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¡Aguante! Con tan solo 5 días de dieta su metabolismo ya empieza a cambiar

octubre 17, 2017

Y de ello depende que usted logre ganar o perder peso

El País, Alberto G. Palomo
¿Cuántas veces culpamos al metabolismo de nuestra anatomía? Le recriminamos engordar solo con respirar o mantenernos raquíticos incluso merendando tocino. Este concepto médico no deja de llevarse varapalos a la ligera. Además de servirnos para justificar algunos de los actos que llevamos a cabo.

¿Un fin de semana de excesos? No pasa nada: dos días de dieta y mi cuerpo, como si no se hubiese enterado. El interrogante que pende sobre nuestro gasto calórico es aún un misterio. Sabemos quién es el director de orquesta y algunas claves para escucharlo, pero no tenemos todas las cartas descubiertas. Ahora, un estudio parece haber llegado a una novedosa conclusión: bastan tan solo cinco días de mala alimentación para que se altere el funcionamiento de los músculos y, por tanto, nos cambie el metabolismo.

Veamos primero cómo definen metabolismo los médicos. Según Rubén Bravo, responsable de comunicación del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo), “el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que efectúan las células para degradar sustancias. Puede ser basal, que es lo que una persona consume en reposo, y el añadido por la actividad diaria.

Siempre depende del tamaño del cuerpo y la musculatura. De ahí que, por norma general, una mujer gaste 1.300 calorías mientras que un hombre ronda las 1.800”. En su clínica, especializada en obesidad, repiten que hay una parte del funcionamiento del metabolismo por descubrir. “Podemos calcular la tasa metabólica sólo con los niveles musculares y de grasa en el cuerpo. El resto depende del ejercicio, aunque en épocas de estrés o duelo se acelere”.

Juegan a nuestro favor los músculos. “A más ejercicio, más gasto. Y a más masa muscular, más gasto todavía, porque el músculo sintetiza más”, comenta Bravo, que hace una analogía entre nuestra forma de consumir calorías con los automóviles: “¿Qué requiere más gasolina, un todoterreno o una moto?”.

El citado estudio calcula que un 30% de nuestra ingesta la metabolizan los músculos. Por tanto, si su nivel varía, las consecuencias se notan en el resto del organismo. “Es un lugar fundamental para la absorción de glucosa. Si el nivel de glucosa sube, [los músculos] ejercen de limpiador natural”, apuntan. El doctor del Imeo incorpora a la resolución que alguien con mucho músculo equilibra el gasto, pero también tiene el peligro de perderlo rápido y dejar de quemar lo que consume.

“Del 70% de nuestro gasto calórico se encargan los músculos y los huesos. Hay que añadir las hormonas sexuales, la testosterona en varones y los estrógenos en mujeres”, continúa. “Las primeras ofrecen vitalidad y energía, eso hace que los hombres pierdan más. En el caso femenino hay menor pérdida porque se reserva, como se ve sobre todo en los periodos de ovulación”.

Ambas están dirigidas por la glándula de la tiroides, que marca un ritmo más lento o acelerado de consumo. “Esto es lo que conocemos y ha evolucionado poco en la historia. Nuestro cuerpo se amolda a gastar menos en ayuno y más cuando sabe que no le van a dejar de entrar calorías”, concede Bravo. Eso explica que en una dieta hipocalórica se pierdan más kilos al principio que más adelante, cuando el cuerpo “se ha acostumbrado” a esa ingesta.

El estudio mencionado de la Virginia Tech College of Agriculture and Life Sciences se efectuó entre estudiantes de universidad. Si la dieta habitual conlleva un 30% de lípidos, la empleada en la investigación (que incluía platos de macarrones con queso o frituras con mantequilla) ascendió esa cantidad al 55%, aunque con el mismo número final de calorías.

Luego observaron cómo se transformaba el funcionamiento de metabolización de los músculos, que cambió considerablemente aunque ningún estudiante tuvo un aumento llamativo de peso. Matt Hulver, profesor asociado del centro y miembro de la investigación junto a dos colegas de departamento, avisaba: “Hay veces que pasamos temporadas tomando productos grasos y olvidándonos de lo saludable, como las vacaciones o algunas festividades. Creemos que no nos van a provocar ningún problema. Este informe resuelve que una dieta de alto consumo de grasas puede alterar el metabolismo normal de una persona en muy poco tiempo”.

La incógnita es saber si estos pequeños cambios en poco tiempo afectan en el largo plazo y si puede revertirse en el caso de volver a una dieta hipocalórica. Al respecto, Rubén Bravo aclara que, desde la experiencia en la clínica, “las alteraciones no se producen en días sino en meses”.

Una persona no acostumbrada a las grasas va a engordar porque las acumula. Y al revés igual: el que suele comer mucho y deja de hacerlo, adelgaza al momento. Son los casos del que pierde de repente tres kilos en una semana. “Es una reacción pero no un cambio”, aclara. Su método, sostiene, consiste en hacer “descansos del metabolismo”, es decir, compaginar periodos de ingesta normal con otros detox, de “desintoxicación” solo con alimentos diuréticos.

