Falsos mitos sobre alimentación y cáncer

Ni el café produce cáncer ni el té lo previene. Estas son algunas de las creencias infundadas más frecuentes

National Geographic

Una buena alimentación puede ayudar a prevenir el cáncer, pero no existe ningún alimento que por sí mismo sea capaz de provocar o curar esta enfermedad. Otra cuestión es la manera de cocinarlos, el abuso de las dietas ricas en grasas o el consumo excesivo de alcohol, factores sobre los que sí se ha demostrado que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Existe mucha información sobre el hipotético poder curativo o perjudicial de algunos alimentos, pero no todo lo que es vox populi es cierto. Ni mucho menos.

La única receta mágica para prevenir esta enfermedad desde el punto de vista de la alimentación es mantener una “dieta rica en frutas y verduras, consumir alimentos integrales, frutos secos y legumbres, y evitar el consumo habitual de alimentos procesados, con exceso de sal y/o azúcares, así como de carne roja –afirma Marta Blanco, oncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC)–. No existen dietas anticáncer, únicamente podemos hablar de hábitos nutricionales saludables que nos ayudan a disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer”, añade.

De hecho, según la AECC, las dietas ricas frutas y verduras evitarían un 20% o más de todos los tipos de cáncer, especialmente los de cavidad oral, esófago, pulmón, estómago, colorrectal, páncreas, mama y vejiga.

La recomendación de los médicos es sencilla: consumir abundantes frutas y verdurasmoderar el consumo de grasas –de tal modo que no supere el 30% de las calorías totales– y evitar en la medida de lo posible el consumo de alcohol y productos que contengan azúcares añadidos. Ni los suplementos vitamínicos reducen el riesgo de cáncer, ni el café, los edulcorantes artificiales o los aditivos los provocan.

Entre los estudios al respecto, destaca este artículo publicado en 2015 en la revista especializada Cancer Epidemiology en se desarrollan los puntos especificados en el llamado “Código Europeo Contra el Cáncer“, o esta investigación realizada por científicos españoles sobre la relación entre la dieta mediterránea y el cáncer de mama.

Creencias erróneas sobre el cáncer

Desde la AECC conocen muy bien la enfermedad y los falsos mitos que van de boca en boca hasta el punto de casi convertirse en religiones dietéticas anticáncer. Por eso han decidido recopilarlas de cara a eliminar esas faltas creencias que pueden confundir a la sociedad. Estas son algunas de las principales:

1- “Tengo que comer cosas especiales para curarme”

Falso. En la mayoría de las ocasiones no es preciso modificar la dieta. En general, es recomendable realizar una alimentación equilibrada y saludable (como la de cualquier persona no enferma). Un buen estado de nutrición permite tolerar mejor las terapias. Sí es cierto que con algunos tumores y/o tratamientos es necesario modificar temporalmente la dieta para minimizar o hacer desaparecer algún síntoma molesto. Sin embargo, una vez que dicho síntoma desaparece, se puede retomar la dieta habitual. Y siempre supervisado por un médico especialista.

2- “El alcohol no provoca cáncer”
Falso. El alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, esófago, laringe, estómago e hígado. Una amenaza que se potencia si se asocia al consumo de tabaco, explican desde la AECC.

Existe un fuerte consenso científico de que el consumo de alcohol puede causar varios tipos de cáncer.

En su Informe sobre Carcinógenos, el Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos incluye en la lista el consumo de bebidas alcohólicas como un conocido carcinógeno humano.

Por otra parte, este estudio elaborado en parte por científicos españoles establece una relación entre la metilación del ADN, un marcador del cáncer, y la ingesta de alcohol.

Tal y como se especifica en el Código Europeo contra el Cáncer, la mejor prevención es eliminar por completo el consumo de alcohol. Esta investigación,avalada por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), desvela hasta qué punto existe una relación causal entre el consumo de bebidas alcohólicas y casos de cáncer de cavidad oral, colorrectal, faringe, laringe, esófago, hígado y mama.

