¡Aguante! Con tan solo 5 días de dieta su metabolismo ya empieza a cambiar

Y de ello depende que usted logre ganar o perder peso

El País, Alberto G. Palomo
¿Cuántas veces culpamos al metabolismo de nuestra anatomía? Le recriminamos engordar solo con respirar o mantenernos raquíticos incluso merendando tocino. Este concepto médico no deja de llevarse varapalos a la ligera. Además de servirnos para justificar algunos de los actos que llevamos a cabo.

¿Un fin de semana de excesos? No pasa nada: dos días de dieta y mi cuerpo, como si no se hubiese enterado. El interrogante que pende sobre nuestro gasto calórico es aún un misterio. Sabemos quién es el director de orquesta y algunas claves para escucharlo, pero no tenemos todas las cartas descubiertas. Ahora, un estudio parece haber llegado a una novedosa conclusión: bastan tan solo cinco días de mala alimentación para que se altere el funcionamiento de los músculos y, por tanto, nos cambie el metabolismo.

Veamos primero cómo definen metabolismo los médicos. Según Rubén Bravo, responsable de comunicación del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo), “el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que efectúan las células para degradar sustancias. Puede ser basal, que es lo que una persona consume en reposo, y el añadido por la actividad diaria.

Siempre depende del tamaño del cuerpo y la musculatura. De ahí que, por norma general, una mujer gaste 1.300 calorías mientras que un hombre ronda las 1.800”. En su clínica, especializada en obesidad, repiten que hay una parte del funcionamiento del metabolismo por descubrir. “Podemos calcular la tasa metabólica sólo con los niveles musculares y de grasa en el cuerpo. El resto depende del ejercicio, aunque en épocas de estrés o duelo se acelere”.

Juegan a nuestro favor los músculos. “A más ejercicio, más gasto. Y a más masa muscular, más gasto todavía, porque el músculo sintetiza más”, comenta Bravo, que hace una analogía entre nuestra forma de consumir calorías con los automóviles: “¿Qué requiere más gasolina, un todoterreno o una moto?”.

El citado estudio calcula que un 30% de nuestra ingesta la metabolizan los músculos. Por tanto, si su nivel varía, las consecuencias se notan en el resto del organismo. “Es un lugar fundamental para la absorción de glucosa. Si el nivel de glucosa sube, [los músculos] ejercen de limpiador natural”, apuntan. El doctor del Imeo incorpora a la resolución que alguien con mucho músculo equilibra el gasto, pero también tiene el peligro de perderlo rápido y dejar de quemar lo que consume.

“Del 70% de nuestro gasto calórico se encargan los músculos y los huesos. Hay que añadir las hormonas sexuales, la testosterona en varones y los estrógenos en mujeres”, continúa. “Las primeras ofrecen vitalidad y energía, eso hace que los hombres pierdan más. En el caso femenino hay menor pérdida porque se reserva, como se ve sobre todo en los periodos de ovulación”.

Ambas están dirigidas por la glándula de la tiroides, que marca un ritmo más lento o acelerado de consumo. “Esto es lo que conocemos y ha evolucionado poco en la historia. Nuestro cuerpo se amolda a gastar menos en ayuno y más cuando sabe que no le van a dejar de entrar calorías”, concede Bravo. Eso explica que en una dieta hipocalórica se pierdan más kilos al principio que más adelante, cuando el cuerpo “se ha acostumbrado” a esa ingesta.

El estudio mencionado de la Virginia Tech College of Agriculture and Life Sciences se efectuó entre estudiantes de universidad. Si la dieta habitual conlleva un 30% de lípidos, la empleada en la investigación (que incluía platos de macarrones con queso o frituras con mantequilla) ascendió esa cantidad al 55%, aunque con el mismo número final de calorías.

Luego observaron cómo se transformaba el funcionamiento de metabolización de los músculos, que cambió considerablemente aunque ningún estudiante tuvo un aumento llamativo de peso. Matt Hulver, profesor asociado del centro y miembro de la investigación junto a dos colegas de departamento, avisaba: “Hay veces que pasamos temporadas tomando productos grasos y olvidándonos de lo saludable, como las vacaciones o algunas festividades. Creemos que no nos van a provocar ningún problema. Este informe resuelve que una dieta de alto consumo de grasas puede alterar el metabolismo normal de una persona en muy poco tiempo”.

La incógnita es saber si estos pequeños cambios en poco tiempo afectan en el largo plazo y si puede revertirse en el caso de volver a una dieta hipocalórica. Al respecto, Rubén Bravo aclara que, desde la experiencia en la clínica, “las alteraciones no se producen en días sino en meses”.

