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Cómo cocinar la carne para evitar el riesgo de cáncer

julio 16, 2018

Un estudio revela que no solo la cantidad de carne roja consumida es peligrosa para desarrollar cáncer, sino también el tipo de cocinado y el tiempo de cocción. Los datos indican que es más sano comerla poco hecha y evitar los embutidos

Alimente El Confidencial, por Julio Martín Alarcón

Hace unos años, la OMS incluyó a la carne roja y especialmente la procesada como un potencial riesgo para desarrollar cáncer. Nuevos estudios están demostrando que su consumo no solo se asocia a la cantidad, sino al tipo de cocinado y al propio tiempo de cocción. La evidencia científica de los estudios que se han publicado desde 2015 “señalan el consumo de carne roja como un claro factor de riesgo para diferentes tipos de cáncer, como son el de colon, el de estómago y el de páncreas”, explica a Alimente la experta Elena Boldo, que ha llevado junto a Marina Pollán, ambas del Centro de Epidemiología del Instituto Carlos III, entre otros investigadores, un nuevo estudio, este año sobre la incidencia del consumo de carne roja y el cáncer de mama: ‘Meat intake, methods and degrees of cooking and breast cancer risk in the MCC-Spain study‘ a partir de datos recopilados por el MCC sobre casos de cáncer colorrectal, cáncer de mama, cáncer gástrico, cáncer de próstata y leucemia linfática crónica (LLC) con un grupo de control.

“Cada cáncer es un mundo, por eso hacen falta más estudios ya que son prácticamente enfermedades diferentes que hay que estudiar una por una. Nosotros incluimos además de los factores ambientales y otros riesgos documentados, como el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo o el consumo de tabaco, la dieta y encontramos que había una correlación significativa en cuanto al consumo de carne roja y el cáncer de mama”, aclara la coautora del estudio.

Un aspecto crucial de este estudio estaba relacionado no solo con la cantidad ingerida de carne roja, sino con el tipo de cocinado y el tiempo de cocción. De hecho, el Instituto Nacional del Cáncer ya ha alertado de que existen mutógenos -sustancias cancerígenas- que se forman en la combustión de la leña o al calentar el aceite en una sartén y que se pueden impregnar en la carne, como son las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Elena especifica “que no solo se producen por la combustión, sino que están presentes también en la carne y se forman con más facilidad cuando está más cocinada“. Es decir, que cuanto más hacemos la carne, más riesgo hay de que estas sustancias potencialmente cancerígenas nos afecten. A priori, existe más riesgo con las barbacoas, las carnes a las plancha y en la sartén.

Los guisos, más peligrosos

En su estudio sobre la incidencia de la carne roja en el cáncer de mama, la experta señala que identificaron un mayor riesgo en el caso de los guisos “probablemente porque el estudio se ha realizado en España y la barbacoa es menos habitual en nuestro país que en otros lugares, como EEUU, por ejemplo”. Según sus hallazgos, las mujeres que consumen carne roja muy hecha tienen casi el doble de riesgo de desarrollar cáncer de mama que las que la consumen poco hecha. “Hace falta más estudios y evidencias sobre este aspecto, pero existe una relación clara”.

Los consejos son muy contundentes: cuanto menos carne roja se consuma, mejor. Si se hace, que sea poco hecha y cuidado con los guisos. Además, el estudio remarca que los alimentos procesados de carne como los embutidos, las salchichas o los ahumados son también potencialmente peligrosos, por lo que conviene reducir su consumo. Y no hay grandes diferencias entre la carne de vaca, de cerdo o de cordero.

En cuanto a las carnes blancas, como el pollo o el pavo, las investigadoras no encontraron una relación directa en cuanto a su consumo y la cocción, pero sí varios indicios respecto al tipo de cocinado. Concretamente cuando son empanadas o rebozadas y se ha reutilizado el aceite. Remarcan que es solo una hipótesis, pero que asocian a las frituras con estos aceites que acumulan sustancias cancerígenas. El empanado las hace más propensas a que los mutógenos se adhieran con mayor facilidad ya que se impregnan de más aceite. “No podemos afirmar todavía nada porque es solo una hipótesis, hacen falta más estudios”. Respecto al cáncer de mama, las investigadoras no hallaron datos que supusieran un mayor riesgo.