3- “Los suplementos de vitaminas reducen el riesgo de tener cáncer”
Falso. Los estudios actuales sugieren que aquellas personas que ingieren una mayor cantidad de frutas y verduras en su dieta habitual poseen menor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. ¿Por qué? Parece que la clave está en los antioxidantes.

Como resultado del metabolismo normal se producen una serie de sustancias oxidantes que lesionan los distintos tejidos y que son los responsables del envejecimiento normal de los mismos y, en ocasiones, de las lesiones precursoras del cáncer. Los antioxidantes se encuentran en las frutas y verduras, entre otros alimentos, y destruyen los productos derivados de la oxidación, protegiendo los tejidos del daño que pudieran causar los mismos.

Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides… (la vitamina C y la E, junto con la provitamina A, son las únicas que cumplen la función de antioxidantes). Importante: los estudios demuestran que el consumo de frutas y verduras reduce la probabilidad de tener algunos tipos de cáncer, pero no hay evidencia de que los suplementos como tal tengan la misma función.

4- “Los edulcorantes artificiales causan cáncer”

Falso. Los edulcorantes (como la sacarina o el aspartamo) no aumentan el riesgo de padecer cáncer. Es cierto que determinados estudios realizados con sacarina, empleada a grandes dosis, en ratas de laboratorio han puesto en evidencia que puede promover el desarrollo de cánceres vesicales por poseer una acción erosiva sobre la mucosa. Sin embargo, los estudios epidemiológicos en humanos no han demostrado el aumento de la incidencia de cáncer de vejiga.

5- “Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer”
Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos, los famosos OMG (organismos modificados genéticamente) se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Básicamente se les introducen genes que cambian ciertas cualidades (como su tamaño, dureza, grosor de la piel, cantidad de pepitas…) a partir de genes de otro organismo. Pero al comerlos no cambia los genes del consumidor.

6- “Tomar café produce cáncer”
Falso. Hace años un estudio científico relacionó la ingesta de café con el aumento del riesgo de padecer cáncer de páncreas; sin embargo múltiples estudios de los últimos años no han encontrado relación alguna, incluso algunos evidencian beneficios y un posible papel protector en determinados tipos de cáncer, como el de colon.

Por ejemplo, el artículo “Cofee and cancer risk: a summary overview”, se especifica que no solo no hay ningún tipo de correlación positiva entre el consumo de café y el cáncer, sino que su consumo moderado se asocia incluso con una menor incidencia en determinados cánceres, como el de hígado o el orofaríngeo. Del mismo modo, el estudio indica que los datos parecen demostrar un efecto positivo del consumo de café en los casos de cáncer colorrectal.

Esta otra investigación , titulada Cofee and pancreatic cancer risk among never-smokers in the UK prospective Million Women Study , tampoco encuentra relación casual entre el consumo de café y el cáncer de páncreas entre no fumadores, por lo que la relación encontrada en otros estudios podría ser espuria, al estar basada en otro factor (el tabaco), el cual habría dado lugar a confusión.

7- “La manera de cocinar los alimentos no influye en el riesgo de padecer cáncer”
Falso. Es importante evitar alimentos muy fritos o muy asados a la parrilla, ya que pueden contener benzopirenos, unos compuestos cancerígenos. Además, no se debe abusar de los alimentos ahumados, salazones o conservados en vinagre, pues producen nitrosaminas.

8- “Los aditivos causan cáncer”
Falso. Los aditivos están presentes en un número muy variado de alimentos pero en cantidades muy pequeñas. De hecho los aditivos autorizados no son perjudiciales para la salud, ni siquiera si se consumieran de forma excesiva.

9- “Los alimentos irradiados pueden causar cáncer”
Falso. No existe evidencia de que el consumo de este tipo de alimento aumente el riesgo de cáncer. Se irradian determinados alimentos con el objeto de matar los organismos dañinos que podrían acelerar la destrucción del mismo. La radiación no permanece en el alimento irradiado tras el tratamiento, es solo un mito sin fundamento científico.

