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La buena educación alimentaria ayuda a reducir los casos de obesidad infantil

septiembre 16, 2014

Radio Exterior

En este programa de Radio Exterior, dedicado a la obesidad infantil que vuelve en el foco del debate con la vuelta al cole, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) plantea el problema de la educación alimentaria. Los hijos toman ejemplo de los padres también en lo que se refiere a hábitos saludables y estos hay que inculcarlos desde temprana edad.
“Entre los 3 y 12 años es cuando podemos observar y corregir patrones de mala nutrición, raciones demasiado grandes, pereza en cuanto al deprote o algunas adicciones en la comida”, subraya Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.
La importancia de un desayuno completo es ecencial para el buen rendimiento académico de los escolares. La cena es otra de las tomas que los pequeños realizan en casa, donde los padres puede influir positivamente.

Para escuchar las indicaciones nutricionales que se ofrecen en el programa, pulsa PLAY.

Consejos para preparar el tupper del cole

septiembre 12, 2012

Muchos padres se enfrentan a una tarea rutinaria: tras la vuelta al cole toca preparar el tupper para que nuestros pequeños tengan su comida de mediodía. Para que ésta sea equilibrada, hay que seguir unas claves, marcadas por los especialistas en nutrición infantil. En este programa de Madrid Directo, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos da consejos.

Un puñado de hidratos de carbono (pasta, pan, patata), unos tres puñados de verdura (calabacín, pimientos, frijoles verdes, zanahorias, espinacas, acelgas, tomate) y luego una proteína del tamaño de la palma de nuestra mano (pollo, ternera, pescado o una tortilla). Las legumbres, mejor comerlas dos veces a la semana, y si no les gusta como plato caliente, podemos preparárselas en forma de ensalada. Las patatas fritas que tanto les gustan a los niños, podemos sustituir con unas patatas hechas al horno o al vapor acompañadas con perejil y especies, son más nutritivas y no contienen grasas saturadas. La parilla de verduras es un buen sustituto de la ensalada.  

La clave para tener una buena recepción por parte de los niños, es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, cortado en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde y jugo vegetal o en croquetas. Los alimentos empanados podemos utilizarlos, pero no todos los días. Si se comen el plato principal, podemos pasar a darles el postre: un helado, natillas o un flan. La fruta es muy importante en el menú diario de los niños. Podemos dársela en forma de zumo en el desayuno, entera en media mañana, para merienda o como postre.

No hay que olvidar que los padres servimos de ejemplo. Lo que se lleva el niño para el cole, tranquilamente se lo podrá llevar el papá.

“Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo tenga más color, les indica que también tiene más propiedades”, aconseja Bravo.   

Nutrición y Educación Alimenticia Infantil

abril 29, 2010

Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética

del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) contesta a las preguntas más comunes que preocupan a los padres de niños obesos.  

Según las estadísticas alarmantes:

  •  Un 27,6% de la población comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad 
  •  El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década, según datos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas
  • La crisis acentúa la obesidad infantil por un aumento de alimentos basura  

¿A que se debe el alto porcentaje de sobrepeso y obesidad infantil?

Según los últimos datos del ministerio de sanidad un 27,6% de la población comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad.

Numerosas investigaciones estudian las causas de estos porcentajes alarmantes. La base genética de la obesidad explica por qué ciertos individuos tienen una mayor predisposición a tener un desequilibrio en el metabolismo energético. Sin embrago, solo con la genética no podemos explicar el gran incremento de obesidad en los últimos años. Según datos del CNIC (centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas), el porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década.

Los cambios en el estilo de vida, los nuevos patrones sociales y los cambios demográficos son los responsables de estos cambios tan drásticos en los últimos años. El alto porcentaje de obesidad infantil es debido al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios adoptados. Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE un 17% de los niños y un 21,9% de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Hoy en día existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados –comida rápida,  golosinas, refrescos y una impresionante variedad de bollería industrial– que están al alcance de los niños por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios. A este consumo de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado. Una gran cantidad de niños no desayunan, a menudo están acostumbrados a picotear en todo momento y no comen o cenan en familia.