Un dato revelador en este sentido es que se encontró una mayor relación con la carne guisada que con la carne a la barbacoa, a la plancha o en contacto con el fuego a altas temperaturas. En este sentido, Elena Boldo matiza que la investigación estaba circunscrita a España y aquí hay una menor cultura de barbacoa que en otros países como EEUU, y en cambio un mayor consumo de embutidos, que son también un importante factor de riesgo. Sus recomendaciones son claras: consumir menos carne roja, si se hace que sea poco hecha y en cualquier caso hacer ejercicio, un aspecto que no se explica suficientemente lo importante que es para una buena salud, concluye la experta.

Las dos causas detrás de unos 800.000 cánceres en el mundo

enero 15, 2018

Un reciente estudio de la Escuela Imperial de Londres, publicado en ‘The Lancet’, indaga en la relación del cáncer con la diabetes y la obesidad.

El País, por Eva van den Berg
La diabetes y un Índice de Masa Corporal (IMC) alto (superior a 25, umbral del sobrepeso), son causa de cáncer. Así lo afirma un reciente estudio publicado en The Lancet realizado por un equipo de investigadores encabezado por el experto en epidemiología Jonathan Pearson-Stuttard de la universidad británica Escuela Imperial de Londres.

De todos los nuevos casos de cáncer contabilizados en 2012 en el mundo (los datos están recogidos en la base de datos GLOBOCAN de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC por sus siglas en inglés) un 5,6% fueron atribuibles a estas dos causas. Concretamente, 544.300 se vincularon a un IMC alto (un 3,9%) y 280.100 (un 2%) a la diabetes. Sobre los casos nuevos registrados, estas dos causas de riesgo también representan un elevado porcentaje: 629.900 de los 792.600 registrados.
Mientras que según este artículo científico la obesidad o sobrepeso afecta a más de dos mil millones de adultos a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 422 millones de adultos sufren diabetes, una enfermedad crónica que se desencadena cuando el páncreas no produce insulina en cantidad suficiente (la hormona que regula el nivel de azúcar en la sangre) o cuando el cuerpo no la utiliza de forma adecuada. Ambos son factores de riesgo para varios tipos de cáncer, posiblemente debido a los cambios biológicos que causan en el organismo, como niveles altos de insulina y/o de azúcar, inflamación crónica y desequilibrio de hormonas sexuales como el estrógeno.

Como estos dos problemas de salud están cada vez más extendidos, se estima que la proporción de cánceres relacionados con los mismos irá en aumento. En opinión de Jonathan Pearson-Stuttard, autor principal de este estudio, centrado en evaluar el aumento de 18 cánceres distintos basándose en la prevalencia de sendas afecciones, lo más importante al respecto es que “se implementen políticas alimentarias efectivas para afrontar tanto la creciente prevalencia de diabetes como del alto índice de IMC y las enfermedades relacionadas con estos dos factores de riesgo”.

Para realizar las estimaciones porcentuales, los autores reunieron datos de 2012 sobre la incidencia de 12 tipos de cáncer en 175 países distintos y los combinaron con la información recabada sobre índices de IMC alto y diabetes, clasificándola por grupos de sexo y edad. La mayoría de los casos de cáncer asociados a esos dos motivos ocurrieron en países occidentales ricos —un 38,2%, 303.000 y 792.600 casos respectivamente— y, en segundo lugar, en países del este y sudeste asiático: un 24,1%, (190.900 / 792.600).

En las naciones con ingresos bajos o medianos la incidencia es menor, pero aún así es importante, afirma Pearson-Stuttard. «Por ejemplo, entre el 9% y el 14% de todos los casos de cáncer en Mongolia, Egipto, Kuwait y Vanuatu se debieron a un alto índice de masa corporal y diabetes. Mientras que en Tanzania, Mozambique y Madagascar tuvieron la menor proporción de casos atribuibles a esas causas. Esto refleja las diferencias geográficas en la prevalencia de la diabetes y la obesidad, así como la incidencia de cánceres afectados por ellas», señala el epidemiólogo.

Los cánceres más prevalentes vinculados a estas dos causas
Según este estudio, a nivel mundial los cánceres de hígado (el 24,5% del total de casos, con 187.600 vinculaciones a la diabetes y 766.000 al IMC) y de endometrio (un 38,4%, 121.700 y 317.000 casos respectivamente) contribuyeron con el mayor número de casos de cáncer detonados por estas dos causas. Sin embargo, la tipología varía según el área geográfica.

“En los países de Asia Pacífico y Asia oriental y sudoriental, el cáncer de hígado causó el 30,7% y el 53,8% de los casos respectivamente, mientras que en los países occidentales de altos ingresos, en Europa central y oriental y en el África subsahariana, el cáncer de mama y endometrio constituyeron el 40,9% de los casos de cáncer”, afirma el artículo.