10- “El azúcar causa cáncer o hace que empeore”
Falso. Hay diferentes teorías que respaldan la idea de que el consumo de azúcar está directamente relacionado con la aparición del cáncer o su empeoramiento. Cuando hablamos de azúcar, normalmente hacemos referencia a la sacarosa, o azúcar de mesa, que resulta de la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa. Sin embargo, además de la sacarosa, existen otras formas de azúcar, como por ejemplo, la lactosa (azúcar de la leche) o la fructosa (azúcar de la fruta). De todas las moléculas citadas anteriormente, la glucosa constituye la principal fuente de energía de nuestro organismo.

A través de diversos mecanismos, en los que interviene el páncreas, la glucosa llega a las células para que estas puedan vivir y realizar sus funciones de manera adecuada.

El cáncer está formado por células que característicamente presentan mutaciones, y éstas les confieren la capacidad de reproducirse a una velocidad mucho más rápida que el resto de células de nuestro organismo. Estas células malignas, al igual que las sanas, utilizan como principal fuente de energía para desarrollar sus funciones la glucosa, pero necesitan de una cantidad mayor puesto que crecen de manera más rápida.

Esta afirmación no debe confundirse con la idea de que las células malignas crecen más rápido si la persona ingiere más azúcar en su dieta, sino que consumirán mayor cantidad porque su metabolismo así lo requiere.

Existen diversos estudios sobre la relación entre el consumo de azúcar y diferentes tipos de cáncer, pero ninguno de ellos es concluyente.
Lo que sí debemos recordar es que el sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon, y que la ingesta elevada de azúcares de absorción rápida favorece la obesidad. Por lo que es recomendable evitar el exceso de azúcares refinados y preferir los hidratos de carbono complejos, que son más saludables.

11- “La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer”
Falso. Las personas con sobrepeso tienen un riesgo más elevado de padecer determinados tumores (mama en postmenopáusicas, colon, endometrio y recto) que la población con peso normal.

12- “El té previene el cáncer”
Falso. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas de manera científica.

13- “Los envases de plástico pueden causar cáncer, incluso el agua embotellada”
Falso.

Hace unos años corrió el bulo de que el prestigioso hospital Johns Hopkings había comunicado el riesgo de consumir productos envasados en plástico. Sin embargo, el hospital publicó una entrevista con un experto en el que se negaba esa relación.

Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por diferentes tipos de sustancias de las que pequeñas moléculas pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento. Estas sustancias pueden tener efectos indeseables sobre la salud -en ocasiones- si se superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.

La mayor parte de las investigaciones realizadas al respecto han arrojado como conclusión que el uso de estos materiales, siempre que cumplan la legislación vigente, y se sigan las normas de correcta utilización, son seguros para la salud, y no se ha encontrado correlación con aumento de riesgo de cáncer. Se sabe que los recipientes de plástico rígido a base de policarbonato que contienen el aditivo BPA o Bisfenol A sí pueden liberar estas sustancias al contenido del envase.

Sin embargo, la cantidad liberada es generalmente mínima, aunque se está reevaluando constantemente a nivel científico para descartar que sea potencialmente dañino. Y por un principio de precaución, en Europa está prohibido su uso en productos destinados a la lactancia y la edad temprana.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Los edulcorantes sin calorías también pueden conducir a la diabetes y la obesidad

  • Los endulzantes artificiales alteran el metabolismo de la grasa y la energía
  • Además, el acesulfamo de potasio es capaz de dañar los vasos sanguíneos
  • Es la conclusión de un estudio que rastrea los cambios bioquímicos en el cuerpo

RTVE.es / EP

El consumo de edulcorantes artificiales sin calorías se ha incrementado en las últimas décadas. Thinkstock

El aumento de la conciencia de las consecuencias para la salud de comer demasiado azúcar ha impulsado un incremento en el consumo de edulcorantes artificiales sin calorías en las últimas décadas. Sin embargo, una nueva investigación encuentra que las alternativas al azúcar también pueden causar cambios en la salud que están relacionados con la diabetes y la obesidad, lo que sugiere que cambiar de refresco normal a uno ‘light’ puede suponer ir de mal en peor.