Una persona no acostumbrada a las grasas va a engordar porque las acumula. Y al revés igual: el que suele comer mucho y deja de hacerlo, adelgaza al momento. Son los casos del que pierde de repente tres kilos en una semana. “Es una reacción pero no un cambio”, aclara. Su método, sostiene, consiste en hacer “descansos del metabolismo”, es decir, compaginar periodos de ingesta normal con otros detox, de “desintoxicación” solo con alimentos diuréticos.

“Sirve para resetear el organismo. Pero no es bueno dejar de tomar ningún nutriente. Las grasas saludables, por ejemplo, mejoran el funcionamiento hormonal. Por eso se alaba la dieta mediterránea con aceite de oliva virgen o pescado azul. El error viene cuando te pasas de calorías, comas lo que comas”, arguye.

¿Con qué versión quedarse?

La doctora María Forga Visa, del Hospital Clínic de Barcelona, cree que el metabolismo, “esos procesos que procuran la absorción de energía”, se confunde a menudo con el gasto. “Es posible que cambie. Con la edad desciende el ritmo: las personas mayores tienden a gastar menos. Pero no hay nada definitivo. Igual que no existen las dietas milagro, no hay tipos de alimentación excepcionales que lo modifiquen”, agrega la especialista, con 29 años en el servicio de Endocrinología y nutrición del Hospital Clínic de Barcelona.

Coincide Frank Suárez. Autor del ensayo ‘El poder del metabolismo’, no recomienda ninguna decisión drástica. Sí que señala hábitos saludables, como hidratarse con frecuencia o reducir los carbohidratos refinados, para mejorar el metabolismo. “Su alteración es relativa. Depende de la persona. Alguien que beba muchas bebidas azucaradas y deje de hacerlo lo mejorará, pero no lo modificará”, zanja.

Con mayor o menor precisión, esta víctima del escarnio público es todavía un enigma. Podremos acusarle de nuestras desgracias, pero de nada servirá si no atendemos a lo principal: nuestros cuidados para una vida saludable.

Ayuno de Viernes Santo: estricto, moderado o …falso

Los expertos del IMEO avisan que durante laSemana Santa es fácil consumir el doble de las calorías necesarias, lo que puede contribuir a un aumento de peso de hasta 2 kilos y sugieren que el ayuno nutricionalmente equilibrado puede diezmar los excesos   

Para los católicos el Viernes Santo es un día de celebración, pero también requiere el cumplimiento del ayuno eclesiástico que implica abstenerse de carne, consumir únicamente líquidos o hacer una comida al día, siendo permitidos lacticinios, huevos y productos de grasa animal. Aunque esta práctica es de índole religiosa, suscita gran interés en la población, detectan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, debido a los beneficios que supone para el cuerpo. Entre ellos, propicia el proceso de detoxificación y depuración y ayuda al sistema linfático, intestino, hígado y riñón a realizar mejor sus funciones.

No obstante, el ayuno en su versión estricta (a base de líquidos) o moderada (realizando una sola comida al día siendo el resto tomas líquidas) no se puede tomar a la ligera y requiere de ciertos conocimientos nutricionales. En concreto, debe asegurar un aporte calórico mínimo razonable –lo ideal sería entre 1000 y 1100 Kcal diarias– a base de proteínas, grasas saludables, fructosa, vitaminas y minerales y no prolongarse más de 48 horas. En este sentido, es desaconsejado en personas con salud más frágil, embarazadas, lactantes, menores de edad y mayores de 65 años por riesgo de deshidratación, desórdenes metabólicos o síntomas de debilidad.

Por otro lado, los especialistas observan en la práctica un tipo de ayuno “falso” que normalmente consiste en no comer carne a lo largo del día, pero sí los demás manjares en cantidad, como platos de bacalao, potaje de garbanzos, torrijas, buñuelos, etc.

En el contexto de excesos gastronómicos que por tradición acompañan la Semana Santa en España, los expertos en nutrición del IMEO avisan que existe el riesgo deconsumir casi el doble de calorías en una sola semana, aumentando entre 1 y 2 kilos de peso. “El problema no está sólo en la sobreingesta calórica, sino también que en una gran parte procede de azúcares, harinas refinadas, mantequillas y alcohol, por lo que el peso que habremos ganado habrá sido de grasa prácticamente en su totalidad”, argumenta el portavoz del Instituto, Rubén Bravo.

Con el fin de no caer en extremos, en debilidad o excesos, los especialistas nos ofrecen algunos ejemplos de menús de ayuno y también algunos consejos para no excedernos en Semana Santa.

