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10 motivos para prohibir los smartphones a niños menores de 12 años

octubre 19, 2015

Varios expertos han alertado del riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños alegando problemas como el retraso del desarrollo y conductas agresivas en la infancia

El Diairo Vasco
ninio-smartphone--575x323El acceso de los niños a las nuevas tecnologías parece no tener frenos y varios expertos han alertado sobre el riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños. Por tanto, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría han revelado las 10 razones por las que los niños menores de 12 años no deben usar estos aparatos sin un control.

1. Obesidad infantil. El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está creciendo en los niños, por lo que deben recordar que la obesidad conlleva problemas de salud vasculares, cardíacos y la diabetes.

2. Desarrollo cerebral de los niños. El desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías puede acelerar el crecimiento del cerebro de los bebés entre 0 y 2 años de edad, con la posterior asociación con la función ejecutiva y déficit de atención, problemas de aprendizaje, retrasos congnitivos, aumento de la impulsividad y la falta de autocontrol.

3. Retraso en el desarrollo del niño. Excederse en el uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, la alfabetización, el rendimiento académico, las capacidades y atención.

4. Alteraciones del sueño infantil. Los estudios han revelado que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología a sus hijos en las habitaciones, con lo que se ha observado que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño. Además, esa falta de sueño afectará en su rendimiento académico negativamente.

5. Enfermedad mental. Algunos estudios han comprobado que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, déficit de atención, trastornos de vinculación, psicosis, trastorno bipolar y otros problemas de conducta infantil.

6. Adicción infantil. Varios estudios han demostrado que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías, por tanto, cuanto más usen los dispositivos móviles, más se separan de su entorno, familiares y amigos.

7. Radiación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica los teléfonos celulares como un riesgo debido a la emisión de radiación. Si bien los niños son más sensibles a este tipo de ondas que podrían ocasionar problemas futuros.

8. Sobreexposición. La constante y sobreexposición de los niños a la tecnología les hace más explotables, vulnerables y expuestos a los abusos.

9. Conductas agresivas en la infancia. La exposición de los menores a contenidos agresivos y violentas podría alterar su conducta, ya que los niños lo imitan todo. Por tanto, se debe vigilar su uso y la navegación de los niños en las tabletas y smartphones.

10. Déficit de atención. Mantener un uso excesivo de las nuevas tecnologías podría contribuir a tener falta o déficit de atención, y disminuir la concentración y la memoria por la velocidad de los contenidos.

Los expertos lo tienen claro, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología, de los 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora al día y de 6 a 18 años, la restricción debería ser de 2 horas al día.

Además, los investigadores han coincidido en que estar demasiadas horas con el smartphone o tableta es perjudicial para el desarrollo de los niños, ya que creen que generan niños más pasivos y que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas. Incluso, al entender que la tecnología forma parte de su vida, los niños creen que no deben sustituir el tiempo de juego o lectura de un libro con los padres o los hermanos.

La que fue Miss Paraguay 1994 afronta problemas de obesidad hoy

octubre 18, 2015

images-1Ganó el Miss Paraguay en el mismo año en que el Diario Popular nacía en Paraguay: en 1994, o sea, hace 21 años. Después de unos años dejamos de verla y fue recién en esta semana que la ex Miss apareció en el programa Cuestión de Peso Paraguay, con una figura totalmente cambiada, pero con el corazón de una guerrera que asume que tiene un problema y que decidió encontrarle una solución. Jannyne tenía 54 kilos cuando se convirtió en Miss, y hoy tiene 113: “cuando le amputaron las piernas a mamá mi mundo se vino abajo”, cuenta. ¡Una historia de vida fuerte y llena de sentimientos! ¡Fuerza Jannyne!

-Jannyne, fuiste Miss Paraguay en 1994, ¿a los cuántos años?