Los edulcorantes artificiales son uno de los aditivos alimentarios más comunes en todo el mundo, frecuentemente se consumen en la dieta y refrescos sin calorías y otros productos. Aunque algunos estudios previos han relacionado los edulcorantes artificiales con consecuencias negativas para la salud, la investigación anterior ha sido mixta y suscitó preguntas sobre posibles sesgos relacionados con el patrocinio del estudio.

Este nuevo trabajo es el examen más grande hasta la fecha que rastrea los cambios bioquímicos en el cuerpo, utilizando un enfoque conocido como metabolómica de alto rendimiento, sin sesgo, después del consumo de azúcar o sustitutos del azúcar, según sus autores.

Los investigadores también han analizado los impactos sobre la salud vascular mediante el análisis de cómo las sustancias afectan al revestimiento de los vasos sanguíneos. Los estudios se realizaron en ratas y cultivos celulares. “A pesar de la adición de estos edulcorantes artificiales sin calorías a nuestras dietas diarias, todavía ha habido un aumento drástico en la obesidad y la diabetes”, afirma el investigador principal Brian Hoffmann, profesor asistente en el Departamento de Ingeniería Biomédica en el Colegio Médico de Wisconsin y la Universidad de Marquette, en Estados Unidos.

“En nuestros estudios, tanto el azúcar como los edulcorantes artificiales parecen exhibir efectos negativos relacionados con la obesidad y la diabetes, aunque a través de mecanismos muy diferentes entre sí”, añade Hoffmann, que presentará la investigación en la reunión anual de la Sociedad Americana de Bioquímica y Biología Molecular durante la reunión de Biología Experimental 2018, que se celebra en San Diego, California, Estados Unidos.

Dietas altas en glucosa o fructosa (tipos de azúcar) o aspartamo o acesulfamo de potasio

El equipo alimentó diferentes grupos de ratas con dietas altas en glucosa o fructosa (tipos de azúcar) o aspartamo o acesulfamo de potasio (edulcorantes artificiales comunes sin calorías). Después de tres semanas, los investigadores observaron diferencias significativas en las concentraciones de sustancias bioquímicas, grasas y aminoácidos en muestras de sangre. Los resultados sugieren que los edulcorantes artificiales cambian la forma en que el cuerpo procesa la grasa y obtiene su energía.

Además, encontraron que el acesulfamo de potasio parecía acumularse en la sangre, con concentraciones más altas que tienen un efecto más dañino en las células que recubren los vasos sanguíneos.

“Observamos que, con moderación, su cuerpo tiene la maquinaria para manejar el azúcar, y es cuando el sistema se sobrecarga durante un largo periodo de tiempo cuando esta maquinaria se descompone -señala Hoffmann-. También observamos que reemplazar estos azúcares con edulcorantes artificiales no calóricos conduce a cambios negativos en el metabolismo de la grasa y la energía“.

¿Qué es peor, azúcar o edulcorantes artificiales?

Entonces, ¿qué es peor, azúcar o edulcorantes artificiales? Los investigadores advirtieron que los resultados no proporcionan una respuesta clara y la pregunta merece mayor estudio. Se sabe bien que el alto contenido de azúcar en la dieta está relacionado con resultados negativos en la salud y el estudio sugiere que los edulcorantes artificiales también lo hacen.

Los edulcorantes artificiales favorecen la obesidad y la diabetes

Actúan en nuestro organismo cambiando la composición y función de la microbiota intestinal, la importante población de bacterias que residen en nuestro intestino

ABC/ EP
Fotolia_47260486_Subscription_Monthly_XXL.jpgLos edulcorantes artificiales, utilizados como ayuda para perder peso y prevenir la diabetes, en realidad podría acelerar el desarrollo de intolerancia a la glucosa y la enfermedad metabólica al cambiar la composición y función de la microbiota intestinal, la importante población de bacterias que residen en nuestros intestinos, según concluye una investigación realizada en ratones y seres humanos y que se publica este miércoles en Nature.

Entre otras cosas, según explica el director de la investigación, el doctor Eran Elinav, del Departamento de Inmunología del Instituto Weizmann, en Israel, junto con el profesor Eran Segal, del Departamento de Matemática Aplicada e Informática, el uso generalizado de los edulcorantes artificiales en las bebidas y los alimentos pueden contribuir a la obesidad y la epidemia de diabetes que está afectando a gran parte del mundo.

