficacia a corto plazo, que precisamente es lo que mucha gente demanda. También hemos visto en ensayo clínico que esta eficacia se sostendría hasta dos años en algunos casos”. Además, “beneficia a los pacientes que se van a someter a una cirugía bariátrica porque necesariamente tienen que perder peso antes de la operación y con la dieta keto lo logran. Esa pérdida de peso reduce el depósito de grasa en el hígado y facilita al cirujano la intervención sobre el estómago y el intestino, mejorando así los resultados”.

Bellido señala que se ha demostrado que pueden resultar positivas como método alternativo no farmacológico en la epilepsia refractaria.

Entre los contras, el experto menciona el siguiente: “Requiere mucha disciplina y no todo el mundo logra mantenerse en cetosis. Por ejemplo, no puedes comer fruta, ni tomarte un café con leche por su contenido en azúcar”. Otro inconveniente es que “no es una dieta equilibrada, y por eso tiene muchos detractores”.

Sonia Peinado, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), destaca que esta dieta requiere unos conocimientos mínimos, por lo que debería hacerse bajo la supervisión de un nutricionista, ya que no es fácil contabilizar el porcentaje total de hidratos de carbono que hay que consumir para no sobrepasar las cantidades y romper la cetosis. Al respecto, Bellido dice que el paciente “debe llevarla a cabo bajo la supervisión de un profesional que esté familiarizado con ella, que sepa prescribirla y que conozca sus contraindicaciones”.

Según el IMEO, las dieta keto minimizan el consumo de los hidratos de carbono (uno de los macronutrientes principales), a la vez que limitan la ingesta de vitaminasminerales y fibra, pudiendo afectar al correcto funcionamiento del organismo y dar lugar a estreñimientodiarrea, astenia o calambres musculares, entre otros. Por otro lado, comentan que la continua movilización de proteínas conlleva cierto riesgo, porque puede producir aumento del ácido úrico y, como consecuencia, las probabilidades de padecer gota.

¿Cuándo está contraindicada?

“Las keto dietas son peligrosas para personas con enfermedades cardiacas, ya que una alimentación alta en grasas puede comprometer el funcionamiento del corazón; y están desaconsejadas en los casos en los que el hígado está dañado, por la imposibilidad de metabolizar las grasas”, dice Peinado.

En concreto, Bellido enumera qué pacientes no pueden seguir una dieta cetogénica:

-Los que tienen patología de vesícula biliar.

-Pacientes diabéticos tratados con insulina.

-Con arritmias cardiacas o problemas cardiovasculares.

-Pacientes psiquiátricos.

-Los que están polimedicados.

-Y los menores de edad.

En cinco tomas

Generalmente, esta dieta se hace en cinco tomas diarias –desayuno, media mañana, comida, merienda y cena- y se suelen utilizar productos comerciales con 15 gramos de proteínas de alto valor biológico (inicialmente eran sobres, pero ya hay incluso comidas). “En ciertos momentos se pueden cambiar los productos de proteína por una ración de pescado o de solomillo”, especifica Bellido.

Con esta dieta, al igual que con el resto, se recomienda hacer ejercicio físico de alta intensidad durante cortos periodos de tiempo. Sobre todo, recalca Bellido, esta dieta permite hacer una vida normal.

La letra pequeña de la dieta keto, una moda para adelgazar comiendo grasa

febrero 5, 2019

El régimen está pensado para perder hasta 12 kilos en un mes, pero su naturaleza extrema puede producir efectos secundarios

El País, por Salomé García
Perder 12 kilos en un mes sin que el olor a coliflor sobrevuele la cocina un solo día. Es el sueño de la mayoría de las personas que se ponen a dieta, y una experiencia a la que uno puede aspirar después de ver a estrellas del espectáculo como Halle Berry, Jennifer Lopez, Kim Kardashian y Adriana Lima contar las maravillas de la dieta keto por internet. La respuesta del mundo digital a sus recomendaciones ha sido abrumadora: fue el régimen que sumó más búsquedas en Google de 2018. Y seguro que no solo por la influencia de las cantantes y las actrices, sino también porque conviene estar bien informado si uno pretende probarla.

La dieta keto reparte las calorías de tal manera que los alimentos grasos son predominantes, con entre un 60% y un 80% de la ingesta total. Luego están las proteínas (entre un 20% y un 25%) y los hidratos de carbono (del 5% al 10%), enumera Juana María González Prada, dietista-nutricionista y directora técnica de Alimmenta. Pero no vale cualquier tipo de grasa. Nada de panceta ni torreznos, “lo ideal es que el perfil sea saludable, que procedan preferentemente de pescados y alimentos de origen vegetal (como el aceite de oliva, las semillas, los frutos secos y el aguacate). Una ingesta elevada de derivados cárnicos aumenta el riesgo cardiovascular y de padecer cáncer por su contenido en grasas saturadas, colesterol y sodio”, explica González Prada.

La “magia” adelgazante de la cetosis

La consecuencia de este reparto de los nutrientes es que los depósitos de glucógeno, una molécula que es nuestra principal fuente de energía, se quedan prácticamente vacíos y el organismo se ve obligado a buscar un combustible alternativo. Entonces se produce la cetosis, que es un estado en el que el cuerpo usa la grasa —de peor calidad y menos eficiente, por lo que hay que quemar más cantidad— para lograr la energía que necesitan los músculos y el cerebro. El organismo se convierte en una eficiente máquina de quemar lípidos, y los michelines desaparecen a toda velocidad. Este proceso inspira el nombre de la dieta; el término keto es, precisamente, un diminutivo de ketogenic, que significa “cetogénica” en inglés.