 

AYUNO ESTRICTO – 1132KCAL

Ejemplo de menú a base de líquidos elaborado por Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del IMEO

“Es muy complejo, si no se cuentan las indicaciones de un experto, cubrir todas las necesidades nutricionales diarias de una persona a través de una dieta líquida con corte de ayuno, incluyendo las limitaciones religiosas pautadas por la doctrina católica”, señala Bravo. Por otro lado es muy sencillo incurrir en pautas poco saludables con alto contenido en azúcares o grasas, y poca presencia de proteínas, vitaminas y minerales. Por este motivo nuestra propuesta de este año para el ayuno estricto de Semana Santa está compuesto de lácteos, frutas y verduras, grasas saludables y legumbres.

Los lácteos aportan parte del calcio necesario y cubren las necesidades proteicas mínimas.

Las frutas y verduras de temporada son ricas en vitaminas, antioxidantes, fibra y fructosa, nos ayudaran a combatir el hambre y las molestias digestivas. Al mismo tiempo nos proporcionarán un tono vital estable durante el día, a pesar del ayuno y la actividad provocada por el festejo.

Los frutos secos y aceite de oliva virgensumarán las grasas saludables necesarias para nuestro metabolismo, cerebro, sistema cardiovascular y sistema inmunitario.

Las legumbres nos incluirán los minerales y la otra parte de proteínas, imprescindibles para nuestros tejidos y masa muscular.

Desayuno 311Kcal

2 yogures 0% con semillas de lino y miel de manuka y smoothie de naranja, plátano y fresas.

Media mañana 86Kcal

1 vaso de bebida de almendras con canela.

Comida 359Kcal

Puré de verduras y lentejas preparado con lentejas naturales, zanahoria, cebolla, ajo puerro, patata, pimiento verde, ajo blanco, pimentón dulce y aceite de oliva virgen extra.

Merienda 190Kcal

2 yogures 0% proteinados con compota de frutas (melocotón, manzana y frutos del bosque) y nueces molidas.

Cena 186Kcal

Salmorejo Cordobés preparado con tomates rojos, pan duro integral, aceite de oliva virgen extra y ajo.

AYUNO MODERADO1084 KCAL

Ejemplo de menú con una sola comida sin carne al día siendo el resto tomas líquidas, elaborado por Andrea Marqués, nutricionista dietista del IMEO

Desayuno: Smoothie de verduras antioxidante y vitamínico 120 Kcal

Preparado con 4 hojas de lechuga, 4 hojas de espinaca fresca, un tallo de apio y un pepino, 200ml de leche de avena o almendras sin azúcar añadido.

“Fuente de ácido fólico, a través de las hojas verdes, y depurativo gracias al apio y al pepino que como alimentos diuréticos nos ayudarán a eliminar toxinas. También es ideal para el estreñimiento por su contenido en fibra”, señala Marqués.

Media mañana: 5 anacardos 60 Kcal

Ricos en ácido oleico y ácido linoleico, ayudan a elevar el colesterol “bueno” (HDL) en compensación con el “malo” (LDL) y refuerzan el sistema inmunitario, gracias a las vitaminas del grupo B.

Comida: Hummus de garbanzo con tiras de apio y zanahoria 200 Kcal

Se elabora con garbanzo hervido y triturado, un diente de ajo, un chorrito de zumo de limón, comino, pimentón dulce y un chorrito de aceite de oliva. Se le pueden añadir semillas de sésamo o tahini. Se acompaña de apio y zanahoria en láminas.

Buen sustituto de la proteína animal, aporta fibra, ácido fólico, hierro, magnesio y zinc. Precursor de la serotonina, hormona de la felicidad, por su contenido en aminoácidos. Mejora el estreñimiento y regula los niveles de colesterol y la glucemia. El ajo le añade propiedades antibacterianas, antioxidantes y germicidas.

Merienda: Un vaso de leche de nuez 82 Kcal/200 ml

La leche de nuez es especialmente rica en antioxidantes y ácidos grasos omega 3 que protegen nuestro sistema cardiovascular y ayudan a reducir el colesterol. Contiene niveles adecuados de proteína vegetal.

Cena: una taza de gazpacho 80 Kcal

Un plato muy bajo en calorías, elaborado de hortalizas (tomate, pepino o pimiento) y agua. Se le añade un chorrito de aceite de oliva virgen que aporta grasas saludables (monoinsaturadas). El gazpacho nos aportará niveles adecuados de potasio, mineral importante para el mantenimiento muscular, nervioso y para una correcta diuresis de los líquidos del organismo. Al ser rica en carotenos y vitamina A, protegerá nuestra piel y la visión ante la exposición solar.

EL “FALSO” AYUNO 1400 Kcal

Ejemplo de menú elaborado por Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO

Se parece más a una “fiesta del bacalao” que a un ayuno. Se centra en elaboradas recetas de cocina tradicional, incluidos primeros, segundos y postre, y brilla por la ausencia de carne en los platos y también por su elevado aporte calórico.