Durante años, los investigadores han estado desconcertados por el hecho de que los edulcorantes artificiales no calóricos no parecen ayudar en la pérdida de peso y algunos estudios han sugerido que incluso pueden tener un efecto contrario. Por lo general, se cree que la intolerancia a la glucosa ocurre cuando el cuerpo no puede hacer frente a grandes cantidades de azúcar en la dieta, siendo el primer paso en el camino hacia el síndrome metabólico y la diabetes del adulto.

El estudiante de posgrado Jotam Suez en el laboratorio de Elinav, quien condujo el estudio, colaboró con los estudiantes de posgrado Tal Korem y David Zeevi, en el laboratorio de Segal, y Gili Zilberman-Shapira en el laboratorio de Elinav, en el descubrimiento de que los edulcorantes artificiales, a pesar de no contener azúcar, tienen un efecto directo sobre la capacidad del cuerpo para utilizar la glucosa.

Reacción de las bacterias

Los científicos dieron a los ratones agua mezclada con los tres edulcorantes artificiales más utilizados en las cantidades equivalentes a los permitidos por la agencia estadounidense del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés). Estos ratones desarrollaron intolerancia a la glucosa en comparación con ratones que bebieron agua o, incluso, agua de azúcar. Repetir el experimento con diferentes tipos de ratones y distintas dosis de los edulcorantes produjo los mismos resultados: estas sustancias inducen de alguna manera intolerancia a la glucosa.

A continuación, investigaron la hipótesis de que la microbiota intestinal está involucrada en este fenómeno y pensaron que las bacterias pueden hacer esto por reacción a las nuevas sustancias como edulcorantes artificiales, que el propio organismo no puede reconocer como «alimento». De hecho, los edulcorantes artificiales no son absorbidos en el tracto gastrointestinal, pero al pasar por él encuentran billones de bacterias de la microbiota intestinal.

Nutrición y microbiota

Los investigadores trataron a ratones con antibióticos para erradicar muchas de sus bacterias intestinales, lo que provocó una reversión completa de los efectos de los edulcorantes artificiales sobre el metabolismo de la glucosa. Después, transfirieron la microbiota de los roedores que consumieron edulcorantes artificiales a ratones libres de gérmenes, lo que resultó en una transmisión completa de la intolerancia a la glucosa a los ratones receptores.

Esto, en sí mismo, era una prueba concluyente de que los cambios en las bacterias intestinales son directamente responsables de los efectos nocivos para el metabolismo de su anfitrión. Incluso, el equipo encontró que la incubación de la microbiota fuera del cuerpo, junto con edulcorantes artificiales, fue suficiente para inducir la intolerancia a la glucosa en los ratones estériles.

Un análisis detallado de la microbiota en estos ratones reveló cambios profundos en sus poblaciones bacterianas, incluyendo nuevas funciones microbianas que son conocidas por inferir una propensión a la obesidad, la diabetes y las complicaciones de estos problemas en ratones y seres humanos.

Para ver si esto sucedía también en el microbioma humano, Elinav y Segal analizaron los datos recogidos de su Proyecto de Nutrición Personalizada, el mayor ensayo en humanos hasta la fecha para ver la conexión entre la nutrición y la microbiota. Aquí, descubrieron una asociación significativa entre el consumo de edulcorantes artificiales, configuraciones personales de las bacterias intestinales y la propensión a la intolerancia a la glucosa.

Después, estos expertos llevaron a cabo un experimento controlado, pidiendo a un grupo de voluntarios que por lo general no comen o beben alimentos endulzados artificialmente que los consumieran durante una semana y luego les realizaron pruebas para ver sus niveles de glucosa, así como sus composiciones de microbiota intestinal.

Intolerencia solo una semana después

Los hallazgos mostraron que muchos, pero no todos, los voluntarios habían empezado a desarrollar intolerancia a la glucosa después de sólo una semana de consumo de edulcorantes artificiales. La composición de su flora intestinal explicó la diferencia: los investigadores hallaron dos poblaciones diferentes de bacterias del intestino humano, una que induce intolerancia a la glucosa cuando se expone a los edulcorantes y otra sin ningún efecto en ambos sentidos.