-Sí, fui Miss Paraguay del año 1994, cuando tenía 19 años, pero la corona la entregué cuando casi tenía 21 años. O sea, fui miss desde diciembre de 1993 hasta el 15 de marzo de 1995, cuando le entregué la corona a Bettina Barboza.

-¿Recordás el peso y medidas que tenías cuando fuiste a representar a Paraguay en aquel Miss Mundo?

-Sí, recuerdo porque en el zócalo de la pantalla pusieron mal, así que lo recuerdo perfecto. Tenía 1,74 de altura, y pesaba 58 kilos, luego incluso bajé más y llegué a los 54 kilos. Pero no fui solo al Miss Mundo, al final fui a 8 concursos en total.

-¿Qué concursos fueron ésos?

-En Colombia fui al Reinado Panamericano y salí Virreina, luego fui a Costa Rica, Turquía, Japón, Sudáfrica, al Miss Internacional, a Señorita América Internacional, Miss Globe, Miss Teen Internacional, salí Reina del Mercosur en Argentina. En total traje 12 premios internacionales.

-Después de esos eventos de belleza, ¿en qué momento desapareciste del ambiente farandulero?

-Desaparecí desde que me puse de novia, y él no quiso que salga más. Después terminó esa relación y yo ya estaba en otra cosa. Volví a estar de novia, mucho tiempo después vino mi primer hijo Gonzalo y por consiguiente ya solo me dediqué a mi familia, a mi trabajo que es la gastronomía.

-Te apartaste del modelaje, la televisión, la movida de los famosos, ¿por qué?

-Gracias a Dios nunca entré al mundo del modelaje porque no era lo que yo buscaba de la vida, yo buscaba otras cosas, tenía otros nortes en mi vida. En la televisión continué pero sólo por el tema de la cocina.

-¿Estudiaste una carrera universitaria?

-Estudié marketing en la universidad Del Pacífico y relaciones públicas en la Comuneros, pero no terminé ninguna porque empecé a viajar y me quedé por el camino. Lo que sí terminé es gastronomía; yo soy profesora de cocina.

-¿Te casaste?

-Me casé en el 2007, pero ya terminó. No fue una buena experiencia.

-¿Cuántos hijos tenés?

-Tengo tres, Gonzalo de 13 años, Mia de 10 y Martina de 2 añitos.

-¿Cuál es tu situación sentimental actual?

-Ser mamá y ser hija, de momento.

-¿En qué trabajás?

-Me dedico a enseñar cocina de forma particular. Enseño a amar el mundo de los sabores.

-¿En qué momento comenzaste a subir de peso?

-Comencé a subir de peso cuando mi hijo tuvo el síndrome de Kawasaki. Fue mi primera caída. Después bajé mucho, mucho, y pasé por otra caída más fuerte porque mi mamá perdió las dos piernas, eso a mí me mató en vida, todo se me vino encima porque al mismo tiempo estaba separándome y otras cosas se fueron sumando. Pero tenía que luchar y mantenerme en pie por mi mamá y por mis hijos.

-Los primeros kilos de más, ¿te preocuparon o pensaste que podías volver a recuperar tu figura?

-Siempre tuve tendencia a subir, pero poco después me cuidaba y podía bajar nuevamente. Y no se notaba tanto porque soy super alta.

-¿En qué momento pasaron de ser “kilos de más” a obesidad?

-Desde hace dos años o un poco más es que subí mucho. Pasé a tener obesidad porque me encerré en casa, máximo iba al súper, a la farmacia o al mercado. Ya no iba a reuniones sociales, ni a distraerme. Creo que me dejé estar completamente.

-¿Probaste dietas en ese momento?

-Probé todo tipo de dietas, bajaba muy lentamente y enseguida me desesperaba y abandonaba. Consultaba con nutricionistas, bajaba por internet todo tipo de dietas, pero nada. Mi vicio era la comida, yo no fumo, sólo tomo unos tragos en acontecimientos importantes, al momento de un brindis por ejemplo, así que mi único refugio era la comida.