Si valoramos la incidencia de cánceres por sexo, se obtuvo que el más común en hombres fue el cáncer de hígado, (el 42,8% de los casos, es decir 126.700 casos) seguido del colorrectal (21,4% y 63.200 casos), mientras que entre las mujeres el más numeroso fue el de mama (29,7%/147.000 casos) y en segundo lugar el de endometrio (24,5%/121.700 casos).

Diabetes y sobrepeso en España y Europa
La Fundación para la Diabetes apunta que en nuestro país el 13,8% de adultos padece diabetes tipo 2 (la más frecuente), es decir unos 5,3 millones de personas. Por su lado, la diabetes tipo 1 supone entre el 1 y el 5% del total de afectados. Son porcentajes muy elevados a los que cabe añadir, tal y como señala la Federación Española de Diabetes (FEDE), las importantes tasas actuales de obesidad y sobrepeso: entre los adultos, uno de cada seis españoles es obeso (algo más del 16%) y el 50% presenta sobrepeso, mientras que el porcentaje de niños y niñas cuyo peso es mayor al conveniente oscila entre el 24 y el 26%. La tasa de obesidad infantil es, lógicamente, mucho más baja que la de sobrepeso, pero al tanto: en España, según la OMS, entre 1975 y 2016 ha aumentado del 3 al 12% en niños y del 2 al 8% en niñas.
Si hablamos a nivel europeo, la diabetes afecta a 32 millones de ciudadanos. España ocupa el 18 lugar de un ranking de afectados que encabeza, en este orden, Suecia, Países Bajos, Dinamarca, Gran Bretaña y Suiza. El país con menor tasa de casos es Bulgaria, precedida por Lituania y Estonia. En cuanto a la obesidad y sobrepeso (datos de Eurostat), Malta, Letonia, Hungría, Estonia y Reino Unido concentran las tasas más altas de obesidad adulta, superiores al 20%, y los países con una tasa inferior son Países Bajos (13,3%), Italia (10,7%) y Rumanía (9,4%). A nivel mundial, China y Estados Unidos se llevan la palma, tanto hombres como mujeres: más de 80 millones de personas en cada uno de estos países son obesas.

Sin duda, ambas afecciones, causas genéticas al margen, podrían tener tasas de prevalencia muchísimo menores si los estilos de vida de las sociedades fueran más saludables. “El cáncer es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial”, explica Ascensión Marcos, experta del CSIC en inmunonutrición. En España, de acuerdo con los datos publicados por REDECAN, el número total de nuevos casos de cáncer en 2015 fue de 247.771 (148.827 en varones y 98.944 en mujeres). Los tipos de cáncer más frecuentemente diagnosticados en ese año fueron colo-rectal (41.441 casos), próstata (33.370 casos), pulmón (28.347 casos), mama (27.747 casos) y vejiga (21.093 casos).

“Es cierto que existe un componente genético, pero cada vez se está demostrando con mayor certeza que es una de las enfermedades que más depende del estilo de vida, pues existen múltiples factores que pueden estar involucrados en su desarrollo, como la dieta, el comportamiento alimentario, la actividad física, el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés en particular”, añade Marcos. Todo ello tiene un componente común y es el peso.
“El llamado índice de masa corporal (IMC), que como ya todos sabemos, se calcula a partir de los kilos de peso, dividido por la talla en metros al cuadrado, nos indica las condiciones ponderales en las que nos encontramos, marcando sobrepeso un valor superior a 25 kg/m2 y obesidad por encima de 29 kg/m2. No es extraño por lo tanto que a medida que el peso es mayor, el riesgo de padecer un cáncer se va elevando también”, dice.

El artículo publicado en la prestigiosa revista The Lancet, subraya esta especialista, aporta datos relevantes en ese sentido. Por ello, puntualiza, “los profesionales de la salud, en particular, los especialistas en nutrición, no cesamos en nuestro empeño en explicar y dar a conocer los factores que están desencadenando esta avalancha de distintos tipos de cánceres, la cual va creciendo con la edad, y que en multitud de casos serían evitables si se llevan a cabo unos hábitos saludables. No es sorprendente, por lo tanto, que haya diferencia entre países, dependiendo de las situaciones nutricionales y las condiciones medioambientales en las que se desarrolla la población”.