Además, hay que resaltar el cambio que ha supuesto la incorporación de la mujer al mundo laboral. Hoy en día las mujeres no tienen tiempo para dedicarle al hogar y para cocinar; muchas veces recurren a comidas de fácil preparación, como la comida precocinada. La comida tradicional y las costumbres familiares están cambiando cada día más y es una tendencia que hay que conducir.

– ¿Dónde los menores deben recibir una educación adecuada alimentaria?

La obesidad es multifactorial y compleja y hay gran cantidad de condicionantes en el entorno que pueden predisponer a un niño a padecer obesidad. Cuando hablamos de educación una de las primeras cosas de la que nos tenemos que percatar es de que un niño vive en un mundo industrializado y mediatizado, pasa parte del día en un colegio y tiene una familia con unas rutinas de vida características que seguramente sean distintas a las de los demás niños.

Para asegurarnos una correcta educación alimentaria todo el entorno del niño debería ser favorable. Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio y que lo que aquí aprenda también será determinante. Hoy en día gran parte de los niños hacen la comida principal en el colegio. Por ello, los colegios deberían dar cada día más importancia a la educación nutricional.

En un mundo industrializado es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios. Un padre o tutor tampoco puede aislar al menor del entorno en el que vive. Por esta razón, debería existir una reglamentación mucho más poderosa que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional. En España existen ya multitud de campañas y estrategias destinadas a este control (ACTUA, 5 Al día, Estrategia NAOS, código PAOS), pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Los menores deben recibir educación nutricional en el hogar y en el colegio principalmente, aunque los medios de comunicación también juegan un papel importante y deberían ayudar en esta labor ofreciendo mayor educación nutricional en los programas y anuncios destinados a los niños.

Los padres son una fuente de transmisión y orientación imprescindible y el colegio debe ofrecer educación tanto en el aula como en el comedor escolar para que los niños convivan en un entorno saludable y puedan aprender y comprender la importancia de comer sano y hacer deporte.

– ¿Cómo los padres pueden ejercer un control y asegurarse que lo que comen sus hijos es bueno para la salud?

Cuando hablamos de educación tendemos a pensar en directrices, obligaciones o imposiciones que un padre o tutor tiene que ejercer sobre el niño para corregir una conducta. Desde mi punto de vista una educación correcta está basada en la trasmisión de unos valores. En el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía. Un padre no debería aislar a un niño del entorno, porque tampoco esto le ayudará a enfrentarse a él en el futuro.

Para que un niño adquiera unos valores determinados y lleve un estilo de vida saludable es muy importante, para empezar, que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar que es una vida saludable. Muchos niños o incluso adultos que tienen hábitos de vida nefastos, a menudo, ni siquiera son conscientes de ello porque de pequeños ya les alimentaban así y para ellos lo que hacen es “lo normal”. Por otro lado es muy importante que el niño reciba un mensaje coherente, si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba el niño no comprenderá porque el sí la debe tomar y ella no.

En los primeros años de vida ellos deben ejercer unas directrices y pueden controlar aquello que come su hijo, ya que el entorno del niño es el familiar y es en este momento donde debemos procurar que el niño coma de todo y se adapte a todo tipo de sabores. Es en estos años donde el niño va reconociendo los sabores y aquellos que le resulten familiares en el futuro serán más aceptados.

No obstante, cuando el niño empieza a salir del entorno familiar, un padre puede orientar y enseñar a su hijo a elegir qué es lo correcto, pero no podrá controlarlo. Si un padre muestra interés hacia lo que su hijo come cuando sale, si le explica el porque es saludable comer sano o hacer ejercicio, si le ofrece alternativas, si un niño tiene en casa comida sana y no comida basura, si tiene un bocadillo o fruta preparada para llevarse al colegio y así no comprarse el bollo de turno o si los padres ponen interés en que ese niño haga deporte y le apuntan a clases extraescolares, este niño estará teniendo la posibilidad de aprender a vivir de forma saludable.

– ¿Cuál es el perfil de un paciente menor de edad y con problemas de sobrepeso? ¿Qué soluciones se le pueden ofrecer?