-¿En qué momento el sobrepeso ya te asustó?

-Este año el sobrepeso me asustó. No quería reconocer, pero me asustó, me vi en una foto que mi hijo me tomó y borré. Luego me asustó porque empecé a tener complicaciones de salud que sé que en gran parte es por estrés, pero la mayoría de la culpa radica en la obesidad.

-¿Cuántos kilos tenés ahora?

-En la semana me pesé y tenía 113 kilos.

-¿Nunca te hiciste una lipo o una operación de reducción de estómago?

-No, jamás me hice, aunque sí pensé en la posibilidad, pero gracias a Dios hoy tengo la posibilidad que me da el programa Cuestión de Peso y tengo muchas esperanzas de comenzar mi lucha con la ayuda de ellos, para tener nuevamente buena salud.

-¿Llegaste al punto de que no ibas a lugares donde sabías que podían reconocerte, por vergüenza a que te vean con sobrepeso?

-Algunas veces sí, lo que me daba vergüenza es que me reconocían personas de mi edad que me preguntaban qué me pasó. Una vez un señor se agarró la cabeza y me dijo: “¿porqué llegaste a eso?, quiero que seas la Janny de antes”. Y a él le digo en este momento que la Jannyne de antes volvió y no sólo para recuperar su salud, también para ayudar a las personas que necesitan, a que estén mejor, se sientan cómodas.

-¿Llegaste a la depresión por esta situación?

-Gracias a Dios no caí en eso, no me di el lujo, porque en mi situación ese es un lujo, enfermarme es un lujo que no puedo darme. Sé que no somos imprescindibles en la vida pero tengo tres hijos y una mamá que dependen de mí. Sé que si llegase a faltar ellos van a seguir porque a mis hijos los crié para la vida, pero la chiquita es muy chica todavía y mamá es un caso muy especial. Es muy difícil, mi mochila es muy pesada, pero se puede salir adelante.

-¿Quién se te acercó para proponerte entrar a Cuestión de Peso?

-Con mi familia lo hablé mucho, por eso fui al casting. Yo sabía que una cosa era hacer dietas sin asumir el problema, la realidad, y yo asumí mi realidad, por eso fui al casting de Cuestión de Peso, y aun ahí no entré de una. Estuve por horas esperando para reaccionar, para bajar del auto, ya cuando estaban por cerrar las puertas me animé y dije la verdad, tenía pavor a mi realidad.

-¿No te dio miedo la sobreexposición que ibas a tener con eso de estar en televisión?

-Para nada, yo estoy muy acostumbrada a la televisión, yo enseñé cocina en algunos programas ya estando rellenita. Además soy una mujer que cuando toma decisiones me las banco, como se dice, tomé la posta y no lo suelto hasta llegar a la meta.

-¿Cuál es tu meta? ¿Cuántos kilos pretendés bajar?

-Adoraría llegar a tener 65 kilos aproximadamente, es mucho el trayecto para llegar, pero se puede.

-¿Qué mensaje le dejás a la gente que se conmueve con tu historia?

-Yo no puedo ser ejemplo para nadie, pero sí les quiero decir que pese a cualquier problema que uno tenga no deje de quererse, valemos demasiado como para dejar de quererse por nada ni por nadie. Que ningún tipo de problema les tumbe, cada uno forja su camino y el mío es querer ayudar, por eso voy a habilitar una página en el facebook, por lo menos para conversar y escucharlos, reunirnos quizás y ayudarnos entre todos. Sé que esta lucha cuesta darla sola, por eso quiero que gente que pasa por lo mismo sienta mi mano ahí. Vamos a ayudarnos entre todos, juntos podremos con la ayuda de Dios, así que nunca lo olviden. Rescatemos los valores que nos enseñaron tantos años nuestros padres, en nuestra escuela y pongamos en práctica todo eso, formemos un nuevo mundo, con otros ideales, cambiemos nuestro chip y disfrutemos más de los momentos y de las pequeñas grandes cosas de la vida.