No hay que olvidar que sufrir esta o cualquier enfermedad tiene consecuencias que van mucho más allá del bienestar individual y familiar. La diabetes, en concreto, que se cobra en España 25.000 muertes anuales, tiene en nuestro país unos costes directos de más de 5.400 millones de euros en tratamientos y hospitalizaciones y otros 17.630 millones indirectos, que resultan de los gastos derivados del absentismo laboral, las jubilaciones anticipadas y los gastos sociales asociados a esos enfermos.

Revindicando, una vez más, la dieta mediterránea
En España, tenemos la gran suerte de contar con lo que sería una alimentación muy saludable si en efecto siguiéramos la dieta Mediterránea, algo que cada vez lamentablemente se está alejando más de lo que se incluye en la dieta habitual», señala Ascensión Marcos. Está claro que una alimentación en la que se incluye verduras, frutas, legumbre, cereales, con un aporte no excesivo de proteínas y grasas, es la ideal para mantener un peso saludable, y, sobre todo, unas condiciones óptimas para prevenir patologías que estén ligadas a procesos crónicos de inflamación. «Es cierto que no todas las proteínas son iguales, hay que mantener un equilibrio entre las proteínas de origen animal y de origen vegetal, sin eliminar ningún tipo. Asimismo, las grasas son un componente esencial de nuestra dieta, pero es importante tener en cuenta que los aceites vegetales, en particular, el aceite de oliva, es de una gran riqueza por los ácidos grasos monoinsaturados que lleva, así como los ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran en el pescado graso y los frutos secos», recalca. Lo recomendable, concluye «es adoptar una dieta equilibrada, variada y moderada, basada en productos naturales, evitando el procesado en su mayor parte. Y en paralelo, llevar a cabo una actividad física habitual, limitando un sedentarismo excesivo y eliminando en lo posible situaciones de estrés, que no dejan de ser la antesala de la enfermedad. Solo así se conseguirá promocionar una vida saludable y, por ende, prevenir patologías de esta índole».

Pese a tener todos los datos y conocer las causas, las tasas aumentarán y mucho: si en 2014 se contabilizaron unos 382 millones de diabéticos en el mundo, se estima que en 2035 rondarán los 590 millones. Por tanto, también se incrementará la tasa de cánceres asociados. ¿Por qué no damos al cuidado personal la importancia que merece? Es todo un misterio porque, como dijo Schopenhauer, la salud no lo es todo, pero sin ella, lo demás no es nada.

La obesidad eleva un 30% el riesgo de cáncer de mama

octubre 24, 2017

Seguir una dieta rica en frutas, verduras, fibra, aceite de oliva, cereales integrales y pescado rebaja las posibilidades de padecer un tumor en el pecho, principalmente en mujeres postmenopáusicas

La Razón, por Raquel Bonilla

Ya lo decía Hipócrates… «Que el alimento sea tu medicina». A pesar de que todos los expertos coinciden en afirmar que el cáncer es una enfermedad multicausal que no depende únicamente de un factor, hay evidencias científicas que avalan el papel que juega la alimentación en su desarrollo. «En el cáncer de mama los elementos más determinantes son hormonales y reproductivos. Sin embargo, hay otros factores claves como el consumo de alcohol, que está relacionado directamente con un 7% de los tumores de pecho, mientras que la obesidad en las mujeres postmenopáusicas eleva un 30% las posibilidades de padecer este tipo de neoplasia», confirma Carlos A. González, ex coordinador del Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición, EPIC, en España.

Precisamente es el proyecto EPIC el que durante los últimos años ha arrojado más resultados sobre la relación que existe entre cáncer y alimentación. Y entre las conclusiones más relevantes destaca el hecho de que «un consumo alto de frutas, fibras, aceite de oliva y cereales integrales reduce hasta un 40% el riesgo de padecer cáncer de mama», asegura González, quien matiza que hay que distinguir entre las neoplasias mamarias que tienen receptores negativos de progesterona –en cuyo caso el efecto de la dieta es más protectora–, de aquellos que tienen receptores de progesterona positivos, en los que el efecto hormonal es tan fuerte que la dieta no logra tener tanto “poder”».

A pesar de la creencia popular, «no existen alimentos “mágicos” o dietas que sean capaces de curar o prevenir el cáncer de mama, tal y como se dice de la dieta alcalina o de las dietas anticáncer, que carecen por completo de respaldo científico», advierte Francisco Botella, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN. De hecho, tan sólo la Dieta Mediterránea cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud, pues «hay evidencias suficientes de que al evitar la obesidad, también ayuda a reducir el riesgo de padecer hasta 13 tipos de tumores», confirma González.