Hasta aquí los titulares deslumbrantes. Ahora, la letra pequeña. Al minimizar el consumo de hidratos de carbono, uno de los macronutrientes principales, también se limita la toma de vitaminas, minerales y fibra. Y la ingesta de nutrientes como el calcio, la vitamina D, el selenio, el magnesio, el zinc y el fósforo se ve comprometida. Es una consecuencia que conviene tener en cuenta, puesto que los nutrientes cumplen funciones como mantener los músculos sanos, asegurar una secreción hormonal adecuada, guardar la salud del sistema inmunitario y del corazón, y mantener el buen funcionamiento de los riñones.

“Entre los síntomas a corto plazo de la cetosis están el estreñimiento, el dolor de cabeza, la halitosis, los calambres musculares, la diarrea, la debilidad general y las erupciones cutáneas. A largo plazo puede producirse problemas de salud como la esteatosis hepática (más conocida como enfermedad de hígado graso), la hipoproteinemia (disminución de la concentración de proteínas), la aparición de piedras en los riñones y las deficiencias de vitaminas y minerales”, indica la experta. De ahí que muchos programas basados en la dieta cetogénica incluyan suplementos vitamínicos y minerales, para evitar consecuencias indeseadas.

Además, una vez que quien sigue la dieta se ha quedado hecho un figurín y decide abandonarla suele aparecer el temido efecto rebote. “El peso solo se mantiene si hay un cambio de hábitos nutricionales que se puedan mantener en el tiempo. Si no es así, tarde o temprano se recupera”, asegura González Prada. Y, aunque la dieta keto sí es una de las formas más rápidas de perder peso, es posible alcanzar el mismo objetivo con algo más de tiempo y conseguir mejores resultados.

Según un metaanálisis que estudió como evoluciona la pérdida de peso de sujetos sometidos a una dieta baja en carbohidratos frente a los de una dieta baja en grasas, los de la cetogénica habían perdido de media 3,3 kilos más que sus colegas a los seis meses. Pero las diferencias fueron poco apreciables al cabo de un año. En cambio, las personas que siguieron una dieta baja en grasas habían mejorado sus niveles de colesterol pasado ese tiempo.

Insuficiente literatura científica para no pensarlo dos veces

El endocrino de la Clínica Mayo Russell Wilder se convirtió en uno de los pioneros de la dieta cetogénica cuando, a principios de los años veinte, comenzó a usarla para emular los beneficios del ayuno en enfermos de epilepsia. “El cambio llega en los años cincuenta, con la publicación de un artículo en la revista médica New England Journal of Medicine sobre los efectos de esa dieta en pacientes obesos y cuando, en 1972, el doctor Robert Atkins retoma el concepto en su famosa dieta”, apunta Sonia Peinado, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. El resto ya es historia de uno de los regímenes más famosos y controvertidos del último medio siglo, la dieta Atkins. El Gobierno de Reino Unido llegó a ordenar investigarla en 2004, como parte una iniciativa para comprender el aumento de la obesidad en el país.

Recientes estudios pretenden avalar la dieta keto con nuevos beneficios para el organismo. Por ejemplo, que reducir la glucosa en la circulación sanguínea mejora la sensibilidad a la insulina y la presión arterial. Sin embargo, “no hay evidencia científica al cabo de un año”, sentencia González Prada. Otros le atribuyen una mejora en la sintomatología del mal de Alzheimer, pero la experta considera que tampoco hay datos suficientes para sostener esta tesis, ni aquellas que sostienen que podría ser beneficiosa para algunos tipos de cáncer. Lo mismo sucede con las que atribuyen el poder de estimular la expresión de los genes antiinflamatorios y antioxidantes a las cetonas, los compuestos químicos que se producen cuando el cuerpo quema la grasa. Esto último supuestamente conferiría propiedades antiedad a la dieta keto.

“Son promesas hechas a partir del estudio de animales de laboratorio, sin evidencia científica en humanos. Lo que sí sabemos, en cambio, es que la cetonemia (el aumento de cetonas en sangre) durante el embarazo ha sido asociada con disminución de las puntuaciones de cociente intelectual en los niños”, indica González Prada.

¿Y por qué los deportistas recurren a la cetosis?

Al margen de la polémica sobre su utilidad para adelgazar, esta dieta encuentra refugio entre algunos deportistas. Dado que los depósitos de glucógeno son muy limitados, hay entrenadores que sugieren acostumbrar al cuerpo a tirar de grasas. Es una idea que circula sobre todo en deportes de resistencia y en pruebas como el maratón, para evitar las molestias gastrointestinales que pueden acarrear los geles.

“En cuanto a rendimiento deportivo, una dieta baja en hidratos no sería mi primera opción si lo que el deportista busca es un buen resultado en competición. La grasa es peor combustible y no permite optimizar el rendimiento. Además, la disminución de los depósitos de glucógeno se relaciona con la fatiga durante el ejercicio”, responde Marcos Rueda Córdoba, dietista-nutricionista especializado en nutrición deportiva en Realfooding.

Otra cosa es usarlo como herramienta durante los meses de preparación de la prueba para enseñar al cuerpo a carburar con grasas, lo que en la jerga nutricionista se conoce como buscar la flexibilidad metabólica. “En ciertos protocolos de entrenamiento, se reduce la disponibilidad de glucógeno para aumentar la oxidación de grasas como fuente energética. Pero es un arma de doble filo: si se entrena mucho o siempre con baja disponibilidad de glucógeno, buscando esas adaptaciones a nivel metabólico, quizás no se llegue a alcanzar la misma intensidad o duración que se conseguiría con los depósitos de este sustrato principal llenos. Y esto impide lograr otras adaptaciones necesarias para optar a ganar (lograr correr más rápido o más kilómetros)”.