“Me maltrató por mi sobrepeso…”

-Jannyne, ¿cómo se siente una mujer que fue y es hermosa, sobrellevando una obesidad?

-En este momento siento que camino de la mano de Dios. Yo sé que los tiempos de Dios no son los mismos que los nuestros, pero sé también que cuando uno obra bien en la vida, esas obras tienen su recompensa y este es mi premio mayor, la oportunidad que me da la vida de poder reencontrarme.

-¿Cómo ganaste esos kilos? ¿Qué era lo que comías y qué te hacía subir de peso?

-Sinceramente comía cosas a deshora, comía mucho y encima yo ni siquiera salía a caminar y eso jugó en contra también.

-¿Sufriste algún tipo de discriminación por culpa de ésto?

-Sí, mucho. Hace un mes, una vecina que vive en uno de los departamentos de arriba no cerró bien el portón en el condominio donde vivimos y yo le reclamé, de modo que discutimos y me maltrató, echándome en cara el sobrepeso, hasta ahora me pregunto qué tiene que ver mi forma física con que ella no haya cerrado bien el portón, en fin, por situaciones así pasé mucho.

-¿Creés que la obesidad afectó tu vida de pareja?

-No, para nada, mi encierro lo que hizo fue limitarme a conocer nuevas personas, pero nunca tuve temor a que las cosas no funcionen o que no se den porque yo me valoro mucho, sé lo que valgo como persona. Pero soy consciente de que me cerré, no estaba preparada para una nueva relación, sólo eso.

-¿Qué fue lo más terrible que sobrellevaste en este tiempo?

-Verse apagar la estrella de mi mamá con la amputación de sus piernas. Hay una Jannyne antes y otra después de eso, esa que vino después es a quien le estoy dejando de lado hoy en día, esa es la Jannyne que quiero olvidar.

Fuentes: Hoy de Paraguay, Diario Popular, Youtube

14 cosas que la ciencia dice que engordan (y ni se le pasaba por la cabeza)

enero 15, 2015

– Recopilamos los estudios más sorprendentes sobre el aumento de peso. Resulta que los domingos hay que comer con mamá
– La mentira de los ‘gordiflacos’: delgadez parece, sobrepeso es
– 8 ‘snacks’ que parecen sanos, pero no lo son tanto

El País, por Ángeles Gómez
bascula, foto El PaísMuchos tendrán todavía el regusto a roscón rondando por el paladar, pero en su cabeza crece la determinación de hacer algo para borrar, en la medida de lo posible, la huella que han dejado en la báscula las licencias dietéticas navideñas (una media de dos a cuatro kilos de ganancia de peso). Otros afortunados habrán conseguido no engordar ni un gramo en estas fiestas. Sea cual sea su balance, enero es un mes estratégico en la guerra contra el sobrepeso. Hay decenas de dietas para adelgazar, algunas con una sólida base científica, pero por sí solas no garantizan la victoria, y es que, como advierten los expertos, vivimos en una sociedad obesogénica, en la que multitud de factores confluyen para hacer el caldo gordo a los adipocitos (células de la grasa). A continuación, desenmascaramos algunos de los aliados más desconocidos de la obesidad.

1. Evitar las comidas en familia. Aunque haya acabado hastiado de parientes, debe saber que las comidas familiares pueden proteger de la obesidad y el sobrepeso. Entre las razones, que durante las mismas se establecen conexiones emocionales entre los miembros de la familia y los alimentos suelen ser más saludables, según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos) publicado en Journal of Pediatrics. Esta recomendación es especialmente útil para niños y adolescentes para prevenir la obesidad cuando lleguen a adultos. No se horrorice: una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

2. Los hermanos y amigos gorditos. Los allegados le persiguen. Tener un hermano obeso duplica su riesgo de serlo (más que si lo es su padre), y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachucki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine. Los amigos con sobrepeso tampoco ayudan, porque el exceso de kilos se contagia, como ha constatado el doctor David Shoham, de la Universidad de Loyola en Chicago, en un estudio sobre 1.800 adolescentes (PLoS One). Este vínculo ya se había encontrado en otro trabajo anterior publicado en 2007 en The New England Journal of Medicine. Lo bueno es que la delgadez también se transmite, y si sus amigos están flacos (IMC de 20), usted tiene un 40% más de posibilidades de reducir su peso.