En una despensa anti cáncer de mama no deben faltar los alimentos frescos, como frutas, verduras y hortalizas, así como los cereales integrales y las fibras, evitando los productos refinados, los azúcares, el alcohol y las grasas saturadas. «Existen ciertas áreas de investigación con vegetales del género brassica (coles, repollo, brócoli), con ciertos pigmentos vegetales antioxidantes (carotenos), semillas de lino, centeno, alfalfa y legumbre que de forma individual pueden ser positivos, pero sobre todo por su interrelación con la flora intestinal. En los próximos años podrán presentarse resultados interesantes», adelanta Botella.

Una vez que aparece el cáncer de mama, la dieta es clave para mejorar el tratamiento, ya que «siempre se trabaja por evitar la desnutrición del paciente y minimizar las náuseas, el estreñimiento, la diarrea o la mala absorción de nutrientes que puede provocar la quimioterapia o la radioterapia», explica Pedro Robledo, jefe del Servicio de Dietética y Nutrición de MD Anderson Cancer Center Madrid. Y el futuro es prometedor, ya que, según Robledo, «la inmunoterapia ha estimulado el conocimiento y el aprendizaje de nuevas áreas de información nutricional a nivel molecular y genético como la nutrigenómica, que en breve nos orientarán sobre componentes fitoquímicos y nutrientes capaces de tener actividad terapéutica sobre el cáncer o sus síntomas».

Aluminio, ¿una potente neurotoxina que afecta directamente al cerebro?

octubre 25, 2015

El segundo metal más utilizado después del acero puede ayudar a desarrollar enfermedades como el Alzhéimer

Apesar de los efectos afrodisiacos que se atribuyen al cocholate, el aluminio del envoltorio puede tener efectos negativos sobre la fertilidad masculina

A pesar de los efectos afrodisíacos que se atribuyen al chocolate, el aluminio del envoltorio puede tener efectos negativos sobre la fertilidad masculina

ABC, Enrique Serbeto
El aluminio es el segundo metal más utilizado después del acero y el tercer elemento más abundante en la corteza terrestre. Está prácticamente por todas partes, tanto en forma natural como artificial, sobre todo después de que hace poco más de un siglo comenzase su explotación industrial a escala masiva. Desde el desodorante hasta el envoltorio del chocolate, desde las cazuelas donde se prepara la comida a las latas que contienen el refresco, hay cientos de maneras por las que nuestro organismo entra en contacto con el aluminio.

Un grupo de científicos europeos se ha reunido recientemente en la ciudad francesa de Lille (al norte de París) para empezar a hablar sobre el futuro de este producto y sus efectos potenciales sobre la salud. Se constata que el aluminio se acumula poco a poco en el cuerpo y empiezan a vislumbrarse efectos nocivos que los científicos creen identificar más claramente en el cerebro.

Según los científicos reunidos en esta convención, que se celebra desde hace 11 años, «algunas sopechas sobre su toxicidad maduran gradualmente». En el caso del cáncer de mama los científicos no se ponen de acuerdo Por ejemplo, hace tiempo que se ha analizado la relación entre los desodorantes –que incluyen aluminio para taponar los poros en las axilas y evitar la transpiración- y el cáncer de mama. El profesor Christopher Exley, bioquímico de la Universidad de Keele, en Inglaterra, considerado como el principal experto mundial en el campo de la toxicidad del aluminio, cree que si hay relación, pero el profesor Alfred Bernard, toxicólogo de la Universidad Católica de Lovaina opina, al contrario, que «el aluminio es ni cancerígeno ni genotóxico» y atribuye a las políticas agresivas de los fabricantes de desodorantes sin aluminio la difusión de este tipo de teorías.

Sin embargo, según lo que ha publicado el diario «Le Soir», ambos están de acuerdo en que este simpático metal es una potente a que afecta directamente al cerebro.

Según Bernard, «se ha demostrado que la demencia observada en pacientes en hemodiálisis se debe a la acumulación de aluminio en la sangre y el cerebro. Las personas con insuficiencia renal son claramente las de mayor riesgo para el aluminio».

Ambos están de acuerdo también sobre los efectos del aluminio en el caso del alzeimer. Exley dice que se ha probado que “si el aluminio está presente en una región del cerebro en donde la enfermedad de Alzheimer está en curso, puede promover su desarrollo mediante el aumento de la gravedad y el inicio temprano de los síntomas».