Entonces, ¿grasa o glucógeno? La solución más habitual es lo que Rueda Córdoba denomina como “periodización nutricional”: “Una parte de la temporada se entrena en baja disponibilidad de carbohidratos. Al acercarnos a la competición, justo todo lo contrario: llenar los depósitos de glucógeno al máximo para competir al máximo nivel”, concluye el experto.

La ‘dieta del aburrimiento’: el método para adelgazar seguro

septiembre 25, 2018

Según algunos estudios, cuando la comida es más monótona, comemos menos; es decir, perdemos peso. Así, un régimen poco variado puede ayudarnos a liquidar kilos

Alimente El Confidencial, por Ana Durá

Adam Richman, presentador durante cuatro temporadas del programa televisivo ‘Crónicas carnívoras‘, en el que se enfrentaba a retos en los que debía meterse entre pecho y espalda cantidades ingentes de comida, tenía un truco para conseguir alzarse victorioso. En concreto, el showman sabía que si quería estimular su apetito tenía que ir dando bocados a sabores variados, siempre que el desafío propuesto le ofreciera esta posibilidad.

El truco de los retos culinarios

Para ello, el presentador apostaba por alternar los sabores. En cambio, si los seguidores del programa estuvieron atentos, advertirían que los mayores fracasos los padecía ante platos aburridos donde primaban uno o muy pocos ingredientes. Mientras que los retos consistentes en platos variados parecían llevarse mejor con su apetito y solían saldarse con éxito.

Dicho esto, parecía que Richman estaba muy al tanto de las conclusiones de un estudio publicado en 2013 en la revista científica ‘Appetite’ donde se afirmaba que cuando la comida es más monótona, comemos menos. Los autores de la investigación se centraron en un grupo de mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años en el que se apreció que este tipo de comida poco variada contribuía a la pérdida de peso, pues el apetito disminuye. Por lo tanto, adelgazaban sin padecer mucho por esta renuncia a la comida.

Lo cierto es que el descubrimiento del que se valía Richman para lograr sus hipercalóricas gestas le funcionaba bastante bien. El estudio en cuestión fue realizado de forma conjunta por un grupo de investigadores de la Universidades de Buffalo, Tennessee y Vermont (EEUU), y según los autores del hallazgo, esta dieta es ideal para aquellas personas que quieren deshacerse de unos pocos kilos, pues paulatinamente iremos reduciendo las raciones y, por lo tanto, adelgazando a la larga.

La dieta del aburrimiento

En base a estos estudios, en los últimos años se ha puesto de moda una nueva dieta. En inglés se la conoce como ‘mono-luncher‘ y en España se ha popularizado como la ‘dieta del aburrimiento’ o la monodieta. Algún famoso ya se ha puesto en manos de esta dieta, como Matt Damon, que para encarnar a un soldado adicto a la heroína en la película ‘En honor a la verdad’ (1996) tuvo que perder 18 kilos. Para ello se alimentó única y exclusivamente de pechuga de pollo.

La sensación de que ante nosotros se abre una gran variedad de productos a elegir nos incita a comer más

Desde luego la de Damon fue una apuesta extrema comparable a la de una youtuber que aseguró haber perdido 18 kilos comiendo 30 plátanos al día durante varias semanas… Esta discutible hazaña sirvió para rebautizar la dieta con el nombre de Banana Island. Desde luego esta youtuber, según la mayoría de expertos nutricionistas, tomó el camino más corto para aborrecer los plátanos.

Cabe destacar que la adopción de las monodietas están desaconsejadas por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En concreto, este organismo asegura que “carecen de sustento científico” y resultan insostenibles. Además, conllevan un importante efecto rebote.

Lo mismo, pero presentado de diferente manera

A veces es cuestión de engañar a nuestra percepción pues un mismo alimento, presentado de formas diversas, puede abrirnos el apetito. Esta conclusión es el resultado de Brian Wansink, de la Universidad de Illinois, y Barbara E. Kahn, de la Universidad de Pensilvania, ambas en EEUU, quienes demostraron que hacernos creer que estamos ante un rico surtido de comida puede animarnos a comer más, aunque en realidad no haya tal variedad.

Para demostrarlo se ofreció a los participantes del estudio una gama de golosinas de chocolate que se colocaron en recipientes con una mezcla de siete o diez colores diferentes. Aunque el sabor de todos ellos era idéntico, en el transcurso de una hora se consumió un 43% más del recipiente de chocolates de diez colores.

Algo semejante ocurrió en otro estudio firmado por otros investigadores en los que a un grupo de voluntarios se les ofreció un surtido de 300 chicles de seis clases diferentes, pero clasificados en varios platos en función de su sabor. Por su parte, a otro grupo se le brindó el mismo surtido pero en un ‘totum revolutum’. Esta última opción resultó la más exitosa puesto que se consumió un 69% más que los chicles clasificados y ordenados por sabores. Por lo tanto, parece evidente que la sensación de que ante nosotros se abre una gran variedad de productos a elegir nos incita a comer más.

De grandes banquetes a galán

Quizás el expresentador de ‘Crónicas carnívoras’ siguió alguna de estas pautas en cuanto a dietas poco variadas para lograr perder 30 kilos en apenas 10 meses en 2014. De hecho, el actor aseguró en el ‘Daily Mail’ que a base de comer poco y optando por lo sano logró reducir su sobrepeso: “Veía mi vientre y era poco halagüeño, era deprimente. Además, tenía la cara pastosa”. Según varias informaciones, Richman siguió una dieta baja en carbohidratos, además de eliminar la harina blanca y los almidones. Por supuesto, también el ejercicio jugó un papel fundamental, así que apostó por entrenamiento de fuerza y ejercicios de cardio. A esto se agrega que volvió a practicar su deporte favorito: el fútbol.