3. El año de nacimiento. Si ha nacido después de 1942, esté atento. Existe una conexión entre una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942. Los científicos que han encontrado esta conexión, dirigidos por James Rosenquist, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, no tienen una razón clara para esa asociación, aunque apuntan al desarrollo tecnológico posterior a la Segunda Guerra Mundial.

en bañador, foto El País4. Las bacterias intestinales. Tal vez encuentre en su intestino la respuesta a su peso. Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae está de enhorabuena, ya que le protegen del aumento de peso (Cell). Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

5. Los restaurantes con música clásica. Las sonatas de Schubert pueden ser apropiadas para una cena romántica, pero tiene que saber que animan a comer más. Un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía. Téngalo en cuenta también para su economía.

6. El trabajo nocturno. Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. “El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total”, concluye un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas), y recogido en la revista científica PNAS. La solución: comer menos.

7. Dormir poco. El déficit de sueño no solo nos cambia el humor, sino que además engorda: está comprobado científicamente. La explicación es que el sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia. Una investigación publicada recientemente en American Journal of Clinical Nutrition ha encontrado también que dormir más se asocia a un menor índice de masa corporal (IMC) y una mejor alimentación.

medio ambiente, foto El País8. Vivir en Irlanda. Si piensa irse a vivir fuera de España, tal vez le interese saber que las previsiones apuntan a Irlanda como el país donde más aumentarán las cifras de obesidad y sobrepeso masculinas (en 2030, el 90% de sus hombres tendrá sobrepeso), mientras que en Bélgica solo el 44% de los varones acumulará kilos de más. La explicación a estas estimaciones, realizadas por el Foro de Salud de Reino Unido en colaboración con la Oficina Regional de la OMS para Europa, se encuentra en el modelo económico. “En los mercados liberales, como Reino Unido e Irlanda, las multinacionales de la alimentación promueven el consumo excesivo”, sostiene la doctora Laura Webber, coautora del informe, que se presentó en el último congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

9. Contaminantes ambientales. Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano (utilizado para combatir los piojos y la sarna), son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de obesidad y el aumento del colesterol en la sangre, según ha comprobado un grupo de científicos de la Universidad de Granada, que ha publicado estos resultados en Enviromental Pollution. Estos contaminantes llegan a los individuos, principalmente, a través de los alimentos con un alto contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos de gran tamaño.

10. Ver la televisión. Enlazar el telediario de la noche con un capítulo de su serie favorita para terminar con un rato de un debate de actualidad le mantendrá más de dos horas frente al televisor. Si esto se repite todos los días, se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes), advierte un informe de la Universidad de Harvard.

11. Dormirse con la televisión encendida. Seguro que más de una vez se ha dormido arrullado por el sonido de la tele. Ese pequeño placer puede hacerle subir de peso. ¿Por qué? Según Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, el ordenador o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio. Estas propiedades protegen de alteraciones metabólicas que provocan obesidad y diabetes. Un consejo: intente dormir completamente a oscuras (Journal of Pineal Research).

12. El estrés postraumático. “Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación”, asegura un estudio de las universidades de Harvard y Columbia, publicado en Archives of General Psychiatry. Pero hay una buena noticia: cuando disminuyen los síntomas de este trastorno, el riesgo de obesidad se reduce notablemente.

13. La depresión y la ansiedad. La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo y, lo peor, ingiriendo alimentos muy apetitosos, ricos en azúcares y grasas. La explicación científica es que el centro de recompensa que tenemos en el cerebro se activa con ese tipo de comida. Además, la hormona del estrés, el cortisol, sensibiliza ese sistema de recompensa y se favorece la ingesta compulsiva de alimentos muy calóricos. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma:  “Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en dulces, que palían la agitación”.