“El hecho de no introducir carne en nuestro menú no siempre significa que cumplimos con los preceptos de la Iglesia Católica que le da un significado más profundo de reflexión, abstención y penitencia, ni obligatoriamente significa que tomamos una comida más ligera”, anota la nutricionista clínica del IMEO Carmen Escalada. Además, añade, en muchos casos se malinterpreta como una manera de hacer “dieta” después de días de excesos y celebraciones.

Una comida típica de lo que sería un “falso ayuno”, por ejemplo, se compondría por:

– Potaje de garbanzos con cebolla, ajo, huevo, espinacas, pimiento y pan, de 550 Kcal.

– Bacalao con tomate salsa de tomate casera –la versión light– nos aportaría unas 257 Kcal. Si le añadimos 100gr de patatas fritascomo guarnición estaremos adicionando otras 300 Kcal.

– Una ración de buñuelos (2-3 unidades pequeñas) aportan unas300 Kcal. Suelen servirse con sirope de chocolate o nata por lo que el aporte puede aumentar.

Resumiendo, en una única comida podemos ingerir unas 1400 Kcalequivalente a la ingesta calórica diaria recomendada de una importante parte de la población. Es fácil entender que esta “abstinencia” no nos ayudará a compensar excesos de otros días sino que será un exceso en sí.

ALGUNOS CONSEJOS PARA NO EXCEDERNOS EN SEMANA SANTA

 

  • Hacer cinco comidas al día: Está comprobado que cuando llevamos más horas sin comer, tendemos a comer más rápido y a elegir comidas menos saludables. Comiendo más frecuentemente pero menos cantidad, nos ayudará a evitar caer en atracones, pesadez y sobreingesta calórica.
  • Hacer ejercicio: Es normal que estos días sucumbamos ante alguna tentación en forma de dulce o plato contundente. “Esto no debe de ser un problema, si tenemos en cuenta que la ganancia de peso no sólo depende de las calorías que consumimos sino también de las que gastamos”, recuerda Carmen Escalada. Y no es necesario contar con un gimnasio para ello, podemos  darnos por satisfechos con hacer una ruta por la montaña o recorrer unos kilómetros en bici. Así estaremos aumentando nuestro gasto de energía y, por tanto, reduciendo el riesgo de engordar.
  • Optar por recetas caseras: Hoy podemos encontrar recetas de cualquier plato en internet. De esta manera, sabremos lo que estamos comiendo y también podremos reducir las calorías, sustituyendo alimentos poco saludables por otros, nutricionalmente mejores, como por ejemplo el aceite de palma por aceite de oliva virgen extra o las harinas refinadas por integrales.
  • Planificar nuestros menús: Es fundamental saber qué vamos a comer cada día para calcular las raciones y así evitar que sobre comida. Además, es recomendable evitar servirnos la comida en platos muy grandes o hacer largas sobremesas sin retirar la comida.
  • Hacer planes alejados de la comida con la llegada del buen tiempo: Aprovechar los días de vacaciones y las horas de sol para realizar otras actividades sin la comida como principal protagonista, como dar un paseo, ir de compras o ver las procesiones…
  • Reducir el consumo de alcohol y refrescos: Cada gramo de alcohol nos aporta 7 Kcal, por lo que si después de una comilona tomamos un par de copas “digestivas” no estaremos más que empeorando la situación. Lo ideal es reducirlo y optar siempre por bebidas de baja graduación como el vino tinto.

El agua siempre es la mejor opción, ya que los refrescos nos aportan elevadísimas cantidades de azúcar además de otros aditivos y gases que van a dificultar el proceso digestivo.

¿Por qué engordamos después de las vacaciones? Consejos para perder esos kilitos de más

¿Por qué casi siempre engordamos después de las vacaciones? Según un estudio en España, una de cada dos personas ha aumentado entre dos y cinco kilos después del periodo estival. Un experto en nutrición explica este aumento pero también da algunos consejos sencillos para regresar a nuestro peso habitual.
RFI, por Ivonne Sánchez

Se acabaron las vacaciones, regreso a clases, a la vida laboral, a la rutina. Y la báscula no perdona, mostrando los excesos que tuvimos durante este periodo. Esto que se intuía de manera general ha sido confirmado por un estudio llevado a cabo en España, cuyos resultados acaban de ser publicados por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el IMEO.

Cambios de hábitos alimenticios, menor actividad física, más actividad social, son algunas de las razones que explican este aumento de peso. Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO explica por qué se sube de peso durante las vacaciones: “En verano se come menos, menos cantidad, porque el apetito baja, pero se come peor, se reduce mucho la calidad del alimento. En muchos casos, sobre todo en países donde hace calor,  se tiende más a comer fuera, a sentarse en una terraza, a la vida social”.