“Sirve para resetear el organismo. Pero no es bueno dejar de tomar ningún nutriente. Las grasas saludables, por ejemplo, mejoran el funcionamiento hormonal. Por eso se alaba la dieta mediterránea con aceite de oliva virgen o pescado azul. El error viene cuando te pasas de calorías, comas lo que comas”, arguye.

¿Con qué versión quedarse?

La doctora María Forga Visa, del Hospital Clínic de Barcelona, cree que el metabolismo, “esos procesos que procuran la absorción de energía”, se confunde a menudo con el gasto. “Es posible que cambie. Con la edad desciende el ritmo: las personas mayores tienden a gastar menos. Pero no hay nada definitivo. Igual que no existen las dietas milagro, no hay tipos de alimentación excepcionales que lo modifiquen”, agrega la especialista, con 29 años en el servicio de Endocrinología y nutrición del Hospital Clínic de Barcelona.

Coincide Frank Suárez. Autor del ensayo ‘El poder del metabolismo’, no recomienda ninguna decisión drástica. Sí que señala hábitos saludables, como hidratarse con frecuencia o reducir los carbohidratos refinados, para mejorar el metabolismo. “Su alteración es relativa. Depende de la persona. Alguien que beba muchas bebidas azucaradas y deje de hacerlo lo mejorará, pero no lo modificará”, zanja.

Con mayor o menor precisión, esta víctima del escarnio público es todavía un enigma. Podremos acusarle de nuestras desgracias, pero de nada servirá si no atendemos a lo principal: nuestros cuidados para una vida saludable.

Los españoles engordarán entre 3 y 5 kilos de media estas Navidades

diciembre 12, 2013

Saber qué comer o beber y cuándo hacerlo en estos días festivos es clave para no entrar en el año nuevo pesando más de la cuenta, sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad   

  • El 83% de los españoles se salta la dieta cuando están de celebración, según una encuesta del IMEO[1].
  • Un 63% comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, y un 12% lo hace a finales de noviembre.
  • Un 78% de nuestros paisanos admite que durante las Navidades asiste a comidas tardías que duran más de dos horas cada, además una de cada tres personas que salen de noche consumen copas hasta la madrugada.

Las Naviades nos invitan a engordarр bajaEn España,  donde las fiestas son modo de vida, las Navidades duran más que en la mayoría de países. Desde el puente de la Constitución, con iluminación navideña y campaña de comercios en marcha, hasta Reyes incluido tenemos un calendario festivo con un total de 14 días no laborables (5 de ellos son fiesta oficial en todas las Comunidades Autónomas) y los 18 días restantes son laborables[2]. “Con esta puesta en escena no es de extrañar que la gente se salga de la rutina diaria también en lo que respecta a su comida”, recalca Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recordando que es en estas fechas cuando más sobrepeso se gana, entre 3 y 5 kilos de media.

“El problema no es la celebración en sí, sino la tendencia de seguir comiendo igual en los días que la rodean y en estas fechas motivos no faltan: lo que el calendario deja “en blanco” se rellena con reuniones de familia, cenas de empresa y salidas con amigos”, especifica el experto en nutrición. Al repetir el mismo patrón permisivo una y otra vez, recurrimos al autoengaño –“ahora como de todo, en enero me pongo a dieta”–, para acallar así el sentimiento de culpabilidad generado por el empacho seguido.

Es cierto que las navidades no son una fecha indicada para ponerse a régimen, pero sí son idóneas para plantearse objetivos reales, como mantenerse en el peso actual o intentar no coger más de un kilito que luego no sería tan difícil perder. Para una persona que está en el límite, los 5 kilos cogidos a lo largo de este mes pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud. Por esta razón, el equipo de nutricionistas del IMEO ha puesto sobre la mesa lo imprescindible: cinco reglas que nos ayudarán a celebrar las Navidades sin ganar más peso de la cuenta.

5 CLAVES PARA ENGORDAR LO MÍNIMO EN NAVIDAD

1. Día de compensación después de una comida copiosa.

En estas fiestas cuando nos sentamos a la mesa con los nuestros es complicado mantener un control excesivo. Los platos apetitosos junto con la euforia de la celebración y lo embriagador de las bebidas, merman nuestra voluntad y nos hacen olvidar las promesas que nos hacemos para cada Año Nuevo, incluidas las de adelgazar o perder peso.

Las comidas y cenas tardías, de varias horas de duración, junto con las noches de fiesta y el descanso (sueño) de día hace que nos expongamos menos a la iluminación solar, hecho que puede dar lugar a importantes cambios hormonales que afectan a nuestro metabolismo, estado de ánimo y relación con la comida.

“No se trata de pasar la festividad “a dos velas”, sin probar bocado fuera del régimen, sino de disfrutar la comida con cierta moderación y el día siguiente compensar con una dieta restrictiva”, sugieren los expertos en nutrición del IMEO ofreciendo un ejemplo de menú para el día después.

Dia de compensación tras una comida copiosa IMEO

2. Dulces navideños a partir del 20 de Diciembre.

Nuestros datos nos indican que el 63% de los españoles comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, incluso algunos (el 12%) a finales de noviembre.