14. Algunos productos desnatados. Un estudio publicado en el Scandinavian Journal of Primary Health Care concluye que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. En opinión del nutricionista Walter Willett, de la Escuela de Salud pública de Harvard, una explicación para este hallazgo es que los productos con toda la grasa son más saciantes y, además, los ácidos grasos de los lácteos tienen un efecto adicional en la regulación del peso. La nutricionista Natalia Galán, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, añade: “Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar. Muchos se anuncian como light y tienen más calorías que los que no lo son”.

Ver la televisión durante el embarazo puede ser una causa de obesidad en el niño

mayo 8, 2014

Un estudio presentado de la Sociedad Americana de Pediatría también revela que apagar la televisión a la hora de la comida ayuda a una mejor alimentación de los niños.

Heraldo.es

obesidad y embarazoLos padres pueden prevenir la obesidad de sus hijos simplemente apagando la televisión durante las comidas. Los niños se alimentarán así de manera más saludable y los mayores podrán darse cuenta de cuándo están saciados. Así lo revela un estudio presentado este martes durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Pediatría en Vancouver (Canadá). Además, el estudio demuestra que este proceso puede comenzar incluso antes del nacimiento del niño, debido a la relación entre el tiempo que las mujeres ven la televisión durante el embarazo y la futura obesidad de sus bebés.

Y es que las futuras madres que están acostumbradas a comer o cenar viendo series o el telediario serán más propensas a hacerlo también cuando nazca su hijo, lo que puede derivar en una mala alimentación de éstos debido a que los padres les prestan menos atención a lo que comen y al momento en el que se sienten saciados. “Reforzar una vida saludable durante el embarazo ayuda a reducir el impacto de los malos hábitos en los niños en el largo plazo”, aseguró la autora principal del estudio, la doctora Mary Messito. “Si las mujeres embarazadas no vieran la televisión al comer serían más eficaces los programas de prevención de la obesidad en los niños más pequeños”, recordó Messito.

La doctora y sus compañeros analizaron los datos de ‘Starting Early’, un proyecto en el que estudiaron el efecto de la intervención a través de programas de prevención en niños obesos de familias hispanas de bajos recursos de la Escuela Belleveu de Nueva York. Las mujeres que se inscribieron en el estudio fueron analizadas desde el embarazo hasta que los bebés cumplieron tres años. Estas madres recibieron asesoramiento nutricional individual durante el embarazo y tras el nacimiento del niño, participaron en grupos de actividades y se les dio varios libros y vídeos relacionados con la buena alimentación.

Durante el último mes de embarazado estas mujeres tuvieron que explicar con qué frecuencia veían la televisión durante las comidas. Cuando sus bebés cumplieron tres meses tuvieron que responder acerca de con qué frecuencia estos niños veían la televisión mientras les alimentaban. Los resultados mostraron que el 71% de las mujeres embarazadas veían la televisión durante las comidas y el 33% de los niños de tres meses estaban frente a la televisión mientras eran alimentados. Las mujeres embarazadas que veían la televisión durante las comidas eran cinco veces más propensas a exponer a sus bebés a la televisión que las que no estaban acostumbradas a verla. Por otro lado, las madres de menos de 25 años son las más propensas a exponer a su bebé a los programas de televisión mientras estos se alimentan, según reveló el estudio.

“Este estudio es de los pocos que determinan cómo los hábitos de la madre durante su embarazo afectan en la vida del niño al nacer”, explicó la doctora Messito. “Identificar el comportamiento de las embarazadas ayudará a prevenir la obesidad infantil”, añadió la autora. Además, según la doctora, se promoverá una alimentación más sana y se pondrá límite al tiempo que los niños ven la televisión, sobre todo a la hora de las comidas.