10 motivos para prohibir los smartphones a niños menores de 12 años

Varios expertos han alertado del riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños alegando problemas como el retraso del desarrollo y conductas agresivas en la infancia

El Diairo Vasco
ninio-smartphone--575x323El acceso de los niños a las nuevas tecnologías parece no tener frenos y varios expertos han alertado sobre el riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños. Por tanto, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría han revelado las 10 razones por las que los niños menores de 12 años no deben usar estos aparatos sin un control.

1. Obesidad infantil. El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está creciendo en los niños, por lo que deben recordar que la obesidad conlleva problemas de salud vasculares, cardíacos y la diabetes.

2. Desarrollo cerebral de los niños. El desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías puede acelerar el crecimiento del cerebro de los bebés entre 0 y 2 años de edad, con la posterior asociación con la función ejecutiva y déficit de atención, problemas de aprendizaje, retrasos congnitivos, aumento de la impulsividad y la falta de autocontrol.

3. Retraso en el desarrollo del niño. Excederse en el uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, la alfabetización, el rendimiento académico, las capacidades y atención.

4. Alteraciones del sueño infantil. Los estudios han revelado que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología a sus hijos en las habitaciones, con lo que se ha observado que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño. Además, esa falta de sueño afectará en su rendimiento académico negativamente.

5. Enfermedad mental. Algunos estudios han comprobado que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, déficit de atención, trastornos de vinculación, psicosis, trastorno bipolar y otros problemas de conducta infantil.

6. Adicción infantil. Varios estudios han demostrado que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías, por tanto, cuanto más usen los dispositivos móviles, más se separan de su entorno, familiares y amigos.

7. Radiación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica los teléfonos celulares como un riesgo debido a la emisión de radiación. Si bien los niños son más sensibles a este tipo de ondas que podrían ocasionar problemas futuros.

8. Sobreexposición. La constante y sobreexposición de los niños a la tecnología les hace más explotables, vulnerables y expuestos a los abusos.

9. Conductas agresivas en la infancia. La exposición de los menores a contenidos agresivos y violentas podría alterar su conducta, ya que los niños lo imitan todo. Por tanto, se debe vigilar su uso y la navegación de los niños en las tabletas y smartphones.

10. Déficit de atención. Mantener un uso excesivo de las nuevas tecnologías podría contribuir a tener falta o déficit de atención, y disminuir la concentración y la memoria por la velocidad de los contenidos.

Los expertos lo tienen claro, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología, de los 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora al día y de 6 a 18 años, la restricción debería ser de 2 horas al día.

Además, los investigadores han coincidido en que estar demasiadas horas con el smartphone o tableta es perjudicial para el desarrollo de los niños, ya que creen que generan niños más pasivos y que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas. Incluso, al entender que la tecnología forma parte de su vida, los niños creen que no deben sustituir el tiempo de juego o lectura de un libro con los padres o los hermanos.

Cómo cuidarse y engordar menos tras la menopausia

La menopausia es un punto de inflexión para las mujeres. Para no ganar peso y mantenerse vital, expertos recomiendan “sencillos” cambios en la alimentación y actividad física.

Efe / Terra

menopausia y sobrepeso, foto ThinkstockLa mujer de hoy tiene mucho terreno ganado en comparación con sus antecesoras, ya que puede ser madre a una edad muy superior a la de hace décadas y “borrar” las arrugas de su cara para aparentar ser más joven. Aunque los avances médicos no han podido detener el reloj biológico que marca la inevitable llegada de la menopausia en torno a los cincuenta, señalan desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO.

Según este instituto, los “cincuenta” son un punto de inflexión para “ellas” en términos de sobrepeso ya que, a medida que aumenta la edad, se hace más pronunciada la tendencia a engordar, aunque se mantengan prácticamente los mismos hábitos y dieta.

El grupo de investigación de este organismo ha efectuado un estudio con 126 pacientes para determinar cuánto peso ganan las mujeres entre los 45 y 54 años, comprobando que esas edades, es decir durante la perimenopausia y la menopausia, incrementan una media de 7 kilos su peso inicial y que, al menos la mitad de este exceso, se concentra en la zona abdominal.

La migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa”, apunta Rubén Bravo, supervisor del estudio y del departamento de nutrición del IMEO.

Según Bravo, cuando comienza la perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años, “el sistema endocrino de la mujer experimenta una hipofunción en alguna de sus glándulas, disminuyendo en varias de las hormonas, como la tiroidea, que controla nuestro gasto metabólico, o la hormona de crecimiento, provocando una disminución de la masa muscular”, añade.

Además, en esta etapa, los estrógenos y la progesterona disminuyen, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más, explican desde el IMEO.

Control desde los 45

A partir de los 45, la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, la cual es una beta de oro que resulta imprescindible mantener en cualquier edad, pues es la responsable del 70 por ciento de nuestro consumo calórico diario”, remarca Bravo.

cuidado psucilógico en la menopausia, foto Thinkstock“Por esta razón, recomiendo que acuda a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular”, añade.

Para atajar el sobrepeso en la menopausia, desde el IMEO aconsejan reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos, bollería, salsas o ‘snacks’, para evitar la subida del colesterol.

“Los cereales deben consumirse siempre integrales y no refinados, ya que el exceso de índice glucémico de cereales refinados también facilita la formación de depósitos de grasa a nivel abdominal”, según Bravo.

Para este experto “el consumo de omega 3, contenido en el pescado azul y los frutos secos como las nueces, resulta esencial en esta etapa, tanto por su actividad antiinflamatoria, como para prevenir la subida del colesterol sanguíneo producto del aumento de la masa grasa abdominal”.

Tratamientos naturales

Los tratamientos naturales hacen la menopausia más llevadera y ayudan a recuperar la vitalidad, según el IMEO, que sugiere a la mujer optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia, para ayudar a corregir el déficit hormonal, siempre y cuando no haya contraindicaciones médicas.

Entre las plantas y remedios naturales más utilizados para la menopausia, y que según el caso ayudan a reducir los sofocos, el cansancio y la sequedad de la piel, así como a prevenir las dolencias cardiovasculares, la osteoporosis,  la artrosis, la depresión, el nerviosismo y la falta de deseo sexual, figuran los Omega 3, el lúpulo, la cimífuga, la maca andina, el dong quai, el aceite de onagra y las isoflavonas de la soja, según el IMEO.

“El nexo de unión entre la falta de vitalidad y la tendencia al sobrepeso en la menopausia está en la disminución de la tasa metabólica y su efectividad para utilizar las grasas como fuente de energía”, explica Rubén Bravo.

MENÚ DIARIO PARA EL BIENESTAR

Rubén Bravo proporciona un ejemplo del menú ideal para no engordar y mantener la vitalidad durante la menopausia:.

DESAYUNO.
– Una rebanada de pan integral con una cucharada sopera de aceite de oliva y 3 lonchas de jamón ibérico/serrano.
– Un vaso de leche semidesnatada enriquecida con calcio y vitamina D.
– Un puñado de cerezas.

MEDIA MAÑANA.
– Un puñado de fresas con yogur natural edulcorado.
– Una infusión de Cola de Caballo para mejorar la retención de líquidos.

COMIDA.
– Ensalada de espinacas con 5 anchoas, dos biscotes de pan integral rotos, un huevo duro, tomate, cebolla y 5 aceitunas. Aliñar con una cucharada sopera de aceite de oliva.
– 4 Sardinas a la plancha.
– Un yogur de soja enriquecido con calcio.

MERIENDA.
– 2 nueces.
– Descafeinado con leche semidesnatada.
– 1 Natillas de cacao si azucares añadidos.

CENA.
– Un caldo de verduras.
– Media ración de sepia a la plancha con ajito y peregil.
– Media ración de lacón con pimentón y aceite de oliva.
– Una copa de vino tinto.
– 2 onzas de chocolate negro +70% de pureza.
– Una infusión relax/sueño.

Ejercicio tonificante y divertido

Según este experto, este fenómeno lo provocan  principalmente la reducción de la masa muscular, e indirectamente la bajada progresiva de hormonas relacionadas con el metabolismo lipídico y la sensación de vigor y vitalidad, como son la DHEA, la hormona de crecimiento, los estrógenos y la progesterona.