En este aspecto, desde IMEO realizamos dos recomendaciones: comprar los dulces navideños a partir del 20 de diciembre y en cantidades justas. “Es preferible hacer la compra en dos veces para evitar que sobren después de las fiestas”, puntualiza el experto en nutrición.

3. Aperitivo 20 minutos antes de una comida o cena navideña.

Tomar un aperitivo de gambas media hora antes de comer disminuye el hambre y ayuda a no pasarse en las cantidadesNuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad que le indican que ya hemos comido suficiente. A todos nos habrá ocurrido que después de un aperitivo o picoteo típico de un domingo, afrontamos la comida posterior con mucho menos apetito.

“Si utilizamos este truco para “engañar al estómago” y esquivar los kilos de más en Navidad, entraremos en la comida y cena navideña con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas”, recalca Bravo.

Este aperitivo puede estar compuesto de dos de las siguientes opciones y acompañado de un refresco con gas light o cero por su efecto saciante:

  • Gambas a la plancha con ajito y limón.
  • Langostinos a la plancha con ajo picado y limón.
  • Mejillones al vapor o a la vinagreta.
  • Sepia a la plancha.
  • Salpicón de marisco.
  • Gulas y gambas salteadas con ajito y cayena.

4. Afrontar las bebidas alcohólicas con inteligencia.

cocteles, bajaUna de cada tres personas que salen de noche para celebrar las fiestas toma copas hasta bien entrada la madrugada. Esto tiene su explicación, señala Bravo, por la noche el subconsciente tiene más fuerza y la tendencia a descontrolar es más alta. El cuerpo nos pide más azúcar y lo que le damos son más copas y dulces.

Las bebidas graduadas también sirven como “vía escapatoria” de los infortunios de la crisis y son una especie de recompensa frente a los momentos de estrés y las presiones. Tomadas con moderación y de forma ocasional, las bebidas alcohólicas pueden favorecer la sensación de relajación, descanso y disfrute. Si sabemos elegir bien,  podemos reducir su aporte calórico hasta en un 60%, sin tener que renunciar. Desde IMEO recomendamos:

  • Añadir gaseosa al vino y a la cerveza. Como acompañamiento en las comidas proponemos optar por el vino con gaseosa o bien con una clara de cerveza, las gaseosas son acalóricas y reducirán considerablemente la cantidad de vino y cerveza, disfrutando al mismo tiempo de una bebida refrescante. Otra opción baja en calorías sería la sidra de baja graduación con sabor afrutado, que gracias a las burbujas es más saciante.
  • Tomar el ron light con refresco cero. Ya existen en el mercado una variedad de rones con 50% menos de calorías sin perder su sabor de caña de azucar fermentada, a la que añadiremos un refresco light o cero, pasando del ron con cola habitual que tiene unas 204Kcal, a un ron light de tan sólo 98Kcal.
  • Sustituir los chupitos por una copa de champagne o cava. El tequila por ejemplo aporta 270Kcal a los 100ml, en cambio el champagne sólo 67Kcal.
  • Para los amantes del Vodka recomendamos una propuesta más exótica, el Soju, un licor tradicional coreano con un 40% menos de calorías y un aspecto similar con sabor algo más dulzón.

5. Platos deliciosos, saludables y baratos en cantidades calculadas.

Tanto para nuestra economía, como para nuestra salud es importante calcular las cantidades y raciones según el número de comensales para no tener que afrontar, además, la tentativa de las “sobras” en los días posteriores a la celebración.

Pensando en la crisis que obliga a muchas familias a reducir su gasto en Navidad, IMEO sugiere apostar por las carnes y pescados blancos, como el pavo, la merluza o el bacalao, que son de presupuesto razonable, alta calidad nutricional y bajo aporte calórico.

Aquí os dejamos algunas ideas de platos navideños destacados por los expertos de nutrición:

Pavo relleno de Navidad, baja
Pavita rellena de jamón serrano y huevo duro, con guarnición de champiñones y setas
Aprox. 249Kcal y 4,20€ por ración

merluza

Merluza en salsa verde aromatizada con guarnición de champiñones, chirlas y sepia
Aprox. 230Kcal y 5,04€ por ración
bacalao

Bacalao a la plancha con tomate triturado y acompañamiento de lombarda rehogada
Aprox. 209Kcal y 6,11€ por ración


[1] Todos los datos estadísticos aquí citados proceden de estudios internos del IMEO basados en encuestas poblacionales.

[2] Mientras que Alemania, Suiza e Italia tienen un similar número de días festivos para el mismo período (entre 4 y 5), Gran Bretaña (3 días festivos), EEUU (2) y Brasil (2) tienen un calendario de lo más normal, donde señalados como festivos son sólo Navidad y uno de enero. Rusia (con 6 días festivos y 18 laborables) y Finlandia (15 días festivos incluidos los fines de semana y 17 laborables), que son entre los países que se disputan el origen del Papá Noel (Ded Moroz en la versión rusa), son los que más días de fiesta acumulan en este período.