No obstante, debió de ser, sin duda alguna, una mala dieta con su inevitable efecto rebote pues el actor ha vuelto a las andadas, aunque ya no presenta este programa pues ahora es Casey Webb quien combate como puede con las descomunales cantidades de comida.

Sergio Alis: “Adelgacé tras coserme la lengua, pero luego recuperé otros 21 kilos”

julio 24, 2018

El periodista acudió a contar su mala experiencia con el método de adelgazamiento

Huffingtonpost, por Marya González

Sergio Alis volvió este sábado al programa de Telecinco Sábado Deluxe para contar cómo había evolucionado su batalla contra el peso. Y la respuesta es mal, muy mal. El efecto rebote que ha sufrido tras haberse cosido la lengua con puntos de sutura para adelgazar de forma rápida y milagrosa ha hecho que recupere más del doble de peso del que perdió.

El periodista decidió recurrir a un método nada aconsejado por médicos, nutricionistas y dietistas profesionales y ha ido contando su experiencia por fases, en tres apariciones en el programa que habitualmente presenta Jorge Javier Vázquez.

La primera de estas entrevistas la concedió el pasado mes de enero, cuando acudió al programa para anunciar que se había cosido la lengua. El método prometía que perdería 20 kilos en tan solo un mes.

60 días después de la intervención, Alis volvió a Telecinco a contar que el sistema no había resultado ser todo lo inocuo para la salud que los expertos le habían avisado, pero que aun así, estaba contento porque había conseguido adelgazar.

Entonces, el periodista se pesó en directo y todo el mundo pudo comprobar solo había perdido unos seis kilos. Sin embargo, Alis insistió en que había notado que había bajado mucho de volumen y de grasa.

Este sábado, regresó por tercera vez y ya no quedaba nada de optimismo en él. “Adelgacé tras darme unos puntos de sutura en la lengua, pero luego recuperé otros 21 kilos”, afirmó.

Además, la forma en que ha recuperado el peso es casi peor de como estaba en el punto de partida. “Yo nunca he tenido chepa, pero ahora toda la grasa se me ha ido a la espalda”, afirmó y la enseñó al público con ayuda de María Patiño, presentadora del programa en verano, para demostrar que lo que estaba contando era cierto.

Alis afirma, además, que su dietista, la que le colocó los puntos de sutura en la lengua, ahora no le coge el teléfono y reniega de él.

A pesar de que el Alis contó todo el periplo con su conocido buen humor, dejó claro que no lo está pasando nada bien y que ha aprendido que las dietas milagro no existen por muy bien que las vendan.

Los peligros de la falsa dieta de la NASA

enero 22, 2018

Una supuesta dieta conocida como “de la NASA” está haciendo furor por la red, marcando un peligroso patrón dietético que podría pasar factura a tu salud.

Todo el mundo sabe que los astronautas se alimentan a base de patatas fritas.

Todo el mundo sabe que los astronautas se alimentan a base de patatas fritas.

Hipertextual, por Santiago Campillo

¿En qué consiste y por qué es tan dañina?
Nuevo año, nuevas dietas milagro, podríamos decir. En realidad ésta no es propiamente nueva, sino que lleva cierto tiempo pululando por el espacio digital. Sin embargo, está cogiendo fuerza, ahora, fruto de un curioso rebranding que la tilda de una manera muy deshonesta. La dieta de trece días, más conocida como dieta de la NASA, sí que puede cumplir con lo que promete: perder más de una decena de kilos en poco más de una semana. Pero ¿a qué precio? Sin duda, los peligros que entraña no merecen la pena.

Ni NASA ni dieta
Vamos a dejarlo claro desde el principio: la dieta de la NASA tiene más bien poco que ver con la agencia estadounidense. Esta dieta, además se conocía antes con el nombre de Royal Danish Hospital diet. La supuesta dieta, sencillamente, ha cambiado su nombre para seguir persistiendo en la red de redes.

Pero su base es exactamente la misma, con los mismos peligros y su mismo origen oscuro e indefinido. Por más que hemos buscado, no hemos conseguido encontrar cuándo apareció la supuesta relación entre este menú tan dañino para la salud y la mención a la NASA.
Lo que sí sabemos con seguridad es que la agencia aeroespacial no tiene nada que ver con ella. Entre otras cosas, no se pueden ligar en ningún sentido, además de que la dieta a la que están sometidos los astronautas y profesionales de élite de esta entidad no tiene absolutamente nada que ver.
La alimentación de los astronautas es tremendamente estricta y se controla durante años para poder mitigar los efectos adversos de la microgravedad, cuyos efectos hace que los huesos no calcifican bien y los músculos sufren cierto deterioro. Por tanto, esta dieta jamás sería candidata para su administración en la agencia. Y, ¿qué tiene de malo?

Todo lo que no debe ser una dieta
Esta dieta es, probablemente, de las peores que hemos analizado en Hipertextual. Y es que cumple con muchas de las premisas negativas que se esperan de una dieta milagro. En primer lugar, es muy hipocalórica, llegando a las 500 kCal diarias.
Según las (un tanto obsoletas) tablas de metabolismo basal, un adulto de 25 años y envergadura media tiene un metabolismo basal de unas 1.700 kCal. Eso sin contar con la energía necesaria para realizar cualquier otro tipo de actividad, que nos podría llevar a las 2.500 Kcal, sin practicar deporte intenso.

Esta dieta, sin embargo, promueve un consumo hasta cinco veces inferior a lo que una dieta normal debería aportar. ¿Cómo no vas a adelgazar? Pero el estrés generado ante la restricción calórica será patente y tendrá consecuencias: desde una cetogénesis a la producción de otros radicales libres innecesarios, por no mencionar otras consecuencias metabólicas.