Para perder los kilos que se ganan en la menopausia, Bravo recomienda ponerse en manos de un especialista o un centro especializado en pérdida de peso para pacientes con menopausia, enfocado en adelgazar, mejorar la masa muscular, equilibrar el perfíl emocional y  un libro personalizado de instrucciones nutricionales y de nuevos hábitos, que le permita mantener su peso, y controlar los síntomas en su nuevo estilo de vida.

El arsenal terapéutico disponible para conseguirlo incluye el tratamiento multidisciplinar de nutrición, la suplementación ortomolecular, la homeopatía, un entrenador personal, un psicólogo, un médico endocrino y el tratamiento estético localizado, según el portavoz del IMEO.

Según Bravo desde un tratamiento multidisciplinar también se  pueden prevenir perfectamente las enfermedades y problemas asociadas a la menopausia como la osteoporosis, el riesgo cardiovascular, el deterioro cognitivo, artrosis o reuma.

Para mantenerse delgada y vital en esta etapa de su vida, a la mujer le conviene aumentar su actividad física combinando ejercicios tonificantes, como el método Pilates o el yoga, con aeróbicos divertidos como la ‘zumba’, ‘aerobox’ o ‘bodypump’”, añade.

Según Bravo, esta combinación de ejercicios no solo ayudará a mejorar el tono muscular y las articulaciones de la mujer, sino que también contribuirá a mejorar su perfil metabólico, algo clave para “quemar” las grasas intraabdominales y reducir la retención de líquidos.

“Por otro lado esta mezcla de actividades físicas influirá directamente y de forma positiva, en su perfil emocional, porque muchos estudios indican que estar en movimiento favorece el tratamiento de la ansiedad y la depresión, tendencias comunes en esta etapa de la vida de las féminas”, según Bravo.

15 datos sobre salud de la mujer

Aunque las mujeres tienen mayor esperanza de vida que los hombres en la mayoría de los países, la desigualdad hace que su calidad de vida sea inferior. La discriminación sexual genera muchos peligros para la salud de las mujeres, tales como la violencia física y sexual, las infecciones de transmisión sexual, el VIH/SIDA, entre otras. Fuente: OMS.

1. Falta prevención
El cáncer de cuello de útero, el de mama y los trastornos mentales, que son algunas de las principales causas de muerte entre las mujeres, podrían reducir sus tasas de mortandad con algo tan simple como la prevención. Pero aún prevalecen prejuicios que dificultan la transparencia de la información y el acceso tan necesario a las pruebas de diagnóstico.

2. Abuso de sustancias
Las tasas de tabaquismo tienden a ser 10 veces mayores en los hombres que en las mujeres. Sin embargo, el consumo de tabaco entre las mujeres jóvenes de los países en desarrollo está aumentando rápidamente debido a enérgicas campañas comerciales dirigidas a las mujeres (algo similar ocurre con el consumo de alcohol). OMS también asegura que las tasas de éxito del abandono del hábito son menores en las mujeres y las recaídas son más frecuentes que en los hombres.

3. VIH/sida
El 61% de los adultos infectados por el VIH en el África subsahariana son mujeres. En el Caribe, la proporción de mujeres infectadas es del 43%. Aunque menor, el número de mujeres infectadas también está en aumento en América Latina, Asia y Europa Oriental.

4. Papiloma y cáncer
El Virus del Papiloma Humano (HPV) causa el 99% de los casos de cáncer de cuello de útero, que a su vez es el segundo cáncer que más afecta a las mujeres en todo el mundo. Se calcula que este virus afecta a cerca del 80% de las mujeres alguna vez en la vida. Hay vacunas para algunos tipos de este virus que algunos países administran gratuitamente a las jóvenes aún no sexualmente activas. A pesar de que pueden salvar vidas, en países como EE.UU. han generado polémica por “incitar” a conductas sexuales “poco responsables”.