Los niños con problemas de peso suelen ser niños con un patrón de estilo de vida mal estructurado desde el comienzo de su vida, suelen ser niños sedentarios y poco activos y con unos hábitos alimentarios caprichosos y descontrolados. A menudo esta falta de control viene condicionada por unos malos hábitos de los padres que se han trasmitido a los hijos. En otras ocasiones, menos frecuentes, los padres pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer caprichosamente y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada, como chucherías, bollería o comida rápida.

A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido (consumo caprichoso), con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por si mismos. Esta elevada permisividad de sus tutores les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Los niños obesos son niños a los que no les gusta el ejercicio y que comen sin ningún tipo de patrón determinado. Para ofrecer a un niño ayuda y conseguir cambiar estos estilos de vida, el abordaje debe de ser multidisciplinar y cuanto más joven sea el niño, más fácil será el abordaje. Considero que es esencial que el niño tenga una ayuda psicológica que le ayude a controlar sus impulsos, a comprender porque lo que ha aprendido desde pequeño no es lo correcto y a motivarle hacia el cambio. Por otro lado el niño debe recibir una educación nutricional buena, que le enseñe qué es lo que debe comer y qué es aquello que no le conviene. Cuando se hace un trabajo de educación nutricional con niños, los resultados pueden ser muy satisfactorios, si logramos captar su atención y motivación, ya que están en una edad muy receptiva, pero es muy importante que siempre tengamos presentes la importancia de que comprendan el porque de esta pauta nutricional y que no hay alimentos buenos o malos, sino una alimentación saludable. Los niños nunca deben tener la sensación de estar a dieta sino de estar aprendiendo y evolucionando por si mismos y orientados por sus padres.

– ¿Qué alimentos son indispensables en el menú diario de un niño? ¿Me podría dar dos ejemplos de comidas para un día normal y uno festivo?

La alimentación de un niño tiene que ser variada, equilibrada y saludable. Es importante que un niño coma de todo: cereales, lácteos, verduras y fruta, legumbres, carnes, pescados y huevos. No obstante, debemos hacer especial hincapié en aquellos alimentos que normalmente los niños rechazan más, como son las verduras y frutas o los pescados.

Para ir incorporando estos alimentos en la alimentación del niño la introducción debe de ser muy paulatina y en pequeñas cantidades. Si obligamos a tomar una cantidad grande de algún alimento que rechazan desde el primer momento le cogerán manía. Lo importante es que los niños prueben el alimento y cada día intenten comer un poquito más. Para que vayamos acostumbrando a los niños a los distintos sabores, podemos introducirlos como parte de salsas, guisos o purés, así estos sabores le resultarán más familiares el día que tomen el alimento solo.

Un niño debe hacer: tres comidas principales y dos tentempiés saludables, haciendo especial hincapié en un desayuno completo. Es importante que tome de 3 a 5 raciones de lácteos al día, 5 raciones de verdura y fruta, prefiriendo siempre la fruta fresca a los zumos, que incorpore cereales preferiblemente integrales, que se eviten las grasas saturadas, los azúcares y la comida basura, que se acostumbre a beber agua y que tomen varias raciones semanales de legumbres, carnes magras y pescados.

Ejemplo de comida de diario Ejemplo de comida en un día festivo
  1. Lentejas con verduras
  2. Filete de merluza a la romana con tomate casero
  3. Tres mandarinas
  4. Un trozo de pan integral
  5. Un vaso de agua
  1. Ensalada de langostinos con mayonesa casera y lechuga muy picadita
  2. Macarrones con carne de ternera magra, salsa casera (con cebolla, puerro, calabacín y tomate) gratinados con queso
  3. Flan de huevo casero
   
    Las lentejas son fuente de hierro, la merluza rebozada es más aceptada por el niño que un pescado a la plancha.

    Las mandarinas son ricas en vitamina C y suelen gustar a los niños; la vitamina C ayudará a que se absorba mejor el hierro de las lentejas.

    El pan puede ofertarse algunos días en versión integral, si el niño conoce desde el principio a este tipo de pan se adaptará con más facilidad a él. 

    
    Los días festivos son días para preparar aquello que más les gusta a los niños e incorporar salsas o postres dulces.

    No obstante, podemos seguir enseñándoles a que lo apetitoso también es sano.

    Por ejemplo, el tomate frito se puede hacer con otras verduras y pasarlo todo con la batidora. Los dulces pueden ser caseros, evitando los conservantes.