En segundo lugar, esta dieta es restrictiva, lo que quiere decir que prohíbe ciertos grupos de alimentos, como los cereales o ciertas frutas. Esto es una muy mala señal. La única restricción en la dieta que resulta sana es la de los ultraprocesados y los alimentos elaborados con exceso de azúcar, sal y grasas.
Además, no conviene despojar a los alimentos de todos los atributos para tener en cuenta sus calorías, ya que estos son más que la suma de sus partes. Para ir acabando, esta supuesta dieta de la grasa promete una pérdida de peso espectacular: diez kilos en solo trece días. Pero, aunque esto completamente posible debido a la tremenda restricción calórica, de lo que no habla es del efecto rebote que sufriremos.

Aunque a posteriori controlemos la dieta, por cuestiones metabólicas variadas, ganaremos parte del peso perdido, si no todo. Incluso es posible ganar más en caso de no tener cuidado con lo que comemos. Y es que el cuerpo está preparado para sobrevivir, no para mantener la línea que creemos que deberíamos tener.

Más razones para no seguirla
Además del factor fisiológico, la restricción de esta dieta también implica otras cuestiones importantes que tienen que ver con nuestra psicología. Esta dieta podría afectar nuestro estado de ánimo y nuestra motivación. Aunque trece días puedan parecer pocos, una alimentación insana puede mostrar sus efectos mucho antes.

Pero, lo más importante, es que no nos va a ayudar en nada en nuestra vida porque atenta contra todas las nociones básicas de la educación nutricional. La nutrición no es cosa sencilla y, desde luego, nunca va a funcionar bajo las premisas de una dieta milagro.
Además, si esta pone en peligro nuestra salud lo primero que debemos hacer es denunciarla. Si alguien te ha propuesto esta dieta, lo mejor es que no le hagas caso (ni ahora ni en adelante), porque demuestra que realmente no entiende sobre este aspecto.

¿Y qué hacer si queremos perder peso?
La única fórmula válida es la misma de siempre: alimentación sana, eliminar ultraprocesados de nuestra vida, reducir azúcar añadido, comer más verduras y frutas… y dejar de intentar adelgazar en una semana. Porque, si lo consigues, será a costa de tu salud. El único truco válido es aprender a comer.

Dieta de la Piña: beneficios y riesgos, ¿qué opinan los expertos?

marzo 30, 2016

La Gran Época, por Lilia Santana Moreno
pineapple-636562_960_720-675x400La famosa dieta de la piña es conocida como régimen para perder kilos rápidamente y lucir “espectacular”. Dadas las propiedades diuréticas del fruto, la piña parecería que puede cumplir con este objetivo, sin embargo, los expertos opinan lo contrario. Es decir, llevar una monodieta tiene sus pros y sus contras, y si esta es considerada una dieta milagro, deberás tomar algunas sugerencias de los expertos.

La dietista zaragozana Sara Garcés explica que la dieta de la piña es considerada una dieta hipocalórica, llegando a las 1.000 calorías por día. Por lo que se considera que es una dieta que no cubre la necesidad nutricional que requiere el organismo y puede suponer un déficit de nutrientes para la persona que lleva a cabo, según indicó el medio Heraldo.

La dieta de la piña es un régimen estricto respecto a los alimentos que se permiten ingerir, así como por la ingesta de calorías. Sumado a esto, la dieta de la piña es concebida como una dieta milagro, que al tiempo de abandonarla se viene el rebote, expresa la especialista.

Según Garcés, a algunas dietas como la de la piña, “se les otorgan propiedades que no les corresponden”, considerando que están fuera de una dieta equilibrada y aplican una especie de ayuno, a través del cual, se pierde peso y masa muscular que se recupera al poco tiempo.

La experta explica que esta dieta hipocalórica consiste en que durante cinco días, en torno a tres comidas -ampliables a cinco, se debe incluir la fruta de la piña. Sugiriendo que la ingestión de los alimentos, sea acompañada por ejemplo por pollo o carne.

Durante el desayuno, esta dieta recomienda tomar dos rodajas de piña y un trozo de pan integral. A la mitad de mañana un zumo de piña. Cuando ya es mediodía se ingiere piña acompañada con pollo. En la merienda se come piña en almíbar; y en la cena, la ingesta de la piña es recomendada con una lata de atún, indica Garcés.

Entre las propiedades de la piña que ayudan a adelgazar se encuentra la Bromelina, un extracto derivado de los tallos del fruto. Se trata de una encima que ayuda a las células del páncreas a descomponer los alimentos para que aporten energía, la misma que será quemada en vez de ser procesada como grasa, señala la Fundación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La piña, además de ser activadora del metabolismo, también facilita la digestión y la eliminación de grasa. Además, este fruto contiene muchas fibras y agua, por lo que sus efectos diuréticos son destacables en el tema de bajar de peso. Por otra parte, la piña combate las infecciones e inflamaciones digestivas. Sus azucares naturales la convierten en un energético natural y su riqueza en fibras hacen que el organismo experimente la sensación de saciedad, indica el sitio especializado Innatia.

Pero la dieta de la piña se encuentra entre las monodietas menos indicadas. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) alertó sobre los efectos secundarios o rebote de las dietas que prometen perder mucho peso en poco tiempo, además de ser poco saludables  y carecer de “sustento científico”. Estefanía Ramo, nutricionista dietista de IMEO, indica que “a la hora de perder peso principalmente se elimina masa muscular y cuándo se termine la dieta volveremos a recuperar el peso con gran facilidad”, según el medio 20 minutos.