Explican como la obesidad promueve el cáncer de mama

agosto 21, 2015
C. BICKELL/ STM

C. BICKELL/ STM

Al aumentar la rigidez de los tejidos de la grasa mamaria, las células tumorales crecen con mayor facilidad. Los expertos aconsejan dietas para perder peso en las pacientes

ABC

La obesidad favorece el cáncer de mama al aumentar la rigidez de los tejidos de grasa mamaria, lo que crea un microambiente que promueve el crecimiento del tumor. Lo acaba de demostrar una investigación que se publica en «Science Translational Medicine» y que sirve para esclarecer un poco más la compleja relación que existe entre la obesidad y el cáncer de mama. Además, esta nueva información puede tener implicaciones importantes para las técnicas quirúrgicas de reconstrucción mamaria que emplean tejido adiposo o grasa.

Se sabe desde hace tiempo que la obesidad es un importante factor de riesgo para el cáncer de mama, especialmente en las mujeres posmenopáusicas. En comparación con las pacientes de peso normal, las personas obesas tienden a tener tumores más avanzados y agresivos de mama. Y aunque se han propuesto muchos factores, incluyendo cambios en los niveles hormonales y la inflamación, la verdad es que a día de hoy se desconoce cómo la obesidad conduce a un cáncer de mama.

Lo que ahora ha hecho un equipo de la Universidad Cornell-Ithaca y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, coordinado por Bo Ri Seo, ha sido analizar el tejido adiposo mamario de pacientes y ratones. Así, han visto que la obesidad puede desencadenar cambios estructurales en la matriz extracelular, el andamio de colágeno y otras proteínas fibrosas que rellenan el espacio entre las células y el tejido y son responsables de proporcionar apoyo estructural.

Miofibroblastos

Los investigadores han visto que la grasa mamaria de ratones genéticamente obesos y obesos después de una dieta alta en grasa contienen un mayor número de células llamadas miofibroblastos, que hacen que la matriz extracelular sea más densa y rígida. Cuando analizaron esta situación en el tejido mamario de pacientes con cáncer de mama obesos, los científicos observaron que sus fibras de colágeno eran más gruesas y más rígidas que las de pacientes más delgadas. Dicha rigidez, explican, parecía desencadenar cambios mecánicos que se transformaban en señales química que estimulaban el crecimiento del tumor.

De hecho, aclara en su investigación, las células mamarias precancerosas desarrolladas en matrices extracelulares del tejido adiposo de pacientes obesas, en comparación con los del tejido magro, presentaban una mayor tendencia a progresar a tumores malignos.

La buena noticia es que este proceso puede ser reversible. Los investigadores pusieron a dieta a los ratones y así se redujo el número de miofibroblastos en el tejido mamario, lo que sugiere que, en humanos, adelgazar puede potencialmente revertir esta rigidez del tejido.

Los resultados vuelven a poner de relieve la importancia de fomentar un peso saludable en las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama pero también en la población general.

Sin embargo, como reconocen Lisa Arendt y Charlotte Kuperwasser, de la Universidad de Wisconsin–Madison y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts, aunque una de las principales recomendaciones para las mujeres obesas con diagnóstico de cáncer de mama es la pérdida de peso después del tratamiento, poco se sabe acerca cómo influye en el riesgo de cáncer de mama edad. Según estas investigadores, el estudio de Seo muestra los efectos de la pérdida de peso en una cohorte de ratones obesos, aunque algunos estudios reciente en mujeres posmenopáusica sugieren que, al menos a corto plazo, la pérdida de peso electiva no parece alterar el riesgo de cáncer de mama.

Biomarcadores

Las expertas también señalan que aunque existen varios estudios en curso para examinar los efectos de la pérdida de peso en las supervivientes de un cáncer de mama en su supervivencia a largo plazo, pocos trabajos examinan biomarcadores después de una intervención dietética a fin de comprender los efectos del cambio de estilo de vida en los mecanismos relacionados con el cáncer de mama. En su opinión, identificar cómo contribuye de pérdida de peso en el riesgo de cáncer de mama íntimamente es fundamental para un correcto asesoramiento de la paciente.

Las investigadores concluyen que debido a que no hay terapias específicamente dirigidas a pacientes con cáncer de mama obesas y aun así se recomienda la reducción de peso para las supervivientes de un cáncer de mama, se necesita más investigación para determinar si las intervenciones dietéticas o el ejercicio, o ambos, son formas eficaces en la mejora de los cambios en la matriz extracelular inducidos por la obesidad.

 

Los retos de hoy ante el cáncer de mama: más prevención e investigación y menos recortes

octubre 18, 2013
  • Este sábado, día 19 de octubre, es el Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
  • En España la incidencia de esta enfermedad se estima entre 20.000 y 25.000 casos al año; el 85% de las pacientes diagnosticadas en fase precoz se curan.
  • A nivel mundial, desde los 90, cuando se generalizaron las campañas de detección precoz, la mortalidad por esta enfermedad no deja de bajar.