El estudio fue llevado a cabo entre junio y agosto en Madrid, con 204 encuestados, 69% de mujeres y 31 % de hombres. Casi la mitad de las personas (47%) descarta de antemano la posibilidad de estar a dieta en verano.

Varias situaciones evocadas para explicar este aumento de peso

Según los encuestados, que han marcado más de una respuesta, algunas de las situaciones particulares que impiden seguir una dieta saludable durante las vacaciones son: reuniones familiares y cenas tardías (prevalencia en un 42 % de las respuestas), chiringuitos y terrazas (33%), restaurantes de comida rápida (25 %), hoteles con bufet libre (16%) y fiestas regionales (9%). La disminución de la actividad física durante las vacaciones contribuye a este aumento.
 
Consejos para regresar al peso habitual

Bueno, pero no todo está perdido, Rubén Bravo da algunos consejos sencillos para perder esos kilitos de más acumulados durante las vacaciones de verano: “La recomendación más importante es ir a un especialista que nos proponga una dieta saludable y ajustada a nuestras características personales. No tenemos que pensar sólo en bajar kilos sino en mejorar nuestra forma de comer”.

Aumentar la actividad física, objetivo: 10.000 pasos al día

Es indispensable también retomar la actividad física, estima Rubén Bravo: “Ahora hay aparatos que miden los pasos, y la recomendación a nivel europeo es de 10.000 pasos por día. No hace falta ir al gimnasio para hacer esta actividad física, pero obligarnos un poco, como bajarnos una estación de metro antes, subir las escaleras, caminar en cualquier situación, en fin, intentar sumar a lo largo del día esos 10.000 pasos”.

Los 10.000 pasos recomendados también por la OMS equivalen a una hora de marcha o 7.5 kilómetros. Se pueden hacer por partes a lo largo del día y es una manera sencilla de mantenerse en actividad.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en España.

Escuchad, jefes: queremos ir en chándal a la oficina

No es un capricho, sino una de las medidas eficaces contra la hinchazón abdominal. Se acabó lo de aflojar el pantalón cuando nadie está mirando
El País, por Salomé García
hinchazón, como combatirloCada mañana se mira al espejo más o menos orgulloso de su silueta. Sin embargo, a medida que el día avanza, nota cómo se apodera de su abdomen una incómoda sensación de tirantez. No son imaginaciones suyas: se le está hinchando la barriga. Y puede que mucho. Tanto, que teme que el botón del pantalón salga disparado. O, directamente, se lo desabrocha usted mismo, con discreción, bajo la mesa de su oficina. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE UU, este problema puede ser causado por diversas patologías, como intolerancia a la lactosa, síndrome de intestino irritable o acumulación de líquidos por alguna enfermedad. Partamos de una base: la culpa suele ser de los gases. Según la Sociedad Canadiense de Investigación Intestinal, cada persona genera entre 0,6 y 1,8 litros de este fluido al día. Y procede de dos fuentes: el que se traga (exógeno) y el que generan las bacterias del colon al descomponer los alimentos. “Estaremos más o menos hinchados según lo que comamos y la rapidez de nuestro aparato digestivo para deshacerse de ese gas”, reza el organismo. Las vías habituales de salida ya las conocemos. Por escabroso que parezca, un individuo sano expele de 12 a 25 ventosidades anales al día. Cuando la cosa no fluye con naturalidad, aumenta su barriga. Evite estos comportamientos si es propenso a la hinchazón.

Comer deprisa

1Un bocata a toda velocidad antes de meterse en una reunión. Usted no come, engulle. “Trasladamos nuestro estrés al acto de comer. Ingerimos alimentos sin pensar, sin saborear y, muchas veces, sin masticar bien y en demasía. Así es fácil que, entre bocado y bocado, nos entre aire al estómago”, explica María Pilar Casanova, coach de alimentación consciente en Atrévete a Comer. En ese caso, le tocará a su abdomen hacer el trabajo que los dientes no han hecho. Prepárese para una digestión más pesada de lo normal. Según la Revista Española de Enfermedades Digestivas, tragar aire es el origen de muchos males derivados del gas intestinal. Consejo: dedíquele al menos 20 minutos al almuerzo y mastique entre 10 y 15 veces cada bocado. Y siéntese.