Elinav cree que ciertas bacterias en los intestinos de las personas que desarrollaron intolerancia a la glucosa reaccionaron a los edulcorantes químicos mediante la secreción de sustancias que luego provocan una respuesta inflamatoria similar a la sobredosis de azúcar, promoviendo cambios en la capacidad del cuerpo para utilizar el azúcar.

«Los resultados de nuestros experimentos resaltan la importancia de la medicina personalizada y la nutrición para nuestra salud en general. Creemos que un análisis integrado de grandes datos individualizados de nuestro genoma, microbioma y los hábitos alimenticios podría transformar nuestra capacidad de entender cómo los alimentos y los suplementos nutricionales afectan a la salud y el riesgo de la enfermedad de una persona», sugiere Segal.

«Nuestra relación con nuestra propia mezcla individual de bacterias intestinales es un factor muy importante en la determinación de cómo los alimentos que comemos nos afectan. Especialmente interesante es la relación entre el uso de edulcorantes artificiales, a través de las bacterias en nuestros intestinos, con una tendencia a desarrollar los mismos trastornos para los que fueron diseñados para evitar, lo que exige una reevaluación del consumo masivo de hoy en día sin supervisión de estas sustancias», concluye Elinav.

 

8 químicos en los alimentos que pueden hacerte daño

A simple vista, muchos alimentos pueden parecer saludables, pero la mayoría de las personas no tiene grandes conocimientos acerca del tema de nutrición, y termina perjudicándose. Cuidado con estos 8 químicos en los alimentos que pueden hacerte daño.

Informe 21
8-quimicos-en-los-alimentos-que-pueden-hacerte-daño-5Hay muchas comidas que parecen saludables a simple vista, pero para cuidar tu salud es necesario ir más allá. Mientras la comida chatarra la reconocemos fácilmente, otras esconden su capacidad de dañar tu organismo. Los fabricantes utilizan diversos conservantes y químicos que son nocivos y que en muchos casos no conocemos. Mira a continuación estos químicos en los alimentos que pueden afectar tu salud.

8. Nitratos de la carne procesada

¿Te parece que naturalmente una salchicha podría tener ese color durante tantos días? El nitrato es utilizado comúnmente para mantener el color y sabor de las carnes procesadas, ya sea pescado, panchos o tocino. Este elemento es uno de los principales causantes de problemas al corazón y la diabetes. Para disminuir el riesgo es mejor consumir carnes no procesadas, o reducir su consumo.

7. Mercurio

El mercurio está presente sobre todo en el pescado, el cual es muy bueno para nuestra salud en otros sentidos, pero que gracias a este elemento debemos limitar en nuestras comidas. Algunos de los problemas que causa son la sensación de debilidad en los músculos, problemas de audición y visión y falta de coordinación. Sin embargo, no todos los peces tienen alto contenido de mercurio, solamente algunos entre los que se encuentran el tiburón y el pez espada.

6. Arsénico

El arsénico se encuentra naturalmente en las aguas subterráneas, desde donde llega a las plantas. Aunque la mayoría no tienen un alto índice de arsénico, el arroz es diferente porque requiere más agua para su crecimiento. De esta manera quienes consumen arroz más seguido (veganos y celíacos sobre todo), deben tener cuidado al comer estos alimentos, porque pueden causar problemas cardiovasculares y cáncer de piel.

5. Colorantes artificiales

Si tu hijo sufre de falta de atención, quizás quieras saber que los colorantes artificiales causan hiperactividad en la niñez y están relacionados con el Desorden de Déficit de Atención. Los padres deben limitar el consumo de productos con colorantes en sus hijos para no fomentar problemas en la educación y la vida diaria del niño.

4. Edulcorantes artificiales

Si tomas edulcorante artificial seguramente sea para adelgazar, pero no te engañes, en la mayoría de los casos solo hace que ganes más peso. Los edulcorantes no generan una sensación de saciedad, como lo hace el azúcar, lo que lleva a tener hambre más seguido. Además, son extremadamente dulces, lo que lleva a la dependencia y necesidad constante de consumirlos.