Mirentxu Mariño / 20 minutos
Dia Mundial Cáncer de mamaLa supervivencia al cáncer de mama en España aumenta cada año un 1,4%. Son buenas noticias, pero no son las únicas. En las últimas décadas, las campañas de detección, el diagnóstico temprano, los nuevos tratamientos sistémicos y el “enfoque global” a la hora de afrontar médicamente un tumor han logrado que hoy en nuestro país el 85% de las pacientes diagnosticadas en fase precoz se curen.

Son datos a tener en cuenta en el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se celebra este sábado, 19 de octubre. Y todos los días del año, también. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) apunta que a principios de los años 80 las mujeres diagnosticadas tenían un 70% de posibilidades de no recaer a los cinco años, mientras que en la actualidad el porcentaje ha subido al 90%.

Las mujeres, además, están más concienciadas. Hoy es algo “excepcional” detectar un cáncer de mama en fase avanzada, explica a 20minutos Jesús García Mata, portavoz de SEOM y Jefe del Servicio de Oncología Médica Complejo Hospitalario de Ourense, a partir de los 45-50 años se realicen las mamografías periódicas, ya que en cuanto las mujeres notan algo, acuden inmediatamente al médico, “y eso es muy bueno”. Entre el 95% y el 98% de los cánceres de mama se detectan en fase inicial, añade.

No hay un registro nacional

La incidencia del cáncer de mama en España se cifra entre 20.000 y 25.000 casos nuevos anuales. Son estimaciones que, según la asociación o el organismo consultados, varían. “Uno de los problemas que tenemos es que, en el mejor de los casos, la información viene partida en 17”, explica García, “no hay un registro nacional de tumores”, algo que ayudaría mucho a combatir la enfermedad.

Este tipo de datos “son preciosos para plantearse algunas cosas”, argumenta. Aun así, dice, los profesionales se “organizan mejor” que hace unos años, hay un “manejo más multidisciplinar” de la enfermedad. La mayoría de los casos de cáncer de mama se diagnostican en edades comprendidas entre los 35 y los 80 años, con un máximo entre los 45 y los 65; los médicos recomiendan que a partir de los 45-50 años se realicen las mamografías periódicas.

El concepto de la prevención, asociada antes de forma inevitable a la palabra muerte, ha cambiado por completo. “Algunos autores”, explica el doctor, opinan que hay un “sobrediagnóstico” de tumores, de ahí que la incidencia del cáncer de mama no deje de subir en todo el mundo, pero él no comparte esta tesis: “Mientras tengas un 15% de pacientes que no se curan”, hay que seguir peleando.

Los efectos de la crisis

El cáncer de mama es la novena causa de muerte en mujeres en el mundo, según la OMS: se diagnostican al año 1,38 millones de casos y hay 508.482 muertes, según datos de 2011. En Europa, el de mama es el cáncer más común entre mujeres, aunque en 2015 podría pasarle el de pulmón, según datos del estudio European cancer mortality predictions for the year 2013, publicado en febrero en Annals of Oncology.

En España, 6.314 mujeres y 85 hombres murieron en 2011 por tumores de mama, según el INE. El estudio citado pronostica para 2013 un total 88.886 muertes en Europa por cáncer de mama —un 15% del total de muertes por cáncer— y 6.616 en España, pero certifica que desde los años 90 —cuando se generalizaron las campañas de detección precoz— la tasa de mortalidad asociada al cáncer de mama no deja de bajar.

Los retos que plantea hoy el cáncer de mama a la sociedad y al colectivo médico actuales pasan, recuerda García, por avanzar en “el conocimiento de las células tumorales” y en la eficacia de los tratamientos, pero también por conseguir que, una vez curadas, las mujeres que han sufrido esta enfermedad vuelvan a llevar una vida normal, vuelvan a ser “personas normales”. “Hay miles de mujeres curadas que tienen secuelas no físicas. Yo lo llamo el bendito problema, pero hay mucho que hacer en esto, hay que lograr que vuelvan a ser mujeres”, dice el doctor.

Otro reto es, sin duda, combatir los efectos de la crisis. La Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) ha difundido un manifiesto en el que muestra su preocupación por los recortes y porque “las dificultades presupuestarias” puedan “repercutir en retrasos en el acceso a la innovación a los pacientes oncológicos”. Según un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer, los recortes multiplican por tres el gasto oncológico de las familias con menos recursos.