Para saber si es recomendable llevar una monodieta como la dieta de la piña, es recomendable tomar en cuenta los siguientes inconvenientes que cita la especialista Irma Domínguez Azpiroz en el sitio especializado Infoalimenta:

  • Debido a la falta de variedad y cantidad de alimentos, la dieta de la piña no cubren las necesidades nutricionales y por ende no son equilibradas. En la generalidad conducen a déficits de vitaminas y minerales.
  • Al disminuir el aporte energético (semiayuno), el organismo compensa la falta de energía recibida, con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales (como fuente alternativa de energía). Esto conduce a una pérdida de masa muscular y también la formación de cuerpos cetónicos (peligrosos para el organismo cuando su formación se prolonga en el tiempo).
  • Puede ocasionar  trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), que a veces son de mayor gravedad que el exceso de peso inicial.
  • Además de no conseguir cambiar los malos hábitos alimentarios, suelen acentuar los errores.
  • Favorecen el efecto “rebote” o “yo-yo”.
  • Produce efectos psicológicos negativos.

Los peligros de la famosa dieta ‘souping’ de los famosos

marzo 17, 2016

No ayuda a adelgazar y provoca desequilibrios en la pirámide alimenticia

Ideal.es
dieta soupingNo existen dietas milagro. Partiendo de esta base hay que tener en cuenta que la mejor dieta es comer de todo, de manera racionalizada y equilibrada. Un exceso en algún tipo de nutriente hace que la dieta se altere provocando cambios severos en el organismo.

La denominada dieta ‘souping’ es la última que está causando controversia en ese sentido. Muy popular entre las famosas que incluso la publicitan, dicen de ella que ayuda no solo a desintoxicar el organismo sino a adelgazar. Mediante la ingesta de verduras aseguran que se logra mantener un cuerpo sano y delgado.

Pero eso es una verdad a medias. Primero porque dependiendo del tipo de persona, seguir esta dieta hará que pueda perder más o menos peso. Pero en ningún caso esa pérdida se debe tener en cuenta como algo positivo ya que lo que se rebaja es sobre todo la masa muscular. Con ello se favorece a que una vez terminada la dieta milagrosa se produzca un efecto rebote.

Además de ello, mantener este régimen alimenticio es perjudicial para la salud. Si se consumen exclusivamente verduras, tal y como proponen quienes la recomiendan, se está dejando de lado otros nutrientes que son esenciales para el correcto funcionamiento del cuerpo. El organismo necesita hidratos de carbono, azúcares, proteínas y por supuesto calcio y potasio que en su justa medida sí pueden configurar una dieta adecuada para cada tipo de persona.

Las 5 dietas que no debemos seguir este 2016

enero 13, 2016

HOLA.com

peores-dietasAlgunas prometen perder mucho peso en poco tiempo, otras son demasiado restrictivas e incompatibles con la vida social y no faltan las que incluso confieren poderes milagrosos a determinados alimentos. En definitiva, son desequilibradas y comprometen nuestra salud. El equipo de expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) analiza el ‘top 5’ de las peores dietas por las que bajo ningún concepto debemos dejarnos seducir por mucho que busquemos desprendernos de los odiosos kilos de más. Ya sabes: huye de las modas y recuerda que por encima de todo está tu salud.

1. Las monodietas a base de sirope de savia, limón, manzana o piña. Son planes que basan la alimentación en un sólo alimento por un tiempo determinado. Según los expertos de IMEO son extremadamente restrictivas en calorías, muy desequilibradas y con asegurado efecto rebote. Por ejemplo, la dieta del limón, utilizada a menudo para bajar una talla de pantalón en una semana, puede desencadenar enfermedades como diabetes, hipertensión y anemia al obligar a nuestro organismo a consumir en exceso un ácido tan potente. Así, es especialmente contraindicada en personas con problemas de reflujo, acidez de estómago, ácido úrico elevado o estreñimiento.

Por otro lado, encontramos las dietas de la manzana y la piña, que se han popularizado tras los excesos navideños. Es cierto que estos alimentos tienen propiedades diuréticas y depurativas, pero “son frutas que no contienen proteinas; por lo que, a la hora de perder peso, se elimina masa muscular y cuando terminemos la dieta volveremos a recuperar el peso con gran facilidad”, apunta Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO.

2. Dieta de las 500 calorías. Es otra de las dietas milagro que abundan en la red y que consiste en hacer un par de días de ayuno a la semana con una ingesta máxima de 500 calorías. Desde IMEO recalcan que ninguna dieta debería ser inferior a las 800 calorías; ya que una ingesta tan inferior podría tener grandes consecuencias para la salud: deficiencias nutricionales que pueden derivar en anemia, osteoporosis…; falta de vitalidad, fatiga muscular, desórdenes alimenticios, ansiedad, etcétera.

3. Dieta de los sobres proteinados. Este tipo de dieta, de procedencia fracesa, utiliza sobres y preparados proteicos como sustitución de comidas. Lleva al organismo a una situación de cetosis, provocada por el uso de la grasa corporal como fuente de energía al reducir radicalmente los niveles de glúcidos. El veredicto de los expertos: no es una dieta equilibrada y el hecho de reemplazar los alimentos cotidianos por preparados proteicos la hace insostenible en el tiempo.

4. Dieta de los ‘smoothies’ multivitamínicos. A base de frutas, verduras, hortalizas… Son auténticos cócteles de vitaminas y minerales, pero reducidos en proteinas y grasas; por lo que alimentarse únicamente a base de zumos es no aportar al cuerpo los nutrientes necesarios de una comida. Además, al ingerir la fruta y verdura trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que influye en el efecto de saciedad. Los expertos recomiendan que este tipo de dieta no exceda nunca las 48 horas y no con el objetivo de adelgazar; sino como una forma de ‘limpiar’ el cuerpo.