5. Violencia machista
El 35% de las mujeres padecerán violencia machista a lo largo de su vida (incluida la psicológica), algo que les dejará consecuencias que pueden ser físicas o psicosociales. Entre un 15% y un 71% de las mujeres han sufrido violencia física o sexual infligida por su pareja en algún momento de sus vidas.

6. Abuso sexual
Algunos estudios revelan que hasta un quinto de las mujeres refieren haber sufrido abusos sexuales antes de los 15 años. Estos abusos, que se dan en todas las clases sociales y en todos los niveles económicos, tienen graves consecuencias para la salud de la mujer, ya sea en forma de embarazos no deseados o de infecciones de transmisión sexual, depresión o enfermedades crónicas.

7. Menores
Aunque los casamientos a edades tempranas están disminuyendo, se calcula que 100 millones de niñas se casarán antes de los 18 años a lo largo de los próximos 10 años. Esto representa un tercio de las adolescentes de los países en desarrollo (excluida China). Las niñas que se casan jóvenes a menudo carecen de conocimientos sobre el sexo y el riesgo contraer el VIH/SIDA y otras infecciones de transmisión sexual.

8. Embarazo adolescente
Cada año 14 millones de adolescentes se convierten en madres. Más del 90% de estas madres muy jóvenes viven en países en desarrollo.

9. Complicaciones en embarazo y parto
Diariamente, 1600 mujeres y más de 10.000 recién nacidos mueren de complicaciones prevenibles del embarazo y del parto. Cerca del 99% de la mortalidad materna y del 90% de la mortalidad neonatal se produce en el mundo en desarrollo.

10. Problemas psicológicos
Las mujeres predominan entre las personas afectadas por los desórdenes más comunes, como la depresión, la ansiedad y las dolencias psicosomáticas. Para la OMS, esta predominancia femenina se debe a desequilibrios como la violencia contra las mujeres, disparidad en la renta (las mujeres son más pobres) y de poder (por la subordinación de la mujer) y la responsabilidad por el cuidado de los otros.

11. Depresión
La depresión, por ejemplo, es el doble de habitual entre mujeres que entre hombres. No solo es más común, sino más persistente.

12. Trastornos alimenticios
Trastornos como la anorexia y la bulimia afectan principalmente a las mujeres, aunque no solo a ellas. La ansiedad está entre las muchas causas, pero además, asociaciones de pacientes y familiares han denunciado en numerosas ocasiones que el uso constante, sexualizado e idealizado de la imagen de la mujer en medios, publicidad o pasarelas supone un riesgo para la salud.

13. Enfermedades cardiacas
Aunque son un problema tradicionalmente “masculino”, las enfermedades cardíacas son las que más matan a las mujeres en todo el mundo, dice la OMS. Varios factores contribuyen a la alta tasa de dolencias del corazón entre las mujeres, como la menopausia, la obesidad, la diabetes, el estrés y el tabaquismo.

14. Discapacidad visual
El riesgo de discapacidad visual es significativamente mayor en la mujer que en el hombre a todas las edades y en todo el mundo. A pesar de ello, las mujeres no tienen el mismo acceso al tratamiento de las enfermedades oculares, a menudo por la imposibilidad de viajar sin compañía hasta los servicios de salud y por las diferencias culturales con respecto a la percepción del valor de la cirugía o de otros tratamientos para las mujeres.

15. Las mujeres duermen peor
Los problemas para dormir son comunes a cualquier edad, pero más en las mujeres. Los cambios hormonales de los ciclos menstruales o la menopausia serían solo parcialmente responsables. Los trastornos del sueño están asociados con una baja calidad de vida, enfermedades crónicas y uso de medicamentos, según un estudio divulgado por Reuters. También el estrés ataca particularmente a las mujeres, sobrecargadas por la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar.

Complicaciones derivadas de la obesidad en la infancia y la adolescencia

 Un 29,3% de los niños españoles entre los tres y los doce años sufre sobrepeso u obesidad; el 21,1% tiene sobrepeso y un 8,2% obesidad con el IMC superior a 30, según datos de la Fundación Thao.