Abusar de las bebidas carbonatadas con pajita

2Es pura física. “Hay quienes agitan la bebida para eliminar las burbujas, pero siempre queda algo. Si se tienen problemas de hinchazón, lo mejor es evitarlas”, precisa Liliana Velásquez, nutricionista en los centros de medicina estética Cristina Álvarez. El mecanismo de las pajitas, como nos cuenta la experta, es el siguiente: al hacer el vacío para que suba el líquido por ella, absorbemos esa fracción de aire que será tanto mayor cuanto más largo sea el cachivache. Hay quienes lo expulsan con bastante rapidez (eructando) y otros lo retienen en el estómago, de donde pasa al intestino, provocando la hinchazón.

Decantarse por la sacarina

3Los edulcorantes artificiales son una buena alternativa al azúcar para la pérdida de peso. Pero, como casi todo, tiene su lado oscuro: a veces, presentan problemas digestivos en sus consumidores. Lo afirmó Mark Gold, del Centro de Información sobre la Toxicidad del Aspartamo, en 2002. Una revisión de la bibliografía más actual: las bacterias intestinales y los polialcoholes no se llevan bien. Si es su caso, decántese por la miel, la estevia o el mismo azúcar.

Alimentarse a base de ‘fast food’

4¿Creía que solo hinchan los gases? El agua, también. Comidas industriales, patatas fritas, hamburguesas de poca calidad… Además de ser bombas de grasas poco saludables, tienen un alto contenido en sal (cloruro de sodio). “El cuerpo necesita 4,5 gramos de sodio al día. La sal que no pueden filtrar de inmediato los riñones pasa al torrente sanguíneo. Eso descompensaría los niveles de sodio, así que el cuerpo hace acopio de agua para asegurarse el equilibrio interno”, explica la divulgadora Josefina Segno en su libro Hinchazón abdominal y retención de líquidos. La solución está en su mano: tire de ensaladas sin salsas, aleje el salero y pruebe a sazonar con hierbas. Como confirma este estudio de la Universidad de Hawái, una ensalada de frutas se digiere en 30 minutos, mientras que una hamburguesa puede llegar a las 24 horas. Deje la comida rápida para el fin de semana.

Repetir con la fabada

5Las legumbres son ricas en fibra. Y la OMS recomienda entre 20 y 30 gramos de esta parte de las plantas para una función intestinal correcta. El problema sucede cuando la legumbre se queda rezagada en el intestino, provocando inflamación abdominal, como cuenta Velásquez. Por fortuna, no le pasa a todo el mundo. Pero si usted es de los afectados, no renuncie a judiones, garbanzos y lentejas, pero consúmalos siempre muy cocidos o en puré. O, al menos, modere sus raciones. Otra solución pasa por ingerir suplementos nutritivos con probióticos para superar “molestias gastrointestinales transitorias”, como dicta la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP).

Obsesionarse con la fibra

6Para evitar el estreñimiento, tomamos otros alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, frutos secos o verduras de hoja verde. “El exceso suele producir gases. La solución está en repartir estos alimentos en cantidades pequeñas a lo largo del día en las cinco comidas. Por ejemplo, una pieza de fruta al desayuno, media mañana y merienda; y si comemos verdura, evitar la fruta como postre”, sugiere Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

No pasear lo suficiente

7Hemos perdido la sana costumbre del paseo después de comer. Además de ayudar a despejar la mente, caminar (pero también correr, bailar o nadar, aunque no siempre después de comer) estimula el movimiento intestinal. “La actividad física aeróbica activa multitud de órganos y sistemas de nuestro cuerpo, favoreciendo directamente la motilidad intestinal. Es decir: fuera gases”, recuerda Bravo.

Cenar tarde

8“Por la noche, el intestino se enlentece, por lo que es más fácil que se produzcan gases. Por ello, conviene cenar temprano y no irse a dormir justo después de comer, sino dejar que pasen al menos 3 horas, así como evitar los alimentos que producen más gases”, explica el doctor Jesús López Heras, del Institut Català de la Salut.

Pasarse de ‘hipster’

9Y no por la barba. Desde que se convirtió en un apóstol de la col rizada (el mítico kale de Beyoncé) y la consume cruda en ensalada para no perder ni una vitamina, su cuerpo es un globo aerostático. “Sucede también con las coles de Bruselas, la coliflor o el repollo. Contienen mucha fibra y rafinosa, un polisacárido difícil de digerir que se fermenta en el intestino por acción bacteriana. Ambos factores contribuyen a la hinchazón abdominal”, advierte Velásquez. Si no quiere ser una burbuja humana, espacie el consumo de estos vegetales. Y cuézalos bien.

Beber leche (sin tolerarla)

10Si nota distensión intestinal después del café con leche, tal vez sea alérgico a este alimento o tenga cierto grado de intolerancia. Para poder digerir el azúcar de la leche, es necesaria una enzima llamada lactasa. Si usted carece de ella, se enfrentará a los siguientes síntomas: hinchazón, cólicos, diarrea o flatulencia, según MedlinePlus. Consúltelo con su médico y baraje alternativas como la leche de soja.