5. Dieta del ‘cero carbohidratos’. Esta dieta, que ha cobrado especial fuerza en EEUU, de la mano de ‘celebrities’ como Gwyneth Paltrow o Miley Cyrus, limita la ingesta de hidratos de carbono (cereales, legumbres, vegetales y fruta) -nuestra principal fuente de energía-. Como consecuencia, “provoca que el organismo no disponga de glucosa suficiente en la sangre y agote las reservas del hígado y el músculo”, explique la nutricionista Andrea Marqués. Seguir esta dieta puede provocar a corto plazo mareo y dolor de cabeza, extreñimiento severo por la carencia de fibra… A largo plazo las consecuencias pueden ser aún más pejudiciales: desde pérdidas de calcio a nivel renal por el exceso de proteina, a pérdida de masa muscular, pasando por arritmias cardiacas.

La dieta para perder hasta 10 kilos en 22 días

junio 22, 2015

Es la dieta de moda. La que nos promete tener el cuerpo el cuerpo de Beyoncé. La que han hecho también famosas como Jennifer López, Gloria Stefan y Shakira. Y funciona. Pero también entraña sus riesgos.
Qué, por Diana García Bujarrabal

beyonce_nor-672xXx80La dieta de los 22 días, que promete perder hasta 10 kilos de peso en ese lapso de tiempo, triunfa entre las ‘celebs’. Ideada por el fisiólogo de origen cubano, Marco Borges, promete esa espectacular cifra y una talla menos.

Pero no se queda ahí: aseguran tanto Borges como quienes le publicitan que notan mejorías en su bienestar físico e incluso en el aspecto de su piel. Aunque el asesoramiento directo del fisiólogo les cuesta a las famosas unos 600 euros, ya hay editado un libro en castellano, ‘La revolución de los 22 días’, donde se detallan el método y algunos menús.

Hacemos un repaso por las propuestas de esta dieta que, ojo, según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), son “desequilibradas”.

¿Por qué 22 días?

La propuesta de la dieta es de 22 días porque se basa en que, según los psicólogos, 21 días es el tiempo promedio que una persona necesita para romper un hábito. Rubén Bravo señala también otro aspecto importante: “El hecho de poner un límite de tiempo ayuda al paciente. Es más fácil que cumpla de una forma estricta”.

¿10 kilos en 22 días?

La cantidad de kilos es muy llamativa. Un buen reclamo para quienes buscan soluciones rápidas. Bravo no duda de que esta promesa sea posible; no obstante señala un hecho llamativo: se promete perder diez kilos, pero solo una talla. “Eso significa que la gran mayoría del peso que se pierde es agua y masa muscular”. Según su opinión resulta imposible perder 10 kilos de grasa en el lapso de tiempo indicado. “Con una dieta equilibrada en 22 días se pierden cuatro o cinco kilos y también una talla de pantalón.

La regla 80-10-10:

Según esta dieta para estar saciado solo nos hace falta comer tres veces al día y según la siguiente proporción: 80% de hidratos de carbono, procedentes sobre todo de frutas y verdura, 10% de proteínas y 10% de grasas.

“Es una dieta desequilibra”, apunta Bravo. Según este experto hemos de aportar un gramo de proteína por cada kilo de peso para mantener nuestra masa muscular, y eso sin hacer ejercicio. En este sentido, el resultado es que perdemos masa muscular en lugar de grasa.

 

El problema de la grasa buena:

Bravo ve aún más ajustada la recomendación del 10% de grasa: en una dieta estándar de 1.200 kilocalorías, serían 120 calorías, es decir, ni siquiera una cucharada sopera de aceite.

Bravo recuerda que hay muchas grasas, como las dela aceite de oliva, beneficiosas para nuestro organismo e incluso necesarias para su correcto funcionamiento.

 

Efecto rebote:

Aunque los ideólogos de la dieta aseguran que sí se logran establecer nuevos hábitos, Bravo cree que es “pan para hoy y hambre para mañana”. Aunque no duda de su eficacia asegura que debe tener un gran efecto rebote. Y es que al perder masa muscular, en lugar de grasa, reducimos también la cantidad de calorías necesarias para mantener nuestro metabolismo basal, es decir, para mantenernos tal cual. “Con menos calorías ya se empieza a engordar”.

Efectos secundarios:

Señala Bravo que las carencias, sobre todo al falta de grasa y durante un tiempo tan prolongado como son 22 días puede ocasionar dolores musculares, sensación de debilidad e incluso falta de memoria y dificultades de concentración. “Hacer dieta excesivamente bajas en grasas es un error”.

30 minutos de ejercicio:

Otra de las recomendaciones que se hacen en esta dieta es incorporar 30 minutos de ejercicio diario. Bravo matiza que no es lo mismo hacer carrera que pilates, y que las dietas deberían acomodarse a los consumos calóricos en uno u otro caso. En el mismo sentido señala que los menús deberían personalizarse, por ejemplo, en función del género: una mujer necesita entre 1500 y 1800 kilocalorías para mantenerse, un consumo que en los hombres se eleva a las 2.200 -2.800.

100% orgánica:

Los productos ingeridos tienen que ser además cien por cien orgánicos, nunca congelados. Se trata además de una dieta vegana: es decir, no se come carne. Las proteínas se obtienen de las frutas, verduras o semillas. De hecho, Beyoncé y sus socios venden a través de su web todo tipo de platos de estas características que además son sin gluten, sin lácteos y sin soja.

¿Alimentos prohibidos?

Bravo dice no ser partidario de los ‘alimentos prohibidos’ en las dietas, aunque sí lo sea de su restricción. “Se puede tomar una lata de Coca Cola Zero al día y no pasa nada, o un Gin Tonic el fin de semana”.

¿Qué se come?

En Estados Unidos ofrecen el servicio de enviar los platos directamente a casa, pero quien quiera seguir una dieta de estas características aquí deberá localizar un buen súper ecológico cerca de su casa, y hacerse con un libro de recetas. Para que os hagáis una idea, éste sería un ejemplo del primer día que proponen:

Desayuno: Pudding de vainilla con arándanos frescos.