La obesidad puede no ser heredada genéticamente, pero un hecho contundente es que los hijos adoptan los malos hábitos de los padres. Muchos menores se encuentran comiendo la misma cantidad de comida de un adulto y a veces son las propias madres que les inducen a la obesidad, animándoles a que acaben su plato. “Una infancia o adolescencia con problemas de peso, nos marcan una edad adulta de obesidad y sobrepeso, estamos condenando a nuestros hijos a padecer ésta enfermedad, por no dedicarle la importancia y el tiempo suficiente a enseñarles como comer, a favorecerles la actividad física y unos hábitos saludables. Transmitir una adecuada cultura alimenticia es también un acto de responsabilidad que repercute en la salud, igual o más importante que pagar su colegio, o cubrir sus necesidades básicas”, recuerda Bravo, supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición en el Instituto Méduci Europeo de la Obesidad (IMEO). Cuando esto no sucede y el niño crece obeso, surgen una serie de problemas: psicológicos (marginación escolar, pérdida de autoestima, alteración de la percepción del esquema corporal), respiratorias (insuficiencia pulmonar, apnea obstructiva del sueño), cardiovasculares (hipertensión arterial, colesterol e hígado graso), de crecimiento (aumento de la masa muscular, edad ósea adelantada, estatura aumentada y artrosis de rodillas) y estéticos (estrías y celulitis). 

Los primeros signos de aterosclerosis comienzan en la edad pediátrica. Para evitar dolencias cardiacas en el futuro, todo niño, adolescente o adulto con sobrepeso u obesidad, debería realizarse un estudio completo de los marcadores de riesgo cardiovascular, aumento del estrés oxidativo e inflamación con los cuales se pueda detectar precozmente la enfermedad. Las taquicardias reactivas al esfuerzo, los problemas de asma e insuficiencia cardiorrespiratoria, son cada día más frecuentes en los niños con obesidad. Todos estos problemas generan en el pequeño un rechazo total al esfuerzo y una falta de autoestima que refuerza negativamente esta situación.

La pobre imagen que tienen de sí mismos los niños obesos está relacionada con las sensaciones de inferioridad y rechazo, y explica su dificultad para hacer amigos. La discriminación por parte de los adultos o de los compañeros desencadena en ellos actitudes antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y frecuentemente producen aumento en la ingestión de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa la obesidad. Los adolescentes se ven influenciados en su forma de alimentarse dependiendo con quién comen, si sus amigos son obesos o no. Según algunos estudios, los niños que tienen sobrepeso consumen 300 calorías más cuando están con amigos de su mismo calibre, que cuando están con amigos más delgados, y que comen con más apetito y en cantidad cuando hay confianza que con niños recién conocidos, ambos de peso similar al suyo.

En la adolescencia, donde no sólo se forma el cuerpo, también lo hace la personalidad y el carácter, el concepto de sí mismo es de tal importancia que cualquier característica física que les diferencie del resto de sus compañeros tiene el potencial de convertirse en un problema más grave, disminuyendo su autoestima. Celulitis, taquicardia de esfuerzo, estrías, caída del pelo e incluso alteraciones menstruales son consecuencias directas de la obesidad que se viven por los adolescentes con verdadero sufrimiento. Otro problema es la vestimenta para chavales obesos, ya que es difícil encontrar artículos de moda para su talla. “Por todo esto, no extraña que los menores que acuden al IMEO presentan frecuentemente alteraciones del comportamiento, síntomas de depresión y ansiedad”, explica el especialista.

A partir de la adolescencia empiezan a aparecer algunos problemas psicológicos, como el desorden de conductas alimentarias y perturbación emocional por hábitos de ingesta erróneos. La modificación del comportamiento en estos casos puede ayudar a los adolescentes a controlar la obesidad. Consiste en reducir el consumo de calorías estableciendo un régimen bien equilibrado con los alimentos habituales y realizando cambios permanentes en los hábitos alimentarios, así como aumentar la actividad física. Si no se tiene la costumbre de acudir al gimnasio, se puede caminar, montar en bicicleta, nadar o bailar. La asistencia psicosociológica para ayudar a los adolescentes a enfrentarse con sus problemas y a combatir su escasa autoestima puede ser muy útil.