3. Colorante caramelo

Cada vez que tomas un refresco cola estás ingiriendo colorante caramelo, que contiene componentes de amoniaco que causan cáncer. En los últimos tiempos, el nivel de las sustancias cancerígenas ha aumentado por lo que es recomendable tener cuidado con estos productos.

2. Dioxina

La dioxina está presente en la carne y el pescado, así como otros alimentos, y es difícil saber cuánto consume cada persona. Este componente es altamente tóxico, pero todos estamos expuestos a él debido a que está presente en nuestra vida diaria.

1. Organofosfatos

Las plantas no crecen sin ayuda, y para esto los dueños de las granjas utilizan pesticidas que protegen sus productos. Los organofosfatos son uno de los tipos de pesticidas más utilizados en la actualidad, y está ligado al Desorden de Déficit de Atención en niños. Este pesticida llega a las frutas y verduras desde donde lo consumimos. Es por esto que se recomienda comer alimentos orgánicos o plantados en zonas libres de este elemento.

 

¿Cuáles son las bebidas que más engordan?

Si somos aficionados a tomar refrescos edulcorados, notaremos una bajada de peso con solo eliminarlos de nuestra dieta

Las Provincias

Los refrescos nos engordanUna manera inteligente de eliminar los kilos de más sin someternos a una dieta muy estricta es quitar de nuestros hábitos alimentarios aquellos productos que nos hacen engordar en mayor medida. Eliminar las grasas y azúcares, un exceso de pan u otros hidratos de carbono o sustituir los peores tentempiés por frutas son las opciones más ocurrentes, pero también podemos probar a modificar los hábitos a la hora de elegir qué bebemos.

El alcohol tiene mucha incidencia en aumentar de peso. Esto puede explicarse observando la actividad del hígado: mientras está trabajando para quemar el alcohol que el cuerpo ingiere, no puede quemar las grasas que el proceso del organismo precisa. Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal y una de sus consecuencias es que hace que sintamos más hambre.
 
Por otro lado, si somos aficionados a tomar refrescos edulcorados, notaremos una bajada de peso con solo eliminarlos de nuestra dieta. Los azúcares añadidos significan calorías directas y más aún con los siropes de jarabe de maíz que se usan actualmente en muchas bebidas y cuyos efectos están siendo estudiados como causantes de la obesidad epidémica en Estados Unidos. Según la Asociación Americana del Corazón, los refrescos y otras bebidas con azúcar son la principal fuente de azúcares en las dietas de los estadounidenses.
 
Aunque no hay todavía investigaciones concluyentes al respecto, lo cierto es que existe una posibilidad de que las bebidas bajas en calorías influyan en la subida de peso. Para compensar la falta de azúcar, estas bebidas se basan en edulcorantes artificiales además de contener un exceso de sodio (un 200% más), lo que provoca que se retenga líquido. En consecuencia, además de aumentar peso, esto es un problema para los riñones y el hígado. Por otro lado, aunque los edulcorantes artificiales no sean a priori calóricos, causan unas bacterias en el intestino que interfieren en el metabolismo. Sin embargo, estas bebidas acaban suponiendo un problema para perder peso y para la propia salud solo si se consumen de una manera excesiva.
 
Por otro lado, las bebidas gaseosas colaboran al hecho de que comamos más y, por lo tanto, a que engordemos. Si ingerimos bebidas gaseosas cuando comemos, nos llenamos antes y creemos que estamos llenos cuando simplemente sentimos una falsa sensación de saciedad, pero fácilmente podremos volver a tener hambre al cabo de poco tiempo.
 
A diferencia de las bebidas alcohólicas o gaseosas, el té verde es una excelente opción para tomar en cualquier hora del día. Las catechinas, un ingrediente antioxidante de la bebida, estimulan que el cuerpo queme calorías. Las catechinas también se encuentran presentes en las manzanas y las moras y, aunque no sean adecuados en dietas, también en el chocolate y el vino tinto.