Comida: Col roja con manzana verde, sésamo y boniato.

Merienda: Media cucharada de hummus con verdura.

Cena:  Frijoles negros con ensalda de quinoa y comino. De postre, por fin, cierto alivio: chocolate negro.

¿Serías capaz de hacer esta dieta sin desfallecer?

 

 

El corsé de entrenamientos y otras prácticas vip muy perjudiciales para la salud

junio 11, 2015

– Lo dejaron de usar nuestras tatarabuelas porque era peligroso pero ahora vuelve con fuerza
– Kim Kardashian entrena hasta cuatro horas con él para mantener sus famosas curvas
– Dietas extremas y otros tratamientos de escaso rigor científico, a debate

Divinity
corset de entrenamientoLas redes sociales se han convertido en un gran escaparate donde las celebrities nos muestran sus trucos para estar siempre bellas, aunque estos no siempre son de lo más recomendables. La última moda es el Waist Training o entrenamiento de cintura que consiste en practicar deporte con un ceñido corsé especialmente diseñado para eso. Kim Kardashian, Lindsay Lohan, Jessica Alba son algunas de las que han compartido sus experiencias pero, ¿conocen sus peligros?
La querían ya las señoras del s.XIX y parece que en el nuevo milenio seguimos con las mismas: queremos lucir una cinturita de avispa. Con el regreso de la mujer con curvas, el uso del corsé se ha vuelto a popularizar y son muchas las VIPs que lo usan en sus eventos públicos o a la hora de entrenarse.
cintura_MDSIMA20150609_0355_21Kim Kardashian es, cómo no, la gran prescriptora del Waist Training, una práctica cada más extendida en los Estados Unidos que ya ha comenzado a verse en los gimnasios españoles. La famosa socialité asegura que entre cerca de cuatro al día su cintura con unos corsés diseñados exclusivamente para ello. La lógica hace pensar que si entrenas con él puesto, la grasa de redistribuye y tu cintura se afina hasta conseguir un cuerpo de guitarra.

Jessica Alba también ha reconocido que este método de entrenamiento le ha ayudado a recuperar sus curvas tras los diferentes embarazos. Lindsay Lohan no ha traído bebés al mundo –al menos que sepamos- pero también quiere reducir el diámetro de su cintura por lo que se ha hecho con unos cuantos corsés que luce así en las redes sociales.
¿Qué pasa cuando el Waist Training se nos va de las manos? Se nos puede quedar un cuerpo un tanto extraño como el de Kelly Dee Dakay, una modelo británica de 27 años que asegura tener una cintura de 41 centímetros gracias a un corsé que lleva usando desde hace siete años.
Foto by InstagramLo cierto es que los riesgos van más allá de los estético. Ya en 1908 el médico francés Ludovic O’Followell mantenía que esta prenda oprimía las costillas inferiores, lo que dificultaba la respiración de las señoras, además de comprimir algunos órganos contra la espina dorsal o hacia la parte del abdomen lo cual, como podrán imaginar, no es lo más recomendable. Además afecta al sistema nervioso, llegando incluso a provocar un dolor crónico que tan sólo se puede tratar con analgésicos y que no tiene fácil solución.

Dietas y otros tratamientos poco saludables

Hay que tener mucho cuidado con las dietas que comparten las famosas o las que se publican que son seguidas por ellas. Normalmente, el nombre de las estrellas actúa como gancho para que pensemos que su estupenda figura se debe a seguir a pies juntillas estos tratamientos y no siempre es así.
Por ejemplo, se dice que Shailene Woodley (la protagonista de ‘Divergente’) toma arcilla como parte de su dieta para perder peso y depurar sus cuerpo. Aunque es cierto que en muchos países de África en una práctica habitual, lo cierto es que la arcilla no aporta nada bueno a nuestro cuerpo, ya que muchos minerales ya los consumimos de forma habitual a través de otros alimentos. Además puede llevar elementos como el plomo o el arsénico que pueden ser dañinos.

Gwyneth Paltrow ha sembrado la polémica en Estados Unidos tras el anuncio de su nuevo libro ‘It’s All Good’ donde la oscarizada actriz aboga por la eliminación del gluten (entre otras cosas) para sentirse sana, delgada y feliz. “El gluten es demasiado pesado para el organismo y muchos de nosotros somos poco tolerantes a él, cuando no alérgicos”. Una recomendación que ha puesto en jaque a los dietistas, que aseguran que es “absurdo que una persona sin intolerancia siga ‘la dieta del celiaco’ porque piensa que va a adelgazar o a comer mejor. Los alimentos sin gluten no son hipocalóricos, ni bajos en azúcares, ni en grasas, ni más saludables”, comenta la doctora Paula Ross.
La dieta crudivegana (o “raw food”) de Natalie Portman, Demi Moore, Beyoncé o Sting, la dieta púrpura de Mariah Carey donde todo es de dicho color, al alcalina de Victoria Beckham, la del pomelo de Kylie Minogue, Jennifer Aniston comiendo tan sólo potitos, los batidos verdes détox con las que vemos a las vips saliendo del gym… todas estas dietas tiene un denominador común: el desequilibrio (nutricional, no el psicológico de las que las practican). Son regímenes demasiado enfocados en un solo producto, que no aportan todos los nutrientes necesarios para que el cuerpo funcione de forma sana. Y luego viene el temido “rebote”.
batidos verdes gymNo todo son dietas: ¿tiene algún razonamiento científico usar semen de ballena, veneno de serpiente o baba de caracol? ¿Y los sangrados faciales a los que se somete Kim (de nuevo Kim) para regenerar la piel? Chicas, informaos bien antes de hacer cualquiera de estos tratamientos que muchos de ellos os pueden traer grandes problemas de salud.