En varias comunidades autónomas, como Aragón o Baleares, se han registrado quejas de asociaciones y partidos por los recortes en prevención. En la Comunidad de Madrid, 30.000 mujeres se han quedado sin sus mamografías preventivas en los últimos siete meses por una suspensión del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama, derivado de un problema en la prórroga del contrato con las clínicas privadas a las que se paga para que presten este servicio.

Reducir el riesgo

Una de cada 8 mujeres presentará un cáncer de mama a lo largo de su vida en nuestro país, según la AECC, que explica que “cada mujer puede reducir su riesgo de forma individual con pequeños cambios en su estilo de vida”, como prevenir la obesidad con una dieta adecuada y realizar ejercicio diario. Existe, no obstante, el componente heredirario, aunque la Asociación mantiene que poseer un riesgo mayor “no implica la certeza de que se vaya a padecer la enfermedad, sólo indica cierta predisposición”.

El cáncer de mama hereditario representa el 5-10% del total de esta patología, según explicaba Teresa Ramón y Cajal, responsable del Servicio de Oncología Médica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en la I Jornada Multidisciplinar de la Mama. Allí se ha revelado que un 30% de mujeres de alto riesgo en nuestro país se han sometido a una doble mastectomía como consecuencia del denominado efecto Angelina Jolie.

Dieta a base de grasa de pescado fortalece defensas contra cáncer de mama

julio 1, 2013

Estudios revelaron que si las madres embarazadas consumen alimentos ricos en omega-3 durante el período de gestación, podrían reducir los riesgos hasta en un 40 por ciento de esta enfermedad
Telesur Tv

la grasa de pescado aumenta las defensas contra el cancerLas mujeres embarazadas que consuman durante los meses de gestación una dieta a base de pescados y otros alimentos ricos en omega-3,como atún, salmón o sardina, podrían reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama hasta en un 40 por ciento, según varios estudios públicos de investigadores de universidades en China y Estados Unidos.

Una investigación hecha en la Universidad de Zhejiang en China, determinó que al menos una o dos porciones semanales de pescado azul podría reducir esta enfermedad, debido a que estos alimentos incluyen ciertos tipos de ácidos involucrados en el trasporte químico de información al cerebro, y permite regular el movimiento de los vasos sanguíneos y áreas del sistema inmune.

El estudio fue publicado este viernes por el British Medical Journal y señala que los expertos revisaron datos de 26 estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Asia, con la participación de 800 mil individuos y 20 mil de ellos con el cáncer de mama. La comparación de varios experimentos, determinó la asociación inversa entre los ácidos grasos del pescado y el riesgo de padecer cáncer de mama.

Por su parte, un reciente estudio en Estados Unido, presentado en la reunión anual de la American Association for Cancer Research, de Anaheim en California (oeste), coincidió con el estudio anterior, que alimentarse con una dieta rica en ácidos grasos de omega-3 reduce el riesgo, pero advierte que consumir grasas omega-6, que se encuentran generalmente en las dietas occidentales, podrían aumentar el riesgo de los hijos de adquirir cáncer de mama.

El cáncer de mama, es una patología derivada del crecimiento de células malignas en el tejido mamario. Se conocen en la actualidad, dos principales tipos de esta enfermedad, el carcinoma ductal, que comienza en los conductos que llevan la leche desde la mamá hasta el pezón y el carcinoma lobulillar que comienza en partes de las mamas.

La obesidad aumenta el riesgo de cáncer

octubre 11, 2010

Se calcula que para el año 2030 habrá 6 millones de nuevos casos de cáncer y 17 millones de muertes a causa de esta enfermedad. Además, está demostrado que en una persona obesa aumenta la probabilidad de desarrollar algún tipo concreto de cáncer, como es el de Colón o próstata en los hombres y el cáncer de mama o del útero en las mujeres.

Las buenas noticias son que el 40% de las neoplasias se pueden evitar, sobretodo el cáncer de pulmón, de piel o de colón rectal son potencialmente evitables, si llevamos en la práctica y seguimos consejos tales como no fumar, limitar el consumo de alcohol, limitar la exposición excesiva bajo el sol y mantener un peso ideal a través de una dieta equilibrada, donde se requiere la práctica del ejercicio físico de forma regular.

En el Día Mundial contra el cáncer, Carmen Arribas, Directora técnica y asistencial del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha intervenido en el programa de Radio Intereconomía para darnos unos consejos muy útiles que nos ayudan entender por qué mantener un peso saludable es de vital importancia.

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