Reírse de las abdominales

11Sabemos que no es el mejor ejercicio para perder michelines, pero unos abdominales fuertes harán de barrera a los gases cuando quieran expandirse. Una serie de 20 al día no parece demasiado. “De hecho, las personas con un six pack muy marcado suelen tener menos problemas de hinchazón”, explica Mariano Aicardi, entrenador en Caroli Health Club Madrid. Hay una excepción: personas con síndrome de colon irritable. Según Anton Emmanuel, gastroenterólogo del University College Hospital de Londres, “en estos casos, la musculatura abdominal se relaja al empezar la digestión, cuando el reflejo debería ser a la inversa”.

Seguir al dedillo las revistas de tendencias

12Que se lleva el pantalón de cintura alta, pues usted se compra cuatro. Error. Las personas propensas a la hinchazón abdominal deben vestir cinturas bajas y elásticas. El internista Octavio Bessa, de Connecticut, describió en 1993 el síndrome de los pantalones ajustados. Oprimir en la región intestinal dificulta el tránsito (recorrido de los alimentos desde la boca hasta el ano). La revista Archivos de Medicina Interna lo confirma.

¡La dieta de la manzana en 4 días y ni uno más!

Aquí en Madrid, un programa de Telemadrid, presenta una versión saludable de la Dieta de la Manzana en 4 días –¡y ni uno más!– que nos ayudaría a sentirnos más ligeros tras varias semanas de excesos.
Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierte que este régimen se hace copn el fin de depurar el organismo y no para perder peso. Además, “no se debe realizar por menores de edad, mujeres embarazadas, personas en edad avanzada o con alguna enfermedad”.
Para ver qué menú corresponde a cada de los días, pulsa play.

Consejos para prevenir el aumento de peso en la menopausia

En este programa de Radio Exterior de España dedicado al Día Mundial de la Menopausia interviene como invitado Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que ofrece algunos consejos de cómo mantener los kilos de más a ralla en esta crucial etapa en la vida de la mujer.

Para escuchar el audio completo, pulsa play.

Una tapa de ceviche con estrella Michelin: la receta original de Albert Adrià

En plena época de verano, os hacemos llegar desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad y con la colaboración del chef Albert Adrià, premiado con dos estrellas Michelin y actualmente al mando de Tickets bar de Barcelona unas sugerencias de tapas saludables que forman parte del menú del gastrobar para el año 2014.  Son unos bocados saludables que sepueden preparar en casa, con un aporte calórico razonable y además destacan por sus vurtudes nutricionales por excelencia.

“Gracias a su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, aportados por el pargo y el aceite de oliva, podríamos decir que es una tapa cardioprotectora, perfecta para aquellas personas con problemas de colesterol o riesgo cardiovascular”, apunta Rubén Bravo, esxperto en nutrición y gastronomía del IMEO.

Es un bocado rico en vitaminas y minerales. La vitamina A y los carotenos contribuyen a mejorar la vista y son potentes antioxidantes, precursores del sistema inmunitario. El perfil equilibrado entre sodio y potasio que posee esta tapa, contribuye al buen funcionamiento de nuestro metabolismo celular y control de la tensión arterial, aportando junto con el fósforo niveles óptimos de vitalidad tanto muscular como mental.

Albert Adrià, el chef al mando de Tickets, créditos foto Tickets

CEVICHE “EMPORDÀ” © TICKETS

Receta de autor, chef Albert Adrià

Una tapa
cardioprotectora y vigorizante


Calorías:
144 Kcal

 

 

INGREDIENTES PARA
4 PERSONAS
        ELABORACIÓN
Para limpiar y cortar el pescado
1 pargo de tamaño medio* en su defecto podemos utilizar lubina, pargo, dorada, pez limón o corvina
  1.  Escamar y filetear el pescado procurando dejar lo más entero posible el lomo quitando la piel.
  2. Cortar el lomo a la mitad longitudinalmente dividiéndolo en dos partes.
  3. Guardarlo herméticamente en la nevera.

Para la base de salsa de soja
140gr de agua mineral, 2 gr de hondashi, 10gr de azúcar, 50gr de salsa de soja, 2gr de alga kombu

 

 

  1.  Poner el agua, el azúcar y el hondashi en un cazo y llevar a ebullición.
  2. Retirar del fuego y añadir la soja y el alga kombu.
  3. Reservar en nevera 24 horas.

 


Para el aceite de azafrán
250 ml de aceite de oliva suave, 0,41 gr hebras de azafrán 

 

 

 

 

 

 

  1. Con la ayuda de un mortero majar las hebras ligeramente para liberar el aroma.
  2. Introducir el aceite en un cazo junto con el azafrán majado.
  3. Poner a calentar el cazo desde frío a temperatura suave.
  4. Dejar infusionar durante aproximadamente media hora hasta que el azafrán haya liberado todo su aroma.
  5. Retirar del fuego y reservar.

Para la xantana base
250gr de agua mineral, 3gr de xantana

 

 

 

  1.  Triturar la mitad del agua con la xantana hasta que esté bien diluido.
  2. Extraer el aire en la máquina de vacío y añadir el resto del agua.
  3. Dejar reposar un mínimo de 12 horas para que estabilice.
Para el jugo de tomate
2 kg de tomate de colgar maduros

 

 

  1.  Con la ayuda de un microplane, rallar el tomate.
  2. Pasar por un colador fino presionando con la ayuda de un cucharón.
  3. Reservar.

Para la salsa
650 gr de jugo de tomate rallado (elaboración anterior), 120 gr soja base (elaboración anterior), 15 gr aceite de azafrán (elaboración anterior), 20 gr mirin, 40 gr vinagre de arroz, 70 gr xantana base (elaboración anterior)

 

 

 

  1.  En un bol mezclar todos los ingredientes y mezclar con la ayuda de unas varillas.
  2. Reservar en nevera.

 

 

 

 

 

Para marinar el pescado
50gr de filete de pargo limpio, 5gr de sal fina

 

 

 

 

 

 

  1.  Disponer el pescado en una bandeja plana.
  2. Espolvorear la sal por ambos lados del pescado.
  3. Dejar marinar en espacio de 40 minutos.
  4. Pasado ese tiempo probar de sazón y retirar el exceso de sal bajo el grifo.
  5. Secar con papel absorbente.
  6. Con la ayuda de un chuchillo bien afilado cortar dados de 1 x 1 cm.
  7. Reservar dentro de un recipiente hermético en nevera.

Para el caviar de salsa de soja
100 g de tapioca, 1 l de soja 

 

  1.  Dentro de un bol poner la soja junto con la tapioca a hidratar por espacio de 3 horas.
  2. Reservar.

Para la cancha frita

50gr de maíz “chulpe”, 250ml de aceite de oliva suave, 0,4c/s sal fina, gel de silice

 

 

 

 

 

 

 

 

  1.  Poner el aceite en un cazo y calentar a fuego medio.
  2. Cuando está caliente añadir los granos de maíz.
  3. Tapar con una tapadera e ir moviendo el cazo con movimientos envolventes para que se vaya tostando uniformemente.
  4. Una vez tostado retirar del aceite y escurrir en papel absorbente.
  5. Cuando aún está caliente poner a punto de sal.
  6. Dejar enfriar y reservar en un recipiente hermético con gel de sílice.

Para la juliana de daikon
250gr daikon fresco, c/s agua mineral, c/s hielo

 

 

 

 

 

  1.  Con la ayuda de un pelador pelar el daikon hasta 0.6 cm.
  2. Seguidamente cortar trozos de 6 cm de largo.
  3. Cortar láminas de 0.2 cm de grosor con la ayuda de una máquina corta fiambre.
  4. Cortar las láminas en juliana de 0.2 cm de ancho.
  5. Reservar en agua y hielo.

Para lavar el codium
500 g de codium fresco, c/s agua mineral, c/s hielo

 

 

 

 

 

  1.  Dentro de un bol lavar el codium con agua y hielo para extraer la arena y las conchas.
  2. Con la ayuda de unas tijeras cortar las pintas más pequeñas con dos ramificaciones.
  3. Reservar en bol con agua y hielo
  4. Guardar el resto para otras elaboraciones.

Otros

Germinado de cilantro
Ibo Togarashi o filamento de guindilla
1und lima
c/s sal fina
c/s pimenta negra
c/s aceite de oliva virgen extra

ACABADO Y PRESENTACIÓN

ceviche de Tickets, una tapa cardioprotectora  En un bol poner 60gr de pargo, salpimentar y añadir el zumo de media lima.
Dejar macerar por espacio de 6 minutos.
En un plato hondo, poner el pargo macerado con un poco de volumen en el centro.
Disponer alrededor del pescado 6 granos de cancha y 6 puntas de codium.
Seguidamente, poner encima del pescado 2 cucharadas de caviar de soja y la juliana de daikon con volumen.
Decorar con 3 filamentos de guindilla y 6 germinados de cilantro alrededor del pescado.
Finalmente , añadir 100 ml de salsa alrededor del pescado y sazonar con unas gotas de aceite de oliva